La monogamia secuencial

Al parecer nos toca vivir tiempos caóticos y creativos, riginales e inciertos, turbulentos y esperanzados, para vivir nuestro amor en pareja. Algunos estudiosos han acuñado el concepto de “monogamia secuencial”, que viene a anunciar lo que todos ya percibimos -unos con cierto alivio, otros con más añoranza-: el funeral de “la pareja para toda la vida”.

Monogamia secuencial significa que, hoy por hoy, las personas tenemos estadísticamente muchas probabilidades de tener entre dos, tres o más parejas consecutivamente a lo largo de una vida con la consiguiente complejidad de formatos familiares y de convivencia y, sobre todo, con un alto precio en estrés emocional, afectivo y vincular. Nunca como ahora habíamos enfrentado de forma masiva tantas exigencias emocionales y tránsitos dolorosos.

Tener consecutivas relaciones sentimentales traen consigo mucho amor, pero también mucho dolor.

Amarse, unirse, vincularse, crear, separarse, desprenderse, volver a empezar, son cualquier cosa menos trámites desde la frivolidad. Golpean las cuerdas que más intensamente vibran en nuestras almas, las del amor y el desamor. Ésta es la danza que nos toca danzar y el reto a menudo es titánico y a la vez humilde: lograr permanecer en el amor y en el placer de la vida, aprendiendo a transitar y remover los puentes de dolor. Aprender pues a transmutar dolor en más amor y no en más argumentos para seguirse protegiendo. Como dice Walt Whitman en su “Hojas de hierba”:

Soy el poeta el Cuerpo y soy el poeta del Alma,
los goces del cielo están conmigo
y los tormentos del infierno están conmigo.
Los primeros los multiplico e injerto en mi ser,
los últimos los traduzco a un nuevo idioma.

En cierto modo todos los terapeutas, los ayudadores, los que acompañamos los tránsitos del amor y el desamor en las personas, somos o deberíamos ser un poco poetas del Cuerpo y poetas del Alma.

Aunque tengan modos de relacionarse diferentes, hombres y mujeres aman por igual. 

Son muchas las mujeres que se quejan de no ser suficientemente comprendidas por sus parejas hombres y lo gritan de una forma sonora y publicitaria como si fuera un derecho natural. Al mismo tiempo cientos de hombres se van secando calladamente porque encuentran que sus mujeres menosprecian algunos de sus intereses, deseos, costumbres y aficiones, y en lo hondo, piensan que hay algo que no va, que la mujer no se molesta en comprender que el hombre es como es.
Lo que parece claro es que, a pesar de las diferencias, hombres y mujeres aman por igual, son adultos por igual, exponen su corazón por igual, desean el bienestar, la comprensión y la confianza por igual… Aunque son diferentes desean lo mismo, pero de distinta manera: las mujeres están más dotadas de recursos emocionales y afectivos, los hombres de recursos racionales y de acción. Los brazos del amor y la entrega son múltiples y variados, y su conjunto crea una totalidad necesaria y hace que cada quién aporte su especialidad.

Sería muy atrevido decir, aunque lo digo, que los hombres aman más que las mujeres pero hacen mucha menos publicidad de ello; sería atrevido pero probablemente no completamente exacto. Ambos, hombres y mujeres, aman en igual profundidad pero en distinta manifestación. Pero al menos sirva como reivindicación del profundo amor y vínculo que sienten muchos hombres.

Lo que ayuda no es que los hombres comprendan a las mujeres o que las mujeres comprendan a los hombres. Lo que ayuda es que dejen de intentarlo… y en lugar de comprender que se rindan ante el misterio, y rendirse significa basicamente respetar lo incomprensible del otro y amarlo tal cual es sin comprenderlo, porque sí. Esto es regalo y bendición.

Además los que reclaman no suelen dar justamente lo que exigen. Son las paradojas de las relaciones humanas. Ojalá quién pida comprensión la pudiera dar sin paliativos.

Cualquier relación entre hombres y mujeres está llena de historia. 

En el encuentro del amor “asciende una savia inmemorial”, versaba Rilke. En el encuentro de la pareja van muchos. En cada hombre de hoy viven cientos de hombres anteriores, padres, abuelos, bisabuelos, y muchos otros. En cada mujer, muchas otras, madres, abuelas, bisabuelas, y muchas más. Sucede que algunas madres, abuelas y otras sufrieron el yugo explotador, desconsiderado y machista de sus maridos y no pudieron ejercer la libertad de vivir su enojo y reorientarse y separarse si lo deseaban. Sucede que algunos hombres anteriores se hicieron culpables de dominación y explotación de sus mujeres. Son ecos del pasado que aún nos impregnan en nuestra realidad actual. Y sucede que hoy en día algunas mujeres están enfadadas en nombre de sus anteriores y algunos hombres están culposos y asustados en nombre de sus anteriores. Algunas mujeres vengan a sus abuelas con su enfado hacia sus parejas actuales. Algunos hombres expían las culpas de sus anteriores debilitándose y empequeñeciéndose hasta estallar con sus parejas actuales. Y la guerra entre sexos y sus luchas de poder se perpetúan. Con el resultado de violencia, fatalidad y desdicha que todos conocemos desgraciadamente.

¿Qué ayuda? Que el pasado pueda quedar como pasado, dignificado con nuestra buena mirada y con el pleno respeto hacia aquello que fue vivido tal como fue y por los que lo vivieron tal como fue para ellos. Y ayuda mirar el presente con alegría y gratitud. Y nada hay más irresistible para un hombre que el genuino respeto y la sincera sonrisa de una mujer y nada más irresistible para una mujer que ser respetada como mujer y amada tal como es, incluyendo su misterio. De hecho el regalo más bello que alguien nos hace consiste en amarnos como somos y el mejor regalo que podemos hacer a alguien consiste en amarlo tal como es.
¿Vamos a por ello? Y logramos un poco más de felicidad.

JOAN GARRIGA

Extraído de www.joangarriga.com/

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El arte del buen amor en las familias. Las Constelaciones Familiares.

En tiempos en los que las coordenadas sociales y religiosas no definen claramente como debemos vivir, nos sentimos más libres, y por tanto podemos escribir el guión de nuestros pasos con la pluma soberana, pero también inestable, de nuestra propia mano. Gozamos de muchas opciones pero esto también nos causa mayor inseguridad. Ante este panorama, somos muchos los que buscamos alforjas, mentores, apoyos, vislumbres y, en fin, sabiduría para encarar las angustias e incertidumbres del vivir y, con suerte, acertar en el blanco de nuestra realización personal y de una vida que nos sea digna de ser vivida. Puesto que no elegimos las cartas que nos tocan, sí podremos al menos jugarlas a nuestra creativa manera.

Es en este contexto donde encuentran espacio y sentido las terapias y enfoques profesionales de ayuda, métodos de asesoramiento filosófico o existencial capaces de reconectarnos con un centro interior, a menudo olvidado por la espesura de nuestra cotidianidad. Es decir, técnicas que satisfacen la necesidad de sentirnos centrados, congruentes, reales, dignos, respetuosos con nosotros y con los demás y con la vida, orientados y con sentido, en lugar de perdidos en la velocidad y lo volátil de la modernidad, con su sequedad afectiva. Son técnicas también eficaces a la hora de desmadejar las enredadas tramas de nuestros afectos —el nudo gordiano de nuestras vidas— para que nos volvamos más alegres, más amorosos, más humanos y más íntegros, lo que no significa volvernos más débiles. Nietzsche, que fue un gran defensor de lo dionisiaco, habló de liberarnos del estadio del camello, con su joroba llena de obligaciones impuestas por valores ajenos, ya sean sociales o familiares, para pasar al estadio del león, en el cual podemos comenzar a hablar con nuestra verdadera voz y afirmar nuestra genuina voluntad, para desembocar luego en el bienaventurado estadio de niños, en el que recuperamos por fin la inocencia y la dulzura del corazón, y nos reencontramos con el placer de cooperar —nuestro verdadero paraíso perdido—.

Entre estas técnicas, Las Constelaciones Familiares han destacado e impactado fuertemente en la cultura y la praxis de la ayuda terapéutica, en esta última década, por su misterio, intensidad y eficacia. Como abordaje se enmarca en principios sistémicos, transgeneracionales y existenciales.

Joan Garriga
www.joangarriga.com/

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Extraido de www.joangarriga.com

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La lista que salvó el matrimonio de una mujer

Las relaciones humanas son complicadas. Más aún, si se trata de relaciones de pareja. Nunca terminamos de conocer a esa persona que convive con nosotros. Aunque, vivamos con ella todos los días. Cada día, descubrimos algo nuevo. Bueno o malo. Por lo tanto, no siempre resulta color de rosa la convivencia. Puesto que existen cosas que nos molestan y que muchas veces no soportamos. Nuestra actitud, ante esta situación es de rechazo.

Justamente, este fue el caso de Becky Zerbe una mujer con 29 años de casada. La cual, un día se dio cuenta que no soportaba la convivencia con su marido y tomó la decisión de dejarlo y divorciarse. En las siguientes líneas te contamos todo sobre esta historia de vida…

Antes de ver los errores del otro, debemos ver los propios

Exactamente esto fue lo que hizo Becky. Cuando esta mujer decide abandonar a su marido, simplemente tomó a su bebé y empacó sus cosas. Su determinación de divorciarse era total. Al dejar su hogar decide ir a pasar un tiempo en casa de sus padres. Su madre, una mujer con muchos años de experiencia en lo que respecta a la vida en pareja le propuso realizar un ejercicio, antes de dar por terminado su matrimonio.

El ejercicio consistía en realizar una lista con todos los errores y actitudes negativas que tenía su esposo y que ella ya no soportaba. Al terminar con la lista, la cual fue realizada muy rápidamente y de forma sencilla. La madre le dijo a Becky: Ahora, realiza una lista de tus reacciones y actitudes ante todas esas cosas que te molestan de tu marido.

Una respuesta inimaginable…

Becky, ante cada error del marido tenía una respuesta para nada adecuada. Por ejemplo: Cuando se sonaba la nariz, ella sentía vergüenza de estar a su lado. Cuando no le daba buenos regalos, la reacción de la mujer era hacerse la mártir. Y así con cada una de las cosas que a ella le molestaban.

Entonces, resultaba que Becky también cometía errores al igual que su esposo. Y, seguramente a este le molestaban sus reacciones tanto como a ella las actitudes del otro. Su madre, en ese momento, le dijo a Becky que rompiera la lista que ella había hecho de su compañero y se quedará solo con la lista de sus reacciones ante su marido.

En una relación no existe una única verdad. Esta es relativa y siempre tiene dos caras o puntos de vista. No podemos creer que tenemos en nuestras manos la verdad absoluta, porque estaríamos equivocándonos tanto o más que la otra persona a la que estamos juzgando.

La solución a todos los problemas…

Antes de juzgar o condenar a las personas debemos ponernos en los zapatos de otro. Además, de ver con objetividad los errores que nosotros también cometemos dentro de la relación. Resulta que en un matrimonio o relación de pareja la responsabilidad es compartida y las situaciones se presentan y empeoran gracias al comportamiento de ambos y no de uno solo.

Nada se gana con abordar negativamente y criticar a nuestra pareja. La verdadera solución es la comunicación. Intentar dialogar y entender el porqué de ciertas actitudes es fundamental. Sobre todo, para conocer el grado de responsabilidad que tenemos propiamente en ello. Esto, no significa que debamos echarnos la culpa de todo cuando las cosas andan mal. No. Se trata de saber en qué estamos fallando personalmente y cómo nuestras actitudes erradas están generando reacciones nocivas en la otra persona y viceversa.

Hoy en día, cuando las relaciones parecieran ser efímeras debemos apostar por el amor. Tomarnos en serio nuestro rol dentro del matrimonio y no intentar conseguir la salida fácil. Sino, la verdadera solución del problema. De esta manera, podrás dar siempre lo mejor de ti e intentar que tu pareja también lo haga.  Con una buena actitud se puede superar cualquier crisis y lograr salvar la relación. Tal cual como sucedió con el matrimonio de Becky Zerbe que, a través de esta lista logró superar las adversidades y aprendió una lección de vida que nunca olvidará.

Extraido de: Editorial Phronesis

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Cómo tratar con una pareja manipuladora

Los expertos en relaciones explican cómo lidiar con un manipulador manipulativo.

Es un shock darse cuenta de que has entrado en una relación manipuladora y controladora; pues la mayoría de las relaciones no comienzan de esta manera. Al principio todo es color de rosa,  las cosas son geniales, y hay muchas promesas que se hacen con el interés de conseguir una pareja acorde a nuestros deseos.

Pasado un tiempo, te das cuenta de que tienes una relación con un manipulador.

¿Cómo saber si nuestra pareja es manipuladora?  Hay algunos signos claros de que tu pareja tiene tendencias manipuladoras y de control:

Tu pareja se comporta como el Dr. Jekyll y el Sr./Ms. Hyde

Los cambios de humor sin razones aparentes, y ser tratado como una reina/rey y al minuto siguiente enocntrarse con la persona más malvada del planeta debe ser signo suficiente para darte cuenta que tu pareja se comporta como el Dr Jekyll y Mr Hyde. Es agotador compartir una relación con una persona de estas características. Negarse a tolerar tal tratamiento te dará una buena idea de si tu relación puede capear estos cambios.

Usted es la víctima del comportamiento agresivo pasivo

¿Tu pareja deliberadamente sabotea tu felicidad y éxito? ¿Muestran celos por otras relaciones que tienes o has tenido en tu vida? ¿Intentan controlar tus acciones, actitudes, pensamientos e incluso tu ubicación física? Si eres la desafortunada víctima de cualquiera de estas situaciones, tiene un compañero manipulador. Tal vez es hora de enseñarle a esa pareja que te importa que haya una manera diferente y más sana de relacionarse contigo.

¿Estás estresado por tu relación?

Si el comportamiento, las travesuras, las palabras y las acciones de tu pareja te causan estrés y dolor emocional, estás en una relación manipuladora. Todos cometemos errores, y todos tenemos días malos, pero sentirse así cada día no es lo natural en una relación sana.

¿Qué hago ahora? ¿Cómo trato esto?

Independientemente de cuánto tiempo llevas en esta relación, la forma en que respondas a este comportamiento e intentes controlar eso determinará si eres una víctima. Si está dispuesto a aceptarlos en sus términos y no defenderte, entonces puedes esperar que el comportamiento continúe y posiblemente empeore. Muchas veces, las relaciones que comienzan como levemente manipuladoras y controladas evolucionan hacia situaciones más abusivas en las que uno o ambos cónyuges eventualmente terminan maltratados, y desilusionados acerca de las relaciones. Algo debe hacerse antes de llegar al maltrato físico.

Tácticas comunes de las parejas manipuladoras

Se asocia con esta forma de relacionarse con las personas que “nunca hacen mal”. Pueden usar la distracción en conversaciones y situaciones para desviar la atención de su comportamiento indeseable. Pueden emitir amenazas directas o indirectas como un medio para controlar tu respuesta hacia ellos. Cuando estas tácticas son ineficaces, pueden recurrir a períodos de tiempo en los que deliberadamente son encantadores, atentos y engañosos en un intento de cortejarte y recuperar tus buenas gracias. Este período de luna de miel siempre termina cuando perciben que has hecho o dicho algo que es inaceptable para ellos. No caigas en su trampa, es otra de una larga lista de comportamientos diseñados para tratar de controlar tu comportamiento.

Qué puedes hacer al respecto

Quizás la decisión más importante que debes tomar es si vale la pena dedicar tiempo y esfuerzo en seguir en esta relación. Muy a menudo, si tu pareja no está dispuesto a cambiar o mirar su propio comportamiento, es una causa perdida, y  te estarás preparando para una vida de angustia y dolor si decides quedarte.

Si eliges tratar de trabajar en tu relación, aquí hay algunas cosas que podrías hacer para combatir su comportamiento manipulador:

1-Ten en cuenta lo que está sucediendo: toma una mirada racional a tu situación

2-Establece los límites tan pronto sea posible y con la mayor frecuencia posible: hazle saber cómo deben tratarte

3-Hacerles responsables de sus actos; haz que  observen  y reflexionen acerca de sus acciones y comportamiento

4-No aceptes excusas para un comportamiento inaceptable

5-Defiéndete y acepta las consecuencias de tu propio comportamiento

6-Obtén apoyo de otras personas a su alrededor para ayudarlo a manejar su situación objetivamente. Pueden ser amigos o familiares.

7-Actúa lo más rápido posible para dejarle claro de que estás enfocado en el cambio y trabajando en tu relación

8-Si nada de esto funciona, entonces, por supuesto, ¡sal de esa relación urgente!

Nadie merece una relación que sea estresante en su vida. Si bien en última instancia debes lidiar con las consecuencias de tus elecciones, recuerda que SÍ tienes otra opción. No tienes que quedarte si la situación se ha vuelto insoportable. Defiéndete, si crees que te mereces. Si tu vínculo es lo suficientemente fuerte como para resistir los cambios, ambos saldrán mejor del otro lado.

Redacción PowerofPositivity.com

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Carta de amor para sanar heridas emocionales

Comencemos por las reglas básicas de las que depende llevar una buena relación. Para muchos de ustedes es un conjunto de varias, sobre todo, unas más complejas que otras, pero partamos de las básicas. Ante todo, el respeto y la confianza. Qué difíciles palabras, aún más llevarlas a la realidad y convertirlas en el estandarte de toda relación.

Ahora bien, es un problema luchar contra las personalidades de cada uno, los gustos y desacuerdos. Es ahí cuando deben entrar tanto el respeto, como la confianza, para que los acuerdos trasciendan. Esto aplicado, de la mano de la constante comunicación.

¿Qué hacer cuando todo este conjunto de reglas, sumado a las que cada cual considere, falla? Pues, aunque el orgullo a veces ciegue y no lo permita, hay que ofrecer y recibir perdón. De allí parten los cambios, porque con el perdón deben venir transformaciones que demuestren resarcimiento. Entonces, el camino es reconocer, pedir perdón y, por supuesto, de errores que no se pueden volver a cometer.

“Pero… ¿Si no tengo las agallas para decírselo?” Si aún hay amor y quieres reconsiderar muchos aspectos de la relación, por eso estás acá. Entonces, ¿qué más sincero que una carta de tu puño y letra que contenga el pasado, presente y lo que será el futuro entre ustedes?

¿Cómo debes hacer esta carta?

Comienza por descargar aquello que no te gusta, que te impide continuar, que altera tu paz. Escribe eso que te molestó, que en ese momento preferiste guardarlo, pero que, ahora, es necesario él o ella lo sepa. Cómo es que pudo pasar lo que pasó, por qué sucedió, si sentiste o sientes ira, díselo.

Luego, escribe lo que esa tristeza te llevó a hacer, aunque no quisiste, pero que fuiste consciente de hacerlo. Lo que la ira generó en ti, derivó en también haber maltratado al otro y te escudaste aquella vez en una razón. Acuérdate muy bien de lo que haya pasado, para que luego tu propia conciencia no te pese.

Después, describe a qué comportamientos de esa persona les temes. Seguramente, han habido hechos que los han marcado a ambos y que han permitido se pierda la confianza. Recuerda esas palabras o esos gestos que en ningún momento esperaste recibir, pero que al fin sucedieron. Será momento de sacar a flote esas inseguridades que te generaron heridas.

Pasa ahora a reconocer tus propias responsabilidades, ya que también habrán recalcado en la otra persona y creado inseguridades en sí. Así como tú esperas que te entiendan, también debes arrepentirte por lo que hayas hecho o dejado de hacer. Reconoce que tú quisieras cosas distintas a las ya vividas, entendiendo la labor que cumplen ambos.

Ahora, firmemente plasma tus buenas nuevas intenciones dentro de la relación. Soluciones hay muchas, y habiendo dejado atrás el orgullo, debes imaginar actos para resarcir los cometidos en el pasado. Escribe qué deseas de ahora en más, qué esperas, y augura solo buenos deseos. Además, comprométete mayormente con una promesa, la cual sabes que no debes fallar y generará mayor confianza.

Haz el acto más sincero de amor…

Por último, pide perdón; no hay acto más sincero que reparar por medio de esta palabra. Estarás demostrando que quieres cambiar y sientes lo sucedido. También, demuestra ese sentimiento que siempre ha estado en ti, pero que el orgullo ha querido ocultar. Vuelve a decir “te amo” y parte de ahora en adelante desde esas palabras. Dile cuánto vale esa persona para ti y los valores que le caracterizan en su papel en la sociedad y la relación.

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Esta historia de amor te conmoverá: Murieron abrazados luego de 75 años de casados

La pareja de ancianos Alexander y Jeanette Toczko, era de California. La cual llevaba casada la sorprendente cantidad de 75 años. Durante su largo matrimonio estuvieron juntos y de la misma forma murieron. Resulta que han fallecido recientemente de la forma más peculiar y honorable que denota un amor inconmensurable entre ambos. Se trata, entonces, de una historia de amor, de sacrificio y comprensión como ninguna otra.

Los ancianos han muerto casi al mismo tiempo. Solo con horas de diferencia. De hecho, en camas juntas que el hospital había puesto de esa forma para que la pareja pudiera permanecer junta hasta el final…

Murieron en los brazos del amor…

Murieron abrazados. Ambos habían estado juntos desde los 8 años. Por lo tanto, habían crecido de la mano como personas y pareja. A la hora de su muerte, decidieron partir juntos para poder permanecer de la misma forma por siempre. Una pareja excepcional que se profesó amor hasta el último momento.

Su último abrazo fue fotografiado por su hija. La cual, los estaba acompañando en sus últimos alientos. Aimee Toczko-Cushman, relata que sus padres siempre fueron la pareja ideal. Pasaron los años y con ellos vivieron dificultades y alegrías, pero su amor permaneció inmutable en todo momento.

En el año de 1940 contrajeron matrimonio y desde ese momento permanecieron uno al lado del otro como pareja. 96 y 95 años eran sus edades. A pesar de que se mantenían en un buen estado de salud, de un momento a otro las cosas cambiaron.

Un accidente que acarreó problemas de salud para ambos:

Semanas antes de su muerte Alexander tuvo un accidente. Se rompió la cadera gracias a una caída que lo inmovilizó y obligó a mantenerse en cama hasta el día de su muerte. Jeanette, por su lado, y sin motivo aparente también enfermó. Entonces, su hija decidió ingresarlos a un hospital especializado en cuidados de ancianos.

En dicho centro les brindaron la atención que necesitaron. Sin embargo, el estado de salud de la anciana pareja cada día era peor. Con su salud disminuida, el hospital decidió brindarles unas camas especiales donde podían permanecer abrazados el tiempo que quisieran. Puesto que esa era la petición de ambos.

Hasta que llegó el día de partir…

El día de su muerte se despidieron con un largo abrazo. Aunque, no murieron justo en el mismo momento. La diferencia fue solo de pocas horas. Y durante todo ese tiempo permanecieron abrazados hasta el final. Su hija expresó que siempre fueron uno solo desde que ella tenía memoria. De esa manera, decidieron compartir su vida juntos y también su muerte.

Su hija Aimee Toczko-Cushman, decidió compartir esta bella historia de amor como una manera de hacer honor a sus padres y al amor inmenso que se profesaron. Es una manera de dar esperanza a las jóvenes parejas que han perdido la fe en en el matrimonio y que subestiman el amor. Una experiencia que ha calado hondo en el corazón de familiares, amigos y cuidadores. Puesto que, incluso, las enfermeras que estaban pendientes de sus atenciones en el hospital han quedado anonadadas con tan maravillosa muestra de amor entre dos personas.

La pareja dejó atrás a 5 hijos y 10 nietos. Además de 6 bisnietos. Cuatro generaciones que no son más que la muestra de que cuando existe el amor en una pareja la familia siempre permanece unida. Hoy en día, después de superar el dolor de la pérdida. Sus familiares recuerdan con orgullo a esta pareja que demostró que el amor nunca se acaba. El amor es un sentimiento, un estado de consciencia que puede transformarse, evolucionar, cambiar, pero nunca morir. No cabe la menor duda que ni la muerte podrá separarlos. Recordemos que, los amores auténticos son como las águilas, pues vuelan más alto cuando hay tormentas.

Extraido de: Editorial Phronesis

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9 rasgos principales de las personas tóxicas

¿Alguna vez has empezado una relación con alguien y descubriste varias semanas, meses o incluso años después que no era quién creías? Y todo empeora cuando te das cuenta que es como las demás personas con las que saliste,  ¡el mismo patrón de relación insatisfactoria!

Si te caracterizas por ser una persona sensible, seguro eres particularmente vulnerable a las relaciones inseguras porque tiendes a ser confiado, abierto, honesto y compasivo por naturaleza. Tal vez por esto muchos se aprovechan y te dejan sintiéndote agotado, herido y traicionado. Sin embargo, la solución no es tratar de cambiarlos o cambiarte a ti mismo, sino reconocer la diferencia entre una persona segura y otra insegura.

A continuación te daremos aquellos rasgos que describen la personalidad y comportamientos de esas personas que no te hacen bien. Reconociendo estos patrones lograrás entablar relaciones con personas apropiadas y alejarte de aquellas que no lo son.

1. No les gusta admitir sus debilidades

Ser abierto y vulnerable es esencial para una relación. En ocasiones, las personas intentarán ocultar sus debilidades centrándose en tus debilidades. Despreciarte es una manera fácil de construirse. Si eres el que tiene problemas, entonces pueden sentirse superiores.

2. Siempre están a la defensiva

Una persona segura de sí misma siempre está abierta a comentarios, expresiones de preocupación e incluso críticas, especialmente si vienen de aquellos que lo aman. Si te encuentras con alguien que al menor comentario se enoja, ¡ten cuidado! De seguro no querrá escucharte, ni estará dispuesto a asumir la responsabilidad de sus acciones.

3. No son humildes

Estas personas se sienten superiores a todos los demás y se niegan a ver sus propias desaciertos. A menudo suelen proyectar sus propios defectos e inseguridades en los demás.

4. Se disculpan sin cambiar su comportamiento

Un patrón común en las relaciones inseguras son las expresiones de arrepentimiento, disculpas y promesas de cambio. Pero estas nunca van seguidas de cambios reales en el comportamiento. Recuerda que una persona segura de sí no modifica su actitud porque sienta que debe hacerlo, sino porque realmente quiere ayudarse a sí misma y aquel que ama.

5. Evitan enfrentar sus problemas

Es mucho más fácil para una persona tóxica culpar a otros por sus problemas que admitir que los tienen o tomar medidas para resolverlos por sí misma. Además, trata a los demás con falta de empatía cuando está molesta y no perdona cuando descubre fallas en los demás.

6. Te halagan en lugar de hablarte

Alguien que realmente se preocupa por ti compartirá tus preocupaciones y te hablará con honestidad. Pero aquel que solo te dice lo bien que haces todo de seguro solo está tratando de quedar bien contigo a toda costa.

7. Exigen confianza en lugar de ganarla

La confianza solo se puede construir a lo largo del tiempo. Crece cuando experimentamos un comportamiento de cuidado consistente. Pero las personas inseguras a menudo creen que debes confiar en ellas de inmediato y actúan a la defensiva si no lo haces.

8. Siempre mienten

Todos decimos mentiras de vez en cuando, pero aquellos que son inseguros ven el engaño como una forma efectiva de lidiar con los problemas.

9. No crecen

Todos tenemos aspectos de nosotros mismos que necesitamos mejorar, pero la clave es tratar de ser mejor día a día haciendo cambios progresivamente. Culpar a los demás, responder de manera agresiva y oponerse al cambio disminuye el crecimiento personal y mantiene a una persona en el mismo nivel emocional a lo largo de la vida. ¡Ojo si te encuentras con alguien así!

Cualquiera de estas características es una señal de alerta que debes tener en cuenta ya sea que vayas a establecer una relación romántica, de amigos o de trabajo. Nadie es perfecto y el cambio lleva tiempo, pero si notas que alguien se resiste más de lo normal tal vez es hora de decir adiós.

Extraido de: Editorial Phronesis

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¿El amor es realmente todo en una relación?

El amor es ese sentimiento sublime hacia otra persona que nos atrae, nos completa, nos produce alegría y de quien esperamos reciprocidad para mantener una relación armónica, que de sentido y nos haga felices. El amor nos invita a la convivencia con la persona amada, pero ¿Es realmente todo en una relación?

Sentir amor por nuestra pareja favorece la convivencia y nos predispone a complacerla. De esta manera se genera una especie de danza, en la que cada uno tiene un papel protagónico y fundamental en la armonía que se logre. Es algo así como acoplar tus pasos en función de los pasos que da el otro, un baile, con movimientos que fluyen, que avanzan.

¿Basta el amor para mantener esta armonía en la relación de pareja?

Depende de cómo lo asumamos y expresemos. No basta con declarar nuestro amor y con darlo por sentado con el pasar del tiempo. No es suficiente. La relación de pareja es un libro con múltiples capítulos, de modo que está en cada miembro, con su actitud y sus ojos de lector activo, asumir el compromiso que llaman vida en pareja.

Queremos mantener la relación y ser felices juntos. Entonces, no es válido cerrar los ojos, no podemos dejar que el otro lea solo ni podemos cerrar el libro.

Lo que sí podemos es escribir y leer juntos nuestros capítulos. Amar es un verbo, implica acciones de parte de ambos, pero si el otro no nos complace, nos sentimos defraudados en las expectativas que tenemos de la relación de pareja.

Pasado un tiempo pensamos que basta con que nos amemos y entonces nos entregamos a la rutina que nos demanda la convivencia y olvidamos las muchas acciones que abarca ese verbo amar.

A veces nos quedamos atrapados en el resentimiento y la frustración. Nos rendimos. Permanecemos a la espera de que el otro cambie. Renunciamos a nuestro 50% de influencia. Te has puesto a pensar, ¿cómo te sentirías si el otro cambiara? ¿Qué harías?

¿Por qué esperar? ¿Qué te impide empezar a comportarte como si tu pareja ya hubiera cambiado?

¡Asume tu parte! ¡Cambia tú! No basta con verbalizar que todavía se aman y que por eso continúan juntos, pero lo hacen con resignación e infelicidad, porque han perdido el sentido de compartir, han extraviado en la convivencia diaria la complicidad y la magia. Aún se aman, pero ese amor está cubierto por el polvo de la rutina traicionera.

Están atrapados en la monotonía, se aburren, están agobiados por las responsabilidades del hogar, cada uno se queja de la actitud del otro y lo que es peor, dejan de atender las necesidades de la relación de pareja. Empiezan a hacer planes por separado y terminan por alejarse, aunque todavía se amen.

Es fácil lamentarse, pero con ello solo lograrás cavar más profundo el hueco en el que enterraran ese amor que aún los une.

¿Qué puedes hacer?

Da el primer paso y si tu pareja no te sigue, regrésate a buscarle. ¡Vuelve a comenzar!

Rescata esas primeras veces en las que danzaban juntos, en esa armonía que tanto extrañas. Ten la iniciativa. Olvida el rosario de las quejas. Piensa en lo que sí les funciona. No te victimices, hazte responsable de la parte que te toca, ¡cambia tú!

Hay una parte de la relación de la que eres responsable, asume el compromiso de mejorarla, cambia tu actitud, elimina tantos lamentos que de nada te han servido Actúa como si tu pareja ya hubiera cambiado y empezarás a notar los cambios. Ve poco a poco, un detalle a la vez. Aprecia lo positivo e ignora lo negativo. Esfuérzate ¡vale la pena!

Hay un ejercicio de pareja que puedes implementar. Regálale y regálate un día de amor, no importa lo que tu pareja haga. No importa si olvidó la compra del supermercado o si se negó a pasear el perro. Prepara todos los detalles para pasar ese día especial, lo que sabes que le gusta. Esmérate, exprésale tu amor con hechos concretos, nadie se resiste a ser tratado con amor sin devolver amor.

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5 hábitos para mantener una relación feliz

¿Cuál es la fórmula mágica para mantener una relación feliz a lo largo del tiempo? Con esto, no solo se hace referencia a las relaciones de pareja. También, a las de carácter familiar y de amigos. Resulta que, el hombre es un ser social y como tal vive rodeado de personas. Con las cuales, debe convivir, trabajar y hasta formar un hogar. En este último caso, las cosas pueden tornarse mucho más complicadas.

La familia, por ejemplo, no se escoge. Sin embargo, existen lazos de sangre que son imposibles de romper. La pareja, es un desconocido que llega a nuestras vidas y esperamos pueda formar parte de ella. El problema está en saber mantener esa relación feliz y saludable con el pasar de los años. No es fácil. Por lo que, muchas de estas terminan en ruptura a pesar de haber experimentado tanto amor.

En este artículo podrás descubrir los hábitos que debes cultivar en tu relación para garantizar el éxito de la misma. Recuerda que, se trata de un trabajo en equipo. En el cual, ambos deben colocar su granito de arena…

El descenso en las relaciones de pareja

Es muy común ver como las relaciones de pareja terminan. Noviazgos y matrimonios pueden tener desenlaces no deseados. Es decir, pasar de la unión a la separación muy fácilmente. Por lo general, este fenómeno se da más en las parejas con hijos que en aquellas que se han mantenido sin descendencia. Las razones pueden ser múltiples, cansancio, fatiga, poco espacio personal, abandono de la sexualidad, entre otros. Las parejas que no tienen hijos pueden tener más tiempo para descubrirse y compartir. Sin embargo, los hijos no garantizan ni el éxito ni el fracaso de una relación de pareja.

La verdadera clave de la felicidad en una relación depende exclusivamente de la pareja. Son solo ellos los que pueden lograr salvar o dejar morir el amor que los ha unido. Investigaciones británicas se han encargado de entrevistar a parejas felices de diferentes países. Con el fin de determinar el secreto que les ha permitido seguir juntos. Los resultados arrojan que más que una fórmula se trata de hábitos que ambos cultivan día a día.

1. Mantener las atenciones que los enamoraron al principio:

La costumbre y monotonía puede ser un arma letal para cualquier pareja. Pensar que después de que se hace una vida en común se deben dejar de lado todas aquellas atenciones del noviazgo es un grave error. Si fueron las actitudes amorosas las que los unieron, entonces puede que su ausencia los separe.

Llevar el desayuno a la cama, llamar para saber cómo va el día, regalar flores o chocolates, entre otras cosas. Son simples detalles que llenan el corazón de la persona que amamos. Si eso dio resultados cuando todo comenzaba, pues es una estrategia que se debe seguir aplicando siempre.

2. Enfócate en los aspectos positivos de tu pareja:

Aceptar a la pareja tal y como es no es fácil. Lamentablemente, siempre queremos cambiar a las personas de acuerdo con lo que nosotros creemos es lo mejor o según nuestras necesidades. Cuando el otro no cumple esas expectativas en algún aspecto, entonces nos enfocamos en ello. Es decir, le damos más valor a los errores que a las virtudes. Lo negativo centra nuestra atención. Y todo lo positivo de esa persona que seguramente es más queda enterrado.

Cuando algo de tu pareja no te guste. Piensa inmediatamente en todas las cosas buenas y aspectos positivos que te ofrece. Es un error quedarse solo con lo malo y no valorar lo bueno que día a día no percibimos. Recuerda, debemos saber cómo afrontar las situaciones de estrés que se presenten.

3. Agradece a tu pareja todos los días:

Aunque podamos llegar a pensar que nuestra pareja tiene la obligación de hacer ciertas cosas por nosotros, la verdad no es así. Nadie tiene ninguna obligación en una relación. Cada quién debería ser libre de hacer o no hacer. Por lo tanto, cuando tu pareja haga cosas por ti. Aunque parezcan insignificantes, recuerda que no lo son.

El agradecimiento hacía los favores, atenciones y mimos que recibes es de vital importancia. De esa manera, haces sentir valorado y apreciado a la persona que tanto amas. Tu pareja se sentirá correspondida y lo agradecerá. Recuerda que el amor se alimenta con gratitud.

4. Fomenta la unión y el compañerismo con tu pareja:

Una pareja es mucho más que un amante. Se trata de un compañero de vida. De un mejor amigo que te acompaña siempre. La complicidad es la clave del entendimiento. Más allá de la sexualidad, la amistad es el factor más importante dentro de una relación. Estudios demuestran que las relaciones duraderas son aquellas que superan el amor romántico y el síndrome del estrés post romántico que esto conlleva.

5. No permitas que lo externo afecte tu relación:

Aunque parezca difícil no es imposible de lograr. Evadir las situaciones externas de trabajo, estrés, responsabilidades que no tienen que ver con la relación es necesario. Los problemas de la calle que son llevados al hogar solo pueden acarrear conflictos en tu relación. Mantener un espacio de armonía entre ambos es el mejor secreto para lograr una relación saludable a través del tiempo.

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5 señales que indican que tu pareja no te valora y jamás lo hará

Encontrar el amor no es una tarea fácil. A lo largo de nuestras vidas vivimos diferentes experiencias que muchas veces nos dejan un sabor amargo. Cuando nos enamoramos no pensamos que nuestra pareja tarde o temprano pueda hacernos daño. Idealizamos a la persona y pensamos que estaremos con ella el resto de nuestras vidas.

El amor y el valor de los sentimientos no siempre forman parte de una relación. A pesar de que, en la mayoría de los casos, aparecen ciertas señales que nos indican que las cosas no marchan bien.

Actitudes, palabras y acciones que demuestran que esa persona con la que estamos no nos valora y probablemente jamás lo hará. Queda de nuestra parte prestar atención a lo que es evidente. Cegarse por amor, al final puede resultar muy doloroso. En las siguientes líneas te presentamos 5 señales que te permitirán saber si tu pareja no te valora ¡Presta mucha atención y toma nota!

1. Nunca está cuando le necesitas…

En una relación buscamos apoyo. Además de la sexualidad que se experimenta, lo más importante es el amor, el compañerismo y la amistad única que existe entre esas dos personas que han decidido compartir su vida. Por lo tanto, es el apoyo más inmediato e importante que buscamos al necesitarlo.

Si estás con una persona que nunca está para ti cuando la necesitas, entonces, tienes un problema. Si resulta que, esa persona está siempre presta a ayudar y a apoyar a los demás, pero no a ti. Es evidente que, algo anda mal. Pero, ¿cómo saber si tu pareja te toma en serio? Es bastante sencillo. Primero, pregúntate si mereces tal abandono y si es justo que estando con alguien te sientas así. Después, analiza si tu pareja te conviene o no.

2. Siempre eres el plan B…

Aunque nos moleste y nos duela debemos aceptar que no siempre somos la prioridad de esa persona que tanto nos importa. Si estás en una relación, en la cual tu pareja no te considera lo más importante es momento de que te plantees dejarla ir. Esto, no significa que deba estar a tu lado las 24 horas del día.Simplemente se trata de que tu presencia sea necesaria en su vida. De que te incluya en sus planes sin que lo tengas que pedir. Y, sobre todo, de que piense en ti antes que en alguien más.

Si te busca solo cuando sus amigos le han cancelado un plan o cuando no tiene nada más o mejor que hacer. Entonces, debes apartarte. No permitas ser el plan B de nadie. Si esa persona te ama te incluirá en su vida y lo hará a la medida de ambos.

3. No corresponde a tus muestras de afecto…

Cuando existe amor es imposible de ocultar. Es un sentimiento que aflora desde lo más profundo. Es auténtico y sobre todo espontáneo. Muchas veces, damos más de lo que recibimos. Es un error esperar que tu pareja se comporte de la misma manera en que lo haces tú. Que sus muestras de afecto sean tal cual son las tuyas. Debes entender que somos diferentes y que cada quién tiene su manera de experimentar el amor. En todo caso, es algo que debemos aceptar.

Sin embargo, existe un límite para todo. Si estás con una persona fría y distante. La cual, no te demuestra el más mínimo interés y cariño. A pesar de que, te desvives por mimarla y atenderla. En ese caso, debes plantearte la posibilidad de que tu pareja no sienta lo mismo que tú. Lo mejor, entonces, es asumir que esa relación no es lo que necesitas. Estar con un témpano de hielo a la larga te traerá muchas dificultades. Incluyendo conflictos internos y problemas de autoestima.

4. Te sientes excluida de su vida…

Después de un tiempo de relación aún no logras que tu pareja te haga parte de su vida. No conoces a su familia. Apenas has compartido con sus amigos.  Su vida parece casi un misterio que cada día te esfuerzas en descifrar. ¿Te sientes excluida de su vida? Entonces, ha llegado la hora de preguntarte si valdría la pena terminar. Puesto que, es muy probable que no tenga futuro y te esté haciendo perder el tiempo.

5. ¡No eres feliz!

Es la señal mas determinante de todas. Si estás en una relación que no te llena y te hace sentir mal, pues no es la relación para ti. Debes alejarte lo antes posible. La felicidad es el tesoro más preciado que todos tenemos. Nadie merece el sacrificio de perderla. Quedarse con una persona que no te brinda felicidad es masoquismo. Si es tu caso, toma la decisión de alejarte y apuesta por tu bienestar. Recuerda que, debes amar cuando estés listo no cuando te sientas solo.

 

 

Extraido de: Editorial Phronesis

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