Nueve principios para un matrimonio feliz

Redacción Editorial Phrònesiswww.elartedesabervivir.com

En el pasado, las personas contraían nupcias tomando en consideración factores como una estabilidad económica favorable a largo plazo. Hoy en día, el matrimonio se vincula más al amor y el romanticismo que a una figura política meramente racional.

Para la terapeuta de pareja Esther Perel, cuando el matrimonio era una empresa económica, la infidelidad era tratada desde la perspectiva de la seguridad financiera, por ejemplo. Pero ahora que el matrimonio es un arreglo romántico, la infidelidad es tratada desde la seguridad emocional.

El hecho de que decidamos casarnos por amor y no exclusivamente por conveniencia social ha cambiado no sólo las implicaciones que trae consigo la unión entre dos personas, también los aspectos que influyen en que un matrimonio prospere en armonía.

La Asociación Americana de Psicología (APA), ha recopilado una serie de consejos con base en estudios psicológicos que han demostrado estar vinculados con matrimonios plenos y estables.

Ya sea que lleves años con tu pareja o que estés considerando el matrimonio como una posibilidad futura, la siguiente lista de principios te ayudará a conocer las bases de una relación fundamentada en el compañerismo y la alegría.

      1. Sepárate emocionalmente (y a tu pareja) del entorno en el que creciste

No es que el matrimonio exija desentenderte de tu familia o comportarte como un completo extraño, pero sí es importante separar tu identidad de pareja de la identidad de tus padres, tus hermanos o tus abuelos.

Unirte a alguien en matrimonio significa construir una nueva familia, no una réplica de la tuya.

Asentar una distancia emocional prudente evita, además, conflictos de pareja innecesarios que puedan tener origen en prejuicios, costumbres o creencias exclusivamente de tu entorno familiar y las cuales deberás aprender a dejar de lado para comenzar de cero.

Después de todo, si esperas que tu pareja cocine como tu madre o conduzca como tu padre, vivirás un matrimonio muy por debajo de tus expectativas, que serán, de cualquier modo, irreales.

  1. Construye con tu pareja lazos basados en una intimidad e identidad compartidas

El nosotros es más trascendental en el matrimonio que el y el yo.

La conformación de una identidad compartida significa alcanzar un punto de compenetración en el que ambos miembros de la relación sean capaces de pensar acertadamente en lugar del otro, de experimentar una empatía plácida donde el bienestar del ser amado encarne el propio bienestar.

Esto no debe confundirse con una pérdida de autonomía o derechos individuales. La unión emocional de la pareja debe promover de tal modo la confianza y el respeto mutuo que la libertad del otro sea un tesoro inviolable fuera de las garras del egoísmo y la dependencia.

       3. Establece una relación sexual rica y placentera y protégela de intrusiones externas

La conexión sexual no compensa la desconexión emocional, pero un buen entendimiento físico en la cama sí puede reforzar un matrimonio donde exista previamente un lazo de amor sólido.

Cuídate además de exponerte conscientemente a situaciones que puedan perjudicar la integridad de tu matrimonio y destruir la confianza de tu pareja. La fidelidad no debe ser el resultado de los sentimientos, sino una decisión arraigada a una intención y que, de ser necesario, implique acciones formales.

  1. Para las parejas con hijos: intercambien los roles de la paternidad y el efecto de absorción que la llegada de un bebé tiene en el matrimonio

Si la filosofía de los roles de género predomina por encima de la idea de una paternidad con tareas equitativamente repartidas, el resultado será que uno de los miembros de la pareja (por cultura, la madre), será la principal afectada por los efectos de absorción de tiempo y energía que implica el nacimiento de un hijo.

Esto no repercute solo en la salud de la madre, también puede influir en la acumulación de sentimientos negativos hacia el padre, de quien podría percibirse falta de entrega y compromiso.

  1. Protege la privacidad de tu relación

El mundo interno de una pareja es un espacio importantes donde la confianza y la intimidad emocional se refuerzan. Proteger la privacidad de este universo exclusivo significa reservar tiempo para pasar a solas con tu pareja y guardar discreción acerca de sus planes, sueños o inconvenientes.

Lo que tu pareja y tú piensen o hagan es parte de su construcción personal; mantenerlo en privado conserva la magia de la dinámica y una debida sensación de seguridad.

  1. Confronta las crisis y mantén fuerte el vínculo marital ante las adversidades

Los matrimonios mueren muchas veces antes de sufrir un fallecimiento definitivo. Esto no significa que la última muerte (el divorcio) sea inevitable; en realidad, asumir que las crisis son parte del ciclo de vida de toda relación y que son una oportunidad para emprender cambios positivos podría evitar el rompimiento de muchos matrimonios.

Cuando un problema drástico se presente en tu matrimonio, no lo ignores ni lo minimices, plántale cara y explora sentimientos y opciones con tu pareja. Estás en una barca de dos guardianes, no temas a las tormentas.

  1. El matrimonio debe ser un espacio de expresión, no de represión

La plenitud de una relación depende del grado de comodidad que ambas partes sientan al momento de compartir con el ser amado todo lo que son, todo lo que han sido y la ilusión de lo que esperan ser.

Esta libertad de expresión no aplica solo para los buenos momentos, las diferencias y las emociones negativas deben poder compartirse con la misma tranquilidad y fe ciega en que el otro estará ahí para servir de apoyo incondicional.

  1. Utiliza el humor y la risa, y no permitas que la monotonía apague la llama

El humor nos ayuda a poner las cosas en perspectiva sin importar lo gris que luzca el panorama.

Para evitar que la monotonía devore tu matrimonio, debes estar abierto a la espontaneidad y a la diversión no planeada de convertir un momento incómodo en la mejor broma jamás contada.

Si tu pareja y tú aprenden a desenvolverse en esta dinámica ocasional de niños traviesos, siempre tendrán algo nuevo por hacer y un lugar maravilloso al cual ir juntos.

  1. No abandones los detalles que hicieron que tu pareja se enamorara de ti

Las consideraciones iniciales que alimentaron el fuego del romanticismo y dieron forma al amor deben permanecer durante el matrimonio.

De hecho, es el olvido de los detalles y las expresiones de afecto lo que hace que los amores más profundos pierdan el brillo y se marchiten.

Bien lo dijo Mario Benedetti: “Para estar total, completa, absolutamente enamorado, hay que tener plena consciencia de que uno también es querido, que uno también inspira amor”.

Fuente: APA

Escrito por: Editorial Phronesis

www.elartedesabervivir.com

www.facebook.com/elartedesabervivir.ph

Read more

Detalles

Este último tiempo entre las semanas previas al parto de mi hija y el mes posterior que ya lleva de vida, ha sido revolución en casa y en mi vida, ha habido cansancio y también ha sido hermoso conocernos entre las dos cada dia más y mejor; sin embargo el costo ha sido alto al pensar en los días y minutos alejada de mis otros dos hijos pequeños.

Mi círculo cercano me ha brindado una incondicional ayuda, pero los abrazos de la mamá son irremplazables especialmente cuando se es pequeño, para qué decir los abrazos de un hijo, ay como se extrañan…, las risas y los juegos y acercarme a todo ese mundo de gritos, amigos, tierra, autitos y juegos inventados entre los 3.

Pero me he dado cuenta este tiempo que toda esa ausencia afortunadamente puede ser recompensada por los siempre bien ponderados detalles.

Los detalles hacen la diferencia como dice el conocido dicho popular, y más aun si son detalles que provienen de mamá.

Cada noche les doy de cenar, les cocino, les alisto su ropa del día siguiente y les preparo el pijama antes de dormir, como si fuera un mantra para que la casa, y la familia, pase a fase noche..

Cada noche de la vida los beso y arropo antes de irme a dormir sin que ellos siquiera se den cuenta.

Cada mañana les preparo su colación y los despido al desayuno antes de que partan al colegio.

Nadie mas que yo sabe cómo y cuánto se mueven por las noches porque sé perfectamente cómo se quedaron dormidos, también conozco los horarios en que sienten necesidad de ir al baño y por las noches soy la primera en oír sus llantos cuando tiene pesadillas y ahí estoy de pie a veces antes de que me llamen..

A pesar de esos detalles que practico casi religiosamente les he parecido de alguna manera ausente este mes…y continúa.

Nadie mas que su mamá les compra en silencio esas cremas “mágicas” para las boqueras, picaduras, tos, insomnio, ansiedad, etc… encargadas a lugares lejanos para que se sientan mejor.

Nadie mas que yo sabe lo bien que les hace dormir, el hecho de leer un cuento que se los remuevo de lugar cada cierto tiempo, para que no se lo repitan, para qué decir el efecto amoroso que les provoca un cuento leído por su papá o su mamá, terminado con un beso y envuelto en spray de eucaliptus para que los haga soñar plácidamente….

Y así son infinitos los detalles que podría seguir anotando en esta lista, y que me hacen feliz de sólo recordarlos.

Hoy entendí que los detalles incondicionales fueron hechos cuando un hijo llega a la vida de una. Gracias por darme la oportunidad de poder hacerlos diariamente!

Esa y mil cosas más, mis hijos han venido a enseñarme, bastó esa lección para dejar de sentirnos distanciados…

Hijos míos, los atesoro con toda mi alma.

 

Claudia Pastene Gorigoitía

Mamá de tres hijos.

Psicopedagoga, Profesora Básica y Terapeuta Floral

Read more

Sufrir “no” es tan fácil. Visiones de la Terapia Gestalt

Sufrir no es tan fácil. Requiere saber cómo. Como regalo, anterior a la racionalidad, el sufrimiento no forma parte de nuestra naturaleza profunda. En ella practicamos la adhesión incondicional a lo que es, tal y como es, a cada momento. Así es nuestro ser íntimo y nuestra genuina naturaleza.

¿Tienes recuerdos de este paraíso cuando eras muy niño/a?

¿Deseas progresar de nuevo hacia este centro olvidado?

Conste que no hablamos de dolor, que lógicamente forma parte del paisaje de la vida, y requiere nuestra adhesión para no convertirlo en sufrimiento.

Si tuviéramos que decir en muy pocas palabras en qué consiste la Terapia Gestalt podríamos responder en este sentido: la práctica de la adhesión a lo que la vida nos trae a cada momento, tanto afuera como en forma de vivencias y sentimientos internos. Tomados por una actitud y un espíritu que sortea los rechazos de la mente y lo abraza todo. ¿Dónde? Ahora. ¿En qué lugar? Aquí.

Viene la confusión. La abrazamos. Llega la claridad y también la abrazamos. Ahí va la tristeza, la alegría, la ternura, el miedo, el enojo, éste pensamiento u otro, la envidia, la venganza, el deseo de apartar algo, y muy especialmente todo aquello que nos resulta desagradable, y lo abrazamos todo, incluso nuestra sensación o idea de que algo es desagradable. No hay bueno y malo, ni positivo ni negativo, que son únicamente creaciones y categorías de la racionalidad. Todo es experiencia. Somos una fiesta sagrada, un carrusel, lleno de formas y colores, en movimiento constante.

Pero en verdad, tanto como la fiesta, somos los festejadores. Y el festejador ama porque es su don.

He aquí la fórmula para sufrir: algo ocurre y no lo quiero, y algo no ocurre y lo quiero. Sencillo. En palabras de Buda: “Estar lejos de lo que amo o cerca de lo que desprecio es sufrimiento“. Es decir, me opongo a lo que está ocurriendo, ahora dentro de mí, ahora fuera de mí, en mi trabajo, en mi pareja, en mis hijos, en mi vida. Ahora. Sin embargo es lógico y nos hace fuertes querer cambiar lo posible que está por venir, y que sea distinto mañana. También abrazaremos nuestro deseo de modificar la realidad para que se acerque a nuestros deseos y valores. ¿Porqué no? Es un invitado maravilloso a la fiesta sagrada de nuestra vida.

Pero para sufrir se requiere la presencia de un personaje y una voz dentro de nosotros que martillea a lo que ya está siendo: -Debería de ser de otra manera, proclama. Y a continuación necesitamos creerla como una verdad (ya que el personaje siempre encuentra un sólido argumento), no como una experiencia más. Y torturarnos por ello. Me gusta pensar que la realidad nos desea como discípulos, y parece que le gusta vengarse de nuestras ilusiones. Entonces, todo sufrimiento comienza con la palabra: “Debería”, “Tendría que”, “Podría”, etcétera. Por esto en Terapia Gestalt, tratamos de confrontar los “deberías” y contrastarlos con los “quiero y siento y soy”.

La Terapia Gestalt es una invitación a pasar de nuestras ilusiones e ideologías a la realidad y a la verdad de cada momento, a cuestionar nuestras falsedades y artificios, a pasar de ser personas ideales a personas reales. Eso es, perfectamente imperfectas. Ahí reside el superhombre nietzscheano.

Abre los ojos y festeja la vida, y si los personajes que crees ser no te dejan, tómate el privilegio de no considerarlos tan en serio, y a cambio trata de sentir un silencio vibrante en el centro de tu pecho. Ahí vive el festejador, que no se opone a nada, ni se adhiere a nada más allá de lo que es. ¿Cuando? Ahora. ¿Cómo? Con amor.

JOAN GARRIGA

Extraído de www.joangarriga.com/

www.facebook.com/joangarrigabacardi

Read more

Me cuido porque me quiero

Cada día me llegan más niños más pequeños con problemas alimenticios y temor a engordar. Hace poco vi a una niña de 9 años recién cumplidos que sabía más tips para bajar de peso que yo. En sus juegos los personajes salían a correr después de comer y tomaban té para ir al baño. Terrible.

Me pregunté porqué niños de esa edad pueden tener ese tipo de preocupaciones y conocimientos. Sin duda los medios de comunicación y los actuales estándares de belleza influyen. Pero creo que más importante que eso, es nuestro ejemplo y los mensajes que les transmitimos de manera directa (cuando hablamos con ellos) e indirecta (cuando hablamos con otras personas o hacemos comentarios en relación a nosotros mismos). Si contamos calorías delante de ellos, no esperemos que ellos no lo hagan. Si nos miramos en el espejo y nos tocamos la guata, no esperamos que ellos no lo hagan.

No se trata de dejarlos comer lo que quieran y cuánto quieran. Los niños necesitan límites y aprender a comer sano. Lo importante es cómo lo hacemos y el mensaje que les entregamos. Comer sano no es sinónimo de no engordar. Comer sano significa nutrir y cuidar nuestro cuerpo. Independiente del peso que uno tenga.

Enséñales que mucha azúcar, sal y grasa le hacen mal al cuerpo. Que el cuerpo necesita vitaminas y minerales para crecer, estar bien y combatir enfermedades. Enséñales que comer sano es cuidar nuestro cuerpo. Que comer sano es amar nuestro cuerpo.

Evita comentarios del tipo “no comas eso que engorda” o “vas a engordar si sigues comiendo eso”. Cámbialos por “eso tienen mucha azúcar, trata de no comer mucho que le hace mal a tu cuerpo” “sé que quieres una galleta, pero no has comido fruta en todo el día, alimenta tu cuerpo”. Si te preguntan porqué compras productos light, no digas “porque no engordan”, diles “porque tienen menos grasa y mucha grasa le hace mal al cuerpo”.

Lo mismo para el deporte. Evita comentarios del tipo “voy a salir a correr para quemar el pedazo de torta que me comí ayer” o “voy al gimnasio para no engordar”. Di “voy a salir a correr porque me gusta” “voy a salir a correr porque le hace bien a mi cuerpo”. Enséñales que hacer deporte es entretenido y le hace bien a nuestro cuerpo, especialmente a nuestro corazón. 

Si ya le has enseñado a tu hijo a comer sano y hacer deporte “porque hace bien”, agrégale el factor “porque me quiero”. Aunque no lo creas esto marca una diferencia importante. Instala el concepto de autocuidado y le agrega un valor afectivo especial. 

Incluso te ayudará a fomentar una buena alimentación. A mis hijas les cuesta comer sano. De colación, siempre prefieren comer cereales que fruta. Pero cuando les pregunto “¿Amas tu cuerpo?” y me responden que sí, les digo “entonces come fruta que le hace bien”. Cuando hago esto, aceptan comer fruta.  

El concepto “me cuido porque me quiero” permite además enseñarles a los niños a cuidarse de otras cosas nocivas. Como por ejemplo no permitir ser mal tratados o que les hagan o digan cosas que no les gustan. Este es aprendizaje es esencial para evitar bullying y abuso sexual.

Así que ya sabes. El mensaje es “me cuido porque me quiero”.

Andrea Cardemil Ricke

Mamá de 3

Psicóloga Infanto Juvenil

Magíster en Psicoterapia Integrativa

Diplomado en Terapia de Juego

Diplomado en Manejo Interdisciplinario de las Dificultades del Escolar

Autora del libro “Apego Seguro: Cómo relacionarte con tu hijo a partir de los 2 años”“Separarse con niños pequeños: cómo seguir nutriendo tras la ruptuta” de Ediciones B.

 

Read more

¿Hoy te quieren y mañana no?

Vivir una relación de pareja puede generar una amplia gama de emociones muy gratificantes para tu vida. Sentir que amas a otra persona y que esta te ama a ti te hace sentir feliz y con vitalidad. Sin embargo, hay veces en las que la pareja se convierte en una vivencia negativa que aporta niveles elevados de malestar a una o a las dos personas implicadas en la relación.

Muchas parejas en el mundo actualmente atraviesan por un dilema, una dicotomía del corazón, esa que no alcanza a comprender por qué se extraña al otro cuando no está y cuando se tiene esa persona al lado el amor se va acabando poco a poco. Paradojas del amor: «Sufro porque no estás, sufro porque estás; quiero que te marches, quiero que regreses; vete pero no me dejes del todo; cuando estás a mi lado me aburro, me canso, me estreso, pero cuando te tengo lejos, no puedo vivir sin ti, te echo de menos y te necesito».

Este tipo de situaciones se convierten en un conflicto insoportable y desgastante. Llevas tiempo tratando de acomodarte a una contradicción que te envuelve y te revuelca, te sube y te baja: «Sí, pero no», «No, pero sí». Un amor inconcluso, que no es capaz de definirse a sí mismo y, lo peor de todo, puede durar siglos:¡Qué pesadilla!

En una relación sana y equilibrada, los dos andan a ritmos similares, no a igual velocidad, pero sí por la misma senda, cuando uno de los dos es víctima de la inseguridad sentimental de su pareja, esto le va generando emociones negativas, depresión y tensión emocional.

La premisa que debes incorporar a tu mente y que luego operará como un factor de inmunidad nos la da el psicólogo y escritor Walter Riso de manera contundente: «Si alguien duda de que te ama, no te ama. A los enamorados de verdad hay que frenarlos y no empujarlos».

Si estás en una relación de este tipo, no te queda más que rezar e irte en cuanto el «ni contigo, ni sin ti» asome.

¿Estás en una situación similar? ¿Lo has estado alguna vez? Si la respuesta es no, tal vez cantar victoria sería demasiado apresurado, porque cualquiera puede involucrarse en una relación de este tipo: los indecisos afectivos andan por la calle. Ármate de los mejores consejos y técnicas de los psicólogos Walter Riso, Diego Castrillón y Alberto Ferrer descargando sus nuevas colecciones . Encontrarás valiosos contenidos que reúnen toda la experiencia y conocimientos de estos autores especializados en temas de pareja (entre otros). Recuerda que para poder tener una relación sana con los demás debes empezar contigo mismo.

 

Escrito por: Editorial Phronesis

www.elartedesabervivir.com

www.facebook.com/elartedesabervivir.ph

Referencia: Colección fortalece tu relación contigo mismo y con tu pareja  

Read more

Las personas incondicionales de tu vida

Hoy me han hecho llegar un video de unos minutos de conferencia de un ex-deportista que cuenta cómo su madre fue su gran apoyo incondicional en la vida y él no supo apreciarlo hasta que ella murió. Lo contó en una charla en un colegio, y los asistentes quedaron muy emocionados. No me extraña.

Yo es algo que he tenido muy claro desde hace muchos años. Mis padres han sido, y hasta que llegue su momento de transición de dejar el cuerpo lo siguen siendo, mi gran apoyo. Su amor incondicional me ha otorgado siempre las alas para poder seguir mi camino, aunque conllevara no ser nada convencional, convivir con la incertidumbre diariamente y tomar grandes riesgos. Algo que a través de mí les he forzado a aceptar, aunque en algunos momentos hubieran deseado que yo tuviera una vida más normal y con más seguridades, como todos los padres quieren para sus hijos. Aun así, jamás han dudado, me han cuestionado ni ha flaqueado su apoyo. Les estoy y les estaré siempre agradecida por ello.

Como tengo una gran consciencia de lo efímero de la vida aquí, justamente nunca me arriesgué (como el del video abajo) a que se fueran de ese mundo sin saber cuánto apreciaba su dedicación y amor por mí. Así que en numerosas ocasiones les he agradecido (humildemente) lo que su apoyo en los momentos más difíciles de mi vida y su incondicionalidad han supuesto para mí, lo esencial que ha sido su comportamiento en poderme convertir en la persona que soy hoy, haber llegado a la paz de la que disfruto y poder dedicarme a la labor que hoy realizo.

La última fue la semana pasada. Mi padre está mayor y su salud es delicada. La semana pasada cogió un vuelo a Latinoamérica para apoyar a su otro hijo… Cuando me despedí de ellos en el aeropuerto susurré a mi padre al oído, por si era la última vez que le veía: “Papá, no sería quien soy hoy sin vosotros, sin todo lo que habéis hecho por mí”. Él me miró con la mirada emocionada y me sonrió mientras se encaminaba al avión. Sé que se lo llevaba en su corazón.

 

Autora: Mónica Esgueva

 

 

Read more

Padres que quieren a sus hijos

“Hijo, tú eres mucho más importante para mí que tu papá”. “Hija, tú eres mucho más valiosa en mi corazón que tu mamá”. “Hijo/a no quieras a tu padre, desprécialo como yo y sobre todo no seas como él”. “Hijo/a, no logro entender cómo pude querer a tu madre, pero sin duda tú me importas mucho, tú eres mejor que ella”. Aunque no se digan abiertamente en las familias, estas y otras frases parecidas a veces son verdades interiores para los padres y nutren la atmósfera familiar de dinámicas fatales en la tríada relacional más importante que vivimos a lo largo de la vida: la tríada padre, madre e hijo.

Conviene tener presente, en primer lugar, que los hijos no atienden tanto a lo que los padres dicen sino a lo que los padres sienten y hacen: los hijos se hacen sensibles a su verdad. Entre otras cosas, porque la verdad de nuestros sentimientos puede ser negada o camuflada pero no puede ser eliminada, y por tanto actúa y se manifiesta en nuestro cuerpo. Nos constituye.

Importa, por tanto, que trabajemos con nuestra verdad y la transformemos si es menester y genera sufrimiento en nosotros o en nuestros hijos. Es obvio que ayuda el abstenerse de expresiones hirientes para con el otro progenitor delante de nuestros hijos, por muy enojados o cargados de razones que estemos. No obstante es un logro todavía mayor el trabajar en uno mismo para restaurar el amor y el respeto, y darle el mejor lugar al otro progenitor frente a nuestros hijos, incluso cuando se trata de una pareja infeliz o de una separación dolorosa y turbulenta. Recordemos que los hijos no se separan de los padres. Para ellos, los padres siguen juntos como padres. Los padres se separan como pareja (vivan juntos o no), pero no es posible separarse como padres. En segundo lugar, conviene tener conciencia de que las vivencias y posiciones que tomamos en esta tríada fundacional con nuestros padres determinarán grandes consecuencias, favorables o desfavorables, en nuestra vida y en que vislumbremos unos horizontes afectivos felices o desdichados. Es clave para el futuro de los hijos que estén bien insertados en el amor de sus padres y que éstos logren amarse, al menos como padres de sus hijos, ya que en la mayoría de casos algún día del pasado se eligieron y se quisieron como pareja. Y los hijos llegaron después como fruto y consecuencia de esa elección.

Quizás no esté diciendo nada que no se sepa y, sin embargo, estas ideas que son de sentido común sorprenden por lo poco comunes que resultan en la realidad. De hecho, escribo sobre el amor entre padres e hijos después de regresar muy conmovido de mi último taller de constelaciones familiares. Siempre es impactante para mí observar los devastadores efectos emocionales que causa la inobservancia de una regla fundamental: los padres están primero frente a los hijos, y son más importantes que ellos. Además, tiene una gran importancia amar en el hijo al otro progenitor.

Me sorprendo una y otra vez al ver como los padres se dirigen y se orientan a los hijos por encima del otro padre. Y esta actitud, que puede parecer razonable en ocasiones –la desdicha suele llegar vestida con ropajes argumentales impecables pero exentos de amor-, no ayuda al hijo. Ellos no necesitan ser los más importantes; al contrario, necesitan sentir que la pareja del padre o la madre es más importante, y que los padres están juntos como pareja dándose una recíproca primacía frente a los hijos. Cuando un hijo es más importante que nadie para uno de los padres, no se le hace un regalo, sino que se le da una carga y sacrificio; no es abono, sino sequedad disfrazada de encantamiento. Los hijos no necesitan sentirse especiales ni tienen que ser el todo para los padres. Eso es demasiado.

Es frecuente que aquello que a un padre le falta de su pareja, o de sus propios padres, o aquello que le faltó en su familia de origen, o aquel sueño que no pudo cumplir, lo lleve a su hijo. Y que éste, por amor, acepte el reto. Al precio, claro está, de su libertad y de la plena fuerza para seguir su propio camino a su propia manera. Los hijos necesitan sentirse libres para cumplir su cometido en la vida. Y les va mejor cuando tienen el apoyo de sus padres y sus anteriores, y cuando se encuentran en orden con ellos. En cambio, sufren cuando uno de los padres desprecia al otro o ambos se desprecian mutuamente. Si los padres se desprecian, el hijo encuentra dificultades para no despreciarse a sí mismo y no parecerse a la peor versión diseñada por el padre o la madre sobre el otro progenitor.

Pensemos en hijos que casi tuvieron la función de pareja invisible de uno de los padres, o que significaron el todo para la madre o el padre, o que sintieron la prohibición de amar a un padre que cometió algún tipo de violencia o traición con la madre o viceversa… Tristemente, en constelaciones familiares es habitual identificar dinámicas y resultados fatales como enfermedades, delincuencia, violencia, pasotismo, dificultades en la pareja y mucho sufrimiento emocional. Pues, en lo profundo, un hijo no puede prescindir de amar a ambos padres y no deja de hacer acrobacias emocionales para ser leal a ambos, incluso imitando su mal comportamiento, o su alcoholismo, o sus fracasos y desatinos, etc.

“Hijo, en ti sigo queriendo a tu padre/madre, en ti sigo viéndolo y respetándolo a él”. “Hija tú eres el fruto de mi amor y mi historia con tu padre/madre y lo vivo como regalo y bendición”. “Hijo, respeto lo que vives y como es con tu otro padre/madre”. “Hija, yo solo soy el padre/madre, más es demasiado”. Estas son frases que apuntan al bienestar y el regocijo en los hijos. ¿Qué ayuda, pues? Que los hijos reciban uno de los mayores regalos posibles en su corazón: ser queridos tal como son y muy especialmente que en ellos se quiera a su otro progenitor, porque así se sienten completamente amados, ya que en fondo el hijo no deja de sentir que de alguna forma también es sus padres.

Ambos.

JOAN GARRIGA

Extraído de www.joangarriga.com/

www.facebook.com/joangarrigabacardi

Foto Portada: Designed by Freepik

Read more

Relación de pareja / Relación de amistad

Me ha tocado este último tiempo conocer a muchas parejas que tienen conflictos en la comunicación y que nos ha llevado a reflexionar sobre las diferencias entre ser pareja o ser amigos.
De verdad, todas las parejas esperan tener en el otro a uno de sus amigos, quizás no el mejor pero si a un buen amigo donde uno encuentre confianza, protección y cuidado. Esto forma parte de formar pareja y a medida que aumentan los años se va convirtiendo quizás para muchos en el eje central pero evidentemente no es el único. Ser amigos es condición necesaria pero no suficiente en la realización de ser pareja.
Hay un índice de erotismo y sexualidad que es fundamental de desarrollar para poder constituir una pareja en sí misma. No solo me refiero a la parte sexual que independiente de los años trasciende a lo genital sino que me refiero al erotismo, al juego y a la complicidad en la relación de pareja.
Si esto se empieza a perder, deja inevitablemente de ser pareja para transformarse en otra cosa y que ambos tendrán que definir.
Dicen los estudios que el deseo sexual no disminuye con el tiempo sino que lo que baja es la propuesta en ambos de crear situaciones que
despierten esa sensación que va más allá de lo físico. Todos nos acordamos de la importancia de aquel sillón que era cómplice al inicio de tantos encuentros y que después de la rutina se traslada al dormitorio donde se empieza a hacer de todo menos el amor y el desarrollo de la complicidad.
Es muy fuerte descubrir que en los talleres de este último tiempo habían parejas que dejaron de ser tales y se quedaron con mucho dolor en una amistad que podrían tener con cualquiera.
En algún minuto escuche la frase te necesito porque te amo y no te amo porque te necesito. Ojalá no necesitáramos al otro pero si lo amaramos mucho en la absoluta libertad de entender que el amor no parece ser solo un sentimiento sino por sobre otras cosas es una
decisión diaria donde cada uno se elige al despertar todos los días para que ese otro sea el único elegido para decir te amo, te deseo y otras
frases menos protocolares que muestren esa complicidad. Todo lo demás lo puedo hacer con un amigo.
El amor es muy complejo para todos, pero sin duda es mejor caminar con el a sin el en la vida. Lo que parece importante entender es que lo que constituye eso que llamamos pareja va más allá de compartir sino que parece fundamental la complicidad que ambos sean capaces de desarrollar a lo largo de la vida. Sin eso, sin el desarrollo del erotismo como área que involucra muchas cosas entre otras la sexualidad , es muy difícil poder constituir pareja a lo largo del tiempo.
En este mes del amor, pensemos que tipo de pareja tenemos o nos gustaría tener y donde están lo que llamamos indispensables de la relación y veamos como construirlos día a día.
Sin duda esto no se logra sin voluntad, sin darle prioridad y sobre todo hay que darle tiempo consciente, mucho tiempo.

Pilar Sordo, Psicóloga

Extraído de www.pilarsordo.cl

Read more

FENG SHUI Y EL AMOR

mariposas¿El FENG SHUI puede ayudarnos a mejorar en el amor y las relaciones?, ¿puede ayudarnos a potenciar esta energía?, lo cierto es que no existe una regla infalible, pero el FENG SHUI definitivamente es una buena herramienta para potenciar estos aspectos.

En el FENG SHUI todo está conectado y tu actitud hacia la vida está influenciada por el ambiente en el que vives y viceversa. Cuando queremos mejorar nuestras relaciones personales y sobre todo cuando hablamos de una relación romántica ya sea si la tenemos o no, o solo si deseamos que las cosas cambien, es importante hacer primero un trabajo interno, concentrándonos en reconocernos, aceptarnos y valorarnos, de esta manera la ley de la atracción y en el poder de la mente, serán nuestros grandes aliados junto a estos sencillos consejos que te podrán ser de mucha utilidad.

Aunque para decorar un ambiente según el Feng Shui es necesario realizar un estudio personalizado existen consejos y reglas generales que se pueden aplicar a cualquier ambiente. Muchas de ellas son ¡de sentido común!, es evidente que una habitación es más agradable si está ventilada y luminosa que si tiene las cortinas cerradas y huele a encierro.

Las mariposas son un símbolo asociado al amor y la libertad, por lo que se consideran ideales para atraerlo. Constituyen una buena herramienta para fortalecer al amor, por su poder de transformación que las convierte en fuente de belleza y seducción. Del mismo modo, las imágenes de aves, son símbolos que propician el romance, entre ellas las grullas o patos. La condición es que siempre las incluyas en pareja, nunca solitarias.

El dormitorio debe generar armonía, paz, felicidad y equilibrio, tan necesarias para lograr un buen   descanso y plenitud en las   relaciones íntimas.

Debes evitar la acumulación de aparatos eléctricos, ya que el campo magnético que producen interfiere en el descanso y el amor.

Escoge colores claros, tenues y texturas seguras y suaves, evitando los colores muy estridentes y los oscuros

Pon objetos de a pares: dos figuras, dos jarrones iguales, imágenes románticas y flores de peonias si estas soltera. Usa sábanas, mantas y cojines suaves también darán calidez y atraerán una relación cariñosa. Las cortinas debes ser delgadas, y fluir con el viento cuando abras las ventanas. Todo en tu habitación debe atraer el tacto suave.

Si tienes solo un velador haz lugar para poner otro, aunque sea más pequeño y enciende todos los días las dos lámparas.

Escribe una lista con todas las cualidades que deseas que tenga tu nuevo amor y cultiva esas características en ti misma.

 

El FENG SHUI te ayudará a visualizar el amor en tu vida, que, a través de pequeños objetos, colores y formas, los que constantemente te recordarán que el amor siempre está presente de una u otra forma. Generando un constante cambio interior.

 

Si quieres saber más de este tema contáctanos

La Botica de Confucio

Espacios Consientes

Asesoría laboral y Hogar

www.laboticadeconfucio.cl

+56965884342  +56995474704

Erika Cassanello y Ana Paulina Farìas

Read more

El amor en la madurez (2da parte)

El amor de pareja en la madurez encaja con el descenso de la montaña y cuando se ha ascendido con sentido, el descenso supone mayor libertad, tranquilidad, ligereza, desapego y entrega al presente… Los grandes planes ya fueron trazados, los grandes logros ya fueron realizados, los hijos ya fueron criados, y ahora podemos ser de nuevo un poco niños y vivir de nuevo lo que hay y lo que cada día nos trae “con un nuevo corazón tembloroso” como diría Neruda. Por otro lado las adversidades naturales de la vida han limado las aristas de nuestras pasiones y nuestro carácter, las desdichas nos han sensibilizado a una luz que la prosperidad estricta nos mantenía velada, y empezamos a entender el lenguaje del ser y no sólo de tener, el sabor del misterio y no sólo el de la propia voluntad, el gozo de lo incierto y no sólo su temor.

Surge una perspectiva madura, sabia, ondulada del amor. La mayoría de estudios coinciden en reconocer que el índice de felicidad es mayor en persona de entre cincuenta y setenta años. ¿A qué se debe? A un cambio de actitud más que a un cambio de las circunstancias. Y esto impacta en el ámbito de la pareja de manera que la rellena con frutos nuevos. Veámoslos:

Mayor pertenencia y fusión. A las parejas que acumulan muchas millas de amor logrado se les premia con una gracia especial, la de “ser un solo cuerpo”. Así lo expresaba un matrimonio mayor, tocados ambos por un evidente gozo de estar juntos: “a veces no sé si su pierna es mi pierna o la suya”, decía él. Una antigua fábula asiática explica que, cuando Dios hizo al hombre y a la mujer, al principio les dio un único cuerpo, lo cual satisfacía su deseo de fusión pero no el de autonomía, y reclamaron pidiendo dos cuerpos, y Dios se los concedió. A él un cuerpo de hombre, a ella uno de mujer. Se cuenta que, desde entonces, experimentan un profundo anhelo de volver a ser uno, dando incansables bandazos entre libertad y simbiosis. Sea como sea, el anhelo de pertenecer, formar parte y estar vinculado profundamente, es el mayor instinto de los seres humanos. Al principio a nuestros padres, después a nuestras parejas y a las familias que creamos, y por supuesto a nuestra pareja en la madurez.

Mayor entendimiento, comprensión y respeto. Si el viaje propio y también el común, ha sido verdadero y se han aprestado a desarrollarse como personas auténticas, ambos han aprendido el código de la tolerancia y el aprecio de lo ajeno, a sentir tan importante al otro como a uno mismo. Han flexibilizado sus creencias y sus mapas de la realidad y abierto el corazón a lo distinto. Si además acumulan muchas millas de amor logrado disfrutan de un gran almacén de actos comunicativos fértiles y esquemas de relación previsibles, que les dan reconocimiento y la seguridad de sentirse nuevamente en casa una y otra vez.

Mayor alegría, gozo y sentido del presente. Una progresiva relajación de nuestras pasiones, responsabilidades y objetivos, franquea la entrada a un progresivo e inesperado regreso a la tierra prometida del “presente”, que nos hace resonar con el viejo paraíso perdido del “presente” de nuestra niñez, cuando vivíamos más en el vivir y menos en nuestros pensamientos sobre el vivir. Con suerte, en la madurez, la mente se vuelve más silenciosa y más abierta a la alegría por nada de cada momento, que la vida tal como decide ser, nos sigue regalando. En la pareja empieza a edificarse una dimensión del amor, en la que amamos al otro no tanto por lo que nos produce, nos mueve o nos satisface, sino por ser como es y por estar ahí. Y los días se llenan de una actitud más gozosa.

“Inclinado en las tardes tiro mis tristes redes a tus ojos oceánicos”, reza un poema de amor de Neruda. Quizá el amor maduro sea también un amor trascendente. En este amor, a través de los ojos oceánicos del otro, vamos más allá de él y abrimos esperanza, alma y corazón a un amor más amplio que abarca a todo y a todos. Y nos volvemos más y más altruistas y generosos. Y cerca del final sonreímos y seguimos plantando árboles de cuyos frutos otros comerán en nuestro lugar.

Esto es lo que hoy he imaginado, que no vivido, pues aún no siento que haya reunido méritos y años suficientes como para ingresar en plenitud en las filas de la madurez. Por lo que hace al  ámbito de la pareja, sí que acumulo cicatrices propias suficientes, y miles de horas con las luces y sombras de otras parejas, como para entender un poco las bravuras de estos oleajes y desear, eso sí, las aguas tranquilas.

Por eso lo he imaginado con optimismo, y tal y como lo he visto en algunas parejas afortunadas, con muchas o pocas millas de recorrido, con muchos hijos e historia detrás de sí, o con poca. He preferido obviar, en este relato, a los que se compactan con los años en lugar de algodonarse, a los que siguen conquistando en lugar de saber declinar con dignidad, a los que se imponen en la madurez y la vejez en lugar de saber morir un poco antes de morir del todo, y ganar en vida un poco de vida eterna –el presente maravilloso-, antes de que la eternidad nos engulla y acoja a todos por igual, con sus enormes brazos, como una gran madre.

JOAN GARRIGA

Extraído de www.joangarriga.com/

www.facebook.com/joangarrigabacardi

Foto Portada: Diseñado por Freepik

Read more