3 consejos que te ayudarán a alcanzar la felicidad, según la revista Time

Al mal tiempo buena cara es un dicho muy común. Resulta ser, además, una actitud muy verídica a la hora de afrontar los problemas que puedan suscitarse en nuestras vidas. Actualmente, existen múltiples razones para padecer de ciertas enfermedades anímicas como la ansiedad y la depresión. Los conflictos, preocupaciones y situaciones que se presentan parecieran tornarse cada vez más complicadas.

En ocasiones da la impresión de que a pesar de los avances de la ciencia y la tecnología, que se supone simplifican nuestras vidas. Cada vez tenemos más problemas. ¿Por qué? Cada día necesitamos más y cada vez resulta más complicado obtener las cosas nuevas que vamos necesitando. De esta manera, alcanzar la felicidad puede verse comprometida. Sin embargo, sí existe una poderosa clave para alcanzar el bienestar

Recordemos que un hombre es tan rico como necesidades tenga. Es decir, una persona que tiene muchas necesidades y el dinero para satisfacerlas es rico. También, lo es aquel que no necesita nada así no tenga dinero.

La revista Time ha compartido un listado de consejos sobre cómo ser más feliz. Los mismos, están basados en estudios relacionados. A continuación, Phrònesis te cuenta más sobre este interesante tema…

La influencia negativa de las redes sociales…

Mucho se ha dicho sobre la influencia negativa de las redes sociales sobre la salud mental y psicológica de las personas. El pasar mucho tiempo en estas ha dado como resultado un incremento en la ansiedad de las personas. Vivir a través de estos canales de comunicación viendo la vida supuestamente perfecta de otros genera depresión.

En las redes sociales la mayoría de las personas publica solo los aspectos positivos de su vida. Es por ello que se crea una falsa felicidad en torno al uso de estos medios de comunicación. Muchas de estas se ven en la obligación de mentir sobre sus verdaderas vidas para no quedarse atrás de los demás. Fingir a través de fotos que todo es perfecto. Al final solo puede traer consecuencias negativas. Sobre todo en los jóvenes y adolescentes.

Los problemas de autoestima son de los más comunes. El uso de filtros y programas que alteran las fotografías solo empeora la situación. A través de las redes nos mostramos al mundo como queremos ser más no como realmente somos.

En ocasiones da la impresión de que a pesar de los avances de la ciencia y la tecnología, que se supone simplifican nuestras vidas. Cada vez tenemos más problemas. ¿Por qué? Cada día necesitamos más y cada vez resulta más complicado obtener las cosas nuevas que vamos necesitando. De esta manera, alcanzar la felicidad puede verse comprometida. Sin embargo, sí existe una poderosa clave para alcanzar el bienestar

 

Consejo 1:

Es por ello que, la revista Time nos deja un primer consejo para alcanzar la felicidad plena: “Explora la vida que existe más allá de las redes sociales”. Vive la realidad a través de tus vivencias y no de las redes o medios digitales. El contacto con las personas cara a cara es necesario para poder ser nosotros mismos.

El buen uso del dinero…

El dinero no da la felicidad, aunque ayuda a obtener tranquilidad. Nadie está exento de pasar por problemas económicos. Y cuando nos encontramos envueltos en circunstancias financieras negativas, la tranquilidad se esfuma. Lamentablemente vivimos en un mundo material. En el cual el dinero es necesario. Sin embargo, está comprobado que el dinero no da una auténtica felicidad. Si este fuera el caso no sería una realidad el suicidio de famosos y artistas millonarios.

Resulta que el vacío existencial que sienten algunos no logra llenarse con dinero. Lo auténtico en la vida no tiene precio y no puede comprarse. Por eso, la importancia de hacer un buen uso del dinero. Este más allá de permitir comprar cosas materiales que ocupan espacio puede ser la llave para vivir experiencias maravillosas que alimenten el espíritu.

Consejo 2:

La revista Time, aconseja: “Utiliza el dinero para invertirlo en ti. Compra tiempo libre”. Viajar, conocer personas nuevas y descansar. Son solo algunas de las cosas que el dinero nos permite lograr. Usa el dinero para comprar experiencias y buenos momentos que te permitan de alguna manera vivir.

El perdón es la llave que abre la puerta a la felicidad…

El perdón libera. Es más fácil y sano soltar las cargas que te atan espiritualmente. Perdonar y dejar ir es la mejor medicina para el alma. Si te quedas con el rencor y resentimiento, será casi imposible que alcances la felicidad. Aquellos que hacen uso del don de perdonar son las personas que llevan una vida más tranquila y feliz. La negatividad trae consecuencias muy serias para la salud.

El perdón es sinónimo de fuerza. Se necesita más decisión y determinación para perdonar que para guardar odio en el corazón. El odio es una barrera que causa infelicidad. Mientras cultives esa clase de sentimientos en ti jamás lograrás estar en paz y por ende nunca podrás vivir tranquilo. La felicidad significa llevar una vida equilibrada y llena de gozo. El perdón es la mejor manera de lograrlo.

Consejo 3:

Según la revista Time una de las claves para ser feliz en la vida es seguir este consejo: “No dejes que el rencor y el resentimiento ganen. Aprende a perdonar”. En este aspecto entran en juego diferentes técnicas que ayudan a lograr dicho cometido. La meditación y la oración son las más comunes.

Escrito por: Editorial Phronesis

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Tipos de expareja, ¿cuál tienes tú?

Las relaciones humanas y las amorosas en general son muy complejas. El solo hecho de convivir con uno mismo ya es difícil. Así que, a la hora de compartir diariamente con otra persona, la cosa se complica. Claro, sabiendo que al principio todo parece ser perfecto. A medida que pasa el tiempo, las personas tienden a conocer todos los aspectos negativos de ese novio que, en su momento, fue especial. Aquí es cuando empiezan los problemas. Se puede llegar al punto, inclusive, de que el novio o novia se convierta en ex.

Cada individuo goza de virtudes y defectos muy distintos a los del otro. Por ello, al entrar en las relaciones de pareja, es primordial ser tolerante. Aún si es una tarea difícil o casi “imposible”. Cuando se quiere estar con alguien, hay ciertas cosas que podemos pasar por alto. Sin embargo, si esto pasa en exceso, debes saber que algo anda mal en tu relación amorosa.

Si actualmente llevas una relación de pareja, toma en consideración todo lo que te expresaremos a continuación. Quizá te lleves una sorpresa al conocer la verdadera cara de tu acompañante, incluso después de que pase a ser tu ex.

Bien, ya que hablamos acerca de cómo suelen ser en principio las relaciones de pareja. Vamos a concentrarnos en los tipos de parejas con los que puedes toparte. Recuerda siempre, nada es para toda la vida. Por lo tanto, nunca está de más saber cómo lidiar con aquel que en algún momento fue tu novio(a), pero que ya no soportas. Tal y como ocurre en la mayoría de los casos con los ex.

Observa el comportamiento de tu ex y descubre a qué grupo pertenece…

Puede que al iniciar tu relación de pareja, hayas visto algunas señales de cómo podría llegar a ser esa persona. Lo más seguro es que te hicieras de la vista gorda, para no prestarle mayor atención al asunto. Sin embargo, luego de que la relación ha terminado piensas que cometiste un error.

Tipos de ex novios y ex novias…

A decir verdad, esto depende exclusivamente del carácter de tu ex. También, de cómo te manejas en las relaciones de pareja. Es decir, si dejas pasar todo por muy malo o bueno que sea, con la idea de que esto no dañe tu bienestar amoroso. Si es así, al final serás el culpable.

Más allá de eso, debemos prestar atención a las señales que nos da nuestra pareja. De esta manera, podremos saber con qué tipo de ex estaríamos tratando. Quizá el tuyo no encaje perfectamente con esta clasificación, sin embargo, es posible que coincida con ciertas características… ¡Presta mucha atención!

El que te acosa

Con este tipo de personas, solemos toparnos más de una vez en la vida. Muchas veces, logramos poner freno antes de que ocurra algo grave. Pero en otros casos, la situación se torna realmente difícil. Por ejemplo, cuando se trata de un ex acosador. Aquel que lleva cuenta de todo lo que haces. Sabe exactamente donde estás y qué estás haciendo. ¿Lo reconoces?

Incluso, si has dado por terminada tu relación y ya no tienes comunicación con él. El ex novio o ex novia acosador, puede que siga acechándote y seguramente sabrá todo sobre ti.  Tanto que si te lo encuentras un día en la calle, seguro sabe lo que has estado haciendo, sin explicación.

Al que le encanta hablar

Este es uno de los peores. Luego de tener relaciones de pareja con personas que pensaste jamás hablarían de ti. Te enteras de que tu ex está hablando a tus espaldas. Muchas veces, de forma negativa o haciendo comentarios inapropiados acerca de su tiempo juntos.

Este tipo de actitudes se presentan en personas rencorosas que siempre buscan venganza. Incluso, cuando no la necesitan. La mejor forma de actuar ante ellos es comunicarse directamente y plantearles la situación. Si esto no funciona, haz caso omiso a lo que diga. Finalmente, quien queda mal ante la gente es él. Por hablar mal de una persona a la que quiso en algún momento.

El que no deja de celarte

Como sabrás, los celos son unos de los problemas más frecuentes en las relaciones de pareja. Al punto de que pueden lograr una ruptura definitiva. Como sucede muy a menudo. No obstante, estas inconformidades traspasan los límites amorosos. Aquí hablamos de esa pareja con la que terminaste hace un tiempo, pero que aún sigue celándote.

La cosa empeora cuando tú estás intentando conocer gente nueva, ya sea como amigos o como algo más. Tu ex celoso se ocupa de marcar territorio, sin tener ningún derecho sobre ti. Esta característica suele mezclarse un poco con el acoso.Esto se debe a que necesita esa persona necesita estar al tanto de todo lo que haces, cómo lo haces y demás detalles.

La mejor forma de manejar este tipo de personas, es siempre dejar muy claro que eres un ser libre. Deja por sentado que la relación se acabó y que el hecho de haber compartido no implica nada más. Debes hacer entender que su presencia continua en tu vida ya no es necesaria. Esta clase de aspectos es fundamental hablarlos desde el principio de una relación.

Aquel que quieres mantener en tu vida…

Generalmente cuando hablamos de una expareja insoportable, pensamos en aquellos que de alguna forma no logran superarnos. Como vimos en el caso del celoso o el acosador. El problema surge cuando, a veces, los papeles se invierten. Mientras deseas que otros desaparezcan de tu vida, quieres que alguno en especial permanezca. Muchas veces el sexo te empuja hacia tu ex. En estos casos, puedes transformarte en la ex novia insoportable. Suena terrible, ¿no?

Pues lo es. Así que lo mejor siempre es aceptar las cosas como son. Pensar que en algún otro lugar hay una persona para ti. Sabemos que esto suena demasiado idílico. Sin embargo, vale la pena intentarlo. Ya sea para sacar a alguien de tu vida, porque no le soportes o porque deseas que esté presente, pero al mismo tiempo te cause daño. Porque en este caso, quien más sufre eres tú a causa de un ex o una pareja que no merece la pena.

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La importancia de la empatía y la tolerancia en la relación de pareja

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…el amor es una cosa ideal… el matrimonio una cosa real y la confusión de lo real con lo ideal, jamás queda impune”, Goethe.

Conferencia walter riso

De entre todos los tipos posibles de relaciones y convivencia, la de pareja es la más compleja y difícil. En consecuencia, es la que precisa un mayor grado de empatía y disposición a aceptar al otro con sus riquezas y miserias, con sus virtudes y defectos.

La empatía en la relación de pareja y/o matrimonio, se entiende como el profundo conocimiento y aceptación del otro. Mi pareja, tal cual es, un ser de luz y también de sombra. A través de nuestra propia aceptación, nos resulta más fácil aproximarnos a la persona que es nuestra pareja.

Generalmente la empatía en la relación de pareja se hace difícil porque antes de la convivencia, obnubilados por esa etapa de enamoramiento no vemos al otro, objeto de nuestros afectos, tal cual es. Una persona con fortalezas y también con debilidades, como todo ser humano.

Todo es tan perfecto…

En nuestra inicial idea del amor, la felicidad y el compartir en una relación de pareja, solo vemos virtudes. Es probable que ambos nos estemos esforzando en mostrar nuestra mejor cara. Pero el tiempo hace de las suyas, hace mella en nuestra disposición, y el yo real emerge, ratificando el viejo adagio que dice “de la convivencia nacen las diferencias”.

Puede suceder que el tiempo funcione como hilos que entretejen la relación y la hagan más fuerte y sólida. Nace el compromiso como una carpa de campaña que ante la adversidad inevitable de las discusiones y peleas, los protege.

Puede suceder que el otoño, con sus días nublados y de poco sol, les desprenda sus ganas de amar y acompañarse, como hace con las hojas de los árboles. Y entonces la rutina traicionera socave las bases de ese compartir y la convivencia se nos hace fría y oscura.

El invierno hace de las suyas si nos encuentra desprotegidos, si andamos sin el abrigo que nos da el amor y la comprensión. Nos extraviamos de la relación y todo se vuelve viento gélido. El frío se le queda a vivir en sus vidas. ¡Cuidado! El amor de tu vida puede pasar a ser tu ex.

El enamoramiento no basta…

Cuando nos embarga la expectativa, la decepción y el aburrimiento… si no tenemos un plan para que nuestra relación perdure y pase del enamoramiento al amor con compromiso, un amor maduro, sobreviene el desamor y a veces la rabia y el rencor.

¿Qué sucede? ¿Por qué tantos conflictos? ¿En qué momento del camino se extravía el amor? ¿Qué podemos hacer para tener una sana convivencia desde el respeto, la valoración mutua y el amor maduro, transparente y honesto? ¿Es posible recuperar el amor?

Las diferencias de carácter afloran porque cada uno tiene su personalidad, criterio, forma de evaluar y juzgar las cosas. Resulta casi imposible convivir sin discrepar y sin discutir. Necesitan adaptarse, y negociar, pero sobre todo tolerar.

¿Si yo también tengo aspectos que mi pareja debe tolerar, por qué no empezar yo a tolerar los suyos? Sin empatía, esa capacidad de comprensión del otro sería muy difícil de alcanzar.

La empatía debemos aplicarla en la comunicación, que al fin de cuentas significa estar en comunión con el otro. Para ello es necesario que se relacionen desde el respeto, la consideración y la comprensión. Buscar primero entender al otro, escucharlo y después buscar ser entendido es la clave para una comunicación empática y asertiva.

En una relación sana de pareja los dos hacen esfuerzos por el mutuo entendimiento. Nadie anula ni chantajea, ni descalifica al otro; lo acepta tal y como es porque sabe que no puede cambiarlo. Porque antes de juzgar al otro se juzga a sí mismo y reconoce que no es perfecto. También tiene oportunidades de mejorar nuestras debilidades.

¿Qué tanto admiras y respetas a tu pareja?

Escrito por: Editorial Phronesis

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Recomendaciones para lograr una convivencia en pareja emocionalmente inteligente

Redacción Editorial Phrònesis – www.elartedesabervivir.com

Es claro que las relaciones de pareja deben estar basadas en la tolerancia, la comunicación asertiva, la admiración y el respeto. Esto no resulta sencillo ya que dos personas con experiencias, hábitos y modos de crianza diferentes habitando un mismo espacio, pueden convertirse en algo denso de manejar. Sin embargo, se debe hacer un gran esfuerzo para aprender a convivir en pareja si se desea hacer de la relación algo positivo.

Conferencia walter riso

Para lograr una convivencia en pareja emocionalmente inteligente, se deben desarrollar hábitos que alimenten y fortalezcan el amor que sienten el uno hacia el otro. Esto, para poder lograr superar las dificultades y consolidar así la convivencia en una relación duradera y feliz.

Además, se deben establecer consensos en pareja antes de convivir. Para Cecilia Martín y Marina García, expertas en terapia de pareja: “Antes de iniciar la convivencia, hay que aclarar de forma explícita las reglas de funcionamiento. La pareja tiene que pasar con un proceso de comunicación donde quede claro cómo se gestionarán a nivel económico, tareas domésticas, reparto de responsabilidades, invitados, `las manías´en casa que tiene cada uno, el tiempo libre o espacio individual que cada uno necesitará, etc. Cuanta más comunicación y pactos previos se realicen más fácil es prevenir conflictos futuros”.

Muchas parejas, en teoría toman la “decisión apresurada” de empezar a vivir con su pareja. Esta, porque no alcanzan a concebir los cambios que han de producirse en el momento de materializar dicha decisión. Un gran número de relaciones no superan los primeros meses de convivencia y creen que es porque nunca estuvieron enamorados o sencillamente porque se acabó el amor.

Se debe aclarar que no necesariamente es por las razones anteriormente mencionadas. En realidad se debe a la incapacidad de asumir los cambios que han de producirse en cada una de las vidas de quienes deciden irse a vivir en pareja. Este, es el primer paso, entender con claridad lo que significa vivir juntos.

John Gottman, profesor emérito de psicología en la Universidad de Washinton (EE.UU) y uno de los mayores expertos de terapia familiar y de pareja, en uno de sus muchos estudios observó y analizó el comportamiento de más de 3.000 parejas y de este trabajo destacó cuatro elementos que son particularmente nocivos en una relación de pareja: una actitud defensiva, bloquear, criticar y especialmente despreciar al otro.

Además, puede ocurrir que con la convivencia descubras aspectos de tu pareja que te resultan intolerables. En la mayoría de los casos, el drama de la convivencia es una simple falta de comprensión, de tolerancia y de respeto hacia el otro.

Pero, ¿cuáles son esos elementos fundamentales para lograr una convivencia en pareja? En Phrónesis queremos compartir contigo algunas claves para que te sea mucho más fácil lograrlo.

Claves para lograr una convivencia en pareja emocionalmente inteligente:

  • Tratar a nuestra pareja con el respeto y la tolerancia que nosotros esperamos recibir, especialmente delante de otras personas.
  • Dejarle su espacio y libertad de acción para su autorrealización y animarle a buscarla.
  • Jamás exponer diferencias ni criticarle delante de otras personas. Elegir ser su cómplice, no su verdugo.
  • Magnificar los temas en los que se está de acuerdo y sacar provecho deliberado para incrementar el bienestar conyugal. Disfrutar de los gustos compartidos.
  • Evitar abordar puntos de conflictos que no son realmente importantes o trascendentales para la convivencia de la pareja. Prestar atención a las diferencias, los aleja de su fin de convivir sanamente.
  • Convivir desde las similitudes, “eso que nos enamoró” más allá de la atracción física. Alimentar la química del carácter, de la personalidad.
  • Recordar que en un principio es la atracción física, después las cualidades, los valores y virtudes. Le corresponde a cada uno elegir la virtud, de forma deliberada, para hacer feliz al otro.
  • Agradecer, apreciar los esfuerzos de mi pareja para la convivencia.

Recuerda:

Tolerar se refiere precisamente a soportar, admitir o permitir una cosa que no gusta o no se aprueba del todo, pero que tampoco nos daña ni moral ni físicamente. Sin tolerancia nadie podría convivir en pareja.

Y tú, ¿crees que no sabes convivir en pareja?

Referencias:

El Mundo

Escrito por: Editorial Phronesis

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No destruyas con palabras lo que has construido con el corazón

Redacción Editorial Phrònesis – www.elartedesabervivir.com

Muchos psicólogos y expertos en el tema han optado por referirse abiertamente a los vínculos de pareja, ya sean noviazgos o matrimonios, como “viajes compartidos” en lugar de solo “relaciones”.

No se debe a que haya en este concepto mayor romanticismo u optimismo, sino a que hay en él más veracidad, puesto que una relación amorosa consiste en un lazo de intercambio constante, de consumación de lo mutuo, un esquema que puede ser mejor entendido cuando se piensa en él como en una travesía de cientos de kilómetros donde los vaivenes del día y la incertidumbre de la noche acosan, pero al mismo tiempo iluminan el amor cuando es sincero, auténtico y real.

No obstante, al igual que las grandes aventuras van de la mano de riesgos e imprevistos, también las relaciones de pareja han de hacer frente a cambios de marea bruscos, tempestades repentinas, sequías y silencios interminables. En la dificultad surge a menudo la tensión y, con ella, las palabras que cortan y los actos que hieren… que atraviesan algo más sensible y difícil de sanar que la piel.

Las acusaciones injustas son más frecuentes en las relaciones sentimentales de lo que deberían ser, y esto se debe a una carencia capaz de afectar gravemente los cimientos de cualquier pareja: el no saber cómo manifestar asertivamente lo que sentimos, pero insistir, desde luego, en hacerlo.

Tú, y Yo soy Yo

Las fallas de comunicación en una pareja son, más que las piedras que trae el río, el vaticinio de una avalancha.

Los psicólogos y expertos en relaciones de pareja depositan a menudo la responsabilidad de este hecho al olvido o total desconocimiento de un factor muy preciado para una comunicación efectiva: el uso de “Mensajes Yo” en lugar de “Mensajes Tú”, es decir: frases que inicien con el reconocimiento de las propias emociones y puntos de vista, y no con el reproche o reclamo por las emociones y puntos de vista ajenos.

De este modo, si las palabras o gestos del ser amado nos han hecho enfadar, lo correcto sería expresar: “Me hizo sentir enojo lo que dijiste o hiciste”, pero no: “Tú me hiciste enojar”.

Los errores más comunes a la hora de comunicarnos con nuestra pareja derivan de una externalización total de nuestros sentimientos, o en otras palabras: una urgencia por deshacernos de ellos para “dejar de sentirnos así”. Esto impide que seamos capaces internalizar (asimilar) nuestras experiencias afectivas — algo más que necesario para alcanzar un conocimiento pleno de quiénes somos — pero, además, nos conduce a sufrir e infligir heridas mucho más profundas de lo que pensamos.

“Entre lo que pienso, lo que quiero decir, lo que creo decir, lo que digo, lo que quieres oír, lo que crees oír, lo que oyes, lo que quieres entender, lo que crees entender y lo que entiendes, hay diez posibilidades de no entenderse”

(Bernard Werber)

 

5 claves para decir lo que sientes sin herir a quien amas

Para expresar nuestras emociones y pensamientos desde el “Mensaje Yo”, es preciso cuidar el seguimiento de una serie de principios básicos de comunicación que atienden no solo al contenido (qué se dice) sino también a la forma o paralenguaje (cómo se dice).

Estos atributos pueden resumirse en forma de consejos rápidos que indican situaciones a ser evitadas con el fin de comunicar a nuestra pareja lo que pensamos guardándonos de no herir sus sentimientos:

 No levantar la voz

Los gritos y las exclamaciones no hacen más que imprimir dramatismo y sugerir una falta de respeto absoluta hacia la postura del otro.

Una conversación que se conduce en un tono de voz calmado es clave para el intercambio de opiniones y la conciliación, además de ser una señal de madurez, confianza y seguridad.

No actuar como si lo supiéramos todo

“Cuando creíamos tener todas las respuestas, nos cambiaron todas las preguntas”, escribió Mario Benedetti, y hay tanta certeza en esto como lo hay en el dicho de que nunca dejamos de aprender.

Dar inicio a una conversación auto proclamándonos dueños de la verdad absoluta es un acto de egocentrismo. Sea cual sea nuestro punto de vista, no debe ser una excusa para ignorar que nuestra pareja es un ser humano, un individuo con derecho a ver y palpar retazos blancos donde nosotros solo vemos retazos grises.

Pasar por encima de la perspectiva de los demás sólo pronostica mayor discordia.

No acudir al sarcasmo ni a la ironía

Aunque para muchas personas resulta más cómodo sacar a la luz una verdad disfrazándola de media verdad, este recurso no es necesariamente la mejor alternativa, ya que puede llegar a sembrar confusión y pérdida de la confianza.

Frases como “no lo decía en serio” rebuscadas velozmente luego de manifestar una verdad a medias son causa de malentendidos y desorientación, incluso de una angustia incómoda por no saber en qué grado era cierto o falso lo que se dijo. En cambio, desarrollar estrategias de comunicación claras y directas, sin que esto implique refugiarse en ráfagas de agresividad, es la mejor forma de expresarnos dejando sitio a la posibilidad de que seamos, además de escuchados, comprendidos a plenitud.

Respetar la voz de nuestra pareja como desearíamos que fuese respetada la nuestra

Implica no interrumpir ni comportarnos como si cada frase pronunciada diera cuerpo a un contraataque.

Respetar y escuchar la opinión de nuestra pareja refuerza un nexo mutuo de respeto a la opinión del otro. En palabras del escritor Alejandro Jodorowsky: “Lo que das, te lo das. Lo que no das, te lo quitas”.

No forzar una “respuesta urgente”

Es necesario entender que no todo silencio supone indiferencia. Que nuestra pareja no reaccione al instante de cara a la revelación que le hemos hecho no significa que no haya palpado su magnitud o que, llanamente, no le importe cómo nos sentimos.

Es preciso saber distinguir entre los silencios apáticos y los reflexivos, así como reconocer y respetar el hecho de que toda persona merece tiempo y espacio para procesar y asimilar, tanto como tiene derecho a responder en el momento en que se sienta capaz de hacerlo en buenos términos.

Recuerda: cuida lo que dices con el mismo empeño que depositas en cuidar en lo que haces, y no permitas que tus palabras destruyan lo que tanto has construido con el corazón.

 

Escrito por: Editorial Phronesis

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Referencias:

The “I Message” vs. the “You Message” – Steven J. Fogel (2013). Steven J. Fogel. Disponible en http://stevenjayfogel.com/the-i-message-vs-the-you-message/

4 Things You Can’t Do When You Argue With Your Partner (2015). Psychology Today. Disponible en https://www.psychologytoday.com/blog/between-you-and-me/201506/4-things-you-cant-do-when-you-argue-your-partner

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La ansiedad: el peor enemigo de los amores a distancia

Redacción Editorial Phrònesis – www.elartedesabervivir.com

Quienes se embarcan en la travesía de amar a alguien desafiando las brechas del tiempo y el espacio, ven en la distancia al enemigo indiscutible de su amor, un temor que sin duda disminuye a medida que se cultiva la intimidad emocional y se reafirman los vínculos de confianza.

Sentir que las mentes se acercan y se cierran como lo harían dos amantes en la oscuridad se convierte en una necesidad cuando la mayor amenaza parece ser que los espacios sobran y el deseo más grande — la cercanía — se pierde en el camino.

Pero no siempre la altura y la anchura son lo único que puede hacer que una relación a distancia fracase. Las parejas en estas circunstancias han de hacer frente a un elemento que perjudica, en igual medida, las relaciones donde la proximidad física es permanente: la ansiedad.  

En términos psicológicos, la ansiedad se define como un estado de incertidumbre o inseguridad permanente. En el ámbito de las relaciones de pareja, la ansiedad se produce cuando existe falta de comunicación, baja autoestima o problemas de aceptaciónmiedo a ser abandonado y un historial de relaciones conflictivas.    

Según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Purdue, las personas que experimentan altos niveles de ansiedad en una relación a distancia son “dolorosamente más conscientes de la ausencia de su pareja”.

Las repercusiones varían en función de si se trata de una relación a larga distancia o a corta distancia. Cuando la pareja se encuentra geográficamente cerca, las visitas ocasionales pueden reducir considerablemente la ansiedad al funcionar como mecanismos de reafirmación, es decir: indicativos de que todo marcha bien en la relación.  Sin embargo, en las relaciones a larga distancia, niveles altos de ansiedad solo conducen a comportamientos más críticos de lo normal en torno a la pareja y a niveles más bajos de satisfacción.

La ansiedad puede llevar a un grado de desesperación tal que quien la experimenta llega a encontrar dificultades para funcionar correctamente en su vida diaria, sintiendo la urgencia de contar con la presencia (tanto emocional como física) de la pareja. Eventualmente, esto puede derivar en la manifestación de conductas que van creando poco a poco grietas emocionales en la relación, entre ellas:

  • Dependencia, la cual surge cuando el deseo de garantizar un vínculo emocional sólido con la pareja se torna obsesivo, al punto de perder la propia libertad y atentar contra la libertad ajena.
  • Comportamiento controlador, a través del cual se intenta dominar al ser amado estableciendo normas con el fin de aliviar la angustia.

Desde luego, la ansiedad puede verse empeorada por la ausencia de hábitos de pareja orientados a enriquecer la conexión emocional y sostener la confianza. Para la psicóloga Susan Krauss Whitbourne, es importante que las personas en una relación a distancia procuren mantener un flujo de comunicación constante y enfocarse en los aspectos positivos en lugar de dramatizar el hecho de estar separadas.

No obstante, la naturaleza de las relaciones a distancia hace que sea inevitable tener que lidiar tarde o temprano (en mayor o menor grado) con los celos y la desconfianza, algo que puede dificultar la tarea de enfocarse únicamente en los aspectos positivos.

La psicóloga Susan Heitler considera que la clave está en no caer en patrones de pensamiento negativos que solo agravan los efectos de la ansiedad, principalmente:

  • Pensar que nuestra idea de lo que sucede es, realmente, lo que sucede 

    “Las adivinanzas suelen estar basadas en nuestros peores miedos, y la mayoría de las interpretaciones que hacemos del pensar y sentir de otros son malinterpretaciones”, explica Heitler.Es importante mantenernos siempre abiertos a la posibilidad de que, incluso nuestras mayores sospechas o preocupaciones, pueden resultar siendo producto de nuestra imaginación, y recordar en todo momento que la distancia no es pronóstico de infidelidadfalta de compromiso o un fracaso inminente en la relación, sino que se trata de una condición temporal, una circunstancia que no tiene porqué durar toda la vida y que incluso puede ser vista como una oportunidad para crecer de manera individual y reafirmar la decisión de llevar adelante un proyecto de vida conjunto.

    • Evitar hablar de nuestros miedos e inseguridades

    La ansiedad aumenta cuando hay un asunto o problema que no ha sido atendido, cuando la tensión — en lugar de ser liberada — se acumula de manera enfermiza. De ahí la importancia de establecer siempre un diálogo en torno a las dudas e incomodidades que puedan asomar en la relación (planes de visita poco formales o flujo de comunicación insatisfactorio) en lugar de evitarlas por temor a parecer inmaduro, desconsiderado o generar molestia en la pareja.

    • Dedicar nuestro tiempo y energía a tratar crisis que aún no existen

    Uno de los métodos que las parejas utilizan para sobrellevar la distancia es la visualización a futuro. Desde luego, esta es una estrategia muy positiva a la hora de establecer metas en común y planificar una vida compartida, sin embargo, la anticipación mal llevada puede desembocar en episodios de ansiedad a causa de problemas que ni siquiera son parte de un futuro cercano, lo que supone una pérdida total de tiempo y energía.

    Enfocarse de manera obsesiva en concretar proyectos que siguen estando en fase de planificación, al igual que asumir o atribuir responsabilidades fuera de tiempo, genera dosis de tensión enormes que pueden afectar tanto a nivel individual como a nivel de pareja.

    Mantenerse enfocado en el aquí y el ahora y asimilar que el proceso de reunirse de manera definitiva con el ser amado amerita cumplir metas a corto plazo, es la única manera de evitar que la ansiedad estrangule el amor.

    Como bien dijera el filósofo oriental Lao Tsé: “Si vives en el pasado, vivirás deprimido. Si vives en el futuro, vivirás angustiado. Si vives en el presente, vivirás en paz”.

     

    Escrito por: Editorial Phronesis

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    Referencias:

    Love from Afar: Staying Close While You Live Apart. (2012). Psychology Today. Disponible en https://www.psychologytoday.com/blog/fulfillment-any-age/201210/love-afar-staying-close-while-you-live-apart

    Worrying in Relationships: 3 Habits That Invite Anxiety. (2016). Psychology Today. Disponible en https://www.psychologytoday.com/blog/resolution-not-conflict/201204/worrying-in-relationships-3-habits-invite-anxiety

    Relationship Anxiety – Anxiety House Brisbane (2016). Disponible en http://www.anxietyhouse.com.au/anxiety/anxiety-over-the-end-of-a-relationship

    Por: Editorial Phrònesis

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¿Importa la diferencia de edad en el amor?

Redacción Editorial Phrònesis – www.elartedesabervivir.com

A lo largo de los años, muchos se han hecho la pregunta sobre la incidencia que puede tener la diferencia de edad cuando piensan en dar ese gran paso hacia el altar.

Dos reconocidos especialistas en relaciones de pareja, el doctor Charles D. Schmitz y su esposa, la doctora Elizabeth A.Schmitz, dan una escueta respuesta a esta interrogante: Depende y, de inmediato, pasan a analizar el tema con base en las muchas entrevistas que han hecho a parejas alrededor del mundo.

“A través de los cientos de contactos que hemos tenido con las parejas hemos determinado que cuando se ama de verdad, la edad no tiene mucha importancia en la mayoría de los aspectos de la relación. Sin embargo, existe un punto muy real relacionado con esto: hay ciertas circunstancias en las que la diferencia en edad sí incide en la relación amorosa y, por tanto, en el matrimonio”, anotan los expertos.

Revisando una serie de posibilidades señalan que, por ejemplo, si una mujer de 17 años piensa casarse con un hombre de 47 quizás la idea no sea tan buena, puesto que las experiencias de una prácticamente adolescente son muy diferentes de las de una persona que ya tiene en su haber más de cuatro décadas. A los 17 años todavía se pudiera decir que se trata de un adolescente en la mayoría de aspectos, en cambio una persona de 47 años es alguien que probablemente ha alcanzado una gran experiencia y que por lo general ha vivido las pruebas y tribulaciones que la vida siempre presenta. Estas diferencias pueden significar grandes retos para la relación, sin duda alguna.

“El éxito potencial de un matrimonio realmente sí depende de la madurez y el nivel de experiencia de quienes se aman. La verdad clara y precisa es que no existe una diferencia mágica de edad cuando del amor y el matrimonio se trata. Sin embargo, en nuestra experiencia hemos podido ver que mientras más corta es esa diferencia entre dos personas que se aman, mayor será la posibilidad de construir un amor que perdure. Ya sea que la diferencia de edad sea de uno, cinco, 10 o más años, el amor verdadero triunfa sobre todo lo demás. La verdadera interrogante es más bien ¿cómo saber que es amor de verdad?, versus otra pregunta “¿qué edad tiene la persona amada?”. Amar es mucho más importante que cualquier diferencia de edad entre dos personas que dicen amarse mutuamente, aseguran los expertos.

Un ejemplo que se puede usar como espejo

Para comprender mejor lo anterior, los doctores Schmitz ejemplarizan la relación de Marco y Susana, quienes tienen 48 y 37 años respectivamente. Ambos son divorciados y, según los expertos, los dos han experimentado terribles matrimonios. Lo mejor que les ha sucedido es haberse encontrado. En realidad, se han enamorado profunda e inequívocamente el uno del otro. “Escucharles a ambos describir su relación amorosa en maravilloso y esperanzador. Ellos están redefiniendo el verdadero amor, no solamente se aman el uno al otro sino que han aprendido qué significa el sentirse respetados dentro de una relación, saben ahora lo que es la confianza y la honestidad mutua (ambos valores intrínsecos de una relación exitosa) y se valoran uno al otro como seres humanos dignos del mayor respeto, admiración y cariño”, señalan los expertos.

Añaden otros detalles de la pareja tales como que tanto Marco como Susana tienen hijos de un matrimonio previo y que ambos los aman profundamente y los protegen de manera extraordinaria y, por esta razón, los dos están de acuerdo en que no pudieran amar a otro hombre o mujer que no amara también a sus hijos.

“Eso es muy bueno para ellos. Al comienzo de la relación se mostraron muy cautelosos en relación con la diferencia de edad existente entre los dos. Pero con el tiempo esto dejó de ser un obstáculo y ahora se han enfocado en seguir juntos, amarse y apoyarse pues se han dado cuenta de que sus respectivas edades no interfieren en su más importante decisión: la de salir adelante con su relación”, indican los doctores Schmitz.

Lo que la investigación ha dejado

Para estos expertos, luego de tres décadas de investigación sobre el tema, han aprendido que el amor pone de lado cualquier consideración cuando el enamoramiento llega a su máximo nivel y, en la mayoría de casos, cuando llega al matrimonio, sin importar la edad de los miembros de la pareja ni la diferencia de años existente entre quienes se aman. La mayoría de matrimonios tienen éxito cuando la diferencia de edad entre esas dos personas que se aman es de aproximadamente 10 años o menos. Cuando la diferencia es mayor a 10 años, la tasa de éxito empieza a declinar. En cambio, cuando la diferencia es menos de 10 años, la tasa de éxito sube. En otras palabras, se pudiera decir que generalmente es cierto aquello de que a menos diferencia en edad, mayor es la posibilidad de que el matrimonio tenga éxito.

Sin embargo, los doctores Schmitz aseguran que no existe un elixir mágico cuando de amor se trata. “Estar enamorados, amar sin barreras es más importante que la edad. La edad pudiera ser algo relativo en una relación. Más aún, la edad tiene menor importancia en una relación que el amor y, además, el amor no tiene tiempo y de eso muchos pueden dar razón. Por otro lado, cada persona, cada pareja siente y piensa de manera individual y eso justamente es lo que atrae a la posible pareja”, señalan.

¿Tienes alguna experiencia al respecto? Cuéntanos

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7 señales de que tu relación de pareja va en la dirección correcta

Redacción Editorial Phrònesis – www.elartedesabervivir.com

No cabe duda de que el mejor “termómetro” en el terreno del amor serán siempre las emociones. Cuando, en una pareja, ambos integrantes crecen y aportan al crecimiento personal del otro, cuando existe confianza, comprensión, solidaridad, respeto, entendimiento físico y la complicidad de los mejores amigos, la presencia del ser amado se convierte en un “as bajo la manga” que promueve nuestra felicidad individual al tiempo que nos revela la magia de una felicidad mutua, una alegría compartida lúdicamente como comparten dos niños la danza del juego.

Sentirse a gusto siendo uno mismo y porque el otro es quien es, sentirse respaldado y valorado son per sé las señales más fidedignas de que hemos establecido una relación de pareja propicia para el enriquecimiento y el disfrute de la vida. No obstante, existen indicadores adicionales que quizás, en medio del día y día y de aquello que a lo interno de las parejas se vuelve habitual, pasa desapercibido u olvidamos poner sobre la balanza al momento de evaluar la madurez de nuestras relaciones. Después de todo, el “romanticismo” — contrario a lo que nos han enseñado — no lo es todo.

Cómo saber si estás en una buena relación de pareja

Toma nota de las siguientes siete señales que, según los psicólogos, se presentan en toda relación de pareja sana y estable.

¿Cuáles reconoces en tu relación?

Sé que estoy en una buena relación si…

  1.  Mi pareja y yo expresamos libremente nuestras opiniones y sentimientos

No se trata de compartir pensamientos o discrepancias en torno a la mejor salsa para acompañar las comidas, sino de un vínculo donde revelar nuestras angustias, miedos y fantasmas sea posible, porque contamos con el apoyo y acogida del ser amado.

La Asociación Americana de Psicología (APA) recomienda a las parejas, en especial a las que llevan un estilo de vida muy ajetreado o están casadas, apartar unos minutos al día para conversar acerca de temas de índole más personal, de manera que puedan mantenerse siempre en sintonía con la vida interna del otro.

  1. Tanto mi pareja como yo tenemos una vida fuera de la relación

La dependencia emocional es una de las problemáticas comunes que más afecta las relaciones de pareja.

La necesidad de estar cerca del compañero sentimental, emocional o físicamente, da lugar a los celos, la posesión y la manipulación, es debido a eso que las parejas integradas por personas independientes que no experimentan ansiedad al estar separadas del ser amado para atender las obligaciones personales tienden a ser más estables, sanas y duraderas.

El psicólogo y escritor Walter Riso hace énfasis, en este aspecto, en el requisito indispensable de no dejarse absorber por la vida en pareja, sino conservarse como un individuo libre que participa voluntariamente en una relación, pero que no pertenece a ella.

  1. Mi pareja y yo nos inspiramos mutuamente para crecer en el plano personal

Una relación de pareja donde ambos miembros se motivan y apoyan para crecer en el ámbito personal o profesional es una relación de camaradería donde no existe el egoísmo y, por tanto, es un vínculo sano.

Si, por el contrario, sientes que tu pareja te retiene de algún modo o que sabotea tu crecimiento individual, podrías estar en medio de una relación perniciosa que ocasione, a mediano o largo plazo, heridas de consideración sobre tu autoestima.

  1. Mi pareja y yo sentimos admiración por las cualidades del otro

La admiración (reconocimiento y valoración) no debe ser confundida con la idolatría (reconocimiento, exageración y valoración obsesiva).

Que tu pareja te admire implica que es capaz de ver más allá de la superficialidad y apreciar tus virtudes y cualidades positivas, incluso aquellas que tú mismo desestimas. A veces, es el reflejo en los ojos del ser amado, donde se nos muestra más fuertes y rebosantes, lo que nos contagia de valentía para emprender nuevos caminos y abrirnos paso hacia nuestros sueños.

  1. Existe solidaridad y comprensión entre ambos

“Si te duele, me duele”.

Puede parecer una premisa demasiado drástica, pero en lo absoluto sugiere que debamos fusionarnos con nuestra pareja hasta perder la separatidad de las propias emociones. Se trata, más bien, de desarrollar una empatía amorosa que nos permita estar en conexión con los sentimientos de la persona que amamos, que despierte cada fibra de nuestra sensibilidad y nos motive a tomar acción, a reconfortar al ser amado, a ofrecer lo mejor de nosotros para el alivio de alguien más.

Las relaciones de pareja son un equipo de dos unidades donde los vaivenes de la vida pueden hacer tambalear un par de piernas en cualquier momento, pero jamás derrumbarlas ni aplastar el espíritu ante la mirada indiferente del otro.

  1. Cada uno aporta a la relación con igual interés y dedicación

Es cierto que cada persona posee una forma característica de expresar afecto, y que esta forma puede ser singularmente distinta de las demás. Sin embargo, la diversidad de recursos y maneras de expresar amor no debe ser excusa para fenómenos como los “amores a medio tiempo” o los “amores clandestinos”, donde uno de los miembros de la relación integra y hace partícipe al otro en su vida, mientras el otro parece ir y venir de vez en cuando, medir su tiempo con la pareja o esperar que sea ella quien tome siempre la iniciativa.

Como dejó en papel Julio Cortázar: “Me atormenta tu amor que no me sirve de puente, porque un puente no se sostiene de un solo lado”.

  1. Tanto mi pareja como yo reconocemos y respetamos nuestras diferencias

Una de las razones esenciales para definir y conservar la idea de una relación de pareja formada por dos personas y no por una “unión metafísica” es que los gustos, la filosofía de vida, las prioridades y los esquemas de valores difieren enormemente de un individuo a otro, incluso si existen puntos de coincidencia en ciertos aspectos.

Un refrán muy popular dice que cuando dos personas piensan exactamente lo mismo es porque una de las dos no está pensando. Una relación constructiva y madura es aquella donde la pareja fomenta el libre pensamiento y la libertad emocional del otro, donde no se aspira a suprimir las preferencias individuales ni a imponer las propias.

“Ser y dejar ser”, dicen los sabios.

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5 pasos para terminar con tu pareja de forma asertiva

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Saber cuándo hemos perdido el interés en una relación puede ser más sencillo que deducir la forma adecuada de comunicarlo sin herir a nuestra pareja actual y, por supuesto, sin salir heridos.

Para la psicóloga Jill P. Weber, muchas personas se atascan en relaciones o matrimonios infelices porque no quieren herir los sentimientos de su pareja o porque no saben cómo dar por terminada la relación, así que en lugar de hacerlo de forma directa, comienzan a comportarse de manera disfuncional para que sea su pareja quien tome la decisión de distanciarse o para crear un punto de quiebre inevitable.

Algo común que hacen las personas en situaciones como esta, explica Weber, es evitar súbitamente todo contacto con la pareja como una señal subrepticia de que las cosas no marchan bien. En otras palabras: se convierten de pronto en un fantasma.

“Esto es un comportamiento irresponsable”, opina Weber, “[Porque] le debes a tu pareja información acerca de lo que está debilitando su unión. De otro modo, estás condenándola a la especulación y la duda”.

Sumado a este comportamiento, otra forma poco recomendable de terminar una relación es hacerlo por teléfono, mensaje de texto o redes sociales. Esto, indica Weber, solo demuestra falta de respeto por la otra persona y poca consideración hacia sus sentimientos.

“No hace falta recurrir a comportamientos disfuncionales para [terminar con tu pareja]. Generalmente, hacer esto sólo intensifica la agonía del rechazo”, explica Weber.

Si estás insatisfecho con tu relación de pareja y no has dado aún con la manera indicada de dar por culminada la relación, solo lee y aplica las siguientes recomendaciones para hacerlo de forma asertiva y sin adoptar una conducta dañina para ninguno de los dos en el proceso.

Cómo terminar con tu pareja desde la empatía

Para Weber, la forma ideal de romper una relación es asumir la responsabilidad absoluta por lo que sentimos y expresar nuestra decisión con honestidad.

A continuación, la psicóloga sugiere una lista de cinco pasos para romper con tu pareja de manera directa y asertiva.

1. No improvises, prepárate con tiempo

Elige un momento y lugar específicos para hablar cara a cara con tu pareja acerca de tu deseo de dar por terminada la relación.

Ten claras las razones por las que quieres romper el vínculo y sé consciente de que tu pareja puede querer que se las expliques detalladamente. Es parte del proceso de asimilación y está en su derecho de buscar un punto de entendimiento.

2. Sé honesto

Cuando comuniques tu decisión, habla siempre desde la honestidad y cita hechos verídicos que den ejemplo de por qué no funcionó la relación.

No te escudes detrás de supuestos ni justifiques el rompimiento atacando a tu pareja o juzgándola por sus errores. No es necesario ponerse a la ofensiva ni victimizarse para respaldar tu decisión; después de todo, las relaciones son de dos personas y tu pareja podría opinar algo distinto que, por supuesto, tiene derecho a expresar.

3. Elige quedarte con lo bueno

Reconoce las cualidades positivas de la relación y las enseñanzas que te llevas de tu pareja.

Expresa los aspectos en los que eres una mejor persona gracias a la experiencia que viviste con tu pareja y qué recuerdos conservas con alegría.

4. Sé consciente del dolor del otro

Haz que tu pareja sepa que estás ahí no sólo para comunicarle tu deseo de culminar la relación sino también para escucharla, apoyarla y responder a sus preguntas. Que perciba que sus sentimientos son importantes para ti, aunque la decisión final haya sido tomada.

5. Corta el flujo de comunicación

Al final de la conversación, haz saber a tu ex pareja que necesitas un periodo de distanciamiento y que, por ende, es mejor no tener contacto por un tiempo.

Para Weber, la lejanía física es indispensable para una recuperación sana. “En realidad”, explica, “La única razón legítima para no evadir el contacto es que hayan hijos de por medio y debas comunicarte con tu ex pareja acerca de las responsabilidades parentales, e incluso en ese caso, debes poner límites para que la conversación se trate únicamente de los niños”.

Cuando este último paso se omite o se pretende que la relación de pareja recién terminada se transforme de inmediato en una relación de amistad, el resultado es una prolongación innecesaria de sufrimiento para una o ambas partes

Según Weber, si bien no podemos controlar la forma en que nuestra pareja asumirá el proceso de duelo, sí podemos decidir tratarla con respeto y consideración, y esto puede marcar una gran diferencia tanto en su recuperación personal como en la imagen que se lleva de nosotros.

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10 formas de saber si tu pareja es posesiva

Redacción Editorial Phrònesiswww.elartedesabervivir.com

Si tu relación se desenvuelve en un ambiente de control obsesivo, hostilidad, aislamiento social o condicionamientos impuestos como “requisito de amor”, es muy probable que te encuentres en medio de una relación con una pareja posesiva.

Según la psicóloga Shauna Springer, de la Asociación de Psicología Clínica de Florida (Estados Unidos), el comportamiento posesivo supone una forma de celos agravada, mucho más destructiva y peligrosa que habitualmente es ocasionada por una baja autoestima e inseguridad.

A diferencia de los celos moderados, que bien pueden considerarse “normales” en una relación, la posesividad involucra una serie de conductas que atentan directamente contra el equilibrio emocional, libertad e integridad física de la pareja, por lo que no es ni debe considerarse un comportamiento “natural”.

Una tendencia a la posesividad puede dar origen a desórdenes mentales y fisiológicos de consideración, entre ellos:

  • Hipervigilancia
  • Irritabilidad
  • Pensamientos obsesivos
  • Ansiedad generalizada
  • Insomnio

De hecho, los celos y la posesión son una de las principales causas de suicidio y homicidio pasional.

¿Cómo saber si mi pareja es posesiva?

La tendencia a la posesividad puede no hacerse evidente durante las primeras etapas de la relación, sino presentarse paulatinamente a medida que la pareja con personalidad controladora se introduce en el núcleo íntimo de la otra persona. A partir de ese momento, los episodios de celos y demandas obsesivas se vuelven cada vez más frecuentes, siendo común que el miembro dominante de la relación acuda a técnicas de aislamiento social como distanciar a la pareja de su familia y círculo de amigos.

A pesar de las señales de alerta más distintivas en estos casos, como la ausencia de respeto por la privacidad y vida social de la pareja, algunas personas desconocen — o prefieren desconocer — que han caído en el abismo de una relación tóxica con un individuo posesivo hasta que conductas de mayor gravedad, como la violencia física y verbal, hacen su aparición.

Si el comportamiento de tu pareja ha hecho saltar tus alarmas, sírvete de las siguientes características de una personalidad posesiva para evaluar con mayor acierto tu situación actual y tomar las medidas necesarias para garantizar tu propio bienestar y seguridad.

10 características de una persona posesiva

  1. Sabotea tu autoestima y te hace dudar de ti mismo (a). Te inyecta la creencia de que necesitas su apoyo y que no eres capaz de cumplir tus metas por cuenta propia.
  1. Te motiva a adoptar hábitos autodestructivos, como el consumo desmedido de alcohol o drogas. El objetivo de esto es debilitar a la pareja introduciendo una adicción para que resulte más fácil ejercer control sobre ella.
  1. Busca imponer siempre su punto de vista en cualquier situación. Son personas que se niegan a ceder su autoproclamada autoridad, así sea a expensas de la salud física o emocional de otros.
  1. Se muestra anómalamente controladora o agresiva durante los encuentros sexuales. Procura siempre establecer una condición de dominancia sobre la pareja.
  1. Ridiculiza o se burla en lo público y lo privado de la pareja. Convierte el humor crudo y mordaz en un arma de filo para causar daño sobre la autoestima de la otra persona y fortalecer su posición.
  1. Hace mención con frecuencia a los puntos fuertes que posee y lo afortunada que debe sentirse la otra persona por tenerla a su lado. El discurso habitual incluye el énfasis en lo “poco merecedora” que es la pareja, de modo que se establece una dinámica de amo — esclavo donde la víctima de la personalidad posesiva termina creyéndose en deuda perpetua con ella, obligada a sacrificarlo todo y trabajar desmedidamente por la relación.
  1. Ataca las creencias o sistema de valores de la pareja buscando hacerla sentir estúpida o avergonzada por su forma de pensar. En el lado opuesto, reafirma sus propias ideas y las presenta como verídicas e irrefutables.
  1. Desestima la importancia del espacio personal y momentos de soledad del otro. Exige, en cambio, que la pareja deposite toda su atención, tiempo y energía en la relación.
  1. Domina a la perfección el arte de hacer sentir a la pareja culpable por un hecho sin trascendencia, o bien por algo que ni siquiera ha ocurrido. Cuando el otro miembro de la relación es de personalidad sumisa, la culpa puede potenciar fácilmente el aislamiento social y la pérdida de la privacidad con tal de “evitar dolores de cabeza” a la pareja posesiva y “cuidar” la relación.
  1. Busca siempre el modo de obtener información detallada sobre los movimientos y decisiones de la pareja. Considera que ningún dato personal debe serle ocultado y que tiene derecho a manejar la agenda privada de la otra persona para cerciorarse de que realmente no está haciendo “nada malo”.

Referencias:

http://cpancf.com/articles_files/jealousyinrelationships.asp
https://www.psychologytoday.com/blog/friendship-20/201506/20-signs-your-partner-is-controlling

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