PIONERAS EN EL MUNDO DE LOS NEGOCIOS Y LAS CORPORACIONES – PERFIL DE MUJER

El título de la serie bajo la que publico, se llama “Pioneras… “ dado que muchas veces me he sentido de esa manera, por estar trabajando en un área históricamente reservada a los hombres. Suelo observar los cambios culturales en este aspecto y aunque los años pasan, constato que siempre falta más.

Hace unos días estuve en una breve conversación acerca de las mujeres en los directorios y del cómo se escoge las personas para esos cargos.

Dicho sea de paso, ser director en una empresa ya no tiene que ver con el “honor” de haber sido nombrado, como un saludo de amistad y/o voto de confianza del dueño (controlador) de la Compañía. Hoy, ese cargo debe ser tomado con mucha responsabilidad, profesionalismo, considerar jornadas de estudio y análisis, además de mirar el mundo y la empresa desde los principios de sustentabilidad y ética.

Cierto, a las mujeres se nos ha invitado a participar, de manera forzada quizás, mediante normas o consultas que sugieren aumentar la equidad de género en el quehacer empresarial[1].  Debo decir que, el acceso obligatorio me molesta, porque en ello se privilegia la calidad solo de ser, versus la capacidad real de aportar. Hemos visto como han sido desplazados excelentes profesionales hombres, para dar cabida al género femenino en una mesa que ya estaba completa. A pesar de ello, me parece que no existe otra manera de aumentar la velocidad de este cambio.

El avance ha sido lento. En el año 2021 las estadísticas señalan un 13,2% de mujeres en directorios y en el 2022, apenas subió a 14,7%. Por lo demás, los países de la OCDE llegan a tener un 28% en promedio, dejando bastante atrás a nuestro país[2].

Entonces, para completar esos cargos faltantes y hacer una buena selección, se arman perfiles y allí es donde ha estado mi sorpresa. Pude verificar que las exigencias solicitan trayectoria anterior, lo que es muy lógico, salvo porque en este caso se requieren mujeres que hayan sido gerentes al menos en primera línea y de áreas duras.[3] ¿cuántas hemos tenido ese privilegio en Chile en las últimas décadas? En el 2019, apenas el 20,7% [4]correspondía a mujeres entre quienes ostentaban esos cargos. Una década atrás ni siquiera hay estadísticas exactas.

Incluso más, desde mi experiencia y opinión, la formalidad del cargo para las mujeres no era tan clara. Se asignaban funciones y se discutían los títulos, restando relevancia. ¿Gerentas?

Desde lo anterior, estamos escuchando las quejas acerca de “no hay mujeres para esos cargos”.  Casi irónico.

Pienso que ha llegado la hora de innovar. Considerar profesionales, con énfasis en especializaciones, diversidad de carreras, nuevos estudios que han surgido como preparación a los cargos de directores, debieran estar en esos requisitos.

No es necesario ser mujer con trayectoria de hombre.

Abramos el espacio de manera correcta para que los resultados sean los mejores. Para que primen  las capacidades, las actitudes, la carrera también, igualmente los estudios y desde ahí construyamos el perfil de directora.

[1] En marzo de este año se aprobó la idea de hacer modificaciones a la ley de sociedades anónimas con el fin de aumentar la cantidad de mujeres en los directorios de las sociedades anónimas abiertas, y en mayo se aprobó el proyecto de ley en la comisión de Mujer y Equidad de Género de la Cámara de diputados.

[2] Cuarto reporte de indicadores de género en las Empresas en Chile.  2022. CMF, Fundación Chile mujeres, OIT, Ministerios de hacienda y economía.

Handbook de género. Informe de indicadores de género de la CMF.

[3] No todas, odio las generalizaciones.

[4] Mismas fuentes anteriores.

Marcela Contreras Berrios – Conoce más a Marcela aqui

 

Foto Portada: Imagen de Tumisu en Pixabay

Read more

Pioneras en el mundo de los negocios y las corporaciones – Decisiones y Emociones –

Conversando con una amiga acerca de la acumulación de objetos en las casas, sobre todo aquellos “valiosos” heredados por nuestros padres, que atiborran las bodegas,[1] es que me puse a pensar en la capacidad para la toma de decisión y como se vincula con las emociones.

Cada una de nosotras(os)[2] lleva un saquito sobre la espalda, o en la cintura si nos parece más cómodo como decía una antigua mentora mía[3], que contiene la historia familiar, los anhelos, las tristezas, los momentos gratos, los éxitos y fracasos, las creencias, los miedos, los ideales y todo aquello que representa la vida. Desde ahí actuamos.

Por ende, ordenar el cajón del velador, encontrar el primer zapatito de una de las hijas(os), o aquella tarjeta de navidad algo especial, nos provoca nostalgia y nos impide renunciar a esos objetos.  Se vuelve a guardar, esta vez ordenado en una pequeña bolsa hasta que, quizás y simplemente, la nueva generación lo bote.

Tomar la decisión de vaciar aquellas bodegas es equivalente a limpiar nuestros afectos que están desordenados y ello demanda energía. Y no es gratis.

Al decidir siempre hay incertidumbre. Requiere carácter para comprender que es posible equivocarse. Aceptar ese potencial error futuro y asumirlo con ánimo en la certeza que la decisión tomada es el mejor resultado del momento.

Y decidir con emoción incluida no tiene que ver con el género.

Al iniciar este articulo quise poner las emociones desde lo femenino, instalándolo como una habilidad de liderazgo[4] propia de nosotras, sin embargo, éstas existen en la naturaleza de nuestro ser básico[5]. Están siempre ahí, en su ardiente desorden. Por ello, es interesante pensar cómo la emoción influye en cada uno, según sus vivencias o su realidad, qué pensamientos provocan o cuánto las escuchamos en la toma de decisiones, ¿qué espacio les damos? No es cosa de género, es madurez; mi humilde hipótesis.

Opino que lo mismo ocurre en las empresas.  Donde los números hablan con seguridad y las propuestas estratégicas se explican con buena retórica, finalmente cada decisión llega desde las personas en su condición de tal, con toda su humanidad. Intuyen y preguntan, trayendo al presente ese maletín de vida que además de conocimientos, incluye emociones.

Marcela Contreras Berrios – Conoce más a Marcela aqui

__________________________

[1] Pura verdad. Muchas bodegas familiares contienen los adornos familiares, ese matecito de plata, el jarrón del matrimonio, por poner ejemplos. (Una amiga guarda el ajuar de su abuela, quien se casó en 1920).

[2] Ya sabemos que no es la correcta forma gramatical. Mayor explicación en artículos anteriores de pioneras.

[3] Se llamaba Iris Müller.

[4] En el excelente libro de Tatiana Camps, se mencionan algunas habilidades del liderazgo femenino.

[5] La Rae señala para la palabra básico (a):

  1. adj. Que tiene carácter de base o constituye un elemento fundamental de algo.
  2. adj. Excesivamente sencillo o falto de complicación.

La palabra Ser en la Rae es casi un tratado. Entonces, por mi parte, entiéndase como ser básico aquel que es innato en la naturaleza de cada persona, el que no se ha domesticado, el que aún no sabe hablar según sea políticamente correcto, aquel que actúa según siente.

[1] Pura verdad. Muchas bodegas familiares contienen los adornos familiares, ese matecito de plata, el jarrón del matrimonio, por poner ejemplos. (Una amiga guarda el ajuar de su abuela, quien se casó en 1920).

[1] Ya sabemos que no es la correcta forma gramatical. Mayor explicación en artículos anteriores de pioneras.

[1] Se llamaba Iris Müller.

[1] En el excelente libro de Tatiana Camps, se mencionan algunas habilidades del liderazgo femenino.

[1] La Rae señala para la palabra básico (a):

  1. adj. Que tiene carácter de base o constituye un elemento fundamental de algo.
  2. adj. Excesivamente sencillo o falto de complicación.

La palabra Ser en la Rae es casi un tratado. Entonces, por mi parte, entiéndase como ser básico aquel que es innato en la naturaleza de cada persona, el que no se ha domesticado, el que aún no sabe hablar según sea políticamente correcto, aquel que actúa según siente.

 

Foto portada:  de Sarah Chai

Read more

PIONERAS EN EL MUNDO DE LOS NEGOCIOS Y LAS CORPORACIONES

MUJERES Y HOMBRES 4X4

 

El otro día vi un reportaje acerca de mujeres conductoras de buses del Transantiago. Las entrevistadas se veían muy empoderadas en su cargo, contentas de haber logrado aprobar las capacitaciones, conseguir los documentos y adquirir todos los conocimientos necesarios, además de manejar las emociones y el stress que significa ese trabajo.

Sus colegas varones se mostraron orgullosos por ellas. De muy buenas maneras señalaron que las conductoras habían demostrado[1] que eran capaces, agregando incluso que (y cito) “en algunos aspectos son mejores que los hombres”.

Bien por ambos, buenos compañeros, que se apañan construyendo un mundo nuevo para el trabajo de la mujer.

Sin embargo, me molesta la palabra demostrar en cuanto al género femenino. Y me pregunto, extendiendo el comentario: ¿Por qué debemos las mujeres probar que somos capaces (otra palabra conflictiva) de hacer una u otra función? E insisto ¿a quién hay que probarle?[2]

Entre líneas quiero recordar los mismos verbos asociados a unas conversaciones en las que participé hace como 30 años en una empresa distribuidora de gas, a propósito de incorporar mujeres en la conducción de camionetas repartidoras de cilindros, para la zonal Arica, iniciativa que resultó muy exitosa.

Pienso que mejor hablemos de competencias, de conocimientos, de capacidades adquiridas, tanto en hombres como mujeres, no de unas respecto de los otros. Ser complementarios en el trabajo podría ser ese objetivo deseado. Y extiendo esta propuesta a todo tipo de tareas, a todos los negocios, también a los altos cargos corporativos, donde desde luego, hace mucha falta.

Propongo cambiar nuestro lenguaje porque de esa manera movemos el mundo, por lo menos en lo laboral.[3] No hay función que sea exclusiva de hombres o mujeres y, seguramente, la gracia está en la diferencia de cada cual al ejercerla.

Nadie nace sabiendo vivir.

Marcela Contreras Berrios – Conoce más a Marcela aqui

Foto portada Image by aleksandarlittlewolf on Freepik

 

 

[1] Demostrar: La RAE define esta palabra como: Probar, es decir, hacer ver que una verdad particular está comprendida en otra universal de la que se tiene entera certeza.

[2] Me da temor aventurar la respuesta.

[3] Humberto Maturana lo dice con mucha fuerza en su libro Ontología del lenguaje.

Read more

PIONERAS EN EL MUNDO DE LOS NEGOCIOS Y LAS CORPORACIONES

MIS AMIGAS, MIS PARES, NUESTRA LUCHA.

Hace algunos días, una joven profesional consiguió un muy alto cargo en una empresa importante, compitió con varias personas y resultó seleccionada después de un tedioso proceso, al que fue invitada por un head hunter.  Éxito, sin duda, que merece felicitaciones.  Sin embargo, cuando lo contó en su grupo más cercano de amigas quedaron solo los vistos azules en el WS, sin saludos efusivos ni grandes gritos de alegría. Sticker y silencio. Nada[1].

A fines de los 80 éramos pocas las mujeres en cargos ejecutivos altos y eso nos hacía diferentes, debido a las expectativas que tenían en nuestra familia, la relación con otras mujeres y esa necesidad interna que nos inclinaba a pedir disculpas, cuando no lográbamos cumplir los roles asignados a las féminas de entonces; (sin desmerecer) usualmente la casa y los hijos.  Culpábamos al trabajo por no tener más tiempo disponible (¿o era al revés?)

En mi caso, tuve la buena suerte de trabajar mediodía, envidia de muchas, aunque el sueldo era menos que la mitad de lo que recibían mis compañeros y el riesgo de no poder avanzar a cargos altos, agregaba costos adicionales.

Fuimos pioneras y nos atrevimos a cruzar la línea; a llegar tarde y corriendo a la reunión del colegio, a no asistir al tecito de las mamás, a pedir que nos acarrearán a los niños y a ser muy organizadas, todo para recibir satisfacción por ejercer la profesión que estudiamos; de tener éxito, o simplemente saber que se podía. Porque queríamos.

Es cierto que, desde hace años, la mujer ya estaba integrada en el trabajo en aquellos cargos “lógicos” de acuerdo con lo que entonces se entendía por naturaleza femenina; profesora, enfermera, secretaria[2]. En una empresa, las mujeres solo podían aspirar a cargos medios en una organización, siempre postergadas al momento de ascender[3]. Recuerdo casos concretos como el de una amiga a quien no escogieron para Gerenta[4] de Finanzas porque pensaron que no aceptaría, ya que tenía tres hijos pequeños. Nunca le preguntaron. Estaban equivocados.

En este siglo hemos avanzado algo. Las estadísticas señalan que, en 1995 un 10% de los cargos de poder eran de mujeres. El 2018 llegaban a un 20%[5]. Estudios de este año indican que, a nivel de directorios el 12,7% de las personas son mujeres, cifra que se reduce en las empresas IPSA llegando apenas a un 9,7%[6]. El proceso ha sido lento. Las mujeres que no llegaron a cargos altos no lo hicieron porque no hay oferta, no hay credibilidad, no hay interés y porque aún chicas y chicos no alcanzamos a ser realmente pares en este mundo. ¿Será que aún la costilla de Adán sigue marcándonos?

En fin, las estadísticas nos dicen que, en un grupo de 10 amigas, solo 1 ascenderá a un cargo importante en el país. Las otras 9 ejecutivas sentirán alegría por quien lo consiguió y también pena, porque las probabilidades arrojan que perdieron la esperanza de lograrlo. ¿Hacia dónde se inclina la balanza de esta emoción?

Me quiero detener en la relación entre mujeres cuando tenías un cargo alto en la empresa. Hace 30 años, eras la única mujer que entraba a reuniones de ejecutivos y gerentes, los tuteabas y eras una más del grupo, tenías puertas abiertas a la gerencia general, no marcabas horario, no usabas uniforme y tenías tu propia oficina. Te comparabas solo con mujeres profesionales de otras empresas que estaban en tu misma situación; la única en un equipo de varones.  Esto producía incomodidad entre las mujeres de la oficina y no sabían cómo llamarte o en que grupo ubicarte dentro de la sociedad. Surgía el “usted” eventual, mezclado con el diminutivo de tu nombre[7].  Sentías que les eras antipática a todas (os)[8]. ¿cuánto de esto ha cambiado?

En el ambiente fuera del trabajo callabas, nunca decías el nombre de tu cargo,tampoco el detalle de tus tareas o el mundo en que participabas. Callar para encajar. Era como tener un lado B. Luego, dado lo anterior, pocas de tus amigas sabían cuándo te promovían o cambiabas de empresa hacia un mejor cargo. Si nadie sabe, nadie te felicita. Aprendes a tener tus éxitos con mucho esfuerzo, en silencio y solo para ti.

Las explicaciones que yo misma me he dado a esos comportamientos es que resulta más adecuado, al reconocerse como extraña al grupo.  Y de eso se trata ser pioneras. (Mi abuela paterna fue una de las primeras mujeres Farmacéuticas, tituladas en la Universidad de Chile en 1928)[9].

Este año se nombraron mujeres por primera vez, en cargos de importancia nacional; Presidenta del Banco Central y Rectora en la Universidad de Chile.  Esta situación provocó numerosas felicitaciones en las redes sociales y en todos los medios del país.

Pioneras. Diferentes. Extrañas.

Entonces, ¿la regla de las probabilidades es la razón por la cual aquella chica que logró un cargo mejor, un ascenso, no recibió espontáneas felicitaciones desde sus amigas?

El abrazo fraterno entre las mujeres, el sentirse orgullosa de quienes logran un avance en el mundo de los negocios y las corporaciones, probablemente marcará el cambio que se necesita para llegar a la paridad. Sin obligaciones, sin cuotas, solo porque queremos, podemos y estamos felices por aquellas que van marcando el camino.

Marcela Contreras Berrios – Conoce más a Marcela aqui

Foto portada  de Christina @ wocintechchat.com en Unsplash

[1] La mas pura y santa verdad

[2] Me imagino que los enfermeros y los secretarios saben de qué estoy hablando hoy,

[3] Salvo excepciones.

[4] Gerenta. La Rae señala que gerente es nombre masculino y femenino, excepto en Arg., Bol., Chile, Ec., Hond., Méx., Nic., Par., Perú, R. Dom., Ur. y Ven., donde se usa gerenta. (valga la explicación)

[5] Mapa del poder y género en Chile (1995-2018). PNUD. Marzo del 2020.

[6] Modelos de diversidad de género en los Directorios. Fundación ChileMujeres. Organización Internacional del Trabajo. Mayo 2022.

[7] El don y el señor estaban reservados para los varones. Como si no existiera ese sustantivo en femenino para tratarse entre pares.

[8] Ya sabemos que gramaticalmente está incorrecto. (remítase al primer artículo de pioneras)

[9] Permítaseme este comentario.

Read more

PIONERAS – En el mundo de los negocios y las corporaciones

Pescado fresco caserita

Quiero contar la historia de una mujer emprendedora que conocí hace un tiempo en un puesto de pescado en el centro de Viña del Mar. [1]Ella sabía limpiar y filetear pescado, ese era su activo estratégico y trabajaba en el negocio de un socio[2] que siempre estaba semi borracho, quien decidía la mercadería a vender, como atender a los clientes, cuanto cobrar y anunciaba el producto a los transeúntes. Ella desde atrás, entregaba reinetas y merluzas envueltas en papel.

Un día de esos que existen a veces, ella decidió invertir todos sus ahorros, consiguió un préstamo y se inició como su propia jefa. Logró instalarse por su cuenta, en un negocio que ya lleva más de 20 años funcionando[3] y ha sido la fuente de las carreras universitarias de sus hijos, sus viajes y su nueva vida.

Como esta historia, seguro habrá muchas. A mí me interesa destacar su éxito, obtenido desde la observación, intuición y fortaleza, en tareas propias de la gestión financiera y comercial. Ella logró diferenciarse respecto de todos los otros puestos de la feria: su local estaba siempre impecable, usaba guantes de colores que se sacaba al envolver el pescado, de manera que nunca jamás entregaba una bolsa con restos de escamas o el vuelto en billetes sucios. Además, me llamó la atención el que ella vestía con delantal limpio, mantenía perfectas sus manos cuidadas y las uñas barnizadas. [4]

De fácil conversación, fidelizaba a sus caseros en los pocos minutos que dura la faena de limpiar pescado. También predicaba; acerca del poder femenino, de ser dueña de su propio destino, de querer, poder y hacer. Disfruté esas conversaciones.[5]

Me di cuenta que entre sus clientes tenía varios restaurantes del sector quienes le hacían pedidos telefónicos. Ella lo hizo extensivo para sus compradores habituales; nos decía a qué hora debíamos pasar a retirar el pedido, sin bajarnos del auto y pagábamos con efectivo o cheque. Incluso alguna vez, ella me llamó para planificar su agenda de entregas. Se adelantó a los tiempos actuales.[6]

Su negocio fue próspero y creciente. Vendía toda la mercadería durante la mañana. Tenía muy claro el riesgo de sobre inventariarse y la perdida de capital que eso puede significar. Su precio era el más caro en toda la feria y su servicio el mejor, por lo tanto, marginaba un poco más que sus competidores. Alguna vez hacía descuentos[7].

Muchas veces acudí a comprar sus productos, solo para escucharla, bastaba un par de ideas y ella manifestaba su opinión, tanto de la vida como de los negocios.

La admiré hace años, señora, por su valentía. Agradezco nuestras conversaciones y el ejemplo que usted puso en mi caminar. Las (os)[8] verdaderas (os) líderes siempre encuentran su momento.

Marcela Contreras Berrios – Conoce más a Marcela aqui

Foto portada de Алекке Блажин en Pexels

[1] Pura y santa verdad. El nombre de la protagonista se reserva.

[2] Digamos socio.

[3] Supe que la pandemia no la amilanó y sigue adelante con su negocio.

[4] Simplemente servicio. Marca personal.

[5] Algunos pueden llamar a esto marketing personalizado o ¿data science quizás?

[6] ¡qué importante es innovar! Hoy en día, hay universidades especializadas en entregar mucha teoría para   lograr la innovación.

[7] Finanzas- capital de trabajo, Incluso pricing

[8] Bueno. Ya sabemos…. o remítase al primer artículo de pioneras.

 

Read more

PIONERAS – En el mundo de los negocios y las corporaciones – Separar el trigo

Las reuniones de los directivos suelen tener una agenda cargada de diversos temas estratégicos, también resultados financieros, análisis de inversiones, y entre otros; comentarios acerca de los últimos eventos sucedidos al interior o en el entorno de la compañía.

Los esfuerzos de las ejecutivas (os)[i] por seleccionar lo más relevante que llevar a la mesa de dirección, requieren de otras tantas reuniones para escoger las palabras exactas que den cuenta de lo ocurrido en breve resumen, atendiendo a los tiempos disponibles de las variadas exposiciones.

A pesar de ello, el (o digamos también la, para no ser tan poco objetiva) expositor (a)[ii] puede caer en lugares comunes, ideas poco claras expresadas desde el nerviosismo, términos más bien técnicos a los que se debe solicitar una explicación alargando innecesariamente la reunión. Todo ello, para luego descubrir que, no era necesario conocer tan en detalle algún evento menor o de bajo riesgo para los intereses o valores de la empresa.

Así entonces, hablemos de habilidades propias de una buena ejecutiva (o), mencionando el arte de escuchar, que no es lo mismo que entender, tema que trabajaré en otra oportunidad.

Se habla bastante de la escucha activa, en términos de interpretar lo que el otro está queriendo decir, guiándose por sus gestos, miradas, movimientos o incluso silencios. En sentido ontológico; dejarse llevar por la persona, como un ser integral, que está comunicando algo y así permitir que todos los sentidos estén puestos en el interlocutor.

Pues bien, no me refiero a eso, aunque aquella actitud de atender la exposición claramente ayuda. Sin embargo, no son los silencios o las miradas lo que se necesita para escuchar en estas reuniones, más bien preguntar y discriminar, verbo tan poco atractivo, pero tan útil en estas lides.

En la antigüedad, para separar el trigo debía golpearse la espiga con unos palos, de manera que el grano se soltara para recogerlo y luego en sacos al almacén. Entonces, los tallos se amarraban para convertirse en paja o tejidos.

Asimismo, en cada reunión y sin necesidad de estar apaleando algo o alguien (nada personal), la mente atenta de una directora (o) debe diferenciar las palabras y los adornos, de aquello que resulte en un aporte de valor para los presentes y una buena toma de decisiones.  La rapidez con que se ejecute esta destreza es una clave de éxito.

En fin, la pregunta que subyace a cada reunión es la valoración del tiempo en función del equilibrio con los temas tratados.

 

Marcela Contreras Berrios – Conoce más a Marcela aqui

 

[i] Remítase al primer artículo, y si ya lo leyó, entonces haga uso de su memoria.

[ii] Concedo en esta oportunidad escribir el femenino como agregado, a modo de sutileza para la buena entendedora (o), que verá en ello un mayor error en el primero.

Foto portada de Sakchai Ruenkam en Pexels

Read more

PIONERAS – En el mundo de los negocios y las corporaciones

Tiempos difíciles para la dirección de empresas.

La misión de las ejecutivas (os)[i] que integran las altas mesas directivas en las empresas es generar sustentabilidad y crecimiento en el tiempo, además de asegurar la permanencia y estabilidad de las personas que la conforman.

En las últimas semanas de febrero, ad portas de un cambio de gobierno, es posible leer diversas tendencias en torno a la nueva constitución, ideas refundacionales, nuevas miradas para los sistemas geopolíticos y judiciales, todavía faltando texto por escribir que permita establecer escenarios posibles.

Además, el sistema financiero ha sufrido vaivenes y plantea incertidumbre en la administración de los flujos de dinero.

Agreguemos el panorama mundial conmocionado por guerra en Europa y ciertamente estamos frente a un momento muy complejo.

Todo ello converge en un terreno árido para quienes toman decisiones en las empresas. ¿en qué confiar? Ser visionaria (o) hoy, innovadora (o) y arriesgada (o) para construir un camino claro que aporte rentabilidad y éxito a una compañía parecen ser características poco probables de asumir por parte de cualquier gerente, tanto más si quedan inversiones por amortizar y existen altos costos fijos. Obviamente, ponerse en un escenario muy conservador puede que no sea lo más acertado por aquellas oportunidades que se dejen pasar.

No hay receta posible.

No se puede eliminar los riesgos.

Solo pienso en la necesidad de estudiar con ahínco los distintos caminos a seguir y los desafíos a enfrentar, que la intuición o las ideas se sostengan en conocimiento, en historia, en la propia experiencia, en mucha lectura (de todo lo que se publique), o en horas investigando frente a la pantalla. Observar y analizar en detalle el propio negocio, que permita detectar brechas a cubrir para afrontar de mejor forma los períodos difíciles.

También, escuchar y preguntar, que ésta, muchas veces, en el ejercicio de la humildad, puede ser una buena manera de aprender. Compartir, conversar.

Y a riesgo de quemarnos las largas pestañas, pienso que, siempre el mejor punto de partida es y será estudiar.

 

Marcela Contreras Berrios – Conoce más a Marcela aqui

 

[i] La forma correcta gramatical es decir ejecutivos (as), quedando el género femenino entre paréntesis, a modo de “también”. Me he tomado la libertad de escribirlo de otra forma porque…porque sí.

 

Foto portada de Andrea Piacquadio en Pexels

Read more