¡COSAS DE HERMANOS!: NUESTRO NÚCLEO DE AMOR

No sé si es la edad o que cada día estoy más abierta a maravillarme y disfrutar las cosas pequeñas. En este minuto veo como mis tres hijos juegan fútbol entre ellos, la de 5, el de 9 y el de 11, me encanta porque es algo que pasa, sin embargo, a ratos se desarma. Nuestra relación con los hermanos es tan especial que se hace difícil de describir, por ese camino transitan un sin fin de emociones: cariño, enojo, amor incondicional, celos, frustración, rabia y alegrías. Es nuestro núcleo que nos ayuda más adelante a desenvolvernos en la vida, porque sin duda es aquí donde aprendemos y quizás, es sólo cuando crecemos y nos hacemos adultos, que valoramos a cada uno de nuestros hermanos, a esos que a ratos odiábamos en nuestra infancia, con los que quizás nunca conectamos y a esos con los que éramos más cercanos.  Es que la vida nos va enseñando que los hermanos son sólo una fuente de amor infinito, pero cuesta y requiere de tiempo para que esto pase. A veces incluso, nunca ocurre y las rencillas nos persiguen de por vida.

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Hoy miro a mis hijos y me pregunto ¿cómo logró fortalecer está hermandad? ¿cómo logró hacerlos mirarse y descubrirse a través de la relación que van construyendo entre ellos? Es un desafío diario que logren jugar y pasarlo bien los tres, sin dramas. Por eso hoy al verlos me maravillo y al mismo tiempo pienso si tendrán que llegar a la adultez para darse cuenta y vivir este amor incondicional o hay algo que yo pueda hacer para que eso ocurra. Como papás siempre queremos o deseamos profundamente que nuestros hijos se quieran, respeten y lleven bien. La realidad es que pelean, se excluyen y a veces se dicen cosas hirientes, para que al poco tiempo después se vuelvan a amar y jugar. Entonces ¿habrá una manera de hacer que está relación a pesar de las peleas y vaivenes de la vida sea una relación de amor y cariño infinito vivido y sentido por ellos? ¿lo sentirán así a pesar del sube y baja de esa relación? Quizás los mejor será enseñarles que esa es la base de toda relación y que el amor traspasa las peleas, los celos o las envidias. Además, que estas disminuyen en la medida que aprendemos a ver como el otro me suma y se hace indispensable en mi día a día. Tal vez enseñarles que no existe una relación perfecta es lo mejor que podemos entregarles como aprendizaje. Todos nos queremos y amamos a pesar de nuestras diferencias, tiempos y manera de querer.

Qué difícil es lidiar a ratos con sus peleas, sus emociones y conversarlas, intentar no caer en ser el árbitro del partido sino la mediadora de las emociones. La mayoría de las veces uno detiene estas peleas con un solo grito y los obliga a pedirse perdón y abrazarse, aunque sea forzado. Pensamos que es “lo que se debe hacer” “lo necesario”. Otras veces, con el cansancio del día en nuestras espaldas, solo optamos por un simple “que se maten”. No es fácil hacer algo distinto, mirar estas peleas como algo que quizás es mucho más profundo, y que ellos en su inmensa franqueza están tratando de transmitirnos y nosotros simplemente no logramos escuchar.  Lograr conectar para ver realmente cuál es el conflicto que existe entre ellos, es un desafío y se necesita de poder estar conectados con su mundo para que exista la oportunidad de poder hablar que es lo que les está pasando.

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Hace poco una amiga me contaba como su hija mayor, luego de varias peleas con su hermano pequeño, le había confesado que desde que él empezó a jugar con su otra hermana, se había sentido excluida, que le daba pena, que no lo quería y que deseaba que otro hermano naciera para que así todo volviera a ser como antes y pudiera jugar sin interrupciones con ella. Básicamente la solución para ella era simplemente sacar a su “hermano metido y hinchón” del medio. Se requiere de una gran conexión y relación para que nuestros hijos puedan abrir sus corazones y contarnos qué es lo que pasa realmente. Por sobre todo, se necesita poder uno como padres mirarlos como portadores de sus respuestas, su realidad y de todos esos sentimientos que los acompañan día a día y que nosotros en nuestro correr diario ni siquiera llegamos a dimensionarlo.

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Los hermanos son un “mini mundo” de aquello que nos tocará enfrentar en la vida y entonces ayudar a lidiar a nuestros hijos con estos conflictos es ayudarlos para la vida. No podemos arreglar un conflicto borrando a alguien o trayendo a un externo pensando que eso lo mejorará, como la increíble solución que había encontrado esta hija mayor. La solución está en poder generar diálogos entre ellos, en los que puedan pedirle explícitamente qué necesitan del otro y uno como mamá estar ahí atenta para velar porque esto vaya ocurriendo. En esta ocasión mi amiga los reunió a los tres, con el permiso de su hija mayor de abrir el tema. Ella pudo decirle a sus hermanos que necesitaba que no la excluyeran de los juegos, la del medio prometió a ayudar al “metido e hinchón” a dejarlo entrar y el chico prometió intentar siempre “llenar su corazoncito de amor al decirle que sí en cada juego”. Pudieron jugar esos días que vinieron los tres sin peleas, mientras mi amiga iba viendo cómo se sentía la mayor.

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Probablemente esto no es algo que podamos hacer en cada pelea, pero abramos los ojos y paremos las antenas. Si siempre son los mismos conflictos, algo están tratando de resolver nuestros hijos que no está resultando y entonces nosotros tendremos que ayudarlos a buscar nuevas soluciones o miradas.

Entonces vuelvo a maravillarme al verlos a los tres jugar juntos ¿cuánto durará? No sé ¿cuál es el mensaje que les quiero entregar como hermanos? Las relaciones son así: hay días buenos, malos, más o menos o muy buenos y en la base de esa unión siempre hay un amor incondicional de saber que el otro me quiere y estará ahí SIEMPRE. Somos distintos y eso no nos separa si nos respetamos en nuestras diferencias. Y por sobre todo quiero que sepan y entiendan que el amor no es exclusivo, “si tengo a un hermano sólo lo quiero a él y a los otros los dejo de lado” o  “mi mejor amiga es la única y exclusiva para mi”. Las relaciones son mucho más verdaderas y profundas en la medida que compartimos a esas personas que para nosotros son maravillosas. El amor alcanza para todos y permite que ese otro al que amo, pueda ser  feliz y nutrirse también de otras relaciones importantes. Cuidemos este “mini mundo” donde aprenden a relacionarse practicando una y mil veces en este núcleo central e incondicional, para poder luego volar al mundo real y generar lazos profundos, respetuosos y llenos de amor.

María José Lacámara – Conoce más AQUI

joselacamara@gmail.com

Instagram: @joselacamarapsicologa

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Cuando otros niños hieren a tu hijo: Cómo reaccionar de manera positiva

Mi hijo había salido con su traje de caballero, el cual ama y adora y usa todo el tiempo. Fue al parque y aparentemente unas niñas se burlaron de él y ya no quiso usarlo ese día, estaba triste: ¿Cómo debo reaccionar?

Duele, duele mucho cuando nuestros hijos sufren y sobre todo cuando son otros niños los que los hieren, porque es muy difícil como padres procesar y dejar fluir. El instinto de mamá loba es muy fuerte, queremos proteger a nuestros cachorros y defenderlos pero debemos dejar que entre niños traten de resolver sus conflictos solos cuando sea posible, así aprenderán a autoregular sus emociones y gestionar las situaciones que generen malestar.

Cuando Máx me contó que a las niñas no les gusto su traje y por eso no querían jugar con él, mi “yo- impulsiva” le hubiera dicho: “esas nenas son malas y mentirosas, tu traje es hermoso y solo te critican porque te envidian, ignóralas”, pero, ¿qué le estaría enseñando con eso? 1) que la culpa de todos los males es de los demás 2) que etiquetar a otros niños y asumir sus acciones es correcto 3) que hay que ignorar al que opine diferente. 4) que nuestra tristeza o felicidad depende de lo que los demás hagan.

No, no quiero meter esas ideas en la cabeza de mi hijo, por eso la que debía responder era mi “yo consciente” (mindfulness). Lo primero que recomiendo hacer antes estas situaciones es reconocer y avalar los sentimientos de nuestro hijo y empatizar: “¿Te dolió que a las niñas no les guste tu traje?, es normal sentirse así. ¿Te dolió que se rieran de ti? Eso no se siente bien, yo lo entiendo, me ha pasado muchas veces”.

Luego, en mi caso, le expliqué a mi hijo que existen diferentes gustos y que eso es perfectamente normal: “Pero a ti te gusta mucho tu disfraz de caballero, ¿no? Si te gusta no tienes que dejar de usarlo porque a otras personas no les agrade . Sabes, muchas veces la ropa que a mi me gusta no le gusta a papá pero yo la sigo usando. A tu hermanita, por ejemplo, le encantan los champiñones y para ti son asquerosos, pero ella igual los come, y está bien, no a todos nos gustan las mismas cosas. El mundo sería muy aburrido si a todos nos gustara lo mismo. Si a ti te agrada usar tu traje de caballero pero a otras niñas no, no es tu problema, es de ellas. Si te gusta algo dilo sin miedo y defiéndelo a capa y espada”

Lo más maravilloso de la situación fue la respuesta de mi hijo: “Si, como un caballero con capa y espada”.

 

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Fuente: mamaminimalista.net

Ana_AcostaAna Acosta Rodriguez

Maestranda en Psicología Positiva Aplicada y experta en Mindfulness,  Inteligencia Emocional y Crianza con apego.

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Científicos Canadienses: 3 Tips Para que tu Niño ya No Pegue

Cuando llegan los “terribles 2” la mayoría de las mamás caemos en la desesperación. De golpe y porrazo nuestro bebé amoroso y dulce se transforma en un pseudo adolescente furioso que grita, hace berrinches y le pega a otros niños. Simplemente no sabemos cómo superar esta etapa sin tener que recurrir a los gritos,  los castigos o “la chancla”.

Uno de los comportamientos que particularmente me preocupaba de mi hijo era que cada vez que salíamos a jugar con otros niños él los empujaba, les pegaba o invadía su espacio personal. Esta situación me estresaba mucho. Creía que era el único que se comportaba así y muchas veces ya no tenía ganas de salir con él porque no sabía cómo controlarlo. Me sentía la peor madre del mundo.

Por eso, en este artículo voy a abordar particularmente el tema de los niños preescolares que pegan a sus pares dejando las rabietas y berrinches para un próximo artículo. También les daré tips para desarrollar las habilidades que harán que sus hijos disminuyan los episodios de agresión física.

Por qué pegan los niños pequeños?

Lo primero que pensé cuando Máx empezó a pegarle a otros niños (tenía 18 meses) era que me estaba desafiando, que estaba probando mi paciencia y tolerancia, que le gustaba sacarme de quicio. Comencé entonces a devorar libros de crianza y debatir con mis amigas.

Comprendí entonces que lo que mi hijo tenía era pura frustración y ansiedad. Él quería hacer amigos pero no sabía cómo. A su manera y con limitadas habilidades sociales y lenguaje estaba tratando de comunicarse conmigo y con sus pares, de llamar la atención de la única forma que conocía hasta el momento: los gritos, la contradicción y la violencia física. Él era demasiado chico para entender qué podía llamar la atención de manera positiva. Tenía deseos y necesidades pero aún no encontraba la forma de hacerse entender.

Descubrí que las razones principales por las que él actuaba de forma violenta eran: frustración, escasas habilidades sociales y falta de dominio del lenguaje verbal propias de un niño tan pequeño.  Pero también aprendí que existen causas funcionales del desarrollo del cerebro y hasta genéticas por las cuales la mayoría de los niños a esa edad reaccionan violentamente en algunas ocasiones. Lo que yo pretendía como mamá era ayudar a mi bebe a superar esta etapa sin tener que recurrir a los gritos o a los golpes: ¿Cómo voy a enseñarle a no pegar pegándole? Es totalmente inconsecuente.

En este sentido y según el reporte “El aprendizaje temprano previene la violencia juvenil” realizado por la Agencia de Salud Pública de Canadá el 70% de los niños entre 2 y 3 años pegan a sus pares, mientras que el 80% de los niños de 30 meses tomará por la fuerza un objeto deseado y el 25% de los niños de 17 a 30 meses morderán a otros. En los preescolares la agresión física ocasional No es un signo de un problema de conducta pero si se transforma en la única forma de conseguir lo que quieren deben ser observados por un profesional. En dicho reporte se exponen hallazgo científicos sobre la violencia en niños y adolescentes en base al análisis de numerosas investigaciones que citan, es muy interesante.

Se mencionan también las Habilidades que han adquirido los Niños Pacíficos que ya no pegan y son las siguientes:

  1. Desarrollo del Lenguaje:  La fluidez del lenguaje involucra dos habilidades: La de decodificar lo que los demás dicen y la de hacernos entender por otros. Cuando los niños las dominan adquiere una nueva herramienta para expresar su frustración sin la consecuencia negativa de la violencia física. En términos generales a mayor desarrollo del lenguaje, menor serán las veces que el niño usará la agresión física y viceversa.

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  • Romper el Hielo: Cuando Max iba a jugar con otros niños nosotros nos acercabamos a ellos y a modo de intérpretes los presentamos: “Hola, el es Max, tiene 2 años y quiere jugar contigo. ¿Cómo te llamas?”. Este simple hecho fue la causa de un cambio sustancial en la relación de nuestro hijo con otros niños. Esto es de gran ayuda entre los 2 y 3 años mientras el niño aprende a hablar y formar oraciones más complejas.
  • Guiarlos para Comunicarse: Aunque el niño esté dominando progresivamente el lenguaje en algunas ocasiones puede recurrir al grito, al sollozo o al golpe,  por ser una reacción más instantánea. Lo que podemos hacer es explicarles que ellos ya saben hablar y que para nosotros es más fácil ayudarlos si nos dicen con palabras lo que les molesta. Otra forma es describir la situación: “¿Se te cayó tu juguete y eso te hace sentir enojado?
  1. Desarrollo de Habilidades Sociales: Mientras más habilidades sociales el niño aprenda las reacciones agresivas disminuirán. Dichas aptitudes incluyen compartir, ayudar a otros, esperar su turno, hacerse comprender, la empatía a sus pares y el comprometerse a realizar algo. Estos comportamientos nos están mostrando la habilidad del niño para acercarse, entender a los demás y complacer a los mayores y a sus pares. Al dominar estas capacidades los niños aprenden otras formas de obtener lo que quieren o necesitan de una manera positiva evitando el conflicto.

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  • Empatía: Hablar sigue siendo lo más importante en la relación con nuestro hijos. Describir situaciones conflictivas que pasan alrededor con otros niños o adultos y preguntarles como se sentirian si les pasara lo mismo los ayuda a desarrollar la empatía. Del mismo modo cuando algún compañerito se niega a compartir sus juguetes o jugar con ellos podemos hacerles ver que feo se siente.
  • Los Turnos: Los preescolares están aprendiendo a compartir, pero nunca debemos obligarlos a hacerlo, sus juguetes son de su propiedad. Si no respetamos esto no estamos tomando en cuenta sus sentimientos y probablemente lo hacemos de manera inconsciente para no quedar mal con los otros padres presentes. Es importante tener en cuenta que a esta edad aun no comprenden qué al prestar un juguete lo recuperarán, todavía la temporalidad es complicada para ellos y cree  que cuando prestan el juguete nunca más lo tendrán.  La alternativa es sugerir turnos de juego con los otros niños y contarles que es mucho más divertido compartir que jugar solo, estos turnos deben expresarse con temporalidad acorde a la edad del niño, por ejemplo: cada uno dará dos vueltas en el triciclo (y las contamos). Pero si el niño se rehúsa no hay que obligarlo, con el tiempo irá adquiriendo esta habilidad si repetimos la situación y lo respetamos.
  • Aceptar sus emociones: Es importante evitar frases del tipo “no pasa nada”, porque de esta forma estamos enseñándoles que cuando algo malo o feo pasa debemos negarlo y hacer como que todo está bien y emocionalmente esta actitud es desfavorable. La realidad es que el niño se golpeo y le duele, si lo reconocemos y lo aceptamos nuestro hijo va a sentirse comprendido y aceptado y esto lo ayudará a aceptar y comprender a los demás.
  • Negociación: Este comportamiento surgió espontáneamente en Máx. Cuando queria algun juguete se acercaba al niño que lo tenía y le ofrecía una opción para intercambiar. Fomentar esta habilidad los ayudará a evitar arrancar el juguete o golpear para obtenerlo. Por eso tener escondido en la bolsa o cartera algún autito o muñequito para intercambiar puede ser práctico.
  • Reconciliar: Cuando los niños se ponen violentos y se pegan entre ellos es importante separarlos, tratar de que se pidan perdón y hacerles ver que lo que pasó ya está solucionado y que pueden seguir jugando en lugar de separarlos y evitar que vuelvan a interactuar. Si los niños son de la misma edad debemos tratar de que resuelvan sus diferencias solos, si se ponen muy violentos o la diferencia de edad es mucha deberíamos intervenir.

3) Jugar a la Peleita: La mayoría de los papás desconocen que jugar a pelearse les otorga a los preescolares una experiencia de aprendizaje muy valiosa, es más, tanto animales como humanos usan la simulación de peleas para interactuar con sus pares. Aunque pudiera parecer peligroso, la pelea simulada es positiva ya que marca un nuevo estadio en el desarrollo del niño debido que esta acción requiere de autocontrol por un lado y de la habilidad de simular con gestos. Al mismo tiempo les permite aprender a seguir ciertas reglas como pueden ser dejar al otro ganar ocasionalmente, no usar demasiada fuerza, no lastimar al otro jugador y asegurarnos que todos los participantes se están divirtiendo. Al jugar a pelearse el niño aprende a controlar las reacciones agresivas y disminuyen, de esta forma, la frecuencia de los golpes.

Tips Prácticos que Aplicamos en mi Familia:

  • EL Juego en Familia: En nuestro hogar todos los sábados por la mañana hacemos guerras de almohadas o jugamos a la peleita en la cama, siempre poniendo límites antes de empezar.
  • El Juego con Amigos: Cuando vemos que nuestros hijos juegan a las peleas con sus pares no les decimos que dejen de hacerlo, pero si nos acercamos y ponemos algunas reglas, por ejemplo: evitar golpear en la cara o en los ojos, parar cuando el otro niño ya no quiera jugar, no utilizar objetos. Es importante también hablar con los padres del otro niño para explicarles nuestro punto de vista.

La Buena Noticia:

Según el mismo reporte cuando los niños alcanzan los 4 años de edad la tendencia a agredir físicamente a sus pares ya ha decrecido sustancialmente. Una de las razones por las cuales a esta edad  los niños pueden controlarse mejor y según los hallazgos de otro estudio es que la corteza frontal de un niño entre 4 y 5 años está mucho más desarrollada que a los 2 o 3 años. La corteza frontal es la encargada de controlar cómo reaccionamos ante emociones fuertes. Un niño de 4 años que sigue usando la agresión física de manera regular y persistente para conseguir lo que quiere o para controlar la frustración puede requerir ayuda profesional.

Todos estos consejos y tips que comparto los implementamos en mi casa y mientras algunos han surgido de mi propia  lectura y análisis muchísimos han sido sugeridos por mi mejor amigo que es a la vez mi marido. Él ha cambiado radicalmente mi idea de crianza. Es una inspiración, lo admiro no solo como padre sino como ser humano y le dedico este Blog. 

Facebook: @mamaminimalista

Fuente: mamaminimalista.net

Ana_AcostaAna Acosta Rodriguez

Maestranda en Psicología Positiva Aplicada y experta en Mindfulness,  Inteligencia Emocional y Crianza con apego.

www.nutrimama.com

mamaminimalista.net/

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