Es el gesto, no el producto

Hay una queja universal de las mujeres respecto de lo poco detallistas de sus parejas. Al parecer el hombre está dispuesto a darle en el gusto cuando escuchan que algo les gusta a su pareja “cómpratelo y yo te transfiero”, el problema es que lo que las mujeres quieren no es el producto sino el gesto. Da lo mismo si no es la talla ni el color que queríamos, el simple hecho de que sean ellos quienes van al lugar a elegir algo hace que el regalo sea especial. Y no hablo de cosas materiales, hablo de proyectos, panoramas, comidas, salidas a bailar, etc. Es invertir tiempo y ganas en la pareja.

Como les he contado en otros post que he escrito, en mi cuenta de Instagram @hoymetoca he estado haciendo encuestas que me tienen sorprendida, no sólo por el feedback que recibo sino porque de ellas obtengo material para seguir inspirándome en temas actuales y relevantes que ayuden a las parejas.

Generar instancias es mucho más difícil de lo que uno cree, en especial quienes tenemos hijos. Porque pensar en salir ya es un tema, coordinar con quien uno deja a los niños para poder estar tranquilos, pensar en que al día siguiente igual tenemos que levantarnos a trabajar (o si es fin de semana) a estar con ellos, jugar, vestirlos, darles almuerzo y hacer todo lo que un niño requiere de sus padres no es fácil, menos si uno está enfiestado. De sólo escribirlo ya me agoto.

La invitación es a que puedan trabajar como equipo, que planifiquen una cita romántica con todos los detalles cubiertos y puedan dividirse las tareas (en caso que tengan hijos) uno se preocupa de elegir un lugar, reservar y planificar el resto de la noche, y el otro se encarga de que los niños estén bien cuidados por alguien de su confianza.

Las mujeres esperamos sorpresas, siempre. Esto es una regla BÁSICA jajaja. Así que hombres, echen a volar su imaginación, háganse el tiempo de buscar un lugar lindo o que crean que a su mujer le podría gustar, no es necesario que compren un regalo, pero si lo hacen hay un punto extra para ustedes, que muchas veces se traduce en una mujer feliz, dispuesta a darlo todo. Y cuando digo todo, es TODO.

Cómo siempre les digo a las parejas que atiendo, ojalá eviten conversar de temas caseros (nana, colegios, niños, trabajo, etc.) y puedan compartir una comida sin su celular, cara a cara y logren hablar de ustedes, sus proyectos juntos, sus crisis, sus miedos. Puedan vulnerabilizarse, contarse cosas que llevan un tiempo guardadas de una forma amable, puedan hablar o discutir con amor, sin herirse ni sacarse en cara nada, sino que compartir sus pensamientos y sentimientos respecto de situaciones determinadas.

Ojalá puedan ponerse metas como pareja, viajes, sueños, proyectos. A mí se me ocurría ayer mientras pensaba en este post que sería lindo proponer que todos los 14 de cada mes pudieran celebrar el día de los enamorados. Encuentro muy egoísta con el amor hacerlo sólo una vez al año. Incluso creo que una vez a la semana las parejas debieran tener un espacio para ellos, quizás no en formato cita y mega producción, pero sí compartir una copa de vino, un aperitivo y poder estar los dos solos. Porque de eso se trata, de generar un espacio de conversación donde yo pueda hablar de las cosas que me pasan.

Suena fácil pero no lo es. Si se detienen un minuto a pensar cuándo fue la última vez que lo hicieron, probablemente les tome un tiempo acordarse. Y creo que es injusto. Por qué le dedicamos más tiempo a todo lo que está a nuestro alrededor menos a la pareja. Por qué creemos que el hecho de ya haber firmado un papel o de tener hijos en común me asegura el amor eterno con mi pareja.

Ojalá vengan generaciones que logren cambiar las estadísticas de los divorcios. Parejas dispuestas a invertir en la empresa más importante de sus vidas, la familia. Que nuestra pareja esté dentro de nuestras primeras prioridades. Hay miles de formas de hacerlo, no siempre es con un producto, muchas veces es un simple gesto. Un mensaje a medio día de amor, un beso (pero un buen beso, no un topón) cuando llega a la casa, una comida que le guste, un abrazo sólo porque sí, un masaje, una ducha juntos, estar..simplemente estar disponible para el otro, no sólo marcando tarjeta y calentando el sillón de la casa para que nadie diga después que no estoy.

Michelle_PollmannMichelle Pollmann Román

Directora de Centro Al Alma

Psicóloga Clínica
Postítulo Psicoterapia Psicoanalítica
Terapeuta de Pareja
Sexóloga en formación
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¡Soy madre divorciada y quiero volver a tener novio!

Ser una madre divorciada o soltera no es tarea fácil. Menos cuando deseas rehacer tu vida con una nueva pareja. Muchas sienten miedo a la hora de darse la oportunidad de tener novio. La razón más allá de su situación sentimental son los hijos. En el siguiente artículo te contamos un poco sobre este polémico tema que de seguro podrá serte de mucha utilidad.

Ser novio de una madre soltera puede ser difícil…

Se trata de una situación que no solo afecta a la madre. También, inquieta al hombre que desea formar parte de su vida. Es decir, el nuevo novio. Cuando decides estar con una mujer que tiene un hijo no solo tendrás que quererla a ella. Es un requisito fundamental aceptar y querer a esa otra parte de su vida. Sí, se trata del combo completo. Al final es un triángulo amoroso del que obligatoriamente se debe formar parte.

Aunado a esto, como hombre, deberás entender que tanto hijo como madre tienen un pasado. Una historia en la que, muchas veces han sufrido el dolor de una separación. Por lo que si estás en esta situación lo más recomendable es ir con calma y ser muy sutil. Si eres el nuevo novio debes andarte con guantes de seda.

Recuerda que una madre divorciada viene de otra relación. En la cual seguramente sufrió algún tipo de herida. Lo primero es no pensar que la anterior relación se acabó por ella o su hijo. En estos casos, es inteligente tomarse el tiempo de conocer y entender la situación. Una madre divorciada no tiene tiempo para perder. Por lo tanto, si no estás en la sincronía en la que ella se mueve es mejor que te alejes.

¡Nunca intentes sustituir al padre de tu hijo!

Como madre divorciada o soltera la vida no te es fácil. Además de las responsabilidades de tu día a día, también tienes al pequeño que depende de ti. Eres libre, pero tienes una libertad condicionada por el rol de madre. Es por ello que si has decidido darte la oportunidad con un nuevo amor debes tener en cuenta muchas cosas. La primera es que ese hombre que ha llegado a tu vida no es ni será nunca el padre de tu hijo. No intentes que así sea. Este es uno de los errores más comunes que cometen las madres divorciadas. También, afecta a los hijos que mamá hable mal de papá.

Tu hijo ya tiene un padre y seguramente él está consciente de ello. Tu novio no debe pretender asumir el rol de padre en ningún sentido. Es tu pareja y puede ser el amigo de tu hijo, la figura masculina que acompaña a mamá, pero no es su padre.

Dejar esto anterior aclarado es una de las cosas más importantes. Evita, a largo plazo, que surjan conflictos que puedan terminar en rechazo. Respetar el espacio de tu hijo es clave para que se sienta cómodo con tu novio. No intentes que lo acepte a toda costa. Este tipo de situaciones ameritan un proceso que debe llevarse paso a paso.

Debes buscar una pareja para ti y no un padre para tus hijos. Si lo que estás buscando es un hombre que te ayude a criar a tus hijos, entonces lo mejor es que te quedes sola. El que tu novio quiera asumir el rol de padre debe ser su decisión y no una imposición de tu parte. De esta manera, las razones correctas para tener novio son fundamentales a la hora de tomar la decisión.

Tómate un tiempo para dar el gran paso…

Lo más importante antes de tomar la decisión de presentar una pareja a tu hijo es saber si la relación tiene futuro. ¿Por qué? Porque lo más importante es evitar la confusión en los hijos. Si cada vez que tienes un novio lo llevas a casa y lo presentas a tus hijos, pero la relación no dura más que unas cuantas semanas. Entonces, lo que estás generando son efectos negativos y emociones insanas. Tu pequeño necesita estabilidad y equilibrio en su vida. El ver desfilar diferentes hombres como pareja de su madre no es correcto, tampoco sano.

Existen diferentes estudios que analizan los efectos de la ausencia paterna en relación con el vínculo con la madre y sus nuevas parejas. Por ello, resulta imprescindible que no sometas a tu hijo a tensiones que no merecen la pena. Si sabes que la relación con tu novio es plena y va a futuro. Entonces, es momento de introducirlo en la familia. Crear vínculos de amistad y compañerismo entre tu novio y tus hijos es el primer paso. Lo demás debería darse por sí solo.

 

Escrito por: Editorial Phronesis

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¿Por qué los millennials se casan con su ex luego de terminar?

Si algo ha sabido hacer la generación de millennials es crear sus propias reglas para lograr relacionarse. La idea de pareja ha sido muy moldeada en la actualidad para apegarse a los ideales de vida del joven común. Si eres de esta generación millennial, sabrás exactamente de qué te estamos hablando.

La nueva modalidad de amor que encuentran los jóvenes no termina precisamente en matrimonio y mucho menos a la primera. Esta generación no parece estar interesada en la idea de consolidar relaciones estables, al menos no hasta los 30 años. El enamoramiento y el amor en esta generación es concebido de otra manera. 

Pero ha surgido una gran interrogante en la actualidad ¿Por qué los millennials se casan con su ex luego de terminar? Este modo de pensar, sin duda, se ha visto recurrentemente reflejado en las parejas jóvenes actuales.

Según el estudio realizado por The Journal of Adolescent Research, es muy común que las relaciones entre los jóvenes de la generación terminen en reconciliación luego de la ruptura y en ocasiones decidan llegar al matrimonio.

Según dicho estudio y la postura del profesor de psicología en la Universidad de Texas, Art Markman, esta situación se debe a los recursos que existen en la actualidad que viven los millennials. Así que, si estás pensando que no hay marcha atrás en tus relaciones terminadas, tal vez hay una solución si vale la pena. Esta generación, te da la posibilidad de cambiar esa realidad si es lo que quieren ambos.

Volver con tu pareja es posible si se presenta el escenario…

¡Ya han decidido separarse de una vez por todas! Sin embargo, tal vez no sea así. El estudio de The Journal of Adolescent Research investigó a 800 personas para determinar que el 44% regresó después de terminar. La cifra no debe impresionarte, ya que en la actualidad es algo muy común entre los millennials darse un espacio.

Generalmente, si las relaciones terminan por mutuo acuerdo es más común el hecho de que en un futuro se junten de nuevo. La razón es muy simple, cuando hay un mutuo acuerdo, se termina en buenos términos. Es decir, se mantiene la relación al menos verbal.

Con las relaciones que continúan de esta manera, es posible que resurja la chispa. Terminando, incluso, en matrimonio a futuro. Es como si se decidiese volver al punto de partida en el que se comunicaban de manera amistosa.

De hecho, es muy normal que ambos comiencen a ver a otras personas, en conocimiento del otro. No se puede decir que no hay celos, pero ambos están iguales. De esta manera, no hay nada que reclamar. Este “permiso”, busca algo que seguramente los dos acordaron como el punto de quiebre. Experimentar con otras personas, cosas nuevas.

Parece mentira, pero al hacerlo es como si estuviesen sellando su regreso tarde que temprano. Es común en la generación de millennials, busque la experimentación que dan otras relaciones. Por lo que al mantener la comunicación y sobrepasar este momento de búsqueda de nuevas vivencias juntos, pero por separado, posiblemente, ambos se encuentren en un momento en el que sienten que es hora de regresar con el otro. Retomando así, lo que sería la relación de pareja que decidieron terminar tiempo atrás.

Las redes sociales son un factor innegable en esta realidad de los millennials

Mantener el contacto con tu expareja en la actualidad es una tarea increíblemente sencilla. Con las innumerables redes sociales existentes, puedes enterarte de cada paso que da el otro al instante.

El estudio del Adolescent Research, respalda esta teoría con su experimento. Ya que a los 2 años de ruptura el retorno de las relaciones que investigaron se produjo por estos medios. Facebook, Twitter, Snapchat o Instagram son los medios en los que mantienes tu relación sin darte cuenta del todo.

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Al mantener tu continúo conocimiento sobre las actividades de tu ex. Estás siguiendo con la idea, de al menos preocuparte por lo que está haciendo. Si continúas en comunicación con quien ha sido tu pareja en persona y en las redes, posiblemente el amor aparezca de nuevo.

Esta no es una regla de oro, pero es algo que suele suceder muy frecuentemente con los millennials. El manejo de las redes sociales ha hecho la tarea de reconciliación un poco más fácil.

Según el profesor de psicología en la Universidad de Texas, Art Markman, este contacto no supone ningún compromiso. Por lo que funciona de manera tan natural entre los jóvenes que fueron pareja.

En muchos casos esto termina en reconciliación cuando el escenario es el adecuado. Así que detén tu sufrimiento si quieres volver con tu ex en la actualidad. Si ha terminado en buenos términos y mantienen el contacto existe una gran posibilidad de que eso ocurra posteriormente.

En la actualidad todas las relaciones se manejan de manera más espontánea

Los millennials tienen una peculiaridad en cuanto a tomar decisiones y relacionarse se refiere. Siendo un joven de la actualidad, es muy común que sientas deseos de cambiar de planes rápidamente. Esto se aplica a varios ámbitos de tu vida desde tu carrera profesional hasta tu grupo de amigos.

Las relaciones de pareja no están excluidas de este pensamiento. De hecho, a la hora de consolidar una relación estable, sueles dudar en primera instancia de la naturaleza de sus inicios.

Te sientes muy joven y no crees estar lo suficientemente preparado para las ataduras de un compromiso mayor. Las relaciones millennials, suelen basarse en lo que ofrezca el momento, para llegar a noviazgo. Pero cuando se siente la posibilidad de una responsabilidad mayor, generalmente, es cuando se decide terminar la relación de pareja.

Esto, responde al factor que antes mencionábamos, sobre la búsqueda de nuevas experiencias. Es una necesidad natural que invade los pensamientos de la generación, antes de sentar cabeza de una vez por todas.

¡El matrimonio de los millennials luego de la ruptura es algo aún más normal!

Por descabellado que parezca es algo que The Journal of Adolescent Research sigue respaldando. Luego de las rupturas y reconciliaciones del 44% de los encuestados, un alto número de parejas terminaron en matrimonio. Esto obedece, al mismo principio de comunicación existente en los millennials luego de la ruptura.

Es como si al separarse y seguirse comunicando, comenzaran a extrañarse. Esa sensación hace que el lazo que van reconstruyendo sea esta vez mucho más fuerte. En ocasiones esa fuerza, viene sumada a la decisión de generar mayor compromiso.

Por lo que, los matrimonios entre los jóvenes millennials luego de las rupturas suelen consumarse. Debido a un nuevo lazo construido, la reconciliación de la pareja es el camino más seguro que ambos van a transitar. Esta vez, posiblemente ambos estén más abiertos al compromiso.

La razón es simple, ambos han vivido las nuevas experiencias con la ruptura. Y ya saben a dónde quieren ir.  Lo más importante es con quien quieren hacerlo. Sus relaciones más fuertes serán las que los hagan retomar el amor hacia el otro.

Al estar seguros de lo que ahora quieren, saben en donde se ven con el otro. La pareja con la que terminaron para luego reconciliarse, posiblemente sea con quien quieran llegar al matrimonio. Por lo que, la acción natural es decidir hacerlo.

Cuando los jóvenes deciden volver con sus antiguas relaciones, es porque están realmente seguros de que es la relación ideal. Por esa razón, en la actualidad, los millennials suelen casarse con sus ex luego de terminar.

 

Escrito por: Editorial Phronesis

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¿Para qué estamos en pareja?

Es muy probable que todos respondamos lo mismo: para ser feliz, pero nadie puede hacerte feliz si es que tú no eres feliz contigo mismo. Tenemos una creencia arraigada en cada célula de nuestro cuerpo de que somos seres incompletos. Sin darnos cuenta, porque prácticamente el 95% de nuestra conducta es inconsciente, mientras que sólo el 5% es consciente, repetimos patrones culturales que generan la sensación de incompletud en nosotros y en los otros.

Estamos permanentemente creyendo que necesitamos algo para ser feliz. Un trabajo, un auto, una polera, unos kilos menos, un viaje, una carrera, pero por sobre todo, una pareja. Y no cualquier pareja, ojala alguien que se asemeje al príncipe o la princesa de los cuentos que a muy temprana edad nos leyeron y que con el paso de los años se fueron replicando en películas infantiles y telenovelas.

Alguien me puede decir si existe algún cuento infantil o película que hable de lo positivo que es estar en paz con uno mismo. Que hable de vivir el presente y no preocuparse por el pasado ni por el futuro. Estoy casi 100% segura que no existen y que no van a existir, porque a la sociedad le conviene y le acomoda hacernos pensar que necesitamos algo para ser feliz.

Pero si nos atreviéramos a vivir un poquito más conscientes y después de leer estas líneas volvemos al título ¿qué se te viene a la mente? Yo debo reconocer que me hice la pregunta varias veces y cada respuesta me parecía más absurda que la anterior.

Si pudiéramos fluir y vibrar cada día de nuestras vidas probablemente viviríamos en un mundo más amable y menos estresados. Suena casi imposible, sobretodo hoy en día que estamos acostumbrados a la inmediatez. Pero si ponemos un poco de nuestra parte y logramos conectarnos con nosotros mismos, con nuestra intuición y nuestro propósito de vida nos damos cuenta que es más fácil de lo que pensamos.

Y cada pareja que eliges en tu camino viene a mostrarte un pedacito de tu luz y de tu sombra. Cada relación es una oportunidad de crecimiento, aprendizaje y sanación. Algunos pasan fugazmente y otros se quedan un tiempo más largo, pero si haces el ejercicio de preguntarte ¿qué aprendí de mis ex parejas? Te aseguro que te encontrarás con respuestas mágicas y reveladoras. Hay un orden cósmico que nos hace cruzarnos con la persona indicada para mi crecimiento, de eso estoy segura. Por eso es que no hay que buscar una pareja, las parejas llegan cuando tu estas preparado para crecer.

Siempre les cuento que tengo una cuenta en Instagram @hoymetoca donde intento publicar contenido relacionado a la terapia de pareja, la sexualidad y la vida actual en relación a estos dos temas. A veces hago encuestas que para sorpresa mía, son respondidas por muchas personas que me dan su testimonio, me cuentas sus problemas y me hacen preguntas. Y me doy cuenta que como sociedad, estamos ansiosos por llegar a esta perfección que les hablaba más arriba.

Creo que no hay relación de parejas sin crisis. Cada crisis es una oportunidad de crecer, la magia es saber vivirla consciente y de la manera más amable posible. Crecer duele, muchas veces renunciamos a un proyecto, una ilusión, una expectativa y debemos seguir caminando, encontrándonos y entendiendo que cada relación es un nuevo despertar.

Admiro a las personas honestas que son capaces de decir verdades que muchas veces son criticadas por la sociedad. Mujeres en búsqueda de un hombre que les dé estabilidad económica, personas que no logran ser fieles y mantienen la relación con su pareja por deber o por los hijos, hombres casados que se dieron cuenta en el camino que son homosexuales y no logran asumirlo, etc. Nadie puede juzgar al de al lado, cada quien construye su propio camino y decide quien quiere que lo acompañe. Y cuando te das cuenta que ya no sigues creciendo, que ya tocaste el techo, está permitido cortar, agradecer y seguir adelante.

Debemos aprender a hacernos responsable por nuestra sombra, entender que cuando el otro me refleja mi oscuridad, es como cuando estamos leyendo un artículo y destaca una idea que nos parece atractiva. El universo, Dios, Buda, las energías o como quieras llamarlo, se encargan de poner en tu camino quien te enseñará a conocerte mejor. Nada es casual.

Ahora muchos se preguntan por el amor para toda la vida, y acá quiero hacer una distinción porque todo lo que les acabo de escribir habla del lado espiritual de la vida. Hay otro lado que es más racional, si queremos ponerle un nombre,  que está más ligado a los miedos y las carencias. Este otro lado está comandado por el ego, quien nos atormenta una y otra vez y nos impide avanzar y crecer.

El ego es quien nos hace creer que quienes tienen pareja es porque están bien, y quienes no la tienen es porque algo pasa con ellos. Es quien nos hace creer que una relación de 10 años vale más que una de 1 año. Es quien nos arrastra a la zona de confort, donde todo es seguro y no hay riesgos, pero es una zona de poco crecimiento personal.

No sé dónde leí esta frase pero se me quedó grabada Dios no borra nada de tu vida si no es para escribir algo mejor. Acepta, crece, evoluciona y sánate. Si tuviste la suerte de coincidir con alguien que vibra en tu misma frecuencia, podrán crecer juntos. De lo contrario, vendrán otros que te enseñarán y mostrarán la ruta para tu autoconocimiento y valoración.

Michelle_PollmannMichelle Pollmann Román

Directora de Centro Al Alma

Psicóloga Clínica
Postítulo Psicoterapia Psicoanalítica
Terapeuta de Pareja
Sexóloga en formación

 

 

 

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Ama cuando estés listo, no cuando estés solo

La relación más importante que debes cultivar es contigo mismo. Si no estás bien solo, no podrás estarlo con nadie más. Recuerda que reflejamos hacia otros lo que somos o cómo estamos en nuestro interior. Si no has cultivado el amor propio y tienes una baja autoestima, pues será maltrato y desamor lo que obtengas en tus relaciones de pareja.

Si no te quieres, respetas y valoras, nadie más lo hará por ti. De esta manera terminas siendo alguien vulnerable a la violencia y víctima de múltiples situaciones negativas.

Tanto hombres como mujeres con baja autoestima pueden terminar aceptando maltratos verbales, psicológicos y físicos de sus parejas. La razón de esta aceptación radica en la inseguridad. Se sienten culpables, no se creen lo suficiente o simplemente no quieren estar solos.

El miedo a la soledad…

Todas las personas buscan compañía. Está en la naturaleza humana ser un ser social. Sin embargo, muchos no entienden que la soledad es parte de la vida y que esos momentos resultan ser los más enriquecedores.

Tener miedo a que la pareja se aleje, casi siempre es confundido con amor. Nada más lejos de la realidad. En primer lugar, entendamos que el verdadero amor es libre. Por lo tanto, no debería importarte que ese hombre o mujer al que dices amar se aleje de ti. A veces el no aceptar una situación solo refleja el apego, más no el amor. Además, recuerda que a veces es preferible estar solo que mal acompañado.

En segundo lugar, cuando tenemos miedo a estar solos preferimos seguir con una persona que no nos aporta nada. Nos encontramos, entonces, ante la problemática de aceptarnos a nosotros mismo. ¿Por qué? Sencillamente porque tenemos miedo de conocernos, aceptarnos y escucharnos internamente.

El estar con alguien, por más negativo que sea, es una forma de no ver cara a cara lo que eres. Muchos se esconden detrás de sus parejas y se convierten en sus sombras. Esto resulta más sencillo que el autoconocimiento y la aceptación.

¿Cómo me beneficio de la soledad?

La soledad resulta ser el momento idóneo para conocernos. Nadie más que tú puede entenderte mejor y amarte más. Para conseguir el amor de otras personas, antes debes conseguir el amor propio.Somos un reflejo y recibimos lo que proyectamos. El estar solo es la oportunidad perfecta para hacer las paces contigo mismo. Para perdonarte, aprender a amarte y aceptarte. ¿Realmente te amas a ti mismo?

La mayoría de las personas tienen miedo a estar solos. No se dan cuenta que, el aprender a estar solos y vivir la experiencia, les permitirá valorar las relaciones con los demás. Además, el autoconocimiento es un factor que vale la pena cultivar. Para ello, lo mejor es la soledad.

Ama cuando estés listo, no cuando estés solo

El psicólogo y escritor Walter Riso nos entrega esta frase “Ama cuando estés listo, no cuando estés solo”. ¿Qué significa esto? Muy simple, no busques amar a alguien por miedo a la soledad, no estés con otra persona solo para sentirte acompañado.  El momento perfecto para recibir el amor, pues el amor no se busca, es cuando te sientes completo contigo mismo. Y no necesitas más compañía que tu ser.

En su obra los límites del amor. Walter Riso, nos habla de cómo buscamos la autorrealización en la vida de pareja. Cuando realmente deberíamos buscarla en nosotros mismos. Esta resulta únicamente un complemento de la realización personal. Por lo tanto, no es la realización misma.

Para concluir, nada mejor que la siguiente frase de Riso “Un amor maduro es el que integra el amor por el otro con el amor propio sin conflicto de intereses”. Por lo tanto, si no te amas a ti mismo, no estás listo para amar a otro. Si buscas tener pareja para evadir la soledad y estar acompañado. Entonces, no estás listo para el amor.

 

Escrito por: Editorial Phronesis

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Tipos de expareja, ¿cuál tienes tú?

Las relaciones humanas y las amorosas en general son muy complejas. El solo hecho de convivir con uno mismo ya es difícil. Así que, a la hora de compartir diariamente con otra persona, la cosa se complica. Claro, sabiendo que al principio todo parece ser perfecto. A medida que pasa el tiempo, las personas tienden a conocer todos los aspectos negativos de ese novio que, en su momento, fue especial. Aquí es cuando empiezan los problemas. Se puede llegar al punto, inclusive, de que el novio o novia se convierta en ex.

Cada individuo goza de virtudes y defectos muy distintos a los del otro. Por ello, al entrar en las relaciones de pareja, es primordial ser tolerante. Aún si es una tarea difícil o casi “imposible”. Cuando se quiere estar con alguien, hay ciertas cosas que podemos pasar por alto. Sin embargo, si esto pasa en exceso, debes saber que algo anda mal en tu relación amorosa.

Si actualmente llevas una relación de pareja, toma en consideración todo lo que te expresaremos a continuación. Quizá te lleves una sorpresa al conocer la verdadera cara de tu acompañante, incluso después de que pase a ser tu ex.

Bien, ya que hablamos acerca de cómo suelen ser en principio las relaciones de pareja. Vamos a concentrarnos en los tipos de parejas con los que puedes toparte. Recuerda siempre, nada es para toda la vida. Por lo tanto, nunca está de más saber cómo lidiar con aquel que en algún momento fue tu novio(a), pero que ya no soportas. Tal y como ocurre en la mayoría de los casos con los ex.

Observa el comportamiento de tu ex y descubre a qué grupo pertenece…

Puede que al iniciar tu relación de pareja, hayas visto algunas señales de cómo podría llegar a ser esa persona. Lo más seguro es que te hicieras de la vista gorda, para no prestarle mayor atención al asunto. Sin embargo, luego de que la relación ha terminado piensas que cometiste un error.

Tipos de ex novios y ex novias…

A decir verdad, esto depende exclusivamente del carácter de tu ex. También, de cómo te manejas en las relaciones de pareja. Es decir, si dejas pasar todo por muy malo o bueno que sea, con la idea de que esto no dañe tu bienestar amoroso. Si es así, al final serás el culpable.

Más allá de eso, debemos prestar atención a las señales que nos da nuestra pareja. De esta manera, podremos saber con qué tipo de ex estaríamos tratando. Quizá el tuyo no encaje perfectamente con esta clasificación, sin embargo, es posible que coincida con ciertas características… ¡Presta mucha atención!

El que te acosa

Con este tipo de personas, solemos toparnos más de una vez en la vida. Muchas veces, logramos poner freno antes de que ocurra algo grave. Pero en otros casos, la situación se torna realmente difícil. Por ejemplo, cuando se trata de un ex acosador. Aquel que lleva cuenta de todo lo que haces. Sabe exactamente donde estás y qué estás haciendo. ¿Lo reconoces?

Incluso, si has dado por terminada tu relación y ya no tienes comunicación con él. El ex novio o ex novia acosador, puede que siga acechándote y seguramente sabrá todo sobre ti.  Tanto que si te lo encuentras un día en la calle, seguro sabe lo que has estado haciendo, sin explicación.

Al que le encanta hablar

Este es uno de los peores. Luego de tener relaciones de pareja con personas que pensaste jamás hablarían de ti. Te enteras de que tu ex está hablando a tus espaldas. Muchas veces, de forma negativa o haciendo comentarios inapropiados acerca de su tiempo juntos.

Este tipo de actitudes se presentan en personas rencorosas que siempre buscan venganza. Incluso, cuando no la necesitan. La mejor forma de actuar ante ellos es comunicarse directamente y plantearles la situación. Si esto no funciona, haz caso omiso a lo que diga. Finalmente, quien queda mal ante la gente es él. Por hablar mal de una persona a la que quiso en algún momento.

El que no deja de celarte

Como sabrás, los celos son unos de los problemas más frecuentes en las relaciones de pareja. Al punto de que pueden lograr una ruptura definitiva. Como sucede muy a menudo. No obstante, estas inconformidades traspasan los límites amorosos. Aquí hablamos de esa pareja con la que terminaste hace un tiempo, pero que aún sigue celándote.

La cosa empeora cuando tú estás intentando conocer gente nueva, ya sea como amigos o como algo más. Tu ex celoso se ocupa de marcar territorio, sin tener ningún derecho sobre ti. Esta característica suele mezclarse un poco con el acoso.Esto se debe a que necesita esa persona necesita estar al tanto de todo lo que haces, cómo lo haces y demás detalles.

La mejor forma de manejar este tipo de personas, es siempre dejar muy claro que eres un ser libre. Deja por sentado que la relación se acabó y que el hecho de haber compartido no implica nada más. Debes hacer entender que su presencia continua en tu vida ya no es necesaria. Esta clase de aspectos es fundamental hablarlos desde el principio de una relación.

Aquel que quieres mantener en tu vida…

Generalmente cuando hablamos de una expareja insoportable, pensamos en aquellos que de alguna forma no logran superarnos. Como vimos en el caso del celoso o el acosador. El problema surge cuando, a veces, los papeles se invierten. Mientras deseas que otros desaparezcan de tu vida, quieres que alguno en especial permanezca. Muchas veces el sexo te empuja hacia tu ex. En estos casos, puedes transformarte en la ex novia insoportable. Suena terrible, ¿no?

Pues lo es. Así que lo mejor siempre es aceptar las cosas como son. Pensar que en algún otro lugar hay una persona para ti. Sabemos que esto suena demasiado idílico. Sin embargo, vale la pena intentarlo. Ya sea para sacar a alguien de tu vida, porque no le soportes o porque deseas que esté presente, pero al mismo tiempo te cause daño. Porque en este caso, quien más sufre eres tú a causa de un ex o una pareja que no merece la pena.

Escrito por: Editorial Phronesis

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Recomendaciones para lograr una convivencia en pareja emocionalmente inteligente

Redacción Editorial Phrònesis – www.elartedesabervivir.com

Es claro que las relaciones de pareja deben estar basadas en la tolerancia, la comunicación asertiva, la admiración y el respeto. Esto no resulta sencillo ya que dos personas con experiencias, hábitos y modos de crianza diferentes habitando un mismo espacio, pueden convertirse en algo denso de manejar. Sin embargo, se debe hacer un gran esfuerzo para aprender a convivir en pareja si se desea hacer de la relación algo positivo.

Conferencia walter riso

Para lograr una convivencia en pareja emocionalmente inteligente, se deben desarrollar hábitos que alimenten y fortalezcan el amor que sienten el uno hacia el otro. Esto, para poder lograr superar las dificultades y consolidar así la convivencia en una relación duradera y feliz.

Además, se deben establecer consensos en pareja antes de convivir. Para Cecilia Martín y Marina García, expertas en terapia de pareja: “Antes de iniciar la convivencia, hay que aclarar de forma explícita las reglas de funcionamiento. La pareja tiene que pasar con un proceso de comunicación donde quede claro cómo se gestionarán a nivel económico, tareas domésticas, reparto de responsabilidades, invitados, `las manías´en casa que tiene cada uno, el tiempo libre o espacio individual que cada uno necesitará, etc. Cuanta más comunicación y pactos previos se realicen más fácil es prevenir conflictos futuros”.

Muchas parejas, en teoría toman la “decisión apresurada” de empezar a vivir con su pareja. Esta, porque no alcanzan a concebir los cambios que han de producirse en el momento de materializar dicha decisión. Un gran número de relaciones no superan los primeros meses de convivencia y creen que es porque nunca estuvieron enamorados o sencillamente porque se acabó el amor.

Se debe aclarar que no necesariamente es por las razones anteriormente mencionadas. En realidad se debe a la incapacidad de asumir los cambios que han de producirse en cada una de las vidas de quienes deciden irse a vivir en pareja. Este, es el primer paso, entender con claridad lo que significa vivir juntos.

John Gottman, profesor emérito de psicología en la Universidad de Washinton (EE.UU) y uno de los mayores expertos de terapia familiar y de pareja, en uno de sus muchos estudios observó y analizó el comportamiento de más de 3.000 parejas y de este trabajo destacó cuatro elementos que son particularmente nocivos en una relación de pareja: una actitud defensiva, bloquear, criticar y especialmente despreciar al otro.

Además, puede ocurrir que con la convivencia descubras aspectos de tu pareja que te resultan intolerables. En la mayoría de los casos, el drama de la convivencia es una simple falta de comprensión, de tolerancia y de respeto hacia el otro.

Pero, ¿cuáles son esos elementos fundamentales para lograr una convivencia en pareja? En Phrónesis queremos compartir contigo algunas claves para que te sea mucho más fácil lograrlo.

Claves para lograr una convivencia en pareja emocionalmente inteligente:

  • Tratar a nuestra pareja con el respeto y la tolerancia que nosotros esperamos recibir, especialmente delante de otras personas.
  • Dejarle su espacio y libertad de acción para su autorrealización y animarle a buscarla.
  • Jamás exponer diferencias ni criticarle delante de otras personas. Elegir ser su cómplice, no su verdugo.
  • Magnificar los temas en los que se está de acuerdo y sacar provecho deliberado para incrementar el bienestar conyugal. Disfrutar de los gustos compartidos.
  • Evitar abordar puntos de conflictos que no son realmente importantes o trascendentales para la convivencia de la pareja. Prestar atención a las diferencias, los aleja de su fin de convivir sanamente.
  • Convivir desde las similitudes, “eso que nos enamoró” más allá de la atracción física. Alimentar la química del carácter, de la personalidad.
  • Recordar que en un principio es la atracción física, después las cualidades, los valores y virtudes. Le corresponde a cada uno elegir la virtud, de forma deliberada, para hacer feliz al otro.
  • Agradecer, apreciar los esfuerzos de mi pareja para la convivencia.

Recuerda:

Tolerar se refiere precisamente a soportar, admitir o permitir una cosa que no gusta o no se aprueba del todo, pero que tampoco nos daña ni moral ni físicamente. Sin tolerancia nadie podría convivir en pareja.

Y tú, ¿crees que no sabes convivir en pareja?

Referencias:

El Mundo

Escrito por: Editorial Phronesis

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No destruyas con palabras lo que has construido con el corazón

Redacción Editorial Phrònesis – www.elartedesabervivir.com

Muchos psicólogos y expertos en el tema han optado por referirse abiertamente a los vínculos de pareja, ya sean noviazgos o matrimonios, como “viajes compartidos” en lugar de solo “relaciones”.

No se debe a que haya en este concepto mayor romanticismo u optimismo, sino a que hay en él más veracidad, puesto que una relación amorosa consiste en un lazo de intercambio constante, de consumación de lo mutuo, un esquema que puede ser mejor entendido cuando se piensa en él como en una travesía de cientos de kilómetros donde los vaivenes del día y la incertidumbre de la noche acosan, pero al mismo tiempo iluminan el amor cuando es sincero, auténtico y real.

No obstante, al igual que las grandes aventuras van de la mano de riesgos e imprevistos, también las relaciones de pareja han de hacer frente a cambios de marea bruscos, tempestades repentinas, sequías y silencios interminables. En la dificultad surge a menudo la tensión y, con ella, las palabras que cortan y los actos que hieren… que atraviesan algo más sensible y difícil de sanar que la piel.

Las acusaciones injustas son más frecuentes en las relaciones sentimentales de lo que deberían ser, y esto se debe a una carencia capaz de afectar gravemente los cimientos de cualquier pareja: el no saber cómo manifestar asertivamente lo que sentimos, pero insistir, desde luego, en hacerlo.

Tú, y Yo soy Yo

Las fallas de comunicación en una pareja son, más que las piedras que trae el río, el vaticinio de una avalancha.

Los psicólogos y expertos en relaciones de pareja depositan a menudo la responsabilidad de este hecho al olvido o total desconocimiento de un factor muy preciado para una comunicación efectiva: el uso de “Mensajes Yo” en lugar de “Mensajes Tú”, es decir: frases que inicien con el reconocimiento de las propias emociones y puntos de vista, y no con el reproche o reclamo por las emociones y puntos de vista ajenos.

De este modo, si las palabras o gestos del ser amado nos han hecho enfadar, lo correcto sería expresar: “Me hizo sentir enojo lo que dijiste o hiciste”, pero no: “Tú me hiciste enojar”.

Los errores más comunes a la hora de comunicarnos con nuestra pareja derivan de una externalización total de nuestros sentimientos, o en otras palabras: una urgencia por deshacernos de ellos para “dejar de sentirnos así”. Esto impide que seamos capaces internalizar (asimilar) nuestras experiencias afectivas — algo más que necesario para alcanzar un conocimiento pleno de quiénes somos — pero, además, nos conduce a sufrir e infligir heridas mucho más profundas de lo que pensamos.

“Entre lo que pienso, lo que quiero decir, lo que creo decir, lo que digo, lo que quieres oír, lo que crees oír, lo que oyes, lo que quieres entender, lo que crees entender y lo que entiendes, hay diez posibilidades de no entenderse”

(Bernard Werber)

 

5 claves para decir lo que sientes sin herir a quien amas

Para expresar nuestras emociones y pensamientos desde el “Mensaje Yo”, es preciso cuidar el seguimiento de una serie de principios básicos de comunicación que atienden no solo al contenido (qué se dice) sino también a la forma o paralenguaje (cómo se dice).

Estos atributos pueden resumirse en forma de consejos rápidos que indican situaciones a ser evitadas con el fin de comunicar a nuestra pareja lo que pensamos guardándonos de no herir sus sentimientos:

 No levantar la voz

Los gritos y las exclamaciones no hacen más que imprimir dramatismo y sugerir una falta de respeto absoluta hacia la postura del otro.

Una conversación que se conduce en un tono de voz calmado es clave para el intercambio de opiniones y la conciliación, además de ser una señal de madurez, confianza y seguridad.

No actuar como si lo supiéramos todo

“Cuando creíamos tener todas las respuestas, nos cambiaron todas las preguntas”, escribió Mario Benedetti, y hay tanta certeza en esto como lo hay en el dicho de que nunca dejamos de aprender.

Dar inicio a una conversación auto proclamándonos dueños de la verdad absoluta es un acto de egocentrismo. Sea cual sea nuestro punto de vista, no debe ser una excusa para ignorar que nuestra pareja es un ser humano, un individuo con derecho a ver y palpar retazos blancos donde nosotros solo vemos retazos grises.

Pasar por encima de la perspectiva de los demás sólo pronostica mayor discordia.

No acudir al sarcasmo ni a la ironía

Aunque para muchas personas resulta más cómodo sacar a la luz una verdad disfrazándola de media verdad, este recurso no es necesariamente la mejor alternativa, ya que puede llegar a sembrar confusión y pérdida de la confianza.

Frases como “no lo decía en serio” rebuscadas velozmente luego de manifestar una verdad a medias son causa de malentendidos y desorientación, incluso de una angustia incómoda por no saber en qué grado era cierto o falso lo que se dijo. En cambio, desarrollar estrategias de comunicación claras y directas, sin que esto implique refugiarse en ráfagas de agresividad, es la mejor forma de expresarnos dejando sitio a la posibilidad de que seamos, además de escuchados, comprendidos a plenitud.

Respetar la voz de nuestra pareja como desearíamos que fuese respetada la nuestra

Implica no interrumpir ni comportarnos como si cada frase pronunciada diera cuerpo a un contraataque.

Respetar y escuchar la opinión de nuestra pareja refuerza un nexo mutuo de respeto a la opinión del otro. En palabras del escritor Alejandro Jodorowsky: “Lo que das, te lo das. Lo que no das, te lo quitas”.

No forzar una “respuesta urgente”

Es necesario entender que no todo silencio supone indiferencia. Que nuestra pareja no reaccione al instante de cara a la revelación que le hemos hecho no significa que no haya palpado su magnitud o que, llanamente, no le importe cómo nos sentimos.

Es preciso saber distinguir entre los silencios apáticos y los reflexivos, así como reconocer y respetar el hecho de que toda persona merece tiempo y espacio para procesar y asimilar, tanto como tiene derecho a responder en el momento en que se sienta capaz de hacerlo en buenos términos.

Recuerda: cuida lo que dices con el mismo empeño que depositas en cuidar en lo que haces, y no permitas que tus palabras destruyan lo que tanto has construido con el corazón.

 

Escrito por: Editorial Phronesis

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Referencias:

The “I Message” vs. the “You Message” – Steven J. Fogel (2013). Steven J. Fogel. Disponible en http://stevenjayfogel.com/the-i-message-vs-the-you-message/

4 Things You Can’t Do When You Argue With Your Partner (2015). Psychology Today. Disponible en https://www.psychologytoday.com/blog/between-you-and-me/201506/4-things-you-cant-do-when-you-argue-your-partner

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Saber perder – Segundas relaciones (última parte)

El indicador de que una separación ha concluido en un sentido interior viene dado por el hecho de que, en las profundidades, logramos aceptar todo lo que ha pasado, tal como ha pasado y nos entregamos a la vivencia de la pérdida y a las punzadas de dolor que progresivamente se vuelve más sereno. Por fin podemos rendirnos a la realidad de lo vivido y lo perdido y tomarlo tal cual. Para eso abandonamos las culpas y los reproches por las heridas y las frustraciones, tanto los que dirigimos hacia nosotros mismos como hacia la ex pareja. También dejamos atrás los intentos de explicar y entender que nos han servido como consuelo y asidero para sostener las tormentas emocionales y renunciamos a la explicación correcta y soltamos. Liberamos la necesidad de tener razón y todos los argumentos que la sostienen al igual que dejamos de prestar oídos a los argumentos de nuestra ex pareja. Lo habitual es que mientras le inventamos porqués a la realidad nos negamos a rendirnos a ella y ser sus humildes discípulos. A veces ni siquiera hay porqués claros… sólo la vida generando formas cambiantes. Saber perder requiere en un última estancia la capacidad de entregarse al dolor de la pérdida sin camuflarla con otras emociones parásitas como la rabia, la lastima, la culpa, etc. Por fin, y esto es lo más importante, una separación ha concluido cuando nos retiramos de tratar de encontrar buenos y malos y dejamos que cada uno asuma su responsabilidad. Pasase lo que pasase, y sean las que sean las medidas y los límites necesarios para encauzar la relación posterior –especialmente si hay hijos- salimos íntegros si aquellos a los que amamos en su día conservan un lugar digno e íntegro en nuestro corazón; con más motivo cuando se tienen hijos en común. Es bueno para los hijos percibir que, en ellos, los padres se siguen queriendo, por la simple razón de que los hicieron en común como fruto del amor que se tuvieron en su momento. Es necesario al final que cada uno retome en sus manos el impulso de la vida y la propia responsabilidad por la vida que sigue sin el otro.

Ana está con su nueva pareja desde hace diez años. Sufre intensamente por el hecho de que, aún queriéndolo, no logra sentirse comprometida y profundamente vinculada. Más bien se siente aún vinculada con su pareja anterior con la que vivió hechos cruciales y de la que se separo sintiéndose ahogada pero de la que no logra desprenderse en un sentido interior. Los hechos cruciales consisten en que ella atravesó un peligroso cáncer durante dos años que la tuvo muy enferma y al borde de la muerte y él la cuido con total abnegación. Cuando ella superó su enfermedad una fuerza incomprensible la llevó a separarse como si tratará de escapar de una cárcel. Lo que a nivel racional es incomprensible se entiende muy bien mirando detenidamente la dinámica y los equilibrios en el intercambio en la pareja. Ella recibió tanto durante estos dos años de enfermedad que se sintió con una gran deuda y ante lo insoportable de no poder zanjarla abandonó la relación. Una deuda puede compensarse de muchas maneras pero también con la gratitud y la humildad de saber recibir algo bueno y, a veces, la compensación ya se encuentra en la capacidad y belleza de saber recibir. Pero esto requiere humildad. Sea como sea lo importante es cuidar el equilibrio en el balance de cuentas. Una separación se logra cuando el saldo se acerca a cero y no hay más deudas ni obligaciones.

 

Volver a empezar

Como dice el protagonista de una historia que cuenta Jorge Bucay, “fui a comprar un final feliz, y busqué y busqué, pero no lo pude encontrar, y viendo que no lo podía encontrar preferí invertir en un nuevo comienzo”. Cuando un amor se va, hace espacio para otro nuevo y muchas personas que quedaron heridas y vulnerables renuevan su esperanza en un camino de amor y se invierte en un nuevo comienzo, el cual aunque no se logre un final anterior feliz –y un final es más a menudo traumático, doloroso y frustrante- puede edificarse sobre el respeto y la gratitud a lo anterior, la integración de las heridas, los límites necesarios para canalizar los desacuerdos, especialmente cuando hay hijos, y la despedida en el dolor y el amor. Lo nuevo se construye sobre lo viejo cuando lo viejo no son ruinas y cadáveres, sino buenos cimientos de amor, respeto y gratitud. Por tanto, una relación concluye sanamente cuando, con el tiempo necesario, el amor en un sentido interior puede volver a fluir y los límites en un sentido exterior.

JOAN GARRIGA

Extraído de www.joangarriga.com/

www.facebook.com/joangarrigabacardi

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7 señales de que tu relación de pareja va en la dirección correcta

Redacción Editorial Phrònesis – www.elartedesabervivir.com

No cabe duda de que el mejor “termómetro” en el terreno del amor serán siempre las emociones. Cuando, en una pareja, ambos integrantes crecen y aportan al crecimiento personal del otro, cuando existe confianza, comprensión, solidaridad, respeto, entendimiento físico y la complicidad de los mejores amigos, la presencia del ser amado se convierte en un “as bajo la manga” que promueve nuestra felicidad individual al tiempo que nos revela la magia de una felicidad mutua, una alegría compartida lúdicamente como comparten dos niños la danza del juego.

Sentirse a gusto siendo uno mismo y porque el otro es quien es, sentirse respaldado y valorado son per sé las señales más fidedignas de que hemos establecido una relación de pareja propicia para el enriquecimiento y el disfrute de la vida. No obstante, existen indicadores adicionales que quizás, en medio del día y día y de aquello que a lo interno de las parejas se vuelve habitual, pasa desapercibido u olvidamos poner sobre la balanza al momento de evaluar la madurez de nuestras relaciones. Después de todo, el “romanticismo” — contrario a lo que nos han enseñado — no lo es todo.

Cómo saber si estás en una buena relación de pareja

Toma nota de las siguientes siete señales que, según los psicólogos, se presentan en toda relación de pareja sana y estable.

¿Cuáles reconoces en tu relación?

Sé que estoy en una buena relación si…

  1.  Mi pareja y yo expresamos libremente nuestras opiniones y sentimientos

No se trata de compartir pensamientos o discrepancias en torno a la mejor salsa para acompañar las comidas, sino de un vínculo donde revelar nuestras angustias, miedos y fantasmas sea posible, porque contamos con el apoyo y acogida del ser amado.

La Asociación Americana de Psicología (APA) recomienda a las parejas, en especial a las que llevan un estilo de vida muy ajetreado o están casadas, apartar unos minutos al día para conversar acerca de temas de índole más personal, de manera que puedan mantenerse siempre en sintonía con la vida interna del otro.

  1. Tanto mi pareja como yo tenemos una vida fuera de la relación

La dependencia emocional es una de las problemáticas comunes que más afecta las relaciones de pareja.

La necesidad de estar cerca del compañero sentimental, emocional o físicamente, da lugar a los celos, la posesión y la manipulación, es debido a eso que las parejas integradas por personas independientes que no experimentan ansiedad al estar separadas del ser amado para atender las obligaciones personales tienden a ser más estables, sanas y duraderas.

El psicólogo y escritor Walter Riso hace énfasis, en este aspecto, en el requisito indispensable de no dejarse absorber por la vida en pareja, sino conservarse como un individuo libre que participa voluntariamente en una relación, pero que no pertenece a ella.

  1. Mi pareja y yo nos inspiramos mutuamente para crecer en el plano personal

Una relación de pareja donde ambos miembros se motivan y apoyan para crecer en el ámbito personal o profesional es una relación de camaradería donde no existe el egoísmo y, por tanto, es un vínculo sano.

Si, por el contrario, sientes que tu pareja te retiene de algún modo o que sabotea tu crecimiento individual, podrías estar en medio de una relación perniciosa que ocasione, a mediano o largo plazo, heridas de consideración sobre tu autoestima.

  1. Mi pareja y yo sentimos admiración por las cualidades del otro

La admiración (reconocimiento y valoración) no debe ser confundida con la idolatría (reconocimiento, exageración y valoración obsesiva).

Que tu pareja te admire implica que es capaz de ver más allá de la superficialidad y apreciar tus virtudes y cualidades positivas, incluso aquellas que tú mismo desestimas. A veces, es el reflejo en los ojos del ser amado, donde se nos muestra más fuertes y rebosantes, lo que nos contagia de valentía para emprender nuevos caminos y abrirnos paso hacia nuestros sueños.

  1. Existe solidaridad y comprensión entre ambos

“Si te duele, me duele”.

Puede parecer una premisa demasiado drástica, pero en lo absoluto sugiere que debamos fusionarnos con nuestra pareja hasta perder la separatidad de las propias emociones. Se trata, más bien, de desarrollar una empatía amorosa que nos permita estar en conexión con los sentimientos de la persona que amamos, que despierte cada fibra de nuestra sensibilidad y nos motive a tomar acción, a reconfortar al ser amado, a ofrecer lo mejor de nosotros para el alivio de alguien más.

Las relaciones de pareja son un equipo de dos unidades donde los vaivenes de la vida pueden hacer tambalear un par de piernas en cualquier momento, pero jamás derrumbarlas ni aplastar el espíritu ante la mirada indiferente del otro.

  1. Cada uno aporta a la relación con igual interés y dedicación

Es cierto que cada persona posee una forma característica de expresar afecto, y que esta forma puede ser singularmente distinta de las demás. Sin embargo, la diversidad de recursos y maneras de expresar amor no debe ser excusa para fenómenos como los “amores a medio tiempo” o los “amores clandestinos”, donde uno de los miembros de la relación integra y hace partícipe al otro en su vida, mientras el otro parece ir y venir de vez en cuando, medir su tiempo con la pareja o esperar que sea ella quien tome siempre la iniciativa.

Como dejó en papel Julio Cortázar: “Me atormenta tu amor que no me sirve de puente, porque un puente no se sostiene de un solo lado”.

  1. Tanto mi pareja como yo reconocemos y respetamos nuestras diferencias

Una de las razones esenciales para definir y conservar la idea de una relación de pareja formada por dos personas y no por una “unión metafísica” es que los gustos, la filosofía de vida, las prioridades y los esquemas de valores difieren enormemente de un individuo a otro, incluso si existen puntos de coincidencia en ciertos aspectos.

Un refrán muy popular dice que cuando dos personas piensan exactamente lo mismo es porque una de las dos no está pensando. Una relación constructiva y madura es aquella donde la pareja fomenta el libre pensamiento y la libertad emocional del otro, donde no se aspira a suprimir las preferencias individuales ni a imponer las propias.

“Ser y dejar ser”, dicen los sabios.

Escrito por: Editorial Phronesis

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