¿Qué es la metodología Jobs to be done?

Jobs to be done es un marco para comprender mejor el comportamiento del cliente y está intrínsecamente ligada a la innovación.

La propuesta de esta metodología es mirar desde el punto de vista del cliente y entender que solo quiere resolver una tarea en su vida.

Clayton Christensen, ex profesor de la Escuela de Negocios de Harvard y creador del concepto innovación disruptiva, decía que las empresas analizan sus nuevas líneas de productos en base a sus características o datos demográficos de los clientes. Pero, argumentaba, que estas categorías son estáticas, mientras que los comportamientos de las personas están en constante cambio.

El punto de partida es identificar qué es lo que las personas quieren resolver en su vida. A partir de ahí, comprender qué producto o servicio debes realizar en su vida diaria para ayudar de la mejor forma posible.

Esta metodología entiende que los clientes no compran pensando en el producto en sí, sino que compran para ayudar a solucionar una tarea.

¿Un futbolista aficionado necesita más motivación que jugar con sus amigos? Entonces, compra zapatillas e implementos deportivos, tales como camiseta, short y calcetines, para realizar ese fin.

Hay que poner foco en dimensiones funcionales, sociales y emocionales que explican las razones por las que las personas toman sus decisiones.

  1. Dimensión funcional
  2. Dimensión social
  3. Dimensión emocional

Esta metodología de marketing no convencional ofrece una perspectiva para repensar la segmentación del mercado. En base a eso, diseñar productos y experiencias que sirvan para resolver estos problemas de la vida diaria.

Por ejemplo, un caso emblemático que sirve para ejemplificar la aplicación de job to be done fue el desafío de McDonald’s de aumentar las ventas de malteadas en sus tiendas.  Para entender esta perspectiva un vídeo explicativo del profesor Clayton Christensen.

Escrito por CRISTIAN ARCE – UNIVERSIDAD DEL EMPRENDEDOR – SIMÓN DE CIRENE

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Innovando productos y servicios

La innovación, el motor que mueve al mundo, el ingenio trasformado, la creatividad desatada, la mejora continua y la solución en movimiento. Probablemente te estés preguntando ¿Qué significa todo esto? ¿Es la innovación tan compleja como parece? La respuesta es no, sin embargo, presenta una curiosa ambivalencia en su comprensión, y es que, por un lado, cuando se habla de innovación solo se piensa en tecnología y vanguardia, lo cual no puede ser más desacertado ya que su significado es más simple y amplio que eso. Podemos entenderla como “hacer las cosas de manera diferente” o “modificar algo que existe y mejorarlo”, esto, porque la innovación nace de la necesidad de un cliente, y no por la tecnología.

Un ejemplo simple para entender esto, es lo que sucedió con las maletas, antiguamente cuando se crearon fueron pensadas con la idea de guardar y proteger algo que se quisiera transportar y que se pudiese llevar a cualquier lado. Este producto por mucho tiempo fue la solución perfecta hasta que en algún momento de la historia alguien tuvo un atisbo de lucidez y dijo “¿Qué pasaría si le colocamos ruedas a las maletas para moverlas más fácil?”. Esta innovación cambió radicalmente el diseño del producto, su utilidad y le dio un giro totalmente renovado a la propuesta, dejando casi obsoletas a las maletas tradicionales.

Sin embargo, por otro lado, comprendemos la dificultad que representa innovar, y es la capacidad para darse cuenta de la necesidad real de los clientes, de entenderlos desde la empatía y colocarse en su lugar. Sin duda esto es lo más difícil del proceso, y por lo mismo, hay una metodología que te permitirá aplicar innovación de una manera sencilla, dinámica y rápida. Me refiero al «Design Thinking».

Esta metodología nace del Diseño Industrial en la época de los 70’s y actualmente se ha comenzado a utilizar ampliamente en la gestión de empresas, ya que se logró traspasar su aplicación al área de negocios. Esto ocurrió gracias a que el «Design Thinking» permite dar soluciones a problemas de clientes en muy poco tiempo, de manera rápida y ágil. Y se basa en una profunda investigación de las personas: ¿Qué piensan? ¿Qué dicen? ¿Cuál es su percepción? ¿Qué experiencias de uso tienen?

El Design «Thinking» es una metodología para la generación de ideas innovadoras que centra su eficiencia en dar soluciones reales a las necesidades de los usuarios. Se basa en entregar valor real al cliente y que se convierta en una oportunidad de mercado. Puede ser utilizado por cualquier persona y en muchas situaciones, ya que es una disciplina que usa la sensibilidad y métodos de diseño para hacer coincidir tres elementos: las necesidades de los usuarios, que la solución sea factible tecnológicamente y una estrategia de negocios.

El modelo de «Design Thinking» se compone de cinco etapas, en las cuales se puede ir hacia adelante o atrás según las necesidades de cada caso. Esta característica de no ser lineal permite gran flexibilidad para trabajar ideas innovadoras ya que te permitirá ir corrigiendo sobre la marcha:

  • Empatiza: Comienza con una profunda comprensión de las necesidades del usuario, debes analizar su entorno, colocarte en su lugar y tratar de entender su realidad.
  • Define: Debes comenzar a filtrar la información de la empatía que obtuviste en la etapa anterior y quedarte con lo de valor, con lo realmente importante. Debes identificar los problemas cuya solución es clave para el usuario.
  • Idear: En esta etapa debes generar la mayor cantidad de opciones posibles, no te quedes con la primera idea que tengas, sigue buscando y considera todas las posibles opciones. Para hacer esto, debes eliminar los juicios o prejuicios de valor, no elimines las ideas más locas, en ocasiones son las correctas.
  • Prototipar: Se trata de “convertir tu idea en realidad”, debes hacer palpables y tangibles tus ideas. Prototipar te ayudará a visualizar soluciones de una manera más fácil, pregúntate constantemente ¿Qué debemos mejorar?
  • Testea: Es necesario probar los prototipos que ideaste con los usuarios, esto te permitirá identificar certeramente mejoras, fallos y carencias de tu prototipo. Desde esta etapa final sólo se puede evolucionar a una mejor solución.

Una vez apliques estas cinco etapas, puedes volver a comenzar nuevamente cuantas veces sea necesario, para llegar a la solución que buscas.

Para finalizar, te podrás estar preguntando ¿Por qué innovar? ¿vale la pena? La respuesta la podemos orientar desde la competencia, ya que cada vez los mercados son más competitivos, dinámicos y cambiantes. Cada vez hay más agentes (o empresas) que están en el mismo lugar que tú y tratando de satisfacer las mismas necesidades que tu negocio ofrece. Sumado a esto, podemos considerar que a veces puede ingresar como competencia alguien que tiene más experiencia, que sabe lo que está haciendo, que trae nuevos productos y precios más bajos.  Con la innovación podemos hacer que un negocio se vuelva más competitivo, siendo el motor que impulsa la transformación en una empresa, te permitirá crear, mejorar y competir con más herramientas.

La pregunta que debes extrapolar y responder pensando en tu negocio es ¿qué tipo de maletas estoy vendiendo, tradicionales o con ruedas?

Escrito por JUAN RAMON MUÑOZ – UNIVERSIDAD DEL EMPRENDEDOR – SIMÓN DE CIRENE

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Competencia Provocativa

El futuro necesita errores del sistema que creen la disonancia necesaria, que descomponga las rutinas y los patrones de pensamiento. El futuro de las empresas y de industrias completas ya no se configura mediante el aumento de la eficiencia, sino mediante la capacidad de innovación, el pensamiento transversal y el auto-cuestionamiento.

Fue sólo un comentario subordinado y con toda naturalidad, que escuché en una reunión informativa con el gerente de una interesante empresa, pero que me electrificó un poco: “….y es por ello que buscamos profesionales que también sean retadores, que cuestionen constantemente el status quo”.

Distorsiones, pero sabidas.

La competencia provocativa es la capacidad de “crear la discrepancia y la disonancia, lo cual logra que las personas se alejen de las posiciones habituales y los patrones repetitivos”. Significa “destruir estructuras para crear un nuevo orden”, alejándote de “tus propios hábitos profundamente arraigados y las formas y fórmulas que se te han impuesto”.

¿Disonancia? ¿Discordia? ¿Destruir estructuras? ¿Y eso debería ayudar a la empresa?

¡Precaución! No es tan simple. No me refiero a estar en contra, así no más, por principio.

1) No es suficiente ser SÓLO COMPETENTE.

Ser competente, permite realizar bien un trabajo normal, de manera sólida y profesional y sin errores, lo que está perfectamente bien, pero no logra que un corazón lata más rápido. No en el equipo y ciertamente no entre los clientes.

2) No es suficiente ser PROVOCATIVO SOLAMENTE.

Cuando todo el tiempo se anda provocando, el cuestionamiento olvida su propósito, se convierte en un fin en sí mismo y ya no sirve al propósito en sí mismo.

Entonces se trata de aceptar la dualidad:

Ser COMPETENTE: por ejemplo, minucioso, orientado a los negocios, responsable. Y al mismo tiempo PROVOCATIVO: desafiante, cuestionador, sorprendente, creativo.

Es por eso que me gustó el término “competencia provocativa” de Frank Barrett. Incidentalmente, el jazz es un ejemplo de esto: grandes como Duke Ellington o Miles Davis lograron repetidamente “burlar sus hábitos aprendidos, migrando a situaciones musicales desconocidas que exigían nuevas respuestas”. Eso, por lo demás no sólo ha pasado en el jazz, en el rock también, pero en muchas otras áreas del deporte, la ciencia, entre otros.

Tres pasos que lo tienen todo.

La competencia provocativa es mucho más que una metáfora. Es una metodología aplicable tanto en el jazz como en el liderazgo.

De todo lo que sugiere Barrett, hay tres puntos para la implementación, que quisiera resaltar particularmente:

EL PRIMERO ES DAR UN PASO POSITIVO

Es una tarea de liderazgo animar a las personas a ponerse a descubierto y hacer algo que de otra manera no harían. Dar este paso es necesario, porque en muchas empresas se aplica el conocimiento aprendido: siempre mantener la pelota a ras de piso. Cualquiera que salga del círculo “normal” está en peligro de chocar con el entorno castigador. Pero no es así como funciona el liderazgo en la era digital. Liderazgo significa repensar. Significa expandir el pensamiento y la zona de estrés positivo del equipo más allá de lo conocido e imaginable. Si sale bien, surge un nuevo marco de movimiento y desarrollo. Si no, volarás fuera de tu propia zona de confort y colisionarás fuertemente.

EL SIGUIENTE PASO, ES LAS INTERRUPCIONES CONVENIENTES DE LAS RUTINAS

La creación de valor no se produce porque seguimos desentrañando patrones antiguos, pero sí cuando reconocemos nuevos patrones y encontramos respuestas a preguntas desafiantes. Importante: se trata de alterar las rutinas lo suficiente como para estimularlo y no molestarlo. Los jefes que intentan ser provocativos todo el tiempo, generan molestias y finalmente  serán ignorados. Por lo tanto, el ritmo y el momento de la oportunidad son cruciales. A veces pequeños estímulos, por ejemplo cambios de puestos de trabajo. modificar la asignación de tareas, rotación de puestos, cambiar la asignación de clientes, nueva dinámica de las reuniones, modificar los equipos de trabajo…

Y FINALMENTE: CREANDO SITUACIONES QUE REQUIEREN ACTIVIDAD

Ese es el siguiente paso. Los colaboradores deben involucrarse activamente, probar algo y descubrir que el “caminante empuja y escribe el camino bajo sus pies”.

La competencia provocativa es una exigencia para todos.

En el centro de la creación de valor están los individuos que actúan de forma independiente, cuestionan  las rutinas, atacan los patrones convencionales de éxito, rompen las líneas de pensamiento, rastrean nuevas ideas, se atreven a experimentar, analizan fallas y comienzan de nuevo. La competencia provocativa en este contexto no es una utopía idealista para los chiflados, sino sólo lógica en función a nuestros tiempos.

Y nuevamente: ¡la competencia provocativa no es un requisito exclusivo para personas que de por si ya son creativos en alguna organización, como por ejemplo de marketing y publicidad, sino también para financieros y contables, administrativos, y por supuesto, para ti también!

Ricardo Gevert – Adm. Industrial

www.gevert.com

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