¿El amor es realmente todo en una relación?

El amor es ese sentimiento sublime hacia otra persona que nos atrae, nos completa, nos produce alegría y de quien esperamos reciprocidad para mantener una relación armónica, que de sentido y nos haga felices. El amor nos invita a la convivencia con la persona amada, pero ¿Es realmente todo en una relación?

Sentir amor por nuestra pareja favorece la convivencia y nos predispone a complacerla. De esta manera se genera una especie de danza, en la que cada uno tiene un papel protagónico y fundamental en la armonía que se logre. Es algo así como acoplar tus pasos en función de los pasos que da el otro, un baile, con movimientos que fluyen, que avanzan.

¿Basta el amor para mantener esta armonía en la relación de pareja?

Depende de cómo lo asumamos y expresemos. No basta con declarar nuestro amor y con darlo por sentado con el pasar del tiempo. No es suficiente. La relación de pareja es un libro con múltiples capítulos, de modo que está en cada miembro, con su actitud y sus ojos de lector activo, asumir el compromiso que llaman vida en pareja.

Queremos mantener la relación y ser felices juntos. Entonces, no es válido cerrar los ojos, no podemos dejar que el otro lea solo ni podemos cerrar el libro.

Lo que sí podemos es escribir y leer juntos nuestros capítulos. Amar es un verbo, implica acciones de parte de ambos, pero si el otro no nos complace, nos sentimos defraudados en las expectativas que tenemos de la relación de pareja.

Pasado un tiempo pensamos que basta con que nos amemos y entonces nos entregamos a la rutina que nos demanda la convivencia y olvidamos las muchas acciones que abarca ese verbo amar.

A veces nos quedamos atrapados en el resentimiento y la frustración. Nos rendimos. Permanecemos a la espera de que el otro cambie. Renunciamos a nuestro 50% de influencia. Te has puesto a pensar, ¿cómo te sentirías si el otro cambiara? ¿Qué harías?

¿Por qué esperar? ¿Qué te impide empezar a comportarte como si tu pareja ya hubiera cambiado?

¡Asume tu parte! ¡Cambia tú! No basta con verbalizar que todavía se aman y que por eso continúan juntos, pero lo hacen con resignación e infelicidad, porque han perdido el sentido de compartir, han extraviado en la convivencia diaria la complicidad y la magia. Aún se aman, pero ese amor está cubierto por el polvo de la rutina traicionera.

Están atrapados en la monotonía, se aburren, están agobiados por las responsabilidades del hogar, cada uno se queja de la actitud del otro y lo que es peor, dejan de atender las necesidades de la relación de pareja. Empiezan a hacer planes por separado y terminan por alejarse, aunque todavía se amen.

Es fácil lamentarse, pero con ello solo lograrás cavar más profundo el hueco en el que enterraran ese amor que aún los une.

¿Qué puedes hacer?

Da el primer paso y si tu pareja no te sigue, regrésate a buscarle. ¡Vuelve a comenzar!

Rescata esas primeras veces en las que danzaban juntos, en esa armonía que tanto extrañas. Ten la iniciativa. Olvida el rosario de las quejas. Piensa en lo que sí les funciona. No te victimices, hazte responsable de la parte que te toca, ¡cambia tú!

Hay una parte de la relación de la que eres responsable, asume el compromiso de mejorarla, cambia tu actitud, elimina tantos lamentos que de nada te han servido Actúa como si tu pareja ya hubiera cambiado y empezarás a notar los cambios. Ve poco a poco, un detalle a la vez. Aprecia lo positivo e ignora lo negativo. Esfuérzate ¡vale la pena!

Hay un ejercicio de pareja que puedes implementar. Regálale y regálate un día de amor, no importa lo que tu pareja haga. No importa si olvidó la compra del supermercado o si se negó a pasear el perro. Prepara todos los detalles para pasar ese día especial, lo que sabes que le gusta. Esmérate, exprésale tu amor con hechos concretos, nadie se resiste a ser tratado con amor sin devolver amor.

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¿Enamorado?

A todos alguna vez nos ha tocado prender el carbón para la parrilla y todos hemos usado algún artefacto para tirar aire (o incluso soplado con la boca) para que el carbón prenda más rápido. ¿Curioso no? Que el fuego necesite aire para prender. Ese mismo aire es el que se necesita en las relaciones de pareja para mantener el deseo vivo, sobre todo si son de larga data.

Si hay una pregunta que se repite una y otra vez en mi cuenta de Instagram @hoymetoca es respecto del deseo sexual. Debo decir que siempre son mujeres las que escriben pero no puedo dejar de lado a los hombres, ya que en la consulta es donde veo el sufrimiento de ellos.

Inevitablemente cuando baja el deseo sexual las personas se preguntan si siguen enamoradas o si tal vez ya se acabó el amor. Y aquí viene una pregunta que pocas veces podremos responder con certeza, ya que el enamoramiento está tan idealizado, por lo intenso que se viven los primeros encuentros, que existe un anhelo por volver a sentir esas mariposas en el estómago y cuando ya no las sentimos creemos que se fue el amor.

Sabían ustedes que el estado del enamoramiento ha sido objeto de estudio para muchos científicos y todos concluyen que dura entre 8 meses y 4 años máximo. Incluso han llegado a sugerir que cuando uno se encuentra en este estado no tome decisiones importantes, ya que el cerebro actúa muy parecido a como si estuviera bajo los efectos de una droga tan fuerte como la cocaína, por lo tanto el razonamiento se ve afectado y por ende se toman malas decisiones.

Esa euforia, esa idealización del otro, esa incapacidad por integrar los aspectos malos y buenos, ese relajo con el que se ven el resto de los problemas (si es que se ven) son parte de esta droga llamada amor, probablemente la más pura y sana, pero droga al fin y al cabo. No te permite ver thebigpicture, simplemente danzas al ritmo de las hormonas que viven dentro de tu cuerpo como si todos los días fuera año nuevo.

Este estado, muy perseguido y anhelado por todos es una crónica de una muerte anunciada. Todos quienes lo hayan sentido alguna vez saben que va a caer, probablemente lo único que no se sabe es cuándo va a pasar esto, pero lo importante es saber que va a pasar y que cuando aparezca la realidad (porque el resto es un cuento de Disney) necesitamos herramientas para afrontarla y no salir arrancando, buscando un nuevo paisaje donde vuelen mariposas. La gracia está en poder ver el mismo paisaje con distintos ojos.

Aquí viene la gran misión que desde mi punto de vista tiene como objetivo número uno agradecer el tiempo de las mariposas y aceptar que probablemente esa intensidad y ese nivel de sensaciones y deseo por el otro jamás volverán a aparecer tan fuerte con la misma persona, lo que no quiere decir que van a desaparecer por completo. A mí me gusta pensar que es como la nieve, sabemos que eventualmente va a caer nieve, esperamos una época del año donde se asume que va a llover y nos preparamos para ver nuestras majestuosas y blancas montañas. Del mismo modo, sabemos que no tenemos nieve los 12 meses del año, y eso no nos hace salir arrancando a ninguna parte, simplemente guardamos nuestros equipos y esperamos pacientemente la próxima temporada.

Estar en pareja es poder construir y reconstruir permanentemente la relación, como cuando uno tiene una casa, nunca paras de decorar y redecorar los espacios, remodelar, ampliar cambiar tapices, etc. Véanlo así, ustedes son un hogar que tiene que estar cómodo para todos. Nadie quiere sentarse en el mismo sillón toda la vida. No le teman a los cambios, no le tengan miedo a decir lo que no me gusta del otro (con amor) y reciban con los brazos abiertos las inquietudes del otro.

Es por esto que siempre incito las conversaciones entre las parejas, conversaciones reales no de asuntos domésticos ni administrativos del hogar. A través de tareas y ejercicios que les mando para la casa logramos crear un espacio distinto de intimidad y cercanía que con el tiempo se había perdido por los motivos que sean. Poder atreverse a conversar de algo nuevo que los va a beneficiar a ambos, poder hacer cosas distintas, verse mutuamente desde otro lugar que no sea el de madre/padre sino que el de dos humanos necesitados de contacto físico y emocional, muchas veces hambrientos sexualmente.

 

Michelle_PollmannMichelle Pollmann Román

Directora de Centro Al Alma

Psicóloga Clínica
Postítulo Psicoterapia Psicoanalítica
Terapeuta de Pareja
Sexóloga en formación

 

Foto portada: Photo by Adam Kontor from Pexels

 

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Que no te dé miedo perder a quien no siente la fortuna de tenerte

Todas las personas llegan a nuestras vidas por algún motivo. Aprender, sanar heridas del pasado o crecer personalmente, son solo algunas de las razones. Cuando vivimos una mala experiencia amorosa llegamos a pensar que es lo peor que nos ha pasado en la vida. Esto se debe a que, el dolor que nos embarga nos impide ver las enseñanzas que la situación encierra.

A continuación, te explicamos por qué no debes tener miedo de perder a alguien que no siente la fortuna de tenerte. Además, te contamos cómo superar una relación donde no has sido valorado como lo merecías…

El miedo es el mayor obstáculo para la felicidad…

El miedo es el sentimiento más negativo que puede experimentar el ser humano. Es el motivo del odio, las guerras, la envidia, entre otros. Este no solo nos impide ser felices, también nos amarga y nos paraliza para buscar mejores oportunidades. El miedo está vinculado a las inseguridades. A la falta de amor propio y sobre todo a la ausencia de fe.

Si confiamos plenamente en lo que somos, en nuestras capacidades, virtudes y afectos. Jamás experimentaremos temor ante las situaciones que la vida nos presenta. Las relaciones de pareja no escapan de ello. Una relación fomentada en el miedo a perder a esa persona que nos acompaña no es saludable. Los cimientos de la misma serán la inseguridad, el rechazo, el apego y sobre todo la baja autoestima. Esa combinación de aspectos negativos jamás dará un resultado positivo para tu vida. Por ello, es tan importante saber ciertas cosas antes de comenzar una relación. Por ejemplo, las intenciones verdaderas de esa persona.

¿Cómo puedo saber que esa persona no siente la fortuna de tenerme?

Si estás enamorado resulta muy difícil saber que estás con alguien que no te conviene. Peor aún si nos hemos puesto una venda sobre nuestros ojos que nos impide ver quién realmente es nuestra pareja. Darnos cuenta de que esa persona no nos valora tampoco es fácil. Más cuando nos negamos a aceptar la realidad.

Vivir en una mentira es lo peor que puedes hacer. Para saber si esa persona no se siente afortunada por estar a tu lado, debes plantearte las siguientes interrogantes. ¿Mi pareja está orgullosa de lo que soy?¿Me demuestra con acciones que se siente afortunado de formar parte de mi vida? ¿Le da igual que mi presencia desaparezca de su entorno? ¿Valora y aprecia lo que hago por ella? ¿Los sentimientos que expreso son recíprocos? ¿Estoy en una relación sana?
Estas son solo algunas de las preguntas que debemos responder con total sinceridad para descubrir si nuestra pareja realmente se siente afortunada a nuestro lado. A la hora de plantearte estos cuestionamientos debes hacerlo con total objetividad. Dejar los sentimientos a un lado es necesario. Al final lo más importante es apostar por una relación saludable para ambas partes.

¡No sientas miedo y experimenta tu superación!

Lo primero es entender y aceptar que aquel que no siente la fortuna de tenerte jamás podrá valorarte. Es muy sencillo y es una realidad. Aceptarlo y superarlo es la mejor forma de evolucionar. El apego a las situaciones y relaciones nocivas son la causa del estancamiento de casi todas las relaciones de pareja. Muchas veces, terminar una relación que no da para más es el mayor acto de amor que puedes tener hacia esa persona. Llénate de valor y toma las riendas de tu vida. Recuerda que, tu felicidad no depende de nadie. La felicidad es una decisión y solo depende de ti mismo.

Aunque eres libre de amar a quien consideres y vivir tu vida como te plazca. Debes saber que, la dignidad y el amor propio son lo más importante que debes cultivar. Preocuparte por tu bienestar es indispensable. Tu salud mental y física son más importantes que cualquier relación. Las parejas van y vienen, pero tu deberás convivir contigo mismo el resto de tu vida. Por ello ¡Respétate y ámate!

Extraido de: Editorial Phronesis

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5 señales que indican que tu pareja no te valora y jamás lo hará

Encontrar el amor no es una tarea fácil. A lo largo de nuestras vidas vivimos diferentes experiencias que muchas veces nos dejan un sabor amargo. Cuando nos enamoramos no pensamos que nuestra pareja tarde o temprano pueda hacernos daño. Idealizamos a la persona y pensamos que estaremos con ella el resto de nuestras vidas.

El amor y el valor de los sentimientos no siempre forman parte de una relación. A pesar de que, en la mayoría de los casos, aparecen ciertas señales que nos indican que las cosas no marchan bien.

Actitudes, palabras y acciones que demuestran que esa persona con la que estamos no nos valora y probablemente jamás lo hará. Queda de nuestra parte prestar atención a lo que es evidente. Cegarse por amor, al final puede resultar muy doloroso. En las siguientes líneas te presentamos 5 señales que te permitirán saber si tu pareja no te valora ¡Presta mucha atención y toma nota!

1. Nunca está cuando le necesitas…

En una relación buscamos apoyo. Además de la sexualidad que se experimenta, lo más importante es el amor, el compañerismo y la amistad única que existe entre esas dos personas que han decidido compartir su vida. Por lo tanto, es el apoyo más inmediato e importante que buscamos al necesitarlo.

Si estás con una persona que nunca está para ti cuando la necesitas, entonces, tienes un problema. Si resulta que, esa persona está siempre presta a ayudar y a apoyar a los demás, pero no a ti. Es evidente que, algo anda mal. Pero, ¿cómo saber si tu pareja te toma en serio? Es bastante sencillo. Primero, pregúntate si mereces tal abandono y si es justo que estando con alguien te sientas así. Después, analiza si tu pareja te conviene o no.

2. Siempre eres el plan B…

Aunque nos moleste y nos duela debemos aceptar que no siempre somos la prioridad de esa persona que tanto nos importa. Si estás en una relación, en la cual tu pareja no te considera lo más importante es momento de que te plantees dejarla ir. Esto, no significa que deba estar a tu lado las 24 horas del día.Simplemente se trata de que tu presencia sea necesaria en su vida. De que te incluya en sus planes sin que lo tengas que pedir. Y, sobre todo, de que piense en ti antes que en alguien más.

Si te busca solo cuando sus amigos le han cancelado un plan o cuando no tiene nada más o mejor que hacer. Entonces, debes apartarte. No permitas ser el plan B de nadie. Si esa persona te ama te incluirá en su vida y lo hará a la medida de ambos.

3. No corresponde a tus muestras de afecto…

Cuando existe amor es imposible de ocultar. Es un sentimiento que aflora desde lo más profundo. Es auténtico y sobre todo espontáneo. Muchas veces, damos más de lo que recibimos. Es un error esperar que tu pareja se comporte de la misma manera en que lo haces tú. Que sus muestras de afecto sean tal cual son las tuyas. Debes entender que somos diferentes y que cada quién tiene su manera de experimentar el amor. En todo caso, es algo que debemos aceptar.

Sin embargo, existe un límite para todo. Si estás con una persona fría y distante. La cual, no te demuestra el más mínimo interés y cariño. A pesar de que, te desvives por mimarla y atenderla. En ese caso, debes plantearte la posibilidad de que tu pareja no sienta lo mismo que tú. Lo mejor, entonces, es asumir que esa relación no es lo que necesitas. Estar con un témpano de hielo a la larga te traerá muchas dificultades. Incluyendo conflictos internos y problemas de autoestima.

4. Te sientes excluida de su vida…

Después de un tiempo de relación aún no logras que tu pareja te haga parte de su vida. No conoces a su familia. Apenas has compartido con sus amigos.  Su vida parece casi un misterio que cada día te esfuerzas en descifrar. ¿Te sientes excluida de su vida? Entonces, ha llegado la hora de preguntarte si valdría la pena terminar. Puesto que, es muy probable que no tenga futuro y te esté haciendo perder el tiempo.

5. ¡No eres feliz!

Es la señal mas determinante de todas. Si estás en una relación que no te llena y te hace sentir mal, pues no es la relación para ti. Debes alejarte lo antes posible. La felicidad es el tesoro más preciado que todos tenemos. Nadie merece el sacrificio de perderla. Quedarse con una persona que no te brinda felicidad es masoquismo. Si es tu caso, toma la decisión de alejarte y apuesta por tu bienestar. Recuerda que, debes amar cuando estés listo no cuando te sientas solo.

 

 

Extraido de: Editorial Phronesis

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La pareja emocionalmente ecológica

Ecología emocional y relaciones

Formamos parte de un ecosistema físico resultado de la interacción de todos los sistemas mentales y emocionales que lo constituyen. Somos parte de un gran todo y, en este momento de la historia de la humanidad, ya padecemos mayor contaminación emocional que atmosférica.

Los grandes principios de la ecología del medio ambiente pueden ser aplicables a la gestión de nuestro mundo emocional y facilitan su comprensión. Así hablamos de energías emocionalmente ecológicas, reciclar emociones, clima emocional global, lluvia ácida, basuras emocionales, contagio emocional, contaminación emocional, desertización, vitaminas emocionales, espacios protegidos… La Ecología Emocional ofrece estrategias concretas para mejorar nuestra vida.

Definimos “Ecología Emocional” o Psico-eco-afectividad como el arte de gestionar nuestros afectos canalizando y dirigiendo creativa y amorosamente su energía para construir una vida más armónica y sostenible. Es un trabajo en equipo mente-emoción. El concepto “eco” hace referencia a la importancia de que ambas vertientes trabajen integradas para que nos muevan a efectuar acciones de mejora en nuestra persona y en los sistemas humanos y sociales en los que estamos inmersos. Incluye dos valores esenciales: la responsabilidad y la conciencia del impacto emocional global.

La gestión emocionalmente ecológica de nuestras emociones

Generamos basuras a diario. Imaginad que cada día cogemos las bolsas llenas de desechos, las atamos, las apilamos en una habitación de casa y cerramos la puerta. Así día tras día. ¿Qué ocurriría? Empezaría a oler mal toda la casa y llegaría un momento en que la vida allí sería imposible para nosotros y para nuestros vecinos.

Todos sabemos cuál es la conducta adecuada: llevar a diario nuestras basuras al contenedor más próximo para que sean recogidas, recicladas, quemadas o reutilizadas. Puro sentido común. Pero, ¿hacemos lo mismo con nuestras emociones? No siempre. Las escondemos, las apilamos, dejamos que “se pudran” y, al retenerlas permitimos que contaminen nuestro interior. Por eso es preciso reciclar o eliminar diariamente nuestras “basuras emocionales”. Como decía Gandhi:

Si cada día nos arreglamos el cabello… ¿por qué no hacemos lo mismo con el corazón?”

Diferenciar las emociones que se pueden reciclar de las que son altamente tóxicas es un arte que forma parte de las competencias que la ecología emocional desarrolla. Uno de los muchos aspectos de la gestión emocionalmente ecológica de nuestras emociones consiste en aplicar las 4R de la sostenibilidad al territorio emocional. Reducir la emanación de tóxicos emocionales, Reciclar lo que sea reciclable (por ejemplo podemos convertir la ira en fuerza para encajar una adversidad, los celos en desprendimiento, la envidia en superación personal…). Reparar las heridas emocionales y las ofensas y Reutilizar nuestras capacidades dormidas.

La gestión de la energía emocional

Crisis climática, destrucción de los medios tradicionales de subsistencia, agotamiento de recursos…Estos retos del medio ambiente pueden extrapolarse al mundo emocional. ¿Qué clima emocional respiramos? ¿Cómo gestionamos nuestros recursos? Podemos conectarnos a fuentes de energía sostenibles, limpias y renovables o bien a fuentes emocionales insostenibles y contaminantes; canalizar correctamente nuestra energía y dirigirla a los objetivos que realmente queremos o bien perderla por el camino, invertirla incorrectamente y derrocharla sin ton ni son.

Ahí reside la explicación de por qué no conseguimos los objetivos deseados y por qué, a veces, nos sentimos cansados, desanimados y sin fuerzas para perseverar; sin ánimo para luchar por nuestros proyectos, sin ilusión para vivir nuestro día. La ecología emocional nos ayuda a comprender mejor que nos ocurre y a reconectarnos a fuentes emocionalmente sostenibles, renovables y ecológicas que nos permitan mantener un buen nivel de energía.

Fuentes de energía: de donde parte la energía que nos mueve a la acción

  • INSOSTENIBLE: coacción, obligación, necesidad imperiosa, prisas, deuda, culpa, resignación, venganza.
  • SOSTENIBLE: amor, alegría, compasión, cariño, gratitud, ternura, solidaridad, generosidad.
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Canalización: Cómo la orientamos, qué límites la sostienen

  • INSOSTENIBLE: fugas de energía: quejas, excusas, victimismo; fragilidad en la contención de la energía; direccionamiento inadecuado; intención sin acción coherente.
  • SOSTENIBLE: fuerza de voluntad, decisión, valentía, autoestima, espíritu crítico, disciplina, esfuerzo, perseverancia, atención, concentración.

Cómo nos relacionamos con la energía y donde la invertimos:

  • INSOSTENIBLE: avidez, retención, infrautilización, mezquindad; derroche, despilfarro; apostar por la seguridad; querer cambiar a otros; la rapidez como valor; seducir en lugar de educar; mantener las ofensas; vocerío mental.
  • SOSTENIBLE: solidaridad energética, compartir, colaborar, dejar fluir, aplicar las R: reciclar, reutilizar, reducir, restaurar, reparar; educar, desprendernos, autogestionar.

Flujo, renovación, intercambio:

  • INSOSTENIBLE: dirección única – dar sin recibir -; agotamiento del sistema por colapso del mismo; negación a aprender, egoísmo.
  • SOSTENIBLE: generosidad con nosotros mismos, con los demás y con el mundo tanto en el sentido de saber dar como de permitirnos recibir.

Una relación de pareja emocionalmente ecológica

La pareja emocionalmente ecológica es la formada por dos personas autónomas, independientes y enteras que se eligen en libertad y responsabilidad y que están dispuestas a trabajar en su proyecto individual a la vez que a construir un proyecto conjunto. Aportamos a la pareja lo que cada uno somos + nuestro potencial de mejora + el trabajo amoroso que estamos dispuestos a realizar. Para encontrar al otro, debemos estar abiertos a nuestra propia realidad.

El principio esencial para la convivencia armónica y construcción del buen amor parte de dos personas autónomas, independientes y enteras que se eligen en libertad y con responsabilidad. El primer reto es el propio crecimiento y mejora individual ya que será la base para éxito de los pasos siguientes. Si queremos compartir un camino es preciso tener “un camino para compartir”.

Elegir bien es clave, porque la compatibilidad de los valores y proyectos individuales de vida y la posibilidad de construir algo juntos condicionará el éxito de la relación.

Hay parejas que no tienen “proyectos amorosos”, solo pactos de primera necesidad y sabemos que una persona se convierte en la víctima de las víctimas cuando su necesidad de ser amada eclipsa a su necesidad de ser respetada. Una relación de pareja solo se justifica cuando es un espacio de crecimiento individual y conjunto. De no ser así, mejor solos.

Las 7 leyes de la gestión ecológica de las relaciones de pareja

  1. Ley de la autonomía: Ayúdate a ti mismo y tu pareja te ayudará.
  2. Ley de la prevención de dependencias: No hagas por tu pareja aquello que ella pueda hacer por sí misma.
  3. Ley del boomerang: Todo lo que haces a tu pareja, también te lo haces a ti mismo.
  4. Ley del reconocimiento de la individualidad y la diferencia: No hagas a tu pareja aquello que quieres para ti, puede tener gustos diferentes.
  5.  Ley de la moralidad natural: No hagas a tu pareja aquello que no quieres que te haga a ti.
  6. Ley de la autoaplicación previa: No podrás hacer ni dar a tu pareja aquello que no eres capaz de hacer ni de darte a ti mismo.
  7. Ley de la limpieza relacional: Tenemos el deber de hacer limpieza de las relaciones de pareja que son ficticias, insanas y que no nos permiten crecer como personas.
Por Mercè Conangla y Jaume Soler
Fundació Àmbit Ecologia Emocional
@EcoEmocional
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5 cosas que debes hacer antes de iniciar una relación

No importa si se trata de tu primera relación o de una nueva después de una ruptura. En cualquier caso, antes de iniciar una relación de pareja son muchos las cosas que debes pensar. Es verdad que en el amor no rige el cerebro, este piensa diferente cuando te enamoras. El corazón es quien dicta las reglas. Sin embargo, es bueno tener la mente clara a la hora de darle riendas sueltas a los sentimientos.

Antes de embarcarte en el crucero del amor. Es importante que te preguntes ¿Qué estoy buscando en una relación? ¿Qué puedo ofrecer en ella? La mayoría de las personas comienzan una pensando en aquello que recibirán y no en lo que pueden dar a su pareja. Esto es un error. El cual muchas veces lleva a la separación y la ruptura amorosa.

A continuación, te presentamos 5 cosas que debes hacer antes de iniciar una relación…

1. Aprende a estar solo y ámate

Antes de estar con alguien debes aprender a estar contigo mismo. De la misma forma en que antes de amar a alguien debes amarte y quererte por tu cuenta. Lo primero es el amor propio, la autoestima y la seguridad de poder estar solo. Si no sabes vivir solamente con tu compañía, jamás podrás compartir tu vida con nadie. La pareja siempre termina siendo un espejo de nosotros mismos. Por lo tanto, si no te amas nadie más lo hará.

La inseguridad y la falta de amor propio se refleja. De esta manera, si nos manejamos con estas energías negativas, seguramente recibiremos desprecio y desamor. Además, la dependencia hacia otra persona no trae más que sufrimiento y actitudes nocivas dentro de la relación. Estar en paz y equilibrio con nosotros mismos nos garantizará buenas relaciones y parejas duraderas.

2. No permitas que el sexo te defina

Muchas veces sucede que conocemos a alguien y de inmediato nos sentimos atraídos hacia esa persona. En la mayoría de los casos ni siquiera la conocemos. Sin embargo, eso no parece ser un impedimento para querer estar a su lado. Resulta que estas situaciones se presentan, en la mayoría de los casos, cuando existe un deseo sexual muy latente. La sexualidad no siempre está vinculada con el amor. Si andas en búsqueda de relaciones casuales y clandestinas no hay problema. Pero si quieres tener una relación de otro nivel debes andarte con cuidado.

No siempre, pero puede suceder que estas relaciones que surgen del gusto y la pasión terminan como empezaron. Es decir, rápido. El deseo sexual cuando ha sido satisfecho desaparece. Lo único que mantiene unida a una pareja en el paso del tiempo es el amor. Antes de cometer un error analiza qué es lo que te mueve a estar con esa persona especial. Valdría la pena preguntarse ¿Tenemos metas en común? ¿Existe respeto y compañerismo entre nosotros? ¿Me veo a futuro con esa persona?

3. Debes hacer las paces con tu pasado

En este punto entran dos aspectos muy importantes. El primero, el perdón. Si acabas de salir de una relación que te ha causado sufrimiento y dolor. Antes que nada, debes perdonar. Liberar cualquier rencor que sientas hacia esa persona que ya se fue es muy necesario. De lo contrario, seguirás arrastrando situaciones que pueden entorpecer y dañar tu nueva relación. Dejar atrás todo lo sucedido perdonando y perdonándote es la clave del éxito para dar la oportunidad de entrar en tu vida a una nueva persona.

Lo segundo, sería superar el pasado. Esto es algo que amerita tiempo. Es un proceso aceptar y dejar ir aquello que ha formado parte de nuestras vidas. Aunque parezca difícil pasar la página es necesario. Nada ganas con engancharte en algo que ya pasó a la historia. Esta actitud solo hace que no puedas disfrutar tu presente. Debes vivir el duelo y mientras estás en ello lo mejor es estar solo. Cuando sientas que ya estás bien y has superado lo sucedido. Entonces, estarás listo para una nueva relación.

4. Un paso a la vez… Disfruta el proceso

Cuando conoces a una persona que te encanta y con la que te ves llevando una vida en común deseas tenerla solo para ti. Esto, muchas veces, ocasiona que la relación se agobie y muera. Ir paso a paso es lo mejor. Disfrutar el proceso en cada una de sus etapas no solo te permite conocer a esa persona que tanto te gusta, sino que te deja ver si vale la pena quedarse en esa relación. Tómate tu tiempo y espacio para observar y deja que esa persona también lo haga.

5. No te hagas ilusiones, tampoco expectativas…

Lo mejor que puedes hacer es dejar que la vida te sorprenda. Cuando una relación está comenzando lo más inteligente es no hacerse falsas ilusiones ni crearse grandes expectativas. Puede sonar cruel, pero es la verdad. Sucede que cuando nos ilusionamos y creamos un mundo mágico alrededor de esa persona que nos gusta, terminamos desilusionados. Y la culpa es nuestra. Nuestra pareja es como siempre ha sido y lo más seguro es que nunca cambie. De ti depende aceptarlo o seguir en la búsqueda de la persona ideal. Recuerda, nadie es perfecto.

 

Extraido de: Editorial Phronesis

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El Amor y el Efecto mariposa

Cómo y por qué nos enamoramos de una persona y no de otra, probablemente será un misterio que nunca vamos a resolver. Lo que sí sabemos es que una vez que hacemos el match, nuestro cerebro comienza a secretar mayores cantidades de dopamina (hormona de la felicidad) que nos nubla por un tiempo, permitiendo ver sólo lo positivo en la otra persona. Pensamos todo el día en ella, revisamos una y otra vez el eterno chat que existe entre ambos, no toleramos la idea de estar separados, no nos despegamos del celular y cuando estamos chateando pareciera que nada más existe en la vida que ese momento. Freud dijo que el enamoramiento es un estado psicótico de la personalidad, es decir es lo más parecido a estar loco.

Lo bueno, y lo malo al mismo tiempo,  es que tiene una fecha de vencimiento. Los comienzos siempre están llenos de posibilidades, la primera etapa de cualquier encuentro está llena de fantasías. Vemos a alguien que nos atrae y en menos de 10 minutos nos estamos imaginando cómo sería darle un beso, tener sexo, estar de novios, vivir juntos, tener un bebé, etc. Inspirados en las fantasías permanecemos en un extraño estado entre el mundo terrenal y el paraíso, nada tiene más importancia que el encuentro con esa persona.

Realmente es un estado alterado de la conciencia, y como tal es muy importante no tomar grandes decisiones. Como lo mencioné más arriba, es un estado que tiene caducidad, por lo tanto hay que aprovecharlo, no cuestionarlo y disfrutarlo mientras dure. Porque esa intensidad de los primeros días, semanas o meses (los estudios dicen que no dura más de 12 meses) es lo que diferencia este estado del amor. El enamoramiento muchas veces es el estado previo al amor. Es en el amor donde logramos tomar distancia, comenzamos a ver las diferencias y construimos un espacio común donde existen dos personas.

Nosotros estamos diseñados para amar, para enamorarnos, para perder la cabeza por amor en todas sus versiones. A veces llegamos a un trabajo que nos encanta y damos la vida por hacerlo lo mejor posible. Pero siempre hay un punto en que uno ya no puede seguir subiendo, ya no hay más emoción, lo desconocido se transforma en conocido, los desafíos ya son metas cumplidas, y el entusiasmo disminuye cada vez más, al punto de transformarse en aburrimiento.

Por eso que debemos disfrutar el estado, porque no sabemos cuánto va a durar, del mismo modo que las mariposas no saben cuándo van a morir. ¿Sabían que estos hermosos seres alados viven como máximo un año?

Creo que lo importante es que podamos volar tan lindo como lo hacen las mariposas, posarnos en una flor sin saber lo que va a ocurrir mañana, porque estoy segura que la mariposa no sabe cuántos días de vida le queda, ella fluye y disfruta el momento, haciendo el trabajo que la naturaleza le asignó. Si lo pensamos fríamente, la naturaleza necesita que el ser humano logre experimentar un estado de enamoramiento para preservar la especie. Y no estoy hablando del amor romántico sino que de ese estado carnal por querer prácticamente comerse al otro. Ese estado medio incómodo medio placentero donde no sabes si reír o llorar, donde las ganas de apresar al otro te llevan a un estado de desesperación constante.

La clave para sobrevivir sin sufrir, es saber que esto pasa, entender que es un estado donde pareciera que todo lo que brilla es oro, saber que no estamos capacitados para tomar decisiones importantes durante ese proceso y anticipar la transformación del enamoramiento al amor. Vivir ese tránsito lo mejor posible, sabiendo que tal vez logremos estar ahí nuevamente ya sea con una pareja, con un hijo, con un trabajo o con un proyecto de vida.

Vivir bonito para amar bonito.

Dicen por ahí que no todo lo que brilla es oro…

Michelle_PollmannMichelle Pollmann Román

Directora de Centro Al Alma

Psicóloga Clínica
Postítulo Psicoterapia Psicoanalítica
Terapeuta de Pareja
Sexóloga en formación

 

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Criar con respeto empieza por uno mismo

Hay muchos tipos de crianza alternativa en auge, lo cual es muy positivo: la crianza respetuosa o con apego, la crianza positiva, la crianza consciente, etc. Cada una tiene sus puntos centrales los cuales varían,  pero hay un eje en el que todas coinciden y es el énfasis en el desarrollo emocional saludable de los hijos cuyos pilares son el respeto, la empatía, la resiliencia, la atención plena y el respeto a las etapas neurobiológicas y conductuales por la que atraviesan los niños durante su crecimiento y desarrollo.

La única forma de poder abordar estos estilos de crianza es haciendo las paces con nuestra historia personal. La paternidad es una caja de pandora de la que sale una cascada de asuntos pendientes, de sentimientos reprimidos, dominados o dormidos y no queda otra que trabajarlos y superarlos lo mejor que se pueda para poder ser los guías y facilitadores que nuestros hijos se merecen.

Como se dice en la calle: no podemos amar a nadie si no nos amamos a nosotros primero, a lo que yo agrego que no podemos criar a nadie en el respeto si no nos respetamos a nosotros mismos y a nuestra pareja, no podemos criar un niño seguro de sí mismo si todavía nos cuesta tanto amarnos por quienes somos, no podemos criar hijos felices si nuestro concepto de felicidad sigue siendo errado, no podemos criar niño emocionalmente inteligentes si no somos resilientes.

No podemos proyectar nuestra mejor versión de padres si no hemos perdonado a los nuestros por los inevitables errores y les hemos pedido disculpas por juzgarlos tan duramente. Todos estos puntos nos van tocando a lo largo del camino de la crianza y nos invitan a leer mucho, a formar una tribu de pares, a aprender estrategias y herramientas nuevas, nos empujan a auto- analizarnos, nos obligan a ser mejores, a dejar ir.

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La crianza con apego, y especialmente la crianza consciente, nos hacen caer en la cuenta que el trabajo no empieza por los hijos sino por uno mismo y ese es un regalo muy especial que yo no me esperaba. Porque mientras los hijos crecen, crecemos nosotros con ellos, mientras desarrollan su inteligencia emocional quizás con muchos menos vicios que nosotros, somos nosotros los que, trabajo mediante, los vamos alcanzando a ellos a su nivel para ir a la par, para aprender y crecer en el amor, la confianza, la tolerancia, el respeto, la armonía y la creatividad.

Nuestros hijos son nuestra segunda oportunidad de ser quienes siempre quisimos ser pero no pudimos por el contexto, por la falta de herramientas emocionales de nuestros padres, por el adoctrinamiento, por perseguir un falso ideal de felicidad.

La buena noticias es que siempre estamos a tiempo de ser luz.

Facebook: @mamaminimalista

Fuente: mamaminimalista.net

Ana_AcostaAna Acosta Rodriguez

Maestranda en Psicología Positiva Aplicada y experta en Mindfulness,  Inteligencia Emocional y Crianza con apego.

www.nutrimama.com

mamaminimalista.net/

Instagram: Nutri_mama

 

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Es el gesto, no el producto

Hay una queja universal de las mujeres respecto de lo poco detallistas de sus parejas. Al parecer el hombre está dispuesto a darle en el gusto cuando escuchan que algo les gusta a su pareja “cómpratelo y yo te transfiero”, el problema es que lo que las mujeres quieren no es el producto sino el gesto. Da lo mismo si no es la talla ni el color que queríamos, el simple hecho de que sean ellos quienes van al lugar a elegir algo hace que el regalo sea especial. Y no hablo de cosas materiales, hablo de proyectos, panoramas, comidas, salidas a bailar, etc. Es invertir tiempo y ganas en la pareja.

Como les he contado en otros post que he escrito, en mi cuenta de Instagram @hoymetoca he estado haciendo encuestas que me tienen sorprendida, no sólo por el feedback que recibo sino porque de ellas obtengo material para seguir inspirándome en temas actuales y relevantes que ayuden a las parejas.

Generar instancias es mucho más difícil de lo que uno cree, en especial quienes tenemos hijos. Porque pensar en salir ya es un tema, coordinar con quien uno deja a los niños para poder estar tranquilos, pensar en que al día siguiente igual tenemos que levantarnos a trabajar (o si es fin de semana) a estar con ellos, jugar, vestirlos, darles almuerzo y hacer todo lo que un niño requiere de sus padres no es fácil, menos si uno está enfiestado. De sólo escribirlo ya me agoto.

La invitación es a que puedan trabajar como equipo, que planifiquen una cita romántica con todos los detalles cubiertos y puedan dividirse las tareas (en caso que tengan hijos) uno se preocupa de elegir un lugar, reservar y planificar el resto de la noche, y el otro se encarga de que los niños estén bien cuidados por alguien de su confianza.

Las mujeres esperamos sorpresas, siempre. Esto es una regla BÁSICA jajaja. Así que hombres, echen a volar su imaginación, háganse el tiempo de buscar un lugar lindo o que crean que a su mujer le podría gustar, no es necesario que compren un regalo, pero si lo hacen hay un punto extra para ustedes, que muchas veces se traduce en una mujer feliz, dispuesta a darlo todo. Y cuando digo todo, es TODO.

Cómo siempre les digo a las parejas que atiendo, ojalá eviten conversar de temas caseros (nana, colegios, niños, trabajo, etc.) y puedan compartir una comida sin su celular, cara a cara y logren hablar de ustedes, sus proyectos juntos, sus crisis, sus miedos. Puedan vulnerabilizarse, contarse cosas que llevan un tiempo guardadas de una forma amable, puedan hablar o discutir con amor, sin herirse ni sacarse en cara nada, sino que compartir sus pensamientos y sentimientos respecto de situaciones determinadas.

Ojalá puedan ponerse metas como pareja, viajes, sueños, proyectos. A mí se me ocurría ayer mientras pensaba en este post que sería lindo proponer que todos los 14 de cada mes pudieran celebrar el día de los enamorados. Encuentro muy egoísta con el amor hacerlo sólo una vez al año. Incluso creo que una vez a la semana las parejas debieran tener un espacio para ellos, quizás no en formato cita y mega producción, pero sí compartir una copa de vino, un aperitivo y poder estar los dos solos. Porque de eso se trata, de generar un espacio de conversación donde yo pueda hablar de las cosas que me pasan.

Suena fácil pero no lo es. Si se detienen un minuto a pensar cuándo fue la última vez que lo hicieron, probablemente les tome un tiempo acordarse. Y creo que es injusto. Por qué le dedicamos más tiempo a todo lo que está a nuestro alrededor menos a la pareja. Por qué creemos que el hecho de ya haber firmado un papel o de tener hijos en común me asegura el amor eterno con mi pareja.

Ojalá vengan generaciones que logren cambiar las estadísticas de los divorcios. Parejas dispuestas a invertir en la empresa más importante de sus vidas, la familia. Que nuestra pareja esté dentro de nuestras primeras prioridades. Hay miles de formas de hacerlo, no siempre es con un producto, muchas veces es un simple gesto. Un mensaje a medio día de amor, un beso (pero un buen beso, no un topón) cuando llega a la casa, una comida que le guste, un abrazo sólo porque sí, un masaje, una ducha juntos, estar..simplemente estar disponible para el otro, no sólo marcando tarjeta y calentando el sillón de la casa para que nadie diga después que no estoy.

Michelle_PollmannMichelle Pollmann Román

Directora de Centro Al Alma

Psicóloga Clínica
Postítulo Psicoterapia Psicoanalítica
Terapeuta de Pareja
Sexóloga en formación
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Órdenes del Amor

Tres son los preceptos del amor: vínculo, orden y equilibrio

 

“Sabiduría”                                                                                                                               

El sabio asiente al mundo tal cual es sin temor ni intenciones. Se ha reconciliado con lo efímero y no busca llegar más allá de aquello que perece con la muerte. Su mirada abarca el todo porque está en sintonía y únicamente interviene donde la corriente de la vida lo exige. Sabe distinguir: ¿esto va o esto no va? Porque no tiene un propósito. La sabiduría es fruto de una larga disciplina y del ejercicio, pero quien la tiene, la tiene sin esfuerzo. La sabiduría está siempre en camino y no llega a su meta por ir buscando. Ella crece.”

Bert Hellinger 

El río de la Vida 

La vida me llega desde lejos. De generación en generación ella viene sin juzgar, como el río no juzga su cauce. Él sólo fluye a través de…. Sin embargo dicho cauce le ha dado al río las características que le hacen único hasta llegar al mar.

El cauce tampoco juzga al río, lo toma tal como viene. Es consciente del poder y grandeza de sus aguas. El cauce sabe que puede ser destruido por esa fuerza de vida si se interpone en su camino. Por eso lo contiene más no lo retiene, abriéndole camino para que llegue al mar en toda su plenitud.

Él sabe que su única misión, es darle un orden al flujo del río, dejándose animar por él y permitiendo que transporte más allá aquello que recoge.

En este dar y tomar la mirada abarca también lo posterior. En este tipo de colaboración, lo donado se expande. El cauce se ve transportado e integrado en algo más amplio, más rico y más duradero.

De igual manera, mis antepasados le dieron los matices que requería hasta llegar a mí. Gracias a ese legado, la Vida la recibo justo como la necesito. Nada que poner, nada que quitar.

Si ellos no hubieran sido quienes fueron, yo no podría ser quien soy. Los antecesores conformaron el cauce para que el río de la Vida llegase hasta mí tal como yo la necesitaba: en el momento adecuado, en el lugar adecuado y con el legado correspondiente.

Mi deber pues es tomarla tal cual me llegó y dar las gracias por ella. Convirtiéndome así en parte del cauce; permitiendo que continúe fluyendo a mis hijos y a los hijos de mis hijos.

Sin embargo, tomarla conlleva sentir el deber de recompensar por lo recibido. Supone, además, sentirme agradecido y mantenerme en silencio, en quietud.

Nada que hacer, nada que cambiar. 

Me lleva a respetar que primero es la Vida, que ella es la más grande y yo sólo el pequeño, que ella me lo da todo y yo lo recibo todo de ella (a través de papá y mamá) y que puedo disfrutarla, sin quejas.

En definitiva, que los padres son grandes, superiores y ricos y los hijos son pequeños, necesitados y pobres.

Eso me lleva a ser más humano y más humilde. Algo que me incomoda pues me siento vulnerable. Mas sé que ahora puedo continuar dando la Vida, plena, completa, tal como la recibí, a mis hijos y estos a los suyos.

Ahora, ya no necesito correr en pos de algo que parecía no tener: seguridad, paz, salud, amor, riqueza, alegría, felicidad.

En cambio, si juzgo la Vida, la tengo pero no la tomo. Me erijo cual presa que detiene al río, controlando y filtrando su flujo sólo en la cantidad que soy capaz de sentir.

Entonces me vuelvo voraz, mantengo una lucha contra eso más grande, me olvido que primero es la Vida y luego puedo ser yo. Me olvido de que el vínculo que me une a ella nunca lo podré borrar. Y me olvido de que primero necesito recibir para luego poder dar.

En esa desorientación, en ese desorden, me dedico a apresar, a coger, a tener … pues eso me hace libre por un instante. Independiente. Ahora soy yo y no debo nada a nadie. No estoy obligado a servir al que tengo a mi lado. No tengo que entregarme a esa cadena de transmisión. No tengo que devolver nada pues no lo he tomado, lo he conquistado, se lo he arrebatado al río, pudiendo hacer entonces a mi antojo.

Ahora creo ser YO el más grande, el primero y me vuelvo arrogante. Ahora puedo juzgar, criticar, atacar, luchar y defenderme, puedo coger lo que me gusta y rechazar lo que no me gusta, puedo decirle al otro qué es lo mejor para él y qué es lo que más le conviene, por que YO sé. YO tengo razón, YO digo como la vida es y como la tienes que vivir. Sin importarme los resultados, aunque éstos sean mortales. Estoy vivo y tengo lo que tengo por que YO lo he conquistado.

A hora he sobrevivido y no dependo de nadie. Y, por supuesto, no necesito dar nada a cambio, ni siquiera las gracias.

Aunque me doy cuenta que en el fondo no estoy en paz. Siempre quiero más. Nuevas conquistas, nuevas batallas, más pertenencias. Me siento vacío, sólo, insatisfecho… ¿será que lo he conquistado todo, menos a mí mismo?

Rindiéndome a eso más grande ya no necesito conquistar, poseer o tener. Puedo disfrutar, amar y compartir lo que he recibido. No me hace libre pues reconozco que dependo del vínculo con el otro y con la vida, más si me hace FELIZ.

Ahora puedo servir. He reconocido el vínculo y el orden y puedo mantener el equilibrio entre el dar y el tomar. Fortaleciendo el cauce para que el río se expanda y fluya pleno. Permitiendo que llegue a los otros, a través de mi, en todo su esplendor.

 

Fernando García 

Facilitador Constelaciones Familiares.

www.ferransalud.com

https://www.facebook.com/institutodraco

Extraido de Instituto Draco

 

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