Como construir una actitud de valor para alcanzar tus objetivos

 

Mucho se ha escrito sobre cual es el elemento clave para sacar adelante nuestros proyectos, conseguir nuestras metas, alcanzar nuestros objetivos.

Es como si hubiese un sólo factor necesario para conseguir todo aquello que nos planteamos en diferentes momentos de nuestras vidas pero, por suerte o por desgracia, no depende de un solo factor. Lo que sí existe es un elemento fundamental que, si conseguimos alinearlo con nuestros objetivos, afectará de forma decisiva al resultado que obtengamos de todas y cada una de nuestras acciones, se trata de nuestra actitud.

¿Qué es la actitud?  La actitud se podría definir en pocas palabras como el comportamiento que utilizamos para realizar todas nuestras acciones para afrontar los imprevistos que nos puedan surgir en cada momento. Una de las definiciones que personalmente más me gustan es la que estableció A. Rodríguez en su libro “Psicología Social” en la que definió la actitud como una organización de creencias  dotadas de carga afectiva, que nos posiciona a favor o en contra de un objetivo definido, que nos predispone a una acción coherente.

¿Nunca te ha pasado que se te ha presentado un problema enorme y que, al afrontarlo con una actitud positiva, rápidamente conseguiste solucionarlo?

¿Y al revés?

¿Nunca has tenido un imprevisto que por el hecho no afrontarlo con la adecuada actitud se convirtió en un quebradero de cabeza?

Seguro que sí, a todas nos ha pasado en más de una ocasión, y de ahí la enorme importancia que tiene este factor. Con la actitud adecuada todo es más sencillo, y lo es porque la actitud es el factor clave a la hora de conseguir todo aquello que deseemos conseguir en nuestras vidas. Por supuesto que hay otros muchos factores que influirán en como y cuando conseguir nuestros objetivos, pero sin una adecuada actitud todos ellos no podrán tener la fuerza necesaria para conseguir lo que nos propongamos.

Componentes de la actitud. Siguiendo con el libro de A. Rodríguez “Psicología Social” podemos distinguir tres tipos de componentes a la hora de construir nuestra actitud:

Componente de creencias. Este elemento está formado por las percepciones, información y creencias que tengamos sobre un determinado elemento.

Componente afectivo. En este componente es el que más define el sentido de nuestras actitudes, ya que viene determinado por los sentimientos que tengamos a favor o en contra sobre cualquier hecho.

Componente conductual. Es el componente activo de la actitud, el que define el modo en el que reaccionaremos hacia determinados hechos o circunstancias. ¿Cómo construir una actitud que juegue a nuestro favor? Aquí te dejo 5 factores imprescindibles:

Información. Tal y como acabamos de ver la información es fundamental a la hora de afrontar cualquier suceso que afecte a nuestras vidas, por lo que cuando tengas que afrontar cualquier reto, o desees alcanzar cualquier objetivo, cuanta mayor información tengas sobre él mejor será tu actitud frente al mismo.

Piensa siempre en positivo. Importancia correcta actitud. No hay mayor enemiga que nosotras mismas. Nadie nos puede frenar y hacer tanto daño como esa voz interna que a veces se empeña en hacernos creer que no somos capaces de afrontar una determinada situación o alcanzar un objetivo. Piensa siempre en positivo y ponte pequeños objetivos, para así ir demostrándote a ti misma de lo que eres capaz y acallar para siempre esa voz que tanto nos interfiere en ocasiones.

Rodeate de gente que te apoye y aléjate de la gente tóxica. Nuestro círculo de confianza define gran parte de lo que somos y ese círculo es como una fuente, cuando el agua es pura te fortalece, cuando no lo es te enferma. No subestimes el poder que tiene cada persona que tienes en tu vida, si comparten tus objetivos y te ayudan a conseguirlos no dudes que lo harás.

Sé constante. Piensa en grande y actúa en pequeño, así cada con cada paso estarás mas cerca. Una correcta actitud no se consigue si no se trabaja cada día. Cada paso que des alimentará tu actitud y te acercará a tus objetivos, es imposible llegar a ningún destino si no es después de haber dado cientos de pasos.

Escucha a tu cuerpo. Nuestro cuerpo es un reflejo de todo lo que alberga su interior, algo que, por mucho que nos empeñemos en ocultar, nunca lograremos. Cuida tu postura erguida, tu respiración, haz deporte…verás como cuidando ese tipo de detalles todo a tu alrededor mejora.

Ayuda a los demás. Uno de los elementos que más reafirman una correcta actitud es no enfocarnos en nosotras mismas y ayudar a los demás. Prueba hoy mismo, ayúdale a alguien a quien quieras en tu vida, aunque tan sólo sea un pequeño detalle, y analiza lo que sientes después de hacerlo. Verás lo enriquecedora de esa sensación.   Y con respecto a ti.. ¿cómo defines tu actitud? ¿Te gustaría mejorarla para que conseguir tus objetivos fuese más sencillo? Si es así no dudes en seguir los consejos de este artículo y cuando lo hagas, no olvides comentarnos qué tal te ha ido..

 

Recuerda que eres dueñ@ de tu vida, convierte tu libertad en valor.

Sobre la autora:

Isabel Gómez, es Consultora y Coach Profesional en Éxito en Femenino www.exitoenfemenino.com .

Licenciada en Ciencias del Trabajo, Master en Marketing, MBA y Emprendedora vocacional.

Isabel mentoriza y acompaña a personas que desean desarrollar un nuevo proyecto profesional desde el desarrollo de sus competencias personales y profesionales hasta la utilización de herramientas de marketing y ventas en el programa REINVENTA TU CARRERA. www.reinventatucarrera.com

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Bullying entre mujeres: micro agresiones que nos lastiman

 

Millones de mujeres en todo el mundo, principalmente en sociedades conservadoras y tradicionales como las de Latinoamérica, escuchan a diario variaciones de la pregunta…

“Y tú ¿cuándo vas a casarte y tener hijos?” que las fuerza a replantearse si no sería más fácil ceder a la presión, encontrar al primer hombre que se cruce por el camino y tener un hijo. No deja de ser un caso de bullying entre mujeres.

“Qué divinos los hijos de Fernanda. Y tú, ¿cuándo piensas casarte y tener los tuyos?” Le preguntan a menudo a Silvina, una banquera de 33 años sin novio, enfocada en su carrera y feliz con su situación actual.

Millones de mujeres en todo el mundo, principalmente en sociedades conservadoras y tradicionales como las de Latinoamérica, escuchan a diario variaciones de esta pregunta que las fuerza a replantearse si no sería más fácil ceder a la presión, encontrar al primer hombre que se cruce por el camino y tener un hijo.

Pero las víctimas del bullying entre mujeres no son sólo aquellas que osan no seguir los viejos mandatos sociales de que la mujer debe casarse y tener hijos. También caen las que deciden tener hijos y dedicar varios años a su crianza en detrimento de sus carreras. “¿Y tú que haces? Ah, ¿sólo estás en tu casa con los chicos?” Mujeres profesionales le preguntan a Clara que teniendo una promisoria carrera en el área de finanzas decidió tomarse dos años para enfocarse en sus niños. En este caso, las responsables del bullying entre mujeres son aquellas que desde la revolución feminista creen que la única forma de realizarse es tener carreras exitosas.

Pero el peor ejemplo de bullying entre mujeres suele ser el que sufren las profesionales que tienen familias y hacen denodados esfuerzos por balancear el ámbito laboral y el personal. Nada parece ser suficiente para que la sociedad deje de criticarlas y desafortunadamente la crítica más hiriente suele venir de parte de otras mujeres. “¿No te parece que estás trabajando demasiado y descuidando a tu esposo?” “Tus hijos pasan más tiempo con la empleada doméstica que contigo.” Etc., etc.

¿Por qué somos parte del bullying entre mujeres?

Estas micro agresiones verbales nos pegan fuerte porque nuestras congéneres saben perfectamente cuáles son nuestras áreas débiles, donde nos duele más ya que ellas sufren inseguridades similares.

Lo más probable es que estas agresiones sean resultado de mandatos ancestrales que seguimos arrastrando como género.

En Latinoamérica el mandato de que la mujer debe casarse, tener hijos, apoyar al marido y servir a los hermanos es fuerte. Es un mandato que exige que ella se deje a sí misma en segundo o tercer plano sacrificándose por todos los demás. Aquellas que quieren tomar decisiones por fuera del mandato social son castigadas por las que no han logrado escaparse del mandato con estas reiteradas preguntas que resultan en el mencionado bullying entre mujeres.

El bullying entre mujeres suele ser menos visible que el bullying de los hombres

Cómo enfrentar el bullying entre mujeres

En un reciente viaje a El Salvador invitada por Voces Vitales de ese país, tuve la oportunidad de conocer a cientos de mujeres profesionales y empresarias que compartieron conmigo historias de vida similares a las que escucho de mujeres de otros países de la región. La mayoría padece estas críticas que no son ni más ni menos que bullying entre mujeres. Y lo que dificulta aún más la situación es que a menudo las agresoras son las propias madres, hermanas o tías. Admitir que estas micro agresiones disfrazadas de preocupación constituyen una forma de bullying es el primer paso para hacer algo al respecto.

Te sugiero esto:

Usando tu calidez femenina, con una sonrisa o un gesto amable, dile a la que te pregunta con insistencia: “Sabes tía Marta, sé que tu preocupación por mí es genuina y te la agradezco. Pero cada vez que me preguntas cuándo voy a tener hijos me siento incómoda porque me siento bien como estoy. Si decido tenerlos te prometo que vas a ser la primera a la que se lo cuente. Pero por favor no me lo preguntes más.”

La idea es que lo digas de manera empática y no de confrontación para no escalar la agresión.

Es una oportunidad excelente para que aproveches tu habilidad femenina de ponerte en el lugar del que va a recibir tu mensaje y lo comuniques de la manera más efectiva posible sin herir a la otra persona.

Lidera e inspira a las mujeres de tu organización

Y tú, ¿estás participando del bullying entre mujeres en contra de alguna colega, familiar o amiga?

Estamos tan acostumbradas a hacer este tipo de preguntas o comentarios que se nos escapan sin considerar el impacto que tenemos en nuestras amigas, hijas, hermanas, y colegas. Así que te sugiero lo siguiente:

Antes de abrir la boca para comentar o criticar la situación de otra mujer ya sea delante suyo o por detrás, pregúntate: ¿Estoy proyectando en ella mis propios valores, mandatos familiares, o presiones sociales? En otras palabras, ¿estoy tratando de que ella haga lo que yo me he sentido presionada a hacer? Lo más probable es que la respuesta sea afirmativa con lo cual debes cerrar la boca y no emitir tu opinión.

Permite que cada mujer defina lo que quiere para sí misma aunque no coincida con lo que tú quieras para ti o lo que supongas que sería mejor para ella.

Tómate el tiempo de decidir qué quieres tú para ti misma y sigue esos objetivos tratando de separarte de viejos mandatos que te presionan a actuar de una manera que no coincide con tu deseo personal. Verás que eso mismo te ayuda a dejar a las demás hacer lo mismo.

Ante todo, acordemos en abandonar la práctica de bullying entre mujeres de inmediato. Tenemos tanto por hacer en el terreno del crecimiento profesional femenino para alcanzar esos altos puestos de toma de decisión a los que aspiramos que no podemos darnos el lujo de desperdiciar energías combatiendo viejos mandatos que ya no funcionan para nosotras. Mucho menos cuando las que se esfuerzan por mantener esos viejos mandatos que van en contra del progreso de nuestro género son otras mujeres.

 

Extraido de http://redshoemovement.es/blog/

Mariela Dabbah es escritora, conferencista y coach. Como Coach por más de 20 años ha apoyado el desarrollo de carrera de hombres y mujeres latinos en USA , Mariela como integrante de la Red de Profesionales de Mundo Mujer comparte en esta web un material muy interesante para ti, todo basado en su experiencia.

Conoce más de Mariela Dabbah:
Author. Speaker. Consultant
914.772.5603
URL: MarielaDabbah.com
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Autora del libro «Poder de Mujer»

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Cómo saber si estás haciendo lo correcto o es hora de cambiar de profesión ?

 

¿Dudas mucho sobre si estás en el lugar correcto o haciendo lo correcto profesionalmente?

Hace poco me escribía una lectora contándome que no está segura de si está haciendo lo correcto profesionalmente o si debería cambiar y hacer algo que le de mayor tranquilidad. ¿Te has preguntado tu algo parecido alguna vez?

Probablemente sí y es normal, ya que a veces es difícil estar en una situación en la que estés convencida al 100% de absolutamente todo lo que haces. Hay personas que tienen clarísimo qué quieren hacer profesionalmente, pero muchas otras no y no pasa nada, no es ningún crimen. Es cuestión de aprender, buscar y probar hasta que encuentres aquello que te haga sentir realizada y satisfecha (al menos durante un tiempo si eres de natural inquieto)

De hecho, el modelo de carrera profesional ha cambiado y hay que ser consciente de ello. Hasta hace poco era un modelo lineal de larga duración (como mencionan en este artículo), tu estudiabas una cosa y toda la vida dedicada a eso. Pero ahora las cosas han cambiado y el modelo es cambiante y multitarea. ¿Cuál es el problema? Que a mucha gente nos han metido en la cabeza que lo “normal” es lo de antes y ahora cuesta mucho cambiar eso. Y el resultado es que hay muchas personas que no encuentran su vocación o que se sienten mal por ir cambiando pensando que hasta que no encuentren “la carrera” en la que acabar sus días no serán felices. Nada más lejos de la realidad como mencioné ya en este artículo.

Entonces, ¿cómo puedes saber si vas por buen camino, si estás haciendo lo correcto? Ten en cuenta estos puntos:

1. ¿Qué es “lo correcto” para ti?

¿Sabes lo que quieres? No puedes saber si estás haciendo lo correcto o no si no sabes qué es lo correcto para ti. Por eso, si te encuentras en esta situación es hora de pararte a pensar qué es lo que quieres profesionalmente, tanto a corto como a largo plazo. Saber lo que quieres a largo plazo es especialmente importante para crear una estrategia y tomar mejores decisiones a corto plazo, para evitar hacer cosas al azar y después darte cuenta de que tus elecciones no te llevan a ningún lado. Por eso es fundamental saber qué quieres con todo detalle.

2. ¿Ves avances de algún tipo, a nivel personal o profesional?

Con “avances” me refiero a todo aquello que te acerca  a tu objetivo profesional o que supone tu desarrollo personal o profesional (aprender, mejorar en algo), que te aporta algo o te hace sentir mejor. Ya he mencionado otras veces que el desarrollo está muy asociado con la realización personal. Si sientes que estás estancada, que no te valoran, o que tienes mucho que ofrecer y te sientes frustrada, como les ha pasado a algunas de mis clientas, entonces es hora de hacer cambios. No necesariamente dejar el trabajo o cambiar de carrera (aunque a veces sí, solo tu puedes saberlo), pero sí hacer cambios para volver a tener desafíos y a sentir que progresas.

3. ¿Cuál es tu prioridad ahora mismo?

Esta lectora menciona algo que le de más tranquilidad. A veces no es cuestión de haberse equivocado de carrera o de trabajo sino que tus circunstancias actuales hacen que tengas otras prioridades al menos durante un tiempo. Por ejemplo, puede que estés pensando en poner tu propio negocio o incluso que hayas dado los primeros pasos y que por tus circunstancias tengas que ponerte a trabajar para pagar facturas o que ya estés trabajando y te aumenten las horas y se te compliquen las cosas. Esto es algo muy frecuente que me comentan tanto clientas como lectores. ¿Qué sería “lo correcto” en estos casos? ¿Dejar el trabajo y centrarte en tu negocio, dejar el negocio, retrasarlo?

La respuesta depende de tus prioridades y circunstancias, ¿tienes tiempo y, sobre todo, ganas para seguir adelante haciendo ambas cosas? ¿Prefieres hacer un parón y seguir más adelante? Solo tu puedes decidirlo. Y una vez que te decidas crear tu estrategia.

Así que si tienes dudas sobre lo que estás haciendo piensa en tus circunstancias actuales, en tus prioridades y en lo que de verdad quieres y cuando lo tengas claro, toma una decisión.

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La Dra. Aida Baida Gil, coach certificada y fundadora de www.coachdelaprofesional.com se dedica a ayudar a las mujeres profesionales que se sienten estancadas o insatisfechas y que están listas para avanzar profesionalmente, establecerse por su cuenta o redirigir su carrera. Si buscas claridad, motivación, acción y resultados, recibe su boletín gratis en www.aidabaida.com.

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“¿Cómo dejar de juzgar a los demás?”

 

¿Cuántas veces te has formado una impresión de alguien, incluso antes de llegar a conocerle bien?

¿Cuántas veces personas que apenas te conocían te han juzgado? ¿Cuántas veces te has sentido mal porque fuiste juzgado o incomprendido?

Solemos creer que juzgamos en función de los comportamientos, acciones o lenguaje corporal; y además nos convencemos de que somos muy objetivos. No obstante, a menudo lo hacemos debido a nuestros propios miedos y experiencias pasadas. Proyectamos fuera lo que nos irrita y nos disgusta de nosotros mismos. Juzgamos porque no nos aceptamos ni nos queremos como somos, y a veces porque buscamos cambios que no somos capaces de llevar a cabo. A veces criticamos aquello que en realidad envidiamos.

La psicóloga y profesora de meditación Tara Brach suele contar la siguiente historia: imagínate que caminando por el bosque te encuentras con un perro pequeño que parece amigable. Te acercas a acariciarlo y, de repente, gruñe y trata de morderte. Ya no te parece tan amigable. Te entra miedo y posiblemente rabia. Empieza a soplar el viento, las hojas en el suelo vuelan y puedes observar cómo el perro tiene una de sus piernas atrapadas en una trampa. De repente sientes compasión por el perro. Ahora sabes por qué estaba tan agresivo: tenía dolor y probablemente sufría. ¿Qué podemos aprender de esta historia? La mayoría de las personas actúan de manera desagradable e incluso agresiva porque en realidad sufren por dentro y simplemente lo utilizan como mecanismo de defensa.

Juzgar a otros es un hábito que la mayoría tenemos y es poco sano para nosotros, como individuos y como sociedad. ¿Qué podemos hacer para cambiarlo?

Evitar los estereotipos. Crean una gran cantidad de negatividad en el mundo y encierran a las personas en círculos asfixiantes. Trata de reconocer tus estereotipos y trabaja para evitarlos, no hay necesidad de contribuir a la negatividad colectiva.

Tener Mindfulness. Aunque el juicio es un instinto natural, trata de poner atención plena y atraparte a ti mismo antes de hablar, de enviar ese correo electrónico desagradable y de hacer un potencial daño. Intenta reformular tu pensamiento crítico interno y ponerlo en positivo, o por lo menos, hacerlo neutro. Recuerda la historia del perro en la trampa, realmente no sabemos las razones del comportamiento de esa persona.

Concentrarse en la propia vida. Qué más da lo que otras personas están haciendo o diciendo. Cuando uno está tratando de evitar sus propios problemas, es fácil criticar a los demás. Eso no soluciona nuestras dificultades ni nos saca de nuestros aprietos, recordémoslo.

Pensar en cómo se puede sentir el otro. Ponte en sus zapatos y recuerda también cómo te sentiste la última vez que te juzgaron. Tratemos a los demás como nos gustaría que nos tratasen en todo momento.

No juzgarnos. Estamos diseñados para la supervivencia. Cuando vemos a un perro (o una persona) que nos puede morder (literal o metafóricamente), nos sentimos amenazados, se dispara nuestro instinto para la lucha o la huida, y somos incapaces de ver las miles de razones posibles para el comportamiento de otra persona. Nos tensionamos y nos ponemos a la defensiva. Esta es una primera reacción normal, lo fundamental es ser consientes de ello para realizar una pausa antes de actuar, y así poder cambiar nuestro comportamiento.

 

Fuente: El Huffington Post

Autora: Mónica Esgueva

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Deja de complicarte la vida

 

Nos pasamos la vida buscando la felicidad, soñando con el equilibrio y la plenitud y, muchas veces, somos nosotros mismos quienes nos ponemos piedras en el camino para conseguirlo.

¿Cuántas veces nos ponemos trampas, excusas malas y hacemos que lo fácil parezca muuuuuy difícil?
 A nuestro cerebro no le gustan nada los cambios, así que cada vez que nos planteamos un avance, nos devuelve un rosario de excusas, y encima, nuestras creencias nos limitan a la hora de dar pasos.

Me da mucha rabia ver como algunas personas se quedan trabadas en estos pensamientos y no consiguen aquello que tanto desean y que podrían alcanzar con facilidad.

Como es un asunto con el que trabajo con frecuencia con mis clientes, y es algo que de verdad me preocupa, he profundizado en ello y elaborado un pequeño “ranking”,  la mayoría de nuestras limitaciones parten de estas ideas:

– “Tengo que hacer lo que se espera de mi”

– “Para tener una vida digna, hay que trabajar muy duro”

– “Solo hay un modo de ser feliz”.

– “Los demás primero”

– “Si tienes éxito es porque algo malo has hecho a alguien”

– “Para ser buena persona debes decir sí a todo”

– “Es imposible vivir holgadamente haciendo lo que te gusta”

– “Hay que estar siempre bien y no quejarse”…

Si te fijas, es muy curioso como se contradicen entre ellas.

Muchas personas han conseguido hacerse expertos en el arte de complicarse la existencia a base de creencias como estas, creencias que solo consiguen alejar de sus vidas las mejores sensaciones y la felicidad (entendida al modo de cada uno).

Y de repente, un  día descubres que estos pensamientos que llevas repitiendo tanto tiempo tal vez no sean ciertos, puedes cuestionarlos, y tal vez, descubras que son infundados y falsos. Porque todo lo aprendido se puede desaprender.

Aquí te dejo algunas ideas para conseguirlo:

1.- Hay cosas que no podemos cambiar, otras si.

¿Qué es lo que no podemos cambiar? Hay elementos del exterior sobre los que no tenemos demasiado control, por ejemplo, un atasco, o situaciones que se nos plantean en la vida, por ejemplo, una separación.

¿Dónde podemos actuar? En qué hacemos con lo que nos ocurre. Si vamos en el coche nos encontramos con un atasco, tenemos dos opciones: enfadarnos, tocar el claxon… o bien aceptarlo y aprovechar el momento para escuchar música o simplemente pensar.

Es decir, lo que en realidad nos afecta no es lo que ocurre, es lo que hacemos con lo que nos ocurre. El talante con el que lo enfocamos. Y es una elección personal. ¿Qué te compensa mas?

2.- Aprende a decir NO.

Decir No es, en primer lugar, una necesidad de orden práctico porque difícilmente podremos organizar nuestro día a día si accedemos a cualquier petición que se nos presente.

Por otro lado, el decir “no” es una forma de reafirmar nuestra personalidad y respetar nuestras propias necesidades.

Cuando una persona alcanza sus objetivos, muchas veces habrá dicho “no” a propuestas que no encajaban con sus deseos, ideales o valores.

Algunas veces no nos damos cuenta de que decir “no” es compatible con ser querido y agradar a otras personas.

Cuando nos resistimos a dar una negativa, estamos anteponiendo los deseos de otras personas a los nuestros. Esto puede provocar en nosotros frustración y llevarnos hacia la infravaloración ¿O esta actitud proviene de allí? ¿Causa o efecto?

Recuerda que cuando nos sentimos frustrados y enfadados, se generan una gran cantidad de sustancias (como el cortisol y la noradrenalina) que perjudican nuestra salud en general, porque uno de sus efectos es que bajan el nivel de nuestras defensas.

3.- Ponte en valor

Deja de “machacarte” por tus errores y empieza a valorar todo lo bueno que eres haces.

¿Sabes recibir halagos? Muchas veces somos muy buenos reconociendo los méritos de otras personas pero no sabemos asimilar lo positivo que otros encuentran en nosotros. Un craso error.

¿Cuando alguien te dice que eres buena el algo respondes con un “no es para tanto”, “cualquiera lo podría hacer” etc.?

¿Qué hay detrás de esto? Tal vez la falsa creencia de que si aceptamos un cumplido nos estamos poniendo un poco “subiditos”, “nos lo estamos creyendo”, cuando en realidad, nos estamos privando de un regalo que nos hace la vida y otras personas, con el consiguiente sentimiento de frustración y de “no valer”.

¿Qué podemos hacer?

Pues simplemente, dar las gracias: Cuando alguien te diga algo bueno de ti misma o de lo que haces, di simplemente “gracias”. Tal vez tengas de seguir con un “pero es que…”, descártalo.

Disfruta aceptándote y valorando todo aquello que haces especialmente bien. Con el tiempo se convertirá en un hábito que te ayudará a reforzarte y a sentirte mas segura de ti misma y con mayor energía para afrontar nuevos retos.

Recuerda que eres dueñ@ de tu vida, convierte tu libertad en valor.

Sobre la autora:

Isabel Gómez, es Consultora y Coach Profesional en Éxito en Femenino www.exitoenfemenino.com .

Licenciada en Ciencias del Trabajo, Master en Marketing, MBA y Emprendedora vocacional.

Isabel mentoriza y acompaña a personas que desean desarrollar un nuevo proyecto profesional desde el desarrollo de sus competencias personales y profesionales hasta la utilización de herramientas de marketing y ventas en el programa REINVENTA TU CARRERA. www.reinventatucarrera.com

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6 tips para negociar con éxito y dejar los nervios en casa

 

Si la palabra “negociación” te pone los pelos de punta, ¡bienvenida al club! No te pierdas estos 6 tips para negociar con éxito y ese temor pasará a la historia.

Ese nudo en el estómago que muchas sentimos al escuchar hablar de negociación, probablemente tenga su raíz en la manera en que nos educaron. Si desde chicas te enseñaron que no debes pedir nada y que recibirás lo que mereces, es difícil negociar eso que te mereces, ¿no? Das por sobreentendido que recibirás lo justo. (Y en el peor de los casos, cuando lo que recibes no es lo justo, quedas resentida y ¡aún no abres la boca!)

Has negociado desde que eras muy pequeña. Solo debes reconocer que “eso” era negociar.

Pero si realmente quieres crecer y recibir lo que mereces no te queda otra que reemplazar esa banda sonora de fondo que te repite “trabaja duro, agacha la cabeza y ya verás que tu trabajo es reconocido” por otra más efectiva. Una que diga: “todo lo que no negocie, lo doy por perdido”. O: “sólo yo soy responsable por mi carrera. Si no negocio por lo que merezco, nadie lo hará por mi”. Con este compromiso en mano, podrás aprovechar mejor los 5 tips para negociar con éxito que te ofrezco a continuación.

Empieza por reconocer que como mujer negocias todos los días. Ya sea sobre quién llevará a los chicos a la escuela esa mañana, cuántas horas le permites usar la computadora a tu adolescente, o si dejarás el auto en el mecánico un día de semana o el fin de semana. En tu vida personal, negocias con éxito todo el tiempo. Sólo que no lo llamas negociación. Ahora es sólo cuestión de transferir tus destrezas al área laboral.

Tips para Negociar con éxito #1: Averigua qué desea obtener la otra parte. Una de las razones por las que en tu vida privada te va tan bien negociando es porque conoces a las personas involucradas. Sabes cuáles son sus motivaciones y puedes proponer soluciones tomándolas en consideración. Prueba de hacer lo mismo a nivel profesional. Estudia a cada una de las personas con las que tengas que negociar, entiende bien qué las motiva y qué quieren obtener de la negociación y ofréceles exactamente eso antes siquiera que lo pidan. Esa actitud te mostrará como alguien justo y generará confianza.

Lo más importante en una negociación es escuchar lo que no se dice. Frase de Peter Drucker

Un excelente tip para negociar con éxito, del reconocido Peter Drucker.

Por ejemplo, suponte que estás negociando trabajar en forma remota y sabes que para tu jefa es importante contar contigo en reuniones de equipo. Ofrécele asistir a las mismas en persona. Y ofrece estar presente los jueves que es el día en que la mayoría de tus colegas trabajan desde la oficina para mantener tus relaciones con el grupo.

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Qué hacer si quieres dejar tu trabajo y dedicarte a lo que de verdad te gusta

 

¿Te gustaría dejar tu trabajo y dedicarte a lo que realmente te gusta? Me escriben muchas personas agobiadas porque eso es exactamente lo que quieren hacer y no saben cómo.

Personas que son infelices en su trabajo y que se sienten frustradas y bloqueadas porque no ven una alternativa viable. ¿Te pasa a ti también?

Lo que me parece especialmente interesante de estos casos es que hay muchas personas que solo ven una opción, blanco o negro, o sigo como estoy o lo dejo todo y hago lo que me gusta y, claro, ante esa disyuntiva se bloquean, normal. Sin embargo, la realidad puede ser muy distinta y esa es una de las cosas que más me gusta hacer con mis clientes, hacerles ver las distintas opciones que tienen delante y que a veces, por tu estrés o bloqueo, no eres capaz de ver.

¿Cuáles son esas opciones? Por supuesto depende de cada caso, pero tengo para ti cinco recomendaciones.

1. No dejes tu trabajo todavía. No hace falta ser tan radical, a no ser que tengas un buen colchón económico que te permita vivir sin estrés como mínimo un año. Dejar tu trabajo y partir de cero puede significar mucho estrés para ti y afectarte de muchas maneras. Lo recomendable es compaginar ambas cosas, al menos al principio, y si todavía no puedes ni siquiera compaginar porque partes totalmente de cero y tampoco te gusta tu trabajo, cambia la perspectiva y considéralo un medio para conseguir lo que de verdad quieres. ¿Qué puedes aprovechar de tu situación actual? Quizá puedas empezar a hacer contactos, o ahorrar para tener ese colchón económico que te permita en un futuro dedicarte a lo que te gusta, o pagar las facturas y poder tener tiempo para practicar. ¿Qué puedes aprovechar ahora?

2. Ten paciencia. Esto es algo importantísimo y ya lo he dicho más veces: que no puedas hacer algo ahora no quiere decir que no lo puedas hacer nunca (pincha aquí para tuitear esto). Vivimos en una época de inmediatez en la que todo tiene que ser ahora mismo, y porque no pudo ser ayer. Para algunas cosas está bien, pero para otras no y este es uno de esos casos porque te desesperas y crees que tu no vales para eso y que tu vida no tiene sentido y tampoco es eso.

Hay un momento para cada cosa, a veces no tienes que esperar mucho y aveces sí, hay cosas que requieren su tiempo. Que se lo digan a alguien que quiere ser médico o científico, son muchos años de estudios y formación, así que tampoco se puede pretender ahora construir Roma en día.

La cuestión es no rendirse. Si de verdad quieres dedicarte a eso analiza tu situación actual y haz un plan, eso hará que recuperes la motivación y que puedas decidir qué pasos dar para acercarte a tu objetivo. Además, no tienes por qué quedarte de brazos cruzados mientras tanto.

3. Empieza a hacer algo. Este es uno de los errores que más veo, quedarse de brazos cruzados. O todo o nada. Puedes empezar ya mismo aunque sea con algo pequeño, leyendo un libro, haciendo un curso, averiguando cómo vivir de lo que te gusta, lo que sea que suponga un avance. También puedes empezar a hacer lo que te gusta como una afición, aunque no quieras que sea una afición, pero mejor eso para empezar que nada. Eso te mantendrá enfocada, te llenará de energía y quién sabe qué oportunidades te brindará.

4. No esperes a que llamen a tu puerta. Lánzate tú, busca, pregunta, insiste (con educación y con límites, por supuesto). Eso de esperar a que te llamen no lleva a ningún lado. No quiere decir que vayas a encontrar algo ahora mismo, pero aumentará tus posibilidades, eso está claro. Y si no sabes dónde, pregunta, busca. No te escudes en los peros y los “no sé cómo”, recuerda bien: “quien quiere, puede”; y también “quién algo quiere, algo le cuesta.”

5. Escucha lo que te piden. La de veces que he escuchado decir a clientas o lectoras que sus amigos o conocidos les piden que hagan eso que se les da tan bien y ellas… ¡hacen oídos sordos! Hay que aprovechar las oportunidades y escuchar a tus clientes potenciales. Si todo el mundo te pide que le des un masaje y te intentan pagar, no vayas tu y pongas excusas o no cobres. Si te piden tus servicios, ¡dáselos!

Es obvio pero MUCHA gente no lo hace y espero que tu no seas una de ellas. Si quieres ser coach, practica y luego cobra, si eres nutricionista lo mismo. Sea lo que sea a lo que te quieres dedicar, primero hazlo, y segundo, no menosprecies tu tiempo, esfuerzo y talento y cobra por ello. Y si no lo haces, que sea una decisión bien pensada, estratégica; si no, a ponerse en marcha y empezar a hacer cambios.

Así que ya sabes, aplica estas recomendaciones y empezarás a ver progreso, que es lo que de verdad importa que te vayas acercando a tu objetivo.

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La Dra. Aida Baida Gil, coach certificada y fundadora de www.coachdelaprofesional.com se dedica a ayudar a las mujeres profesionales que se sienten estancadas o insatisfechas y que están listas para avanzar profesionalmente, establecerse por su cuenta o redirigir su carrera. Si buscas claridad, motivación, acción y resultados, recibe su boletín gratis en www.aidabaida.com.

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