Una historia única

El cuerpo envejece, quizás ya tengas un par de arrugas y espero que las lleves orgullosa, que no hayas cambiado nada de tu cuerpo, porque así como está, cuenta una historia, TÚ historia, detrás de esas arrugas, cicatrices, canas, lo que sea, hay una vida vivida y por vivir, sueños logrados, derrotas, alegrías y penas…SIÉNTETE ORGULLOSA, has viajado, comido, amado, reído y llorado, en fin… ¡HAS VIVIDO! Y lo sigues haciendo, no te olvides que el alma no envejece, que no tiene edad, algún día sentirás que tu cuerpo te traiciona, pero tu alma y tu corazón seguirán con la misma fuerza, aprovéchalo ahora para seguir escribiendo parte de la historia de tu vida… sorpréndete de todo lo que te rodea, todos los días, como un niño que recién empieza a conocer el mundo, no “crezcas” nunca, ríete hasta de ti misma y haz el loco de vez en cuando, sigue soñando como lo hacías a los 20 y, lo más importante, SIGUE SOÑANDO DESPIERTA.

No sé qué es de tu vida ahora, si te casaste o no, si tienes hijos, nietos… espero que como sea, estés alegre,  feliz… recuerda, la alegría viene del interior, no de lo externo y solo tú, nadie más que tú, es dueña de eso, de tu alegría, de tu libertad, apodérate de ella y no dejes que la vida pase ¡vívela! Día a día, momento a momento, te aseguro que ningún día se va a volver a repetir, por lo que debes hacer lo mejor de cada instante.

¡No dejes de sonreír! Es una cadena, y puede que nunca sepas cual es el resultado de esa sonrisa, pero si no la regalas, te aseguro que no habrá ningún resultado.

Expresa lo que sientes sin miedo, dile a tu familia, amigos, pareja, a quien sea, cuánto los quieres, abrázalos, disfrútalos, porque no sabemos lo que puede traer el mañana, y por ahora, solo tienes ESTE momento… mira a tu alrededor ahora y valora todo lo que tienes, por favor, no tomes absolutamente nada por sentado.

Olvídate de los planes, de las estructuras y si no estás contenta con algo, cámbialo. No sigas a las “masas”, sigue a tu propio corazón, ahí está tu camino y si tienes alguna duda, ahí está tu respuesta ¡escúchalo!

Mírate al espejo y sonríe, eres más, mucho más que ese cuerpo que ves, has construido un camino y espero que estés orgullosa, y si no, nunca es tarde para volver a empezar; “HOY ES SIEMPRE TODAVÍA”. Arriésgate, viaja, ríe, ama, canta, haz todas esas cosas que te hacen sentir viva, sin miedos y sin límites.

Sigue siendo tú y nunca cambies por nada ni por nadie, sólo por ti, porque eres única, no hay nadie más en el mundo como tú y si alguien se enamora de ti, es por quién eres, y si tú te enamoraste de alguien, es por cómo él es, no pretendas cambiarlo, el amor no se trata de posesión, sino de apreciar a quien tienes a tu lado, aceptarlo y amarlo con sus virtudes y defectos.

Si estás con alguien, espero que sea el tipo de amor con el que soñabas, y si no, espero que sigas soñándolo, el amor no sabe de edad ni tiempo, llega cuando tiene que llegar, puede que nunca llegue incluso, pero como sea, ten fe de que siempre hay un plan perfecto para ti. El camino que haz recorrido y el que estás por recorrer te llevarán al único lugar donde debes estar. Tú confía, entrégate a la vida, sin dudas y sin peros.

Perdona a quien te haya herido, no guardes rencores ¡son venenosos! Y más importante aún, perdónate a ti misma, porque seguramente más de un error cometiste, no eres perfecta, nunca lo has sido y nunca lo serás, los errores son parte de la vida y están para enseñarnos, para hacernos crecer.

No “estés” simplemente, no dejes pasar la vida, debes ESTAR VIVA, enamorarte de la vida, sentirte viva, lo transmitirás a través de tus ojos, de tu sonrisa. Nunca dejes de creer en el mundo, en las personas, en ti… CREE siempre, pase lo que pase… y ¡no corras! recuerda detenerte de vez en cuando, apreciar el camino, te prometo que no hay apuro y muchas veces la magia está en los pequeños detalles, no los dejes pasar.

Una vez más mírate al espejo y espero que seas capaz de ver lo mismo que yo…UNA HISTORIA ÚNICA.

 

Equipo Centro Al Alma

Extraido de http://centroalalma.cl

Read more

Escuchar es vivir dos veces

Cuando nos topamos con alguien excesivamente locuaz y verborreico nos solemos quejar de que «es una persona que habla mucho». Si además milita en el agotador egotismo, esa religión que convierte el ego en el único lugar de peregrinación al que siempre se acaba dirigiendo su discurso, solemos agregar que «es una persona que no para de hablar… de sí misma». Sin embargo, cuando nos cruzamos con otra que nos presta atención jamás la acusamos fiscalizadoramente como  «es una persona que escucha mucho». Yo no he oído a nadie la cantinela quejumbrosa de que «es insoportable, no me interrumpe nunca», jamás he visto enfadarse a alguien porque «esta persona no para de escuchar». El motivo es sencillo. A todos nos gusta hablar y nos halaga que nos escuchen porque en ambos casos se satisfacen enraizadas motivaciones del ser humano como el reconocimiento y el cariño. Escuchar es evidenciar interés por el otro, y a todos nos encanta esa muestra de consideración hacia nuestra persona.

Hace ya tiempo le pregunté a mi sobrina, que entonces sumaba siete años, qué diferencia existe entre escuchar y oír. Quería demostrarle que son dos verbos con significados muy distintos que sin embargo a veces empleamos erróneamente. Me contestó que escuchar es prestar atención a lo que se oye. Me dejó tan atónito que no agregué nada. Escuchar es un acto intencionado, oír, no, y en esa intención descansan todas las virtudes empáticas de la escucha. El refranero nos recuerda con conmovedor optimismo que «hablando se entiende la gente», pero yo creo que debería modificarse por «escuchando se entiende la gente». Realmente deberíamos aproximarnos a realidades más veraces matizando que «escuchando se puede entender la gente, y a veces así tampoco». En la novela El mundo que deslumbra de la gran escrutadora del alma humana Siri Husvedt se afirma taxativamente a través de uno de sus protagonistas que la mejor estratagema para seducir consiste en escuchar.  «No pretendo ser un cínico cuando digo que escuchar es la primera regla de la seducción», comenta un personaje al recordar cómo se ligó a su pareja. Nada nos magnetiza más que una persona nos conceda su tiempo, nos preste sus oídos y nos empuje ligeramente para facilitar que de nuestros labios salgan palabras abrazadas a otras palabras. Quizá sí hay algo que nos atrae más, y es que el que nos escuche nos regale un halago, esa caricia que sobreexcita al ego, siempre que esté bien fundado y sea merecido. Escuchar es seductor, escuchar permite conocer información novedosa frente a la que uno pueda aportar que ya se la sabe de memoria, escuchar está muy bien retribuido sentimentalmente, escuchar es la única forma de documentar el alma de nuestro interlocutor. Escuchar de verdad es vivir dos veces a la vez.

José Miguel Valle.  Escritor y filósofo
People photo created by freepik – www.freepik.com

Read more