Adiós a los pequeños reinos

De un tiempo a esta parte he conocido a muchas mujeres emprendedoras que, con bastante esfuerzo y pasión, han construido sus marcas que tras ella ofrecen productos y servicios. Pero el clásico problema que se entrampa es que hay una parte del proceso que no sabemos cómo resolver, pero tampoco estamos conscientes de cuál es. Por lo general, el puzzle se ve incompleto cuando las ventas no traen el retorno que esperábamos. ¿Qué estoy haciendo mal? es la pregunta que nos hacemos.

Las mujeres, cuando emprendemos, descubrimos habilidades y cualidades que desconociamos en nosotras mismas. La capacidad de hacer, de avanzar, de crear, de conectar ideas es impresionante, y cuando nos vinculamos con otras mujeres, esa fuerza femenina se multiplica por la cantidad de féminas reunidas. Tenemos una cualidad increíble de ver en las otras todo lo que les falta y, casi mágicamente, tenemos la receta para darle. Pero, ¿por qué no tenemos la misma capacidad con nosotras mismas?

Me ha pasado en el último tiempo reunirme con amigas que están emprendiendo y cada una sueña sus imperios, marcas que suenan a trasnacionales, que quieren revolucionar una industria, que queremos cambiar el mundo, pero estamos solas, en nuestras casas, a veces incluso en nuestras camas con nuestro laptop y nada más.

Nos encontramos entonces con la realidad: mujeres con un alto potencial, con visión, con mucha energía, pero con la carencia de algo, que muy probablemente otra mujer tiene. La pregunta que surge acá es, ¿por qué no nos asociamos? La respuesta son muchos “peros”, que van desde la falta de confianza, hasta perder el control de lo que algunas denominan como “un hijo”, pero, ¿qué pasa si confiamos, cedemos parte de nuestro imperio, compartimos lo que sabemos, sumamos experiencia y potenciamos nuestras habilidades? La asociatividad no necesariamente implica ser literalmente socia de otra persona, sino que sumar las partes en pro de un resultado con mayor sustento.

En mi experiencia he reconocido la capacidad de identificar el valor comunicacional de múltiples productos y servicios, y en la construcción de mi empresa Wunder Group, Consultora de Comunicación y Marketing, he ido sumando talento con mujeres emprendedoras que son especialistas en sus áreas, como la capacidad de poder importar conocimiento norteamericano de BeST Innovation, el inmenso poder de convocatoria de 7 Reinas, el know how en tecnología de Girls in Tech, sólo algunos ejemplos concretos de colaboración real entre empresas dirigidas por mujeres, que finalmente persiguen un objetivo en común: colaborar a que el flujo de conocimiento sea cíclico, que escale a mejores soluciones y que impacte positivamente en la sociedad, lo que finalmente se traducirá en que el mundo sea un mejor lugar para vivir.

Cedamos nuestros pequeños reinos para que juntas podamos construir un gran imperio.

Nicolle Knüst

Periodista, Licenciada en Comunicaciones.

Facilitadora en Innovación Social de la Universidad de Chile

Fuente : Contenido inédito creado para m360.cl
Foto Portada extraida de  m360.cl
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La historia del hombre que salvó a 500.000 pobres en África

Rescató a 500.000 personas de la pobreza extrema y muy pocos saben de él.
COMPARTE el video para que todo el mundo conozca este EJEMPLO DE VIDA y obtenga el reconocimiento que merece!

padre_opeka

El hombre que puede salvar al mundo”

Publicado por Noticie.com
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Chile necesita a más emprendedoras

En mis 6 años emprendiendo en Chile, he conocido a muchas mujeres en la senda del emprendimiento. Y si bien los motivadores que hay detrás de esta alternativa de vida son diversos, hay ciertos aspectos que podríamos considerar como argumentos transversales para mantenernos perseverante por este camino y orgullosas de avanzar en nuestro país.
Porque Chile es un país de oportunidades. Según el Global Enterpreneur Monitor, Mujer y Actividad Emprendedora Región de Valparaíso 2014-2015 el 67% de las mujeres emprende por oportunidad, eso quiere decir porque detectaron algún nicho interesante para desempeñarse o bien para complementar sus ingresos actuales. En otros casos, la oportunidad está dada por todo lo que hay que hacer o rehacer en el país, repensar Chile también es una oportunidad. Incluso desde industrias tan tradicionales, y en transformación como es la minería hoy. 

Porque hay muchas mujeres haciendo cosas, y muchas no saben que lo que están haciendo solas puertas adentro, podría tener un impacto económico para ellas y su entorno familiar mucho más significativo si es que se asociaran con otras mujeres y más aún si se rodearan con mujeres que están emprendiendo también, porque de esta manera se genera una influencia positiva y así se mejora la actitud hacia el emprendimiento, aumentando su propensión a emprender.

Porque seguimos habitando un ecosistema masculino. Eso hace que la estructura de nuestro sistema socio-económico aún tenga muy poca presencia femenina, por lo tanto el liderazgo que impera es de hombres, y en varios contextos y ocasiones tanto en el mundo público como el privado se requiere no sólo la presencia femenina, sino el liderazgo de mujer.

Porque la necesidad de equilibrio entre la vida personal y profesional es real. Ya dejó de ser una tendencia o un paper discursivo, hoy queremos vivir nuestra vida de manera balanceada, desarrollarnos como profesionales, pero también disfrutar de nuestra vida privada, del tiempo en familia, en pareja, con amigos. Queremos tiempo para vivir la maternidad sin que sea un castigo en nuestras vidas, ni una laguna en nuestra carrera profesional.

Porque el emprendimiento constituye una herramienta para superar la situación de pobreza. Así también tenemos que superar las relaciones de género que nos sitúan en un lugar secundario y subordinado. Recuperar la autoconfianza y encantarnos con la motivación de que hay un mundo de cosas qué hacer.

Porque la fuerza de más mujeres emprendiendo ayudará a formalizar el autoempleo, que hoy por hoy está asociado a condiciones de trabajo precarias, e inestables. Chile necesita más mujeres dueñas de empresas, que puedan cruzar de la soledad, anonimato e informalidad, a trabajos asociativos, renombrados, escalables, rentables y formales.

Porque hoy tenemos todo a nuestro favor. Hay un entorno que nos apoya, hay una importante evolución en términos de uso de TICs y penetración de internet, que favorecen el acceso a información de los clientes, productos y servicios; acceso a herramientas para mejorar los negocios, a otros países, contactos y medios de pago; nuevos canales de venta y publicidad sin necesitar de una tienda física; y colaboración en línea e intercambio de ideas impulsando la internacionalización.

Nicolle Knüst

Periodista, Licenciada en Comunicaciones.

Facilitadora en Innovación Social de la Universidad de Chile

Fuente : Contenido inédito creado para m360.cl
Foto Portada extraida de  m360.cl
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Madres que trabajan: Cómo mantener la cordura

Si sientes que te falta poco para arrojar a tu hijo por la ventana, que te está por dar un ataque de nervios o que estás a punto de ponerte a llorar desconsoladamente, no dejes de leer esto. Es la dosis de cordura que necesitan las madres que trabajan para seguir adelante.

Odisea de las madres que trabajan

Los días que he pasado en casa de mis amigos Ana y Mario en Madrid han renovado mi respeto por las madres que trabajan y sobre todo, las que tienen familias jóvenes. Aún las que como Ana tienen un Mario que colabora con todos los aspectos de la crianza de su hijo Leo de 2 años y medio, el desafío es intenso.

Ana, Mario y Leo, protagonistas de este blog sobre madres que trabajan. No dejes de leer estas estrategias para mamás que trabajan!

Los días se suceden sin solución de continuidad. Comienzan a las 7:30, hora en que Leo despierta a sus padres subiéndose a su cama. Ana se levanta, se viste y maquilla, viste y da el desayuno a Leo, y prepara las cosas que su hijo debe llevar al preescolar a donde lo deja antes de irse a trabajar.

A la salida de su trabajo, recoge al niño, lo lleva a la plaza y regresa con él entre 6:30 y 7 para bañarlo, darle de cenar, y leerle cuentos por una hora hasta que por fin se duerme entre las 10 y las 10:30 de la noche. (Por su parte, Mario prepara la cena, pone la mesa, lava los platos y limpia la cocina).

A esa altura de la noche, Ana (que además está embarazada) a duras penas tiene energía para ver un fragmento de alguna serie televisiva antes de caer rendida y empezar todo otra vez al día siguiente. Como la mayoría de las mamás que trabajan (¡y cada vez más papás!) no le queda demasiado tiempo para si misma.

¿Te suena familiar la escena?

La pregunta es ¿cómo pasar estos años de tanta demanda física, emocional y psicológica manteniendo tu sanidad y tu pareja?

Estrategias para madres que trabajan

Aquí van algunas estrategias que Ana y Mario respetan a muerte y que les dan muy buenos resultados:

1.- Comparte las actividades y admite que no hace falta que ambos hagan absolutamente todo. Hay algunas batallas que es preferible no pelear1. Si tu pareja hace de todo pero le molesta ir al supermercado, y a ti no te molesta hacerlo pero prefieres no lavar los platos, pacten asumir una de esas responsabilidades la mayoría del tiempo sin protestar.

2.- Túrnate con tu pareja con frecuencia para salir con amigos, al cine, al gimnasio o a hacer algo que les guste. Este espacio individual (que debes aprovechar varias veces por semana) le permite a cada uno renovarse y encontrarse consigo mismo sin la presencia ni la demanda constante de los hijos.

3.-Apóyense mutuamente en las actividades laborales. Con buena onda y entusiasmo, empújense a hacer el esfuerzo para asistir a ocasiones importantes para cada uno, a veces sobreponiéndose al cansancio.

Y aquí van mis sugerencias como observadora de primera mano de madres que trabajan.

4.- Créate espacios de silencio a diario. Es imposible vivir una rutina tan exigente como la que tienes sin parar nunca. El agobio no puede sino ponerte de mal humor. Pero esto es relativamente fácil de resolver con diez minutos de silencio. Vete a dar una vuelta a la manzana, enciérrate en tu cuarto, sal al balcón, tómate una ducha… No importa cómo ni dónde pero sí que hagas una interrupción de la rutina y del ruido para alejarte de las constantes demandas prácticas de tu familia hacia ti. Verás que hay un antes y un después de ese breve oasis cotidiano.

 

5.- En los momentos de agobio, expresa que estás agobiada y pide ayuda o pide paciencia. A Ana no le gusta quejarse y sabe que muchas madres que trabajan lo pasan peor que ella. Sin embargo, el esfuerzo que le insume aparentar que lo puede hacer todo y que está todo bien es tan grande, que la deja agotada. Seguramente sería menos estresante admitir que necesita diez minutos de descompresión antes de poder preparar el baño de Leo. O que esa noche necesita una mano con el baño.

6.- Reduce drásticamente la cantidad de decisiones que tomas a diario. Como mamá que trabaja y mujer de carrera tomas mil pequeñas decisiones por día. La mayoría son tan pequeñas que ni siquiera las registras como decisiones. Qué ropa le pondrás a tu hijo. Qué le darás de desayuno. Quién lo lleva al colegio. Qué cenarán. Etc, etc. Aunque no lo creas, llega un punto en que estas miles de decisiones colapsan la capacidad de decidir de tu cerebro. Terminas exhausta y no sabes por qué y cuando llega el momento de tomar una decisión importante ya no tienes la energía para hacerlo. Entonces, estandariza lo máximo posible todas estas decisiones sin importancia y rutinarias. Crea un calendario de la ropa que te pondrás y les pondrás a tus hijos toda la semana. Lo que comerán. Qué harán después de la escuela cada día, y demás.

Frase inspiradora para madres que trabajan: La doble carga a la que se enfrentan las mamás que trabajan afecta significativamente sus carreras profesionales.

7.- Hazte tiempo para salir con adultos y hablar de tus desafíos personales. Siempre alivia saber que no eres la única que está pasando por ciertas circunstancias. Encuentra amigas en situaciones similares y apóyense recíprocamente.

8.- Haz algo regularmente que te de mucho placer. Por ejemplo un masaje o alguna otra actividad sensorial que te relaje. Y si no puedes pagarlo, proponle a una amiga hacerse masajes mutuamente. Se creativa y encuentra la manera de hacer eso que te encanta porque tiene un efecto súper positivo en tu bienestar.

La etapa de la vida en la que te encuentras es especial y de gran crecimiento. Pero también es una de las más demandantes y pondrá todo a prueba. Asegúrate de implementar estas ideas para salir airosa y con tu cordura y tu pareja intactas.

Y cuéntame, ¿qué otras estrategias te dan buen resultado?

 

Mariela Dabbah es escritora, conferencista y coach. Como Coach por más de 20 años ha apoyado el desarrollo de carrera de hombres y mujeres latinos en USA , Mariela como integrante de la Red de Profesionales de Mundo Mujer comparte en esta web un material muy interesante para ti, todo basado en su experiencia.

Autora del libro “Poder de Mujer”

Extraido de http://redshoemovement.es/madres-que-trabajan-estrategias/

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Porque no todos somos jefes: 6 claves para no ser un empleado pastel

Suelen destacarse las actitudes de un buen jefe, que lo hacen eficiente y amable a la vez. ¿Pero qué hay de los empleados? Mane Cárcamo hace un perfil con las características ideales para ser un buen trabajador, que todos debiésemos considerar.

Siempre hablamos acerca de las cualidades y virtudes que deben tener los buenos jefes. Les pedimos empatía, conocimiento de su equipo, talento, manejo de crisis y mil competencias más que hemos comentado en muchas ocasiones. Sin embargo hoy, yo que en los últimos 16 años he sido mayoría del tiempo una feliz y agradecida empleada, quiero poner en la discusión las características que tiene que tener un buen empleado y compañero de trabajo.

Porque aunque todos quieran emprender y ser independientes o ser jefes, hay que asumir que no todos tienen (o tenemos) las ganas o los talentos para hacerlo. Y también reconocer, que un empleado que trabaja con excelencia muchas veces es más productivo y necesario que un gerente con más cartones que kiosco de la lotería.

El buen empleado es proactivo

Pregunté a muchas personas sobre este tema y esta fue una de las características más nombradas. No es incompatible estar en la segunda línea y querer hacer cosas nuevas, proponer desafíos estimulantes y además resolver los problemas de manera autónoma. Es más, creo que esa actitud es la que permite que se pueda crecer al interior de un trabajo y asumir nuevas responsabilidades. El conformismo y la pasividad producen irritación. Y por favor amigo… no pregunte si es mejor llamar o mandarle un mail al cliente para confirmar la asistencia a la reunión. TOME DECISIONES Y EJECUTELAS SIN MIEDO.

El buen empleado es crítico con respeto y sabe administrar la queja

Tal vez una de las cosas más propias de nuestra cultura es ser adictos a la queja en grupo. Frases del tipo: “Acá el sueldo lo pagan con billetes del metrópoli”, “El almuerzo lo hizo el chef de Colina I”, “Es imposible trabajar con este calor”, “No sé cómo quieren que nos vaya bien si la gerencia comercial es más fome que acuario de almejas” y una larga lista de etcéteras que más que ayudar, solo contaminan el ambiente y al final no solucionan nada. El buen empleado es lo suficientemente correcto y choro como para ir directamente donde el jefe y plantear aquellas cosas que considera que se podrían hacer mejor. Y lo más importante, terminada esa conversa, el buen empleado no la anda publicando y comentando por cuanto pasillo hay en la oficina. Los códigos de privacidad y respeto son un dogma de fe para el buen empleado.

La palabra del buen empleado vale

Cuando dice que va a llegar a una hora lo hace, cuando se compromete a entregar un informe aunque haya un terremoto lo manda, cuando asume una responsabilidad lo hace con todo lo que aquello implica y no busca culpables para excusar sus faltas. Uno sabe que cuando esa persona dice algo se puede confiar a ojos cerrados. No se necesitan notarios como ministros de fe, ni mail con copias a toda la empresa, ni timbres de recepción, porque el buen empleado tiene grabado a fuego que la palabra compromiso se cumple pase lo que pase. Una cualidad en franca vía de extinción.

El buen empleado asume sus pastelazos sin rodeos y sabe pedir perdón

Que todos nos equivocamos y que lo seguiremos haciendo en una realidad indiscutible. ¿Habrá algo más enervante que esa persona que no asume, entrega respuestas más enredadas que cachipún de pulpo y siempre elude SU responsabilidad? Soy una convencida que el camino más corto para solucionar un condoro es: “Si, yo fui, mil perdones. Veré como solucionarlo”. Ese gesto se valora y además el buen empleado duerme tranquilo porque sabe que aunque se equivocó hizo lo correcto. Y la conciencia tranquila vale más que cualquier bono o premio. Bueno… no sé si tanto, pero en verdad vale mucho.

El buen empleado respeta el aire común

Me reí mucho cuando me comentaron este punto, pero más allá de bromas, la convivencia también afecta cuando se vulnera ciertos códigos de armonía. Si vas a llevar almuerzo, evita el jurel, la coliflor o el pescado frito. Te juro que esos menús NO hacen del mundo un lugar mejor. Y si fumas, ten misericordia con el que se sube a las 8 de la mañana al ascensor y se siente tirándose un piquero a un cenicero. Una buena pastilla de menta y una colonia portátil pueden ayudar a que te odien menos.

El buen empleado resguarda su privacidad

Cuando se trabaja en cubículos abiertos, la intimidad es un bien preciado y hay muchos que se echaron ese ramo en la Universidad. Pelear a todo volumen con el pololo con frases del tipo: “Eres un desgraciado, jamás les conté a tus amigos que te teñías las canas y tú a la primera publicas en tu Facebook que me voy a hacer una lipo” o poner en altavoz a la guagua y emitir todo tipo de ruidos mamones y preguntas como “¿hizo caquita? ¿Cómo está mi chanchito primoroso de mamá?”, son genuinas manifestaciones de amor, pero que pueden terminar con toda la planta peinando la muñeca y con severos deseos de homicidio. Trabajemos por un mundo en donde la privacidad se siga cuidando. POR FAVOR.

Ser un buen trabajador tiene un valor que muchas veces no consideramos. Esa persona que se preocupa de trabajar con excelencia, que le pone amor hasta al más mínimo detalle , que contagia buena onda, que es capaz de solucionar los conflictos con honestidad y respeto, que sabe poner los límites entre sus obligaciones laborales y su vida familiar es un talento que se debe cuidar y potenciar. Bacán el espíritu independentista y emprendedor, pero aplaudamos también a los que de manera magistral son felices trabajando para otros y haciendo de este mundo – aunque suene ultra cliché- un lugar mejor.

¿Qué otras características crees que debe tener un buen empleado?

Magdalena Cárcamo – Periodista

Fuente: www.eldefinido.cl

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Por qué tu trabajo no te está haciendo feliz (y qué hacer al respecto)

Los domingos es habitual que en las distintas plataformas, reuniones sociales y en el fuero íntimo familiar se escuche un gran concierto de lamentos porque se aproxima el lunes y eso es sinónimo de trabajo.

Según un estudio hecho en octubre de este año entre la Escuela de Sicología de la UAI y la Consultora Visión Humana, 1 de cada 2 chilenos está satisfecho con su trabajo y solo el 51% de los encuestados considera que en cinco años más su economía personal mejorará. Claramente el premio al optimismo no es nuestro galardón.

“Mi jefe es un chanta”, “Me explotan”, “Nunca me va a subir el sueldo”, “Toqué el techo en mi pega, no tengo para dónde crecer”, “Hay que matar a alguien en mi trabajo para que te asciendan”, “Son puros apitutados”, “En mi oficina hay menos onda que entre el PC y los demócratas cristianos”, son solo algunos de los comentarios que ya se ha transformado en frases típicas de los chilenos.

Basta con mirar las caras en el transporte público (que según el mismo estudio para un 47% representa la mayor causa de stress cuando hablamos de desplazarnos a nuestro trabajo) o el semblante de los trabajadores cuando llegan a su casa arrastrando los pies, ávidos de plantarse frente a una pantalla y no pensar más.

El desánimo, la falta de motivación y el paso de los días sin mucho sentido se han apoderado de muchos. Más de lo que quisiéramos. Es cierto que hoy, una importante cantidad de chilenos tienen trabajos agotadores, poco reconocidos, mal remunerados y sin un horizonte muy atractivo. Pero me niego a pensar que el 50% de los chilenos que trabajan lo hacen en pésimas condiciones.

Y aquí es donde postulo que la visión de trabajo se parece mucho a la del amor. Con eso me refiero a que hemos construido una idealización de la pega perfecta y cuando entramos al mundo laboral la frustración es potente y el pasto de al lado siempre es más verde. Porque cuando trabajamos en una empresa chica, queremos una grande. Cuando es una demasiado ordenada, queremos algo más hippie. Cuando nos desempeñamos en una organización tradicional, buscamos algo más cool o cuando ya nos sacamos el gusto de lo público, queremos escapar a lo privado. Nunca estamos satisfechos y si no cambiamos el switch les aseguro que realmente nunca lo estaremos.

Porque aunque te contraten en Disney, ahí también habrá un compañero de pega amargado; aunque te recluten en Apple, te toparás con gente estructurada y con resistencia al cambio; aunque hayas firmado con Redbull existirá un jefe poco motivado o seas la nueva en el staff de Adidas, incluso ahí, habrá gente floja. En conclusión… no existe ni existirá la pega perfecta. Obviamente que hay empresas mejores que otras, con visión de equipo, con cuidado del clima laboral, que intentan conciliar el trabajo, la familia y el tiempo libre, pero también soy una convencida que el sentido y la satisfacción en el trabajo depende mucho de cada uno.

Esperar siempre que los demás nos resuelvan nuestras dificultades, que otros generen los cambios, que el ambiente sea buena onda sin poner de nuestra parte y que el jefe adivine que necesitamos más y nuevos desafíos, es tan iluso como pretender ganarnos el kino sin al menos haber comprado el cartón.

Hay un proverbio chino que explica con maestría lo anteriormente dicho. “Si piensas que eres demasiado pequeño como para hacer una diferencia, es que no has dormido nunca con un mosquito en la habitación”. ¡Cuanta verdad!

Todos podemos ser ese mosquito y solo basta decidirse a serlo. Con esto no quiero animar a que nos transformemos en el personaje agotador o ruidoso de nuestros ambientes laborales, solo a que nuestra realidad, sí la podemos cambiar con pequeños gestos y actitudes.

Decir lo que pensamos con respeto y cariño en los momentos adecuados, estar dispuestos a perder algunas batallas y no empecinarse o frustrarse cuando eso sucede, esforzarse por ponerle onda y humor a las relaciones que construimos en la pega, tener un espíritu colaborativo real con nuestros compañeros, decir la verdad siempre y asumir con hidalguía los condoros, no perseguirnos y ser autocríticos con honestidad brutal, asumiendo que no toda la culpa es del “otro”; pueden ser pequeñas grandes cosas que nos hagan darle sentido a nuestro trabajo y manejar con fortaleza los tiempos difíciles.

Según una definición de los Chief Emotions Officers (o directores generales de emociones) para lograr una cultura positiva, de compromiso y que logre que los equipos trabajen mejor, hay tareas que un líder debe realizar si quiere despertar emociones positivas en su equipo. Una de ellas es: “establecer una visión: darle sentido al trabajo. ¿Cuál es el sueño? Debe ser algo que despierte emociones, que dé ganas de saltar de la cama todas las mañanas para trabajar”.

Aquí difiero tanto de estos señores. Porque las emociones son muy importantes en nuestra vida, pero no pueden ser el único motorLa frase anterior es justamente la que crea un mundo de fantasías en quienes están desmotivados y que tienen la expectativa de que algo tan improbable les pase. ¿Quién salta los 365 días del año motivado por esas emociones y ese sueño? NADIE. Hay que buscar un trabajo que obviamente nos guste, nos haga ser mejores personas, aporte a la sociedad y nos permita vivir con tranquilidad y dignidad. Pero nuestra relación con el trabajo, así como con el amor, tienen mucho de voluntad, cabeza y decisión. Y cuando comenzamos genuinamente a ver lo positivo y sacamos el foco en lo que nos falta, la pega adquiere otro rumbo y no solo nuestro desempeño será mucho mejor, comenzaremos también a disfrutar la vida… aunque eso hoy nos parezca imposible.

Fuente: www.eldefinido.cl

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NO quiero trabajar como “hombre”, tampoco dedicarme sólo a los niños

Todas las madres que estamos alrededor de los 30 a 35 crecimos escuchando que las mujeres éramos capaces de hacer muchas cosas al mismo tiempo. Somos, por naturaleza “multi task” y podemos “caminar y mascar chicle al mismo tiempo”. Con ese cuento es que intentamos seguir con nuestra vida luego de que llegan los niños a nuestra realidad y nos exigimos en todos los frentes. Intentamos trabajar y rendir al máximo, intentamos llevar la casa a la perfección, intentamos seguir sosteniendo nuestra vida social, y al mismo tiempo intentamos ser las mejores madres del mundo y para más remate la valoración social premia este tipo de vida, se nos valora y reconoce cuando nos exigimos así, ¿es realmente posible trabajar jornada completa, ser madre, amiga y amante en estos tiempos que corren?

Yo creo que no. Que intentarlo TODO en este estilo de diseño masculino no se puede y que por eso las consultas de los psicólogos y psiquiatras están llenas, llenas de mujeres que están “depre”, cansadas o con angustia. Porque a las mujeres “súper, súper” se nos van cayendo los hijos, se nos quedan en el camino.

Y, por otro lado, cuando decidimos quedarnos en la casa en dedicación exclusiva a los hijos, a varias nos pasa, que lo que se nos cae es la autoestima y echamos de menos echar a andar las neuronas del otro lado del cerebro. O bien, aunque seamos súper felices cuidando niños, lo que nos sucede es que el bolsillo no da.

¿Será mucho pedir, que nos queramos realizar equilibradamente en todos los aspectos?

En Chile, el mercado laboral tradicional no “premia” precisamente a las mujeres en edad fértil, embarazadas o con niños pequeños (específicamente menores de dos años) cuando en realidad, somos capaces de mucho, somos sensibles, sensitivas, intuitivas y también ejecutivas y resolutivas.

Las mujeres que “no queremos renunciar a nada” -cito textual esta frase tan movilizadora de Nohemí Hervada (recomiendo sus textos) – simplemente no podemos hacerlo en el mercado laboral tradicional chileno, aún no. Faltan leyes, falta teletrabajo, faltan puestos de media jornada, falta flexibilidad, faltan oportunidades laborales que sean capaces de medir el trabajo por resultados y no por horas presenciales… Fíjense, al mercado laboral formal le faltan, precisamente, virtudes femeninas. Nuestro mercado laboral formal está pobre de virtudes maternales.

¿Qué hacer mientras esta situación cambia? El llamado es a crear una realidad nueva, una vida propia, así como somos capaces de gestar, crear vida. Las mujeres somos fantásticas emprendedoras. Hay información, hay fondos, hay muchas oportunidades, hay una para ti, para todas las mujeres que quieren crear su propia maternidad-familia-realidad.

 

 

Daniela Parra

@daniparraperiodista en Facebook

www.themommy.cl

Imagen portada: Diseñado por Freepik

 

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“Teamflación”

El trabajo en equipo, en muchas organizaciones se ha transformado en un fetiche.

Es cierto, en muchas empresas y organizaciones demasiadas personas, especialmente de los niveles táctico y estratégico, pasan más del 50% de su tiempo en actividades y reuniones de o en equipo. Existen diversos estudios que lo avalan.

¡El team lo es todo! ¡Genial!  Claro, por supuesto trae consigo más intercambio, más feedback, más en común, mejores redes, más colaboración. ¡Es que juntos somos más potentes dentro de la nueva “economía colaborativa”, ya no más es sólo “mi” – sino “nosotros”, somos una potencia en la inteligencia colaborativa, del pensamiento en redes….obvio!  Es el lugar donde la colaboración y el trabajo en equipo hace todo, para que se cumpla el desafío del team.

¿Será tan cierto?

Definitivamente pienso que no.

De hecho, desde mi posición directiva en los últimos ocho años como Gerente General Corporativo, el trabajo en equipo juega un rol para casos específicos, proyectos acotados y no muy extensos, resolución de algunos problemas.  Pero nunca fue predominante, lo que no significa que en su justo espacio le otorgue su importancia y eficiencia. En mis propias tareas y actividades, sumo como trabajo en equipo todas las reuniones de diversos directorios en que participo y he participado, así como algunos Comités de estos mismos.  Con mis colaboradores directos de confianza, el teamwork estructurado siempre ha sido más espontáneo y esporádico, que estructurado. Raya para la suma, tengo la impresión que un teamwork dosificado dio sus frutos.

Miro y escucho lo que sucede en otras organizaciones, de los más diversos rubros, la cultura del team es el fetiche, como si fuera la madre de todas las competencias medulares.

Pienso que el trabajo en equipo y la “reunionitis”, requieren una fuerte dosis de realismo.

  1. El exceso de trabajo en equipo es ladrón del tiempo.

En realidad, la gran mayoría de los managers y jefes podrían iniciar su semana laboral una semana  antes, ya que cada día está taponeado de reuniones, conversaciones individuales, puestas de acuerdo, conferencias, etc.

“Y de pronto, se me fue la mañana y llegó la hora de almuerzo en donde hay más teamwork de otro tipo, ya que rara vez hablamos algo distinto a trabajo.  Y a la tarde, las presentaciones de proyectos, ufff, una media hora para responder algunos correos, otra reunión, esta vez no programada… Listo, me voy. Noooo…, en la agenda aún está esa teleconferencia. Terminamos, al fin…, mejor me voy para la casa, ya es tarde….”. ¿Les parece conocido a algunos?

Entonces muchos van camino a casa y se dan cuenta que respiraron aire enrarecido en las salas de reuniones, sí, gran parte del día. Eso si, hay que decir que la sensación del “nosotros” está fortificada, pero no quedó tiempo para concentrarse en ciertos temas importantes, para pensar, analizar, idear, crear. Hmmm, poco tiempo, casi nada en realidad. Pero a la vez es cómodo eso de apostar al espíritu de equipo, postergar la auto-responsabilidad. Es mejor compartirla.

A unos pocos le viene angustia, remordimiento, frustración, impotencia. Duermen mal.

A otros no les importa mucho o incluso nada. Duermen mejor.

El hablar con los demás e intercambiarse, ahorra el esfuerzo e inhibe la motivación, para que se deba pensar en profundidad, sistémicamente, tratando de ver un poco más allá… Lo que viene entonces, lo conocen muchos: para poder dedicarle tiempo y con calma a algo razonable, el trabajo y el laptop se van para la casa. Pero dicen que es bueno para la familia, que mejora la calidad de vida y con ello la productividad…, me refiero a eso de trabajar en casa. Conozco demasiados casos que eso es una falacia, un auto-engaño.  Pero: ¡ahora si somos productivos, ya que al fin se puede estar solo, pero me llegó la medianoche…, el cansancio me supera!

  1. El trabajo en equipo puede fomentar el desarrollo del instinto gregario.

“Tormenta de ideas” en el equipo es un buen punto de partida, para que el grupo llegue a mejores ideas y soluciones. El pensar en conjunto es más productivo que pensar solos, dicen… Muchos estudios psico y sociológicos comprueban que muchos equipos tienden al instinto gregario, al conformismo. Quienes piensan demasiado distinto, son catalogados como rupturistas, intransigentes y finalmente expulsados por los anticuerpos del team. ¡Debes ser capaz de alinearte con el espíritu del team, como una buena oveja!

¡No inflemos ni sobrevaloremos el espíritu y el trabajo en equipo!

  1. Trabajo en equipo, no necesariamente significa el mejor resultado.

“La reunión se alarga y alarga, es tarde, tengo hambre, miro el reloj y sólo quiero una cosa: irme a mi casa”. A los demás les sucede lo mismo, también están pegados en sus asientos queriendo terminar. Pero se requiere un resultado, una solución, decisiones. Y muchas veces el resultado es un montón de tasas de café vacías y malolientes, sumadas las galletas que nos hacen engordar. Pero ya, hay que llegar al menos a un común denominador que todos puedan aceptar. Uff – logrado. Quien ponga en duda la decisión, traiciona al colectivo. ¿El mejor resultado? ¡Demasiadas veces no!

¿Es ello lo mejor para la empresa?  ¡Claro que no!

¿Consume demasiados nervios y energía? ¡Claro que sí!

Por ello sugiero que los directivos evalúen si es tan productivo y eficaz mantener una “teamflación” en la organización. Sólo en dosis razonable, sólo lo que sea eficaz. Es más, pienso que en sus competencias de liderazgo debiera desarrollarse la capacidad de auto-administrarse ese tiempo personal, crear las condiciones para los demás y también, ser coach de aquellos que les cuesta desprenderse de esa “teamflación”.

Es necesario que todos, pero en especial las gerencias y jefaturas sean rescatadas, para que puedan dedicar tiempo a espacios libres, para pensar y trabajar solos, sin teléfono, sin visitas y una vez por todas agender cada vez más reuniones consigo mismos. Ahí comienza la auto-responsabilidad de verdad, la auto-disciplina, para lograr mejores resultados, tomar mejores decisiones y generar soluciones eficaces para los clientes, incluso los internos..

¡Los invito agendar una mini-reunión con ustedes mismos, para reflexionar solos, no “en el team”, acerca de estas líneas!

 

Ricardo Gevert – Adm. Industrial

texto extraído de www.gevert.com

Foto portada: Diseñado por Freepik

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Cómo conseguir trabajo sin enloquecer en el intento

La reinserción laboral no es nunca fácil. No importa si perdiste tu trabajo por una reestructuración, si eres mayor de 40 años o si estás reinsertándote en el mercado luego de un período de licencia. No te pierdas estas poderosas sugerencias de como conseguir trabajo sin estresarte.

Isabel (no es su verdadero nombre) es una ejecutiva de marketing que ha trabajado en varias de las más grandes corporaciones multinacionales. Ciudadana norteamericana, originaria de Argentina, vivió en Arkansas por muchos años y se mudó varias veces siguiendo oportunidades de crecimiento. En uno de sus últimos destinos, Brasil, las cosas no funcionaron como ella esperaba y se vio forzada a renunciar. De pronto, Isabel se vio a los 40 años, con su hijo y su madre varada en un destino al cual sólo había aceptado viajar por lo que representaba para su carrera.

Podría haberse deprimido. Pero por suerte la pregunta “cómo conseguir trabajo” no se le cruzó por la cabeza porque sabía que era una chance para explorar sus intereses y de usar su creatividad.

Cómo conseguir trabajo después de los 40 (o a cualquier edad!)

Isabel que mantenía una amplia red de contactos, se conectó con cada uno de ellos y les contó su situación. También les mencionó le interesaba un puesto en una multinacional en Estados Unidos. Sin embargo aprovechó el momento para indagar más allá de lo conocido. Se abrió a escuchar y esto la benefició de varias maneras:

  • Descubrió oportunidades que no había considerado
  • Afianzó relaciones que se mostraron más dispuesta a ayudarla
  • Descubrió nuevos campos de interés que le permitieron ampliar sus horizontes
  • Salió de su zona de comodidad y aceptó otros proyectos en tanto encontraba su puesto ideal

En gran medida, el secreto de cómo conseguir trabajo sin volverte loca durante el proceso es actuar como si fueras una exploradora curiosa. Cuanto más preguntes y escuches a los demás, más información tendrás para hallar un empleo que te haga feliz.

Como conseguir trabajo frase motivadora de Mariela Dabbah

Cómo conseguir trabajo: Tácticas específicas

Pocas tácticas son más valiosas que fortalecer tu red de contactos para no tener que contestar nunca más la pregunta de cómo conseguir trabajo. Lo ideal es que asumas el networking profesional como un deporte de todo el año. Pero si actualmente te encuentras sin trabajo y no has mantenido tus contactos en los últimos meses (o años) este es el momento de empezar.

Networking 24/7

Como conseguir trabajo - Imagen de brujula

Es decir, en todos lados, todo el tiempo. Desde la fila en el banco, hasta el gimnasio. Desde el partido de fútbol de tu hijo hasta la vecina de butaca en el cine. Obviamente la idea no es iniciar la conversación contándole a un extraño que estás buscando trabajo. No. La idea es establecer relaciones a partir de pequeños intercambios cotidianos. Ampliar tu círculo, conocer gente que conozca gente. Por algún lado hay que empezar.

Eventos & Conferencias

Empieza a asistir a eventos de asociaciones profesionales de las que seas miembro (o a las que puedas afiliarte). A conferencias y cursos de temas relacionados con tu campo actual o futuro. Elige los eventos de acuerdo a quiénes serán los asistentes y los oradores. Llega temprano para conversar con éstos últimos. Participa de talleres y comidas donde puedas interactuar en forma cualitativa con colegas.

Busca oportunidades para presentar

Si quieres conseguir mayor visibilidad y tienes la preparación necesaria, busca eventos en los que puedas presentar. Mostrarte como experta atrae la atención hacia ti. Después de haber presentado en un evento es más fácil hacer networking porque la gente interesada se acercará a hablarte. Para que esto te funcione tu presentación debe ser impactante, original y dejar a la audiencia “queriendo contratarte”.

Como conseguir trabajo- Estás explorando todas tus opciones?

Entrevistas informales

Una de las mejores respuestas a cómo conseguir trabajo es pedir entrevistas informales con personas que estén en posición de contratarte pero que en este momento no tengan búsquedas activas. Puedes usar Linkedin para identificar las personas claves en las empresas que te interesan. Tu objetivo es aprender más de la cultura, sus planes futuros, desafíos, objetivos, etc. Lo ideal es que llegues a la reunión con una serie de preguntas respecto de la organización. En el proceso, te vas dando a conocer. Muchos de mis colegas más talentosos han implementado esta táctica con resultados súper positivos. En varios casos, la empresa creó una posición para acomodar su contratación.

Perfílate para la economía circular

Estamos a medio camino de un cambio de paradigma. De la economía linear a la circular. Es decir, un paradigma en que las organizaciones y países deben pensar sus procesos y diseñar sus productos pensando en el final de la vida de los mismos. En cómo hacer uso de recursos finitos. En el impacto en el medioambiente. Como mujer tienes un “sistema operativo interno” que naturalmente funciona en ciclos y te equipa especialmente bien para esta era. Aprovéchalo. Aprende a posicionarte como innovadora, como profesional ideal para la economía del futuro y ofrecer así un ángulo competitivo.

Como conseguir empleo- No estás sólo buscando empleo, estás creando tu futuro

Involúcrate en organizaciones y proyectos que avancen tus capacidades y visibilidad

Otra forma como conseguir trabajo sin estresarte es manteniéndote activa. Trabajar en proyectos o con causas que te interesan hasta que consigas tu nuevo empleo evita que muestres una brecha de inactividad en tu CV. Es un buen lugar para desarrollar nuevas capacidades. Elige con cuidado asociaciones profesionales u organizaciones no gubernamentales donde participen individuos relevantes para tu búsqueda y ofrécete de voluntaria. También puedes donar tu tiempo en capacitaciones profesionales y recibir así acceso gratuito al evento, a los participantes y a los conferenciantes.

Fortalece tus habilidades blandas

En este sentido, te sugiero que consideres nuestro programa Step Up. No sólo recibirás coaching mensual, aprenderás destrezas blandas como secretos de networking, cómo negociar y proyectar presencia ejecutiva. Descubrirás lo que realmente te interesa y podrás alinearlo con tus metas profesionales. En esta época, no es difícil que ahora no te atraiga lo mismo que hace 5 o 10 años. Hay que tener la flexibilidad y visión para hacer el cambio en el momento adecuado. Al sumarte al Step Up entrarás en contacto con una comunidad de mujeres profesionales que te apoyarán en tu búsqueda laboral.

Step Up Program.You Amplified

¿”Cómo conseguir trabajo” o abrir tu propio negocio?

No dejes de evaluar los pros y contras de seguir trabajando en relación de dependencia versus ponerte por cuenta propia. ¿Podrías abrirte una consultoría sobre algún tema del que seas experta? ¿Tienes colegas con especialidades complementarias con quienes podrían juntarte?¿Hace tiempo que tienes una idea para un producto? Date permiso para explorar estas opciones.

Isabel, nuestra amiga que había perdido su trabajo, decidió ser la agente de una celebridad brasilera a quien conoció por esa época. Una actividad que jamás había hecho pero que le abrió nuevas puertas. ¿La ventaja de haber aceptado el reto de representar a una celebridad cuando su especialidad era el marketing?

  • Nunca perdió las esperanzas de que conseguiría trabajo
  • Mantuvo elevada su autoestima
  • Amplió su red de conexiones
  • Aumentó su atractivo para potenciales empleadores
  • Ganó algo de dinero
  • Aprendió nuevas habilidades
  • Asumió un reto que le dejó un saldo positivo

Pocos meses después Isabel obtuvo una oferta de trabajo en Miami y le pasó la representación de la celebridad a una colega.

Si estás en una situación similar, cuéntanos. ¡Y si tienes alguna táctica que te haya funcionado bien, compártela!

Mariela Dabbah – Coach


 

Extraido de http://redshoemovement.es/blog/

 

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Cómo elegir entre opciones contradictorias (Cuando tus deseos u objetivos chocan)

¿Te ha pasado alguna vez que tienes claro lo que quieres pero se contradice o choca de algún modo con algo que también quieres o que es importante para ti?

Por ejemplo, a lo mejor estás deseando irte un tiempo al extranjero pero… Hay alguna situación familiar que hace que no quieras irte. Y tienes una lucha interna porque quieres las dos cosas.

O quizá tengas en mente hacer algo que supondría un buen empujón a tu negocio pero en realidad no es lo que quieres hacer y no sabes si no quieres o es que te da miedo.

Varias personas me han escrito pidiéndome que escriba sobre esa situación, que a mi también me ha pasado muchas veces, y que puede hacer que te quedes bloqueada o estancada profesionalmente.

Y es que pocas son las veces en que las cosas las tienes claras y todo sucede en el momento que a ti te viene bien o que no hay que hacer algún sacrificio. Pero, ¿cómo elegir? O, mejor dicho, ¿qué elegir?

Como ya comente en este artículo, en una situación en la que aparentemente tienes que elegir, primero planteate  si hay alguna forma de combinarlo todo.

Porque muchas veces sí la hay pero no te has parado a pensarlo. Así que dale una vuelta primero a ver si encuentras la manera de compaginar ambas cosas.

Por ejemplo, a lo mejor sí puedes viajar al extranjero y volver de visita a tu casa a menudo y así compaginas ambas cosas.

Otro ejemplo, mis dos prioridades ahora mismo en mi vida son mis hijos y mi trabajo. Ambas son importantísimas para mi felicidad y no podría ser feliz sin ninguna (o, cómo aprendí en el libro “Ser feliz en Alaska” en realidad sí podría ser feliz en cualquier circunstancia, pero pudiendo elegir prefiero tener ambas cosas). Y he tenido que elegir si llevar al pequeño a la guardería, tener más tiempo para enfocarme en mi negocio y hacerlo crecer más, algo que me motiva mucho; o quedarme con él en casa y trabajar menos horas sacrificando en ese caso el desarrollo de mi negocio.

Mucha gente lo tendría claro, depende de tus prioridades y deseos en la vida. Para mi ambos son muy importantes y encontré una forma de combinarlo, contratar a una persona que lo cuidara en casa y así podía disfrutar de él cuando quería y también trabajar.

Este año sin embargo decidí compaginarme con mi marido y no contratar a nadie, lo que implica trabajar menos y estar más tiempo con mi hijo.

Todo depende de tus circunstancias y preferencias. Muchas veces para cada situación hay varias opciones pero nos obcecamos con una o dos y no vemos más allá. ¿Hay alguna forma de que puedas compaginar las dos? Obviamente tendrás que hacer concesiones o sacrificios pero puede que merezca la pena.

Y es que no existe una solución única, universal que te sirva para siempre. A veces algo que te vale una temporada luego ya no te ayuda en otro momento. Por eso es importante SIEMPRE basarte en tu situación actual.

Es una tontería pensar “es que si tuviera más tiempo”, más dinero, más ayuda,… haría tal y cual. Eso da igual, lo que cuenta es lo que tienes ahora y a partir de ahí puedes decidir qué quieres y qué te conviene más en este momento. Y ya verás más adelante si hay que cambiar o puedes seguir así.

Lo que está claro es que la vida no es un camino recto y con visibilidad total. Hay curvas, hay barrancos, hay piedras, hay niebla, hay lluvia y tienes que saber adaptarte y sacar el paraguas si hace falta, parar a descansar si no puedes andar, cambiarte de botas si las que llevas ya no te sirven, pedir ayudar si no puedes tú sola. Lo que haga falta para seguir adelante disfrutando lo máximo posible.

Así que…

1. Parte de tu situación y recursos actuales.

2. Piensa si puedes combinar ambas cosas.

Y si aún así no hay manera y tienes que elegir y sacrificar algo…

3. Piensa qué es lo que de verdad quieres hacer.

Porque suele haber algo que te “llama” con más fuerza, que de verdad quieres hacer. Sé sincera contigo misma, admitirlo no quiere decir que lo vayas a hacer pero por lo menos ten claro qué es lo que tú querrías hacer de verdad.

Y si combinas lo que de verdad quieres, con tu situación actual y la posibilidad de combinarlo, quizá des con la solución y sea más fácil de lo que pensabas.

Y si ni así puedes elegir…

4. Piensa si podrías posponer una de las dos opciones y cómo te sentirías en ese caso.

Por ejemplo, en el caso de mi hijo yo puedo posponer el crecimiento de mi negocio al nivel que quiero, pero no puedo posponer mucho cuidar a mi hijo porque en breve irá al colegio. O a veces puedes posponer ambas opciones pero solo de pensar en posponer X te desanimas y casi te dan ganas de llorar. Eso es una señal…

Es muy importante no solo saber escucharte a ti misma sino darte permiso para valorar y respetar lo que tú quieres, lo que es importante para ti.

Porque tienes todo el derecho del mundo a querer eso y a luchar por ello, no dejes que nadie te convenza de que no es así, por favor.

Es muy importante darte permiso para valorar y respetar lo que tú quieres.

Así que ya sabes si estás en un momento en el que dos opciones, deseos u objetivos se contradicen o chocan de alguna manera, analiza estos cuatro pasos: cuál es tu situación, qué es lo que de verdad quieres, hay alguna forma de combinarlo todo, puedes posponer algo (y cómo te sentirías en ese caso).

Con esto espero que puedas tomar una decisión y seguir adelante con tu vida : )

 

La Dra. Aida Baida Gil, coach certificada y fundadora de www.coachdelaprofesional.com se dedica a ayudar a las mujeres profesionales que se sienten estancadas o insatisfechas y que están listas para avanzar profesionalmente, establecerse por su cuenta o redirigir su carrera.

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