Emprendimientos que Inspiran

Esta es una historia de esfuerzo, de generosidad, de emprendimiento con propósito y de liderazgo colaborativo, pero, sobre todo, es una historia de empatía social. Estuve sentada cara a cara con la coherencia, se llama Florencia y esta, es su historia.

Florencia es Socia y Directora de Balloon Latam Chile, una empresa social con alma propia y espíritu millenial, basada en el emprendimiento, la escucha y el aprendizaje. Una organización llena de ilusiones, con ganas de aportar a mejorar la vida de otros impulsando el desarrollo de las comunidades rurales a través de herramientas de emprendimiento y vinculación y, lo más importante, entendiendo su realidad y poniéndose en sus zapatos.

EL ORIGEN

Flo creció en el campo con sus 4 hermanos, en contacto directo con la tierra. En sus inicios vivía en una realidad homogénea, iba a un colegio privado con pocos alumnos, donde todo era tranquilo. Flo creció destacando en todo lo que hacía en ese entorno familiar que era el colegio. Sus padres, sin embargo, decidieron desafiar ese status quo y, un día, decidieron que sus hijos debían abrir los ojos al mundo. Ese pequeño cambio de colegio (al menos para alguien como yo que ha pasado por 5 colegios diferentes) marcó la vida de Florencia. Ya no destacaba como antes, era una más en un entorno con miles de realidades y personas diferentes. Tras superar la sensación de injusticia, rabia y fracaso, abrió los ojos y se dio cuenta de algo que ha guiado su trayectoria:

“El talento se multiplica al compartir ideas, experiencias y habilidades con personas distintas a ti, personas con diferentes visiones, procedencias, recursos y sueños”.

LA MADUREZ

Florencia siempre tuvo claro que su meta era social, estudió ingeniería comercial y siempre se arriesgó a vivir experiencias nuevas. Le conquistó el espíritu de alejarse de ideas preconcebidas, de ir a sitios muy alejados sin un producto “enlatado” y cocrear en función de las necesidades y los recursos locales impulsando el florecimiento. “Hoy es muy común encontrar una manera de actuar en los voluntariados con enfoque en la tiranía del experto: yo educada y con recursos vengo a decirte a ti lo que necesitas y cómo lo necesitas, especialmente cuando se trabaja con las comunidades rurales. Con esta semilla creciendo en su interior apareció en su camino Seba Salinas, otro idealista millenial que había decidido invertir toda su ilusión, esfuerzo y recursos (dado lo difícil que le resultó al principio conseguir financiación) en construir Balloon Latam a partir de una experiencia transformadora en África.

LA META

Seba había trabajado con artesanas mapuches e identificó que, a pesar de tener productos maravillosos, no sabían cómo diferenciarse ni cómo venderlos. Entonces escribió sobre la veta social que podría tener el Business Model Canvas y, dos jóvenes ingleses lo contactaron tras leer su post para aplicar el modelo en contextos rurales en Kenia. Tras su paso por África tuvo claro que cualquier persona en el mundo pagaría lo que fuera por vivir esa experiencia, y decidió poner en marcha su proyecto en Chile.
El foco de Balloon, explica Flo, es ocupar los negocios como excusa para generar capital social. El emprendimiento es una excusa para los emprendedores generar vínculos, redes de contacto, escucharse y apoyarles en que descubran sus pasiones:

“En la sociedad actual todo se mide bajo un paradigma económico, bajo este paradigma esta gente es pobre pero, para mí, son ricos. Están en contacto con la naturaleza, te miran a los ojos sin nada que esconder y son felices con el proceso, no con el fin”.

Flo se dio cuenta de la importancia de ponerse en su lugar y cambiar de paradigma cuando fue a visitar a una artesana de una zona rural y, ante la calidad de sus productos (con dólares en los ojos) empezó a idear como hacer crecer su negocio. Ya tenía la web para la venta online en mente, el logo, canal de distribución…entonces la artesana afirmó “no necesito más dinero ni quiero vender mucho, lo que me gusta es vender a mis vecinos, eso es lo que me hace feliz” nunca se había parado a pensarlo, no tuvo ese privilegio, sin embargo darse cuenta de ello le hizo valorarlo mucho más.

Balloon partió el 2011 como un programa de 5 semanas donde jóvenes de todo el mundo venían a desarrollar proyectos en las comunidades. Hoy, este fellowship, es uno de los programas de vinculación que desarrolla Balloon; además de agentes de cambio, vincula a universidades (y sus alumnos), empresas (y sus equipos), y al mundo público con el trabajo de campo.

Los agentes de cambio, reciben formación sobre herramientas de innovación y emprendimiento, pero lo más importante, es que se les transmite la forma de trabajar con las comunidades. Los fellows se vinculan directamente con los emprendedores locales y sus propias realidades, los visitan en sus lugares de trabajo, duermen en sus casas y se sumergen en la cultura de la comunidad y, en línea con lo que Florencia aprendió con su cambio de colegio:

“El talento se multiplica al compartir ideas, experiencias y habilidades con personas distintas a ti, personas con diferentes visiones, procedencias, recursos y sueños”.

La historia de Florencia es un ejemplo de cómo un sueño puede hacerse realidad, de que si tienes claro tu propósito y tu meta es más fácil encontrar el camino que te lleve hacia ella y de que, si haces las cosas de una manera diferente, los resultados serán diferentes. Todos podemos trasformar realidades, sólo hay que querer hacerlo. Su historia me inspiró, y por eso la comparto con vosotros.

Takeaway:  “El talento se multiplica al compartir ideas, experiencias y habilidades con personas distintas a ti, personas con diferentes visiones, procedencias, recursos y sueños”.

blanca_rodriguez_ackermannBlanca Rodriguez Senior

Manager Ackermann

International Chile

Conoce a Blanca aqui

Articulo extraido de www.hrconnect.cl

Si quieres más información de Balloon Latam, síguelos en RRSS:

@balloonlatam
www.balloonlatam.com

Balloon Internacional: https://www.youtube.com/watch?v=SzOacGKf-Rg&t=41s

BalloonU: https://www.youtube.com/watch?v=2pg22AsnyPE&t=46s

Balloon+: https://www.youtube.com/watch?v=wWWiyrvv59o&t=20s

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Sentir y Ver

Mi reflexión del último tiempo se ha centrado en nuestra capacidad de sentir y ver las cosas que nos rodean. Nuestra biología e historia predeterminan como la veremos, como la viviremos y cuánto la disfrutaremos. Acá dejamos clara la primera parte, mi forma de ver la vida.

La segunda parte y más que fundamental es que no estamos solos en el mundo. Vivimos con otros y nuestra capacidad de ver y conocer el mundo de los demás ni siquiera lo dimensionamos. Asumimos muchas veces que los demás ven el mundo semejante o igual a como yo lo veo y les tengo una noticia!!! Existen tantos mundos y formas de ver la vida como personas hay en la tierra.  Bienvenido al mundo de las diferencias, bienvenido al mundo del yo y del otro, la invitación es a dejarse sorprender y dedíquese a conocer a través de las conversaciones!!!!

La única forma de poder comenzar a entender a otros es teniendo conversaciones. Estas conversaciones deben estar llenas de preguntas. Comenzar preguntando respecto a un fragmento de realidad específico y concreto puede ser un ejercicio extraordinario. Qué ve, qué siente, a qué le recuerda y cómo vive ese momento. Una acción concreta a evaluar puede ser por ejemplo dar un abrazo, observar un cuadro, degustar una comida, mirarse al espejo y miles más. Es cosa de elegir una, observarla y someterla a interrogatorio. Es un ejercicio tremendo, sorprendente y de inagotable aprendizaje. Cada mundo personal es único y ayuda a abrir miradas, entender las diferentes reacciones de los demás y aceptar las diferentes formas para mirar el mundo. Todo esto viene cargado con nuestra historia, nuestra seguridad en nosotros, nuestro amor, el propio y el recibido.  Toda experiencia nueva, evoca nuestro aprendizaje anterior y lo predetermina o tiñe de cierta forma. Lo mágico de hablar de nuestra experiencia y vivencia,  es que compartiéndola con un otro podemos entender que no existe sólo una o solo la mía, existen muchas y yo puedo sumar nuevas formas de ver que me hagan sentir mejor y vivir más feliz.

 

 

florencia_vargasFlorencia Vargas Schmauk

Conoce más de Florencia AQUI

Psicóloga U Andes

 

 

Foto portada: Photo by Jodie DS from Pexels

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La Caída en Picada de la Cultura del Error

Basta escuchar o leer a muchos consultores y asesores empresariales, psicólogos, coaches, pedagogos, filósofos, biólogos, físicos…, entre tantos otros, que debiéramos estar agradecidos de los errores. ¡Sí, agradecidos! “Quien no comete errores, no puede aprender”…, “echando a perder se aprende”…son algunas de tantas frases que nos rodean respecto del tema. Aquí me referiré esencialmente a los errores en el trabajo en empresas de cualquier índole, universidades, colegios, hospitales…,  sin embargo, varios de los conceptos son perfectamente aplicable al ámbito privado de adultos.

Pero…, manos en el corazón: ¿errores no son nada muy maravilloso, o sí? ¿Qué jefe se alegra de los errores que conllevan mayores costos, crean retrocesos en los planes o proyectos, producen pérdidas de imagen, etc. ? ¿Quién disfruta cometiendo errores y anda alardeando de “sus logros”?

¿No sería mucho más sensato intentar evitar los errores, en lugar de buscarles una connotación positiva de aprendizaje?

Suena más fácil de lo que realmente es en la práctica. Nadie quiere realizar errores a propósito, salvo la mala intención, pero ese no es el tema en este caso. Piensen que pilotos de aviones, cirujanos o pianistas concertistas son mejores, mientras menos errores cometan. ¿Por qué debiera ser distinto en otros ámbitos laborales?  Pero también es cierto, que hoy ya no existen las recetas infalibles y los procesos estándar en la mayoría de las áreas de la economía y sociedad. Todo cambia, no sólo rápidamente sino de manera cada vez más imprevisible.

Significa, que muchas veces no podemos prever lo que es correcto y lo que es errado. Sin embargo, algo debemos hacer. El chichón en la cabeza o incluso la sangre de narices, el fracaso que muchos hemos tenido que absorber y procesar, en realidad no es un error propiamente tal, sino podría interpretarse como un experimento malogrado, un intento fallido, un ensayo fracasado…, o cualquier otro eufemismo. Después de ello, es donde se pone realmente emocionante: cada experimento malogrado contiene un sinnúmero de informaciones acerca de lo que no funciona y acerca de lo que podría funcionar en lugar de ello. Es decir, cada error es “la oportunidad” para aprender (si no es demasiado grande, para hacer irreversible la situación o lleve a la desaparición). En realidad, la organización posee más conocimiento después del error.

Ese aprendizaje sólo se producirá, si realmente se aprende y en un breve plazo, se supera la condición en que se encontraba la empresa o el proyecto, antes del fracaso. Para ello, no sólo se debe dialogar al respecto, entender qué pasó, tomar decisiones. ¡Recién entonces ya no hablamos de cultura del error, sino de cultura de aprendizaje!

Un ejemplo interesante es el de Apple. Después de muchos errores de los cuales los ejecutivos y colaboradores de Apple no habían aprendido nada, en el año 1997 y tras 10 años alejado de la empresa, Steve Jobs regresa a Apple. El panorama era desolador. Más de 1.000 millones de dólares en pérdidas en el último año, la demanda de los Mac no paraba de caer a favor de los PC con Windows, especialmente frente a los equipos de IBM. Steve Jobs sí había aprendido. Decide convocar un nuevo Directorio o Consejo de Administración, que lo integraba Larry Ellison, el CEO de Oracle, Bill Campbell que aun sigue vigente, el ex-CEO de IBM Jerry York y el mismo Steve Jobs, que seguía siendo el CEO de Pixar. Pero el gran anuncio de la historia tecnológica mundial, fue cuando Steve Jobs anunció un nuevo aliado en Apple era ni más ni menos que Microsoft.

Lo que empezó como una disputa sobre patentes, acabó convirtiéndose en una de las mejores relaciones que pudo tener Apple en aquél momento. Microsoft aceptó invertir 150 millones de dólares en Apple, a cambio de que Apple aceptase usar Internet Explorer como el navegador web exclusivo en su sistema operativo y que Microsoft Office fuese recomendado por la empresa.

La era de la World Wide Web empezaba a expandirse con fuerza y Microsoft logró posicionar Internet Explorer como el navegador de facto al integrarlo en Windows. Además, Office era la suite de aplicaciones ofimática más usada del mundo. Este trato lograría que hasta los usuarios de Mac acabasen usando productos de Microsoft. Bill Gates también reforzó la decisión, el aprendizaje de que “las relaciones destructivas no ayudan a nadie en esta industria”. Fue, quizá, uno de los momentos profesionales más difíciles de Steve Jobs. Pero funcionó y cuatro años después Apple anunció el primer iPod. En el año 2003 Microsoft vendió sus acciones en Apple. Hoy esos 150 millones de dólares en acciones, valdrían más de 3.000 millones de dólares. En lo que se convirtió Apple desde entonces, no es ningún misterio.

¿Qué puede aprenderse de este aprendizaje?

Esto no lo transformaré en un tratado de cultura del aprendizaje, pero déjenme resaltar sólo algunos puntos que me parecen importantes: en primer lugar, que no siempre los competidores son los enemigos, donde no tiene ningún sentido entrar en guerras de precio que pueden llevar a la bancarrota. También, que sumando fortalezas de dos organizaciones, el beneficio común y beneficio personal se producen sin fases destructivas, sino constructivas. Por último, de todo ello salió beneficiado el usuario, tanto el de Windows, Office y Cia., así como el de Mac y sus nuevas soluciones, distintas a las de Microsoft.

A veces puede resultar interesante, que en las reuniones de equipo de las organizaciones no sólo se hablen los puntos agendados, sino también de las experiencias exitosas personales de los participantes, sobre todo de aquellas, cuando enfrentaron con éxito un problema personal complejo. Esa mirada desde otro ángulo, abre flujos de pensamiento colectivo distinto. Ese Directorio que conformó Steve Jobs en 1997, sumando el efecto sinérgico con la mirada de Bill Gates, fue mucho más allá de un liderazgo en una cultura del error, sino modeló una nueva cultura del aprendizaje.

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LA REGLA DE LOS 4 REGALOS (ADAPTADA)

Sé acercan las fiestas y es un buen momento para poner en práctica el minimalismo, cada familia a su ritmo y según su realidad.

En un anterior artículo les he contado sobre el peligro de tener demasiado juguetes y la influencia negativa que tiene en la felicidad de la vida adulta una niñez materialista, por lo que llenar a los niños de regalos en Navidad o Reyes puede llegar a ser contraproducente.

Por todo lo mencionado me pareció muy interesante una nota que encontré en inglés en la que se propone “La Regla de los Cuatro Regalos“: algo que el niño necesite, algo que le haga mucha ilusión, algo que pueda usar y algo para leer. Yo le hice adaptaciones para aquellas familias que están comenzando en este camino del Minimalismo.

Si siguen mis editoriales sabrán que mi estilo de crianza está orientado a fomentar la empatía, la gratitud, los lazos y la creatividad, por estos motivos realice la lista de “Los Cuatro Regalos de Mamá Minimalista”:

1) Una experiencia:

Un estudio realizado por la universidad Estatal de San Francisco reveló que los individuos que gastaban dinero en experiencias en lugar de objetos materiales resultaron más felices y esto también sucede con los niños. No es necesario gastar una fortuna en un viaje, las experiencias pueden ser también ir de camping un fin de semana, llevarlos a un parque temático, ir al cine, a la feria. Puede ser un vale para tomar un helado en su heladería favorita, ir de voluntarios a bañar perritos sin hogar. La lista es infinita y depende de cada familia.

2) Algo que estimule la imaginación:

Aquí dependerá de los gustos de tus hijos y las edades. Para los pequeños los bloques de madera, libros para pintar, plastilinas o cajas de cartón vacías de diferentes tamaños pueden darles horas de diversión. Para los más grandes un juego de herramientas, un libro, un set para armar collares, un instrumento musical o un costurero son buenas opciones.

3) Algo que deseen con el corazón o necesiten mucho: 

No hay nada comparado con ver la carita de un niño al abrir un regalo que ha deseado y soñado por un largo rato. Cada papá sabe cuál ese objeto, viaje, mascota.

4) Algo para compartir: 

Si son hermanos el regalo será para todos y si son hijos únicos para compartir con amigos o primos. Los juegos de mesa, un maso de cartas, paletas de tenis o un rompecabezas gigante son excelentes opciones.

Es importante ponerse de acuerdo con abuelos y tíos para que cada quien elija cual de los cuatro regalos vendrá de su parte y no que todos los obsequios sean solo de los papás.

En mi familia también tenemos una regla que es regalar la misma cantidad de juguetes que recibimos, ya sea para amigos o como donaciones. Eso sí, no regalamos juguetes rotos o en mal estado.

Otra cosa que hacemos seguido y nos encanta es la de compartir experiencias con gente al azar. Por ejemplo, si les pagamos a nuestros hijos una vuelta al carrusel y quedan asientos vacíos invitamos a los niños que están alrededor dejando de lado la vergüenza, porque no hay felicidad más grande que la compartida.

Nota: En el artículo que me inspiró mencionan que uno de los regalos sea “algo para usar”, yo lo entiendo como ropa y quizás pueda ser excelente para preadolescente o adolescentes, pero desde mi propia experiencia no había nada menos atractivo cuando era una niña pequeña que abrir un regalo y encontrarme con un par de calcetines.

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Fuente: mamaminimalista.net

Ana_AcostaAna Acosta Rodriguez

Maestranda en Psicología Positiva Aplicada y experta en Mindfulness,  Inteligencia Emocional y Crianza con apego.

www.nutrimama.com

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5 maneras odiosas de tratar a los clientes ¡que deberían cambiar ya!

Artículo publicado originalmente en El Definido

He aquí los peores estilos de servicio al cliente que todas las empresas deberían conocer al derecho y al revés, para poder cambiar y mejorar lo más posible su atención al público.

Hace unos días figuraba en mi casa a las 20:30 horas. El ambiente era el de cualquier casa chilena en ese horario con niños en un día común y corriente de agosto… luchando por sacarlos de la tina, armando las mochilas, firmando libretas y encargándole al marido lo que tienen que llevar las creaturas al colegio y que obviamente olvidamos.

Y en ese momento tan álgido del día, sonó el celular con una persona preguntando por “María Cárcamo”, consultándome si me interesa aumentar mis gigas, mejorar mi plan de datos y tener más minutos para hablar. La sensación fue como de “Amigo, ¿dónde está la cámara oculta?”, «¿Tus jefes no cachan lo que es la palabra descriterio? Estoy tratando de dominar el circo de los tachuelas que tengo en mi casa, ¿y tú quieres me me siente a evaluar si necesito 100 minutos más menos en mi teléfono?”

Asumo que fui más pesada que Villegas con Ossandón, pero no había salida. Sin embargo y para mirar las cosas con su lado positivo, le debo agradecer el origen de esta columna. Porque lancé una pregunta a Twitter y me di cuenta que no estaba sola en el mundo. El sencillo tweet que decía “¿Qué cosas los enfurece como clientes?” Al parecer abrió una herida , porque la catarsis digital fue asombrosa. Gracias twitteros haters, acá y con varios de sus aportes hice una pequeña lista de lo que varios odiamos cuando entablamos alguna relación comercial y que las empresas deberían tener en cuenta para ser mejores:

El servicio inhumano

Acá apaño todo el rato, hablar con puros terminators es verdaderamente liquidante. Estar nerviosa porque te robaron la tarjeta o necesitas una hora médica urgente y tienes que hablar con una grabadora, que lo único que hace es ponerte más histérica es algo que los grandes pensadores del servicio al cliente deberían repensar. La situación es más o menos así: estás urgido, contra el tiempo y te dispones a llamar. Aparece la mujer tecnotronic y te comienza a dar más órdenes que suegra en vacaciones: “Por favor digite su Rut” “Si quiere una hora médica digite 1” “Si quiere una hora médica en el Centro de Cochabamba digite 2” “Si quiere un especialista en adultos digite 3” “Si tiene convenio con la Asociación de los Tres chanchitos digite 4”, para finalmente terminar hablando IGUAL con una operadora humana que OTRA vez te preguntará el RUT.

Señor Gerente, haga el ejercicio que hacemos todos los mortales y pida una hora para alguno de sus servicios. Dudo que mantenga ese estilo de atención.

El servicio desinformado

No solo te llaman el 1 de enero a las 8:30 de la mañana, además ni siquiera disimulan que somos un número para ellos. Onda eres cliente hace 15 años de la misma tienda de retail y te pregunta: “Buenos días ¿con quién tengo el gusto de hablar?” Es como “QUEEEEEEE” Amigo haz la pega, soy tu cliente, deberías saber hasta cuantos molares me han extraído y no te sabes ni siquiera mi nombre.

Otro caso de desinformación grave es cuando alguien se puso el pijama de palo y seis meses después te siguen cobrando algo. Ya le pusieron el nombre del finado a una calle y los de la empresa dale con seguir mandándote la cuenta. Un poquito de talento y delicadeza plis.

El servicio problemático

¿Han cachado que hay empresas a las que una llama para que solucionen un problema y después de hablar con ellos en vez de salir aliviada, sales con más temas que resolver? Son del tipo, “Hola, necesito ver el tema de la cuenta corriente” (tú estás en Ñuñoa) a lo que te responden:

– Señora lamentablemente ese tema solo se puede ver personalmente e la sucursal de San Bernardo

– ¿Cómo y no puedo llamar, mandar un mail, algo?

– Señora lamentablemente esta atención es solo presencial y el horario es de 11:23 a 11:44 de la mañana.

Los instintos homicidas ya no te parecen tan lejanos. La empresa en vez de darte un respiro, te traspasan más cachos y al final el agobio es total.

El servicio déspota

Este personaje sacó varios votos e improperios en su contra. Típico que estás pagando en una tienda, para ponerle más dramatismo pensemos el 23 de diciembre en la tarde, y la chiquilla que te tiene que atender está pegada a su teléfono con todo el tiempo del mundo. Resolviendo el medio drama amoroso, analizando cada gesto de su enamorado/a y sin ni siquiera mirarte para al menos hacer el gesto de “espere un minutito por favor”. Llora, se ríe, se enoja, todo mientras tú esperas pensado en todo lo que te falta por hacer.

Y ¿lo peor? Cuando te animas para manifestarle tu molestia y su desubicación, la persona en cuestión se te sube por el chorro, te dice “tranquila” (esa palabra que tiene el efecto completamente contrario) y te envuelve el regalo con menos onda que un happy hour entre Bielsa y Sebastián Piñera. Ira total.

El servicio impulsivo

Convengamos en que las bases de datos ya generan odio: ¿cuántas veces les hemos pedido a las empresas que nos saquen de ahí? Pero hay algo aun peor. Que te llenen de mails u ofertas de productos en los que en verdad no tenemos cómo calificar.

A mí todavía me llegan correos con fiestas pool party para universitarios (gracias por el piropo, pero NO), invitaciones a charlas para mamá primerizas (loco, mi último cabro tiene 5 años) y descuentos para hacerme socia de un restaurant en Santiago (vivo en Viña hace 10 años). Está bien ser proactivo en la venta, pero si ya van a acosar a la gente a través de bases de datos, al menos ¡segméntenlas! Se agradecería mucho ese lindo gesto.

Sé que en esta columna puse en evidencia algo molesto, el lado más negativo del servicio al cliente, pero creo que es bueno destacar esas características que tanto nos molestan para hacerle ver a las empresas esos cambios que deberían aplicar.

De hecho, hace un tiempo les contamos de casos de servicio al cliente llevado al extremo, que aunque son excepcionales, demuestran que pequeños esfuerzos y atenciones pueden hacer una gran diferencia. Así todos quedan contentos, el cliente y la empresa, que de todas maneras será recomendada por el que se sintió bien atendido.

¿Qué otras cosas agregarías a la lista que deberían cambiar? ¿Qué buenas experiencias has tenido?

Magdalena Cárcamo – Periodista

Fuente: www.eldefinido.cl

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Día del Niño: Como evitar la frustración e incentivar el sentido de familia

Se acerca la celebración del Día del Niño y son muchos los padres que buscan y recorren tiendas y jugueterías para encontrar el regalo que tanto anhelan sus hijos; sin embargo, esta intensa búsqueda se puede transformar en un dolor de cabeza por no cumplir con las expectativas del niño. La psicóloga de Clínica Vespucio, Karen Kiblisky, entrega recomendaciones sobre cómo regalar “sin malcriar” y destaca la importancia  del verdadero sentido de familia, por sobre el obsequio.

 

Después del cumpleaños y la Navidad, el Día del Niño es una de las fechas más importantes para los pequeños de la casa, porque representa una oportunidad para recibir el regalo que tanto esperan, sin necesidad de tener que esperar hasta fin de año. Frente a lo anterior, surge la siguiente pregunta: ¿hay que regalarles todo lo que piden o se debe poner límites a las solicitudes?

 

La psicóloga de Clínica Vespucio, explica que es importante que los padres recompensen a sus hijos “en la medida que el niño cumpla con sus responsabilidades y tenga un buen comportamiento, y no porque sí. De esta manera, existe un refuerzo positivo, se valora su trabajo y se le educa para que aprenda a valorar la importancia del esfuerzo”.

 

Por otro lado, “también es relevante que los padres regalen de acuerdo a sus posibilidades, ya que muchos intentan superar todas las expectativas de sus hijos y son capaces de gastar el dinero que no tienen para que estos se sientan felices y conformes”, destaca la profesional. Esta conducta con el tiempo puede traer problemas a nivel familiar, ya que en la próxima celebración, será el niño el que espere un obsequio mejor al de la vez anterior, y así cada año el desafío del regalo será mayor.

 

Cómo enfrentar la realidad y establecer límites

Siempre es bueno plantearle al niño la realidad de una forma que pueda entenderla, y además de tomar los resguardos para evitar frustraciones. Si los padres optan por un regalo material, lo más recomendable según la psicóloga Karen Kiblisky, es que “ambas partes acuerden al menos tres opciones con presupuestos similares, que vayan acorde a las posibilidades de la familia; de esta manera,  ellos entenderán que son los adultos lo que establecen los límites”.

 

Bajo esta mecánica, se evita que las expectativas del niño sean muy altas y además, siempre les gustará el regalo recibido porque fue pensando en conjunto. Por ende, no habrá desilusiones que muchas veces son complejas de manejar.

 

Fortaleciendo vínculos

La sugerencia para los padres es que, más allá del obsequio, éstos se esfuercen por regalar experiencias, ya que según la psicóloga de Clínica Vespucio, “son mucho más significativas, quedan grabadas en la memoria de los niños y ayudan tremendamente a fortalecer los vínculos entre padres e hijos”.

 

Por lo anterior, siempre será mejor el regalo experiencial, por sobre el material, ya que ayuda a estrechar lazos emocionales entre padres e hijos. “Un juguete entusiasma por un rato, pero las vivencias permanecen en el tiempo y un viaje, paseo a la nieve, ir a un concierto o idear alguna actividad entretenida, pueden tener un impacto más significativo en la felicidad de quien recibe un regalo”, puntualiza la profesional.

 

Recomendaciones

Según la psicóloga de Clínica Vespucio, es importante que los padres tomen algunas consideraciones como las siguientes:

  • Apelar a la creatividad y planificar salidas, paseos y experiencias como regalos, en vez del regalo material. Ayudará a fortalecer el vínculo entre padres e hijos y a la vez, serán recuerdos atesorados probablemente hasta que sean adultos.
  • Se debe poner límites en todo momento, incluyendo este día. Si por ejemplo escogen la opción de regalar experiencias, que sea una que vaya acorde a las posibilidades económicas y temporales de la familia.
  • Demostrar afecto con abrazos, besos, cariños, palabras lindas, cartas, etc., enfatizando en el valor y la importancia de la entrega afectiva por sobre la material.
  • Ser cariñoso con el niño dándole mayor importancia a lo afectivo que a lo material.
  • Privilegiar por sobre todo, el pasar tiempo de calidad en familia, donde las risas, juegos, entretención y el amor sean los protagonistas.
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