¿En tu pega no te soportan? Algunas señales para estar alerta

No siempre se puede ser amigo de todos en el trabajo, pero hay una delgada línea roja que puede llevarte a ser detestado o ignorado. Mane Cárcamo identifica algunos signos que avisan que ya es hora de ponerse las pilas e integrarse un poco más al grupo.

En la mayoría de las pegas en las que he estado he hecho grandes amigos. Es más, recuerdo mis trabajos con más o menos cariño dependiendo de las amistades que hice ahí. Hace unos días conversando con unas chiquillas, medio en talla y medio en serio, una de ellas lanzó el dramático comentario: “En mi oficina me odian”. Y de ahí el tema se tomó la reunión, se volvió a prender la parrilla y se rellenaron las copas. Porque aunque ella lo dijo con risas entremedio, haciendo como que le daba lo mismo y caricaturizando la situación, esta problemática no es nada irrelevante y mucho más común de lo que imaginamos.

Según un estudio realizado por Laborum el 2016, de partida el 69% de los chilenos declara no sentirse feliz en su trabajo. Una cifra que a todos (no sólo a los jefes) nos debería preocupar. La investigación señala que “de acuerdo a la medición, los factores más valorados y relevantes fueron las expectativas de crecimiento al interior de la organización y el clima laboral, ambos con un 66% de las preferencias. Seguidos del salario con un 62% y, finalmente el horario y la flexibilidad con un 39%”.

Según esto, no solo nos interesa crecer en la empresa, ganar lucas y ser “exitosos”, también nos importa pertenecer a un grupo en donde la cordialidad y la buena onda dominen el ambiente. Se trabaja mejor y sin duda, las posibilidades de mantenerse por más tiempo en la misma fuente laboral aumentan. Entonces, ¿cuándo urgirse? ¿Cuándo nos tiene que caer la teja de que al parecer nunca saldremos elegidas mejores compañeros? ¿Cuándo debemos preguntarnos si en la pega no nos quieren?

Aquí algunas señales de alerta (siempre usando el humor) para prender las alarmas:

Ser víctima de la sigla del terror: “CC”

Esta práctica es MALETERA. Lo escribo con mayúscula porque de verdad hay que hacer énfasis, en la mala onda de ocupar el recurso de contestar un mail copiando a tus colegas y/o jefes cuando de verdad no es necesario. Si tus compañeros quieren liquidarte tienen la táctica perfecta: visibilizan el más mínimo error cometido y se encargan de comunicarlo a toda la empresa con correos del tipo: “Estimada Magdalena, al parecer te equivocaste en el pedido de cajones, más aun considerando que la información te la envié hace más de un mes y en dicho informe, te comentamos que el pedido debía hacerse a la brevedad. Reenvío mail enviado en esa fecha para recordar lo que te solicitamos”. Obvio que todo esto con copia a Gerente General, Gerente Comercial y cuanta autoridad se pueda acusar. ESTOCADA MORTAL. Aunque seamos más pesados que submarino a pedales, de verdad pienso que nadie merece tamaña maldad.

Almuerzos: mi PC y yo

Este claramente es un primer síntoma preocupante. Si todos los días, incluso en esos que tienes muy poca pega, te comes un sándwich revisando Aliexpress (o Amazon), algo está pasando. Miras con ojos de San Bernardo como todos los compañeritos se organizan para ir a la picada peruana o comentan lo malo del charquicán del casino, y te percatas que a ti simplemente nadie te invitó. Obvio que te haces la estresada, simulas contestar 500 mails atrasados, abres Excel con una planilla muy compleja cuando ellos aparecen y bajas rápidamente la página de oferta de los chinos, porque siempre queridos amigos… dignidad ante todo.

El uso del nombre completo

Te llamas María José y todo el mundo, hasta tus hijos, piensan que fuiste inscrita en el Registro Civil como “Coté”. Realmente muy pocos conocen tu verdadero nombre, pero en la oficina se encargan de recodártelo. Para pedirte algo, para mandarte un mail, hasta para cantarte feliz cumpleaños te dicen “María Jose”, como marcando una distancia inquebrantable en la que claramente te están diciendo de manera solapada: “Querida acá no eres nuestra amiga, sin familiaridades ni buena onda, acá siempre serás MARÍA JOSÉ”.

Todos fueron etiquetados… menos TÚ

¿A quién no le ha pasado? Figuras más aburrido acuario de machas en tu casa, comiendo las sobras en un taper helado y sin panorama a la vista, cuando cometes el grave error de meterte a Instagram. Y ahí eres testigo de la demoledora realidad. TODA tu oficina en llamas en un karaoke celebrando el cumpleaños del que creías que era un poco tú amigo. Etiquetados todos, los likes están a la orden de día y comentarios tipo: “Se pasó lo buenoooo, hay que repetir” son la tónica de la publicación. No se hagan los superados, la humillación está presente y te duele tu baja popularidad. Tu corazón destruido cada día se siente más cercano a Alberto Mayol.

 

Estas alertas y muchas otras (que pueden agregar más abajo) tal vez están ocurriendo en tu lugar de trabajo. ¿Qué hacer al respecto? Una opción es victimizarse y andar llorando por las esquinas. Mala opción bajo mi punto de vista, ¿habrá algo más agotador que la gente alegona?

Otra es asumir que no se puede ser monedita de oro y aceptar que simplemente no les caemos bien al equipo con el que trabajamos, opción válida, pero que también tiene sus costos: la lata de tener que recibir los lunes con depresión por ejemplo.

Y por último, la posibilidad de hacer una autocrítica y tratar de ver qué estamos haciendo para que nos pesquen tan poco. El mirarnos a nosotros mismo y proponernos mejorar en algunos aspectos en los que nos podemos estar equivocando, puede ser una oportunidad en medio de una situación difícil. Sonreír y saludar siempre, interesarnos por la vida de los demás, trabajar en equipo no solo en los éxitos sino que también en los fracasos, enfrentar las diferencias con respeto y apertura o apañar al que está complicado con algún tema en el que nosotros nos peinamos, pueden ser pequeños propósitos que tal vez no logren que nos inviten al asado del próximo domingo, pero que si harán de nuestra oficina un lugar más amable y feliz… para todos.

¿Qué otras alertas agregarían?

 

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Vacaciones con amigos: guía práctica para no terminar odiándose

Desde su experiencia personal, Mane Cárcamo saca lecciones cuando se trata de pasar las preciadas y escasas vacaciones con tus personas más queridas. ¿Qué hacer y qué no?

Se acerca un momento muy triste y desolador… ya se termina el verano, que personalmente se me hizo más corto que la carrera de político de DJ Méndez. Y muchos de ustedes, al igual que yo, se deben haber ido de vacaciones con amigos. Una experiencia que vengo repitiendo hace cuatro años y de la que era bastante reacia por los posibles conflictos, prejuicios a veces con razón, y un espíritu independentista que se negaba a sumarse a las normas de un grupo establecido.

Porque mal que mal, las vacaciones son días muy importantes para estar con atados y porque son demasiadas las cuotas que están en juego para más encima pasarlo mal. Entonces, ¿por qué vencí mi temor y después de 4 años sigo repitiendo la experiencia? Porque al igual que casi todo en la vida, una buena elección, consiente, informada y con una comunicación previa y honesta, minimiza el riesgo de fracasar en el descanso y acabar saliéndose en mala de un grupo de wasap.

Aquí algunos de mis consejos para que las vacaciones en grupo sean gloriosas.

Número acotado

Aquí tal vez la opinión (como toda) es muy personal, pero sugiero que el grupo no supere los seis miembros. A todo reventar ocho. Eso permite que las cosas no sean ni taaaan intensas, ni tan disgregadas que parezca viaje de estudio. Que en algún momento se puedan armar subgrupos para diversificar los panoramas, pero que todos quepamos en la mesa a la hora de arreglar el mundo con algún trago, tirar la talla o en el caso ñoño jugar mímica.

Cuando hablamos de parejas también hay que tener cuidado cuando se sale solo con una más. Típico que una de las parejas se pelea y ahí está uno con cara de Winona Ryder en los premios SAG o lo peor… uno también termina con una batalla campal porque tomamos partido y el caos es total. Todos peleados y drama real.

 

Presupuesto Monetario Similar (PMS)

Este es un punto FUNDAMENTAL, tanto que son una sigla inventada por mí. Viajar con alguien con votos de pobreza puede ser tan terrorífico como hacerlos con los hijos de Donald Trump. Entonces aquí cada uno debe ser cabeza fría y decidir muy bien con quien compartirá los 15 días dedicados al descanso. No es lo mismo pasarlo bien en un asado con una amiga que tiene los gustos de las Kardashian que irse al Sudeste Asiático con ella. Entonces la decisión se debe tomar con mucha inteligencia.

Hay algunos que no transan en el nivel del vino y otros que se gozan el que viene en caja con unos buenos duraznos, otras que somos felices con las nutellas marca supermercado y algunos que preferimos hacer una huelga de hambre antes de desayunar con mortadela. Hay muchos que quieren y pueden salir a comer todas las noches a finos restaurantes y otros que tienen que armarse un creativo menú casero varios días para no caer presos. Todos esos aparentes pequeños detalles a la hora de tomar decisiones en conjunto pueden terminar con unas vacaciones dramáticas y amistades de años. Así es que ojo. Con tus amigos… y tu cupo en la tarjeta.

LIBERTAD (la palabra más importante)

¡Otro ítem clave! No falta el que viaja con un grupo muy buena onda, pero que en el que uno de los amigos se cree monitor de resort, guía turístico y profesor jefe al mismo tiempo, y no hace más que dar órdenes u organizar actividades tipo gymkanas y alianzas escolares. POR FAVOR. ¡Amigo si usted es hiperactivo y quiere conocer hasta el RUT del alcalde de la ciudad, bien por usted, pero que cada uno sea libre de hacer lo que realmente quiera!

Evidentemente que aquí vuelvo a que si uno se va de viaje con Hermógenes Pérez de Arce no puede pretender ir a dar la vida a la discoteque hasta las 5 de la mañana o si armas un viaje con la Erika Olivera no te podrás instalar cual morsa en la reposera de por vida. Pero aún así es importante que cada uno de los amigos sepa respetar los ritmos, actividades y horas de sueño de los otros. Porque tampoco falta el latero/a que cuando estás carreteando y ya te dio sueño no te deja ir a dormir: ¿¿¿Cómo te vas a ir a dormir ahora??? ¡No seas anciana! ¡¡¡No puedes ser tan fome!!! Y ahí una, elaborando todo tipo de estrategias de bombas de humo para poder descansar en paz. ¿Lema de las vacaciones por siempre? LIBERTAD.

Bonus track para grupos con niños

Acá es muy importante que las familias compartan un nivel de relajo o TOC parecidos.

Porque si te vas con niños y a ti te da lo mismo que tus hijos coman salchichas por tres semanas seguidas, lo pasarás muy mal con la mamá que exige la betarraga de entrada y el brócoli semanal. O bien si son de esas familia flexibles en las que no les importa que los niños se acuesten más tarde, probablemente esa amiga sargento a la que SÍ le resultan los horarios, te mirará con rayos laser cuando tus cabros estén dando vuelta a las 11 de la noche por la cabaña.

Y otra cosa muyyyyyy importante es que cada  uno reta y educa a sus hijos. Porque no falta la que quiere “enderezar” o “chasconear” a los hijos ajenos y eso, créanme, puede terminar MUY MAL. Ya cuesta ponerse de acuerdo con el marido en las normas con los hijos, como para que venga una amiga a dirigir la orquesta y decidir qué puede comer o no mi manada. Los límites son fundamentales y el estilo de crianza a la hora de descansar, más aún.

Por suerte, con mis amigos todo está muy claro, y esa ha sido la clave para que queramos cada año seguir repitiendo la experiencia de manera muy feliz (Maca síguenos invitando a Curicó plis). Porque a estas alturas del partido, lo único que me parece interesante perder en la vida son kilos… para tener rollos y atados con amigos, está séptimo básico. Y ese curso hace rato que lo pasé.

¿Qué lecciones has sacado de tus vacaciones con amigos?

Magdalena Cárcamo – Periodista

Fuente: www.eldefinido.cl

 

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Relación de pareja / Relación de amistad

Me ha tocado este último tiempo conocer a muchas parejas que tienen conflictos en la comunicación y que nos ha llevado a reflexionar sobre las diferencias entre ser pareja o ser amigos.
De verdad, todas las parejas esperan tener en el otro a uno de sus amigos, quizás no el mejor pero si a un buen amigo donde uno encuentre confianza, protección y cuidado. Esto forma parte de formar pareja y a medida que aumentan los años se va convirtiendo quizás para muchos en el eje central pero evidentemente no es el único. Ser amigos es condición necesaria pero no suficiente en la realización de ser pareja.
Hay un índice de erotismo y sexualidad que es fundamental de desarrollar para poder constituir una pareja en sí misma. No solo me refiero a la parte sexual que independiente de los años trasciende a lo genital sino que me refiero al erotismo, al juego y a la complicidad en la relación de pareja.
Si esto se empieza a perder, deja inevitablemente de ser pareja para transformarse en otra cosa y que ambos tendrán que definir.
Dicen los estudios que el deseo sexual no disminuye con el tiempo sino que lo que baja es la propuesta en ambos de crear situaciones que
despierten esa sensación que va más allá de lo físico. Todos nos acordamos de la importancia de aquel sillón que era cómplice al inicio de tantos encuentros y que después de la rutina se traslada al dormitorio donde se empieza a hacer de todo menos el amor y el desarrollo de la complicidad.
Es muy fuerte descubrir que en los talleres de este último tiempo habían parejas que dejaron de ser tales y se quedaron con mucho dolor en una amistad que podrían tener con cualquiera.
En algún minuto escuche la frase te necesito porque te amo y no te amo porque te necesito. Ojalá no necesitáramos al otro pero si lo amaramos mucho en la absoluta libertad de entender que el amor no parece ser solo un sentimiento sino por sobre otras cosas es una
decisión diaria donde cada uno se elige al despertar todos los días para que ese otro sea el único elegido para decir te amo, te deseo y otras
frases menos protocolares que muestren esa complicidad. Todo lo demás lo puedo hacer con un amigo.
El amor es muy complejo para todos, pero sin duda es mejor caminar con el a sin el en la vida. Lo que parece importante entender es que lo que constituye eso que llamamos pareja va más allá de compartir sino que parece fundamental la complicidad que ambos sean capaces de desarrollar a lo largo de la vida. Sin eso, sin el desarrollo del erotismo como área que involucra muchas cosas entre otras la sexualidad , es muy difícil poder constituir pareja a lo largo del tiempo.
En este mes del amor, pensemos que tipo de pareja tenemos o nos gustaría tener y donde están lo que llamamos indispensables de la relación y veamos como construirlos día a día.
Sin duda esto no se logra sin voluntad, sin darle prioridad y sobre todo hay que darle tiempo consciente, mucho tiempo.

Pilar Sordo, Psicóloga

Extraído de www.pilarsordo.cl

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