Amar es para valientes

Hace algunos meses les conté por mi página de Instagram @hoy.me.toca que me había llegado la saga Crossfire de Sylvia Day y estaba ansiosa por leerla. Y de toda la literatura erótica que he leído debo decir que este es uno de los libros que menos me ha enganchado, nunca sentí esa necesidad de leer y leer sin parar hasta poder terminar y seguir con el otro (eso sí me pasó con los de Megan Maxwell y con las 50 sombras de Grey).

Pero me quedo con una pregunta que está al inicio del capítulo 15 que dice ¿Cómo se puede profundizar en una relación amorosa si no se conocen los secretos del alma de la persona que amas?

Esta pregunta tiene respuesta en las charlas de Brené Brown que se las mega recomiendo que pueden encontrar en Netflix o Youtube, pero para quienes no la conocen les intentaré responder desde mi interpretación.

Amar a alguien es un riesgo que no todos están dispuestos a tomar, porque cuando decides amar, al mismo tiempo decides voluntariamente exponerte al sufrimiento y al fracaso. Nos cuesta quedarnos en el aquí y ahora y vivir cada momento, bueno o malo, con pasión, con amor y ternura y entender que todas las relaciones (pareja, amistades, hijos, etc) tienen altos y bajos. Nuestra cabeza rápidamente nos muestra todos los posibles escenarios donde pudiera terminar esta relación, muchas veces el fatalista es el que gana el primer lugar.

¿Qué pasa si me deja? ¿Qué pasa si no le gusto tanto? ¿Qué pasa si me hace sufrir? Miles de preguntas que te atormentan y te hacen planear una y otra vez la salida de emergencia en caso de desastre. Preguntas que lo único que hacen es desconectarte de tu corazón y hacer funcionar la cabeza, donde el capitán del barco es el EGO, a mil por hora.

El ego solo sabe moverse en una zona, si lo sacas de ahí se enciende una alarma de alerta que dice “en este terreno donde me estás llevando, yo no te voy a poder salvar, asi que rápidamente toma todas tus cosas y volvamos a la zona de confort, volvamos a la comodidad de nuestra vida donde no tomamos riesgos y sabemos predecir y controlar todas las variables que se presenten”. Y así es como volvemos a construir este gran muro de piedra que nos protege del sufrimiento, que nos hace ver como un hombre o mujer fuerte, que nada le afecta y que si se cae, ni le duele.

La pregunta es: ¿cómo voy a esperar que alguien me ame si me escondo? Nadie puede encontrar tu esencia detrás de tanto disfraz. Finalmente si alguien te encuentra, tal vez ni siquiera te encuentra a ti, más bien encuentra una versión de ti que tú te has contado que existe pero que realmente no eres tú.

Hacer el ejercicio de saber quién soy y qué quiero, cuáles son mis miedos más grandes, mis penas más profundas, mis sueños, etc. es salir de mi escondite, es arriesgarme a vivir, es atreverme a amarme y amar, es poder ser vulnerable, aprender a caerse, fracasar, sufrir. Amar es atreverse a ser vulnerables, es una elección que debemos hacer todos los días y NUNCA es fácil.

Esas conversaciones incómodas que quieres tener con tu pareja pero no te atreves, por miedo a perderlo/a, a que se enoje, a discutir, a generar una tensión. Esas son las conversaciones que tenemos que aprender a tener, porque evitarlas sólo te salva de la situación por un tiempo, pero eventualmente volverán a aparecer y tendrás que hacerte cargo.

Elegir la valentía por sobre la comodidad es como elegir comer sano, están previniendo futuras complicaciones en la salud de tu cuerpo, y en la salud de tu relación. Tener la valentía para actuar aun cuando sabes que no puedes controlar el resultado, es salir de tu zona de confort; como decir ‘te amo’ primero, sin saber si el otro te va a decir ‘yo también’. La vulnerabilidad es el camino hacia el otro, pero nos da tanto miedo quedar expuestos, que muchas veces preferimos (inconscientemente) quedarnos detrás de ese gran muro, donde nadie nos puede encontrar.

Preferimos no amar para no sufrir y terminamos lastimándonos demasiado, porque estamos programados para amar y pertenecer, está en nuestro ADN.

 

 

 

Michelle_PollmannMichelle Pollmann Román

Directora de Centro Al Alma

Psicóloga Clínica
Postítulo Psicoterapia Psicoanalítica
Terapeuta de Pareja
Sexóloga en formación

 

 

Imagen portada de Sasin Tipchai en Pixabay

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La libertad de ser quien soy

Trabajar en este camino implica tener momentos de silencio para mirarnos, romper y preguntarnos por los mandatos que gobiernan nuestra vida y que nos limitan, evaluar cómo está nuestra expresión de emociones y analizar todas aquellas situaciones que nos quitan paz.

Quizás todo se resume en la palabra conciencia, y sobre todo conciencia de presente, de estar donde estamos y no con el cuerpo en un lado y la cabeza y el corazón en otro.

Este es un camino hermoso que yo he empezado a caminar después de mucho dolor y aprendizajes que espero hayan dejado huella en mi alma para ir todos los días acercándome a mi mejor versión.

Además de invitarlos a leer mi más reciente caminata, quiero desearles que seamos capaces de ganarle a los miedos, las culpas y todas aquellas cosas que igual que una cebolla van generando capas que cubren nuestra esencia y que nos impiden ser lo que somos. Algunos podrán hacer este camino solos , otros como yo hemos necesitado ayuda pero la aventura de sacarnos todo aquello que nos quita La Paz es algo que le da sentido a este hermoso proceso de vivir.

 

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Autenticidad

Hoy les quiero hablar sobre un tema que está tomando fuerza y me alegro de ello, se trata de la Autenticidad. Surge la necesidad en una sociedad cada vez más digital, visual, donde toma protagonismo la imagen. La tecnología vino a quedarse y a seguir avanzando a pasos agigantados, jóvenes y adultos se expresan a través de ellas. Por esto, es cada vez más importante reforzar el ser auténtico como un gran poder y valor.

La autenticidad nos da identidad y lo más importante nos hace únicos,. nos aumenta la creatividad, seguridad y autoestima. Ayuda a que seamos capaces de generar conversaciones difíciles, dar nuestra opinión, la única fórmula de fortalecer “nuestro Ser Único” es partir por respetarnos, conocernos y en forma automática aprendemos a respetar a otros, logramos reconocer al otro tan único como nosotros, nos hacemos responsables y protagonistas de nuestra vida.

La imagen toma una gran fuerza, ¿sabes que recordamos un 80% lo que vemos frente a un 20% de lo que leemos? y si hoy nuestra comunicación está fluyendo en una ambiente de tecnología, que mejor que proyectar lo que realmente eres, con una imagen sana, aquella que sea coherente contigo. No existe la imagen perfecta, porque somos perfectamente imperfectos. Busca una “rareza” en tí que por miedo a no ser aceptado o a no pertenecer la has dejado oculta, compártela con el mundo porque la necesitamos. Hemos aprendido la palabra “rareza” como algo malo, pero si nos vamos a su significado es algo “extraordinario” “único” “singular” “original”.  ¿Crees que los grandes creadores, gente exitosa, personas que creyeron en algo y lucharon por ello, no los tildaron de locos o raros?.

Por mientras hay ideas y sueños que rondan por tu cabeza y palpitan en tu corazón, aparece el miedo. Como dice una frase por ahí “Hazlo ¿tienes miedo? Hazlo con miedo” Te invito a un viaje de autoconocimiento que encuentres la confianza, la seguridad de creer en ti. Es bueno equivocarse, se aprende desde este espacio. Detente unos minutos, la creatividad nace en ese momento. Despierta los sentidos, todo es comunicación. No escondas tus emociones, aprende a usarlas. Se auténtico, sin miedo a ser distinto, original. Entender que todos somos distintos, no juzgar al otro por pensar y actuar diferente. Puede gustarme o no, pero lo respeto.

El ser tú, no significa pasar a llevar. La persona auténtica sabe quien ser en cada momento, no tiene que convencer a nadie de lo que es.

Cuando lo sientes, lo piensas y actúas. Mente + Corazón + Cuerpo = COHERENCIA

 

Catalina Perez Izquierdo

Diseñadora de Vestuario

Foto Portada: Ilustradora Carolina Rios

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Ama cuando estés listo, no cuando estés solo

La relación más importante que debes cultivar es contigo mismo. Si no estás bien solo, no podrás estarlo con nadie más. Recuerda que reflejamos hacia otros lo que somos o cómo estamos en nuestro interior. Si no has cultivado el amor propio y tienes una baja autoestima, pues será maltrato y desamor lo que obtengas en tus relaciones de pareja.

Si no te quieres, respetas y valoras, nadie más lo hará por ti. De esta manera terminas siendo alguien vulnerable a la violencia y víctima de múltiples situaciones negativas.

Tanto hombres como mujeres con baja autoestima pueden terminar aceptando maltratos verbales, psicológicos y físicos de sus parejas. La razón de esta aceptación radica en la inseguridad. Se sienten culpables, no se creen lo suficiente o simplemente no quieren estar solos.

El miedo a la soledad…

Todas las personas buscan compañía. Está en la naturaleza humana ser un ser social. Sin embargo, muchos no entienden que la soledad es parte de la vida y que esos momentos resultan ser los más enriquecedores.

Tener miedo a que la pareja se aleje, casi siempre es confundido con amor. Nada más lejos de la realidad. En primer lugar, entendamos que el verdadero amor es libre. Por lo tanto, no debería importarte que ese hombre o mujer al que dices amar se aleje de ti. A veces el no aceptar una situación solo refleja el apego, más no el amor. Además, recuerda que a veces es preferible estar solo que mal acompañado.

En segundo lugar, cuando tenemos miedo a estar solos preferimos seguir con una persona que no nos aporta nada. Nos encontramos, entonces, ante la problemática de aceptarnos a nosotros mismo. ¿Por qué? Sencillamente porque tenemos miedo de conocernos, aceptarnos y escucharnos internamente.

El estar con alguien, por más negativo que sea, es una forma de no ver cara a cara lo que eres. Muchos se esconden detrás de sus parejas y se convierten en sus sombras. Esto resulta más sencillo que el autoconocimiento y la aceptación.

¿Cómo me beneficio de la soledad?

La soledad resulta ser el momento idóneo para conocernos. Nadie más que tú puede entenderte mejor y amarte más. Para conseguir el amor de otras personas, antes debes conseguir el amor propio.Somos un reflejo y recibimos lo que proyectamos. El estar solo es la oportunidad perfecta para hacer las paces contigo mismo. Para perdonarte, aprender a amarte y aceptarte. ¿Realmente te amas a ti mismo?

La mayoría de las personas tienen miedo a estar solos. No se dan cuenta que, el aprender a estar solos y vivir la experiencia, les permitirá valorar las relaciones con los demás. Además, el autoconocimiento es un factor que vale la pena cultivar. Para ello, lo mejor es la soledad.

Ama cuando estés listo, no cuando estés solo

El psicólogo y escritor Walter Riso nos entrega esta frase “Ama cuando estés listo, no cuando estés solo”. ¿Qué significa esto? Muy simple, no busques amar a alguien por miedo a la soledad, no estés con otra persona solo para sentirte acompañado.  El momento perfecto para recibir el amor, pues el amor no se busca, es cuando te sientes completo contigo mismo. Y no necesitas más compañía que tu ser.

En su obra los límites del amor. Walter Riso, nos habla de cómo buscamos la autorrealización en la vida de pareja. Cuando realmente deberíamos buscarla en nosotros mismos. Esta resulta únicamente un complemento de la realización personal. Por lo tanto, no es la realización misma.

Para concluir, nada mejor que la siguiente frase de Riso “Un amor maduro es el que integra el amor por el otro con el amor propio sin conflicto de intereses”. Por lo tanto, si no te amas a ti mismo, no estás listo para amar a otro. Si buscas tener pareja para evadir la soledad y estar acompañado. Entonces, no estás listo para el amor.

 

Escrito por: Editorial Phronesis

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4 cosas que puedes hacer para acompañar a tu hij@ en la PSU

Este 27 y 28 de noviembre se rinde la PSU. Para muchos jóvenes significa una tremenda presión, muchos padres y educadores señalan que ven a sus hijos estresados y cansados. Para algunos la PSU es el paso para ser primera generación universitaria en su familia, para otros es jugarse la entrada a una carrera exigente en la mejor universidad posible. Para todos es un hito importante, que si bien no determina el futuro ni la felicidad, si puede condicionar las circunstancias en que se desarrollará la propia vocación.

 ¿Cómo acompañar a los hijos en este proceso de manera que se transforme en una experiencia positiva y de aprendizaje?

En primer lugar hay que decir que es difícil eliminar el estrés asociado a la PSU. El estrés no es malo en sí mismo, es una respuesta fisiológica a ciertos estímulos que nos pone en lo que se llama modo “huir o atacar”. Lo relevante es que el tipo de adaptación frente al estrés es lo que hace que este se transforme en un elemento de motivación y energía o en uno de ansiedad y paralización. Por lo tanto, nuestro rol como padres y educadores no es decirles que no se estresen ni que da lo mismo cómo les vaya, esa actitud es de cero empatía con lo que efectivamente está viviendo el o la adolescente. Tampoco sería bueno aumentar ese estrés, ya sea criticándolos por lo poco que se esforzaron o acosándolos todos los días para que estudien sin parar motivados por el miedo a no alcanzar el puntaje. Lo que necesita un joven estresado es ante todo comprensión y tener un espacio de desahogo. Hablar de lo que le está pasando y sentir que es comprendido le ayudará a regular los niveles de estrés y a tener la pausa para ponderar con mayor reflexión las cosas. Existe numerosa evidencia de que lo más sano para canalizar de manera adecuada las emociones es hablar de ellas.

En segundo lugar, podemos propiciar y fomentar algunas prácticas de autocuidado que les ayudarán a llegar menos tensos, con más energía y más concentrados al día D.

Es prioritario que cuiden el sueño. Hoy día sabemos que para que haya un real descanso necesitamos 7 a 9 horas de sueño. Durante estas horas el cerebro no sólo descansa sino que se activan las células gliales que son auxiliares de nuestras neuronas. Su función es limpiar y eliminar las toxinas que producen las conexiones neuronales durante el día. Si no hay una limpieza adecuada nuestra capacidad de concentración, la memoria e incluso el metabolismo se ven afectados. Así es que ojo con los carretes, porque como ya no van a clases, puede que sea tentador juntarse con los amigos hasta tarde durante la semana. Y al respecto sólo comentar que el alcohol en exceso y la marihuana disminuyen las capacidades cognitivas, no sólo en el largo plazo.

Enseñarles ejercicios de respiración profunda, que duran máximo dos minutos y que cuando se practican unas tres a cuatro veces durante el día ayudan a disminuir el estrés y favorecen la concentración.

Contarles que tomar mucha agua les ayuda a mejorar las capacidades del cerebro, porque el agua facilita las conexiones neuronales. Idealmente que vayan con su botella el día de la prueba, pero que también tomen agua durante los tiempos de estudio.

Ayudarlos a elaborar un plan de trabajo para los últimos días, haciéndoles ver que los períodos de descanso son tan importantes como los de estudio. Y si pueden tener algún tipo de ejercicio entre horas de estudio mucho mejor. Hoy día sabemos que se aprende mejor después de hacer algún tipo de actividad física, el cerebro está más alerta y mejor oxigenado, entre otras muchas evidencias sobre la relación entre aprendizaje y movimiento.

Una tercera orientación para los padres y educadores es que nunca podremos evitar o aminorar el dolor que produce un fracaso o una decepción a través de la anticipación. Esto significa que no es necesario decirles que piensen en el peor escenario para que después, si les va mejor que eso, se sientan bien. Creemos que si imaginamos el fracaso antes, cuando éste ocurra será menos doloroso, pero eso es sólo una ilusión. Esto no significa que tengamos que irnos al otro extremo de la fantasía y jurarles que van a sacar 800 puntos. Hay que permanecer optimistas dentro de las circunstancias reales. El anticipar resultados positivos predispone al éxito. También existe evidencia de que la esperanza y los pensamientos positivos nos dan motivación y un mejor funcionamiento de nuestras capacidades cognitivas.

Si después de la PSU no se dan los resultados esperados viene la cuarta cosa que podemos hacer como adultos, y que es fundamental para el crecimiento, el aprendizaje y la resiliencia: consolar.

La compasión y la conexión emocional en el dolor es lo que más alivio produce y ayuda a salir del sentimiento de vergüenza y la autocrítica destructiva, que no ayudan en nada a reflexionar sobre las opciones disponibles y a reinventarse. Lo que todos necesitamos en el fracaso es contención con una clara señal de que nuestro valor como persona no está en discusión. “Has sufrido un fracaso” es muy distinto a “Eres un fracaso”. Hay muchas formas implícitas de dar este último mensaje. Si como padres vivimos este proceso como propio y no como algo sólo del adolescente, será difícil tener la distancia suficiente para consolar adecuadamente, porque estaremos sufriendo el fracaso como algo personal y probablemente culparemos al hijo o hija de nuestro dolor.

Es el momento de reflexionar sobre los propios sentimientos frente a la PSU que rinde nuestro hijo o hija. ¿Cuáles son mis temores? ¿Siento ansiedad? ¿Trato de imponer mis expectativas sobre las suyas? ¿Me estresa o enoja que no haga las cosas como yo quiero? ¿Sentiría vergüenza si no alcanza el puntaje?

Queda poco tiempo, pero hay bastante por hacer.

Acompaña a tu hijo o hija y pase lo que pase, que nunca sienta que su valor depende de un puntaje.

Alejandra Ibieta I, 

de AMA Consultora Parental

Articulo extraido de www.talleresama.cl

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La Sombra que deseamos ocultar

Muchas veces nos vemos llenos de dudas. La sombra es uno de los elementos de nuestra mente más presentes en la vida, en este post vas a descubrir algunas de las más intrigantes problemas que se presentan cuando queremos ocultar la sombra.

Haciendo un pequeño repaso diremos que la sombra es aquella parte de nosotros que no queremos  reconocer ni aceptar. Esta lucha por emerger de los sentimientos y deseos puede ocasionar que suframos de una multitud de vicios que finalmente nos harán sentir peor que antes.

Aquellos vicios pequeños que parecían no tener importancia cobran fuerza cuando no puedes dejarlos y esa incapacidad comienza porque desconocemos la razón principal de esta conducta que busca emerger de alguna forma esa frustración que quedó en la sombra.

Conociendo los principales problemas que se presentan en nuestra vida cuando dejamos actuar a su suerte a nuestra mente es fundamental. Podemos  sufrir de distorsiones de pensamiento, es decir, de ideas que no se compaginan bien con lo que está ocurriendo podemos empezar a filtrar (forma como recibimos la información) de manera inadecuada  y finalmente tomar decisiones que nos hundan más en el problema.

Lo primero que debemos conocer es que todo lo que puede irritarnos de los otros proviene de alguna forma en algo que nosotros no hemos podido trabajar. La sombra es un espacio mental donde pueden caber una multitud de miedos, los cuales si no los trabajamos nos pueden llevar a vivir muchos problemas.

Jung decía que la única forma de explorar la sombra era buscando iluminarla con la conciencia, es decir, debemos sin miedo atrevernos a ver esos deseos, historias que nos hemos contado y todo tipo de complejos que tenemos, incluso que desconocemos que tenemos, para mejorar la relación que tenemos con  nosotros mismos, nuestra estima para luego crear mejores lazos con los otros.

Si deseas conocer más sobre este intrigante elemento de nuestra mente te invito a mi próximo curso online donde podrás trabajar la sombra y manejar los elementos que la componen.

 

Fray Martínez

Psicólogo, Autor y Conferencista

http://psiqueactiva.blogspot.com.es/

Extraido de www.institutodraco.com

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6 Pasos para superar el miedo a hablar en público

A mucha gente el miedo a hablar en público le limita el desarrollo profesional. Pero si quieres crecer profesionalmente, vale la pena enfrentar este temor.

No soy conferencista de nacimiento. Es más, puedes enterarte de lo mal que me fue en una de mis primeras apariciones como conferencista, en mi artículo Cómo nace una conferencista internacional. Pero confieso que si bien al principio de mi carrera me ponía muy nerviosa, nunca sentí pánico.

Sin embargo hay muchas personas para quienes el miedo de hablar en público es una fobia de tal envergadura que prefieren declinar promociones laborales antes que enfrentarse a esa situación. Y otros que ni siquiera hablan en una reunión o junta con sus colegas. Tienen miedo a sonar mal, a no poder responder preguntas, a parecer tontos, a arruinar su reputación. Se imaginan que quedarán paralizados, se olvidarán de todo lo que saben, o se les secará la boca. Que los demás notarán que están nerviosos.

El miedo a hablar en público se llama glosofobia. Y de acuerdo al Dr. David Carbonell es una de las fobias más comunes. Un tipo de temor escénico que hace que la persona se preocupe por aparecer nerviosa y como consecuencia trate ya sea de evitar la situación por completo o de luchar contra esa ansiedad transformándola en algo crónico y disruptivo.

Aquí puedes enterarte de los factores que inciden en el miedo a hablar en público.

Desafortunadamente, en el caso de las mujeres, el temor de hablar en público se junta con viejos mandatos inconscientes con los cuales han crecido, como por ejemplo el de que deben verse todo el tiempo perfectas. Algo que las empuja a evitar situaciones en las cuales ese perfeccionismo les juega en contra. Por eso tienden a permanecer en silencio durante reuniones de equipo, evitar hacer preguntas, emitir opiniones divergentes, o buscar ocasiones para hablar en público. Siendo todas estas acciones que aumentarían su visibilidad y les atraerían mejores oportunidades laborales.

Pero créeme, escaparte de este temor solo limitará tus opciones profesionales. Y esperar a superar el miedo a hablar en público antes de aceptar ofertas para hacerlo, tampoco funciona. No. La mejor manera de superar una fobia es exponerte a eso que más temor te provoca2. Entonces, te propongo que juntas enfrentemos este temor con coraje y pasos específicos.

6 Pasos claves para superar el miedo a hablar en público

Temor de hablar en publico frase inspiradora de Mariela Dabbah

1 .- Admítelo

En lugar de derrochar energía y esfuerzo en ocultar tu temor de hablar en público (¡lo que te trae más ansiedad!) es preferible admitirlo1, aceptarlo y aprender cuanto más puedas sobre tu condición. Y sí, también te beneficiaría buscar oportunidades para practicar.

2.- Manténte presente

Sentimos ansiedad sólo cuando pensamos en el futuro o en el pasado. Nunca cuando estamos en el presente. Por lo cual te irá mejor si te enfocas en este preciso momento en que estás presentando o compartiendo tu opinión frente a tus colegas, en lugar de concentrate en lo que van a pensar de ti o en cuán rápido puedes terminar de expresar tus ideas. Para anclarte en el presente, es bueno que aprendas a respirar abdominalmente, lo que se llama técnica de respiración diafragmática. Cuando sabes cómo hacerlo bien, este tipo de respiración es ideal para devolverte la calma.

3.- Convierte tu diálogo interno en una conversación

Cuando estás adentro de tu cabeza, imaginando docenas de escenarios negativos, no haces sino alimentar tu propio miedo de hablar en público. ¿Qué pasa si cae mal lo que digo? ¿Qué pasa si me olvido de todo? ¿Si se me seca la garganta? Etc, etc. Cuanto más cuestionas tus habilidades y cuanto más negativa te pones, más bloqueas tu energía y lo que reciben los demás. Por eso, en lugar de mantener un monólogo interno, habla con quienes están contigo en el salón. Comparte tu ansiedad y permíteles que su empatía te haga sentir más cómoda con la situación. Cuando dejas de aparentar puedes enfocarte en lo que realmente quieres decir. ¡Es increíble lo que ocurre cuando eres honesta! Ten siempre presente que a la gente le gusta ayudar. Déjalos.


4.-Conecta

Un comportamiento muy común de quienes tienen miedo a hablar en público es apurarse para terminar su presentación cuanto antes. Entonces o cortan en forma abrupta sus palabras o corren. Pero el problema es que cuanto más rápido hablas, más rápida y superficial se vuelve tu respiración lo que de por sí genera más ansiedad. Y además pierdes claridad. Tu audiencia se desconecta y cuanto más desconectados están, más ansiosa te sientes. ¿Ves como rápidamente se arma un círculo vicioso negativo? En lugar de acelerarte, haz una pausa. El silencio vale oro. Le permite a la gente procesar tus palabras. Te permite a ti pensar y mantener la calma. Usado de manera estratégica, el silencio es una de las mejores herramientas con las que cuenta un conferencista. Además una buena forma de conectarte con tu audiencia es establecer buen contacto visual, otra de las cosas que quienes tienen miedo a hablar en público evitan a toda costa. Miran sus notas, se enfocan en una luz al fondo del salón o en sus manos. No continúes con este mal hábito. El contacto persona a persona es en realidad tu tabla de salvación. Cuando miras a alguien a los ojos sientes una conexión que te sustenta. Ellos sienten tus palabras a un nivel más profundo. Sienten que les estás hablando a ellos. Se comprometen contigo.

5.- Abandona todos los trucos

Lo que te he venido diciendo hasta aquí se resume en esto: Deja de lado todos esos trucos que desarrollaste durante años para “liquidar” el tema lo más rápido posible. Deja de estrujarte las manos debajo de la mesa, de tironear de la bandita de goma que te pusiste en la muñeca, de tomar un trago de agua cada dos oraciones. Comprométete con el presente, con la idea que estás compartiendo, con las personas que están allí contigo. Siente el temor y date cuenta de que no puede matarte. Y de que la mejor manera de superar cualquier temor es experimentarlo con frecuencia.1

6.- Relájate. Lo peor que te puede pasar, ya te está pasando

En “que pasa si…” De modo que si aceptas que lo peor que te puede pasar —hablar en público — ya está pasando, te puedes relajar. Lo fundamental es recordar que el miedo que sientes no es miedo a un peligro real sino a algo que te hace sentir incómoda. Y créeme, puedes sobrevivir casi cualquier incomodidad. Es más, puedes prosperar y crecer aprendiendo e incluso buscando situaciones que te ponen fuera de tu área de comodidad.

Temor a hablar en público ilustración de Nadia Ackerman

¿Qué más puedes hacer para superar tu miedo a hablar en público?

Sería deshonesto de mi parte no contarte que hay varias cosas más que hago como conferencista para prepararme cada vez que presento. Como practicar mis presentaciones, visualizar la situación y un resultado exitoso, usar ropa con la que me siento confiada, y ejercicios de respiración y poses poderosas unos minutos antes de comenzar. Pero la realidad es que estas son tácticas fáciles de conquistar que no te ayudarán a menos que primero des estos seis pasos fundamentales que compartí contigo. Así que adelante. ¡Pruébalos! Y luego cuéntame cómo te va.


Mariela Dabbah – Coach


 

Extraido de http://redshoemovement.es/blog/

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