Emprendimientos que Inspiran

Esta es una historia de esfuerzo, de generosidad, de emprendimiento con propósito y de liderazgo colaborativo, pero, sobre todo, es una historia de empatía social. Estuve sentada cara a cara con la coherencia, se llama Florencia y esta, es su historia.

Florencia es Socia y Directora de Balloon Latam Chile, una empresa social con alma propia y espíritu millenial, basada en el emprendimiento, la escucha y el aprendizaje. Una organización llena de ilusiones, con ganas de aportar a mejorar la vida de otros impulsando el desarrollo de las comunidades rurales a través de herramientas de emprendimiento y vinculación y, lo más importante, entendiendo su realidad y poniéndose en sus zapatos.

EL ORIGEN

Flo creció en el campo con sus 4 hermanos, en contacto directo con la tierra. En sus inicios vivía en una realidad homogénea, iba a un colegio privado con pocos alumnos, donde todo era tranquilo. Flo creció destacando en todo lo que hacía en ese entorno familiar que era el colegio. Sus padres, sin embargo, decidieron desafiar ese status quo y, un día, decidieron que sus hijos debían abrir los ojos al mundo. Ese pequeño cambio de colegio (al menos para alguien como yo que ha pasado por 5 colegios diferentes) marcó la vida de Florencia. Ya no destacaba como antes, era una más en un entorno con miles de realidades y personas diferentes. Tras superar la sensación de injusticia, rabia y fracaso, abrió los ojos y se dio cuenta de algo que ha guiado su trayectoria:

“El talento se multiplica al compartir ideas, experiencias y habilidades con personas distintas a ti, personas con diferentes visiones, procedencias, recursos y sueños”.

LA MADUREZ

Florencia siempre tuvo claro que su meta era social, estudió ingeniería comercial y siempre se arriesgó a vivir experiencias nuevas. Le conquistó el espíritu de alejarse de ideas preconcebidas, de ir a sitios muy alejados sin un producto “enlatado” y cocrear en función de las necesidades y los recursos locales impulsando el florecimiento. “Hoy es muy común encontrar una manera de actuar en los voluntariados con enfoque en la tiranía del experto: yo educada y con recursos vengo a decirte a ti lo que necesitas y cómo lo necesitas, especialmente cuando se trabaja con las comunidades rurales. Con esta semilla creciendo en su interior apareció en su camino Seba Salinas, otro idealista millenial que había decidido invertir toda su ilusión, esfuerzo y recursos (dado lo difícil que le resultó al principio conseguir financiación) en construir Balloon Latam a partir de una experiencia transformadora en África.

LA META

Seba había trabajado con artesanas mapuches e identificó que, a pesar de tener productos maravillosos, no sabían cómo diferenciarse ni cómo venderlos. Entonces escribió sobre la veta social que podría tener el Business Model Canvas y, dos jóvenes ingleses lo contactaron tras leer su post para aplicar el modelo en contextos rurales en Kenia. Tras su paso por África tuvo claro que cualquier persona en el mundo pagaría lo que fuera por vivir esa experiencia, y decidió poner en marcha su proyecto en Chile.
El foco de Balloon, explica Flo, es ocupar los negocios como excusa para generar capital social. El emprendimiento es una excusa para los emprendedores generar vínculos, redes de contacto, escucharse y apoyarles en que descubran sus pasiones:

“En la sociedad actual todo se mide bajo un paradigma económico, bajo este paradigma esta gente es pobre pero, para mí, son ricos. Están en contacto con la naturaleza, te miran a los ojos sin nada que esconder y son felices con el proceso, no con el fin”.

Flo se dio cuenta de la importancia de ponerse en su lugar y cambiar de paradigma cuando fue a visitar a una artesana de una zona rural y, ante la calidad de sus productos (con dólares en los ojos) empezó a idear como hacer crecer su negocio. Ya tenía la web para la venta online en mente, el logo, canal de distribución…entonces la artesana afirmó “no necesito más dinero ni quiero vender mucho, lo que me gusta es vender a mis vecinos, eso es lo que me hace feliz” nunca se había parado a pensarlo, no tuvo ese privilegio, sin embargo darse cuenta de ello le hizo valorarlo mucho más.

Balloon partió el 2011 como un programa de 5 semanas donde jóvenes de todo el mundo venían a desarrollar proyectos en las comunidades. Hoy, este fellowship, es uno de los programas de vinculación que desarrolla Balloon; además de agentes de cambio, vincula a universidades (y sus alumnos), empresas (y sus equipos), y al mundo público con el trabajo de campo.

Los agentes de cambio, reciben formación sobre herramientas de innovación y emprendimiento, pero lo más importante, es que se les transmite la forma de trabajar con las comunidades. Los fellows se vinculan directamente con los emprendedores locales y sus propias realidades, los visitan en sus lugares de trabajo, duermen en sus casas y se sumergen en la cultura de la comunidad y, en línea con lo que Florencia aprendió con su cambio de colegio:

“El talento se multiplica al compartir ideas, experiencias y habilidades con personas distintas a ti, personas con diferentes visiones, procedencias, recursos y sueños”.

La historia de Florencia es un ejemplo de cómo un sueño puede hacerse realidad, de que si tienes claro tu propósito y tu meta es más fácil encontrar el camino que te lleve hacia ella y de que, si haces las cosas de una manera diferente, los resultados serán diferentes. Todos podemos trasformar realidades, sólo hay que querer hacerlo. Su historia me inspiró, y por eso la comparto con vosotros.

Takeaway:  “El talento se multiplica al compartir ideas, experiencias y habilidades con personas distintas a ti, personas con diferentes visiones, procedencias, recursos y sueños”.

blanca_rodriguez_ackermannBlanca Rodriguez Senior

Manager Ackermann

International Chile

Conoce a Blanca aqui

Articulo extraido de www.hrconnect.cl

Si quieres más información de Balloon Latam, síguelos en RRSS:

@balloonlatam
www.balloonlatam.com

Balloon Internacional: https://www.youtube.com/watch?v=SzOacGKf-Rg&t=41s

BalloonU: https://www.youtube.com/watch?v=2pg22AsnyPE&t=46s

Balloon+: https://www.youtube.com/watch?v=wWWiyrvv59o&t=20s

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5 presiones sociales cotidianas de las que todos hemos sido víctimas

Son cosas simples, pero tan arraigadas en nuestra cultura chilensis que ni nos damos cuenta que no tienen mucho sentido y si vas contracorriente, más de alguno bromeará con tu rebeldía. Esta es mi lista de los clásicos.

¿Se han dado cuenta que hay demasiadas presiones sociales de las que somos víctimas? Pero hoy no hablaré de casarse a cierta edad, tener “la parejita” de hijos o ese tipo de presiones más macros o estructurales. Mi columna de hoy abordará esas presiones cotidianas, medio subterráneas, pero que igual cansan y agotan. Y enojan muchas veces. A ver cuántas de estas han sufrido (y si se les ocurren más espero sus aportes):

1. Carretear sí o sí en Año Nuevo

Hace mucho tiempo que declaré que tengo cero onda con esta fecha. Vivo en Viña, entonces probablemente lo asocio con el PEOR día del año de esta gloriosa ciudad. Los fuegos artificiales me provocan menos emoción que el canal de la hípica y cuando he anunciado que no voy a hacer nada, viene la debacle masiva de mis amigos y familiares. “¿Pero cómo no vas a hacer nada?”, “Te vas a deprimir, lo firmo”, “Tienes que partir el año con buenas vibras…” y bla, bla, bla. Mientras en mi mente pongo la cara de este emoticón, diciéndome a mi misma que esos 4 años que me acosté a las 9.00 pm. y vi los programas grabados de los canales nacionales fui muy feliz y no tuve ninguna crisis existencial.

¿Cuál es el afán de administrar los carretes de los otros? Odio cuando estás en un matrimonio, tipo 3:30 de la mañana, ya bailaste todos los hits del momento y visualizas tu cama como un oasis en medio del desierto más árido del mundo. Te empiezas a despedir y todos parten: “Pero como te vai tan temprano?”, “ No seas fomeeee”, “¿Un trago más y se van?”… GRRRRR. La solución: aplicar una bomba de humo y desaparecer como el gran mago David Copperfield. No hay otra.

2. El amor al futbol en los hijos hombres

Tengo tres hijos hombres y una niñita. A ellos, el futbol les interesa menos que lo que me puede interesar a mí la aeronáutica malaya. Más de alguna vez me he topado con una mamá que se asusta y te lanza comentarios del tipo: “Los niños tienen que jugar futbol si no son apartados del curso y nadie los pesca”, “¿Qué va a hacer en los cumpleaños que se celebren con pichangas?”.

Y debo reconocer que en la primera infancia de mi cabrerío, igual sucumbí algo a la presión futbolera, pero luego me pegué el alcachofazo que hay hartas cosas en las que puedo y debo obligar a mis hijos ( lavarse los dientes, pedir perdón cuando han sido poco respetuosos, cumplir con sus responsabilidades, etc.), pero no los puedo obligar a que tengan un hobby simplemente porque la sociedad así lo exige. Así es que cual Gloria Trevi me liberé de eso y es más, promuevo que los niños en su tiempo libre sean capaces de descubrir sin presiones que es lo que verdaderamente les apasiona. Tienen hartos amigos y me di cuenta que si para uno no es tema, para ellos tampoco. 7-0.

3. Teñirse las canas (las mujeres)

Aquí me di una vuelta de carnero más grande que las que se han dados varios políticos en los últimos días (inserte su lista aquí). Yo era de las que criticaban y casi andaba con el Color Touch en la cartera para regalárselo a la que osaba a no tinturar su cabeza. Hasta que leí una entrevista a la maquilladora Minata Rodríguez acerca de su volón con las canas, la edad y comencé a ver a varias amigas de mi mamá que se veían muy estilosas y cambié de opinión. Al final el tema de las canas no puede ser un dogma. Simplemente hay gente que se ve bien y otra que no. Y bueno hay gente a la que le quedan mal a los 35, pero si se siente cómoda… ¿Quien me movió la jaula a mí para opinar?

4. El stress de los panoramas en vacaciones de invierno

Esta presión es relativamente nueva, ósea está vigente hace como 15 años según mi Estudio de Mercado de la empresa Carcamo’s Enterprise Inversions. Porque cuando nosotros éramos chicos, ¿qué hacíamos en las vacaciones de invierno? NADA. Nos levantamos más tarde, jugábamos más horas, veíamos más tele en la mañana y ya está. Y nuestras madres no estaban agotadas inventándonos 900 panoramas para evitar culpas. Hoy es un verdadero tema que los niños “se aburran”. Vamos pidiendo un crédito de consumo para el Zoo, el Parque no sé cuánto y la película taquilla del Cine. De vacaciones, nada. Al final es una montaña rusa de actividades que termina con toda la familia reventada y desfinanciada. Vamos mejor por el team Dominó, Carioca y películas en Netflix. Buena causa para marchar.

5. La carne para el 18

Esta presión social es básicamente masculina, pero al tercer día de asado en esos fines de semanas dieciocheros solo quiero abrir una ventana y gritar: ¡UNA PAELLA PARFAVAAARRRRR! ¿Cuál es el TOC con comer asados absolutamente todos los días? Y cuando osas a hacer un rico ceviche o una pizza te miran con tanta cara de hereje que incluso te hace mirar la bandera con cierto cargo de conciencia. ¿Soy la única loca a la que le agota la carne asada? ¿O somos más en esta cruzada intrascendente? Para verle un lado positivo, lo lindo de esa maratón carnívora es elajiaco del primer día hábil post celebración, que disfruto con verdadera alegría y placer.

Hay muchas de estas presiones intrascendentes a las que simplemente cedemos por cultura, poco espíritu crítico o personalidad. A veces es bueno analizar nuestras costumbres, maneras de vivir y ver si realmente son coherentes con nuestro proyecto de vida y/o nos resultan cómodas. Y con toda la honestidad del mundo, comenzar a definir el camino que libremente queremos recorrer. Sin presiones.

¿Qué otras presiones sociales cotidianas sientes?

Magdalena Cárcamo – Periodista

Fuente: www.eldefinido.cl

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