Cómo convencer a tu jefe que te dé la oportunidad que buscas

Si quieres saber cómo convencer a tu jefe de que puedes aportar valor a un proyecto especial lee este articulo y aprende cómo venderle una idea!

Cómo convencer a tu jefe aún cuando tengas la buena voluntad de ayudar a otros

Jenny G., una de las embajadoras del Red Shoe Movement, es una joven de 24 años piloto de la Guardia Nacional de la Fuerza Aérea norteamericana. Trabaja como analista de estadísticas en una empresa de diseño de interiores de aviones. Luego de observar los problemas que estaba experimentando otro equipo de trabajo dentro de su compañía, se ofreció a ayudarlos. Nunca pensó que su oferta implicaría tener que saber cómo convencer a su jefe. “Vi que tenían problemas por falta de comunicación y de liderazgo y sabía que con mi experiencia los podía ayudar a salir adelante,” le contó Jenny a RSM.

Pero la respuesta que recibió de su supervisora la dejó helada: “Las personas que se dedican a los números no tienen dotes de liderazgo. Tal vez en varios años reconsideraré tu pedido”, le escribió en un correo electrónico. Increíble, ¿no? Que una supervisora desestime de manera tan grosera las habilidades de una joven empleada que obviamente tiene ambiciones profesionales, sin preocuparse por el impacto que su mensaje podría tener en su autoestima. Y que se pierda la oportunidad de apoyar a una mujer con ambiciones en una época en que tantas empresas en el mundo están invirtiendo dinero y esfuerzo para promocionar un mayor número de mujeres a puestos gerenciales.

A veces el saber cómo convencer a tu jefe implica convencer al jefe de tu jefe

Pero Jenny, en lugar de dudar de su capacidad y creer las palabras de su supervisora, decidió desafiar su “no” y en ese proceso confirmó esas mismas habilidades que la supervisora había puesto en duda.

Se dio cuenta que en realidad debía convencer al jefe de su supervisora. Entonces, sin mencionar el incidente, se comunicó con él y le hizo llegar sus credenciales. Sus doce años de entrenamiento voluntario en la División Auxiliar de la Fuerza Aérea y luego su ingreso a la Guardia Nacional de la Fuerzas Aérea (Jenny empezó a volar a los 12 años y sacó su licencia como piloto privado a los 16!) y su dedicación a una organización de mujeres que apoyan a otras mujeres profesionales… Es decir todo aquello que demostraba que más allá de su pasión por los números, era una mujer con todo lo necesario para liderar, lista para un nuevo desafío en su carrera. (Hay pocos rasgos más necesarios que éstas para aprender cómo convencer a tu jefe.)

Cómo convencer a tu jefe: Lo más efectivo es con hechos y datos concretos

¿El resultado? El jefe la nombró gerente del programa al cual Jenny se había ofrecido a ayudar. ¿La venganza más dulce? Su supervisora, una mujer de más de cuarenta años ahora le reporta a ella. “Me pidió disculpas diciéndome que ella no conocía mis credenciales, lo que yo dudo porque fue una de las que leyó mi currículum al contratarme”, cuenta Jenny quien le sugirió a la ex supervisora que olvidaran lo ocurrido para trabajar en conjunto por los mismos objetivos.

A veces convencer al jefe implica convencer a su jefe | Cómo convencer a tu jefe | Photo Credit: irun.org

Sí, parece la trama de una telenovela pero la realidad es que hoy en día si tienes la experiencia, la pasión y las destrezas adecuadas puedes crecer en tu carrera y llegar tan lejos como te lo propongas. La clave es saber cómo convencer a tu jefe de una idea y convertir esos “no” que escuchamos tan a menudo en una plataforma de lanzamiento para conseguir un “sí”.

Cómo convencer a tu jefe de una idea – 4 pasos fundamentales

  1. Contesta estas preguntas: Por qué quieres que te den la oportunidad. Por qué eres la persona indicada para llevar a cabo ese proyecto o integrar ese grupo. Cómo se beneficiará la compañía de darte la oportunidad. (¡No podrás vender una idea a tu jefe si no te has logrado convencerte a ti misma!)
  2. Prepara datos y documentos específicos que soporten las razones por las que eres la persona indicada. Pueden involucrar tu currículum, como en el caso de Jenny, o números de venta si quieres un territorio más amplio. (¡Para convencer al jefe, nada mejor que cuantificar tus razones!)
  3. Haz tu planteo en persona. La presencia es mucho más poderosa que un correo electrónico que se puede ignorar. Cara a cara siempre es más fácil proyectar tu pasión por lo que estás pidiendo y esa misma pasión ayudará a convencer a tu jefe de que eres la persona adecuada. Pide una cita con tu jefe para no tomarlo por sorpresa.
  4. Si la respuesta es negativa, ajusta lo necesario. Luego deja pasar un tiempo e insiste. Tal vez debas hacer ajustes a tu pedido para que esté mejor alineado con las necesidades de tu jefe o de la empresa. Pero también las circunstancias cambian, tu óptimo desempeño, logros acumulados y necesidades empresariales pueden hacer que en pocos meses te den lo que inicialmente te negaron.

Aprender cómo convencer a tu jefe de que te de la oportunidad que buscas no es ni más ni menos que aprender un proceso de venta como cualquier otro. Considera que la empresa para la que trabajas es tu cliente y recopila la información necesaria para convencer a ese cliente de que compre el producto que ofreces: ¡tú!

Cómo convencer a tu jefe de tu idea requiere de una buena planificación

 

mariela_dabbahMariela Dabbah es escritora, conferencista y coach. Como Coach por más de 20 años ha apoyado el desarrollo de carrera de hombres y mujeres latinos en USA , Mariela como integrante de la Red de Profesionales de Mundo Mujer comparte en esta web un material muy interesante para ti, todo basado en su experiencia.

Autora del libro “Poder de Mujer”

Extraido de http://redshoemovement.es/

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Javiera, Isidora y Manzanas

En diversas conversaciones con colaboradores, en asesorías y también en charlas, frecuentemente me he referido a que es necesario fomentar virtudes como esfuerzo asociado a perseverancia, pulcritud y confiabilidad, capacidad de focalización en cuellos de botella, para tener éxito en cualquier tipo de mercado.

¡Pero no siempre son suficientes esas fortalezas!

Muchas veces sólo son la entrada, el pase libre para participar del juego. Son un “conditio-sine-qua-non” para jugar bien arriba en la tabla de competidores. Lo que adicionalmente requiere cada directivo de rango medio y alto, que ya cumpla con los parámetros arriba mencionados, es poseer iniciativa propia, creatividad y un nivel de compromiso alto. Con ello florecerán de manera motivada sus virtudes, seguridad en sí mismos y con ello, contribuirán a hacer la diferencia en sus cargos y beneficiará a todos los involucrados.

Reconozco que en lo personal, en los largos años que fui “el jefe máximo” tanto en empresas como en cargos ad-honorem, ello me resultó bastante bien, por supuesto con algunos fracasos y decepciones incluidos y a veces…, en realidad sólo una vez, la frustración e impotencia donde no pude hacer florecer todas las virtudes y la motivación, existiendo un enorme talento y potencial. En resumen, pienso que resulta bien proceder así y fomentarlo, dar los espacios aunque se produzcan algunos errores.

Recuerdo haber escuchado más de alguna vez frases de este tipo, que apuntaban a lo mismo: “todo ello puede ser muy cierto para usted que viene de un colegio privado, habla idiomas, estudió y trabajó en el extranjero, que quizás también sea aplicable a profesiones u oficios creativos…., pero yo soy sólo un empleado administrativo…., un trabajo bien monótono y sin muchas posibilidades de desarrollo…”.

Reconozco, que mi primer impulso respecto de una afirmación de este tipo, es la rabia. ¿Por qué? Es que lo encuentro una excusa, bien cómoda. ¡Sí, encuentro cómoda la postura “yo-quisiera-pero-no-puedo-no-me-dejan-no-se-puede”! En realidad no existen los trabajos aburridos, es uno quien los elige mal o los transforma en aburridos o por el contrario, cargados de estrés!

He llegado al convencimiento, de que todo trabajo puede ser mejor si se le agregan aliños de iniciativa propia, creatividad, compromiso y trabajo en conjunto con los jefes para potenciar las propias fortalezas y motivaciones en función de tareas necesarias. Efectivamente hay veces que ello no es factible, pero son esas las situaciones donde es mejor buscar otro cargo dentro o fuera de la organización, que se ajuste mejor a los propios intereses y competencias. Me incluyo: demasiadas veces se posterga demasiado ese cambio.

Javiera  participó con éxito en un proceso de selección en una empresa prestigiosa. Consiguió el trabajo al cual postulaba. Pero su ambición se despertó. Para ser precisos: quería más responsabilidad y un trabajo mejor pagado. Para lograrlo, “se puso las pilas” y trabajó con esfuerzo y responsablemente. Trabajó a conciencia en las tareas que se le asignaban, llegaba temprano y se iba más tarde al final de la jornada, para que su jefe viera que se lo tomaba en serio. Después de cuatro años, finalmente se producía la oportunidad: un puesto directivo se liberaba. Pero para decepción de Javiera, el cargo se lo daban a otra colaboradora, que llevaba apenas un año en la empresa. Enojada increpó a su jefe, solicitando una buena explicación.

El jefe le preguntó a Javiera, si le podía hacer un favor antes de responder, a lo cual ella respondió afirmativamente. “Podría ir a comprar unas manzanas… Mi señora me pidió llevarlas a casa hoy en la tarde. Aquí tiene dinero”.

Algo extrañada, Javiera asintió y partió al supermercado más cercano.

¿”Gracias, que tipo de manzana compró”? le preguntó el jefe a su regreso. “Ehhh, no sé, cualquiera, usted me dijo que trajera manzanas, no el tipo”, respondió Javiera algo sorprendida e irritada.

“Bien…, cuánto costaron?

“Hmmmm, ni me fijé bien. Usted me pasó 200 Pesos. Aquí tiene el cambio y el comprobante”.

“Gracias, Javiera” respondió el jefe. “Ahora siéntese y preste bien atención”.

El jefe llamó a Isidora y le pidió el mismo favor.

Cuando Isidora regresó, el jefe consultó: ¿”Gracias, que tipo de manzana compró”?  “Ahhh” respondió Isidora, “fui al mercado semanal aquí a la vuelta de la esquina y había una serie de manzanas de distinto tipo como Granny Smith, Cox Orange, Pink Lady, Gala, Fuji, Golden Delicious. No sabía cuál comprar. Pero recordé que su esposa se las había pedido, así es que conseguí el número de celular con su secretaria y la llamé. Me respondió que tampoco estaba segura del tipo, pero que quería preparar una buena cantidad de puré de manzanas. Le pregunté al comerciante y me sugirió Fuji, por lo aromática y que no hacía grumos. Esas compré”.

¿”Cuánto te costaron?”, quiso saber el jefe.

“Eso fue lo otro, en un inicio no sabía cuántas comprar, pero cuando llamé a su señora aproveché de preguntarle y me dijo que necesitaba como 5 kg, ya que utilizará el puré en la celebración del cumpleaños de uno de sus hijos, con unos 25 niños invitados. No sobró mucho dinero, aquí está la cuenta y el cambio”.

“Gracias Isidora, puede retirarse”, respondió el jefe.

“Ahhh, casi lo olvido”, acotó Isidora ya casi cerrando la puerta. “En la bolsa hay dos limones, eso no es casualidad, sino un dato de la mamá del comerciante. Mezclar el jugo de dos limones con esa cantidad de puré de manzanas. previene que  se ponga café oscuro y feo”.

“Gracias” repitió el jefe y desvió su mirada hacia Javiera, quien se había parado y cabizbaja se adelantaba a que su jefe dijera algo: “ahora comprendo a lo que se refiere”.

Exactamente, más elocuente dónde. Este mini-caso muestra muy claramente la predisposición hacia una tarea o un trabajo, lo que hace la diferencia y lo digo con todas sus letras: para mí no existe ningún colaborador que no pueda lograr más, si pone en juego el esfuerzo con perseverancia, la pulcritud y confiabilidad, la capacidad de focalización en cuellos de botella y además de ello, iniciativa, creatividad y compromiso.

¿Prefieres ser Javiera o Isidora?

Ricardo Gevert – Adm. Industrial

texto extraído de www.gevert.com

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