ELIMINA TUS CREENCIAS LIMITANTES

Parte I – ¿Qué son las Creencias Limitantes?

¿Cuantas veces hemos escuchado “este niño es muy vago” o bien “a Ana se le dan fatal las matemáticas”?  O tal vez hayas tenido una mala experiencia en una piscina y ahora no quieras ni acercarte a ellas porque asocias piscina con peligro.

Las interpretaciones sobre nuestras experiencias en el pasado pueden haberse convertido en creencias que nos limitan en la edad adulta… ¡sin haberlas verificado ni revisado en momento alguno!

Sigue leyendo porque en este artículo encontrarás claves para entender de donde provienen y cómo sustituir estas convicciones que te impiden avanzar por otras más productivas.

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¿Qué es una creencia?

Una creencia es algo que admitimos como verdadero sin haberlo verificado. Normalmente vienen del pasado, en ocasiones de la infancia y, como sería imposible verificar todo aquello que creemos, utilizamos generalizaciones. La educación que hemos recibido juega un papel determinante en relación con nuestras convicciones futuras.

Sin nuestras convicciones o creencias, la “realidad” sería como un queso gruyere, es decir, estaría llena de agujeros. Este tipo de ideas están muy enraizadas en nuestra mente, nos aportan seguridad y nos ofrecen una representación aparentemente sólida da la realidad.

Son las gafas que utilizamos para ver el mundo, si los cristales son oscuros o claros, nítidos o borrosos nos influirá, porque nuestro universo personal se basa en ese prisma. No es lo mismo ver el mundo bajo el cristal de la confianza que bajo el de la desconfianza y el temor constante, por ejemplo.

Según la antropología, en nuestro pasado remoto, las generalizaciones podían marcar la diferencia entre una larga vida o una muerte rápida. Si nuestros ancestros no hubieran identificado un león con peligro, hubieran durado poco. Sin embargo, en el siglo XXI nuestros miedos, válidos en situaciones que implicaban riesgo físico, ahora nos limitan en situaciones donde el riesgo solo es psicológico. Y nos limitan sin que lo sepamos porque actúan en un plano inferior a la conciencia, es decir, sin que nos demos cuenta.

Somos lo que creemos.

Nuestro cerebro recibe cada día una gran cantidad de información, para simplificar, tendemos a identificar cada experiencia con otras anteriores similares, con sensaciones, recuerdos… esta identificación elimina las características particulares de cada experiencia, así nos resulta mas fácil conectarla con un recuerdo.

Por ejemplo, si durante la infancia tuvimos una gran amiga americana, podríamos tender a pensar que las americanas son buenas amigas (todas en general) y cuando nos presenten a alguien de ese origen nuestra predisposición será muy positiva, eso lo detectará la otra persona y facilitará el crear una buena relación, con lo que nuestra creencia se reforzará.

El problema surge cuando relacionamos experiencias que solo tienen una parte en común y nos limitan.

Si en algún momento nos mordió un perro de raza doberman, podríamos pensar generalizando que esta raza de perro (o los perros en general) no son de fiar y extremaremos precauciones en el futuro, incluso podríamos llevar la generalización a todos los animales evitándolos, cuando la realidad es que un perro concreto y único fue quien nos mordió.

Ni que decir tiene que cuando un perro detecta nuestra incomodidad tiende a responder de forma poco amistosa.

De algún modo podemos decir que “creamos lo que creemos”. Nuestros comportamientos actúan sobre nuestras creencias y también al revés.

PARTE II: ¿Cómo eliminar  creencias limitantes?

A continuación te presento un sistema de seis pasos para conseguirlo:

1.- Detección.

Una creencia no es buena o mala en sí misma. Todos convivimos innumerables convicciones, unas nos “empoderan” y otras nos limitan o crean interferencias entre nosotras y nuestros objetivos.

Se trata de detectar aquellas creencias que realmente nos impiden avanzar y deseemos cambiar.

Te habrás encontrado con algunas cuando dices cosas como “soy capaz de…” o “yo no puedo…” o bien “si fuera capaz de… podría…”.

¿Qué creencia sientes que te está limitando?

¿En qué te limita concretamente?

 Divide una hoja de papel en tres columnas y anota en la primera una lista relacionando los perjuicios que te genera el pensar así.

 2.- ¿Cómo se generó esa creencia?

Las creencias están basadas nuestra interpretación de hechos pasados. Intenta recordar la situación que le dio origen. Hacerlo te ayudará a darte cuenta de que sí, puede tener una base real (o tal vez no), pero no por ello debe bloquear tu presente porque se refiere a un hecho concreto.

  3.- Identifica qué beneficios te aporta.

Lo creamos o no, toda creencia nos aporta algún tipo de beneficio, consciente o inconscientemente. Al principio es difícil darse cuenta de ellos, pero si profundizas los encontrarás.

Hace un par de semanas, en una sesión de coaching una clienta me comentaba que quería armonizar su vida profesional con la personal y empezamos a trabajar en los horarios de trabajo que se marcaba. Me decía que no era capaz de salir de la oficina antes de las diez de la noche si no había dejado absolutamente todos los asuntos resueltos, y eso ocurría casi a diario. Cuando empezamos a profundizar, se dio cuenta de que con esa creencia obtenía a cambio el reconocimiento de su jefe y la preocupación cariñosa de su madre y de su pareja, en realidad le encantaba recibir ese tipo de atención. Se quedó perpleja cuando asoció un extremo con el otro.

Ocurre algo curioso y es que muchas personas están de algún modo “enganchadas” a los beneficios de la creencia. Que por un lado las limita pero por otro les aporta beneficios que valoran.

Toma de nuevo la hoja de papel y anota en la segunda columna los beneficios de  tal  creencia.

 4.- ¿Qué pasaría si esa creencia no existiera?

Imagínate sin tu creencia, siendo libre.

¿Cómo sería tu vida?

¿Qué beneficios obtendrías?   Pueden ser de tipo económico, social, bienestar personal y familiar, promoción profesional…

Visualízate.

Si, por ejemplo, tienes miedo a hablar en público, imagínate ante un auditorio con personas escuchando atentamente lo que tienes que decirles.

Recréate en esa idea. ¿Cómo te hace sentir?

Por último, escribe en la tercera columna con qué nuevo escenario te encontrarías si te liberaras de la creencia.

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 5.- Haz balance y decide.

Ahora toca valorar, analiza cuidadosamente lo que has escrito.

¿Qué columna pesa mas para ti, la primera o la segunda?

Es importante que entiendas de forma clara la situación para poder tomar una decisión consciente. Llevas mucho tiempo “dejándote llevar” sin tomar las riendas en este asunto.

Es una decisión difícil que debe ser tomada desde la responsabilidad y el compromiso contigo mismo porque, en cualquier caso, tú decides.

6.- Primeros pasos.

Si has tomado la decisión de dejar atrás la creencia limitante piensa:

¿Cuál es el primer paso que puedes dar?

¿Por qué nuevo hábito positivo puedes sustituir la vieja creencia limitante?

Te propongo algo, haz la prueba de implementar el nuevo hábito por un tiempo, por ejemplo, un mes, y después valora los avances que has realizado en ese período.

Salir de la zona de confort siempre cuesta, pero es el único modo de avanzar. Con comodidad no hay avance.

Visualiza de vez en cuando en los beneficios que tendrás cuando dejes atrás esa vieja forma de pensar ¿Verdad que vale la pena el esfuerzo?

Las creencias son un verdadero freno en nuestras vidas tanto a nivel personal como profesional. Si necesitas ayuda adicional, pídela.

Recuerda que eres dueñ@ de tu vida. Convierte tu libertad en valor.

Isabel Gómez, es Mentora y Coach Profesional en  www.isabelgomezl.com .

Licenciada en Ciencias del Trabajo, Master en Marketing, MBA y Emprendedora vocacional.

Isabel ayuda a profesionales que se encuentran estancados o insatisfechos y desean dar un paso adelante en su carrera desarrollando sus competencias profesionales. Si deseas recibir su ayuda personalizada, solicita una sesión estratégica aquí http://www.isabelgomezl.com/trabaja-conmigo/

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CÓMO CONSEGUIR MÁS LIBERTAD EN TU VIDA

 

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La Dra. Aida Baida Gil, coach certificada y fundadora de www.coachdelaprofesional.com se dedica a ayudar a las mujeres profesionales que se sienten estancadas o insatisfechas y que están listas para avanzar profesionalmente, establecerse por su cuenta o redirigir su carrera.

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¿ERES PERSISTENTE?

En el ámbito del emprendimiento ocurre con excesiva frecuencia, la tasa de mortandad infantil empresarial alcanza a tres de de cada cuatro nuevos negocios que no sobreviven a los tres primeros años de vida. Aunque las causas pueden ser muy diversas y de diferente naturaleza, no está de más reflexionar sobre la persistencia a la hora de ver resultados.

Siempre me ha encantado la historia del bambú japonés, ya que ilustra muy bien determinados momentos que todos tenemos en la vida en los que, por mucho que trabajemos en pos de algo, las cosas no acaban de rodar como esperamos.

Bambu - Isabel Gomez

En algunas de estas ocasiones abandonamos con excesiva celeridad. Trabajar arduamente sin recoger frutos puede llegar a ser frustrante, y cuando esto ocurre lo más fácil es tirar la toalla y comenzar un nuevo proyecto.

 

Esto no tiene que ver con aferrarse a una idea que ha demostrado su falta de viabilidad. Estamos hablando de otra cosa.

Sin embargo, en otras ocasiones no nos damos por vencidos. Y cuando eso ocurre suele llegar un momento en el que empezamos a notar que algo se mueve, que los “brotes verdes” que asomaban tímidos empiezan a aparecer y crecer de forma imparable. Es en ese instante cuando el trabajo empieza a dar sus frutos.

Para ilustrar este momento la analogía que más me gusta es la del bambú japonés, cuyo cultivo requiere grandes dosis de paciencia.

Durante sus primeros siete años de vida no veremos aparecer nada sobre la superficie de la tierra, hasta tal punto que un cultivador inexperto estaría convencido de haber sembrado unas semillas defectuosas o de haber cometido algún tipo de error.

Pero durante el séptimo año, y durante un período de sólo seis semanas, la planta de bambú empieza a crecer hasta llegar a una altura superior a los 30 metros. ¿Podemos decir entonces que el bambú tarda sólo seis semanas en crecer? No, para que eso ocurra son necesarios siete años y seis semanas.

Durante los siete primeros años de aparente inactividad, el bambú  desarrolla en silencio un complejo entramado de raíces que le permitirán sostener las ramas futuras.

Este aprendizaje lo podemos trasladar a nuestra vida cotidiana y a nuestros proyectos profesionales, en los que en ocasiones buscamos soluciones rápidas, queremos éxitos inmediatos y nos olvidamos de que todo proyecto necesita un tiempo de asentamiento y crecimiento interno.

En esos momentos es bueno recordar el ciclo de maduración del bambú japonés y aceptar que mientras sigamos trabajando y no abandonemos por no “ver” inmediatamente el resultado que esperamos, sí está sucediendo algo, dentro de nosotros. Estamos creciendo, madurando, y muy probablemente en un breve plazo empezarán a aparecer otros “frutos” visibles porque con frecuencia, es cierto que “el que resiste gana”.

Recuerda que eres dueñ@ de tu vida, convierte tu libertad en valor.

Isabel Gómez, es Mentora y Coach Profesional en  www.isabelgomezl.com .

Licenciada en Ciencias del Trabajo, Master en Marketing, MBA y Emprendedora vocacional.

Isabel ayuda a profesionales que se encuentran estancados o insatisfechos y desean dar un paso adelante en su carrera desarrollando sus competencias profesionales. Si deseas recibir su ayuda personalizada, solicita una sesión estratégica aquí http://www.isabelgomezl.com/trabaja-conmigo/

 

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¿Sabes hablar de manera asertiva del valor que aportas?

Poder hablar de manera asertiva sobre qué te hace única es primordial para que quienes entran en contacto contigo te tengan presente para buenas oportunidades. Y sin embargo, si tuvieras que hacerlo ahora mismo, ¿podrías?

Es sorprendente la cantidad de personas que a la hora de hablar de sí mismas, por ejemplo durante una entrevista laboral, no tienen ni idea de qué decir. Frente a la pregunta: “¿Qué te distingue de otras candidatas con las mismas calificaciones?”, un gran número de mujeres pierden la ocasión de hablar de manera asertiva de su valor. Simplemente repiten las calificaciones listadas en su currículum, lo cual no las ayuda en absoluto a obtener el puesto que anhelan. Algo similar ocurre en otros momentos, cuando deben comunicarse en público, a la hora de negociar, o simplemente cuando conversan con personas que en un futuro podrían ofrecerles buenas oportunidades.

Con práctica aprenderás a hablar de manera asertiva sobre ti misma

Qué significa hablar de manera asertiva

Comunicarte en forma asertiva quiere decir que transmites seguridad al expresar tus opiniones, pensamientos e ideas. Que te expresas sin infringir en los derechos de los demás y sin agredir o culpar a nadie. Es la mejor manera de lograr una comunicación efectiva y proyectar presencia ejecutiva.


Cómo hablar de manera asertiva de lo que aportas en tu organización

A numerosas clientas con quienes trabajo las esquiva la asertividad. A veces esto es consecuencia de una baja autoestima, de sentir que no merecen lo que tienen, que no están preparadas para el rol, o que hay alguien mejor calificado. Otras, tiene que ver con que no saben realmente qué las diferencia. Y otras, con que de niñas les inculcaron el valor de la humildad que parece chocarse con lo que les suena a “vanidad” cuando hablan de sus logros. Pero si quieres crecer en tu carrera te tocará aprender a hablar de manera asertiva sobre ti misma. Cuanto mejor te conozcan quienes te rodean, mejores serán tus perspectivas.

Aquí van algunas recomendaciones de cómo comenzar.

1.-Haz una lista de todos tus logros hasta la fecha (referidos a tu trabajo actual). Asegúrate de no listar simplemente las tareas que realizas sino lo que has conseguido en cada una de tus posiciones. Por ejemplo: “He aumentado un 20% las ventas año a año” o “he creado una herramienta para medir la productividad de X”, etc.

2.-Reflexiona sobre cada uno de los ítems en tu lista. ¿De qué manera lo has hecho mejor que otra persona con tu misma preparación y experiencia? Aquí es donde empiezas a comunicar con asertividad el valor que aportas.

3.-Practica en voz alta las respuestas que has anotado. Luego ensáyalas con alguna amiga. Controla tu tono. La comunicación efectiva prioriza la comprensión del mensaje. Es decir, se adapta al oyente. Los tonos más graves suelen transmitir mayor autoridad. (Probablemente porque son los que asociamos con la voz de un hombre). Cuídate también de no elevar el tono al final de cada oración como si hicieras una pregunta, lo que te muestra insegura.

Ejemplos de cómo expresar tu valor

Por lo general, en el día a día de tu trabajo, no es necesario alardear sobre tus logros. Hay maneras sutiles de dejarle saber al otro quién eres, qué haces, cuán buena eres. De eso se trata.

Aquí te doy algunos ejemplos. Naturalmente, los tuyos dependerán de tu rol específico.

  • En la investigación que hice con ABC sobre XYZ descubrimos que el producto X es 1.5 veces más efectivo que el Z. Puedo enviarte los resultados del estudio si te sirven para tu proyecto.
  • Hace un par de meses presenté mi trabajo a la Asociación Nacional de XYZ y uno de los asistentes me preguntó X. Fue muy interesante porque a partir de allí surgió una propuesta interdisciplinaria. Me pregunto si podríamos usar una perspectiva similar aquí.
  • Conversando con Juan Pérez, un miembro de nuestra Junta Directiva, le sugerí que consideraran a una mujer para el cargo de Vicepresidente Ejecutivo de Finanzas. A la compañía le vendría bien aumentar su diversidad en puestos ejecutivos.
  • Me gustaría que me acompañaras a un evento donde me darán un reconocimiento por mi trabajo comunitario. Será un muy buen lugar para hacer networking y te puedo presentar a varias personas.
Un buen video para reflexionar sobre cómo quieres ser recordada.
Te ayudará a pensar qué características de ti son relevantes y únicas.

Como vez, las situaciones son muy variadas. La clave es que durante una conversación cualquiera introduzcas información que revele tus conexiones, tus aportes, el tipo de ambiente en el que te mueves, actividades que haces por fuera de tu trabajo, tus ambiciones, tu pensamiento global, etc. Y que lo hagas de manera fáctica. Ahí reside la efectividad de este enfoque. No hace falta que en el primer ejemplo hagas “auto publicidad” y digas: “Soy una investigadora de mercado con un ojo clínico para lo que funciona y lo que no”. Insertar tus logros dentro del contexto de la conversación lo hace mucho más poderoso y orgánico.

Mientras vas acercándote a la meta de hablar de manera asertiva sobre lo que te distingue, recuerda:

Si tú no sabes qué te diferencia, si no sabes cómo posicionarte, no esperes que otros lo sepan. Y en consecuencia, no esperes que te golpeen a la puerta para ofrecerte algo espectacular.

Saber qué te hace única y valiosa y poder expresarlo con claridad no es vanidad sino que es conocerte a ti misma. ¡Y siempre es buen momento para empezar!

Extraido de http://redshoemovement.es/blog/

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Cómo elegir entre opciones contradictorias (Cuando tus deseos u objetivos chocan)

¿Te ha pasado alguna vez que tienes claro lo que quieres pero se contradice o choca de algún modo con algo que también quieres o que es importante para ti?

Por ejemplo, a lo mejor estás deseando irte un tiempo al extranjero pero… Hay alguna situación familiar que hace que no quieras irte. Y tienes una lucha interna porque quieres las dos cosas.

O quizá tengas en mente hacer algo que supondría un buen empujón a tu negocio pero en realidad no es lo que quieres hacer y no sabes si no quieres o es que te da miedo.

Varias personas me han escrito pidiéndome que escriba sobre esa situación, que a mi también me ha pasado muchas veces, y que puede hacer que te quedes bloqueada o estancada profesionalmente.

Y es que pocas son las veces en que las cosas las tienes claras y todo sucede en el momento que a ti te viene bien o que no hay que hacer algún sacrificio. Pero, ¿cómo elegir? O, mejor dicho, ¿qué elegir?

Como ya comente en este artículo, en una situación en la que aparentemente tienes que elegir, primero planteate  si hay alguna forma de combinarlo todo.

Porque muchas veces sí la hay pero no te has parado a pensarlo. Así que dale una vuelta primero a ver si encuentras la manera de compaginar ambas cosas.

Por ejemplo, a lo mejor sí puedes viajar al extranjero y volver de visita a tu casa a menudo y así compaginas ambas cosas.

Otro ejemplo, mis dos prioridades ahora mismo en mi vida son mis hijos y mi trabajo. Ambas son importantísimas para mi felicidad y no podría ser feliz sin ninguna (o, cómo aprendí en el libro “Ser feliz en Alaska” en realidad sí podría ser feliz en cualquier circunstancia, pero pudiendo elegir prefiero tener ambas cosas). Y he tenido que elegir si llevar al pequeño a la guardería, tener más tiempo para enfocarme en mi negocio y hacerlo crecer más, algo que me motiva mucho; o quedarme con él en casa y trabajar menos horas sacrificando en ese caso el desarrollo de mi negocio.

Mucha gente lo tendría claro, depende de tus prioridades y deseos en la vida. Para mi ambos son muy importantes y encontré una forma de combinarlo, contratar a una persona que lo cuidara en casa y así podía disfrutar de él cuando quería y también trabajar.

Este año sin embargo decidí compaginarme con mi marido y no contratar a nadie, lo que implica trabajar menos y estar más tiempo con mi hijo.

Todo depende de tus circunstancias y preferencias. Muchas veces para cada situación hay varias opciones pero nos obcecamos con una o dos y no vemos más allá. ¿Hay alguna forma de que puedas compaginar las dos? Obviamente tendrás que hacer concesiones o sacrificios pero puede que merezca la pena.

Y es que no existe una solución única, universal que te sirva para siempre. A veces algo que te vale una temporada luego ya no te ayuda en otro momento. Por eso es importante SIEMPRE basarte en tu situación actual.

Es una tontería pensar “es que si tuviera más tiempo”, más dinero, más ayuda,… haría tal y cual. Eso da igual, lo que cuenta es lo que tienes ahora y a partir de ahí puedes decidir qué quieres y qué te conviene más en este momento. Y ya verás más adelante si hay que cambiar o puedes seguir así.

Lo que está claro es que la vida no es un camino recto y con visibilidad total. Hay curvas, hay barrancos, hay piedras, hay niebla, hay lluvia y tienes que saber adaptarte y sacar el paraguas si hace falta, parar a descansar si no puedes andar, cambiarte de botas si las que llevas ya no te sirven, pedir ayudar si no puedes tú sola. Lo que haga falta para seguir adelante disfrutando lo máximo posible.

Así que…

1. Parte de tu situación y recursos actuales.

2. Piensa si puedes combinar ambas cosas.

Y si aún así no hay manera y tienes que elegir y sacrificar algo…

3. Piensa qué es lo que de verdad quieres hacer.

Porque suele haber algo que te “llama” con más fuerza, que de verdad quieres hacer. Sé sincera contigo misma, admitirlo no quiere decir que lo vayas a hacer pero por lo menos ten claro qué es lo que tú querrías hacer de verdad.

Y si combinas lo que de verdad quieres, con tu situación actual y la posibilidad de combinarlo, quizá des con la solución y sea más fácil de lo que pensabas.

Y si ni así puedes elegir…

4. Piensa si podrías posponer una de las dos opciones y cómo te sentirías en ese caso.

Por ejemplo, en el caso de mi hijo yo puedo posponer el crecimiento de mi negocio al nivel que quiero, pero no puedo posponer mucho cuidar a mi hijo porque en breve irá al colegio. O a veces puedes posponer ambas opciones pero solo de pensar en posponer X te desanimas y casi te dan ganas de llorar. Eso es una señal…

Es muy importante no solo saber escucharte a ti misma sino darte permiso para valorar y respetar lo que tú quieres, lo que es importante para ti.

Porque tienes todo el derecho del mundo a querer eso y a luchar por ello, no dejes que nadie te convenza de que no es así, por favor.

Es muy importante darte permiso para valorar y respetar lo que tú quieres.

Así que ya sabes si estás en un momento en el que dos opciones, deseos u objetivos se contradicen o chocan de alguna manera, analiza estos cuatro pasos: cuál es tu situación, qué es lo que de verdad quieres, hay alguna forma de combinarlo todo, puedes posponer algo (y cómo te sentirías en ese caso).

Con esto espero que puedas tomar una decisión y seguir adelante con tu vida : )

 

La Dra. Aida Baida Gil, coach certificada y fundadora de www.coachdelaprofesional.com se dedica a ayudar a las mujeres profesionales que se sienten estancadas o insatisfechas y que están listas para avanzar profesionalmente, establecerse por su cuenta o redirigir su carrera.

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5 situaciones clásicas del primer día de trabajo

Te llamaron y escuchaste la maravillosa frase que te hizo celebrar como si fuese Año Nuevo: “El puesto es tuyo, te esperamos el lunes a las 9.00”. Gritos tras cortar, wasap a todos los grupos (hasta al de la junta de vecinos probablemente) y mucha, mucha felicidad.

El domingo anterior dormiste poco y te desvelaste pensando qué ponerte. Porque fuiste al mall y te compraste con muchas cuotas varias alternativas para ese primer día que te tiene más nerviosa que Jadue encontrándose con un chileno en Miami. Algo que no parezca demasiado formal: “Ni ahí con parecer madrina de matrimonio gringo”, pero tampoco relajado. “No vayan a pensar que soy una discípula de la Paola Olcese”. Todas las inseguridades juntas y aumentadas como todo lo que se puede aumentar a las 3 de la mañana. A las 6 am ya estás en la ducha. A las 7, ya te has cambiado 16 veces de ropa, pero lograste la tenida piola que según tú te hará ver bien, pero no escandalosa ni tampoco candidata a ser descuerada por el resto de las mujeres de la oficina. Porque, ¿han visto cuando llega una nueva a la oficina?Le miran hasta la pieza molar 34 y le analizan con sumo cuidado si tiene las cutículas bien mantenidas o no.

Este párrafo es muy femenino lo sé (los hombres a lo más deben planchar la camisa), pero bueno, la que lo escribe es una mujer y no es fácil desprenderse de eso. En todo caso, hay cosas transversales del primer día que la mayoría vive y por muy chorizo que se sea no pueden negar:

1. Llegar 45 minutos adelantados

Obvio que la ansiedad y el terror a llegar tarde por un taco, un accidente, un tsunami en Santiago o lo más inverosímil que puedas imaginar te hizo salir ULTRA adelantado. Y ahí estás… Si tienes auto,haciendo hora jugando Candy Crush para matar los nervios. Si no lo tienes, caminando por el barrio con más calma que Mahmud Aleuy dando una entrevista, como si esa fuera una costumbre necesaria y fundamental en tu vida. Todo mientras te haces el cool.

2. Recibir todo lo que te ofrezcan

Odias el café, te cargan las galletas de vino, jamás usarías un mouse para el computador y aborreciste el cuello de polar institucional que te regalaron de bienvenida. Pero ahí estás tú, tomando café con más entusiasmo que colombiano, masticando galletas de vino a uno por hora para no tener que comerte otra, haciendo doble clic con emoción con el mouse y con el cuello de polar bien puesto aunque en el edificio haya calefacción a 23° grados. ¿Por qué? Porque eres el nuevo. Simplemente por eso.

3. Aprenderte de memoria la página web de la empresa

Te pasan tu computador y ¿lo peor? Está ubicado de esa manera que todo aquel que pasa por tu oficina ve la pagina en la que estas navegando. Entonces olvídate de LUN, Ali Express, Cyber Day y ni hablar de Facebook. Obvio que pasas las 8 horas sentado (porqueel primer día uno no tiene nada, al menos útil, que hacer) y ahí estás, leyendo hasta las noticias del 2004 que aparecieron en la página de tu nueva pega. Ya revistaste la celebración del 18, el Día de la Secretaria, la jornada motivacional y la visita de los hijos de los funcionarios a las oficinas. Ya tienes un PHD en la Misión y Visión de la empresa y hasta te empezaste a entretener con la Memoria Institucional del último año.

4. No almorzar

Uno de los aspectos más estresantes del primer día de pega es el ítem almuerzo y peor aún si eres mañoso. ¿Con quién me voy a sentar? ¿Seré como Screech de “Salvado por la Campana” (o una especie de Millhouse) sólo con mi bandeja en una mesa deshabitada, mientras al lado se ríen estruendosamente? ¿Y si hay fritos de coliflor?, ¿Y si el postre es jalea con frutas? NO SEÑOR.

Es un día de demasiadas incertidumbres como para agregarle un punto de tensión más. Entonces cuando llega esa compañera buena onda (que no sabes si en verdad lo es genuinamente o porque nadie la pesca y ve en ti LA posibilidad de tener una amistad) te invita al casino, tú mientes con descaro y sin cargo de conciencia: “Pucha es que justo hoy tengo que hacer unos trámites para cerrar algunas cosas con mi pega anterior” y te salvas mejor que Orpis en Tribunales. Corte. Te vas al Mc Donald’s más lejos que encuentras en la ciudad, y escondido te comes un mega combo con todo lo que la palabra felicidad pueda incluir.

5. El festival de frases intrascendentes

¿Habrá un día que se hablen más frases clichés e intrascendentes que el primer día de pega? “Se pasó el frío que ha hecho”, “Qué bonita la sala de reuniones”, “Hace cuánto que trabajas acá”, “El metro a las 6 de la tarde es terrible”, “Y de qué edad son tus hijos” (sumado a unawwww cuando ves la foto en el escritorio), “Faltó el Mago Valdivia en el partido” y un eterno loop de frases que tratan de romper el hielo y evitar esos silencios incómodos que después de un año nos importan un pepino en la misma pega.

¿Y qué viene después?

Después de un año llegamos al menos 10 minutos tarde, odiamos a la que nos invitó a almorzar y tenemos coimeada a la señora del casino para que nos rellene el plato, revisamos la página del banco y Glamorama al mismo tiempo, nos repetimos la chaqueta que ya casi usamos como uniforme y a nadie se le ocurre ofrecernos un café porque todos saben que sólo tomamos té.

Y también tenemos amigos nuevos a los que hemos aprendido a querer, hemos ido a asados entretenidos en dónde nos damos cuentas que el jefe sí era bueno para hacer pebre y hemos incluso llorado (en el caso de las mujeres probablemente) más de una vez por algo que nos emocionó. En definitiva hemos construido vínculos.

Pero si llevas más de un año y aún no has experimentado esto último… actualiza tu CV ahora. Esa pega definitivamente no es para ti.

¿Cómo fue tu primer día de trabajo? ¿Qué otras cosas hiciste durante esa eterna jornada?

Magdalena Cárcamo – Periodista

Fuente: www.eldefinido.cl

 

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4 Dinámicas sobre Liderazgo que Fomentan su Desarrollo

Para muchos expertos de recursos humanos, las dinámicas grupales de liderazgo suelen ser simples juegos que contribuyen a identificar a uno o más líderes dentro de un grupo. Sin embargo, es evidente que las dinámicas sobre liderazgo que mejor funcionan en un lugar de trabajo no sólo ayudan a identificar a un líder sino a fomentar y fortalecer el liderazgo en todos los empleados. Este tipo de dinámicas grupales de liderazgo dan aún mejor resultado si las extiendes a lo largo del tiempo. Es decir, si en lugar de ser actividades de dos o tres horas son proyectos a más largo plazo.

Definición de dinámicas grupales de liderazgo

Llamamos dinámicas sobre liderazgo a aquellas actividades que se llevan a cabo para identificar o fomentar el liderazgo entre un grupo de personas, ya sean niños, adolescentes o adultos. (Obviamente nosotros nos ocuparemos de éstos últimos).

Las mejores dinámicas sobre liderazgo son las llamadas aprendizaje en acción

No hay duda que la mejor manera de aprender algo es hacerlo uno mismo.4 Eso va desde aprender a andar en bicicleta hasta liderar un equipo de trabajo. Es sabido que pocas cosas son tan efectivas a la hora de aprender como la experiencia personal. Por lo cual, los mejores ejemplos de dinámicas de liderazgo eficaces son proyectos que los participantes llevan a cabo del principio al fin. Estos proyectos ofrecen a los individuos una oportunidad de tomar riesgos que por lo general no están acostumbrados a tomar en su lugar de trabajo por temor a ser sancionados si cometen un error. (Actitud, aún más común en las mujeres que en los hombres).

Para superar esta tendencia, es probable que sea necesario que trabajes con programas externos donde tus empleadas puedan experimentar lo que significa asumir riesgos y responsabilidades sin temer repercusiones laborales.

Este es el tipo de coaching empresarial de liderazgo que ofrecemos en el Red Shoe Movement, donde, por ejemplo, un grupo de mujeres, sin experiencia previa, planifica e implementa uno de nuestros eventos. El resultado es notable. Las mujeres reconocen su liderazgo personal y es tal la satisfacción de haber obtenido un logro tan grande en un corto plazo que se sienten motivadas para practicar sus nuevas destrezas en su trabajo. Hay pocas dinámicas sobre liderazgo que puedan darte resultados de esta envergadura.

Para dinamicas sobre liderazgo aplicamos el Principio 2 del RedShoeMovement y a veces eso implica involucrarlas en actividades fuera de tu empresa.

Algo similar puede ocurrir con actividades que tus empleadas realicen en organizaciones sin fines de lucro. Por ejemplo, la iglesia, fundaciones enfocadas en causas sociales, algún club local, etc. Muchas mujeres se involucran a alto nivel con este tipo de organismos donde suelen tener más responsabilidades y personas a su cargo que en su propio lugar de trabajo. No dejes de aprovechar la experiencia que obtienen allí en áreas como el manejo de finanzas, de personal, o de organización de eventos, para ir moldeándose como líderes.

Tipos de dinámicas sobre liderazgo

Fuera del aprendizaje en acción, existen una gran variedad de actividades útiles, algunas más lúdicas y otras más intelectuales, para que los empleados reconozcan su propia capacidad de liderar. Dependiendo del grupo y de la destreza específica que se quiera desarrollar, deberás escoger la más apropiada dentro de los numerosos ejemplos de dinámicas de liderazgo. Para ello es útil tener en cuenta los distintos tipos.

Motivacionales: Son actividades cortas, los típicos rompe hielos que a menudo se utilizan al comienzo de un evento o de una presentación. Dentro de este grupo de dinámicas sobre liderazgo también se encuentran actividades recreativas para levantar el estado de ánimo de los empleados. Uno de los ejemplos de dinámicas de liderazgo motivacional más interesante es el dehacer lo imposible posible tal como lo ves en este video.

Autodescubrimiento: Son las actividades dirigidas a cobrar conciencia sobre aspectos que hacen a la gestión personal. Incluyen áreas como toma de decisión, estilo de comunicación, manejo del tiempo, creatividad, responsabilidad individual, negociación, etc. Ejemplos de dinámicas de liderazgo de autodescubrimiento incluyen: ejercicios donde cada empleado debe diagnosticar un problema y proponer una solución; dos o más grupos que deben completar tareas determinadas en un tiempo limitado, etc.

Fortalecimiento del grupo: Son las clásicas dinámicas grupales de liderazgo en las que se llevan a cabo actividades para reforzar aspectos específicos como: resolución de conflictos, fortalecimiento de valores compartidos, colaboración, calidad del trabajo, obtención de consenso, etc. Dos ejemplos de dinámicas de liderazgo para fortalecer al grupo son: ejercicios donde algunos de los participantes dirigen a sus compañeros que llevan los ojos vendados para cumplir ciertas tareas; ejercicios donde los participantes, subdivididos en dos grupos, afrontan una situación que deben resolver entre todos antes que el grupo competidor.

 

Identificación del líder: Este grupo de dinámicas sobre liderazgo incluye todas aquellas actividades diseñadas para identificar un líder dentro del grupo. Incluye actividades en las que se hace rápidamente evidente que la mejor manera de resolver una situación es designar una persona capaz de escuchar las necesidades del grupo y dar a la vez directivas claras.

Cualquiera sea el desafío que estés enfrentando, implementar la dinámica sobre liderazgo adecuada puede ayudarte a resolverlo. ¡Tómate el tiempo para explorar cada una y elegir la más conveniente!

Extraido de http://redshoemovement.es/blog/

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Qué es la resiliencia y cómo desarrollarla

¿Cuántas veces te has encontrado con personas que han pasado por circunstancias inimaginables y sin embargo salen adelante? Hoy hablamos de qué es la resiliencia y cómo desarrollarla.

El mejor ejemplo que te puedo dar de qué es la resiliencia es el de una amiga que en un período de dos años sufrió cuatro operaciones mayores, un accidente que la obligó a dos cirugías más y varios meses de recuperación, la pérdida de su empleo, una bancarrota personal y el intento de suicidio de su hija. Te confieso que en más de una ocasión temí por su vida. Pensaba que ella misma no sobreviviría a semejantes tragedias. Pero no sólo lo hizo, sino que salió fortalecida de esa etapa de su vida.

Qué es la resiliencia —Definición

Hay muchas definiciones de resiliencia, una palabra que se toma de la resistencia de los materiales que se doblan sin romperse y vuelven a su forma original.

Definicion de resiliencia según el Diccionario de la Real Academia Española

Según Wikipedia “La resiliencia es la capacidad de afrontar la adversidad saliendo fortalecido y alcanzando un estado de excelencia profesional y personal. Desde la Neurociencia se considera que las personas más resilientes tienen mayor equilibrio emocional frente a las situaciones de estrés, soportando mejor la presión. Esto les permite una sensación de control frente a los acontecimientos y mayor capacidad para afrontar retos.”

Cómo impacta la resiliencia tu capacidad de crecimiento profesional

No alcanza con saber qué es la resiliencia. Lo importante es dimensionar su efecto en tu vida profesional. Para eso, considera que cuanto más resiliente seas más fácil te resultará:

  • Superar serios reveses y las peores traiciones
  • Adaptarte a los cambios tanto los que buscas como los que ocurren de manera inesperada
  • Manejar situaciones de alta presión
  • Enfrentar momentos de crisis y emergencias
  • Atravesar los peores momentos personales y profesionales

En los últimos años se han multiplicado los estudios de resiliencia. Estos están ayudando a distinguir a las personas y organizaciones que superan adversidades extremas de las que no lo logran. (Por ejemplo quienes se sobreponen a una recesión, un desastre natural o un ataque terrorista y quienes no.)

Características de las personas resilientes

Una de las maneras más efectivas de entender mejor qué es la resiliencia es explorar qué tienen en común las personas resilientes.

Según Diane Coutu, autora de un artículo muy interesante (en inglés) sobre qué es la resiliencia y cómo

Para saber qué es la resiliencia sólo basta observar a las personas que se sobreponen a los peores desastres naturales

Para saber qué es la resiliencia sólo basta observar a las personas que se sobreponen a los peores desastres naturales

funciona, las teorías actuales coinciden en que las personas resilientes comparten tres características:

1.-Una fuerte aceptación de la realidad. Es lo que les permite considerar la posibilidad de situaciones extremas y adversas que puedan ocurrir en el futuro. Y es lo que les permite prepararse para esa eventualidad.

2.-Una profunda creencia de que la vida tiene un sentido. Es lo que les permite fortalecer relaciones con otras personas, respaldarse en sus valores, interpretar lo que ocurre como un reto y encontrar esperanza para seguir adelante. En lugar de preguntarse “¿por qué me está pasando esto a mi?” adoptan una actitud proactiva frente a las nuevas circunstancias.

3.-Una inusual capacidad de improvisación. Es lo que les permite adaptarse a cualquier situación, por difícil o retadora que sea, y encontrarle una solución a menudo creativa.

Si tiendes a derrumbarte cuando te enfrentas con un obstáculo o te toma excesivo tiempo recuperarte de un revés, es hora de fortalecer tu resiliencia. Te ayudará no sólo en tu profesión sino en tu vida personal.

Aquí te doy algunas ideas de cómo lograrlo:

  • Enfrenta la realidad de que en la vida suelen pasar cosas inesperadas y muy estresantes y prepárate lo mejor posible para cuando lleguen.
  • Entiende que hay cosas fuera de tu control y enfócate en aquellas que puedas controlar. Como por ejemplo, tu interpretación de lo que está ocurriendo. Si encuentras darle un sentido a la situación, te será más fácil atravesarla.
  • Fortalece tus relaciones sociales. Son fundamentales para sostenerte en momentos de gran presión.
  • Practica la improvisación y creatividad para resolver problemas.
  • Construye la confianza en ti misma para que te sea más fácil superar la adversidad como parte natural de la vida.

En la actualidad, la resiliencia es una de las características más apreciadas por los empleadores. Les garantiza tu adaptabilidad a situaciones nuevas y tu velocidad de reacción. Si lo piensas, estos son rasgos muy típicos de quienes crecen en Latinoamérica donde lo normal suele ser lo impredecible, lo inesperado. Donde siempre tienes un plan B y un plan C listos. Piensas en soluciones creativas para cualquier problema que se te presente. Y la historia muestra que has superado cualquier desafío que la situación en tu país te haya puesto delante. (Hiperinflación, escasez de insumos, cortes de luz, prohibición de importación, congelación intempestiva de cuentas de ahorro, etc, etc.)

Aprovecha todas estas fortalezas y refuérzalas. Son las mismas que puedes usar para superar la adversidad en tu carrera.

Extraido de http://redshoemovement.es/blog/

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Bullying entre mujeres: micro agresiones que nos lastiman

 

Millones de mujeres en todo el mundo, principalmente en sociedades conservadoras y tradicionales como las de Latinoamérica, escuchan a diario variaciones de la pregunta…

“Y tú ¿cuándo vas a casarte y tener hijos?” que las fuerza a replantearse si no sería más fácil ceder a la presión, encontrar al primer hombre que se cruce por el camino y tener un hijo. No deja de ser un caso de bullying entre mujeres.

“Qué divinos los hijos de Fernanda. Y tú, ¿cuándo piensas casarte y tener los tuyos?” Le preguntan a menudo a Silvina, una banquera de 33 años sin novio, enfocada en su carrera y feliz con su situación actual.

Millones de mujeres en todo el mundo, principalmente en sociedades conservadoras y tradicionales como las de Latinoamérica, escuchan a diario variaciones de esta pregunta que las fuerza a replantearse si no sería más fácil ceder a la presión, encontrar al primer hombre que se cruce por el camino y tener un hijo.

Pero las víctimas del bullying entre mujeres no son sólo aquellas que osan no seguir los viejos mandatos sociales de que la mujer debe casarse y tener hijos. También caen las que deciden tener hijos y dedicar varios años a su crianza en detrimento de sus carreras. “¿Y tú que haces? Ah, ¿sólo estás en tu casa con los chicos?” Mujeres profesionales le preguntan a Clara que teniendo una promisoria carrera en el área de finanzas decidió tomarse dos años para enfocarse en sus niños. En este caso, las responsables del bullying entre mujeres son aquellas que desde la revolución feminista creen que la única forma de realizarse es tener carreras exitosas.

Pero el peor ejemplo de bullying entre mujeres suele ser el que sufren las profesionales que tienen familias y hacen denodados esfuerzos por balancear el ámbito laboral y el personal. Nada parece ser suficiente para que la sociedad deje de criticarlas y desafortunadamente la crítica más hiriente suele venir de parte de otras mujeres. “¿No te parece que estás trabajando demasiado y descuidando a tu esposo?” “Tus hijos pasan más tiempo con la empleada doméstica que contigo.” Etc., etc.

¿Por qué somos parte del bullying entre mujeres?

Estas micro agresiones verbales nos pegan fuerte porque nuestras congéneres saben perfectamente cuáles son nuestras áreas débiles, donde nos duele más ya que ellas sufren inseguridades similares.

Lo más probable es que estas agresiones sean resultado de mandatos ancestrales que seguimos arrastrando como género.

En Latinoamérica el mandato de que la mujer debe casarse, tener hijos, apoyar al marido y servir a los hermanos es fuerte. Es un mandato que exige que ella se deje a sí misma en segundo o tercer plano sacrificándose por todos los demás. Aquellas que quieren tomar decisiones por fuera del mandato social son castigadas por las que no han logrado escaparse del mandato con estas reiteradas preguntas que resultan en el mencionado bullying entre mujeres.

El bullying entre mujeres suele ser menos visible que el bullying de los hombres

Cómo enfrentar el bullying entre mujeres

En un reciente viaje a El Salvador invitada por Voces Vitales de ese país, tuve la oportunidad de conocer a cientos de mujeres profesionales y empresarias que compartieron conmigo historias de vida similares a las que escucho de mujeres de otros países de la región. La mayoría padece estas críticas que no son ni más ni menos que bullying entre mujeres. Y lo que dificulta aún más la situación es que a menudo las agresoras son las propias madres, hermanas o tías. Admitir que estas micro agresiones disfrazadas de preocupación constituyen una forma de bullying es el primer paso para hacer algo al respecto.

Te sugiero esto:

Usando tu calidez femenina, con una sonrisa o un gesto amable, dile a la que te pregunta con insistencia: “Sabes tía Marta, sé que tu preocupación por mí es genuina y te la agradezco. Pero cada vez que me preguntas cuándo voy a tener hijos me siento incómoda porque me siento bien como estoy. Si decido tenerlos te prometo que vas a ser la primera a la que se lo cuente. Pero por favor no me lo preguntes más.”

La idea es que lo digas de manera empática y no de confrontación para no escalar la agresión.

Es una oportunidad excelente para que aproveches tu habilidad femenina de ponerte en el lugar del que va a recibir tu mensaje y lo comuniques de la manera más efectiva posible sin herir a la otra persona.

Lidera e inspira a las mujeres de tu organización

Y tú, ¿estás participando del bullying entre mujeres en contra de alguna colega, familiar o amiga?

Estamos tan acostumbradas a hacer este tipo de preguntas o comentarios que se nos escapan sin considerar el impacto que tenemos en nuestras amigas, hijas, hermanas, y colegas. Así que te sugiero lo siguiente:

Antes de abrir la boca para comentar o criticar la situación de otra mujer ya sea delante suyo o por detrás, pregúntate: ¿Estoy proyectando en ella mis propios valores, mandatos familiares, o presiones sociales? En otras palabras, ¿estoy tratando de que ella haga lo que yo me he sentido presionada a hacer? Lo más probable es que la respuesta sea afirmativa con lo cual debes cerrar la boca y no emitir tu opinión.

Permite que cada mujer defina lo que quiere para sí misma aunque no coincida con lo que tú quieras para ti o lo que supongas que sería mejor para ella.

Tómate el tiempo de decidir qué quieres tú para ti misma y sigue esos objetivos tratando de separarte de viejos mandatos que te presionan a actuar de una manera que no coincide con tu deseo personal. Verás que eso mismo te ayuda a dejar a las demás hacer lo mismo.

Ante todo, acordemos en abandonar la práctica de bullying entre mujeres de inmediato. Tenemos tanto por hacer en el terreno del crecimiento profesional femenino para alcanzar esos altos puestos de toma de decisión a los que aspiramos que no podemos darnos el lujo de desperdiciar energías combatiendo viejos mandatos que ya no funcionan para nosotras. Mucho menos cuando las que se esfuerzan por mantener esos viejos mandatos que van en contra del progreso de nuestro género son otras mujeres.

 

Extraido de http://redshoemovement.es/blog/

Mariela Dabbah es escritora, conferencista y coach. Como Coach por más de 20 años ha apoyado el desarrollo de carrera de hombres y mujeres latinos en USA , Mariela como integrante de la Red de Profesionales de Mundo Mujer comparte en esta web un material muy interesante para ti, todo basado en su experiencia.

Conoce más de Mariela Dabbah:
Author. Speaker. Consultant
914.772.5603
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Autora del libro “Poder de Mujer”

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Deja de complicarte la vida

 

Nos pasamos la vida buscando la felicidad, soñando con el equilibrio y la plenitud y, muchas veces, somos nosotros mismos quienes nos ponemos piedras en el camino para conseguirlo.

¿Cuántas veces nos ponemos trampas, excusas malas y hacemos que lo fácil parezca muuuuuy difícil?
 A nuestro cerebro no le gustan nada los cambios, así que cada vez que nos planteamos un avance, nos devuelve un rosario de excusas, y encima, nuestras creencias nos limitan a la hora de dar pasos.

Me da mucha rabia ver como algunas personas se quedan trabadas en estos pensamientos y no consiguen aquello que tanto desean y que podrían alcanzar con facilidad.

Como es un asunto con el que trabajo con frecuencia con mis clientes, y es algo que de verdad me preocupa, he profundizado en ello y elaborado un pequeño “ranking”,  la mayoría de nuestras limitaciones parten de estas ideas:

– “Tengo que hacer lo que se espera de mi”

– “Para tener una vida digna, hay que trabajar muy duro”

– “Solo hay un modo de ser feliz”.

– “Los demás primero”

– “Si tienes éxito es porque algo malo has hecho a alguien”

– “Para ser buena persona debes decir sí a todo”

– “Es imposible vivir holgadamente haciendo lo que te gusta”

– “Hay que estar siempre bien y no quejarse”…

Si te fijas, es muy curioso como se contradicen entre ellas.

Muchas personas han conseguido hacerse expertos en el arte de complicarse la existencia a base de creencias como estas, creencias que solo consiguen alejar de sus vidas las mejores sensaciones y la felicidad (entendida al modo de cada uno).

Y de repente, un  día descubres que estos pensamientos que llevas repitiendo tanto tiempo tal vez no sean ciertos, puedes cuestionarlos, y tal vez, descubras que son infundados y falsos. Porque todo lo aprendido se puede desaprender.

Aquí te dejo algunas ideas para conseguirlo:

1.- Hay cosas que no podemos cambiar, otras si.

¿Qué es lo que no podemos cambiar? Hay elementos del exterior sobre los que no tenemos demasiado control, por ejemplo, un atasco, o situaciones que se nos plantean en la vida, por ejemplo, una separación.

¿Dónde podemos actuar? En qué hacemos con lo que nos ocurre. Si vamos en el coche nos encontramos con un atasco, tenemos dos opciones: enfadarnos, tocar el claxon… o bien aceptarlo y aprovechar el momento para escuchar música o simplemente pensar.

Es decir, lo que en realidad nos afecta no es lo que ocurre, es lo que hacemos con lo que nos ocurre. El talante con el que lo enfocamos. Y es una elección personal. ¿Qué te compensa mas?

2.- Aprende a decir NO.

Decir No es, en primer lugar, una necesidad de orden práctico porque difícilmente podremos organizar nuestro día a día si accedemos a cualquier petición que se nos presente.

Por otro lado, el decir “no” es una forma de reafirmar nuestra personalidad y respetar nuestras propias necesidades.

Cuando una persona alcanza sus objetivos, muchas veces habrá dicho “no” a propuestas que no encajaban con sus deseos, ideales o valores.

Algunas veces no nos damos cuenta de que decir “no” es compatible con ser querido y agradar a otras personas.

Cuando nos resistimos a dar una negativa, estamos anteponiendo los deseos de otras personas a los nuestros. Esto puede provocar en nosotros frustración y llevarnos hacia la infravaloración ¿O esta actitud proviene de allí? ¿Causa o efecto?

Recuerda que cuando nos sentimos frustrados y enfadados, se generan una gran cantidad de sustancias (como el cortisol y la noradrenalina) que perjudican nuestra salud en general, porque uno de sus efectos es que bajan el nivel de nuestras defensas.

3.- Ponte en valor

Deja de “machacarte” por tus errores y empieza a valorar todo lo bueno que eres haces.

¿Sabes recibir halagos? Muchas veces somos muy buenos reconociendo los méritos de otras personas pero no sabemos asimilar lo positivo que otros encuentran en nosotros. Un craso error.

¿Cuando alguien te dice que eres buena el algo respondes con un “no es para tanto”, “cualquiera lo podría hacer” etc.?

¿Qué hay detrás de esto? Tal vez la falsa creencia de que si aceptamos un cumplido nos estamos poniendo un poco “subiditos”, “nos lo estamos creyendo”, cuando en realidad, nos estamos privando de un regalo que nos hace la vida y otras personas, con el consiguiente sentimiento de frustración y de “no valer”.

¿Qué podemos hacer?

Pues simplemente, dar las gracias: Cuando alguien te diga algo bueno de ti misma o de lo que haces, di simplemente “gracias”. Tal vez tengas de seguir con un “pero es que…”, descártalo.

Disfruta aceptándote y valorando todo aquello que haces especialmente bien. Con el tiempo se convertirá en un hábito que te ayudará a reforzarte y a sentirte mas segura de ti misma y con mayor energía para afrontar nuevos retos.

Recuerda que eres dueñ@ de tu vida, convierte tu libertad en valor.

Sobre la autora:

Isabel Gómez, es Consultora y Coach Profesional en Éxito en Femenino www.exitoenfemenino.com .

Licenciada en Ciencias del Trabajo, Master en Marketing, MBA y Emprendedora vocacional.

Isabel mentoriza y acompaña a personas que desean desarrollar un nuevo proyecto profesional desde el desarrollo de sus competencias personales y profesionales hasta la utilización de herramientas de marketing y ventas en el programa REINVENTA TU CARRERA. www.reinventatucarrera.com

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