¿Por qué ser agradecido? Demostración Científica

Expresar palabras positivas y gratitud hacia nuestros seres queridos es una buena forma de aumentar la satisfacción estar juntos. Además, la psicología positiva ha descubierto que la expresión de la gratitud aumenta por sí sola y de forma importante nuestro bienestar.

¿Quieres experimentarlo por ti mism@? Para experimentar un sentimiento de gratitud, es preciso centrar nuestra atención en lo que tenemos, en todos los privilegios de los que nos beneficiamos, en lugar de poner la atención en todo aquello que no funciona. La vida siempre nos encontramos con cosas positivas cosas negativas. Tenemos amigos, familia, trabajo, salud, cobertura sanitaria, vivimos en un país democrático, disponemos de un elevado nivel de confort: coches, electrodomésticos…. Pero también hay accidentes, enfermedades, averías, agobios administrativos, contaminación…. Sólo tú decides en qué te vas a fijar hoy. Cuanta más atención prestemos a lo negativo, más decaerá nuestro estado de ánimo. Cuanto más nos fijemos y nos centremos en lo positivo, mejor será nuestro humor. La realidad, sea cual sea, seguirá estando ahí, inmutable. ¿En qué te vas a fijar tú?

Te voy a demostrar algo: nuestro estado de ánimo está influenciado por lo que pensamos, por todo aquello a lo que prestamos atención. Nuestra atención es un poco como el dinero. Podemos decidir dónde queremos invertirla y con qué tipo de resultado. ¿Qué cuenta vas a aumentar: la cuenta de la infelicidad o la cuenta de la felicidad? El lugar de desesperarte por lo que no funciona, es un buen ejercicio centrarte en todo aquello que va bien y por lo que puedas sentirte agradecido. Este es el secreto de la gratitud.

Un ejercicio clásico de la psicología positiva es el cuaderno de ejercicios de gratitud de Thalmann: en una libreta anota dos veces por semana tres elementos por los que pueda sentirte agradecido. Por ejemplo: dispongo de Internet que permite acceder a múltiples informaciones, mañana me ducho con agua caliente, gracias a mis gafas veo con claridad…

Con respecto a lo que no funciona, más vale movilizar tu energía para aportar cambios. Desesperase no sirve de nada. El éxito consiste en obtener lo que se desea. Sin embargo, la felicidad consiste en saber valorar lo que se tiene. No es cuestión de ser un ingenuo, es cuestión de generar emociones agradables. Recuerda que las emociones agradables y las emociones desagradables nos hacen ver el mundo de forma distinta. Ni más justo, ni más falso… pero de forma diferente.

Las emociones  desagradables como el miedo, la tristeza y la cólera tienden a focalizar atención para reaccionar adecuadamente ante un posible peligro  o problema. Las emociones positivas o agradables actúan como una expansión del foco atencional, aportando una sensación de relajación.

El humor positivo por una visión optimista de la realidad, por ejemplo, favorecer un tratamiento global de la información. Por el contrario, un humor triste favorece un tratamiento analítico y sistemático de la información que nos llega. Ambas maneras de procesar la información son complementarias y nos permiten llevar a cabo según que tareas con más eficacia.

¿Qué conclusiones saco? Primera: tanto las emociones agradables como las desagradables, son complementarias y necesarias para nuestro funcionamiento. Segunda: en determinados momentos una visión optimista de la vida es adecuada, mientras en otros puede resultar más útil una visión pesimista. El problema radica en tener una visión inflexible: un optimismo inmutable o un pesimismo inquebrantable. Aunque puestos a elegir, el optimista vivirá mejor… y más tiempo, ¡está comprobado!

Irene Morales

Coach Espiritual

 www.IrenePsicoBio.com

Extraido de www.institutodraco.com

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Recomendaciones para lograr una convivencia en pareja emocionalmente inteligente

Redacción Editorial Phrònesis – www.elartedesabervivir.com

Es claro que las relaciones de pareja deben estar basadas en la tolerancia, la comunicación asertiva, la admiración y el respeto. Esto no resulta sencillo ya que dos personas con experiencias, hábitos y modos de crianza diferentes habitando un mismo espacio, pueden convertirse en algo denso de manejar. Sin embargo, se debe hacer un gran esfuerzo para aprender a convivir en pareja si se desea hacer de la relación algo positivo.

Conferencia walter riso

Para lograr una convivencia en pareja emocionalmente inteligente, se deben desarrollar hábitos que alimenten y fortalezcan el amor que sienten el uno hacia el otro. Esto, para poder lograr superar las dificultades y consolidar así la convivencia en una relación duradera y feliz.

Además, se deben establecer consensos en pareja antes de convivir. Para Cecilia Martín y Marina García, expertas en terapia de pareja: “Antes de iniciar la convivencia, hay que aclarar de forma explícita las reglas de funcionamiento. La pareja tiene que pasar con un proceso de comunicación donde quede claro cómo se gestionarán a nivel económico, tareas domésticas, reparto de responsabilidades, invitados, `las manías´en casa que tiene cada uno, el tiempo libre o espacio individual que cada uno necesitará, etc. Cuanta más comunicación y pactos previos se realicen más fácil es prevenir conflictos futuros”.

Muchas parejas, en teoría toman la “decisión apresurada” de empezar a vivir con su pareja. Esta, porque no alcanzan a concebir los cambios que han de producirse en el momento de materializar dicha decisión. Un gran número de relaciones no superan los primeros meses de convivencia y creen que es porque nunca estuvieron enamorados o sencillamente porque se acabó el amor.

Se debe aclarar que no necesariamente es por las razones anteriormente mencionadas. En realidad se debe a la incapacidad de asumir los cambios que han de producirse en cada una de las vidas de quienes deciden irse a vivir en pareja. Este, es el primer paso, entender con claridad lo que significa vivir juntos.

John Gottman, profesor emérito de psicología en la Universidad de Washinton (EE.UU) y uno de los mayores expertos de terapia familiar y de pareja, en uno de sus muchos estudios observó y analizó el comportamiento de más de 3.000 parejas y de este trabajo destacó cuatro elementos que son particularmente nocivos en una relación de pareja: una actitud defensiva, bloquear, criticar y especialmente despreciar al otro.

Además, puede ocurrir que con la convivencia descubras aspectos de tu pareja que te resultan intolerables. En la mayoría de los casos, el drama de la convivencia es una simple falta de comprensión, de tolerancia y de respeto hacia el otro.

Pero, ¿cuáles son esos elementos fundamentales para lograr una convivencia en pareja? En Phrónesis queremos compartir contigo algunas claves para que te sea mucho más fácil lograrlo.

Claves para lograr una convivencia en pareja emocionalmente inteligente:

  • Tratar a nuestra pareja con el respeto y la tolerancia que nosotros esperamos recibir, especialmente delante de otras personas.
  • Dejarle su espacio y libertad de acción para su autorrealización y animarle a buscarla.
  • Jamás exponer diferencias ni criticarle delante de otras personas. Elegir ser su cómplice, no su verdugo.
  • Magnificar los temas en los que se está de acuerdo y sacar provecho deliberado para incrementar el bienestar conyugal. Disfrutar de los gustos compartidos.
  • Evitar abordar puntos de conflictos que no son realmente importantes o trascendentales para la convivencia de la pareja. Prestar atención a las diferencias, los aleja de su fin de convivir sanamente.
  • Convivir desde las similitudes, “eso que nos enamoró” más allá de la atracción física. Alimentar la química del carácter, de la personalidad.
  • Recordar que en un principio es la atracción física, después las cualidades, los valores y virtudes. Le corresponde a cada uno elegir la virtud, de forma deliberada, para hacer feliz al otro.
  • Agradecer, apreciar los esfuerzos de mi pareja para la convivencia.

Recuerda:

Tolerar se refiere precisamente a soportar, admitir o permitir una cosa que no gusta o no se aprueba del todo, pero que tampoco nos daña ni moral ni físicamente. Sin tolerancia nadie podría convivir en pareja.

Y tú, ¿crees que no sabes convivir en pareja?

Referencias:

El Mundo

Escrito por: Editorial Phronesis

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No destruyas con palabras lo que has construido con el corazón

Redacción Editorial Phrònesis – www.elartedesabervivir.com

Muchos psicólogos y expertos en el tema han optado por referirse abiertamente a los vínculos de pareja, ya sean noviazgos o matrimonios, como “viajes compartidos” en lugar de solo “relaciones”.

No se debe a que haya en este concepto mayor romanticismo u optimismo, sino a que hay en él más veracidad, puesto que una relación amorosa consiste en un lazo de intercambio constante, de consumación de lo mutuo, un esquema que puede ser mejor entendido cuando se piensa en él como en una travesía de cientos de kilómetros donde los vaivenes del día y la incertidumbre de la noche acosan, pero al mismo tiempo iluminan el amor cuando es sincero, auténtico y real.

No obstante, al igual que las grandes aventuras van de la mano de riesgos e imprevistos, también las relaciones de pareja han de hacer frente a cambios de marea bruscos, tempestades repentinas, sequías y silencios interminables. En la dificultad surge a menudo la tensión y, con ella, las palabras que cortan y los actos que hieren… que atraviesan algo más sensible y difícil de sanar que la piel.

Las acusaciones injustas son más frecuentes en las relaciones sentimentales de lo que deberían ser, y esto se debe a una carencia capaz de afectar gravemente los cimientos de cualquier pareja: el no saber cómo manifestar asertivamente lo que sentimos, pero insistir, desde luego, en hacerlo.

Tú, y Yo soy Yo

Las fallas de comunicación en una pareja son, más que las piedras que trae el río, el vaticinio de una avalancha.

Los psicólogos y expertos en relaciones de pareja depositan a menudo la responsabilidad de este hecho al olvido o total desconocimiento de un factor muy preciado para una comunicación efectiva: el uso de “Mensajes Yo” en lugar de “Mensajes Tú”, es decir: frases que inicien con el reconocimiento de las propias emociones y puntos de vista, y no con el reproche o reclamo por las emociones y puntos de vista ajenos.

De este modo, si las palabras o gestos del ser amado nos han hecho enfadar, lo correcto sería expresar: “Me hizo sentir enojo lo que dijiste o hiciste”, pero no: “Tú me hiciste enojar”.

Los errores más comunes a la hora de comunicarnos con nuestra pareja derivan de una externalización total de nuestros sentimientos, o en otras palabras: una urgencia por deshacernos de ellos para “dejar de sentirnos así”. Esto impide que seamos capaces internalizar (asimilar) nuestras experiencias afectivas — algo más que necesario para alcanzar un conocimiento pleno de quiénes somos — pero, además, nos conduce a sufrir e infligir heridas mucho más profundas de lo que pensamos.

“Entre lo que pienso, lo que quiero decir, lo que creo decir, lo que digo, lo que quieres oír, lo que crees oír, lo que oyes, lo que quieres entender, lo que crees entender y lo que entiendes, hay diez posibilidades de no entenderse”

(Bernard Werber)

 

5 claves para decir lo que sientes sin herir a quien amas

Para expresar nuestras emociones y pensamientos desde el “Mensaje Yo”, es preciso cuidar el seguimiento de una serie de principios básicos de comunicación que atienden no solo al contenido (qué se dice) sino también a la forma o paralenguaje (cómo se dice).

Estos atributos pueden resumirse en forma de consejos rápidos que indican situaciones a ser evitadas con el fin de comunicar a nuestra pareja lo que pensamos guardándonos de no herir sus sentimientos:

 No levantar la voz

Los gritos y las exclamaciones no hacen más que imprimir dramatismo y sugerir una falta de respeto absoluta hacia la postura del otro.

Una conversación que se conduce en un tono de voz calmado es clave para el intercambio de opiniones y la conciliación, además de ser una señal de madurez, confianza y seguridad.

No actuar como si lo supiéramos todo

“Cuando creíamos tener todas las respuestas, nos cambiaron todas las preguntas”, escribió Mario Benedetti, y hay tanta certeza en esto como lo hay en el dicho de que nunca dejamos de aprender.

Dar inicio a una conversación auto proclamándonos dueños de la verdad absoluta es un acto de egocentrismo. Sea cual sea nuestro punto de vista, no debe ser una excusa para ignorar que nuestra pareja es un ser humano, un individuo con derecho a ver y palpar retazos blancos donde nosotros solo vemos retazos grises.

Pasar por encima de la perspectiva de los demás sólo pronostica mayor discordia.

No acudir al sarcasmo ni a la ironía

Aunque para muchas personas resulta más cómodo sacar a la luz una verdad disfrazándola de media verdad, este recurso no es necesariamente la mejor alternativa, ya que puede llegar a sembrar confusión y pérdida de la confianza.

Frases como “no lo decía en serio” rebuscadas velozmente luego de manifestar una verdad a medias son causa de malentendidos y desorientación, incluso de una angustia incómoda por no saber en qué grado era cierto o falso lo que se dijo. En cambio, desarrollar estrategias de comunicación claras y directas, sin que esto implique refugiarse en ráfagas de agresividad, es la mejor forma de expresarnos dejando sitio a la posibilidad de que seamos, además de escuchados, comprendidos a plenitud.

Respetar la voz de nuestra pareja como desearíamos que fuese respetada la nuestra

Implica no interrumpir ni comportarnos como si cada frase pronunciada diera cuerpo a un contraataque.

Respetar y escuchar la opinión de nuestra pareja refuerza un nexo mutuo de respeto a la opinión del otro. En palabras del escritor Alejandro Jodorowsky: “Lo que das, te lo das. Lo que no das, te lo quitas”.

No forzar una “respuesta urgente”

Es necesario entender que no todo silencio supone indiferencia. Que nuestra pareja no reaccione al instante de cara a la revelación que le hemos hecho no significa que no haya palpado su magnitud o que, llanamente, no le importe cómo nos sentimos.

Es preciso saber distinguir entre los silencios apáticos y los reflexivos, así como reconocer y respetar el hecho de que toda persona merece tiempo y espacio para procesar y asimilar, tanto como tiene derecho a responder en el momento en que se sienta capaz de hacerlo en buenos términos.

Recuerda: cuida lo que dices con el mismo empeño que depositas en cuidar en lo que haces, y no permitas que tus palabras destruyan lo que tanto has construido con el corazón.

 

Escrito por: Editorial Phronesis

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Referencias:

The “I Message” vs. the “You Message” – Steven J. Fogel (2013). Steven J. Fogel. Disponible en http://stevenjayfogel.com/the-i-message-vs-the-you-message/

4 Things You Can’t Do When You Argue With Your Partner (2015). Psychology Today. Disponible en https://www.psychologytoday.com/blog/between-you-and-me/201506/4-things-you-cant-do-when-you-argue-your-partner

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¿Las emociones negativas son poco saludables, siempre?

En repetidas ocasiones hemos escuchado el impacto que tiene nuestra forma de pensar sobre nuestra forma de sentir. Nuestras emociones son el resultado de la forma de ver que tenemos sobre  las cosas que suceden. Antes de seguir avanzando sobre los sentimientos, te planteo unas cuestiones para reflexionar:

  • ¿Cuándo deberíamos cambiar nuestros sentimientos negativos?
  • ¿Son todos los sentimientos negativos “malos”?
  • ¿Podríamos encontrar algunos sentimientos negativos normales o incluso saludables?
  • ¿Nuestro objetivo debe ser estar siempre felices?

Estoy convencida de que algunos sentimientos y emociones negativas son saludables. Para cada emoción existe una versión sana y otra versión patológica. En lenguaje psicológico lo llamamos emoción adaptativa (en el sentido que se adapta y es coherente con nuestro entorno) y emoción desadaptativa. Una tristeza sana no es lo mismo que una depresión clínica. Un enfado constructivo no es lo mismo que un enfado patológico. Por ejemplo, si un ser querido fallece, es saludable llorar su muerte y compartir sus sentimientos con amigos y familiares. Esa tristeza puede expresar el amor que sintió por esa persona y los sentimientos de pérdida irán desapareciendo de forma natural con el paso del tiempo. La depresión clínica no tiene nada que ver con esto. Te marco a continuación algunas diferencias:

 

CARACTERÍSTICAS DE LA TRISTEZA QUE PODEMOS CONSIDERAR COMO SALUDABLE:

1. Estás triste pero no percibes una pérdida de autoestima.

2. Tus sentimientos negativos constituyen una reacción apropiada en un acontecimiento desagradable.

3. Tus sentimientos cesan al cabo de un tiempo.

4. Aunque te sientes triste, no estás desanimado con respecto al futuro.

5. Sigues llevando una vida productiva.

6. Tus pensamientos negativos son realistas.

 

CARACTERÍSTICAS DE LA DEPRESIÓN

1. Sientes una pérdida de autoestima.

2. Tus sentimientos negativos constituyen una reacción absolutamente desproporcionada en relación con el factor que desencadenó su estado depresivo.

3. Tus sentimientos pueden persistir indefinidamente.

4. Te sientes desmoralizado y estás convencido de que las cosas no mejorarán jamás.

5. Tiras la toalla de la vida y pierdes el interés por tus amigos y por tu carrera profesional.

6. Tus pensamientos negativos son exagerados y están distorsionados, por muy pertinentes que te parezcan.

¿Sigues pensando que las emociones negativas o desagradables son poco saludables? ¿Sabrías, ahora, diferenciar cuando se trata de una emoción adaptativa y cuándo no?

 

Irene Morales

Coach Espiritual 

www.IrenePsicoBio.com

Extraido de www.institutodraco.com

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El otro, mi espejo!

Siempre cuestioné mi relación con los espejos. Creo que los uso desde chica, y hoy reflexionando, entiendo que siempre estuvieron allí, sigilosos, escuchando. De manera asimétrica, yo entiendo que les hablaba, los adulaba, a veces los escondía, y hasta enojo de por medio, los rompía. Asimétrica digo, porque yo nunca me detuve a escucharlos.

Y tal vez eso sucedió, justamente, porque nunca me detuve. Hasta que lo esperes o no, lo creas o no, algo sucede para que necesaria o compulsivamente, debas frenar.

De un tiempo a esta parte, el hacer y frenar se convirtieron en ritmos acompasados de mi presente. Y sólo a partir de allí, mi relación con los espejos cambió.

Lo primero de todo, es que “espejo” ya no significa solamente esa superficie que refleja. Espejo es hoy, para mí, todos y cada uno de nosotros, que, sin saberlo, actuamos de manera casi sincronizada en esta vida. Y entonces mi espejo pasó a ser mi maestro, que no hace otra cosa que mostrarme y preguntarme a diario, aspirando a que con ello mi Ser crezca. Y entonces “espejo” pasaron a ser mis pares, mis amigos, mis colegas, mi pareja, mi familia y cada una de las personas con quienes me cruzara.

Y ahora entonces, eran cada vez más los espejos que yo tenía que escuchar…

¿Para qué haces lo que haces?, me preguntó hace unos meses. ¿Por qué te empecinas en no mostrarte frágil?, continuó, y siguió. ¿A qué le temes hoy? ¿Cómo le haces la vida más fácil a quienes te rodean? ¿Qué abrazo te falta? ¿Qué te duele? ¿Qué te inspira?

Esas preguntas se reflejaban en cada persona que aparecía, en las circunstancias que suceden, en las emociones y experiencias que se me aparecen y que vienen a mostrarme nuevas posibilidades.

Y por eso, de un breve tiempo a esta parte, entendiendo, repito, a todos y cada uno como un espejo nuestro, aprendí, entre otras cosas, a no bajar los brazos, aunque no tuviera más fuerza. Aprendí a abrazar más seguido, sin etiquetas. Aprendí a agradecer, cuando lo único que hubiera querido era enojarme y alejarme. Aprendí a mirar a la cara, a no ocultar mis lágrimas, a regalar más sonrisas.

Aprendí a escucharlos, a intentar al menos por un rato, ponerme en sus zapatos.

Vaya desafío entonces de convivir con tantos reflejos, con tantos espejos…

Y por eso ya me di cuenta, principalmente, que espejo somos todos y cada uno de nosotros mismos, que actuamos reflejándonos en otros, para expandirnos, luego de haber aprendido, con destino al infinito. Porque la vida es más que eso que te trae tu espejo. Es mucho, mucho más grande que eso.

 

tatiana_Bregi2Tatiana Bregi – Coach ontológico certificada

 

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La Magia del Orden

El título no es mío. Así se llama un libro que acabo de comprar siguiendo esos impulsos a los que  no me cuesta ceder. Las librerías siempre han sido para mí uno de esos lugares mágicos a los cuales simplemente no me puedo resistir. Había leído acerca del libro cuando recién salió a la venta. Pero ayer lo vi. Ahí estaba, sobre una gran tarima y  reluciente en la vitrina diciéndome  algo así como “cómprame”

Lo que estoy relatando  es justamente lo opuesto al supuesto básico del libro, no acumular. En efecto  Marie Kondo, la autora sostiene que nosotros acumulamos cosas materiales por la misma razón por la  que comemos excesivamente. Comprar compulsivamente al igual que comer y beber en exceso son intentos de aliviar el estress.  El orden, por el contrario nos ayuda a limpiarnos y nos libera, ya que con eso, no sólo   mejoramos nuestro entorno y lo embellecemos,  sino también ordenamos nuestra mente, ya que el desorden es la mayoría de las veces producto de nuestra propia confusión mental.

Dicho esto, prefiero pensar que esta compra  a pesar de ser impulsiva responde a mi deseo de mejorar  mi espacio haciéndolo más simple y armonioso. Esto parece ser siempre el deseo de las mujeres especialmente las que vivimos en familia y debemos organizar, no sólo nuestras cosas personales, sino también los espacios y los objetos en común, lo que implica muchas veces armonizar y respetar  lo que nosotros consideramos un ambiente limpio y despejado  con el concepto de  orden de los nuestros.

Pero.. ¿Cómo lograrlo? según la  autora la organización efectiva implica sólo dos acciones esenciales: eliminar cosas y decidir donde guardar el resto. Lo primero que parece fácil,  en realidad no lo es tanto ya que deshacerse de cosas, implica tomar decisiones  que muchas veces tocan algunos de nuestros sentimientos y emociones más profundos. De acuerdo a Kondo, poner tus cosas en orden también significa poner tu pasado en orden. El desechar lo que una vez te sirvió,  sirve para liberarse del pasado y concentrarse en el aquí y en el ahora.  Es en sus palabras  “como reajustar tu vida y saldar tus cuentas para dar tu siguiente paso hacia adelante”. ¿Profundo, cierto? Las invito a seguir leyendo del tema. Yo al menos, estoy descubriendo cosas fascinantes sobre mí misma,  mi relación con el pasado, con la persona que fui , pero también con quien soy ahora  y en convivencia con los míos.

Macarena Urenda Salamanca – Comunicadora Social

 

 

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7 señales de que tu relación de pareja va en la dirección correcta

Redacción Editorial Phrònesis – www.elartedesabervivir.com

No cabe duda de que el mejor “termómetro” en el terreno del amor serán siempre las emociones. Cuando, en una pareja, ambos integrantes crecen y aportan al crecimiento personal del otro, cuando existe confianza, comprensión, solidaridad, respeto, entendimiento físico y la complicidad de los mejores amigos, la presencia del ser amado se convierte en un “as bajo la manga” que promueve nuestra felicidad individual al tiempo que nos revela la magia de una felicidad mutua, una alegría compartida lúdicamente como comparten dos niños la danza del juego.

Sentirse a gusto siendo uno mismo y porque el otro es quien es, sentirse respaldado y valorado son per sé las señales más fidedignas de que hemos establecido una relación de pareja propicia para el enriquecimiento y el disfrute de la vida. No obstante, existen indicadores adicionales que quizás, en medio del día y día y de aquello que a lo interno de las parejas se vuelve habitual, pasa desapercibido u olvidamos poner sobre la balanza al momento de evaluar la madurez de nuestras relaciones. Después de todo, el “romanticismo” — contrario a lo que nos han enseñado — no lo es todo.

Cómo saber si estás en una buena relación de pareja

Toma nota de las siguientes siete señales que, según los psicólogos, se presentan en toda relación de pareja sana y estable.

¿Cuáles reconoces en tu relación?

Sé que estoy en una buena relación si…

  1.  Mi pareja y yo expresamos libremente nuestras opiniones y sentimientos

No se trata de compartir pensamientos o discrepancias en torno a la mejor salsa para acompañar las comidas, sino de un vínculo donde revelar nuestras angustias, miedos y fantasmas sea posible, porque contamos con el apoyo y acogida del ser amado.

La Asociación Americana de Psicología (APA) recomienda a las parejas, en especial a las que llevan un estilo de vida muy ajetreado o están casadas, apartar unos minutos al día para conversar acerca de temas de índole más personal, de manera que puedan mantenerse siempre en sintonía con la vida interna del otro.

  1. Tanto mi pareja como yo tenemos una vida fuera de la relación

La dependencia emocional es una de las problemáticas comunes que más afecta las relaciones de pareja.

La necesidad de estar cerca del compañero sentimental, emocional o físicamente, da lugar a los celos, la posesión y la manipulación, es debido a eso que las parejas integradas por personas independientes que no experimentan ansiedad al estar separadas del ser amado para atender las obligaciones personales tienden a ser más estables, sanas y duraderas.

El psicólogo y escritor Walter Riso hace énfasis, en este aspecto, en el requisito indispensable de no dejarse absorber por la vida en pareja, sino conservarse como un individuo libre que participa voluntariamente en una relación, pero que no pertenece a ella.

  1. Mi pareja y yo nos inspiramos mutuamente para crecer en el plano personal

Una relación de pareja donde ambos miembros se motivan y apoyan para crecer en el ámbito personal o profesional es una relación de camaradería donde no existe el egoísmo y, por tanto, es un vínculo sano.

Si, por el contrario, sientes que tu pareja te retiene de algún modo o que sabotea tu crecimiento individual, podrías estar en medio de una relación perniciosa que ocasione, a mediano o largo plazo, heridas de consideración sobre tu autoestima.

  1. Mi pareja y yo sentimos admiración por las cualidades del otro

La admiración (reconocimiento y valoración) no debe ser confundida con la idolatría (reconocimiento, exageración y valoración obsesiva).

Que tu pareja te admire implica que es capaz de ver más allá de la superficialidad y apreciar tus virtudes y cualidades positivas, incluso aquellas que tú mismo desestimas. A veces, es el reflejo en los ojos del ser amado, donde se nos muestra más fuertes y rebosantes, lo que nos contagia de valentía para emprender nuevos caminos y abrirnos paso hacia nuestros sueños.

  1. Existe solidaridad y comprensión entre ambos

“Si te duele, me duele”.

Puede parecer una premisa demasiado drástica, pero en lo absoluto sugiere que debamos fusionarnos con nuestra pareja hasta perder la separatidad de las propias emociones. Se trata, más bien, de desarrollar una empatía amorosa que nos permita estar en conexión con los sentimientos de la persona que amamos, que despierte cada fibra de nuestra sensibilidad y nos motive a tomar acción, a reconfortar al ser amado, a ofrecer lo mejor de nosotros para el alivio de alguien más.

Las relaciones de pareja son un equipo de dos unidades donde los vaivenes de la vida pueden hacer tambalear un par de piernas en cualquier momento, pero jamás derrumbarlas ni aplastar el espíritu ante la mirada indiferente del otro.

  1. Cada uno aporta a la relación con igual interés y dedicación

Es cierto que cada persona posee una forma característica de expresar afecto, y que esta forma puede ser singularmente distinta de las demás. Sin embargo, la diversidad de recursos y maneras de expresar amor no debe ser excusa para fenómenos como los “amores a medio tiempo” o los “amores clandestinos”, donde uno de los miembros de la relación integra y hace partícipe al otro en su vida, mientras el otro parece ir y venir de vez en cuando, medir su tiempo con la pareja o esperar que sea ella quien tome siempre la iniciativa.

Como dejó en papel Julio Cortázar: “Me atormenta tu amor que no me sirve de puente, porque un puente no se sostiene de un solo lado”.

  1. Tanto mi pareja como yo reconocemos y respetamos nuestras diferencias

Una de las razones esenciales para definir y conservar la idea de una relación de pareja formada por dos personas y no por una “unión metafísica” es que los gustos, la filosofía de vida, las prioridades y los esquemas de valores difieren enormemente de un individuo a otro, incluso si existen puntos de coincidencia en ciertos aspectos.

Un refrán muy popular dice que cuando dos personas piensan exactamente lo mismo es porque una de las dos no está pensando. Una relación constructiva y madura es aquella donde la pareja fomenta el libre pensamiento y la libertad emocional del otro, donde no se aspira a suprimir las preferencias individuales ni a imponer las propias.

“Ser y dejar ser”, dicen los sabios.

Escrito por: Editorial Phronesis

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Nuestra mente atormentada

¿Has notado alguna vez cómo influye el bajo estado de ánimo en tu cuerpo, en tu postura o  en tu forma de moverte?

El psicólogo Johannes Michalak estudió las diferencias entre el modo de caminar entre personas deprimidas y personas no deprimidas. En el estudio se descubrió que las personas deprimidas caminaban más lentamente y movían menos los brazos, apenas movían la parte superior del cuerpo arriba y abajo, sino más bien hacia los lados. Caminaban con la espalda hundida, inclinados hacia delante. Esa postura no se debe únicamente al hecho de estar deprimido. Haz una prueba: siéntate durante un minuto, sólo un minuto, con los hombros inclinados hacia delante, la cabeza hacia abajo. Observa cómo te sientes cuando haya transcurrido el tiempo. Si crees que tu estado de ánimo ha empeorado, termina el experimento  cambiando a una postura erguida, com la cabeza equilibrada sobre los hombros y el cuello. ¿Qué sucede ahora?

Como has podido experimentar, no sólo los pensamientos y los estados de ánimo se alimentan mutuamente y pueden llegar a estropear el bienestar: nuestro cuerpo también está implicado. Esto se debe a que la mente no es un ente aislado, es una parte fundamental del cuerpo, y ambos comparten continuamente información emocional. Por ejemplo, cuando vemos a alguien sonreír, casi siempre devolvemos la sonrisa. No podemos evitarlo, sonreír es contagioso. Entonces, si el simple acto de sonreír puede hacerte feliz (aunque sea forzado y aunque sea por tan sólo un momento), y si sonríes además te devuelven la sonrisa, este acto puede incrementar tu propia felicidad. Es un círculo vicioso… Virtuoso!

Pero cuidado, existe un círculo vicioso igual y opuesto: cuando percibimos una amenaza, real o imaginaria, nos tensamos con el fin de prepararnos para la lucha o la huida. Esta reacción puede manifestarse como un gesto de enfurruñamiento, molestias estomacales o tensión en los hombros. La mente percibe la tensión, y la interpreta como una amenaza, lo que provoca que el cuerpo se tense más… y ya estamos  dentro del círculo.

Ahora intenta conectar con la posible sensación de cansancio en tu cuerpo… ¿lo tienes? Nota el nivel de cansancio. Cuando tengas esa sensación en mente, plantéate algunas preguntas al respecto:

  • ¿Por qué me siento cansado?
  • ¿Qué me pasa?
  • ¿Qué dice de mí esa sensación?
  • ¿Qué va a pasar si no me deshago de ella?

Piensa por un momento en todas esas preguntas, deja que revoloteen por tu mente, intenta buscar una respuesta convincente una y otra vez hasta que la encuentres…

Después de unos minutos de haberlo intentado, ¿cómo te sientes ahora? Probablemente peor. Esto se debe a que bajo esas preguntas subyace el deseo de librarse del cansancio, y hacerlo  de manera racional, intentando encontrar las razones por las que ha aparecido, su significado, sus posibles consecuencias… La tensión, la infelicidad o el agotamiento no son problemas que se puedan resolver. Son emociones. “Simplemente” reflejan estados de la mente y el cuerpo. Entonces, no podemos resolverlos: sólo podemos sentirlos.

Atrévete a sentir y a fluir con esas emociones agradables y también con las desagradables. Sólo así cambiará tu manera de relacionarte con ellas. ¡Atrévete!

 

Irene Morales

Coach Espiritual

 www.IrenePsicoBio.com

Extraido de www.institutodraco.com

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Científicos Canadienses: 3 Tips Para que tu Niño ya No Pegue

Cuando llegan los “terribles 2” la mayoría de las mamás caemos en la desesperación. De golpe y porrazo nuestro bebé amoroso y dulce se transforma en un pseudo adolescente furioso que grita, hace berrinches y le pega a otros niños. Simplemente no sabemos cómo superar esta etapa sin tener que recurrir a los gritos,  los castigos o “la chancla”.

Uno de los comportamientos que particularmente me preocupaba de mi hijo era que cada vez que salíamos a jugar con otros niños él los empujaba, les pegaba o invadía su espacio personal. Esta situación me estresaba mucho. Creía que era el único que se comportaba así y muchas veces ya no tenía ganas de salir con él porque no sabía cómo controlarlo. Me sentía la peor madre del mundo.

Por eso, en este artículo voy a abordar particularmente el tema de los niños preescolares que pegan a sus pares dejando las rabietas y berrinches para un próximo artículo. También les daré tips para desarrollar las habilidades que harán que sus hijos disminuyan los episodios de agresión física.

Por qué pegan los niños pequeños?

Lo primero que pensé cuando Máx empezó a pegarle a otros niños (tenía 18 meses) era que me estaba desafiando, que estaba probando mi paciencia y tolerancia, que le gustaba sacarme de quicio. Comencé entonces a devorar libros de crianza y debatir con mis amigas.

Comprendí entonces que lo que mi hijo tenía era pura frustración y ansiedad. Él quería hacer amigos pero no sabía cómo. A su manera y con limitadas habilidades sociales y lenguaje estaba tratando de comunicarse conmigo y con sus pares, de llamar la atención de la única forma que conocía hasta el momento: los gritos, la contradicción y la violencia física. Él era demasiado chico para entender qué podía llamar la atención de manera positiva. Tenía deseos y necesidades pero aún no encontraba la forma de hacerse entender.

Descubrí que las razones principales por las que él actuaba de forma violenta eran: frustración, escasas habilidades sociales y falta de dominio del lenguaje verbal propias de un niño tan pequeño.  Pero también aprendí que existen causas funcionales del desarrollo del cerebro y hasta genéticas por las cuales la mayoría de los niños a esa edad reaccionan violentamente en algunas ocasiones. Lo que yo pretendía como mamá era ayudar a mi bebe a superar esta etapa sin tener que recurrir a los gritos o a los golpes: ¿Cómo voy a enseñarle a no pegar pegándole? Es totalmente inconsecuente.

En este sentido y según el reporte “El aprendizaje temprano previene la violencia juvenil” realizado por la Agencia de Salud Pública de Canadá el 70% de los niños entre 2 y 3 años pegan a sus pares, mientras que el 80% de los niños de 30 meses tomará por la fuerza un objeto deseado y el 25% de los niños de 17 a 30 meses morderán a otros. En los preescolares la agresión física ocasional No es un signo de un problema de conducta pero si se transforma en la única forma de conseguir lo que quieren deben ser observados por un profesional. En dicho reporte se exponen hallazgo científicos sobre la violencia en niños y adolescentes en base al análisis de numerosas investigaciones que citan, es muy interesante.

Se mencionan también las Habilidades que han adquirido los Niños Pacíficos que ya no pegan y son las siguientes:

  1. Desarrollo del Lenguaje:  La fluidez del lenguaje involucra dos habilidades: La de decodificar lo que los demás dicen y la de hacernos entender por otros. Cuando los niños las dominan adquiere una nueva herramienta para expresar su frustración sin la consecuencia negativa de la violencia física. En términos generales a mayor desarrollo del lenguaje, menor serán las veces que el niño usará la agresión física y viceversa.

Tips Prácticos que Aplicamos en mi Familia:2016-11-12 17.46.41

  • Romper el Hielo: Cuando Max iba a jugar con otros niños nosotros nos acercabamos a ellos y a modo de intérpretes los presentamos: “Hola, el es Max, tiene 2 años y quiere jugar contigo. ¿Cómo te llamas?”. Este simple hecho fue la causa de un cambio sustancial en la relación de nuestro hijo con otros niños. Esto es de gran ayuda entre los 2 y 3 años mientras el niño aprende a hablar y formar oraciones más complejas.
  • Guiarlos para Comunicarse: Aunque el niño esté dominando progresivamente el lenguaje en algunas ocasiones puede recurrir al grito, al sollozo o al golpe,  por ser una reacción más instantánea. Lo que podemos hacer es explicarles que ellos ya saben hablar y que para nosotros es más fácil ayudarlos si nos dicen con palabras lo que les molesta. Otra forma es describir la situación: “¿Se te cayó tu juguete y eso te hace sentir enojado?
  1. Desarrollo de Habilidades Sociales: Mientras más habilidades sociales el niño aprenda las reacciones agresivas disminuirán. Dichas aptitudes incluyen compartir, ayudar a otros, esperar su turno, hacerse comprender, la empatía a sus pares y el comprometerse a realizar algo. Estos comportamientos nos están mostrando la habilidad del niño para acercarse, entender a los demás y complacer a los mayores y a sus pares. Al dominar estas capacidades los niños aprenden otras formas de obtener lo que quieren o necesitan de una manera positiva evitando el conflicto.

Tips Prácticos que Aplicamos en mi Familia:2016-10-01 10.54.53

  • Empatía: Hablar sigue siendo lo más importante en la relación con nuestro hijos. Describir situaciones conflictivas que pasan alrededor con otros niños o adultos y preguntarles como se sentirian si les pasara lo mismo los ayuda a desarrollar la empatía. Del mismo modo cuando algún compañerito se niega a compartir sus juguetes o jugar con ellos podemos hacerles ver que feo se siente.
  • Los Turnos: Los preescolares están aprendiendo a compartir, pero nunca debemos obligarlos a hacerlo, sus juguetes son de su propiedad. Si no respetamos esto no estamos tomando en cuenta sus sentimientos y probablemente lo hacemos de manera inconsciente para no quedar mal con los otros padres presentes. Es importante tener en cuenta que a esta edad aun no comprenden qué al prestar un juguete lo recuperarán, todavía la temporalidad es complicada para ellos y cree  que cuando prestan el juguete nunca más lo tendrán.  La alternativa es sugerir turnos de juego con los otros niños y contarles que es mucho más divertido compartir que jugar solo, estos turnos deben expresarse con temporalidad acorde a la edad del niño, por ejemplo: cada uno dará dos vueltas en el triciclo (y las contamos). Pero si el niño se rehúsa no hay que obligarlo, con el tiempo irá adquiriendo esta habilidad si repetimos la situación y lo respetamos.
  • Aceptar sus emociones: Es importante evitar frases del tipo “no pasa nada”, porque de esta forma estamos enseñándoles que cuando algo malo o feo pasa debemos negarlo y hacer como que todo está bien y emocionalmente esta actitud es desfavorable. La realidad es que el niño se golpeo y le duele, si lo reconocemos y lo aceptamos nuestro hijo va a sentirse comprendido y aceptado y esto lo ayudará a aceptar y comprender a los demás.
  • Negociación: Este comportamiento surgió espontáneamente en Máx. Cuando queria algun juguete se acercaba al niño que lo tenía y le ofrecía una opción para intercambiar. Fomentar esta habilidad los ayudará a evitar arrancar el juguete o golpear para obtenerlo. Por eso tener escondido en la bolsa o cartera algún autito o muñequito para intercambiar puede ser práctico.
  • Reconciliar: Cuando los niños se ponen violentos y se pegan entre ellos es importante separarlos, tratar de que se pidan perdón y hacerles ver que lo que pasó ya está solucionado y que pueden seguir jugando en lugar de separarlos y evitar que vuelvan a interactuar. Si los niños son de la misma edad debemos tratar de que resuelvan sus diferencias solos, si se ponen muy violentos o la diferencia de edad es mucha deberíamos intervenir.

3) Jugar a la Peleita: La mayoría de los papás desconocen que jugar a pelearse les otorga a los preescolares una experiencia de aprendizaje muy valiosa, es más, tanto animales como humanos usan la simulación de peleas para interactuar con sus pares. Aunque pudiera parecer peligroso, la pelea simulada es positiva ya que marca un nuevo estadio en el desarrollo del niño debido que esta acción requiere de autocontrol por un lado y de la habilidad de simular con gestos. Al mismo tiempo les permite aprender a seguir ciertas reglas como pueden ser dejar al otro ganar ocasionalmente, no usar demasiada fuerza, no lastimar al otro jugador y asegurarnos que todos los participantes se están divirtiendo. Al jugar a pelearse el niño aprende a controlar las reacciones agresivas y disminuyen, de esta forma, la frecuencia de los golpes.

Tips Prácticos que Aplicamos en mi Familia:

  • EL Juego en Familia: En nuestro hogar todos los sábados por la mañana hacemos guerras de almohadas o jugamos a la peleita en la cama, siempre poniendo límites antes de empezar.
  • El Juego con Amigos: Cuando vemos que nuestros hijos juegan a las peleas con sus pares no les decimos que dejen de hacerlo, pero si nos acercamos y ponemos algunas reglas, por ejemplo: evitar golpear en la cara o en los ojos, parar cuando el otro niño ya no quiera jugar, no utilizar objetos. Es importante también hablar con los padres del otro niño para explicarles nuestro punto de vista.

La Buena Noticia:

Según el mismo reporte cuando los niños alcanzan los 4 años de edad la tendencia a agredir físicamente a sus pares ya ha decrecido sustancialmente. Una de las razones por las cuales a esta edad  los niños pueden controlarse mejor y según los hallazgos de otro estudio es que la corteza frontal de un niño entre 4 y 5 años está mucho más desarrollada que a los 2 o 3 años. La corteza frontal es la encargada de controlar cómo reaccionamos ante emociones fuertes. Un niño de 4 años que sigue usando la agresión física de manera regular y persistente para conseguir lo que quiere o para controlar la frustración puede requerir ayuda profesional.

Todos estos consejos y tips que comparto los implementamos en mi casa y mientras algunos han surgido de mi propia  lectura y análisis muchísimos han sido sugeridos por mi mejor amigo que es a la vez mi marido. Él ha cambiado radicalmente mi idea de crianza. Es una inspiración, lo admiro no solo como padre sino como ser humano y le dedico este Blog. 

Facebook: @mamaminimalista

Fuente: mamaminimalista.net

Ana_AcostaAna Acosta Rodriguez

Maestranda en Psicología Positiva Aplicada y experta en Mindfulness,  Inteligencia Emocional y Crianza con apego.

www.nutrimama.com

mamaminimalista.net/

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