Semana Mundial de la Concientización sobre el uso de antibióticos

Del 13 al 19 de noviembre

Semana Mundial de la Concientización sobre el uso de antibióticos1

  • La Organización Mundial de la Salud (OMS) con el propósito de dar a conocer los riesgos sanitarios asociados a la resistencia a los antibióticos y promover la aplicación de buenas prácticas sobre el consumo responsable de medicamentos, por tercer año consecutivo inicia la semana mundial para incentivar a la población a tomar conciencia sobre el abuso de antibióticos sin prescripción médica.
  • La Dra. María Luz Endeiza, infectóloga de la Clínica Universidad de los Andes aborda los riesgos de la automedicación, más aún si se trata de antibióticos y qué aspectos se deben tener en consideración, con el fin de evitar consecuencias mayores, que podrían poner en riesgo la salud de las personas.

Bajo el lema “Antibióticos: manéjalos con cuidado”, la Organización Mundial de la Salud comienza hoy la semana de la Concientización del uso de Antibióticos, cuyo objetivo está centrado en sensibilizar a la población sobre la resistencia a los antimicrobianos y las consecuencias del mal uso de medicamentos sin prescripción médica. Esta campaña mundial, busca promover buenas prácticas en el público en general y el compromiso de los gobiernos de los Estados Miembros de este organismo, rubro sanitario y encargados de la formulación de políticas públicas para evitar la aparición y expansión de la resistencia a los mismos.

En la actualidad, mueren alrededor de 700 mil personas en todo el mundo a causa de este problema y si no se toman las medidas necesarias, se estima que para el 2050 la cifra aumente a 10 millones[1]. Es por eso que el laboratorio Pfizer se sumó a esta iniciativa y presentó la campaña “Pequeñas acciones salvarán millones de vidas”, en conjunto con la Asociación Panamericana de Infectología (API) y la Clínica Universidad de los Andes, la que también estará enfocada a informar sobre la resistencia antimicrobiana y de qué manera se puede contribuir a disminuirla. Para más información al respecto, visitar www.resistenciabacteriana.com

¿Por qué se genera la farmacorresistencia?

Durante los últimos años, esta situación se ha transformado en una amenaza para la salud mundial, debido al abuso, automedicación y a la ingesta poco responsable de los antibióticos. “Siempre deben  respetarse las indicaciones del especialista para evitar complicaciones mayores, lo antibióticos deben tomarse únicamente cuando los prescriba un médico y  jamás automedicarse”, explica la Dra. Maria Luz Endeiza, infectóloga de Clínica Universidad de los Andes.

Por tanto, si la persona no toma el medicamento tal como lo prescribe el médico, se expone a serios riesgos de generar y propagar una nueva cepa de bacterias resistentes a los antibióticos y complicadas de abordar. Los comportamientos actuales de la población, también son factores representativos de esta amenaza; por ello, es importante modificar algunas conductas destinadas a reducir la propagación de las infecciones, a través de la vacunación, lavado de las manos, seguridad de las relaciones sexuales y una buena higiene alimentaria.

Tipos de resistencia antibiótica

La resistencia de las bacterias a los antibióticos puede ser natural, provenir de mutaciones o bien originarse por transferencia de genes. La Dra. María Luz Endeiza, infectóloga de Clínica Universidad de los Andes indica que “cuando todas las cepas pertenecientes a la misma especie son resistentes a un antibiótico, se habla de resistencia natural. Por otro lado, cuando la resistencia bacteriana sólo aparece en algunas cepas de una especie normalmente sensible se habla de resistencia adquirida, que es la forma más habitual de su presentación y puede ser por mutación o por la adquisición de nuevos genes.”

Impacto en la población

Según la Organización Mundial de la Salud, cuando ya no se pueden tratar las infecciones con los antibióticos de primera línea, es necesario emplear fármacos más caros. La mayor duración de la enfermedad y del tratamiento, a menudo en el medio hospitalario, incrementa los costos de la atención sanitaria y la carga económica para las familias y la sociedad.

Tips para combatir la resistencia:

–              Tener vacunas al día

–              Lavarse habitualmente las manos

–              Tener relaciones sexuales protegidas

–              Mantener una buena higiene alimentaria

–              Nunca automedicarse antibióticos.

1 http://www.who.int/campaigns/world-antibiotic-awareness-week/es/

2Review on Antimicrobial Resistance. Antimicrobial Resistance: Tackling a Crisis for the Health and Wealth of Nations. December 2014. Available at: http://amr-review.org/sites/default/files/AMR%20Review%20Paper%20-%20Tackling%20a%20crisis%20for%20the%20health%20and%20wealth%20of%20nations_1.pdf

 

Read more

MUJERES Y ESTRÉS: Siempre en el lugar equivocado

Con la modernidad las mujeres hemos ido ganando mas autonomía y una serie de derechos que hasta los años 50, eran impensables para nuestro género. Desde entonces, hemos logrado planificar cuántos hijos tener, votar, salir a trabajar y ser económicamente independientes.

El lado “B” de esto es que nos hemos visto obligadas a cumplir muchos roles, los que la mayoría de nosotras, no alcanzamos a “cumplir bien”. Basta revisar un día “tipo” de cualquier mujer: nos levantamos, levantamos a nuestros hijos, preparamos el desayuno, los llevamos al colegio, batallamos por nuestro espacio en la oficina, volvemos a la casa, nos hacemos cargo de las labores domésticas, somos pareja y muchas veces también nos hacemos cargo de nuestros padres.

Con esta infinita cantidad de roles y responsabilidades, es fácil sentir que no damos abasto y que siempre estamos en el lugar equivocado. En el trabajo, recordamos los pendientes que tenemos con nuestros hijos, con nuestra pareja, con la casa. Cuando estamos con nuestros hijos, recordamos la larga lista de cosas sin hacer que dejamos en el trabajo. Con ese ritmo, lo único que cultivamos es la sensación de insatisfacción y culpa de no estar siendo “suficientemente buenas”: buenas madres, esposas, trabajadoras, hijas, amigas y un largo etcétera de roles “mediocremente” cumplidos.

El multitasking, que se ha elevado como una habilidad tremendamente deseable y necesaria en el mundo actual, tiene sus bemoles. La presión por cumplir las expectativas en ámbitos diversos e infinitos nos hace caer en una espiral de culpa, descontento y ansiedad. Muchas sentimos que para ser queridas debemos hacerlo bien todo. Centramos nuestra existencia en satisfacer las demandas que se nos hacen desde distintos flancos, haciendo “rendir” el día lo más que podemos. Todo esto a un costo muy alto, que implica muchas veces desconectarnos de lo que sentimos, evadirnos del presente por estar absortas en nuestros pensamientos y, finalmente, estar ausentes en nuestra vida. Estamos siempre viviendo en otro momento: en el momento en que tendremos más tiempo para estar con nuestros hijos, en el momento en que tendremos más tiempo para dedicar al trabajo, a la pareja, a la casa, a la vida, a nuestros intereses. Siempre estamos anticipándonos, apuradas por estar en ciertos lugares o culpables por no haber estado lo suficiente en otros.

El problema es cuando la meta es lo único que vale y todo lo demás se transforma en un tramite para “llegar” y “cumplir”. Entonces, uno corre, corre, corre. Y nunca es suficiente.

Nos auto imponemos un nivel de exigencia y de perfección que lo único que hace es ayudarnos a cultivar la pena y la rabia con nosotras mismas, porque –ya lo sabemos– la perfección no existe: uno nunca llegará a ser todo lo buena madre que quiere ser; ni tendrá la casa todo lo perfecta que la quiere tener, aunque tengamos esa manida fantasía de que cuando tengamos todo ordenado, cuando los niños estén grandes y titulados, cuando ya tengamos la casa propia y funcione bien, y tengamos ahorros y podamos salir de vacaciones, entonces, llegaremos a la felicidad verdadera. Nuestra vida se asemeja a esa esquiva ambición de querer tener siempre todos los cajones bien ordenados, cuando, en realidad, siempre habrá algo desordenado, en movimiento, cambiando. Vivir aspirando a un mundo de perfección, entonces, tiene un costo demasiado alto.

Por esto mismo, no es raro que los índices de ansiedad y depresión en mujeres chilenas sea alarmantemente elevado, lo que sin lugar a dudas tiene un costo social altísimo dado el rol fundamental que tenemos tanto en la familia como en el trabajo.

Es por esto que ahora mas que nunca se nos hace tremendamente importante incorporar espacios de autocuidado para la mujer. Es urgente considerar nuestra salud mental como un derecho y una necesidad, porque esto no solo nos afecta a nosotras sino también a todos quienes nos rodean.

Y es aquí donde la práctica de mindfulness (atención plena) y de la compasión son fundamentales. La posibilidad de cultivar la atención al momento presente y dejar por unos instantes de lado todos los “pendientes” y  los “deberia”, además de una actitud amable con nosotras mismas es de suma importancia.  Esto comienza por tomar conciencia de la sobrecarga a la que nos sometemos, lo difícil que nos resulta delegar y pedir ayuda, y de la posibilidad real de hacer algo diferente, sin transformarnos en una superwoman. Porque estoy segura que mas de alguna esta pensando: ¿y ahora ademas quieren que practique mindfulness? ¡Solo lo puede lograr una superwoman! (¡o esa odiosa conocida con la que nos comparamos y que parece hacer todo bien!).

Cuidarnos a nosotras mismas es posible, y no necesariamente tiene que ver con gastar grandes sumas de dinero en terapias alternativas, hacernos cirugias plásticas para lograr el cuerpo deseado, o destinar tiempo que no tenemos internándonos en un “spa”, un “ashram” o irnos a la India a un retiro espiritual. No.

Tiene que ver con tomar la decisión de emprender un camino quizás no fácil pero necesario, de conocernos mejor, tomar conciencia de nuestras capacidades y limitaciones, practicar la aceptación de lo que no podemos cambiar y darnos esa cuota de amabilidad que suele ser tan esquiva con nosotras mismas.

En el camino hacia el bienestar, las prácticas de mindfulness y compasión son excelentes aliadas, y las iremos conociendo en las próximas columnas.

Bárbara Porter J. Psicóloga Clínica PUC

Read more