CONSTRUYENDO VÍNCULOS PROTECTORES

Nuestros hijos adolescentes se ven expuestos hoy,  a una realidad de riesgos distinta a la nuestra, una realidad de la que sin duda necesitamos hacernos cargo como padres.  Hoy mi invitación es a pensar cómo hacerlo y descubrir qué es lo que podemos hacer como familia para protegerlos, guiarlos y acompañarlos en este camino hacia la adultez. Camino que cada día se torna más difuso y del que pareciera ser que nuestros adolescentes quisieran escapar.

Soy una convencida de que no existe la familia perfecta, y al mismo tiempo creo y trabajo día a día para que cada familia pueda detenerse a mirar, buscar y en definitiva encontrar su mejor versión con sus luces y sombras. Mi desafío hoy es a que nos detengamos a mirar qué factores protectores estamos desarrollando como familia. ¿A qué le estamos dando espacio? ¿Cómo hemos logrado modificar la relación de padres que teníamos con un niño que hoy es adulto?

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Está comprobado que la relación que construimos con nuestros hijos, es ÉL factor protector por excelencia. No porque sí, en Finlandia una de las políticas públicas creadas para disminuir el consumo de alcohol y drogas en adolescentes, tuvo que ver con aumentar las instancias familiares, generar más espacios de encuentro y buscar fortalecer vínculos. La realidad es que nuestros hijos adolescentes están más protegidos si nosotros logramos acercarnos a ellos y acompañarlos en el camino que implica crecer.

Voy a ser clara: el ir a buscar a fiestas, estar presente en los carretes en nuestras casas para ver qué está pasando, saludarlos cuando llegan para ver si están curados, normar horarios, saber con quién se devuelve, dónde está y con quién se está juntando, preguntar sobre la fiesta y hablar sobre el consumo de alcohol… para mí es el DESDE. Necesitamos ir mucho más allá para realmente protegerlos de los riesgos. Necesitamos hacer una transformación profunda en nuestras familias, cambiar patrones y realmente generar espacios de encuentro real, donde estemos conectados en el aquí y en el ahora para ellos. Sin celular, sin televisión, sin compañía externa…todos en familia. Es más, si lográramos instalar al menos una vez al día una instancia familiar de comer o tomar desayuno todos juntos, ya estaríamos logrando un gran cambio.

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¿Suena fácil cierto?, la realidad es que cuando planteo esto a amigos, familia o pacientes, tiendo a escuchar lo mismo “es que los horarios no calzan” “es que mi marido llega tarde” “es que los niños tienen distintas edades”, en fin…excusas y más excusas para dejar de hacer algo que nos fortalece como familia, que nos conecta y que nos hace detenernos en  este mundo que nos invita a vivir con el acelerador a fondo. Si solo lográramos darnos este tiempo podríamos trabajar miles de factores que protegen a nuestra familia.

¿Cuáles son esos factores que nos acercan como familia y que podemos buscar desarrollar para proteger a nuestros niños y adolescentes?

La conexión familiar, es el núcleo que alimenta todo el resto de aquello que buscaremos desarrollar, porque nos habla de vínculos, es decir, nos habla del más puro AMOR. Porque es en esa conexión emocional y vínculo con el otro, cuando realmente logro que mis hijos se sientan amados incondicionalmente y aceptados como personas únicas e irrepetibles. ¿Cuánto la logramos? ¿nos damos el tiempo de sentarnos y compartir en familia? ¿Cuánto salimos en el uno a uno con cada uno de nuestros hijos? La conexión es una invitación que podemos regalarle a ellos diariamente o tomar la que ellos nos hacen inconscientemente día a día “papá quédate un ratito acá” “mamá estudia conmigo” “¿mamá vamos a comprarnos ropa?” “¿papá juguemos cartas?”. Identifiquemos esas invitaciones y tomémoslas, o intentemos hacernos cargo de nosotros invitarlos a ellos a CONECTAR al menos por unos minutos al día.

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¿Somos un equipo como familia?, la cohesión familiar nos habla de la importancia de configurarnos como equipo. Sentirnos todos en el mismo barco y remando en la misma dirección. ¿Cuál es nuestra dirección? ¿tenemos clara nuestra flor de los cuatro vientos y hacia dónde queremos navegar? Necesitamos fortalecer los valores que nos identificarán como familia. ¿Humildad, generosidad, perseverancia, responsabilidad, honestidad, respeto, sencillez, empatía, solidaridad, justicia? Son miles las opciones, detengámonos en nuestra familia, elijamos tres y conversémoslo con nuestros hijos. Necesitamos tener nuestro mapa de navegación claro, porque al final estamos todos juntos en esta travesía y no mirarlo de esa manera nos aleja y a ellos los hace naufragar.

¿Cómo nos comunicamos día a día en nuestra familia?, la efectividad en la comunicación solo se logra cuando podemos eliminar palabras como “tú siempre” o “tú nunca”, cuando dejamos de quejarnos y aprendemos a pedir, cuando dejamos de juzgar y criticar los errores, y aprendemos a resolverlos y cultivar enseñanzas de ellos. Si lográramos abrir espacios de conversaciones, en la que invito al otro a la reflexión y a mirar las cosas desde distintas perspectivas, nuestros diálogos con nuestros hijos dejarían de ser unidireccionales y quizás comenzaríamos a escucharlos hablar más. Generemos instancias de conversaciones sin críticas y sin quejas, preguntando y abriendo la oportunidad de pedir lo que necesito y aprender también de la respuesta de nuestros hijos, sin juicios.

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Ser modelo, ¿somos realmente?, sé que esto suena obvio, incluso quizás no debería ni ponerlo… pero ¿realmente estamos siendo modelos a seguir para nuestros hijos? ¿dejo de mirar el celular cuando me habla, yo que le pido que use menos pantalla? ¿No bebo en asados familiares, yo que le pido que se regule con el consumo de alcohol? ¿No le grito cuando estoy enojado, yo que le pido buen trato? ¿Qué estamos dispuestos a transar nosotros para ser modelos? Solo les dejo esas preguntas, suena obvio,¿pero es realmente obvio lo que estamos haciendo?

¿Logramos respetar a nuestros hijos en lo que son diferentes a nosotros? La mayoría de las veces, miramos en ellos nuestros sueños inconclusos o les exigimos ser lo que nosotros somos o no fuimos. Las expectativas de lo que creemos que los hace felices los destruye y desprovee de sus propios sueños. Necesitamos comprender que nuestros hijos son distintos a nosotros, que tienen sus propios sueños y distintas habilidades. Necesitamos respetar su individualidad porque eso los hace ser personas únicas y amadas por ser lo que son… simplemente ELLOS.

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Entonces no nos aburramos de decirles cuanto los amamos, porque esa es la manera más simple y básica de sentirnos queridos. ¿Cuántas veces nos detenemos en esas dos palabras? ¿Cuánto los abrazamos? La expresión afectiva, que parece irse perdiendo en la medida que crecen, es algo que hace crecer las relaciones y que nos hace sin duda sentirnos amados. Y aunque pareciera ser que en la adolescencia se vuelven lejanos y esquivos, aún no conozco adolescente que no se sienta feliz, alegre o querido cuando lo abrazan, le dicen te quiero y lo llenan a besos. ¡¡¡Simplemente necesitamos hacerlo más!!! Cada te quiero es un cariño al corazón, es un paso más para acercarse a ellos.

Muchas veces, insertos en un mundo de exigencias, tendemos a ver lo que nuestros hijos no están haciendo y lo que les falta por mejorar. ¿Cuánto realmente valoramos sus cambios, sus esfuerzos y lo que si hacen? Basta de ver el vaso vacío, miremos sus recursos, valoremos sus esfuerzos, solo así ellos podrán tener la mirada en lo que si tienen. Nosotros más que nadie necesitamos tener la mirada puesta en sus conquistas diarias para poder celebrarlas.

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¿Cuánto confía mi hijo en mí? ¿me cuenta sus conflictos? El clima de confianza se forja cuando hemos logrado trasmitirles a nuestros hijos que todos somos humanos y nos equivocamos y que cuando ellos se equivoquen estaremos ahí para ellos. El clima de confianza se logra cuando hemos creado espacios de conexión e instancias de acercamiento, cuando somos un equipo donde todos nos ayudamos. La confianza la hemos logrado cuando dejamos de juzgar para poder abrazar los errores del otro y cuando hemos aceptado a nuestros hijos en su individualidad. Cuando valoramos sus esfuerzos y han escuchado un “te quiero” una y mil veces. Será esta confianza ganada la que nos permitirá proteger a nuestros hijos, porque solo si sabemos lo que les pasa podremos ayudarlos.

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Y finalmente normar, dejemos de mirar que normar es simplemente sancionar o imponer una conducta. Normar va mucho más allá. Normar es guiar, acompañar, proteger y prevenir a nuestros hijos. Normas basadas en vínculos profundos, valores familiares y confianza mutua.

Entonces: el control parental es el DESDE. Dejemos solo de controlar… ¡necesitamos ir mucho más allá! Intentemos construir vínculos realmente PROTECTORES, no necesitamos cumplir cada uno de estos factores, pero sí necesitamos decidir a cuales les pondremos fuerza en la relación con cada uno de nuestros hijos.

¿Qué  estamos cultivando hoy como familia y como padres? ¿Cuántas instancias estamos creando diariamente como familia para realmente proteger a nuestros hijos pequeños o adolescentes?. Dejemos de solo hablar de lo “mal” que están nuestros jóvenes y comencemos hoy, aquí y ahora un CAMBIO.

María José Lacámara – Conoce más AQUI

joselacamara@gmail.com

Instagram: @joselacamarapsicologa

 

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CÓMO LANZAR TU NEGOCIO ONLINE SI ERES INTROVERTIDA (O TÍMIDA O VERGONZOSA O…)

Hoy te traigo un tema que afecta a muchas personas, incluyéndome a mí misma y quizá a ti si estás leyendo esto: cómo puedes lanzar tu negocio online si eres introvertida (o tímida o vergonzosa o…).

Y es que, no sé tú…

(pero yo… Inevitable cantar, no me digas que no lo has hecho, jajaja), pero antes de tener mi negocio pensaba que sólo cierto tipo de personas podían tener un negocio.

Personas abiertas, sociables, extrovertidas…

Yo no, desde luego.

Y mírame ahora, empecé en el 2010 y aquí sigo tan campante a pesar de (o gracias a) cierta timidez, introversión y tendencia a evitar eventos multitudinarios…

Aunque parezca una tontería es algo que me agobiaba mucho al principio porque tenía unas ideas preconcebidas de cómo “tenía” que ser para que me fuera bien (ir siempre maquillada y bien arreglada, no en vaqueros y coleta, por ejemplo…).

Así que he decidido escribir sobre ese tema para ayudarte si eres un poco como yo y se te está pasando por la mente justo eso.

 

Para empezar quiero que tengas claro que no tienes que cambiar tu forma de ser para tener un negocio.

No tienes que fingir nada ni convertirte en alguien que no eres.

Lo único que necesitas es elegir un modelo de negocio que encaje con tu forma de ser y con la vida que quieres.

Hay muchos modelos diferentes, muchas formas distintas de hacer marketing y no tienes que hacerlas todas ni hacer algo que no te guste o que no vaya contigo.

Esto puede parecer obvio pero, a veces, hasta lo más obvio nos resulta invisible, ¿verdad?

El tema de la visibilidad agobia mucho (en mi programa de mentoría tengo una clase genial que te ayudará muchísimo, por cierto) y el pensar que tienes que hacer las cosas de una determinada manera o no tendrás éxito.

Parece que tienes que ser super abierta, pasarte el día en redes sociales, hacer vídeos, audios, entrevistas, ir a eventos… Y por supuesto hacerlo todo super arregladísima.

¿No te agobias solo de pensarlo?

Normal.

Lo bueno es que no tienes por qué hacer todo eso (o sí, si a ti te encanta la idea).

Por ejemplo, yo prefiero trabajar sola que en equipo o bien con un equipo pequeño y de personas que conozca. Prefiero ver eventos online que ir en persona, prefiero reuniones con pocas personas que multitudinarias, evito los eventos de networking como la peste o bien procuro ir con alguien conocido y prefiero ir en vaqueros y sin maquillaje aunque de vez en cuando pueda hacer una excepción.

Aun así tengo un negocio que funciona muy bien desde el 2010 y te voy a decir lo que ha funcionado para mí, para ver si te ayuda:

 

  • Ten muy claros tus límites

Esto es importantísimo porque si no acabarás agotada y agobiada. Por ejemplo, si tienes que estar en redes sociales todo el día, contestar todos los emails o comentarios de tu blog, participar en todos los eventos a los que te invitan o en todas las entrevistas…

Solo de escribirlo me agoto. Elige qué hacer y qué no.

Hay que ser selectiva.

Yo tengo compañeras que se pasan el día en Facebook, lo disfrutan mucho y se relacionan y venden mucho. A mí me agobia un poco y no paso mucho tiempo allí.

Programo mucho y solo estoy más presente en los grupos de mis programas (grupos que abrí cuando tuve claro que no me iba a sobrecargar y que me gustaba tenerlos).

Pienso mucho qué ofrezco, cómo lo ofrezco y qué acepto y te recomiendo lo mismo.

Por ejemplo, también me gusta leer los emails que recibo de mis lectores y contestar a los que puedo.

Así que apunta: ¿qué te gusta hacer? ¿Cómo disfrutas más trabajando?

 

  • Haz lo que más te guste

A mí me encanta escribir y llevo todos estos años escribiendo artículos, mi boletín, a veces para otros blogs y me ha funcionado muy bien.

La mera idea de organizar un evento me agobia pero participo encantada en muchos a los que me invitan si van dirigidos a mi público ideal, me parecen interesantes y veo un beneficio para todos.

Hay muchas opciones distintas, ¿qué es lo que te gusta más a ti? ¿Qué tipo de marketing va más contigo?

Lo que ha funcionado para mí es centrarme en lo que me encanta y se me da bien y ser constante en ello.

Elegir muy bien qué hago y qué no. Muy, muy bien, para luego no pasarme los días pensando no tendría que haber aceptado esto, no me apetece, bla, bla, bla.

Todo esto no significa que te quedes oculta en una cueva y no salgas de tu rutina. Yo, por ejemplo, aunque  viviría feliz trabajando todo el día en mi despacho sin ver a nadie, sin usar redes sociales y saliendo luego con amigos o llendo a doblar, no lo hago siempre.

Voy probando cosas y saliendo de mi rutina siempre eligiendo estrategias que van bien con mi negocio y mis clientes ideales.

Muchas veces tendrás que probar para saberlo y está bien, es normal. Nadie dice que no puedas cambiar lo que haces y que tengas que seguir las mismas estrategias toda tu vida.

Puedes cambiar lo que quieras, cuando quieras, por algo es tu negocio…

Poco a poco aprendes a elegir y a ser más selectiva.

 

  • Rodeate de gente que te apoye y crea tu propio equipo

Esto es muy importante. Yo tengo mi mastermind (pequeño, si fuera muy grande me agobiaría; ) y puedo conectar con ellas cuando quiera. Me quieren, me apoyan y me ayudan igual que yo a ellas.

También trabajo con personas que me conocen, respetan como soy y hacen lo que yo necesito, mi diseñadora gráfica y la asistente virtual con la que trabajé mucho tiempo, por ejemplo.

También conozco a varias personas a las que les agobia tanto recibir muchos emails que tienen una asistente que los revisa todos y les deja solo los más importantes. Una buena manera de liberar tiempo y conservar tu energía.

(Yo empecé haciendolo todo sola, ahora tengo varias personas en las que confío y a las que contrato cuando lo necesito. No tienes que empezar con todo ya, empieza con lo que puedas y lo que más te ayude en este momento.)

 

 

  • Ponte objetivos concretos

Es agotador repetirte a ti misma que tienes que hacer más de esto o de aquello, que deberías ir más a eventos o relacionarte más o lo que sea. Agotador.

Por eso es muy útil establecerte objetivos concretos.

Por ejemplo, cuando empecé decía que sí a todo para empezar a darme a conocer, pero el networking me agobiaba mucho así que me planteé ir a uno o dos eventos al año y ya está.

Así no tenía que pasarme todo el día pensando en que debería ir a alguno, elegía un par y se acabó, no tenía que pensar más.

Es una buena manera de ponerte desafíos, hacer avances y no agobiarte.

Te planteas asistir a un evento al mes o al trimestre o al año o cualquier otro objetivo. Así dejas de darle vueltas y de obligarte o sentirte culpable.

El objetivo es quitarte presión.

Haz las cosas a tu manera siendo constante y selectiva y así disfrutarás con tu negocio, tendrás buenos resultados y dejarás de darle vueltas a los “debería”, “tendría”, etc y de sentirte culpable por ser como eres (estás perfectamente como eres).

 

Esto es lo que yo he ido descubriendo durante este tiempo, así trabajo contenta y sin agobios, me marco objetivos y no me estanco ni me oculto mucho tras lo conocido : )

Así que ya sabes, no dejes que tu forma de ser o una etiqueta determinada te bloqueen o te quiten la ilusión.

Lo importante es ser quién eres (eso es también tu marca personal) y que tu negocio se adapte a ti.

Si tienes eso claro y quieres saber qué es lo que tienes que tener en cuenta para que tu negocio funcione, lee aquí los 5 ingredientes que considero imprescindibles para que tu negocio prospere.

Como siempre, espero que te ayude : )

 

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La Dra. Aida Baida Gil, coach certificada y fundadora de www.coachdelaprofesional.com se dedica a ayudar a las mujeres profesionales que se sienten estancadas o insatisfechas y que están listas para avanzar profesionalmente, establecerse por su cuenta o redirigir su carrera.

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Todos Necesitamos Pertenecer

En el último tiempo mis reflexiones giran en torno al pertenecer a un grupo, una familia, un equipo de trabajo, un deporte, siempre queremos ser parte de algo, algo donde seamos aceptados, valorados y donde se pueda ser uno mismo y se puedan desplegar nuestros talentos. ¡Qué mejor sensación que esa!

Creo que sentirse parte de algo esta en la naturaleza  humana, el desarrollo del hombre y su civilización se funda en el desarrollo de su comunidad, sentirse parte es necesario y da un sentido a la vida.

Es necesario entender que sólo el tiempo te da la posibilidad de conocer a fondo el grupo donde estamos. Ser parte de algo dónde me siento cómodo es el reflejo de un grupo de personas donde compartimos intereses comunes, valores parecidos, una misión conjunta, un desafío, significa aceptar normas, reglas, deberes, derechos, dar, recibir, conocer límites, compartir, conocer personas, aceptar defectos, virtudes, sentirnos protegidos y tantas otras cosas que nos da ser parte de un grupo. Mi recomendación no es sólo ser parte, sino ser parte activa en un grupo, crear lazos, aportar, estar presente, esas son las cosas que marcan la diferencia. Estar presentes hace que crezcamos, aportemos a los demás, mejoremos de manera continua, enseñemos y nos desafiemos.

Ahora el tema está en que seamos capaces de reconocer la finalidad de la agrupación a la que pertenecemos. Cuándo el fin es bueno en sí, termina siendo bueno para todos, pero cuándo el fin atenta contra nosotros mismos o es bueno sólo para unos pocos, sería importante reflexionar al respecto. Esto no es nada fácil ya que muchas veces nos confundimos en reconocer lo que es bueno para nosotros. Como buenos seres de costumbre que somos, por un poco de afecto o protección o sentirse parte, somos capaces de dejar de ver lo que es bueno en sí y la historia así nos lo ha demostrado en diferentes ocasiones.

Elige ser parte!!! Súmate a ser parte de algo que te de un sentido a ti y a los tuyos, de algo grande, dedícale tiempo y ten paciencia, muchas veces los frutos no son inmediatos, pero llegan. Piensa lo difícil que puede ser no pertenecer a nada y lo trascendental que puede ser incluir a otros a ser parte de algo, puedes cambiar la vida de muchas personas invitándolas a que sean parte de tu mundo.

 

 

florencia_vargasFlorencia Vargas Schmauk

Conoce más de Florencia AQUI

Psicóloga U Andes

 

 

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“Teamflación”

El trabajo en equipo, en muchas organizaciones se ha transformado en un fetiche.

Es cierto, en muchas empresas y organizaciones demasiadas personas, especialmente de los niveles táctico y estratégico, pasan más del 50% de su tiempo en actividades y reuniones de o en equipo. Existen diversos estudios que lo avalan.

¡El team lo es todo! ¡Genial!  Claro, por supuesto trae consigo más intercambio, más feedback, más en común, mejores redes, más colaboración. ¡Es que juntos somos más potentes dentro de la nueva “economía colaborativa”, ya no más es sólo “mi” – sino “nosotros”, somos una potencia en la inteligencia colaborativa, del pensamiento en redes….obvio!  Es el lugar donde la colaboración y el trabajo en equipo hace todo, para que se cumpla el desafío del team.

¿Será tan cierto?

Definitivamente pienso que no.

De hecho, desde mi posición directiva en los últimos ocho años como Gerente General Corporativo, el trabajo en equipo juega un rol para casos específicos, proyectos acotados y no muy extensos, resolución de algunos problemas.  Pero nunca fue predominante, lo que no significa que en su justo espacio le otorgue su importancia y eficiencia. En mis propias tareas y actividades, sumo como trabajo en equipo todas las reuniones de diversos directorios en que participo y he participado, así como algunos Comités de estos mismos.  Con mis colaboradores directos de confianza, el teamwork estructurado siempre ha sido más espontáneo y esporádico, que estructurado. Raya para la suma, tengo la impresión que un teamwork dosificado dio sus frutos.

Miro y escucho lo que sucede en otras organizaciones, de los más diversos rubros, la cultura del team es el fetiche, como si fuera la madre de todas las competencias medulares.

Pienso que el trabajo en equipo y la “reunionitis”, requieren una fuerte dosis de realismo.

  1. El exceso de trabajo en equipo es ladrón del tiempo.

En realidad, la gran mayoría de los managers y jefes podrían iniciar su semana laboral una semana  antes, ya que cada día está taponeado de reuniones, conversaciones individuales, puestas de acuerdo, conferencias, etc.

“Y de pronto, se me fue la mañana y llegó la hora de almuerzo en donde hay más teamwork de otro tipo, ya que rara vez hablamos algo distinto a trabajo.  Y a la tarde, las presentaciones de proyectos, ufff, una media hora para responder algunos correos, otra reunión, esta vez no programada… Listo, me voy. Noooo…, en la agenda aún está esa teleconferencia. Terminamos, al fin…, mejor me voy para la casa, ya es tarde….”. ¿Les parece conocido a algunos?

Entonces muchos van camino a casa y se dan cuenta que respiraron aire enrarecido en las salas de reuniones, sí, gran parte del día. Eso si, hay que decir que la sensación del “nosotros” está fortificada, pero no quedó tiempo para concentrarse en ciertos temas importantes, para pensar, analizar, idear, crear. Hmmm, poco tiempo, casi nada en realidad. Pero a la vez es cómodo eso de apostar al espíritu de equipo, postergar la auto-responsabilidad. Es mejor compartirla.

A unos pocos le viene angustia, remordimiento, frustración, impotencia. Duermen mal.

A otros no les importa mucho o incluso nada. Duermen mejor.

El hablar con los demás e intercambiarse, ahorra el esfuerzo e inhibe la motivación, para que se deba pensar en profundidad, sistémicamente, tratando de ver un poco más allá… Lo que viene entonces, lo conocen muchos: para poder dedicarle tiempo y con calma a algo razonable, el trabajo y el laptop se van para la casa. Pero dicen que es bueno para la familia, que mejora la calidad de vida y con ello la productividad…, me refiero a eso de trabajar en casa. Conozco demasiados casos que eso es una falacia, un auto-engaño.  Pero: ¡ahora si somos productivos, ya que al fin se puede estar solo, pero me llegó la medianoche…, el cansancio me supera!

  1. El trabajo en equipo puede fomentar el desarrollo del instinto gregario.

“Tormenta de ideas” en el equipo es un buen punto de partida, para que el grupo llegue a mejores ideas y soluciones. El pensar en conjunto es más productivo que pensar solos, dicen… Muchos estudios psico y sociológicos comprueban que muchos equipos tienden al instinto gregario, al conformismo. Quienes piensan demasiado distinto, son catalogados como rupturistas, intransigentes y finalmente expulsados por los anticuerpos del team. ¡Debes ser capaz de alinearte con el espíritu del team, como una buena oveja!

¡No inflemos ni sobrevaloremos el espíritu y el trabajo en equipo!

  1. Trabajo en equipo, no necesariamente significa el mejor resultado.

“La reunión se alarga y alarga, es tarde, tengo hambre, miro el reloj y sólo quiero una cosa: irme a mi casa”. A los demás les sucede lo mismo, también están pegados en sus asientos queriendo terminar. Pero se requiere un resultado, una solución, decisiones. Y muchas veces el resultado es un montón de tasas de café vacías y malolientes, sumadas las galletas que nos hacen engordar. Pero ya, hay que llegar al menos a un común denominador que todos puedan aceptar. Uff – logrado. Quien ponga en duda la decisión, traiciona al colectivo. ¿El mejor resultado? ¡Demasiadas veces no!

¿Es ello lo mejor para la empresa?  ¡Claro que no!

¿Consume demasiados nervios y energía? ¡Claro que sí!

Por ello sugiero que los directivos evalúen si es tan productivo y eficaz mantener una “teamflación” en la organización. Sólo en dosis razonable, sólo lo que sea eficaz. Es más, pienso que en sus competencias de liderazgo debiera desarrollarse la capacidad de auto-administrarse ese tiempo personal, crear las condiciones para los demás y también, ser coach de aquellos que les cuesta desprenderse de esa “teamflación”.

Es necesario que todos, pero en especial las gerencias y jefaturas sean rescatadas, para que puedan dedicar tiempo a espacios libres, para pensar y trabajar solos, sin teléfono, sin visitas y una vez por todas agender cada vez más reuniones consigo mismos. Ahí comienza la auto-responsabilidad de verdad, la auto-disciplina, para lograr mejores resultados, tomar mejores decisiones y generar soluciones eficaces para los clientes, incluso los internos..

¡Los invito agendar una mini-reunión con ustedes mismos, para reflexionar solos, no “en el team”, acerca de estas líneas!

 

Ricardo Gevert – Adm. Industrial

texto extraído de www.gevert.com

Foto portada: Diseñado por Freepik

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