20 Señales de que te Auto Saboteas

Muchas veces nos auto saboteamos inconscientemente y no nos permitimos lograr aquello que queremos. Nos ponemos excusas o pequeñas “trampas” aún sabiendo que las acciones que estamos tomando no nos llevarán al lugar deseado.

Este tipo de comportamiento autodestructivo se asocia a trastornos de la personalidad y con otros trastornos mentales como la depresión y suelen formarse como un mecanismo para hacer frente al estrés  o a otras emociones negativas

Señales de autosabotaje:

1- Atrasas sin motivo cualquier acción necesaria por tu parte para solucionar un problema, ya sea de pareja, de índole doméstico, laboral o social.

2-Niegas tu capacidad de avanzar en alguna tarea y sueles repetirte mentalmente la frase limitante “no puedo” o “no soy capaz”

3-Crees que para realizar algo que requiera un esfuerzo necesitas de algo o alguien externo a ti, convirtiéndote en una persona dependiente.

4-Si algo te sale mal o no como esperabas te consuelas con la comida.

5-Te auto compadeces constantemente sin ver solución a tus problemas.

6-Tienes pensamientos negativos y autodestructivos constantemente.

7-Te auto exiges demasiado y cuando no cumples tus propias expectativas caes en un sinfín de justificaciones y finalmente en un estado depresivo a causa de tu falta de realismo.

8-Ante un problema pones “peros” a cualquier posibilidad de solución.

9-Intentas contentar a los demás y la mayor parte del tiempo te olvidas de tus propias necesidades.

10-Trabajas demasiado y no prestas atención a tu salud, incluso si tu cuerpo te envía señales de que necesitas un respiro.

Guía de Protocolos paso a paso para el Cambio

11-Tienes excesos como: beber demasiado alcohol, drogas, ejercitarte por mucho tiempo y sin control, compras compulsivas, adicción al sexo, etc..

12-Prefieres sentirte mal o desgraciado que ser feliz ante una situación de alegría y festividad

13-Te aíslas y te sumes en tus propios pensamientos destructivos o en la tristeza.

14-Repites las mismas acciones aún sabiendo que éstas no son efectivas y te niegas a cambiar porque en el fondo sabes que si lo haces las cosas serían diferentes y prefieres seguir en el mismo modo

15-Si sientes que has fallado en algo te auto castigas y nunca te premias por los logros que puedas tener, porque para ti, no lo son.

16-Sólo te sientes satisfecho si un problema se soluciona de la manera que tú crees que debe ser.

17-Te mantienes en la queja y no en la solución.

18-Prefieres dar una visión equivocada de ti mismo antes que mostrar tus propias emociones y sentimientos.

19-Desatiendes tu higiene personal y tu aspecto físico.

20-No te das permiso para tener dudas, fallar o aprender cosas nuevas.

 

Como ves estas conductas auto destructivas pueden acabar llevándote a un pozo sin fondo, destruyendo tus relaciones interpersonales, perdiendo un buen puesto de trabajo o a relaciones complicadas dentro de la familia. Muchas de ellas son producto del estrés y de pensamientos negativos repetitivos.

Si ves que cumples más de 5 de estos auto sabotajes te recomiendo que empieces hoy mismo a trabajar en ellos. Hay muchas técnicas y herramientas que te pueden ayudar a solucionar este tipo de comportamientos. Pide ayuda profesional si ves que no puedes salir de esa situación por ti mism@. ¡Pasa a la acción!

Redacción Instituto Draco

www.institutodraco.com

www.facebook.com/InstitutoDraco

Extraido de www.institutodraco.com

 

Read more

Las Emociones tóxicas que te detienen

A menudo nos sentimos abrumados por emociones tóxicas de las que no somos conscientes la mayoría de las veces. Nos atrapan y nos manejan como marionetas.

La manera de volver a tomar el control de nuestra vida es haciendo una buena gestión de esas emociones, identificándolas, tomar consciencia de ellas y transformarlas en emociones positivas y potenciadoras que nos beneficien a nosotros mismos y a las personas con las que nos relacionamos.

Las  emociones tóxicas que debes identificar en tu día a día son: 

1-La Culpa: 

Sentirse culpable de una manera permanente hará que te auto castigues o que te dejes manipular por otras personas.

Deberás poner límites y no sentirte responsable por los sentimientos o acciones  de otras personas. Sólo así podrás irte liberando de la culpa.

2-El Apego: 

Si sientes que no puedes hacer nada sin que la otra persona esté presente y si piensas que el otro es más importante que tú y antepones todo por esa persona, olvidando tus propias necesidades, entonces es cuando estarás perdiendo tu identidad. Aferrarse a una persona u objeto sólo te traerá infelicidad. Deberás buscar qué actividades te hacen feliz, dedicarte tiempo y vivir tu propia vida.

Entra aquí para Eliminar tu Apego o Dependencia

 

3-La Ansiedad: 

Sientes ansiedad cuando crees que tienes un peligro cerca de ti y te preocupas en exceso por el futuro, viéndolo de manera negativa. La ansiedad primero ocupa tu mente y luego invade tu cuerpo dando unos síntomas como taquicardia, sudación, etc… Una manera de poder librarte de la ansiedad es intentar mirar que ocurre en ese momento a tu alrededor para que te puedas centrar en el momento presente.

Practica con este ejercicio de Mindfulness: Espacio de Respiración de 3 minutos para eliminar tu ansiedad:

4-El Miedo: 

El miedo es una señal de nuestro cuerpo que nos avisa de un peligro para conservar nuestra supervivencia. Sentir miedo es normal pero vivir constantemente con miedo o el miedo irracional, no lo es. Éste miedo puede llegar a paralizarte y que dejes de vivir realmente, por estar anclado a algo que puede o no ocurrir pero que en realidad no ha sucedido. El miedo lo puedes vencer enfrentándote a él, trabajando tus fortalezas, y dándote cuenta que vivir con miedo no te lleva a ninguna parte.

5-La Depresión: 

Alguna vez nos hemos sentido tristes o de bajón, incluso lo verbalizamos diciendo que nos encontramos un poco “depres”. Pero la tristeza mantenida en el tiempo es lo que nos puede llevar a sufrir una depresión. Superar esta enfermedad es posible. Deberás permitirte expresar aquello que tanto daño o dolor te produjo en el pasado, quizás una pérdida, un duelo no realizado, etc..

6-La Ira: 

Sufrir ataques de ira frecuentes muestra tu incapacidad de autocontrol emocional. Deberás utilizarla para impulsarte en vez de atascarte en peleas y conflictos con las personas con las que te relacionas. Una buena gestión de la ira te ahorrará muchos disgustos.

7-El Rencor: 

El rencor es una de las emociones más tóxicas pues no te deja pasar página y te devuelve una y otra vez al pasado. No te deja avanzar. Te deja estancado en el sufrimiento y en el dolor de una experiencia pasada pudiendo ocasionar malestares y enfermedades.

Utiliza las técnicas del perdón para deshacerte del rencor.

8-Frustración: 

La frustración continua nos puede llevar a otras emociones tóxicas como la ira, la tristeza, e incluso la resignación. En casos extremos puede llevarnos a padecer adicciones.

9-Insatisfacción: 

Sentirse insatisfecho y quedarse estancado en esa emoción hace que no puedas cumplir tus sueños o sentirte realizado. El perfeccionismo es la expresión de la insatisfacción y nos lleva a exigirnos y castigarnos sin poder disfrutar de la vida.

Entra aquí para ver más sobre Estrategias Emocionales 

10-La Envidia: 

Esta emoción hace que la persona prefiera sufrir y pasarlo mal, antes de ser feliz y ver feliz a los demás. Hace que desee lo que tiene el otro y se sienta rabia por los que no ha alcanzado ella misma. Te sugiero que inviertas tu energía en lograr tus propios objetivos y sueños. Centrándote en ti y en tu evolución tendrás las claves para salir de esta emoción tóxica.

11-La Angustia: 

Esta emoción te puede producir malestar, depresión y te mantiene en la queja y el dolor. La angustia se refleja en el cuerpo en forma de dolores de cabeza, de estómago, etc.. limitándote  y condicionándote a cada paso que quieras dar.

12-El Victimismo: 

El victimismo te lleva a la autocompasión y te cierra las puertas para que tomes el control de tu vida y encuentres las fuerzas necessarias para resolver o enfrentarte a las dificultades. Hay personas que usan el victimismo para dar pena y lograr que el otro haga lo que ellos quieren.

13-Los Celos: 

Detrás de los celos está el miedo a perder lo que tenemos. Es una de las emociones más peligrosas y destructivas, relacionada en un alto porcentaje con la violencia de género. La persona celosa suele ser controladora e insegura. Si te concedes el permiso de tener, perderás el miedo a perder y así podrás controlar tus celos.

14-La Vergüenza: 

Es una de las emociones que más nos limitan en la vida. Dejamos de hacer cosas debido a ella. Te aleja de tus sueños y te hace sentir que  no vales. Deberás aprender a dar pequeños pasos para eliminar esta emoción, quitarle fuerza, y que saques todo el potencial que llevas dentro.

15-Rechazo: 

La persona que sufre rechazo emocional es porque siempre busca la aceptación de los demás en cada paso que desea dar. Busca validar sus acciones en las opiniones que los otros tengan sobre ella. Le convierte en una persona hipersensible y débil ante la opinión de los otros. Deberás quererte un poco más, valorarte y darte cuenta que eres un ser único y que cuando te des cuenta que disfrutar de la vida es más importante que las opiniones de los demás, habrás trascendido esta emoción.

 

Fuente: Emociones Tóxicas de Bernardo Stamateas

Redacción y Adaptación Instituto Draco

www.institutodraco.com

www.facebook.com/InstitutoDraco

Extraido de www.institutodraco.com

 

Read more

Momo: Control v/s Conexión

Gran preocupación ha provocado la reaparición del Momo Challenge  en Youtube Kids y otros sitios para niños. Para quienes no lo sepan, se trata de un personaje animado de terror que incita a los niños a conductas autodestructivas o a hacer daño a otros. Según lo que se puede averiguar en internet, no hay muchas denuncias de casos concretos de niños que hayan sufrido daños físicos reales a causa de este supuesto juego de terror. Pero no deja de ser repudiable y es probablemente creación de una mente enferma.

Ante estas noticias, tal como en su minuto ocurrió con la Ballena Azul, o cuando ha habido casos mediáticos de ciber acoso, se producen reacciones en cadena de miedo y de ansiedad por el control. En la prensa, en los conocidos wapp de curso y la reuniones de apoderados se les dice a los padres y madres que no pueden dejar de controlar todo lo que ven sus hijos en internet y lo que dicen y hacen en redes sociales. Muchos se sienten culpables porque no saben cómo, ni menos cuándo, podrían ejercer las horas de vigilancia que se espera de ellos como padres. Puede que haya un sentimiento de abatimiento frente a este mundo virtual, que apenas como adultos sabemos manejar entre unas cuantas redes sociales a las que pertenecemos.

Las pantallas y todo lo que ellas implican, son parte de nuestra vida y, con todo los positivo que tienen hay riesgos asociados que debemos entender para, más que transformarnos en policías de pantallas, poder ayudar a nuestros hijos a navegar por este mundo virtual, con habilidades que les permitan protegerse y comunicarse adecuadamente.

Aclarando que estamos absolutamente de acuerdo con que hay que velar por criterios de edad para manejo de pantallas, uso de redes sociales y videojuegos, y que creemos, sin duda, que es muy importante regular el uso de éstas, para no perder el contacto real con la familia y los amigos, pensamos que la solución a los males del mundo virtual no se enfrentan desde la perspectiva del control sino de la conexión.

La perspectiva del control pone a los padres en una posición absolutamente absurda. A cada uno de los que somos papá o mamá de niños de cualquier edad nos sería materialmente imposible tener el control total de lo que ven, dicen y hacen en redes sociales y en internet. Las mismas pantallas nos dan la ilusión de que podemos controlar más la vida de nuestros hijos, podemos ver lo que publican en redes, podemos seguirlos con los GPS de los celulares, podemos leer sus conversaciones privadas si tenemos sus claves, etc. Hoy día uno ve padres y madres que se preocupan por saber hasta qué horario tienen sus hijos en la universidad!!!! Hay una verdadera obsesión por el control, algo que nuestros padres nunca soñaron, quizás por eso, les costaba menos soltar y dar autonomía.

Esta ilusión de poder controlar todo genera culpa y ansiedad cuando sale a luz algún tipo de peligro virtual inminente, porque no sabemos cómo salirnos de la lógica del miedo, no sabemos cómo regular el temor natural que producen los peligros que son parte de la vida.

Lo malo de la estrategia del control es que puede minar la sana autonomía que necesitan los niños y niñas para hacer cosas por sí mismos y descubrir así sus capacidades.

Como alternativa proponemos la estrategia de la conexión.

Cuando estamos conectados con nuestros hijos, los padres somos capaces de  darnos cuenta de sus estados de ánimo, de sus miradas, de sus tonos de voz. No necesitamos leer en una red social que ha sido agredida, porque nos daremos cuenta de lo triste que llega a casa después del colegio. No tengo que asustarme si ve a MOMO porque podemos hablar de lo que significa, lo negativo que es y somos capaces de ayudarle a regular su miedo o a mostrarle lo dañino que es.

Sin duda que nuestros niñas y niños verán cosas que nosotros no, a edades más tempranas y eso parece ser difícil de evitar por completo. Quizás hay que mirarlo más como una oportunidad y no aterrorizarse por lo que pudiera provocarles. (Vuelvo a recalcar, que debe haber ciertos criterios básicos de edades para tener acceso a  pantallas.) La estrategia de la conexión nos permite hablar de todo con nuestros hijos e hijas, de la muerte, de sexualidad, del amor, de fe, de los peligros que conlleva vivir. Pero la conexión requiere invertir un poco de creatividad de parte nuestra para cultivarla en todo momento cuando se está con los hijos, abriendo las conversaciones. Lo bueno es que, a diferencia del control, no genera resistencia, ni incita a la mentira (algo muy común cuando hay una intención de control excesiva).

Implica ante todo y siempre, MIRAR. Observar al hijo o hija que tenemos, cuáles son sus gustos, qué los motiva, con qué se emocionan, con qué se ponen tristes, registrar sus ánimos diarios. También consiste en ESCUCHAR. Todo lo que dicen y cómo lo dicen es importante, escuchando se puede saber más que espiando. Y también nos conectamos cuando HABLAMOS con calma, con claridad, con la seguridad de que los hijos si nos escuchan, incluso cuando no lo demuestran.

La conexión permite la transferencia de habilidades y estrategias para enfrentar los peligros, los conflictos y los fracasos de la vida. El control dificulta estas enseñanzas si es que se ejerce desde el miedo, porque el mensaje que da es que el niño, niña o adolescentes es incapaz de manejar su propia vida.

Algo diferente al control, es lo que llamamos regulación. Sin duda que junto con la conexión los padres tenemos el deber de poner límites para regular adecuadamente el uso de las pantallas. Hay que decir que lo primero que debiéramos reflexionar es si nosotros como adultos somos un buen modelo de cómo regular adecuadamente la forma en cómo nos desenvolvemos en el mundo virtual. Porque se ha visto que también los adultos pueden pasar horas viendo memes o fotografías de conocidos en redes sociales, mandarse un atracón de series, trollear o atacar a otros en redes sociales etc.

Luego, pensar en cómo queremos que nuestros hijos se vinculen con las pantallas. Si bien hay recomendaciones de especialistas, cada uno debe también matizar con la realidad que le toca vivir. Por ejemplo, se sugiere no darle un celular a un menor de trece años. Sin embargo para una madre soltera, que trabaja todo el día y llega después que su hijo de once años a la casa, tal vez éste es la forma en que puede mantenerse conectada con él mientras ella no está. O en una población donde los niños no pueden salir a jugar a la calle por el peligro a ser agarrados por los carteles de droga, la televisión y el play pueden ser un resguardo más que un peligro. No podemos juzgar tan duramente a los padres y madres. Hacerlos sentir culpables por su falta de control no ayuda en nada para promover la conexión.

En Chile la edad promedio en que los niños reciben su primer celular es a los diez años y la cantidad de horas promedio que pasan frente a algún tipo de pantalla es seis horas. Sin duda, nos falta regular más el uso de estos aparatos, pero si centramos el problema sólo en el control, perderemos la oportunidad de entregar herramientas que les permitan a los niños , niñas y adolescentes manejarse mejor en el complejo mundo de las pantallas.

Alejandra Ibieta I, 

de AMA Consultora Parental

Articulo extraido de www.talleresama.cl

 

Read more

Padres seguros, Hijos felices

En cada era en la historia de la humanidad la paternidad ha tenido sus propios desafíos, y hoy estamos en un momento único en ese sentido. Los medios digitales han modificado nuestra relación con el mundo y las esferas de influencias en nuestras familias. El gran avance en la conciencia de los derechos del niño ha dejado a muchos padres en una situación de incertidumbre porque no saben cómo educar de otra manera. Pienso que vivimos bajo el influjo tres ilusiones.

1. La ilusión del perfeccionismo. 

Estamos en una sociedad de la exigencia en la cual, muchas veces, el afán por coleccionar logros han minimizado la importancia de los procesos. Sobre adultos y niños pesan enormes expectativas en cuanto a su rendimiento. Hoy vemos más padres que HACEN muchas cosas, pero pocos padres que tienen tiempo para SER lo que tienen que ser. La comparación social es común y buscamos sobresalir. Los hijos, en algunos casos, se transforman en trofeos para exhibir. Sólo el logro de cosas extraordinarias es sinónimo de éxito en un mundo competitivo y globalizado. Cada vez las cosas tienen que ser mejores, espectaculares para sentirnos bien con nosotros mismos.

 2. La ilusión de que podemos tenerlo todo.

También la sociedad del consumo masivo nos lleva a un estado de insatisfacción generalizada. Pareciera que no podemos elegir y sentirnos totalmente satisfechos con nuestras decisiones. Me compro un celular nuevo y a los pocos meses aparece un modelo que promete ser mucho mejor, para peor, mi amigo se lo compra. Son tantas las opciones que tenemos que cada vez que elegimos sentimos que estamos perdiendo algo. Esto se observa en los adolescentes con los carretes. Tienen que ir a todo. Nos cuesta también distinguir lo que es una necesidad de un deseo.

3. La ilusión del control.

Otro gran tema es el miedo con que vivimos. Muchas veces es el motivador de nuestras decisiones. Creemos que nunca en la historia ha habido más violencia y crímenes, sin embargo hay estudios que muestran todo lo contrario. Cuidamos a nuestros hijos como esferas de cristal para protegerlos de todos los peligros y frustraciones posibles, incluso patologizando conductas que son incómodas pero perfectamente normales y parte de la experiencia de ser humano.  Contaba un psiquiatra que hay madres que piden hora cuando el hijo se saca mala nota, o cuando termina un pololeo, para ayudarlo a manejar su tristeza o frustración. ¡Es tarea de los padres consolar y tolerar los sentimientos negativos!

¿Cómo aprenderán a protegerse por sí mismos? ¿Quieres que las decisones de tus hijos estén basadas en el miedo o desde la convicción?

Todo esto suena agotador, y efectivamente somos padres cansados. Hay que hacer un esfuerzo por recuperar el control de la propia vida y en consecuencia de las propias decisiones.

Para tomar decisiones coherentes con quiénes somos hay que desarrollar un barómetro interior que te vaya indicando cuándo estás alineado y cuándo no. Pero antes debemos hacernos algunas preguntas relevantes. ¿Cuál es mi aspiración como madre o padre? ¿Qué valores son los más importantes para inculcar en mi familia? ¿Qué quiero modelar como educador?

Los beneficios de aumentar nuestra confianza como padres son una mayor satisfacción personal, ser modelos de una vida auténtica, más autoridad, creatividad y energía. Es tiempo de recuperar nuestra identidad parental.

Una clara identidad parental se desarrolla en el encuentro con uno mismo y la reflexión pausada. Hay que darse tiempo y espacio para hacer ésto.

Tres cualidades de una identidad parental clara:

1. Constancia y determinación

Nos permite aceptar en nuestra vida todo aquello que nos apoya en nuestros valores y aspiraciones y a aprender a decir no libremente a todo aquello que no ayuda. Al ser consistentes con nuestros valores empezamos  a pasar más tiempo haciendo las cosas que nos agradan y nutren, eliminamos aquello que nos quita energía y por ende, crece nuestra satisfacción con la familia que tenemos, eliminando la sensación de que nunca alcanzamos lo que queremos.

Hay que tener claro que no hay una sola forma de ser un buen padre o madre y que los hijos no necesitan que seamos perfectos o que les demos todo. Los niños necesitan padres suficientes, que logran satisfacer sus necesidades.

¿Qué necesitan los niños?

2. Padres predecibles. Piensa que te tienes que ir a vivir a otro país, con otro clima, otro idioma y donde no conoces a nadie. ¿Cómo te sentirías? ¿Quisieras contar con algún amigo que te guíe por la ciudad y sus costumbres? ¿Qué aumentaría tu confianza en esa situación? Los niños, desde que nacen, viven fuertes cambios constantemente. Salen del vientre materno, dejan de mamar y pasan a comer comida sólida, dejan la mamadera, aprenden a gatear, a caminar, a hablar, pasan a la sala cuna, luego al jardín, al colegio, entran en la adolescencia con todos los cambios que ellos significa, etc.  En realidad la vida siempre implica cambios, pero necesitamos una cierta estructura u organización que nos permita una estabilidad de base, que facilita el cambio y la flexibilidad.

Cómo adultos tenemos la capacidad de imaginar y planificar, los niños pequeños no. Por eso a ellos les pueden afectar enormemente los cambios, que para nosotros son nada. El que nosotros seamos capaces de organizar su ambiente de forma predecible (pero no inflexible), les ayuda a transitar en todos sus cambios sobre una base sólida. Las rutinas diarias de comida, baño, sueño, son una forma de dar estructura, pero también nuestra forma de interactuar frente a distintas situaciones, la disponibilidad y la coherencia en nuestro actuar le dan estructura a los adolescentes. Cuando los padres se enojan mucho porque llegó tarde, y al día siguiente le da lo mismo. O cuando lo castigo porque se hizo pipí, pero después le doy premios si no se hace, etc.

Así mostramos inseguridad y eso se traspasa. El niño está en un estado de alerta constante porque no sabe cómo van a reaccionar sus cuidadores y empieza a sentir que no es capaz de interactuar adecuadamente con quienes le rodean. Ellos no pueden pensar, “probablemente hoy no ha sido un buen día para mi papá”, ni pueden hacerse cargo de forma 100% autónoma de satisfacer sus necesidades básicas de alimentación o higiene. Los adolescentes quedan a la deriva y a merced de las influencias de  externas sin un guía que los ayude a transitar hacia la adultez.

Esto no significa que tengamos que ser inflexibles, Cuando hay ciertos patrones de respuesta más predecibles van haciendo asociaciones que después podrán reflexionar como causa efecto. Para los más grandes nos volvemos personas confiables y referentes.

3. Padres que permiten las equivocaciones. El crecimiento y el desarrollo, no sólo de cada persona, sino de nuestra especie humana, se basa fuertemente en el ensayo y el error. Cuántos modelos de ruedas tuvieron que hacerse y probarse antes de llegar a la que conocemos hoy, piensa en todo el trabajo y todos los intentos fracasados qué hay detrás de cada éxito, logro, avance o descubrimiento. Nuestros hijos, tienen que aprender y lograr muchas cosas a lo largo de su desarrollo.

Las guaguas nacen sin temor a equivocarse. Al observarlas notamos como una guagua intenta una y otra vez de encajar una pieza en su lugar, agarrar un juguete, darse vuelta, etc. A medida que van creciendo, por diferentes razones, los adultos vamos limitando este espacio de exploración, y nos hacemos menos tolerantes a los errores. En ocasiones podemos ser hasta implacables con equivocaciones que hasta nosotros como adultos cometemos. Si es primera vez que tu hijo está intentando ponerse su ropa, no podemos enojarnos si se la pone al revés. O si recién empieza a tomar en vaso, es probable que derrame, que se le caiga. Si aún no aprende a organizarse con sus tareas, habrá que ayudarlo y enseñarle más que criticar. Si pierde el celular, si se olvida de las tareas, etc.

Los padres confiados no tienen miedo al error y a la equivocación, porque saben que es lo natural para el aprendizaje, es más, valoran la falla, porque es la oportunidad de aprender a hacerlo mejor la próxima vez.

La confianza que da tener una sólida estructura con espacio para el error, permite ser flexible. Normalmente padres muy autoritarios e inflexibles, demuestran mucha inseguridad, porque significa que no saben manejar lo inesperado. Todos sabemos lo incierta que puede ser la vida. Hoy hubo más tráfico de lo habitual, llegamos más tarde y en realidad estás exhausta, podemos dejar el baño por hoy y no pasa nada. O tu hijo amaneció con fiebre, bueno a lo mejor lo puedo dejar que no coma los vegetales. Estamos viendo una película y disfrutando juntos, puede acostarse media hora más tarde. Ejemplos hay miles, la flexibilidad muestra la compasión con los hijos y con uno mismo también.

 Esto disminuye progresivamente la resistencia de los niños a cooperar, por eso ganamos autoridad. También la consistencia de nuestro actuar y decisiones les da una clara señal de que sabemos lo que queremos, que lo que les pedimos es razonable y hay algún fundamento detrás.

Pero no se trata de no tener dudas también. Todos hemos experimentado la inseguridad en nosotros mismos. Especialmente cuando nuestro instinto no calza con las expectativas de los padres perfectos.. No podemos esconder nuestras dudas de los niños, si podemos mostrar que la incertidumbre es parte de la vida y cómo salir de ese sentimiento incómodo a través de la reflexión.

Lo importante es mantener la coherencia e integridad con aquellos valores más importantes y que queremos enseñar.

¿Hay alguien que admires por su integridad? ¿Has tomado alguna vez una decisión difícil para defender tus valores? ¿Cómo te sentiste después?

Ante las miles de decisiones que tenemos que tomar cada día, no caer en la tentación de tener respuestas inmediatas, tienes derecho a tomarte tu tiempo para decidir. Esta es una forma de sentirse más satisfecho con las opciones que tomamos. Tomarnos el tiempo de hablar con los hijos de por qué se toman las decisiones es parte del desarrollo del pensamiento crítico.

¿Qué beneficios nos da la confianza?

  1. Menos estrés. Cuando educamos con confianza y seguridad estamos enfocados en lo que para nosotros es más importante, y esto puede ser diferente en cada familia. Cuando estamos enfocados en nuestros propios valores, creencias y objetivos tratamos de ser auténticos, dejamos de lado la presión por ser padres perfectos

  2. Hijos con coraje. Cuando los niños sienten esa seguridad, saben lo que va a ocurrir, sienten que equivocarse es parte normal de la vida lo que aumenta su creatividad y si cuentan con padres presentes, colaboran más. La confianza que les damos les permite contribuir sin temor a ser criticados.

  3. Disfrutas más tu paternidad. A veces la crianza se transforma en una carga muy pesada, porque implica taaaaantas exigencias y expectativas, que supera la capacidad de cualquier ser humano. Cuando con confianza te enfocas en tus prioridades y las necesidades de TUS hijos, te liberas de muchas cosas que no necesitas y empiezas a vivir tu paternidad o maternidad con más alegría. Además, los padres seguros tienen la mirada puesta en el largo plazo, no se angustian con los traspiés o las dificultades presentes, confían en el proceso de sus hijos, y por eso tienen menos emociones negativas.

¿Qué factores disminuyen nuestra confianza?

1. Altas exigencias. El temor a los juicios de los demás es un fuerte inhibidor de la confianza, porque al empezar a tomar decisiones para satisfacer a otros dejamos de escuchar nuestras propias voces interiores. Ya no miro la necesidad de mis hijos y las mías, sino que hago lo que otros me dicen. Dejo de lado mis prioridades. Esto no significa no oír consejos ni desatender a lo que me puedan decir en el colegio, pero para tomar bien los consejos y orientaciones, tengo que tener claro qué quiero yo como mamá o papá. Hoy en día por ejemplo, la lactancia materna, para muchas mujeres es terrible, porque por todas partes se fomenta y se mira mal a la mujer que le cuesta, que no puede o que por sus circunstancias ha decidido no amamantar. Obviamente es muy recomendable hacerlo, pero puede haber circunstancias en que es legítimo tomar otros decisión. A los padres se les pide mucho y se les culpa de todo, pero reciben muy poca ayuda

2. Demasiada información. Está bien informarse, por supuesto, pero hay que saber elegir. Desde el consultorio, en internet, en el matinal, en el diario, la radio, se habla de cómo educar, cómo comer, cómo enseñar, cómo esto y lo otro. Un día te dicen la leche hace mal, al día siguiente otro gurú dice que hace bien. ¿Cómo distinguir qué es lo que me puede ayudar a mí? Eso requiere conectarse con uno mismo y con las necesidades de tus hijos.

3. Falta de autocuidado. ¿Cuánto tiempo te dedicas a tí mismo? ¿Cómo está el sueño y la alimentación? ¿Tienes algún tipo de práctica espiritual que te ayude? Nadie nos va a poner en primer lugar, eso es algo que cada uno tiene que hacer. Es difícil, pareciera que no hay tiempo pero el autocuidado pasa por analizar qué cosas me hacen daño y tomar la decisión de dejar de hacerlas. A su vez aumentar lo que me hace bien. Poco a poco, ayuda a estar menos estresado y más tranquilo y por eso tomamos mejores decisiones. Educar requiere mucha energía.

Ideas para desarrollar una clara identidad parental:

  1. Habla sobre este tema periódicamente, con la pareja, con amigos.

  2. Cultiva la gratitud por todo lo que tienes, y especialmente por las fortalezas de tus hijos y tu familia.

  3. Toma tiempo para retirarte y reflexionar

  4. Toma conciencia de las exigencias que te agobian y que te desenfocan de tus prioridades.

  5. Observa cómo vas recuperando tu confianza y celebra, prémiate para seguir adelante.

Alejandra Ibieta I, 

de AMA Consultora Parental

Articulo extraido de www.talleresama.cl

Read more

Más allá del éxito

Creo que en nuestra sociedad actual la gente tiene una verdadera obsesión con el éxito. Es algo a perseguir a toda costa, es el objetivo primero y último, es la supuesta llave que abrirá todas las puertas de lo que deseamos. No puedo estar más en desacuerdo. Esta obcecación nos lleva a una tremenda competitividad, a frustraciones cuando no conseguimos todo lo que queremos cuando habíamos planeado y a la postre a darnos cuenta de que incluso cuando lo conseguimos la satisfacción es efímera y enseguida empezamos a elucubrar cuál es el siguiente éxito que lograr para poder sentir el subidón.

Por lo tanto es más importante trabajar en nuestra mejora personal, asegurarnos que estamos progresando internamente y disfrutar del recorrido que fijar nuestra atención en las cumbres mientras nos perdemos a nosotros y la vida misma en el camino.

Para ello me gustaría dejar unos puntos de reflexión que quizás os puedan resultar útiles.

  1. Toma las riendas de tu vida. No podemos elegir nuestras circunstancias, pero sí que hacemos con ellas. No sirve para nada buscar excusas ni echar la culpa a otros de lo que no va bien en nuestra vida. Lo esencial no es el punto de partida, ni las debilidades y fracasos pasados. Somos responsables de nuestra existencia, y aunque eso a veces pueda asustar también nos da mucho poder. Cada esfuerzo, cada semilla que plantemos, cada acción tendrá consecuencias futuras.
  2. Renunciar al perfeccionismo. Es una entelequia que nos hace sentir inseguros, insatisfechos permanentemente y asediados por la duda y la culpa. Los seres humanos somos imperfectos y nuestras obras también. Cuanto antes lo integremos, antes nos liberaremos de un lastre demasiado pesado para progresar. Nada será perfecto, no importa lo mucho que lo intentemos. Y no podemos esperar a las oportunidades perfectas para ponernos en marcha. Ahora es el momento.
  3. Abandona la multitarea.  Carecemos de los recursos cognitivos y la estructura cerebral para poder utilizarlos al mismo tiempo. Hemos de trabajar nuestro poder de concentración (el Mindfulness es una herramienta ideal para ello). Pretender hacernos malabaristas de nuestras tareas es una pobre manera de malgastar nuestro tiempo y energía. Elige tus prioridades, centra tu atención y persevera.
  4. Abandona tu necesidad de controlar todo.  Primero porque es completamente imposible. Y segundo porque sufrirás como consecuencia de esta actitud. Algunas cosas dependen de nosotros, y otras no. Saber diferenciarlas es fundamental. Preocuparte por aquello que no está en tu mano solucionar desgasta y frustra. Elige bien tus “batallas”, donde pones tu energía, tu mente y tu tiempo. No son recursos infinitos, así que cuida cómo los utilizas.
  5. Abandona tu necesidad de ser gustar. La única manera de evitar causar envidias es no hacer nada importante. Utiliza tu vida para llevar a cabo tu propósito, sea cual sea. Comprende que en el camino habrá mucha gente que no te aprecie, que te envidie, que intente ponerte zancadillas. No te desanimes ni abandones tu camino. No te justifiques tampoco. Renuncia a la necesidad de aprobación de los demás. Si llega, estupendo. Y si no, también. No dependas de ello para sentirte bien y proseguir. Permanece fiel a ti mismo y a tus principios. En la época de las redes sociales, el grupo de voceros críticos e insultantes se hace oír más. No les prestes atención, no se la merecen.

    Autora: Mónica Esgueva

Read more