Mujeres Realizadas: ¿Por qué nos cuesta tanto?

¿Por qué nos cuesta tanto a las mujeres conciliar trabajo, familia y lograr la realización personal? Tanto en el mundo del empleo, como en los emprendedores que llegan año a año a Simón de Cirene, vemos como este dilema está tan presente. Ha mejorado con el tiempo, no lo niego, antes era mucho peor, pero, sinceramente falta mucho para resolver que el éxito de la mujer dependa de si tiene o no resuelto el tema familiar. Y eso es preocupante.

Y no quiero caer en el clásico reclamo de que no nos entienden y que difícil nos hacen la vida. Las mismas mujeres somos responsables de los frenos que nos ponemos. Usamos excusas, no nos creemos el cuento, no visualizamos el éxito y no planificamos nuestro camino de realización personal. Porque no estamos hablando de que hay que ser la gerenta más reconocida o ser la dueña de la coca cola para triunfar. El éxito real es lograr la realización personal de cada una, con el equilibrio entre la vida personal y la laboral como base.

Las presiones que caen sobre las mujeres son varias, se ha escrito mucho sobre eso. De estas presiones, una de las que más me preocupan son las asociadas al cuidado de algún familiar. Se da por obvio que, ante una guagua recién nacida, un enfermo en la familia o un padre o madre adulto mayor que necesite cuidados, una mujer de la misma familia debe quedarse en la casa haciendo esa labor. Dentro de todos los cuidados, hay unos más agradables que otros y unos más solitarios que otros, pero no es una opción a elegir. Y eso genera una serie de consecuencias en el proceso de realización personal de la mujer. A las que eligen de corazón hacer esas labores de cuidado, la que sea, les aplaudo de pie. Están aportando a una sociedad más conectada, más humana y menos individualista. Lo celebro, siempre que con eso estén decidiendo conscientemente postergar los avances laborales de su vida y asumiendo las consecuencias sin frustración.

Pero, qué pasa con las que debemos hacernos cargo de algún familiar con necesidades y vemos con angustia como el tiempo no da, nos vamos quedando fuera de ciertas decisiones de la organización, de oportunidades para emprender. O peor aún, ¿qué hace esa gran generación estresadísima que tiene hijos adolescentes y padres ancianos? Es difícil estar en condiciones de emprender o emplearse teniendo que llevar a una madre a diálisis en la mañana y tratar de acompañar a una hija en problemas en la tarde.

¿Qué han traído las nuevas generaciones al mundo laboral? Hace 15 años entré a trabajar y me encontré con una forma bastante rígida de hacer las cosas. Así se habían hecho hace muchos años en todas las empresas, y quién era uno, recién egresada, para modificar algo super impuesto por hombres y muy secundado por las mismas mujeres de generaciones anteriores. El concepto era, o eres exitosa en lo laboral o eres exitosa con tu familia, tienes que elegir. Por eso me siento agradecida de las nuevas generaciones que llegaron a cambiar la mentalidad de los que estábamos paralizados con estos conceptos. Llegaron a humanizar el ambiente laboral, haciendo presente que los aspectos personales y laborales se cruzan permanentemente durante el día, sin que por esa razón se baje el rendimiento y logro de objetivos. Esto es un avance maravilloso que se debe traspasar a la mentalidad de todas las mujeres de forma profunda.   Debemos cambiar en todas nosotras la idea de que, con un plan y disciplina, si se puede lograr. Que podemos irnos antes de la pega para acompañar al hijo en problemas. Que para emprender exitosamente no podemos usar sólo el tiempo libre que nos dejan las tareas de la maternidad. Hay que organizarse distinto, pedir ayuda. No es obvio que estamos solas en esto, a cargo de todos los cuidados familiares. Hay padres, hermanos e hijos que pueden y deben hacerse cargo, pero somos nosotras mismas las que debemos, con humildad, abrir los espacios para que se logre esto, organizar buscando soluciones, forzando el equilibrio personal y laboral de todos. Y nosotras tenemos el deber de hacernos cargo de nuestro camino, de lo que nos hace feliz ahora y lo que haremos en los próximos cinco años para buscar la realización personal. Porque sólo así la sociedad entera se humaniza, se conecta y crece en conjunto, sin dejar a nadie atrás y aprovechando los grandes talentos femeninos que están dormidos.

Artículo escrito por Macarena Troncoso

Extraído del Blog de Universidad del Emprendedor – Simón de Cirene

Imagen Portada : innerwhispers en Pixabay

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UNA FORMA NUEVA DE DEFINIR TUS OBJETIVOS PARA EL 2019 (O CUALQUIER OTRO AÑO)

Seguro que ya sabes que una de las mayores razones por las que no se consiguen resultados o no sales del estancamiento es porque no concretas lo que quieres hacer en un plan organizado, con objetivos concretos, medibles y con fecha. ¿Verdad?

Como se suele decir:

La esperanza no es una estrategia ni un plan de acción.

Un objetivo sin fechas es un sueño.

 

Pero no es tan fácil, claro, si no ¡todo el mundo lograría siempre sus objetivos!

Entonces, ¿qué puedes hacer para plantearte objetivos que te ilusionen y que cumplas?

 

En realidad el problema no está en establecer objetivos sino en lo que se interpone en el camino: imprevistos, miedos, excusas, inseguridad, dudas, etc.

Y, por supuesto, tener claro qué es lo que de verdad quieres, ese es otro de los obstáculos que me suelo encontrar a menudo.

 

Así que hoy te voy a hablar de otra forma de pensar en tus objetivos.

 

Lo que se suele hacer normalmente es:

  • Pensar en lo que quieres lograr.
  • Asegurarte de que es realista, factible, medible y específico.
  • Dividirlo en tareas pequeñas y fáciles de hacer.
  • Programarlo, poner una fecha límite.

Y está bien, funciona bien así, pero hace unos meses descubrí una nueva forma de verlo que me parece más amena, emocionante y también realista.

El concepto lo aprendí en un vídeo de Todd Herman, a mí me inspiró mucho, espero que a ti también : )

La idea es sencilla.

En vez de pensar en un objetivo concreto con un resultado específico, piensa en tres posibles opciones o resultados distintos para ese objetivo y categorízalos como: bueno, mejor y lo mejor (good-better-best).

O, como menciona Raimon Samsó en su libro “Cita en la Cima“, define qué sería para ti un mínimo aceptable y qué sería “un resultado de escándalo”.

Por ejemplo, si tu objetivo es empezar a tener clientes en tu negocio de coaching puedes pensar que bueno sería tener tu primer cliente, mejor tener tres clientes al mes y genial tener clientes todos los meses.

O que un cliente sería un mínimo aceptable y X un resultado de escándalo.

Es algo muy personal.

Así que solo tú puedes elegir qué sería bueno, mejor y genial, o qué sería lo mínimo aceptable y un resultado de escándalo.

Una vez tienes claras todas las opciones para cada objetivo que te propongas es hora de ponerte en marcha.

¿Y por dónde empiezas?

Por el que has considerado  aceptable o simplemente bueno, por tu primer cliente en el ejemplo. Y, una vez conseguido, pasas a determinar cuál será tu siguiente paso: la opción mejor o  lanzarte a por el resultado de escándalo : )

Pruébalo y a ver qué te parece, es una manera diferente de pensar y más realista porque no te lanzas a lo loco a por todas sino que empiezas por el mínimo viable.

 

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La Dra. Aida Baida Gil, coach certificada y fundadora de www.coachdelaprofesional.com se dedica a ayudar a las mujeres profesionales que se sienten estancadas o insatisfechas y que están listas para avanzar profesionalmente, establecerse por su cuenta o redirigir su carrera.

 

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