Segundas relaciones (3ra parte)

Tolerar el bienestar y el dolor

Lo que nos lleva a la pareja y le otorga su importancia es el reconocimiento de que estamos incompletos, de que algo falta, de que sentirnos solos y únicos lastima el puzzle interior del Alma que todos necesitamos redondear. El otro, por tanto, completa nuestra sed de totalidad. El vehículo que nos lleva al otro es la sexualidad en primer lugar, junto con la ternura, el cuidado y la seguridad en segundo lugar, y la compañía y el camino común en tercer lugar.

Cuando una pareja persiste en su camino común y en el intercambio y crece a través de los hijos, los proyectos compartidos, los retos y vaivenes asumidos, etc. se profundiza el vínculo de una manera necesaria y grata para el alma pero con grandes consecuencias: por un lado aumenta el bienestar de manera tal que algunas personas no lo pueden soportar y por otro lado nos hacemos candidatos al dolor ya que la traición o la pérdida de la persona amada desgarrará nuestro cuerpo, nuestro corazón y nuestra alma.

Una nueva relación debe incluir la pregunta sobre cuánto bienestar seré capaz de buscar y tolerar y también de qué manera estoy listo para ser de nuevo candidato al dolor y asumirlo si es preciso. Para muchos quizá resulte incomprensible la idea de tolerar el bienestar pero mi experiencia como terapeuta me ha enseñado que muchas personas empiezan a boicotear sus relaciones amorosas “justo cuando todo va bien” lo cual me ha hecho pensar a menudo en una especie de tabú cultural sobre el bienestar, lo cual se explica por una feroz lealtad a los modelos familiares en los que crecimos cuando fueron desdichados. Ningún hijo tolera bien un cociente de bienestar mayor del que conoció en su escenario familiar primero.

El reto consiste en permitirlo y transformar lealtades desdichadas en regalos de bienestar para nuestros orígenes.

continuará….

JOAN GARRIGA

Extraído de www.joangarriga.com/

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Segundas relaciones (2da parte)

Buscar la felicidad en el lugar equivocado

Es dudoso que el sentido de la pareja sea proveer de felicidad a sus miembros pero es común soñar que la felicidad llegará con la unión perfecta con el otro, como si ésta se tratara del calmante de todos los males, una suerte de elixir que nos hace invulnerables y realiza la esperanza de reposar confiados en el añorado seno materno.

Que la pareja nos dará la felicidad es una creencia tan extendida que si uno la cuestiona se arriesga a hacerse enemigo de los ilusionados. Sin embargo, si preguntamos a parejas consolidadas suelen contestar que la pareja no les ha dado estrictamente felicidad tal como la esperaban, sino una ardua, agria y dulce tarea interior y de crecimiento, y la compensación es más bien un sentimiento de dulzura, alegría, unión y compromiso en el camino común. Proporciona con suerte la alegría y la dulzura de saberse juntos y confiables en un camino común.

Sabiendo que la progresión de la pareja exige un buen número de penosos ajustes en el ego personal resulta un tanto infantil mantener intacta la creencia de que debe proporcionar la felicidad. Según palabras de San Agustín la felicidad consiste en tomar con alegría lo que la vida nos trae y en soltar con la misma alegría lo que la vida nos quita. Seguramente la felicidad tiene más que ver con una actitud ante la realidad que vivimos que con la realidad misma. Somos felices cuando conseguimos apreciar y fluir con lo que nos toca vivir en lugar de hacerlo depender del estricto cumplimiento de nuestros deseos y nuestros cambiantes pensamientos y sentimientos.

Sería un gran paso liberar a nuestras parejas del peso de tener que hacernos felices y liberarnos a nosotros mismos del peso de hacerlas felices para que paradójicamente la felicidad pueda ser mayor. Sería más prudente y sabio tener simplemente la expectativa y el ofrecimiento de un cierto bienestar y realización en el intercambio y en la relación.

Una buena orientación para abordar una nueva relación es liberarla de la expectativa de que nos haga felices asumiendo la tan proclamada idea llena de sentido común de que nada ajeno nos hará felices. Que la felicidad empieza en uno mismo y entonces, como el aceite, se extiende hacia los demás.

continuará….

JOAN GARRIGA

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Ser pareja es distinto que tenerla

Cada vez me toca más seguido enfrentarme a personas, hombres y mujeres que me cuentan historias sobre sus relaciones las que por diferentes razones se ven cada día más complejas. Parece que la tolerancia, la paciencia, la aceptación y la entrega de amor al otro están en jaque en estos tiempos.

Es como sentir que yo quiero ser feliz, pero no está tan claro que quiera hacer feliz al otro. Todo comienza y termina en mi y no en el otro como debiera.

Ser pareja implica tener complicidad, pasión, humor y a mi juicio mas aceptación que tolerancia. Tengo que desear mirar al otro (a) a los ojos y mirar hasta adentro, hasta el alma que seguramente conocí cuando partía el romance. Esas cosas que se dejan de hacer cuando uno se siente erróneamente seguro y parece que el objetivo de haberla o haberlo enamorado se consiguió y ahora podemos descansar.

Se descansa de decir te amo , te necesito y de hacer cosas que al otro o a la otra lo hagan sonreír.

Todo esto, es un trabajo diario que al igual que tantos temas que hemos compartido requiere de la voluntad, de entender que el amor es una decisión.

Y así como el amor es una decisión, ser fiel o no también lo es. Es verdad que muy pocas veces por lo menos conscientemente la infidelidad se busca, sino que más bien aparece y cuando se toma conciencia del ” juego” en el que estoy, recién ahí comienza la decisión de continuar o no en ese doble estándar.

La manera de definir infidelidad desde las femenino es diferente desde lo masculino. Mientras para la primera basta con pensar en otro y tal vez chatear con él, para los segundos, se consolida casi sólo con el acto sexual.

Mucho se me pregunta si una infidelidad se puede perdonar o no, creo primero que es importante entender que la mayoría de las veces la infidelidad nunca es causa de nada, sino que consecuencia de algo que no se habló y que muy probablemente se deriva de ambas personas en la pareja.

Entendiendo esto, estoy segura que una infidelidad se puede perdonar cuando se entiende como un proceso de a dos y como una de las tantas instancias de crecimiento que puede vivir la pareja. Lo qué hay que entender para realizar ese proceso, es que la pareja que existía antes de que esto explotara nunca volverá a ser la misma y es bueno que así sea. Es como un vaso que se rompe y que no a puede pegar y si se pudiera no sería sano. Hay que construir otro vaso con nuevas expectativas, nuevas metas donde el episodio se trabaje, pero no se cobre nunca más.

Perdonar, no implica olvidar, perdonar de verdad implica recordar sin dolor, porque se aprendió de él y se sacaron todos los aprendizajes necesarios de este camino recorrido. Ser pareja requiere tiempo, y es una de las aventuras más lindas del ser humano porque nos enfrenta a nuestras luces y nuestras oscuridades todo el tiempo y si no sabemos caminar con ambos, nos mentiremos y la posibilidad de engañarnos a nosotros mismos y al otro aumentan notoriamente.

El amor de pareja no es a mi juicio incondicional, requiere de un ida y vuelta que debe ser proporcional para que ambos sientas que pueden vivir sus espacios personales y privados entre los dos sin que estos no compitan.

Es una aventura descubrirnos a nosotros a lo largo de la vida, como no va a hacer maravilloso poder descubrir un otro y tener todo el tiempo que la vida regale para compartir ese crecimiento.

Escrito por Pilar Sordo – Psicóloga

Extraído de www.pilarsordo.cl

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Segundas relaciones

por JOAN GARRIGA

Son tiempos caóticos y creativos, originales e inciertos, turbulentos y esperanzados para el amor en las parejas. Algunos estudiosos han acuñado el concepto de “monogamia secuencial” que viene a anunciar lo que todos ya percibimos –unos con cierto alivio, otros con más añoranza-: el funeral de “la pareja para toda la vida”. Monogamia secuencial significa que, hoy por hoy, las personas tenemos estadísticamente muchas probabilidades de tener entre dos, tres o más parejas consecutivamente a lo largo de una vida con la consiguiente complejidad de formatos familiares y de convivencia que acarrea y, sobre todo, con un alto precio en estrés emocional, afectivo y vincular. Nunca como ahora habíamos enfrentado de forma masiva tantas exigencias emocionales y tránsitos dolorosos. Amarse, unirse, vincularse, crear, separarse, desprenderse, volver a empezar, son cualquier cosa menos trámites desde la frivolidad. Golpean las cuerdas que más intensamente vibran en nuestras almas, las del amor y el desamor.

Son tiempos presididos por la libertad individual. Una premisa discutible pero no cuestionada por la mayoría de personas es que somos dueños de nuestra vida y no al revés, que también tendría sentido, a saber, que pertenecemos a la vida y a sus propósitos. Los designios individuales priman a los comunitarios. De hecho en sociedades tecnológicas se desdibuja el sentido de lo colectivo y de lo trascendente y las personas se refugian en un rabioso norte auto referencial. En la actualidad las personas nos sentimos sin esfuerzo el centro del universo, y la presencia de las dificultades que la vida trae nos empuja a salvar el propio barco, el yo tan preciado, olvidando el marco grande del nosotros, del destino común. Así ocurre también en la pareja.

Las parejas han perdido sentido comunitario y, en general, ya no se encuentran insertadas ni apoyadas por una comunidad significativa, ya sea familiar o de convivencia. Por tanto cuando rugen los conflictos y los desacuerdos, cuando surgen las desavenencias, cuando la trama de los hijos pone a prueba la fortaleza de la pareja, cuando las inclemencias económicas o de salud golpean, cuando los estilos afectivos aprendidos en la infancia colisionan, él y ella, no encuentran espacios de apoyo, sosiego y alivio en otros y en la comunidad, y es tanto lo que esperan el uno del otro que resulta demasiado. Ante la tensión, la frustración y el dolor, giran de nuevo hacia el yo, se escoran hacia el único refugio seguro, sí mismos. Consecuencia: la separación. Siempre dolorosa, hiriente, difícil de integrar.

¿Cómo soltar donde pusimos tanto?

¿Cómo replegar el corazón cuando fue tan expansivo?

En la mayoría de las culturas el vínculo de la pareja, especialmente de la pareja convertida en progenitores, tenía un valor sagrado, reverente, de culto y servicio a la vida. La pareja vista como realización en el amor y en la sexualidad al servicio de la comunidad y de la vida.

El peligro que se cierne hoy ante la incertidumbre y el estrés de lo afectivo es la pérdida del sentido de lo sublime y lo misterioso en el vínculo de la pareja. Ante el dolor que se avizora en el horizonte, ante la inseguridad de los modelos, la tentación es ceder a una materialización de lo humano y de los vínculos, en los que el otro es visto como bien de consumo, efímero y fungible. Pero el ser humano necesita completarse a través de lo que le falta que siempre es el otro y, generalmente, para el hombre la mujer y para la mujer el hombre. La pareja nos completa pero no el sentido de media naranja que encuentra su otra media sino que a través del otro conseguimos experimentar la plenitud. Y no sólo la pareja; cuando el otro es verdaderamente un Tú surge el Yo en su grandeza. Como lo decía el filósofo y rabino Martin Buber, el verdadero encuentro humano se da en el Yo-Tú y no en el Yo-ello. El verdadero ser de cada uno se encuentra a través del reconocimiento del Tú.

La trampa fácil es la desesperanza. La salida cómoda es despojar de alma lo humano. El camino difícil es el del amor y el dolor, justo lo que nos hace fuertes y verdaderamente humanos. Una separación casi nunca es un trámite, es un desgarro en el alma y nos aboca a la proeza de transitar sus tempestades emocionales y realizar nuevos aprendizajes para salir fortalecidos en dirección a una nueva relación si es lo que deseamos.

He optado por iniciar esta serie de artículos haciendo una reflexión más sociológica que psicológica en una primera línea de abordaje, pues hemos de reconocer que para aligerar culpas y auto reproches por nuestros fracasos amorosos ayuda que nos sintamos participes de un movimiento social que trae sus propia reglas y exigencias y nos aboca al actual caos amoroso en el cual no hay más brújula para orientarse que la sumisión a los procesos sentimentales y emocionales de cada uno, desdibujados los carriles sobre lo correcto o lo incorrecto. Trataré de iluminar algunos mitos o errores comunes que desembocan en separaciones y como cada uno de ellos puede ser una oportunidad de aprendizaje y reorientación para posteriores relaciones.

continuará….

JOAN GARRIGA

Extraído de www.joangarriga.com/

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¿ Celos racionales o enfermizos? Claves para descubrirlo

Redacción Editorial Phrònesiswww.elartedesabervivir.com

Los psicólogos coinciden en que los celos, cuando se presentan en un grado moderado y un contexto coherente, son francamente normales a lo interno de las relaciones y expresan un miedo latente a que el vínculo sentimental establecido con el ser amado pueda verse afectado o deshecho por la intervención de un factor amenazante.

Los celos se manifiestan cuando el temor a la pérdida, la inseguridad y la baja autoestima ganan la batalla a la paz mental. No obstante, existe una diferencia sustancial entre los celos racionales (que atienden a razones consistentes y verificables) y los celos irracionales o enfermizos (que se presentan a través de la ansiedad y la paranoia).

Aprendiendo a diferenciar entre los celos racionales y los celos irracionales

Los celos racionales pueden considerarse naturales cuando existen indicios reales de que un agente externo amenaza la estabilidad de la relación.

Es normal sentir celos, por ejemplo, en los siguientes casos:

  • Descubrimos que nuestra pareja nos oculta encuentros con otra persona en lugares y horas poco usuales.
  • Nuestra pareja recibe mensajes o llamadas en horarios sospechosos y muestra nerviosismo al atenderlas.
  • Cuando nuestra pareja comienza repentinamente a interesarse más por su apariencia física, pero no nos hace partícipes de su cambio de imagen ni toma en cuenta nuestra opinión.
  • Comienza a regresar a casa a altas horas de la noche sin una razón consistente.
  • Cuando nuestra pareja pierde el interés en compartir física o emocionalmente con nosotros.

Los celos racionales, dicho de otro modo, son normales e incluso acertados cuando lo que nuestro compañero sentimental dice que va a hacer no coincide con lo que realmente está haciendo, en cuyo caso es prudente hacer sonar las alarmas y abrir la puerta al diálogo para definir a ciencia cierta la situación actual de la relación y tomar las medidas pertinentes.

Algo muy distinto ocurre con los celos enfermizos, los cuales se presentan exista o no evidencia de peso, ya que responden más a una personalidad ansiosa e insegura que a un comportamiento inusual en la pareja.

Los celos enfermizos se manifiestan habitualmente en las siguientes condiciones:

  • Nuestra pareja no atiende a nuestros mensajes o llamadas con la prontitud deseada y asumimos que está con otra persona.
  • Comparte con su círculo de amistades y conocidos, que incluye miembros del sexo opuesto.
  • Desconocemos el lugar exacto en que se encuentra nuestra pareja y eso nos produce ansiedad y pensamientos obsesivos.

Los celos irracionales conducen con el tiempo a patrones de conducta disfuncionales, como la violencia, la persecución de la pareja y la obsesividad compulsiva.

¿Cómo saber si mis celos son racionales o enfermizos?

Lee cuidadosamente y responde con absoluta franqueza al siguiente listado de preguntas. Si la mayoría de tus respuestas son afirmativas, es probable que poseas una personalidad con tendencia a los celos, la ansiedad y la manipulación.

  • ¿Interrogas o sientes el impulso de interrogar constantemente a tu pareja acerca de los sitios que frecuenta o las personas con las que coincide?
  • ¿Exiges a tu pareja que te revele información detallada de sus planes o que te dé cuenta de sus decisiones?
  • ¿Sientes la necesidad de castigar a tu pareja con malos tratos o indiferencia cuando no atiende a tus ansias de saber dónde se encuentra y qué está haciendo?
  • ¿Preguntas constantemente a tu pareja respecto a sus sentimientos por ti?
  • ¿Revisas por cuenta propia el teléfono de tu pareja, su computador personal o su correo electrónico?
  • ¿Conoces la contraseña de las redes sociales de tu pareja y accedes a ellas regularmente para “supervisar” con quién establece contacto?
  • ¿Discutes con tu pareja frecuentemente con base en sospechas, pensamientos o escenarios hipotéticos?

Según el psicólogo David Buss, los celos trabajan a nivel cerebral mediante la activación de circuitos específicos que determinan la magnitud de la reacción de un individuo a otro, por lo que los hombros son más celosos ante la posibilidad de una infidelidad física, mientras que las mujeres se ven más afectadas por la posibilidad de una infidelidad emocional.

Aún así, los celos enfermizos llevados al límite pueden motivar tanto a hombres como a mujeres a causar daño físico o emocional a sí mismos, a su pareja o a terceros. Para el psicólogo Seth Myers, lo más importante es realizar una tarea de autoobservación, ser honesto con uno mismo y determinar si los celos que experimentamos se deben a una situación real o si conforman un patrón de conducta que ha sido común en relaciones anteriores, en cuyo caso el origen del malestar puede ser un autoconcepto pobre, miedo al abandono, falta de confianza en nuestras propias cualidades, miedo a salir lastimados o a abrirnos emocionalmente.

Una vez somos conscientes del origen de nuestros celos, resulta más sencillo afrontar cada episodio desde un ángulo racional y no pasional.

Si quieres reforzar esta lectura lo puedes hacer a través de las guías prácticas del reconocido psicologo y escritor Walter Riso  quien aborda este y otros temas relacionados con las relaciones de pareja.

Referencias:

The 3 Reasons We Can Get Jealous (2014). Psychology Today. Disponible en https://www.psychologytoday.com/blog/insight-is-2020/201409/the-3-reasons-we-can-get-jealous

Excelatlife.com (2016). Disponible en https://www.excelatlife.com/articles/irrationaljealousy.htm

Guías prácticas de Walter Riso

 

Escrito por: Editorial Phronesis

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Cómo actuar oportunamente para salvar tu matrimonio

Redacción Editorial Phrònesiswww.elartedesabervivir.com

Cuando ciertos indicadores coinciden en el tiempo y denotan comportamientos inesperados que no corresponden a la costumbre de la pareja, la probabilidad de que exista un enredo aumenta sustancialmente. Recuerda bien esta palabra: probabilidad.

No se trata de convertirse en una persona ultra desconfiada e inventarse engaños donde no los hay, sino de mantener una actitud racional frente a los recelos, hablar con la pareja y comunicar la inquietud, sin agresiones ni escándalos. Veamos algunas señales que podrás identificar para evitar que tu relación de pareja caiga en la infidelidad:     

  1. Indiferencia afectiva: se percibe una lejanía y frialdad por parte de la otra persona, las manifestaciones amorosas son cada vez menos y el mal humor aumenta. Esta actitud es sospechosa, sobretodo cuando perdura por mucho tiempo. Si es así, mejor estar solo que esperar “peras del olmo” toda una vida.
  2. Frialdad sexual: Un bajón en el deseo sexual siempre es preocupante. Si no hay enfermedades físicas o psicológicas que expliquen el desgano, preocúpate. Los altibajos eróticos son normales, siempre y cuando sean esporádicos y no demuestren un deterioro paulatino y constante.
  3. Preocupación repentina y excesiva por la apariencia física: Obviamente, no se trata de la sana costumbre de ir a un gimnasio y embellecerse. Lo que puede resultar sospechoso es el repentino cuidado por la apariencia física en personas que nunca se habían preocupado su aspecto y, sobretodo, si no se involucra al otro y faltan las preguntas: “¿Te gusta mi nuevo look?”, “¿Qué opinas de mi maquillaje?”, “¿Te gusto más sin panza?”.
  4. Cambios inesperados de rutinas Si no hay motivos claros y comprobables, los cambios inesperados e injustificados de las costumbres cotidianas no deben ignorarse: almorzar fuera, llegar tarde, trabajar los fines de semana, etc. Por lo general, uno no modifica sus rutinas de un día para el otro sin razones válidas y sin explicaciones. No te acuestas con una persona y te levantas con otra y, si esta mutación ocurre, estás en problemas.
  5. Llamadas y/o conversaciones sigilosas telefónicas a horas extrañas o inoportunas
  6. Tres cuestiones a tener en cuenta:
    1. No se despega del móvil o corre velozmente a contestar,
    2. Cuando revisas el aparato, misteriosamente no aparecen los números marcados ni las llamadas recibidas.
    3. Las conversaciones son demasiado largas y nunca sabes con certeza con quién habló.
  7. Debes actuar cuanto antes si detectas cualquiera de estos comportamientos. Muchos matrimonios se podrían haber salvado si alguno de sus miembros hubiera reaccionado oportunamente a estas señales.  

El estrés, las crisis existenciales, la depresión, las enfermedades físicas, los problemas laborales y  otros muchos factores,  afectan la manera de relacionarse y nada tienen que ver con la presencia de algún intruso o intrusa.

Cualquier dato aislado no es suficiente para generar una duda razonable, sin embargo, en la “Guía práctica para afrontar la infidelidad de la pareja” de Walter Riso, encontrarás más señales e indicadores de la aparición de un o una amante en tu relación de pareja.

Aprende a identificarlos y combatirlos a lo largo de sus útiles párrafos. Conócela haciendo clic aquí

Escrito por: Editorial Phronesis

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¿Hoy te quieren y mañana no?

Vivir una relación de pareja puede generar una amplia gama de emociones muy gratificantes para tu vida. Sentir que amas a otra persona y que esta te ama a ti te hace sentir feliz y con vitalidad. Sin embargo, hay veces en las que la pareja se convierte en una vivencia negativa que aporta niveles elevados de malestar a una o a las dos personas implicadas en la relación.

Muchas parejas en el mundo actualmente atraviesan por un dilema, una dicotomía del corazón, esa que no alcanza a comprender por qué se extraña al otro cuando no está y cuando se tiene esa persona al lado el amor se va acabando poco a poco. Paradojas del amor: «Sufro porque no estás, sufro porque estás; quiero que te marches, quiero que regreses; vete pero no me dejes del todo; cuando estás a mi lado me aburro, me canso, me estreso, pero cuando te tengo lejos, no puedo vivir sin ti, te echo de menos y te necesito».

Este tipo de situaciones se convierten en un conflicto insoportable y desgastante. Llevas tiempo tratando de acomodarte a una contradicción que te envuelve y te revuelca, te sube y te baja: «Sí, pero no», «No, pero sí». Un amor inconcluso, que no es capaz de definirse a sí mismo y, lo peor de todo, puede durar siglos:¡Qué pesadilla!

En una relación sana y equilibrada, los dos andan a ritmos similares, no a igual velocidad, pero sí por la misma senda, cuando uno de los dos es víctima de la inseguridad sentimental de su pareja, esto le va generando emociones negativas, depresión y tensión emocional.

La premisa que debes incorporar a tu mente y que luego operará como un factor de inmunidad nos la da el psicólogo y escritor Walter Riso de manera contundente: «Si alguien duda de que te ama, no te ama. A los enamorados de verdad hay que frenarlos y no empujarlos».

Si estás en una relación de este tipo, no te queda más que rezar e irte en cuanto el «ni contigo, ni sin ti» asome.

¿Estás en una situación similar? ¿Lo has estado alguna vez? Si la respuesta es no, tal vez cantar victoria sería demasiado apresurado, porque cualquiera puede involucrarse en una relación de este tipo: los indecisos afectivos andan por la calle. Ármate de los mejores consejos y técnicas de los psicólogos Walter Riso, Diego Castrillón y Alberto Ferrer descargando sus nuevas colecciones . Encontrarás valiosos contenidos que reúnen toda la experiencia y conocimientos de estos autores especializados en temas de pareja (entre otros). Recuerda que para poder tener una relación sana con los demás debes empezar contigo mismo.

 

Escrito por: Editorial Phronesis

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Referencia: Colección fortalece tu relación contigo mismo y con tu pareja  

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Relación de pareja / Relación de amistad

Me ha tocado este último tiempo conocer a muchas parejas que tienen conflictos en la comunicación y que nos ha llevado a reflexionar sobre las diferencias entre ser pareja o ser amigos.
De verdad, todas las parejas esperan tener en el otro a uno de sus amigos, quizás no el mejor pero si a un buen amigo donde uno encuentre confianza, protección y cuidado. Esto forma parte de formar pareja y a medida que aumentan los años se va convirtiendo quizás para muchos en el eje central pero evidentemente no es el único. Ser amigos es condición necesaria pero no suficiente en la realización de ser pareja.
Hay un índice de erotismo y sexualidad que es fundamental de desarrollar para poder constituir una pareja en sí misma. No solo me refiero a la parte sexual que independiente de los años trasciende a lo genital sino que me refiero al erotismo, al juego y a la complicidad en la relación de pareja.
Si esto se empieza a perder, deja inevitablemente de ser pareja para transformarse en otra cosa y que ambos tendrán que definir.
Dicen los estudios que el deseo sexual no disminuye con el tiempo sino que lo que baja es la propuesta en ambos de crear situaciones que
despierten esa sensación que va más allá de lo físico. Todos nos acordamos de la importancia de aquel sillón que era cómplice al inicio de tantos encuentros y que después de la rutina se traslada al dormitorio donde se empieza a hacer de todo menos el amor y el desarrollo de la complicidad.
Es muy fuerte descubrir que en los talleres de este último tiempo habían parejas que dejaron de ser tales y se quedaron con mucho dolor en una amistad que podrían tener con cualquiera.
En algún minuto escuche la frase te necesito porque te amo y no te amo porque te necesito. Ojalá no necesitáramos al otro pero si lo amaramos mucho en la absoluta libertad de entender que el amor no parece ser solo un sentimiento sino por sobre otras cosas es una
decisión diaria donde cada uno se elige al despertar todos los días para que ese otro sea el único elegido para decir te amo, te deseo y otras
frases menos protocolares que muestren esa complicidad. Todo lo demás lo puedo hacer con un amigo.
El amor es muy complejo para todos, pero sin duda es mejor caminar con el a sin el en la vida. Lo que parece importante entender es que lo que constituye eso que llamamos pareja va más allá de compartir sino que parece fundamental la complicidad que ambos sean capaces de desarrollar a lo largo de la vida. Sin eso, sin el desarrollo del erotismo como área que involucra muchas cosas entre otras la sexualidad , es muy difícil poder constituir pareja a lo largo del tiempo.
En este mes del amor, pensemos que tipo de pareja tenemos o nos gustaría tener y donde están lo que llamamos indispensables de la relación y veamos como construirlos día a día.
Sin duda esto no se logra sin voluntad, sin darle prioridad y sobre todo hay que darle tiempo consciente, mucho tiempo.

Pilar Sordo, Psicóloga

Extraído de www.pilarsordo.cl

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FAMILIAS ENSAMBLADAS (6) – LOS NUEVOS ROLES (1)

Cuando se une una pareja en que uno o ambos tienen hijos con parejas anteriores se pueden producir algunos sentimientos encontrados dado que los progenitores pueden ocupar una posición “bisagra” entre su pareja y sus hijos ya que por un lado está su ascendencia sobre sus hijos y por otro debe ayudar a su cónyuge a lograr un espacio en la nueva familia y para que asuma su autoridad. Este proceso es lento y a veces muy lento ya que mientras el progenitor va cediendo poco a poco espacio y autoridad a la pareja, esta avanza en la medida que crea vínculos con esos hijos de su cónyuge.

 

Muchos progenitores de Familias Ensambladas  experimentan sentimientos de culpa por no haber podido conservar intacta la familia nuclear para sus hijos y pueden volverse sobreprotectores con ellos. Estos sentimientos de culpa pueden ser mas potentes en los padres que no conviven con sus hijos y sí con sus hijastros. Es muy importante identificar “la culpa” para que ésta no monitoree la relación con los hijos ya que pone obstáculos en el ejercicio de la parentalidad.

Los progenitores viudos pueden pensar y sentir :“Todo lo que me queda son mis hijos” y así inclinarse a la sobreprotección.

Algunos progenitores tienen la fantasía de brindar “mejor padre o madre” a sus hijos a través de su nuevo matrimonio cargando al nuevo cónyuge una responsabilidad imposible de cumplir ya que es una expectativa irreal dado que los padres son insustituibles, no existen los “ex – padres”.

Otros progenitores están cansados de ser padres únicos y desean compartir la parentalidad o delegar su autoridad como padre o madre. Esta también es una expectativa irreal y sobrecarga el matrimonio dado que es muy difícil que el nuevo miembro logre con los hijos de su pareja lo que el propio progenitor no logra.

 

La posición “bisagra” puede hacer que el progenitor se sienta tironeado o atrapado entre los requerimientos de sus hijos y los del nuevo cónyuge, y por mucho que se esfuercen, habitualmente hay alguien enojado con ellos. Por un lado desean proteger a sus hijos, especialmente por el conflicto que les puede provocar el cambio y por otro lado perciben que no lograran la intimidad deseada en el matrimonio a menos que tomen distancia de sus hijos e impongan nuevas reglas.

 

M. Eliana Zlatar

Consteladora Familiar  Sistémica

comprendiendomez@gmail.com

 

 Ver artículo anterior: AQUI

www.comprendiendo.cl

 

 

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Conversando con Joan Garriga

En una calurosa mañana santiaguina de noviembre, MUNDO MUJER se reunió con el psicólogo Joan Garriga.

Joan estuvo de visita en Chile el pasado mes de noviembre, dictando un Taller sobre Salud del Cuerpo y Salud del Alma, invitado por el Círculo de Constelaciones Familiares y estuvo dispuesto a reunirse con Mundo Mujer, sus columnas son publicadas periódicamente en la web … Ver AQUI

 

Fue una mañana de conversación y aprendizaje, donde buscábamos conocer las claves de las relaciones de pareja, tratando de entender qué puede llevar a éxitos y fracasos.

El tema de la relación de pareja es claramente uno de los más importantes en la vida de toda persona, generando alegrías, frustraciones, emociones y miles de sentimientos. Cuando tenemos crisis de pareja buscamos explicaciones en lo divino y lo pagano, tratando de encontrar el secreto de la felicidad.  Después de conversar con Joan Garriga, uno entiende mejor los factores que influyen en toda relación humana y como analizar las relaciones de pareja con mayor profundidad y conocimiento.

 

“Estar bien no depende tanto de la pareja, depende de uno mismo.”

 

Esta afirmación es de Joan Garriga, psicólogo y terapeuta especialista en abordar y analizar las relaciones humanas y de pareja.

En un mundo de oportunidades pero también de incertidumbres, las relaciones de pareja parecieran ser cada vez más complejas. Es en este contexto donde Joan Garriga afirma que debemos cultivar no solo el arte de tener pareja, sino también el arte de soltarla, bajando las expectativas para ser felices.

¿Cuánto influye la relación no resuelta con los padres, con los abuelos, con ex parejas? Estas y otras preguntas son parte de los estudios y años de experiencia en talleres y terapia del especialista en el tema.

 

Joan Garriga es licenciado en Psicología por la Universidad Central de Barcelona.

Interesado por la psicoterapia de corte Humanista se formó en la misma y se especializó en Terapia Gestalt, PNL, abordaje Ericksoniano, y métodos escénicos y corporales.

Es el creador del Institut Gestalt de Barcelona, donde desarrolla su actividad como terapeuta y formador en Constelaciones Familiares, coaching sistémico, terapia Gestalt y PNL.

Se ha transformado en uno de los principales exponentes de esta terapia en España y el mundo hispanohablante.

Es autor de diversos libros, tales como “La llave de la buena vida. Saber ganar sin perderse a uno mismo y saber perder ganándose a uno mismo”, “El buen amor en la Pareja. Cuando uno y uno suman más que dos”, “Vivir en el alma: amar lo que es, amar lo que somos y amar a los que son” y  “¿Dónde están las monedas? Las claves del vínculo logrado entre hijos y padres”.

 

  • Partamos con la pregunta del millón de dólares: Cómo se enfrenta o aborda una nueva relación después de un quiebre? ¿Qué aspectos consideras claves en esta transición?

Es una buena pregunta. En realidad las personas inteligentes aprenden de los errores. Por ello todo fracaso de pareja también puede ser de alguna forma un aprendizaje, hasta incluso un éxito personal, ya que permite afrontar asuntos pendientes que no han sido afrontados en tu vida y están latentes.

Por eso siempre digo que ante una crisis se abren espacios para abordar estos asuntos pendientes, pero no sólo con ex parejas o antiguas relaciones, sino también con otros entornos y contextos como la relación con los padres, posiciones infantiles aún no resueltas desde la infancia.

Por lo tanto, es fundamental que después de una separación debamos darnos un respiro, el cual consiste en otorgarnos un tiempo para vivir el dolor, frustración, la culpa y el malestar, el alivio, la alegría y todas las emociones que quieran visitarnos. ¡Y esto es justamente parte del juego de la vida de todos nosotros!

Y este proceso hay que mirarlo como una oportunidad de crecimiento y aprendizaje para cada persona, para de esta forma estar listo para una nueva relación de pareja.

Pero los invito a hacerse la siguiente pregunta: ¿Cuántos de nosotros solo cultivamos el arte de tener siempre una pareja, pero no el arte de soltar una pareja? Esto es clave para nuestra felicidad, ya que cuando uno sufre, hay que preguntarse quién sufre dentro de uno. Y nos daremos cuenta que no sufre tanto el amor genuino de que tenemos por la otra persona, sino más bien el orgulloso que dice que a él jamás lo deberían haber dejado, o la víctima, o el narcisista, u otras identidades de una extensa galería de identidades internas forjadas en la infancia. Y este error lo repetimos siempre, tropezando con la misma piedra en reiteradas ocasiones.

Estos temas los abordo justamente en mi libro “¿Dónde están las monedas””, donde analizo la influencia de referentes como nuestros padres en las relaciones de parejas. Sin estos temas resueltos es muy difícil ser feliz en pareja.

 

  • Entonces habría que revisar en cada uno de nosotros “el niño interno” para volver a abordar una relación de pareja futura?

Así es. Es común por ejemplo decir que mi anterior pareja era un desastre, una porquería, pero que la futura pareja va a funcionar todo bien. Lamentablemente esto generalmente no funciona: ¿Y saben la razón? Es porque uno no aprendió nada de su fracaso de pareja. Es mejor decir que la anterior pareja fue la adecuada para mí mientras funcionó, y ahí puse mi corazón, y cuando terminó la relación me dolió, pero sigo mi camino. Asumo las heridas y voy hacia un amor de mejor calidad, y si no de mejor calidad que al menos sea mas nutritivo. A veces cuando las heridas son bien transitadas y bien asumidas tienen el potencial de abrir más el corazón, bajo expectativas más reales.

¿Se han preguntado por qué tenemos tantas extrañas ilusiones en el mundo de pareja? En mi opinión se debe a que trasladamos problemas de la pareja de los abuelos y la de los padres a nuestras propias relaciones de pareja, abordando por ejemplo roles pasados que dañan la relación presente.

En definitiva, cada quién tiene que encontrar su propio modelo de pareja, pero ya con una mirada de superar estadios de relaciones familiares pasadas. Si aún están presentes en mí día a día con mi pareja, entonces no avanzamos y nos estancamos.

 

  • ¿Y cómo se aborda la fidelidad de las parejas, o más bien la infidelidad?

Y aquí entramos en tema clave en las actuales relaciones de pareja que a ratos me cuesta entender. El problema de la fidelidad es que casi siempre es pactada en la pareja, prometiéndose y jurándose ser fieles para toda la vida.

Sin embargo, en diversas ocasiones (o muchas ocasiones!) simplemente no se cumple. ¿Por qué hay tanta infidelidad?  ¿Por qué nos metemos en relaciones de pareja pactando fidelidad si no queremos ser fieles? ¿No sería más honesto plantear eso desde un comienzo? Se hacen pactos que no se van a cumplir, y lo extraño de todo es que nadie está obligado a hacer ese tipo de pactos. Hoy en día podemos crear modelos propios de relación y pactar lo que sintamos adecuado. Si lo analizamos es muy extraño e incongruente: se promete lo que  no se cumple y a menudo duele tanto el engaño, la deslealtad como la propia infidelidad sexual.

 

  • Pero quizás hay formas de relación de parejas diversas, en las cuales se hacen acuerdos o pactos que son cómodos o cercanos pero no necesariamente tradicionales en cuanto a lo que generalmente se espera de uno al hacer pareja

Exactamente. Las relaciones de pareja se abordan de acuerdo a las expectativas que cada uno tiene de una relación. Y va a depender de los tiempos y proyectos, donde por ejemplo probablemente una pareja que está pensando en hijos o que los tiene requiere de más convivencia, de núcleo. Pero en otros momentos, una pareja estaría mucho mejor sin una convivencia intensa, sino más bien con más espacio entre ambos. Todo acá es válido, ya que depende de los contextos y proyectos de las parejas.

 

  • Abordando las relaciones de pareja desde una mirada más sistémica, donde confluyen varios factores en las relaciones, y donde se repiten las relaciones de fracasos de una generación a otra, cuáles son las claves de un “buen amor”?

Aquí hay que detenerse en el siguiente punto: El pasado tiene una energía conservadora que busca que el futuro se le parezca. Por suerte tenemos la energía del futuro que es más potente que la del pasado.

Te doy un ejemplo:

En un taller que hice, una mujer dice que deseaba soltar ya a su ex pareja, con gran agresividad y rabia. Y yo le dije que era muy vistosa su exhibición pública de desprecio hacia su ex pareja.  Al día siguiente trabajamos con los desprecios que tenían su madre y su abuela contra sus parejas, que era su padre y su abuelo. ¡Y ella asumió eso y entendió la influencia familiar pasada que es la constelación familiar y esa es la clave!

En el trabajo de constelaciones familiares se observa que hay redes muy sutiles que influyen en los individuos. El instinto más fuerte en la actualidad es pertenecer a grupos, a ser iguales o leales por ejemplo a la familia y a los padres. Incluso hay formas de sufrimientos que expresan la lealtad a nuestros anteriores ¿Dónde está la clave a mi entender? En romper ese círculo complejo, que acompaña durante la vida y hace repetir patrones de comportamiento. En ese sentido las constelaciones familiares son muy importantes y sanadoras para enfrentar el futuro.

Por eso, en definitiva el problema no es que las personas no se quieran, sino más bien la mala gestión del amor, por decirlo de alguna forma.  El amor necesita de un orden para desarrollarse, que cada quién esté en el lugar que corresponde. Que el padre sea realmente padre, la madre lo mismo, y el hijo también. ¡Cada cual en su rol!

 

  • Los abuelos dicen que antes lo que se rompía se reparaba, que no se desechaban las relaciones como ahora. Bajo esta mirada crees que en la actual sociedad, en la cual según Zygmunt Bauman, “se han debilitado los vínculos humanos, convirtiéndolos en lazos más frágiles y menos sólidos”, se desecha más fácilmente una relación?

Yo pienso que algo hay de eso. Claramente hay mayor individualismo. El “yo” es más importante que el nosotros. Antes el yo era un “yo” más colectivo, pero ahora estamos empezando a pagar el precio del individualismo. Por ejemplo, en países como Suecia mucha gente muere sola y nadie se da cuenta, y ésto es debido a la completa soledad en que vive la gente.

Y hoy en día se espera que la pareja satisfaga el “yo personal”, y no es necesariamente la función de la pareja satisfacer ese “yo”.

Más que estar preparado de tener pareja, hay que estar preparados para ser pareja. Más que una mirada del “yo”, es una mirada más del “nosotros”. Fíjate que la gente se ha vuelto tan independiente que probablemente nos olvidamos de la importancia de la comunidad. Y cabe señalar que muy probablemente al mercado le conviene que exista este individualismo, donde cada uno es un consumidor individual.

 

  • Un profesor de marketing de una importante universidad decía que el secreto de la felicidad está en bajar las expectativas. Todo el mundo busca la felicidad. Sin embargo, por diversas razones pareciera que no siempre llegamos a ella debido por ejemplo a altas expectativas que nos imaginamos y que no siempre se cumplen.

 

¿Cree usted que una de las llaves de la felicidad desde la pareja es en moderar las expectativas, o en como usted dice en sus textos en comprender y asumir que el otro puede no hacerte feliz ni tampoco infeliz, y sería más bien ¿apostar a la felicidad dentro de cada uno?

Estoy de acuerdo que habría que bajar las expectativas pensando que nuestra felicidad no depende de la pareja. La felicidad actual se confunde con complacencia, eso claramente no es felicidad. Al parecer hay muchos “niños internos” en los adultos y hay que despedirse de ese niño interno.  Por la razón de que la pareja no es asunto de niños, sino una opotunidad para despedirse de la infancia.

Y el estar bien o estar mal no depende tanto de la pareja, depende de uno mismo, eso es fundamental. La pareja no es la encargada de cubrir los problemas que tuve por ejemplo con mi padre o mi madre. Se generan en definitiva expectativas confusas.

Además recordemos que la pareja no va a durar siempre, por lo que apostar a la felicidad es no esperar nada y disfrutarlo todo. No es resignación ni siquiera conformidad. Es aceptación y entrega a la vida. Y eso es fundamental para un buen amor.

 

Decálogo Joan Garriga:

  1. Sin ti no podría vivir / Sin ti también me iría bien
  1. Te quiero por ti mismo / Te quiero por ti mismo… bueno a pesar de ti mismo
  1. Hazme feliz / Siento el deseo espontáneo de que seas feliz
  1. Quiero una pareja / Mejor me preparo para ser pareja
  1. Te lo doy todo / Mejor dame lo que me mantiene en el mismo rango que tú
  1. Dámelo todo / Dame lo que tienes y eres y yo puedo compensar para mantener en mí Dignidad
  1. Ojalá sea intenso y emocional / Ojalá sea fácil
  1. Lucho por el poder / Cooperamos
  1. Yo pienso, tú sientes y ante lo difícil sálvese quien pueda / Reímos y lloramos juntos y juntos nos abrimos a la alegría y el dolor
  1. Que sea para siempre / Que dure lo que dure
  1. Primero los padres o los hijos y luego tú / Primero nosotros, antes que nuestras familias de origen y que nuestros hijos en común
  1. Te conozco / Cada día te veo y te reconozco de nuevo

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Entrevista realizada por Carolina Mancini – Periodista

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