Hacerte las uñas no sirve. El verdadero ingrediente del autocuidado

¿Se han dado cuenta que cuando uno le cuenta a otros que está estresada el único consejo que te dan es que te regales tiempo para hacer algo que te guste o relaje (y la mayoría de las veces te dan como ejemplo ir a la peluquería o tomarse un café con una amiga)?

Si bien salir de la rutina y hacer algo que nos gusta hace bien, es solo una solución parche. Porque nos genera calma en el momento, pero al llegar a casa nos esperan las mismas cosas que nos tenían estresadas al salir. Y las pilas que cargaste, tarde o temprano se vuelven a desgastar.

Si lo vemos desde este prisma, la solución no está en hacer una actividad pasajera, sino en nuestro interior. Un cambio en nuestro estilo de vida. Especialmente en la forma en que enfrentamos los estresores y desafíos del día a día.

A mi parecer, la clave está en el autocuidado y amor propio. Si nos queremos, sabremos buscar la forma de satisfacer nuestras necesidades. Sabremos cuándo postergarnos y cuando ponernos como prioridad. Sabremos ponernos límites. Y lo más importante, sabremos ser compasivas con nosotras mismas. Nuestra voz interna nos acompaña en todo momento y depende de nosotras que nos hable y contenga como lo haría nuestra mejor amiga, o que nos devalué y agobie como lo haría nuestra peor enemiga.

A continuación te voy a dar cinco consejos para que practiques el autocuidado y la autocompasión:

  1. Sé descriptiva y usa adjetivos neutros cuando te hables a ti misma de ti misma: No es lo mismo decir «soy agresiva», que «siento la rabia muy intensa y a veces me cuesta mantener el control». El primero ataca y merma nuestra autoestima, mientras que el segundo nos invita y motiva al cambio y al crecimiento.

Cuando te equivocas, no es lo mismo decirte «eres la peor madre del mundo», que «te equivocaste, no estuvo bien cómo actuaste, tranquilízate y pide perdón».

Juzgarse y autodevaluarse no sirve de nada. Mírate con cariño y compasión, trata de entender de dónde vienen tus dificultades y qué podrías hacer para manejarlas mejor.

  1. Aprende a manejar la culpa: Todas las emociones son postitivas en tanto tienen un propósito adaptativo: comunicarte lo que te pasa y qué necesitas. La culpa tiene la importante misión de mostrarte que te equivocaste, ayudarte a aprender del error y motivarte a reparar cuando es necesario.

 

Al igual que todas las otras emociones, una vez que cumple con la misión para la cual fue creada, debes dejarla ir. Quedarte pegada criticándote a ti misma no sirve de nada. Cuando haces eso la culpa se vuelve patológica. No hay aprendizaje ni reparación.

 

  1. Esfuérzate por estar consciente de tus sensaciones, emociones y necesidades: El cuerpo es el primero en darse cuenta que algo nos pasa. Por lo mismo, es muy importante prestarle atención cuando nos habla y tratar de decifrar qué es lo que nos quiere decir. Te doy un ejemplo. Yo me doy cuenta que me estoy empezando a estresar cuando empiezo a respirar profundo, o que me siento pasada a llevar cuando se me aprieta el estómago. Al darme cuenta de esto, me pregunto qué me pasa y qué necesito.

 

  1. Dale importancia a tus necesidades: Además de estar atenta a tus sensaciones, emociones y necesidades, es importante que te preocupes de <<atenderte>> de manera oportuna. Es como cuando vas manejando y se prende el aviso de que queda poca bencina. Si no le haces caso, tarde o temprano te quedas en pana.

 

  1. Pregúntate qué hay detrás de tus autoexigencias: No sirve bajar nuestros niveles de exigencia si no trabajamos la fuente que los sube. Si eres muy crítica contigo misma, quizás sería bueno que te preguntes porqué eres así. ¿Será que sustentas tu valor como madre en el éxito y por tanto al equivocarte te sientes la peor madre del mundo? ¿Será que detrás de esta autoexigencia hay pensamientos irracionales como «tengo que ser perfecta» o «si me equivoco voy a dañar a mi hijo»? ¿Será que eres dura contigo misma porque te falta trabajar el amor propio? (Cardemil, 2019).

 

Para terminar, recuerda que el autocuidado y el amor propio es algo que se trabaja todos los días. Y de ahora en adelante, cuando te sientas agobiada, la solución no está en ir a hacerte las uñas, sino en ser tu mejor amiga.

 

Andrea Cardemil Ricke

Psicóloga Infanto Juvenil

Autora de <<Apego Seguro: cómo relacionarte con tu hijo a partir de los dos años >> y <<Separarse con niños pequeños: cómo seguir nutriendo tras la ruptura>>

Instagram: @andreacardemil

 

 

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Cómo mantenerse feliz alrededor de personas negativas

Algunas personas son naturalmente negativas; se quejan, discuten, se comparan con los demás, comienzan el drama y simplemente ven el vaso medio vacío. Siempre habrá obstáculos en la vida y está bien tener días “vasos medio vacíos” y ser realista acerca de sus sentimientos, pero también es importante tratar de mantener una actitud positiva a largo plazo, aprender de sus errores y expresar gratitud, incluso si estás atrapado alrededor de personas negativas.

En su mayor parte, puedes elegir conscientemente con quién te rodeas. Tú elige a sus amigos y puede decidir con qué miembros de la familia desea pasar tiempo; sin embargo, no puede elegir a sus compañeros de trabajo, compañeros de clase, sus suegros o el público en general. Si te encuentras rodeado de amigos negativos o miembros de tu familia o te atraen los seguidores negativos en las redes sociales, puedes elegir desconectarse de ellos e ir por caminos diferentes. Separarse de las personas negativas es un aspecto importante del autocuidado, el amor propio y el respeto por uno mismo. Lo más probable es que no cambie a estas personas negativas, por lo que es mejor seguir adelante. Recuerde que nadie puede hacerlo infeliz sin su permiso.

Dicho esto, a veces tienes que involucrarte con compañeros de trabajo negativos o compartir una cena navideña con familiares negativos. Es importante reconocer que estas personas son negativas en sus patrones de pensamiento, comportamientos y pueden carecer de una autoconciencia total. En ocasiones, puede encontrar personas negativas o groseras en público mientras hacen recados, ya sean conductores, compradores o empleados que lo ayuden con su compra. Tal vez estas personas están teniendo un mal día o han recibido malas noticias, o simplemente son personas con mentalidad negativa. A continuación hay algunos consejos y trucos para lidiar con la “Nancy negativa del mundo”.

No lo tomes personalmente

Tal vez escuchó a alguien hablar mal de usted, tal vez un compañero de trabajo lo dejó fuera del ciclo de comunicación sobre un importante plazo de trabajo o tal vez la dama en la línea de pago frente a usted está siendo increíblemente grosera con el empleado de la tienda. Muchas veces, cuando las personas enfrentan dificultades en sus vidas, quienes las rodean se convierten en el blanco de sus estrategias de supervivencia poco saludables. Sus comportamientos se manifiestan a partir de inseguridades, miedos e ira. Lo más importante que puede recordar es que se trata de ellos, no de usted, y por lo tanto no se lo tome como algo personal.

Practica la gratitud

Haga una lista de agradecimientos, deje que las personas sepan cuán agradecido está usted por su presencia, y cuente sus bendiciones para las cosas pequeñas. Practicar la gratitud ha demostrado aumentar la felicidad entre las personas, independientemente de cuánto o cuánto tengas. Me aseguro de contar mis bendiciones con la mayor frecuencia posible, de estar agradecido de que mi madre todavía esté en mi vida y de reconocer que tengo un trabajo que me encanta. Hay tantas personas que conozco que odian sus trabajos, están desempleadas o tienen padres que ya fallecieron.

Vea este desafío como una oportunidad para el crecimiento y el autodescubrimiento

Cuando se tome el tiempo de poner las cosas en perspectiva, cambie su forma de pensar y altere su percepción sobre lo que la otra persona puede estar experimentando, crecerá como individuo. Es posible que desee preguntarse, ¿qué está sucediendo en la vida de esta persona que los hace comportarse de esta manera?

“Podemos quejarnos porque los rosales tienen espinas, o se regocijan porque los arbustos espinosos tienen rosas”. – Abraham Lincoln

Difunde las interacciones negativas con el humor

A principios de este verano, estaba manejando a casa desde Mammoth con un auto lleno de mis amigas aventureras (estábamos regresando a casa de un viaje con mochila en el sendero John Muir). Un tipo salió de un estacionamiento justo en frente de mí y tuve que cerrar mis descansos. Toqué el claxon y me sentí frustrado con su manejo errático. Mientras tocaba la bocina, asomó la cabeza por la ventana, sonrió de oreja a oreja y me dio un “pulgar hacia arriba” gigante. Yo mismo, así como todos mis amigos, no pude evitar reír. Nos dijimos “¿acaso nos dio un pulgar gigante?” Lo encontramos gracioso. Este chico eligió el humor y difundió la situación. Hasta el día de hoy, cada vez que alguien me llama en el camino, le doy un “pulgar hacia arriba” por la ventana o cada vez que alguien dice un comentario grosero, generalmente respondo con una broma. A menudo, difundir la situación con amabilidad y humor es la mejor manera de lidiar con una situación negativa o con una persona negativa. Ríase de usted mismo, ría con otras personas y recuerde que una sonrisa es un lenguaje universal para la bondad.

Pasar tiempo a solas

Pasar tiempo solo ha demostrado que aumenta la autoconciencia, aumenta la autoconfianza y aumenta la felicidad. Eventualmente, se sentirá cómodo al pasar tiempo a solas y aprenderá que este solo tiempo puede ayudarlo a encontrar ideas y oportunidades que le ayudarán a resolver situaciones difíciles. Cuando alguien a tu alrededor está actuando increíblemente negativo, hazte a un lado y tómate un tiempo para ti. Reflexiona sobre sus acciones, tus sentimientos y permítete ser consciente.

Texto Psychology Today

Redacción Instituto Draco

www.institutodraco.com

www.facebook.com/InstitutoDraco

 

 

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Semana Mundial de la Concientización sobre el uso de antibióticos

Del 13 al 19 de noviembre

Semana Mundial de la Concientización sobre el uso de antibióticos1

  • La Organización Mundial de la Salud (OMS) con el propósito de dar a conocer los riesgos sanitarios asociados a la resistencia a los antibióticos y promover la aplicación de buenas prácticas sobre el consumo responsable de medicamentos, por tercer año consecutivo inicia la semana mundial para incentivar a la población a tomar conciencia sobre el abuso de antibióticos sin prescripción médica.
  • La Dra. María Luz Endeiza, infectóloga de la Clínica Universidad de los Andes aborda los riesgos de la automedicación, más aún si se trata de antibióticos y qué aspectos se deben tener en consideración, con el fin de evitar consecuencias mayores, que podrían poner en riesgo la salud de las personas.

Bajo el lema “Antibióticos: manéjalos con cuidado”, la Organización Mundial de la Salud comienza hoy la semana de la Concientización del uso de Antibióticos, cuyo objetivo está centrado en sensibilizar a la población sobre la resistencia a los antimicrobianos y las consecuencias del mal uso de medicamentos sin prescripción médica. Esta campaña mundial, busca promover buenas prácticas en el público en general y el compromiso de los gobiernos de los Estados Miembros de este organismo, rubro sanitario y encargados de la formulación de políticas públicas para evitar la aparición y expansión de la resistencia a los mismos.

En la actualidad, mueren alrededor de 700 mil personas en todo el mundo a causa de este problema y si no se toman las medidas necesarias, se estima que para el 2050 la cifra aumente a 10 millones[1]. Es por eso que el laboratorio Pfizer se sumó a esta iniciativa y presentó la campaña “Pequeñas acciones salvarán millones de vidas”, en conjunto con la Asociación Panamericana de Infectología (API) y la Clínica Universidad de los Andes, la que también estará enfocada a informar sobre la resistencia antimicrobiana y de qué manera se puede contribuir a disminuirla. Para más información al respecto, visitar www.resistenciabacteriana.com

¿Por qué se genera la farmacorresistencia?

Durante los últimos años, esta situación se ha transformado en una amenaza para la salud mundial, debido al abuso, automedicación y a la ingesta poco responsable de los antibióticos. “Siempre deben  respetarse las indicaciones del especialista para evitar complicaciones mayores, lo antibióticos deben tomarse únicamente cuando los prescriba un médico y  jamás automedicarse”, explica la Dra. Maria Luz Endeiza, infectóloga de Clínica Universidad de los Andes.

Por tanto, si la persona no toma el medicamento tal como lo prescribe el médico, se expone a serios riesgos de generar y propagar una nueva cepa de bacterias resistentes a los antibióticos y complicadas de abordar. Los comportamientos actuales de la población, también son factores representativos de esta amenaza; por ello, es importante modificar algunas conductas destinadas a reducir la propagación de las infecciones, a través de la vacunación, lavado de las manos, seguridad de las relaciones sexuales y una buena higiene alimentaria.

Tipos de resistencia antibiótica

La resistencia de las bacterias a los antibióticos puede ser natural, provenir de mutaciones o bien originarse por transferencia de genes. La Dra. María Luz Endeiza, infectóloga de Clínica Universidad de los Andes indica que “cuando todas las cepas pertenecientes a la misma especie son resistentes a un antibiótico, se habla de resistencia natural. Por otro lado, cuando la resistencia bacteriana sólo aparece en algunas cepas de una especie normalmente sensible se habla de resistencia adquirida, que es la forma más habitual de su presentación y puede ser por mutación o por la adquisición de nuevos genes.”

Impacto en la población

Según la Organización Mundial de la Salud, cuando ya no se pueden tratar las infecciones con los antibióticos de primera línea, es necesario emplear fármacos más caros. La mayor duración de la enfermedad y del tratamiento, a menudo en el medio hospitalario, incrementa los costos de la atención sanitaria y la carga económica para las familias y la sociedad.

Tips para combatir la resistencia:

–              Tener vacunas al día

–              Lavarse habitualmente las manos

–              Tener relaciones sexuales protegidas

–              Mantener una buena higiene alimentaria

–              Nunca automedicarse antibióticos.

1 http://www.who.int/campaigns/world-antibiotic-awareness-week/es/

2Review on Antimicrobial Resistance. Antimicrobial Resistance: Tackling a Crisis for the Health and Wealth of Nations. December 2014. Available at: http://amr-review.org/sites/default/files/AMR%20Review%20Paper%20-%20Tackling%20a%20crisis%20for%20the%20health%20and%20wealth%20of%20nations_1.pdf

 

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MUJERES Y ESTRÉS: Siempre en el lugar equivocado

Con la modernidad las mujeres hemos ido ganando mas autonomía y una serie de derechos que hasta los años 50, eran impensables para nuestro género. Desde entonces, hemos logrado planificar cuántos hijos tener, votar, salir a trabajar y ser económicamente independientes.

El lado “B” de esto es que nos hemos visto obligadas a cumplir muchos roles, los que la mayoría de nosotras, no alcanzamos a “cumplir bien”. Basta revisar un día “tipo” de cualquier mujer: nos levantamos, levantamos a nuestros hijos, preparamos el desayuno, los llevamos al colegio, batallamos por nuestro espacio en la oficina, volvemos a la casa, nos hacemos cargo de las labores domésticas, somos pareja y muchas veces también nos hacemos cargo de nuestros padres.

Con esta infinita cantidad de roles y responsabilidades, es fácil sentir que no damos abasto y que siempre estamos en el lugar equivocado. En el trabajo, recordamos los pendientes que tenemos con nuestros hijos, con nuestra pareja, con la casa. Cuando estamos con nuestros hijos, recordamos la larga lista de cosas sin hacer que dejamos en el trabajo. Con ese ritmo, lo único que cultivamos es la sensación de insatisfacción y culpa de no estar siendo “suficientemente buenas”: buenas madres, esposas, trabajadoras, hijas, amigas y un largo etcétera de roles “mediocremente” cumplidos.

El multitasking, que se ha elevado como una habilidad tremendamente deseable y necesaria en el mundo actual, tiene sus bemoles. La presión por cumplir las expectativas en ámbitos diversos e infinitos nos hace caer en una espiral de culpa, descontento y ansiedad. Muchas sentimos que para ser queridas debemos hacerlo bien todo. Centramos nuestra existencia en satisfacer las demandas que se nos hacen desde distintos flancos, haciendo “rendir” el día lo más que podemos. Todo esto a un costo muy alto, que implica muchas veces desconectarnos de lo que sentimos, evadirnos del presente por estar absortas en nuestros pensamientos y, finalmente, estar ausentes en nuestra vida. Estamos siempre viviendo en otro momento: en el momento en que tendremos más tiempo para estar con nuestros hijos, en el momento en que tendremos más tiempo para dedicar al trabajo, a la pareja, a la casa, a la vida, a nuestros intereses. Siempre estamos anticipándonos, apuradas por estar en ciertos lugares o culpables por no haber estado lo suficiente en otros.

El problema es cuando la meta es lo único que vale y todo lo demás se transforma en un tramite para “llegar” y “cumplir”. Entonces, uno corre, corre, corre. Y nunca es suficiente.

Nos auto imponemos un nivel de exigencia y de perfección que lo único que hace es ayudarnos a cultivar la pena y la rabia con nosotras mismas, porque –ya lo sabemos– la perfección no existe: uno nunca llegará a ser todo lo buena madre que quiere ser; ni tendrá la casa todo lo perfecta que la quiere tener, aunque tengamos esa manida fantasía de que cuando tengamos todo ordenado, cuando los niños estén grandes y titulados, cuando ya tengamos la casa propia y funcione bien, y tengamos ahorros y podamos salir de vacaciones, entonces, llegaremos a la felicidad verdadera. Nuestra vida se asemeja a esa esquiva ambición de querer tener siempre todos los cajones bien ordenados, cuando, en realidad, siempre habrá algo desordenado, en movimiento, cambiando. Vivir aspirando a un mundo de perfección, entonces, tiene un costo demasiado alto.

Por esto mismo, no es raro que los índices de ansiedad y depresión en mujeres chilenas sea alarmantemente elevado, lo que sin lugar a dudas tiene un costo social altísimo dado el rol fundamental que tenemos tanto en la familia como en el trabajo.

Es por esto que ahora mas que nunca se nos hace tremendamente importante incorporar espacios de autocuidado para la mujer. Es urgente considerar nuestra salud mental como un derecho y una necesidad, porque esto no solo nos afecta a nosotras sino también a todos quienes nos rodean.

Y es aquí donde la práctica de mindfulness (atención plena) y de la compasión son fundamentales. La posibilidad de cultivar la atención al momento presente y dejar por unos instantes de lado todos los “pendientes” y  los “deberia”, además de una actitud amable con nosotras mismas es de suma importancia.  Esto comienza por tomar conciencia de la sobrecarga a la que nos sometemos, lo difícil que nos resulta delegar y pedir ayuda, y de la posibilidad real de hacer algo diferente, sin transformarnos en una superwoman. Porque estoy segura que mas de alguna esta pensando: ¿y ahora ademas quieren que practique mindfulness? ¡Solo lo puede lograr una superwoman! (¡o esa odiosa conocida con la que nos comparamos y que parece hacer todo bien!).

Cuidarnos a nosotras mismas es posible, y no necesariamente tiene que ver con gastar grandes sumas de dinero en terapias alternativas, hacernos cirugias plásticas para lograr el cuerpo deseado, o destinar tiempo que no tenemos internándonos en un “spa”, un “ashram” o irnos a la India a un retiro espiritual. No.

Tiene que ver con tomar la decisión de emprender un camino quizás no fácil pero necesario, de conocernos mejor, tomar conciencia de nuestras capacidades y limitaciones, practicar la aceptación de lo que no podemos cambiar y darnos esa cuota de amabilidad que suele ser tan esquiva con nosotras mismas.

En el camino hacia el bienestar, las prácticas de mindfulness y compasión son excelentes aliadas, y las iremos conociendo en las próximas columnas.

Bárbara Porter J. Psicóloga Clínica PUC

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