La importancia de mantener una autoestima saludable

En general los chilenos, independiente del diagnóstico o motivo de consulta, tienen en común dos cualidades: una baja autoestima y la facilidad para ser inseguros. Estas características pueden reforzar patologías mentales y exponer al maltrato, empeorando la calidad de vida e interfiriendo con la rutina diaria del paciente. Así lo explica la psicóloga de Centros Médicos Vidaintegra, Paulina Pérez, quien además entrega recomendaciones para mantener una autopercepción saludable.

La autoestima se define como la percepción cognitiva y emocional que el individuo tiene de sí mismo, la cual puede variar de manera positiva o negativa a lo largo del tiempo. Esto repercute en diferentes áreas de la vida del paciente, ya que “la visión de sus logros será mayor que la de sus fracasos, si es que la autoestima es alta y no se encuentra deteriorada” explica la psicóloga de Centros Médicos Vidaintegra, Paulina Pérez.

En la mayoría de los casos, los chilenos tienden a caracterizarse por una baja autoestima y facilidad para ser inseguros. Según afirma la especialista, “esto facilita el desarrollo de patologías mentales y refuerza la depresión, la ansiedad y algunos trastornos de personalidad”. En hombres y mujeres, se observan frustraciones, inseguridades y desconfianzas similares. Sin embargo, varía la temática, por ejemplo, “en hombres la inseguridad se manifiesta principalmente en la preocupación por ejercer bien su trabajo u oficio, mientras que en mujeres se manifiesta más en la inquietud por aspectos relacionales y sociales”, detalla la psicóloga.

Cuando mejora la autoimagen, se manejan las frustraciones y desviaciones de la vida con una perspectiva más positiva. “Se enfrentan las decepciones con los demás, disminuye la culpabilidad y aumentan las posibilidades de disfrutar los momentos del diario vivir”, agrega Paulina Pérez.

Autoestima deteriorada

Una persona con baja autoestima es más propensa a ser maltratada y a desconfiar de sus propias capacidades, por lo cual percibe menos sus logros. Además, mantiene con más facilidad cuadros de angustia, timidez, envidia y menos tolerancia a la frustración. La especialista afirma que estos pacientes suelen “vivir más desconformes, indecisos y pasivos. Evitan riesgos y les resulta más difícil relacionarse con la soledad”.

Por otro lado, un individuo con buena autoestima, expresa mejor sus emociones y enfrenta nuevas situaciones con menos temor. Además, suelen enfrentar mejor las adversidades y los retos de la vida, como un recurso resiliente y que ayuda a conservar el sentimiento de felicidad. “No obstante, cuando pasamos el límite de autoestima elevada con el agregado de egoísmo, se cae en patrones de narcisismo que tampoco son sanos en la convivencia”, advierte la psicóloga.

Recomendaciones para mejorar la autopercepción

Existen aspectos de la vida cotidiana que afectan en la autoestima. Por ejemplo, la frustración, el rechazo, la importancia que el paciente le entrega a la opinión ajena y la falta de tiempo libre. Por ello, la especialista de Vidaintegra entrega las siguientes recomendaciones para mantener una autoimagen sana y positiva:

  • Enfrentar los fracasos y errores: normalizar los eventos que no salen como uno quiere y no culparse. Aprender y crecer a partir de ellos.
  • Independencia: No enfocarse en la aceptación social y prestar atención a nuestros deseos, en vez de seguir el ritmo que los demás demandan.
  • Objetivos: Determinar metas alcanzables para cumplirlas paulatinamente.
  • Descanso: Considerar espacio para disfrutar y descansar. Que no todo sea el “deber”.
  • Cuidar el cuerpo: Hacer actividad física aumenta la autoestima y la fuerza mental.
  • Aprobación: Buscar la aceptación personal, no social.
  • Rechazo: Aprender a enfrentar el rechazo social y aceptar los lazos que terminan.
  • Paz interior: Buscar la paz interior a través de actividades que traen calma y relacionarse con personas que aportan un ambiente positivo, no caer en relaciones tóxicas.
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Melancolía o angustia

Mi hija está haciendo un diplomado de fitoterapia (el uso de las plantas o extractos medicinales para usos terapéuticos) y en él le enseñaron algo que me hizo pensar.

Se planteaba, odiando yo un poco las tipologías, que habían dos maneras de enfrentar la vida o estados emocionales que nos hacen mucho daño.

Una de ellas tiene que ver con el estar pegados en el pasado sin ser capaz de aprender del dolor, lo cual traído hacia el presente genera melancolía en las personas que lo experimentan. De ahí incluso se podría derivar la depresión y otros cuadros que nos muestran nuestra dificultad para soltar y liberarnos de lo que ya pasó.

Otra forma que está exactamente en el otro polo, es la gente que vive proyectada hacia el futuro y en lo que tiene que hacer, lo cual inevitablemente lleva a la formación de angustia dentro de nosotros. Siempre cuando anticipamos, vamos a anticipar en negativo y eso siempre provocará tensión y miedo que se expresará como panza apretada, respiración cortita y mucho suspiro.

Al escuchar ambas visiones, lo primero que me pasó fue preguntarme a cuál de los dos grupos pertenecía yo, que seguramente es lo que usted está haciendo ahora. Yo descubrí que tengo cierta tendencia a ser más anticipadora y por lo tanto a la angustia aunque me dió gusto descubrir que he crecido mucho y no estoy pegada en ninguna de las dos. Intento vivir conectada al presente solamente y me funciona.

La mayoría de las personas, sin embargo oscilan entre uno y otro polo dependiendo de lo que están viviendo y la solución para no caer en ambos polos es la conexión con el presente.

Este acto que debiera ser tan natural y sano, es muy difícil de lograr porque la vida nos lleva permanentemente hacia atrás o hacia adelante.

La respiración es la primera forma y más fácil para regresar a lo inmediato que por lo demás es inevitable, y que me trae a todo lo presente que es donde no hay pasado y tampoco futuro y por lo tanto no hay angustia.

Un segundo ejercicio para volver a trabajar el presente, es preguntarse ¿dónde estoy y que estoy haciendo? Esa simple pregunta me trae a lo de ahora con mucha fuerza y desde ahí puedo conectarme conmigo y centrarme en mi, para seguir haciendo mis actividades diarias.

El pasado ya pasó, y el futuro no ha llegado y aunque suene fácil decirlo, la única energía que me permite avanzar es la de ahora y eso me ayuda a sanar y aprender de lo vivido y a trabajar desde la voluntad por un futuro pleno y feliz.

Quizás es bueno jugar a ver qué tendencia tenemos, o si oscilamos entre ambos para no ser felices, pero quizás lo más importante de este aprendizaje es lo importante que es conectarse con el “ahora” y desde ahí sanar y avanzar.

En el mundo que vivimos todo está centrado en ayer y mañana, y el hoy que es lo único que de verdad tenemos, pasa como un ser invisible que no percibimos.

Ojalá podamos trabajar en el donde estoy y que estoy haciendo y aprendamos a tomar conciencia de la respiración que es la mejor conexión de que estamos vivos.

Un abrazo y hasta la próxima.

Escrito por Pilar Sordo – Psicóloga

Extraído de www.pilarsordo.cl

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La vuelta

No tenemos suficiente tiempo para hacer las cosas que nos gustan. Andamos más tensos que lo que es sano para nuestra naturaleza humana. La auto-realización personal parece algo válido sólo para los ingenuos, para los retrasados, para los inútiles – a menos que esa auto-realización sea entendida como el triunfo social que muestra a la persona en lo alto de la jerarquía del dinero, de la fama o de ambos.

Hemos vendido el alma a la opinión de los otros.

Y cómo no iba a ser así si educamos a los niños para que crean que los adultos saben todo mejor que ellos, que lo que sienten y anhelan no es lo importante, que tienen un largo camino de aprendizaje por delante hasta que estén en condiciones de opinar en forma adecuada y de hacer en forma correcta. Hasta que sean un soldado más en el ejército recolector de poder y fama de unos muy pocos.

Alimento para clínicas y hospitales, para aseguradoras, para profesionales de todo tipo.

Pero de la naturaleza sana y plena de riquezas de cada uno de estos niños, ¿qué queda una vez adultos?

Este es el escenario en que trabajamos en el CDP. Personas con enfermedades, con disfunciones, con depresiones, con una vida en crisis, con esperanzas incendiadas, seguridades destruidas, paz y serenidad esquivas a no más dar, sin muchas más ganas de seguir y más de una con ganas de morir.

¿Quién eres? ¿Qué te gusta? – No sé, no sé, no sé.

El camino hacia adentro. El ver caer los edificios de esfuerzos y cariños. El darse cuenta de la equivocación básica, del confiar en algo que resulta ser un gran engaño – que el cuento no era válido, que la vida es de otra manera. El sentir una soledad más grande que todo lo jamás imaginado.

Te doy la bienvenida al lugar de los caídos.

Y el lento erguirse durante las semanas que siguen. El recuperar lo postergado durante la educación. El abrirse – todavía lleno de dudas – a emociones, sensaciones e intuiciones. El empezar a creer en lo propio. La enemistad de quienes no quieren estos cambios. La paulatina conquista de seguridad, paz y contentamiento.

No más fama, no más opiniones ajenas sin sentido, no más correr, no más tensión. La vida nueva. El enamorarse de la vida, de la naturaleza, de personas sensatas y naturales, de animales queridos.

Hay personas a quienes no se les dijo que había otros mundos, que sufren y mueren sin haber experimentado la riqueza que abunda para quienes se quieren dar otra oportunidad, otras interpretaciones, otras acciones y otras cualidades de carácter.

Pero para quienes pueden recorrer el camino – durante el inicio duro y sufrido – de vuelta hacia la naturaleza interna propia el mundo vuelve a ser como desde un principio debería haber sido. Al decir de Rilke: maravilloso más allá de todas las palabras.

Jens Bücher – Ingeniero Comercial, Fellow, American Institute of Stress y miembro del Colegio de Ingenieros – Chile, dirige el Centro de Desarrollo de la Persona Bücher y Middleton Ltda.

www.persona.cl

 

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La Depresión según la BioEmoción

Según la Organización Mundial de la Salud, la depresión es un estado caracterizado por la tristeza, la perdida de interés o de placer, de sentimientos de culpabilidad o de baja autoestima, una sensación de fatiga y de falta de concentración. Desde la Bioemoción,  este malestar suele ser consecuencia de un conflicto de identidad.

Todo síntoma es la mejor adaptación posible a la presión del medio interno o externo y está allí para ayudarnos a gestionar esta presión.  La depresión no es una excepción. Pero ¿cuál es el sentido por el que una persona entra en este estado de ánimo?  ¿Por qué su biología opta por esta solución?

 

¿Cuál es el sentido biológico?

En esta forma de aislamiento,  la energía de la persona baja a una frecuencia mas lenta y con ello obtiene más tiempo para bajar la presión interna (DE-PRESIÓN). La depresión es un sentimiento último de desesperanza, es la manifestación pasiva de la agresividad no expresada hacia uno mismo. En este “quitar presión”, nos encontramos con diferentes tipo de bloqueos:

Bloqueo físico: Los principales síntomas de la depresión son la pérdida de interés y de placer en las actividades habituales, un sentimiento de desesperación o de abatimiento asociado a la fatiga o a una disminución de energía, menor capacidad de concentración, indiferencia, desinterés, desánimo, repliegue sobre sí mismo y rumiación mental.

Bloqueo emocional: La persona siente que no puede más, que ha llegado a su límite.

Bloqueo mental: La persona depresiva no quiere ayudarse ni pedir ayuda, por lo que quienes la rodean son los que intentan resolver su problema.

Bloqueo espiritual: Se estanca en el modo HACER (“Tengo tantas cosas por hacer, y tan poca energía…”), en lugar de permitirse SER.

 

¿Qué conflicto se esconde detrás de estos bloqueos? 

Como hemos comentado, la depresión es un conflicto de identidad: ¿Quien soy yo? Los  conflictos no resueltos son:

– Conflicto entre lo ideal y lo real.

– Conflicto entre quienes somos y quien queremos ser.

– Conflicto entre lo que tenemos y lo que queremos tener.

 

¿Qué emoción biológica se oculta?

La depresión es un sentimiento de desesperanza, y suele estar acompañado del sentimiento de culpabilidad, una baja autoestima, ideas y pensamientos negativos recurrentes. Entre estos pensamientos, en habitual encontrar la tríada cognitiva de Beck: este modelo cognitivo consiste en tres patrones cognitivos principales que inducen al sujeto a considerarse a sí mismo, su futuro y sus experiencias, de un modo negativo:

– Ideas sobre sí mismo: La persona se ve desgraciada, torpe, con poca valía. Tiende a subestimarse, a criticarse a sí mismo en base a esos defectos que se ha adjudicado.

– Ideas sobre el futuro: Del futuro solo espera penas, frustraciones y privaciones interminables.

– Ideas sobre sus experiencias: Cree que el mundo le interpone obstáculos insalvables, el entorno le frustra continuamente.

 

¿Cómo libero esa emoción biológica?

Por lo general la persona depresiva no quiere ayudarse ni pedir ayuda. Se debe hacer una revisión de las creencias de la persona, y ésta debe entender que es un ser único, con valores excepcionales. Que es posible retomar el control de sí mismo y de su vida. Simplemente hay que hacer una elección: luchar o soltar.

Recuerda: la causa probable de la depresión es que uno no se cree con el derecho a sentir, la desesperanza. El nuevo modelo mental que debes adquirir es “Ahora paso más allá de los temores y limitaciones de los demás. Creo mi propia vida.”

 

Irene Morales

Coach Espiritual 

www.IrenePsicoBio.com

Extraido de www.institutodraco.com/es

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