Los 4 principios del Amor

¿Quieres tener una relación más auténtica y profunda con tu pareja?
¿Sientes que es momento de llevar tu vida emocional a nuevas alturas?​

Todas las semanas converso con parejas que quieren tener una relación más amorosa,
sana, íntima y profunda. Sin embargo cuando llevan un buen tiempo juntos, cada uno
empieza a dar por sentado que su pareja los elegirá ¨siempre¨ y se ponen perezosos para
considerar las necesidades emocionales del otro, proponer experiencias de disfrute y
placer, y comunicarse para entenderse. Básicamente dejan de hacer de todas esas cosas
hermosas que hacían por la otra persona cuando la conocieron y querían conquistarlo o
conquistarla; y esperan que la pasión, la atracción, y el amor regresen en algún momento.
Es imposible que tu relación sea cada vez más profunda y apasionada, si te habitúas a
dar lo mínimo indispensable y esperar que sea la otra persona quien haga cambios.
Cuando esto sucede, las cosas se ponen ¨picantes¨, dejas de valorar el poder de la
ternura y la conexión que generan las expresiones de amor sencillas de todos los días.

Como todas las relaciones de este mundo, las relaciones de pareja tienen ciclos. Y como
todas las cosas de la naturaleza, están regidas por principios que debemos conocer,
respetar y poner en práctica, para que funcionen. Te invito a descubrir Los 4 Principios del
Amor, para seguir conquistando a tu pareja. Con la práctica de estos principios mis
clientes de mentoring de Evolución Personal están creando relaciones extraordinarias.

1. ENCIENDE Y NUTRE LA PASIÓN
Planea citas juntos y prepara un clímax para el encuentro íntimo, jugando, pensando en lo
que le gusta y sorpresas. Así podrás sostener la chispa encendida y el deseo de
encontrarse, sentirse y darse atención.

2. EXPRESA GRATITUD POR TODO LO QUE SUMA LA PRESENCIA DE TU PAREJA
Dile que disfrutas que esté a tu lado, que te sientes una persona afortunada de tenerlo o
tenerla contigo. Suelo decirle a mi pareja: ¨Soy un hombre muy afortunado por tenerte¨,
¨Gracias por llegar a mi vida¨, ¨Gracias por compartir tus gustos, deseos, y lo que te pasa
conmigo¨, ¨Es hermoso hacer el amor juntos¨, ¨Gracias por abrirme tu corazón¨, ¨
Necesitas algo… ¿Qué puedo hacer por ti?¨.

3. COMPROMÉTETE A ESCUCHAR Y ENTENDER A TU PAREJA
Escucha lo que tu pareja tiene para decirte, y procura entender primero. Y para que te
entiendan, habla abiertamente de tus pensamientos y sentimientos. Trabaja por encontrar
soluciones en las que ambos ganen y la relación crezca.

4. COMPRENDE LOS CICLOS DE LAS RELACIONES
El cambio es inevitable, importante y sucede rápidamente. Debes actualizarte sobre las
necesidades y deseos de tu pareja para satisfacerlas profundamente. Da lo mejor de ti en
cada etapa, de maneras originales y únicas. Todos somos seres únicos, y tenemos
maneras únicas de amar, nadie puede hacerlo de la misma forma.

Pon en acción estos principios con tu pareja, y comienza a crear relaciones más
auténticas y profundas. En las relaciones nuestra función es dar, no luchar por conseguir.
Cuando damos, nos alegramos del bienestar que generamos en la otra persona, sentimos
que estamos recibiendo; y de la misma manera nuestra pareja nos regresa lo que damos,
a su manera y con reciprocidad.

 

Agustin Andrade

Autor y Comunicador

www.agustinandrade.com

Extraido de www.institutodraco.com

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4 cosas que no debes ignorar en un pololeo (si quieres que sea sano)

Artículo publicado originalmente en El Definido

A raíz del triste y recurrente tema de la violencia en el pololeo, Mane Cárcamo apunta a esos temas que debemos tener en cuenta en una relación de pareja para que sea constructiva.

El caso de Tea Time y la violencia en el pololeo sin duda se ha tomado la agenda noticiosa esta semana. Y no es para menos. Lo visto y narrado debe hacernos reflexionar acerca del tipo de relaciones que estamos construyendo y el cómo todos (mujeres y hombres), debemos concebir y vivir esa palabra tan grande llamada AMOR.

Todos estos lamentables sucesos me hicieron preguntarme, ¿cómo se están viviendo los pololeos? ¿Cuáles son los códigos? ¿Las formas? Porque personalmente creo que en las relaciones humanas las formas sí importan, porque al descuidarlas también se comienza a diluir el fondo y todo aquello que hace que el vínculo con el otro nos lleve no sólo a quererlo mucho, sino que también a ser una mejor versión de uno mismo.

Y bueno, creo que qué hay materias revisables que podríamos sentarnos a pensar y mirar, porque tal vez las hemos normalizado y sin querer ser grave, son los primeros síntomas de actitudes que podrían hacer que una relación deje de ser sana y cuidada.

El pololeo emoticón

Soy seca para el uso del WhatsApp y nada más lejos de esas personas que condenan su uso a ultranza. Pero sí prendo las alertas cuando en una relación, todo pasa por la app. Los cabros ya no son capaces de tocar la puerta para avisarle a la conquista que llegaron (todo se resume en un “afuera”) el amor se declara con lindos y actualizados emoticones y los conflictos se resuelven a través de audios.

¿Y qué pasa con el cara a cara? ¿Con la mirada de perro San Bernardo enamorado, el rostro chato por la actitud del otro, el gesto de tocar la puerta y esperar un ratito haciéndole la pata al suegro? Mi punto no tiene que ver con una exaltación de la Edad Media, sino que con el real encuentro personal y toda la riqueza no verbal que eso implica. Una experiencia que nos habla mucho de la persona que tenemos al frente y que por ende nos hará tomar mejores decisiones también.

La ausencia de intimidad

En un mundo en donde se publica hasta el último Papanicolaou, la intimidad parece un concepto tan pasado de moda como el Axé. No solo la vida es un reality en las redes sociales, sino que además lo que nos pasa, lo que nos hace felices, lo que nos complica, lo sabe todo el mundo menos la persona de la que estamos enamorada/os. De un tiempo a esta parte parece normal que todas las amigas de la oficina sepan lo que ocurre con el pololo entre cuatro paredes (y no me refiero solo a lo físico) y el protagonista de la historia sea el último enterarse de aquellas cosas que no van bien. Lo mismo para los hombres que muchas veces se jactan frente a sus amigos exponiendo a la otra persona como la gaviota de Viña.

¿No debería ser el otro el primero en saber lo que me molesta, lo que me hace feliz, lo que complica o preocupa? ¿No debería existir una zona en la que nadie puede entrar y la que se resguarda bajo siete llaves? A veces me da la sensación que vivimos relaciones en donde toda la cuadra sabe nuestros conflictos, menos el que los está causando. Volver a cuidar lo de adentro, resolver lo que nos preocupa con quien corresponda y ponerle clave de seguridad a lo que tiene que tenerlo, es algo que deberíamos repensar.

Las cosas lateras también son parte del pololeo

Es así. El que solo quiera hacer las cosas que tiene ganas en una relación, lamentablemente le está poniendo fecha de vencimiento a la misma. Hay que apañar en esos panoramas que no nos pueden interesar menos como el cumpleaños de la ahijada que no conocemos, la comida de pega soporífera, la final del campeonato de ajedrez o el encuentro de jedis latinoamericanos. Simplemente porque para el otro es importante y como alguien me dijo por ahí “se debe aprender a ser feliz con la felicidad del que quiero”. Podré sonar cliché y tíldenme de anticuada, pero el amor profundo sí requiere de sacrificios. El que quiera lo contrario y el que no esté dispuesto hacerlo, tiene menos posibilidades que MEO en las próximas elecciones.

¡Abajo los negociantes!

Queridas y queridos, ojo cuando en la relación todo se transa y se negocia. Los pololeos con cupones van directo al abismo. “Te fuiste con tus amigas a un pub… OK yo hoy me desbando con los cabros”, “Si te sumas a ese viaje con tus compañeros de U, voy al matrimonio donde va a estar mi ex polola”. Ese tipo de amenazas en las que el canje es la manera de “castigar “a la pareja, puede ser una manera muy sutil de dominación. El respeto a la libertad en el pololeo es simplemente un mandamiento. Eso no quiere decir que uno no pueda manifestar la molestia frente a algo que no le parece, pero utilizar la transa, la manipulación sicológica o la culpa, es una tarjeta amarilla que nos debe hacer reflexionar acerca de cómo quiero vivir una relación.

La violencia no parte con el combo en seco, como todo en la vida los pequeños y sutiles detalles, comienzan a revelar signos que nos deben hacer tomar conciencia.

Una vez mi papá me dijo en mi tierna juventud “el pololeo es para ser feliz, para pasarlo bien, para conocerse, para madurar. Si es una tragedia venezolana, por mucho que te duela, como diría el vocalista de Magneto ‘vuela vuela’”. ¡Y sí que tenía razón! Y obvio que se lo copiaré y diré a mis hijos. Porque cuando se elige a alguien para ser tu compañero de vida, o construir un proyecto familiar, la capacidad de resolver conflictos con serenidad, el respeto por los intereses y pasiones del otro, la posibilidad de enfrentar marejadas juntos sin naufragar, y ante todo la admiración y la complementariedad con el otro, serán la claves para alcanzar esa felicidad que tanto buscamos los seres humanos.

¿Qué otras cosas agregarías a la lista?

Magdalena Cárcamo – Periodista

Fuente: www.eldefinido.cl

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7 errores comunes que aniquilan el amor

No siempre el buen porvenir de una relación depende del modo en que nos comportamos con nuestra pareja, también juega un papel determinante la manera en que decidimos no comportarnos, la sabiduría para saber cuándo guardar silencio, la templanza para saber cuándo no empujar, la intuición para saber bailar al son del vals con una gracia tal que dos cuerpos parezcan uno.

Presta atención a los siguientes errores comunes que muchas parejas cometen día tras día sin saber que, a raíz de ellos, se va tejiendo la cuerda que asfixia el amor. Reflexiona sobre cada uno y cúrate de imitarlos para que tu relación de pareja se conserve dulce, solidaria y perdurable.

  1. Dejar que se pierda el contacto emocional

Presencia física no equivale a presencia emocional. Puede que tu pareja y tú pasen tiempo juntos en gran proporción durante el día, pero compartir el desayuno, ir al trabajo juntos o ver un programa de televisión por las noches no hace las veces de tiempo de calidad al menos que sea palpable un intercambio de ideas y sentimientos, ya sea verbalmente o a través del tacto.

La falta de conexión en la pareja produce una sensación de “estar sin estar” que va marchitando poco a poco el amor hasta que la relación se transforma en una mera coincidencia rutinaria entre desconocidos.

  1. Afrontar las discusiones con una postura ofensiva

Las diferencias y roces de la convivencia son completamente normales en cualquier relación, el inconveniente es que muchas personas no saben cómo hacerles frente de manera asertiva y caen en el error de atacar a su pareja, responsabilizarla injustamente por los problemas que atraviesa la pareja o desacreditarla.

Aprende a guardar silencio cuando el enfado te incite a pronunciar palabras que puedan herir los sentimientos de quien amas. Edúcate en el arte de la moderación y evitarás, en apenas un segundo, largas horas de amargura.

  1. Poner “a prueba” los sentimientos del otro

Algunas personas recurren al chantaje para forzar a su pareja a “demostrar” la veracidad de sus sentimientos. Suelen ser individuos con tendencia narcisista, o bien con una baja autoestima y problemas de seguridad que necesitan verificar constantemente el compromiso que el ser amado ha adquirido con ellos para controlar sus niveles de ansiedad, o incluso para definir qué tanto deben aportar ellos a la relación.

Recuerda esto: todo tipo de manipulación, sin importar el grado, supone una violación del derecho individual a la libre toma de decisiones. Ningún amor prospera bajo esas condiciones.

  1. No apoyar al ser amado

Uno de los principios básicos de toda relación estable y feliz es que exista solidaridad entre sus miembros, que cada uno sea capaz de alegrarse por la dicha del otro, o bien acompañarlo en sus horas más oscuras de forma natural, sin empujones, sin exigencias, no porque sea una cláusula de contrato sino porque el idioma del amor también habla de compasión.

Si tu pareja no siente tu apoyo cuando atraviesa un momento difícil, esto dice mucho del estado y potencial de la relación. Todo es tan fácil como entender que donde hay falta de interés, también hay falta de amor.

  1. Ser insistente en errores del pasado

Muchas relaciones se ven sujetas a periodos de oscura calamidad y, sin embargo, son capaces de reponerse y seguir adelante. Ya sea que se trate de una infidelidad, una ofensa o un evento doloroso respecto al cual se acordó un perdón sincero y un borrón y cuenta nueva, salir a desenterrar tumbas cada vez que ocurre una discusión o nos sentimos irritados o angustiados es un golpe bajo que deteriora severamente la relación, ya que no sólo evidencia que el perdón nunca terminó de darse, sino que envía un mensaje claro a nuestra pareja: “Hagas lo que hagas, no volveré a confiar del todo en ti”.

  1. Dar la relación por garantizada

Caer en la monotonía es un grave error, y suele ser la causa de muchas infidelidades y disolución irremediable de parejas que, en otras circunstancias, pudieron permanecer juntas.

Jamás puede darse una relación por asegurada. Tal y como cuenta una metáfora muy conocida (y certera), el amor es como una planta que debe regarse todos los días para no morir de resequedad. En el plano opuesto, cuando asumimos que el afecto de nuestra pareja ha alcanzado un punto de madurez en el que no cambiará sin importar lo que hagamos o dejemos de hacer, pecamos de arrogantes e insensibles, algo ante lo cual ni siquiera el amor es inmune.

  1. No decir a tiempo lo que sentimos

Acumular descontentos es la fórmula mágica para matar lentamente el amor. Pronto, deja de tener importancia si nuestra pareja olvidó nuestro cumpleaños o si dejó abierta la ventana de la cocina: cualquier equivocación se convierte en una sentencia de muerte que concluye con un: “No más”, y todo termina “de pronto”, sin razón aparente.

Expresa siempre tus preocupaciones o insatisfacciones en el momento en que las experimentamos, no calles tus sentimientos a propósito para evitar episodios incómodos. Tarde o temprano, la consciencia te pasará factura y sentirás que has estado traicionándote a ti mismo para mantener a flote la relación.

Escrito por: Editorial Phronesis

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Referencias: Guías prácticas de Walter Riso 

 

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6 gestos y actitudes típicas de una persona mal genio

¿Eres mal genio o tienes cerca a uno? Mane Cárcamo describe las clásicas escenas de la vida de un malhumorado, y de paso, deja algunos consejos para que esta actitud no afecte al resto.

Hace unos días me tocó ser testigo de un berrinche escandaloso de una persona mal genio. Fue en un contexto social, pero fue tal su explosión que los asistentes quedamos paralizados, impactados y obviamente el panorama terminó más tenso que happy hour entre Guillier y el ministro Fernández.

Fue impactante ver como la desregulación de una persona pudo cambiar en 180 grados un ambiente entretenido y buena onda, además de echarle a perder una celebración importante a un amigo en común. La persona mal genio tiene un poder con un alcance inimaginable… del cual muy pocos tienen conciencia.

¿Cuáles son esas actitudes propias de un mal genio que son capaces de fregarle el día al otro? ¿ Y también a él mismo? Porque les aseguro que la persona que tiene un temperamento difícil tampoco lo pasa bien. Aquí una lista que, como siempre lectores queridos, pueden aumentar:

El silencio matutino: el mal genio es de esas personas que se levanta con la pluma parada sin tener motivo alguno. Está enojado, chato e iracundo y ¡ay! del que ose a decirle “¿te pasa algo?” o un animado “¡buenos días!”, porque en el mundo del malas pulgas el silencio matutino cuando amaneciste mal, es un mandamiento que no se debe romper. Mejor esperar que pasen las horas, se tome un rico café y tipo medio día confirmar que la fiera esté domada para dirigirle la palabra.

Los ventrílocuos: supongamos que estás en una discusión con una persona que no goza del mejor ánimo. No sólo le llevaste la contra, sino que además la venciste con tus argumentos en público lo que hace que aparte de sentir enojo, considere que la situación fue profundamente humillante. El tema es que tienen que seguir conversando por pega u otras obligaciones y cuando ocurre eso, la persona adquiere el mágico don de hablar como el mejor de los ventrílocuos. Eso significa que sin separar la dentadura, con los dientes más apretados que presupuesto de Sename, será capaz de responderte una frase completa. La rabia es tan power que es la única manera que tiene de evitar un homicidio en público.

Terror del volante: si un mal genio anda con los cables cruzados y maneja, les recomiendo cambiar de ruta. La más mínima espera los enerva, no dejan pasar a nadie en el paso de cebra (ni aunque venga un jardín infantil completo cruzando la calle) y si te equivocaste en un pequeño error como no señalizar por ejemplo, la bocina se transforma en una verdadera arma letal con tal de manifestar el máximo de los enojos. Si la situación es heavy, el mal genio puede poseerse con el espíritu de la Paty Cofré y empapelarte con un rosario de garabatos, lanzar escupitajos y en casos más extremos, bajarse del auto en búsqueda de combos. MIEDO.

Ruidos delatores: la enojona o el enojón se encargan de manifestar su molestia a través de los más variados ruidos. Puede ser cerrando los cajones con mucha vehemencia, lavando los platos a las 2 de la mañana y ojalá logrando que se despierte alguno de la casa, tirando la mochila en el caso de los adolescentes, dando portazos cual teleserie venezolana o incluso haciendo sonidos guturales en plena mesa. La cosa sonora le gusta al polvorita. Porque es una actitud pasiva/agresiva que permite hacer sentir mal a quienes lo rodean o retractarse con un “sorry es que el viento hizo que se cerrara la puerta tan fuerte” si se percata que en verdad se le escaparon las cabras para el monte. Así es que atentos si en una incipiente relación aparecen algunos de estos ruiditos. Tal vez tengan que comprar Armonyl de por vida para mantenerse en el tiempo.

El mal genio digital: hoy las redes sociales son muchas veces EL lugar en donde la gente hace catarsis. Están los que creen que Twitter es una marcha en la Alameda y pelean (solos) con los políticos, los arroban y le echan la culpa de todos sus males al gobierno o político de turno. La ola de calor, de frío, el aumento de la obesidad infantil, los divorcios y hasta el más pequeño infortunio es responsabilidad del político- partido- gobierno o coalición que detesta. Y el mal genio lo hace saber en su timeline el cual es casi un libro de reclamos interminable. A la hora de responder un mail el mal genio también tiene su estilo. Si le molestó una orden de un superior, pero sabe que debe cumplirla, simplemente responde con un escueto “OK”, si se enfrasca en una discusión que lo supera, tiene una manera clara de lanzar la pachotada: RESPONDE CON MAYÚSCULAS ANTE LA MENOR PROVOCACIÓN Y PROBABLEMTE SE OLVIDE DE TODAS LAS REGLAS DE PUNTUACIÓN. Porque está enfurecido y lo quiere hacer saber. La otra forma de expresar su ira es simplemente no contestar los mails o whataspp. Porque él o la mal genio tienen un doctorado en ley del hielo y cuando se lo proponen, hasta un moai parece Jim Carrey al lado de ellos. Si la pelea es telefónica, la reacción es matemática. Uno puede estarles explicado algo con mucha fervor y/o paciencia, sin embargo, la persona en cuestión simplemente corta el teléfono y uno se da cuenta quince minutos después de que básicamente estuvo hablando sola.

Más allá de las caricaturas

Las personas mal genio, si no son capaces de controlar sus arranques o empatizar con los demás, pueden destruir un ambiente, lograr renuncias de buenos trabajadores, terminar con un matrimonio, traumar a un hijo en su infancia y generar temor con el solo hecho de aparecer en un lugar. Los critico, pero también empatizo con ellos, porque hay gente que realmente nació con ese carácter.

Pero eso no los exime de responsabilidades ni de ocuparse de mejorar esos arranques. DEBEN hacerlo por el bien de su entorno porque la vida es muy hardcore al lado de un malas pulgas, que lo firmo, no está orgulloso ni es feliz siendo así. Como les contamos en El Definido desde los inicios, el odio finalmente te hace manipulable.

Si te consideras un mal genio, está bien que reconozcas tu personalidad, pero también debes estar consciente de que las emociones se pueden controlar y las actitudes se pueden trabajar, para no pasar a llevar a los inocentes ciudadanos que te rodean. También es recomendable averiguar qué hay detrás de esas reacciones rabiosas, porque puede que atacando la raíz se acabe el exceso de mala onda. Y si la vida está muy estresante para ti y estás sobrepasado/a (algo que a todos nos pasa), aquí algunos consejos prácticos que mencioné hace un tiempo para no estallar entre tanto colapso.

Por último: también los que no nos consideramos mal genio, tenemos que saber lidiar con ellos y poner de nuestra parte. Aprender a dejarlos solos un rato, que tomen aire, hagan deporte, miren el techo y decanten la rabia. JAMÁS preguntarles si están mal genio cuando nos damos cuenta que si lo están. Y ocupar el humor, que bajo mi punto de vista, todo lo salva. Tirarles una talla, solo una vez y ¿quién sabe? Tal vez se produzca el milagro y seamos capaces de dominar al monstruo.

¿Te consideras mal genio? ¿Qué otros consejos darías para lidiar con alguien mal genio?

Magdalena Cárcamo – Periodista

Fuente: www.eldefinido.cl

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6 CLAVES PARA MEJORAR TUS RELACIONES PERSONALES.

A todos nos gusta tener un grupo de amigos, familiares y compañeros en los que confiar, con los que compartir las alegrías y los sinsabores que se nos plantean “compartiendo, las penas duelen la mitad y las alegrías se disfrutan el doble” dicen por ahí.

¿Has visto la película “Los padres de ella”, en ella trabajan Ben Stiller y Robert de Niro como protagonistas, de Niro somete a una serie de pruebas a su yerno, Ben Stiller, antes de permitirle entrar en su “circulo de confianza”.

 

¿Qué es concretamente el “círculo de confianza”?

Imagina un árbol talado, sus anillos son la mejor manera de entenderlo. Cada árbol tiene los anillos propios de su crecimiento, son concéntricos, parten de un punto central. Ese punto central eres tú, y los anillos o círculos son los límites de cada una de las zonas.

 ¿Cómo funciona?

El primer círculo que nos rodea representa a nuestra familia, se podría decir que nacemos dentro de un círculo fijo, en el se encuentran: padres, abuelos, hermanos… personas con las que mantienes el mayor grado de confianza a lo largo de la vida.

A partir de ahí surgen nuevos círculos y dentro de ellos entran nuevas personas y tienden a desarrollar y a crecer, surgen con las primeras amistades infantiles.

El primer círculo permanece inalterable, sin embargo, los otros círculos son flexibles, aparecen y desaparecen, se agrandan o reducen en función de tus decisiones. Cuanto mas cerca esté el círculo del centro (de ti) mas importante y cercanas serán las personas que allí se encuentran.

Podemos crear un círculo íntimo, donde incluimos a nuestra pareja o la persona en la que depositas toda tu confianza. Este círculo es alterable e incluso puede desaparecer en algunos momentos de la vida.

El siguiente es el círculo de amistad. Los verdaderos amigos, aquellos que conoces y te conocen en profundidad.

Y el último es el círculo de los conocidos. Este es el más grande y más lejano a ti. Aquí cada día pueden entrar y salir diferentes personas, y se podría considerar que están en fase de entrenamiento para entrar en tu círculo de amistad.

arbol cortado

Como ves, no existe un único círculo, si no diferentes anillos que representan distintos niveles de confianza e intimidad.

Bien, aclarado este punto.  ¿te gustaría mejorar tus relaciones interpersonales  con las personas que forman parte de tus diferentes círculos (familiar, íntimo, de amistad, incluso conocidos? ¿Cómo mejorar tu nivel de inteligencia relacional? Aquí te dejo algunas pautas.

 

 

Claves mejorar tus relaciones personales.

Aprender a desenvolverse socialmente es algo que se aprende y quienes lo han conseguido pueden haberlo hecho por diferentes razones: necesidad, imitación o porque han encontrado un espacio propio para hacerlo.

No todos somos iguales en este terreno, hay personas que se sienten cómodas en una conversación de dos, otras disfrutan más dentro de un grupo pequeño, y otras personas solo se abren cuando se encuentran ante los grupos grandes.

Aprender a sentirnos cómodos en diferentes situaciones y con personas diversas nos permite ocupar el lugar que nos corresponde social y profesionalmente. Además de nuestro desempeño, la facilidad con que nos relacionamos con otros puede determinar nuestro éxito profesional, y lo mismo ocurre en la familia y con la pareja.

Los expertos señalan que las personas que viven en un entorno social son mas felices que las que no están rodeadas por otras personas.

Estas son algunas ideas para mejorar el modo en que nos relaciones con los demás:

1.- Entra en contacto contigo mismo.

¿Qué es lo que te gustaría obtener de esta situación? Imagina que te invitan a un cumpleaños donde solo conoces a dos personas. Si, por ejemplo, te propones entablar conversación con otras dos, estarás orientado y sabrás qué hacer. Esta actitud te sacará de la pasividad y aliviará el miedo. Decide qué quieres hacer y no te dejes llevar, cuando dependes de tu entorno aparecen síntomas de estrés: el cuerpo se tensa, el corazón se acelera…

2.- Pasa de una posición pasiva a una activa.

En ocasiones nos cuesta porque hemos sido educados para actuar de forma pasiva, haciendo “lo que debemos” en cada situación, en lugar de lo que nos apetece. Cuando conocemos a alguien o nos encontramos con una nueva situación social, solemos preguntarnos ¿qué debo hacer? En lugar de ¿qué me apetece hacer? Cambia el chip.

3.- Aprende a escuchar.

Escuchar es difícil, requiere entrenamiento y mucha generosidad. Me refiero a la escucha verdadera, a estar completamente volcado y en contacto con la otra persona sin emitir juicios internos ni estar pensando en lo próximo que vas a decir.

Dar consejos refuerza el ego de quien los da, pero no suele ayudar a quien los recibe. Escuchar hace que nuestro interlocutor salga de su soledad, que sienta que lo acompañamos genuinamente. Además, ser escuchados es muy agradable e incluso terapéutico.

4.- Practica la empatía.

La empatía nos permite ponernos en lugar del otro sin dejar de ser nosotros mismos.

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¿Has oído hablar de las neuronas espejo? Según el Dr. Jean Decety, de la Universidad de Chicago, experto en el estudio de la empatía, las neuronas espejo hacen que, de forma involuntaria, imitemos a nuestro interlocutor. No solo sentimos e imitamos lo que la otra persona siente cuando adopta una postura específica, sino que también podemos adivinar sus sentimientos e intenciones.

Cuando nuestro interlocutor actúa como nosotros se crea la sincronía emocional, una herramienta natural para las relaciones sociales. Alguien nos “cae bien” cuando estamos en sincronía, cuando nuestras neuronas espejo vibran al unísono, es decir cuanto mas nos podamos identificar con la otra persona y cuanta mas empatía muestre hacia nosotros mas fluirá la relación.

Te recomiendo el siguiente video sobre las neuronas espejo y la empatía:

 http://www.youtube.com/watch?v=09EwTBukLyY

5.- Actúa con confianza.

¿Por qué no?  Cuando actuamos con confianza somos mas libres, más auténticos, mas creativos y eso genera mas confianza.

Lo contrario de la confianza es el miedo, que hace que creemos una máscara tras la que intentamos mantenernos ocultos para evitar el peligro. No somos nosotros mismos. Volviendo a al concepto de la sincronía emocional, el miedo hace que nuestro interlocutor también esté tenso y no se sienta a gusto.

6.- Obsérvate.

De nuevo, entra contacto contigo mismo. Cuanto mas analices tus mecanismos emocionales y como influyen en los demás, más capaz serás de identificarlos en otras personas a la hora de interacturar.

Se trata de tomar las riendas y actuar de acuerdo con tus verdaderos deseos y valores,  de que seas consciente de la tremenda influencia positiva que puedes ejercer sobre ti misma y sobre otras personas.

Recuerda que eres dueñ@ de tu vida, convierte tu libertad en valor.

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Sobre la autora:

Isabel Gómez, es Mentora y Coach Profesional en  www.isabelgomezl.com .

Licenciada en Ciencias del Trabajo, Master en Marketing, MBA y Emprendedora vocacional.

Isabel ayuda a profesionales que se encuentran estancados o insatisfechos y desean dar un paso adelante en su carrera desarrollando sus competencias profesionales. Si deseas recibir su ayuda personalizada, solicita una sesión estratégica aquí http://www.isabelgomezl.com/trabaja-conmigo/

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FAMILIAS ENSAMBLADAS (4)

LA PAREJA (2)    — (Ver artículo anterior aquí)

Pittman señala “Nadie debería casarse con alguien que no ama, pero tampoco debería casarse sólo por amor”. Hoy en día los expertos coinciden en que las parejas no se mantienen juntas  solo por amor.  La diferencia entre tener un buen matrimonio o uno malo, radica en tener las herramientas adecuadas y estas habilidades pueden aprenderse.

Una buena relación de pareja, en todas las parejas, debe ser trabajada,  revisar cómo se comunican, cómo resuelven sus conflictos, cómo manejan las expectativas conyugales etc.

Todas las parejas, felices  y las que no se sienten felices, tienen conflictos, todas discuten. Las interacciones en las relaciones de pareja ponen en juego las necesidades emocionales básicas y los temores más profundos: ser amados, respetados, miedo al abandono, a quedar privados emocionalmente. La estabilidad de  una pareja con mayores interacciones negativas que positivas puede resquebrajarse hasta llegar a la ruptura.

Pero la relación estable de una pareja no sólo depende de que haya mucha positividad y poca negatividad, sino en la compatibilidad en el intercambio que se da en las discusiones, es decir que sean “peleadores compatibles”. Son parejas que concuerdan tácitamente en el modo de dirimir sus conflictos.

Las parejas infelices con frecuencia utilizan técnicas de confrontación destructiva, pierden el foco de la discusión, ahondan en el pasado, se ofenden, incluyen a terceros, incluso por ese camino pueden llegar a la violencia física. En una relación inestable los altercados están acompañados por ofensas, desprecio, sarcasmos, actitudes defensivas y otras.  Las parejas satisfechas se comunican en forma clara y abierta, pueden defender su punto de vista o posición pero no se ofenden, saben cómo discutir sin dejar heridas abiertas.

En las parejas insatisfechas , las mujeres se vuelven críticas y los hombres se niegan a ser influenciados por sus esposas. En las parejas satisfechas, las mujeres suavizan sus críticas y los hombres están más dispuestos a recibir influencia de sus esposas.

En las parejas inestables los hombres tienden a defenderse de las críticas mediante el rechazo y el alejamiento porque tienen más dificultad para expresar sus sentimientos, el problema es que el rechazo y el alejamiento tienen un efecto corrosivo en la relación. En las parejas más estables los hombres no levantan murallas entre ellos y su pareja; cuando se enojan hablan franca y abiertamente sobre lo que sienten.

La amistad es muy importante en la pareja; sentirse interesado uno del otro, recordar lo que al otro le importa, ser afectuosos, empáticos y respetuosos en el trato.

M. Eliana Zlatar

Consteladora Familiar  Sistémica

comprendiendomez@gmail.com

 

 Ver artículo anterior: AQUI

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Gente Tóxica

Yo no sé si es porque estoy más vieja o porque he desarrollado mucho mi sensibilidad este último tiempo por diversas situaciones, pero estoy casi segura que ha aumentado, y así me lo dice mucha gente, una “casta” de personas que se creen con el derecho de arruinarle la vida a cualquier persona que decide construir su cotidianeidad desde lo positivo y el entusiasmo.

Siempre he planteado y así fue en el estudio de la felicidad que la felicidad es una decisión y que la gente que hoy es feliz no es gente que no tenga problemas porque esos seres humanos no han nacido, ni van a nacer. Ellos se levantaron y tomaron la decisión de ser felices con muchas tristezas en el corazón.

Si ya es difícil tomar esa decisión e intentar ser una buena persona, lo que debe ser un trabajo aún más complicado, resulta increíble tener que además pasar la barrera de un sin número de personas que no se llaman negativos, ni pesimistas, sino que realistas y los cuales con ese argumento pareciera que andan buscando gente feliz, entusiasmada, optimista para “deprimirla” a la brevedad.

Es como si ser positivo(a), sea un signo de ingenuidad o literalmente de “pelotudez” y esas personas se ven con la misión de destruirnos nuestros sueños al menor tiempo posible.

Seguramente, Ud. Que lee esta columna, conoce a muchos y a muchas con estas características que se especializan en lo que yo llamo: anticipar desgracias para todo.

Son boicoteadores de sueños y de buenas ideas y lindos sentimientos. Suponen de que lo bueno dura poco y la felicidad son sólo momentos y la centran fatalmente en la alegría y no en una decisión.

Es difícil intentar hacer reflexionar a estas personas toxicas sobre su forma de operar. Se amaparan en el realismo y es como si eso les diera cierto aval científico para decir lo que dicen.

La mejor forma de tratarlos es haciéndoles sentir que no surte efecto su estrategia y que no logran contaminar nuestras vidas. Evidentemente es mucho más difícil cuando se encuentran dentro de nuestra familia o de nuestro trabajo.

Si los puede evitar, hágalo, sino se puede hágales sentir que con una carcajada se logra más que su cara contracturada o “de culo” y que nada, ni nadie puede obstaculizar la decisión de ser feliz.

Estas personas se protegen a veces en las redes sociales y en otras plataformas para expresar su toxicidad y de verdad creo que han adquirido cierto status intelectual que me parece preocupante y que los ha llevado a “reproducirse” con mucha rapidez.

Ojalá los pudiéramos dejar sin trabajo y desde las casas eduquemos a nuestros niños en el máximo esfuerzo y en la pasión y la búsqueda de sueños. Así tendrán más herramientas para vencer a estos “anticipadores de desgracias” que tanto daño nos hacen a quienes con esfuerzo y con problemas y dolores intentamos aportar desde la alegría, el positivismo y la construcción de sueños.

Entonces primero, propongámonos identificarlos, reconocerlos y desde ahí hacerles sentir desde nuestro testimonio y no desde nuestro discurso que no es buen negocio lo que hacen y que una sonrisa y una ilusión trabajada con esfuerzo es la mejor realidad que queremos construir.

Extraído de www.pilarsordo.cl

 

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