¿Las emociones negativas son poco saludables, siempre?

En repetidas ocasiones hemos escuchado el impacto que tiene nuestra forma de pensar sobre nuestra forma de sentir. Nuestras emociones son el resultado de la forma de ver que tenemos sobre  las cosas que suceden. Antes de seguir avanzando sobre los sentimientos, te planteo unas cuestiones para reflexionar:

  • ¿Cuándo deberíamos cambiar nuestros sentimientos negativos?
  • ¿Son todos los sentimientos negativos “malos”?
  • ¿Podríamos encontrar algunos sentimientos negativos normales o incluso saludables?
  • ¿Nuestro objetivo debe ser estar siempre felices?

Estoy convencida de que algunos sentimientos y emociones negativas son saludables. Para cada emoción existe una versión sana y otra versión patológica. En lenguaje psicológico lo llamamos emoción adaptativa (en el sentido que se adapta y es coherente con nuestro entorno) y emoción desadaptativa. Una tristeza sana no es lo mismo que una depresión clínica. Un enfado constructivo no es lo mismo que un enfado patológico. Por ejemplo, si un ser querido fallece, es saludable llorar su muerte y compartir sus sentimientos con amigos y familiares. Esa tristeza puede expresar el amor que sintió por esa persona y los sentimientos de pérdida irán desapareciendo de forma natural con el paso del tiempo. La depresión clínica no tiene nada que ver con esto. Te marco a continuación algunas diferencias:

 

CARACTERÍSTICAS DE LA TRISTEZA QUE PODEMOS CONSIDERAR COMO SALUDABLE:

1. Estás triste pero no percibes una pérdida de autoestima.

2. Tus sentimientos negativos constituyen una reacción apropiada en un acontecimiento desagradable.

3. Tus sentimientos cesan al cabo de un tiempo.

4. Aunque te sientes triste, no estás desanimado con respecto al futuro.

5. Sigues llevando una vida productiva.

6. Tus pensamientos negativos son realistas.

 

CARACTERÍSTICAS DE LA DEPRESIÓN

1. Sientes una pérdida de autoestima.

2. Tus sentimientos negativos constituyen una reacción absolutamente desproporcionada en relación con el factor que desencadenó su estado depresivo.

3. Tus sentimientos pueden persistir indefinidamente.

4. Te sientes desmoralizado y estás convencido de que las cosas no mejorarán jamás.

5. Tiras la toalla de la vida y pierdes el interés por tus amigos y por tu carrera profesional.

6. Tus pensamientos negativos son exagerados y están distorsionados, por muy pertinentes que te parezcan.

¿Sigues pensando que las emociones negativas o desagradables son poco saludables? ¿Sabrías, ahora, diferenciar cuando se trata de una emoción adaptativa y cuándo no?

 

Irene Morales

Coach Espiritual 

www.IrenePsicoBio.com

Extraido de www.institutodraco.com

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El otro, mi espejo!

Siempre cuestioné mi relación con los espejos. Creo que los uso desde chica, y hoy reflexionando, entiendo que siempre estuvieron allí, sigilosos, escuchando. De manera asimétrica, yo entiendo que les hablaba, los adulaba, a veces los escondía, y hasta enojo de por medio, los rompía. Asimétrica digo, porque yo nunca me detuve a escucharlos.

Y tal vez eso sucedió, justamente, porque nunca me detuve. Hasta que lo esperes o no, lo creas o no, algo sucede para que necesaria o compulsivamente, debas frenar.

De un tiempo a esta parte, el hacer y frenar se convirtieron en ritmos acompasados de mi presente. Y sólo a partir de allí, mi relación con los espejos cambió.

Lo primero de todo, es que “espejo” ya no significa solamente esa superficie que refleja. Espejo es hoy, para mí, todos y cada uno de nosotros, que, sin saberlo, actuamos de manera casi sincronizada en esta vida. Y entonces mi espejo pasó a ser mi maestro, que no hace otra cosa que mostrarme y preguntarme a diario, aspirando a que con ello mi Ser crezca. Y entonces “espejo” pasaron a ser mis pares, mis amigos, mis colegas, mi pareja, mi familia y cada una de las personas con quienes me cruzara.

Y ahora entonces, eran cada vez más los espejos que yo tenía que escuchar…

¿Para qué haces lo que haces?, me preguntó hace unos meses. ¿Por qué te empecinas en no mostrarte frágil?, continuó, y siguió. ¿A qué le temes hoy? ¿Cómo le haces la vida más fácil a quienes te rodean? ¿Qué abrazo te falta? ¿Qué te duele? ¿Qué te inspira?

Esas preguntas se reflejaban en cada persona que aparecía, en las circunstancias que suceden, en las emociones y experiencias que se me aparecen y que vienen a mostrarme nuevas posibilidades.

Y por eso, de un breve tiempo a esta parte, entendiendo, repito, a todos y cada uno como un espejo nuestro, aprendí, entre otras cosas, a no bajar los brazos, aunque no tuviera más fuerza. Aprendí a abrazar más seguido, sin etiquetas. Aprendí a agradecer, cuando lo único que hubiera querido era enojarme y alejarme. Aprendí a mirar a la cara, a no ocultar mis lágrimas, a regalar más sonrisas.

Aprendí a escucharlos, a intentar al menos por un rato, ponerme en sus zapatos.

Vaya desafío entonces de convivir con tantos reflejos, con tantos espejos…

Y por eso ya me di cuenta, principalmente, que espejo somos todos y cada uno de nosotros mismos, que actuamos reflejándonos en otros, para expandirnos, luego de haber aprendido, con destino al infinito. Porque la vida es más que eso que te trae tu espejo. Es mucho, mucho más grande que eso.

 

tatiana_Bregi2Tatiana Bregi – Coach ontológico certificada

 

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La Magia del Orden

El título no es mío. Así se llama un libro que acabo de comprar siguiendo esos impulsos a los que  no me cuesta ceder. Las librerías siempre han sido para mí uno de esos lugares mágicos a los cuales simplemente no me puedo resistir. Había leído acerca del libro cuando recién salió a la venta. Pero ayer lo vi. Ahí estaba, sobre una gran tarima y  reluciente en la vitrina diciéndome  algo así como “cómprame”

Lo que estoy relatando  es justamente lo opuesto al supuesto básico del libro, no acumular. En efecto  Marie Kondo, la autora sostiene que nosotros acumulamos cosas materiales por la misma razón por la  que comemos excesivamente. Comprar compulsivamente al igual que comer y beber en exceso son intentos de aliviar el estress.  El orden, por el contrario nos ayuda a limpiarnos y nos libera, ya que con eso, no sólo   mejoramos nuestro entorno y lo embellecemos,  sino también ordenamos nuestra mente, ya que el desorden es la mayoría de las veces producto de nuestra propia confusión mental.

Dicho esto, prefiero pensar que esta compra  a pesar de ser impulsiva responde a mi deseo de mejorar  mi espacio haciéndolo más simple y armonioso. Esto parece ser siempre el deseo de las mujeres especialmente las que vivimos en familia y debemos organizar, no sólo nuestras cosas personales, sino también los espacios y los objetos en común, lo que implica muchas veces armonizar y respetar  lo que nosotros consideramos un ambiente limpio y despejado  con el concepto de  orden de los nuestros.

Pero.. ¿Cómo lograrlo? según la  autora la organización efectiva implica sólo dos acciones esenciales: eliminar cosas y decidir donde guardar el resto. Lo primero que parece fácil,  en realidad no lo es tanto ya que deshacerse de cosas, implica tomar decisiones  que muchas veces tocan algunos de nuestros sentimientos y emociones más profundos. De acuerdo a Kondo, poner tus cosas en orden también significa poner tu pasado en orden. El desechar lo que una vez te sirvió,  sirve para liberarse del pasado y concentrarse en el aquí y en el ahora.  Es en sus palabras  “como reajustar tu vida y saldar tus cuentas para dar tu siguiente paso hacia adelante”. ¿Profundo, cierto? Las invito a seguir leyendo del tema. Yo al menos, estoy descubriendo cosas fascinantes sobre mí misma,  mi relación con el pasado, con la persona que fui , pero también con quien soy ahora  y en convivencia con los míos.

Macarena Urenda Salamanca – Comunicadora Social

 

 

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7 señales de que tu relación de pareja va en la dirección correcta

Redacción Editorial Phrònesis – www.elartedesabervivir.com

No cabe duda de que el mejor “termómetro” en el terreno del amor serán siempre las emociones. Cuando, en una pareja, ambos integrantes crecen y aportan al crecimiento personal del otro, cuando existe confianza, comprensión, solidaridad, respeto, entendimiento físico y la complicidad de los mejores amigos, la presencia del ser amado se convierte en un “as bajo la manga” que promueve nuestra felicidad individual al tiempo que nos revela la magia de una felicidad mutua, una alegría compartida lúdicamente como comparten dos niños la danza del juego.

Sentirse a gusto siendo uno mismo y porque el otro es quien es, sentirse respaldado y valorado son per sé las señales más fidedignas de que hemos establecido una relación de pareja propicia para el enriquecimiento y el disfrute de la vida. No obstante, existen indicadores adicionales que quizás, en medio del día y día y de aquello que a lo interno de las parejas se vuelve habitual, pasa desapercibido u olvidamos poner sobre la balanza al momento de evaluar la madurez de nuestras relaciones. Después de todo, el “romanticismo” — contrario a lo que nos han enseñado — no lo es todo.

Cómo saber si estás en una buena relación de pareja

Toma nota de las siguientes siete señales que, según los psicólogos, se presentan en toda relación de pareja sana y estable.

¿Cuáles reconoces en tu relación?

Sé que estoy en una buena relación si…

  1.  Mi pareja y yo expresamos libremente nuestras opiniones y sentimientos

No se trata de compartir pensamientos o discrepancias en torno a la mejor salsa para acompañar las comidas, sino de un vínculo donde revelar nuestras angustias, miedos y fantasmas sea posible, porque contamos con el apoyo y acogida del ser amado.

La Asociación Americana de Psicología (APA) recomienda a las parejas, en especial a las que llevan un estilo de vida muy ajetreado o están casadas, apartar unos minutos al día para conversar acerca de temas de índole más personal, de manera que puedan mantenerse siempre en sintonía con la vida interna del otro.

  1. Tanto mi pareja como yo tenemos una vida fuera de la relación

La dependencia emocional es una de las problemáticas comunes que más afecta las relaciones de pareja.

La necesidad de estar cerca del compañero sentimental, emocional o físicamente, da lugar a los celos, la posesión y la manipulación, es debido a eso que las parejas integradas por personas independientes que no experimentan ansiedad al estar separadas del ser amado para atender las obligaciones personales tienden a ser más estables, sanas y duraderas.

El psicólogo y escritor Walter Riso hace énfasis, en este aspecto, en el requisito indispensable de no dejarse absorber por la vida en pareja, sino conservarse como un individuo libre que participa voluntariamente en una relación, pero que no pertenece a ella.

  1. Mi pareja y yo nos inspiramos mutuamente para crecer en el plano personal

Una relación de pareja donde ambos miembros se motivan y apoyan para crecer en el ámbito personal o profesional es una relación de camaradería donde no existe el egoísmo y, por tanto, es un vínculo sano.

Si, por el contrario, sientes que tu pareja te retiene de algún modo o que sabotea tu crecimiento individual, podrías estar en medio de una relación perniciosa que ocasione, a mediano o largo plazo, heridas de consideración sobre tu autoestima.

  1. Mi pareja y yo sentimos admiración por las cualidades del otro

La admiración (reconocimiento y valoración) no debe ser confundida con la idolatría (reconocimiento, exageración y valoración obsesiva).

Que tu pareja te admire implica que es capaz de ver más allá de la superficialidad y apreciar tus virtudes y cualidades positivas, incluso aquellas que tú mismo desestimas. A veces, es el reflejo en los ojos del ser amado, donde se nos muestra más fuertes y rebosantes, lo que nos contagia de valentía para emprender nuevos caminos y abrirnos paso hacia nuestros sueños.

  1. Existe solidaridad y comprensión entre ambos

“Si te duele, me duele”.

Puede parecer una premisa demasiado drástica, pero en lo absoluto sugiere que debamos fusionarnos con nuestra pareja hasta perder la separatidad de las propias emociones. Se trata, más bien, de desarrollar una empatía amorosa que nos permita estar en conexión con los sentimientos de la persona que amamos, que despierte cada fibra de nuestra sensibilidad y nos motive a tomar acción, a reconfortar al ser amado, a ofrecer lo mejor de nosotros para el alivio de alguien más.

Las relaciones de pareja son un equipo de dos unidades donde los vaivenes de la vida pueden hacer tambalear un par de piernas en cualquier momento, pero jamás derrumbarlas ni aplastar el espíritu ante la mirada indiferente del otro.

  1. Cada uno aporta a la relación con igual interés y dedicación

Es cierto que cada persona posee una forma característica de expresar afecto, y que esta forma puede ser singularmente distinta de las demás. Sin embargo, la diversidad de recursos y maneras de expresar amor no debe ser excusa para fenómenos como los “amores a medio tiempo” o los “amores clandestinos”, donde uno de los miembros de la relación integra y hace partícipe al otro en su vida, mientras el otro parece ir y venir de vez en cuando, medir su tiempo con la pareja o esperar que sea ella quien tome siempre la iniciativa.

Como dejó en papel Julio Cortázar: “Me atormenta tu amor que no me sirve de puente, porque un puente no se sostiene de un solo lado”.

  1. Tanto mi pareja como yo reconocemos y respetamos nuestras diferencias

Una de las razones esenciales para definir y conservar la idea de una relación de pareja formada por dos personas y no por una “unión metafísica” es que los gustos, la filosofía de vida, las prioridades y los esquemas de valores difieren enormemente de un individuo a otro, incluso si existen puntos de coincidencia en ciertos aspectos.

Un refrán muy popular dice que cuando dos personas piensan exactamente lo mismo es porque una de las dos no está pensando. Una relación constructiva y madura es aquella donde la pareja fomenta el libre pensamiento y la libertad emocional del otro, donde no se aspira a suprimir las preferencias individuales ni a imponer las propias.

“Ser y dejar ser”, dicen los sabios.

Escrito por: Editorial Phronesis

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Nuestra mente atormentada

¿Has notado alguna vez cómo influye el bajo estado de ánimo en tu cuerpo, en tu postura o  en tu forma de moverte?

El psicólogo Johannes Michalak estudió las diferencias entre el modo de caminar entre personas deprimidas y personas no deprimidas. En el estudio se descubrió que las personas deprimidas caminaban más lentamente y movían menos los brazos, apenas movían la parte superior del cuerpo arriba y abajo, sino más bien hacia los lados. Caminaban con la espalda hundida, inclinados hacia delante. Esa postura no se debe únicamente al hecho de estar deprimido. Haz una prueba: siéntate durante un minuto, sólo un minuto, con los hombros inclinados hacia delante, la cabeza hacia abajo. Observa cómo te sientes cuando haya transcurrido el tiempo. Si crees que tu estado de ánimo ha empeorado, termina el experimento  cambiando a una postura erguida, com la cabeza equilibrada sobre los hombros y el cuello. ¿Qué sucede ahora?

Como has podido experimentar, no sólo los pensamientos y los estados de ánimo se alimentan mutuamente y pueden llegar a estropear el bienestar: nuestro cuerpo también está implicado. Esto se debe a que la mente no es un ente aislado, es una parte fundamental del cuerpo, y ambos comparten continuamente información emocional. Por ejemplo, cuando vemos a alguien sonreír, casi siempre devolvemos la sonrisa. No podemos evitarlo, sonreír es contagioso. Entonces, si el simple acto de sonreír puede hacerte feliz (aunque sea forzado y aunque sea por tan sólo un momento), y si sonríes además te devuelven la sonrisa, este acto puede incrementar tu propia felicidad. Es un círculo vicioso… Virtuoso!

Pero cuidado, existe un círculo vicioso igual y opuesto: cuando percibimos una amenaza, real o imaginaria, nos tensamos con el fin de prepararnos para la lucha o la huida. Esta reacción puede manifestarse como un gesto de enfurruñamiento, molestias estomacales o tensión en los hombros. La mente percibe la tensión, y la interpreta como una amenaza, lo que provoca que el cuerpo se tense más… y ya estamos  dentro del círculo.

Ahora intenta conectar con la posible sensación de cansancio en tu cuerpo… ¿lo tienes? Nota el nivel de cansancio. Cuando tengas esa sensación en mente, plantéate algunas preguntas al respecto:

  • ¿Por qué me siento cansado?
  • ¿Qué me pasa?
  • ¿Qué dice de mí esa sensación?
  • ¿Qué va a pasar si no me deshago de ella?

Piensa por un momento en todas esas preguntas, deja que revoloteen por tu mente, intenta buscar una respuesta convincente una y otra vez hasta que la encuentres…

Después de unos minutos de haberlo intentado, ¿cómo te sientes ahora? Probablemente peor. Esto se debe a que bajo esas preguntas subyace el deseo de librarse del cansancio, y hacerlo  de manera racional, intentando encontrar las razones por las que ha aparecido, su significado, sus posibles consecuencias… La tensión, la infelicidad o el agotamiento no son problemas que se puedan resolver. Son emociones. “Simplemente” reflejan estados de la mente y el cuerpo. Entonces, no podemos resolverlos: sólo podemos sentirlos.

Atrévete a sentir y a fluir con esas emociones agradables y también con las desagradables. Sólo así cambiará tu manera de relacionarte con ellas. ¡Atrévete!

 

Irene Morales

Coach Espiritual

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Extraido de www.institutodraco.com

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Científicos Canadienses: 3 Tips Para que tu Niño ya No Pegue

Cuando llegan los “terribles 2” la mayoría de las mamás caemos en la desesperación. De golpe y porrazo nuestro bebé amoroso y dulce se transforma en un pseudo adolescente furioso que grita, hace berrinches y le pega a otros niños. Simplemente no sabemos cómo superar esta etapa sin tener que recurrir a los gritos,  los castigos o “la chancla”.

Uno de los comportamientos que particularmente me preocupaba de mi hijo era que cada vez que salíamos a jugar con otros niños él los empujaba, les pegaba o invadía su espacio personal. Esta situación me estresaba mucho. Creía que era el único que se comportaba así y muchas veces ya no tenía ganas de salir con él porque no sabía cómo controlarlo. Me sentía la peor madre del mundo.

Por eso, en este artículo voy a abordar particularmente el tema de los niños preescolares que pegan a sus pares dejando las rabietas y berrinches para un próximo artículo. También les daré tips para desarrollar las habilidades que harán que sus hijos disminuyan los episodios de agresión física.

Por qué pegan los niños pequeños?

Lo primero que pensé cuando Máx empezó a pegarle a otros niños (tenía 18 meses) era que me estaba desafiando, que estaba probando mi paciencia y tolerancia, que le gustaba sacarme de quicio. Comencé entonces a devorar libros de crianza y debatir con mis amigas.

Comprendí entonces que lo que mi hijo tenía era pura frustración y ansiedad. Él quería hacer amigos pero no sabía cómo. A su manera y con limitadas habilidades sociales y lenguaje estaba tratando de comunicarse conmigo y con sus pares, de llamar la atención de la única forma que conocía hasta el momento: los gritos, la contradicción y la violencia física. Él era demasiado chico para entender qué podía llamar la atención de manera positiva. Tenía deseos y necesidades pero aún no encontraba la forma de hacerse entender.

Descubrí que las razones principales por las que él actuaba de forma violenta eran: frustración, escasas habilidades sociales y falta de dominio del lenguaje verbal propias de un niño tan pequeño.  Pero también aprendí que existen causas funcionales del desarrollo del cerebro y hasta genéticas por las cuales la mayoría de los niños a esa edad reaccionan violentamente en algunas ocasiones. Lo que yo pretendía como mamá era ayudar a mi bebe a superar esta etapa sin tener que recurrir a los gritos o a los golpes: ¿Cómo voy a enseñarle a no pegar pegándole? Es totalmente inconsecuente.

En este sentido y según el reporte “El aprendizaje temprano previene la violencia juvenil” realizado por la Agencia de Salud Pública de Canadá el 70% de los niños entre 2 y 3 años pegan a sus pares, mientras que el 80% de los niños de 30 meses tomará por la fuerza un objeto deseado y el 25% de los niños de 17 a 30 meses morderán a otros. En los preescolares la agresión física ocasional No es un signo de un problema de conducta pero si se transforma en la única forma de conseguir lo que quieren deben ser observados por un profesional. En dicho reporte se exponen hallazgo científicos sobre la violencia en niños y adolescentes en base al análisis de numerosas investigaciones que citan, es muy interesante.

Se mencionan también las Habilidades que han adquirido los Niños Pacíficos que ya no pegan y son las siguientes:

  1. Desarrollo del Lenguaje:  La fluidez del lenguaje involucra dos habilidades: La de decodificar lo que los demás dicen y la de hacernos entender por otros. Cuando los niños las dominan adquiere una nueva herramienta para expresar su frustración sin la consecuencia negativa de la violencia física. En términos generales a mayor desarrollo del lenguaje, menor serán las veces que el niño usará la agresión física y viceversa.

Tips Prácticos que Aplicamos en mi Familia:2016-11-12 17.46.41

  • Romper el Hielo: Cuando Max iba a jugar con otros niños nosotros nos acercabamos a ellos y a modo de intérpretes los presentamos: “Hola, el es Max, tiene 2 años y quiere jugar contigo. ¿Cómo te llamas?”. Este simple hecho fue la causa de un cambio sustancial en la relación de nuestro hijo con otros niños. Esto es de gran ayuda entre los 2 y 3 años mientras el niño aprende a hablar y formar oraciones más complejas.
  • Guiarlos para Comunicarse: Aunque el niño esté dominando progresivamente el lenguaje en algunas ocasiones puede recurrir al grito, al sollozo o al golpe,  por ser una reacción más instantánea. Lo que podemos hacer es explicarles que ellos ya saben hablar y que para nosotros es más fácil ayudarlos si nos dicen con palabras lo que les molesta. Otra forma es describir la situación: “¿Se te cayó tu juguete y eso te hace sentir enojado?
  1. Desarrollo de Habilidades Sociales: Mientras más habilidades sociales el niño aprenda las reacciones agresivas disminuirán. Dichas aptitudes incluyen compartir, ayudar a otros, esperar su turno, hacerse comprender, la empatía a sus pares y el comprometerse a realizar algo. Estos comportamientos nos están mostrando la habilidad del niño para acercarse, entender a los demás y complacer a los mayores y a sus pares. Al dominar estas capacidades los niños aprenden otras formas de obtener lo que quieren o necesitan de una manera positiva evitando el conflicto.

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  • Empatía: Hablar sigue siendo lo más importante en la relación con nuestro hijos. Describir situaciones conflictivas que pasan alrededor con otros niños o adultos y preguntarles como se sentirian si les pasara lo mismo los ayuda a desarrollar la empatía. Del mismo modo cuando algún compañerito se niega a compartir sus juguetes o jugar con ellos podemos hacerles ver que feo se siente.
  • Los Turnos: Los preescolares están aprendiendo a compartir, pero nunca debemos obligarlos a hacerlo, sus juguetes son de su propiedad. Si no respetamos esto no estamos tomando en cuenta sus sentimientos y probablemente lo hacemos de manera inconsciente para no quedar mal con los otros padres presentes. Es importante tener en cuenta que a esta edad aun no comprenden qué al prestar un juguete lo recuperarán, todavía la temporalidad es complicada para ellos y cree  que cuando prestan el juguete nunca más lo tendrán.  La alternativa es sugerir turnos de juego con los otros niños y contarles que es mucho más divertido compartir que jugar solo, estos turnos deben expresarse con temporalidad acorde a la edad del niño, por ejemplo: cada uno dará dos vueltas en el triciclo (y las contamos). Pero si el niño se rehúsa no hay que obligarlo, con el tiempo irá adquiriendo esta habilidad si repetimos la situación y lo respetamos.
  • Aceptar sus emociones: Es importante evitar frases del tipo “no pasa nada”, porque de esta forma estamos enseñándoles que cuando algo malo o feo pasa debemos negarlo y hacer como que todo está bien y emocionalmente esta actitud es desfavorable. La realidad es que el niño se golpeo y le duele, si lo reconocemos y lo aceptamos nuestro hijo va a sentirse comprendido y aceptado y esto lo ayudará a aceptar y comprender a los demás.
  • Negociación: Este comportamiento surgió espontáneamente en Máx. Cuando queria algun juguete se acercaba al niño que lo tenía y le ofrecía una opción para intercambiar. Fomentar esta habilidad los ayudará a evitar arrancar el juguete o golpear para obtenerlo. Por eso tener escondido en la bolsa o cartera algún autito o muñequito para intercambiar puede ser práctico.
  • Reconciliar: Cuando los niños se ponen violentos y se pegan entre ellos es importante separarlos, tratar de que se pidan perdón y hacerles ver que lo que pasó ya está solucionado y que pueden seguir jugando en lugar de separarlos y evitar que vuelvan a interactuar. Si los niños son de la misma edad debemos tratar de que resuelvan sus diferencias solos, si se ponen muy violentos o la diferencia de edad es mucha deberíamos intervenir.

3) Jugar a la Peleita: La mayoría de los papás desconocen que jugar a pelearse les otorga a los preescolares una experiencia de aprendizaje muy valiosa, es más, tanto animales como humanos usan la simulación de peleas para interactuar con sus pares. Aunque pudiera parecer peligroso, la pelea simulada es positiva ya que marca un nuevo estadio en el desarrollo del niño debido que esta acción requiere de autocontrol por un lado y de la habilidad de simular con gestos. Al mismo tiempo les permite aprender a seguir ciertas reglas como pueden ser dejar al otro ganar ocasionalmente, no usar demasiada fuerza, no lastimar al otro jugador y asegurarnos que todos los participantes se están divirtiendo. Al jugar a pelearse el niño aprende a controlar las reacciones agresivas y disminuyen, de esta forma, la frecuencia de los golpes.

Tips Prácticos que Aplicamos en mi Familia:

  • EL Juego en Familia: En nuestro hogar todos los sábados por la mañana hacemos guerras de almohadas o jugamos a la peleita en la cama, siempre poniendo límites antes de empezar.
  • El Juego con Amigos: Cuando vemos que nuestros hijos juegan a las peleas con sus pares no les decimos que dejen de hacerlo, pero si nos acercamos y ponemos algunas reglas, por ejemplo: evitar golpear en la cara o en los ojos, parar cuando el otro niño ya no quiera jugar, no utilizar objetos. Es importante también hablar con los padres del otro niño para explicarles nuestro punto de vista.

La Buena Noticia:

Según el mismo reporte cuando los niños alcanzan los 4 años de edad la tendencia a agredir físicamente a sus pares ya ha decrecido sustancialmente. Una de las razones por las cuales a esta edad  los niños pueden controlarse mejor y según los hallazgos de otro estudio es que la corteza frontal de un niño entre 4 y 5 años está mucho más desarrollada que a los 2 o 3 años. La corteza frontal es la encargada de controlar cómo reaccionamos ante emociones fuertes. Un niño de 4 años que sigue usando la agresión física de manera regular y persistente para conseguir lo que quiere o para controlar la frustración puede requerir ayuda profesional.

Todos estos consejos y tips que comparto los implementamos en mi casa y mientras algunos han surgido de mi propia  lectura y análisis muchísimos han sido sugeridos por mi mejor amigo que es a la vez mi marido. Él ha cambiado radicalmente mi idea de crianza. Es una inspiración, lo admiro no solo como padre sino como ser humano y le dedico este Blog. 

Facebook: @mamaminimalista

Fuente: mamaminimalista.net

Ana_AcostaAna Acosta Rodriguez

Maestranda en Psicología Positiva Aplicada y experta en Mindfulness,  Inteligencia Emocional y Crianza con apego.

www.nutrimama.com

mamaminimalista.net/

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Conoce cómo influye la alimentación en la salud física y emocional

Los alimentos ejercen diversos resultados en el organismo, como el denominado efecto placebo, que se relaciona con la disposición de la persona hacia lo que consume. La nutricionista de Clínica Vespucio, Paulina Mella, aborda cómo la comida puede repercutir en la salud y entrega recomendaciones para evitarlos o reemplazarlos por otros que sí aportan beneficios.

La rutina y las preocupaciones diarias muchas veces impiden que una persona dedique tiempo a comer saludablemente y ante el descuido termina ingiriendo productos altos en grasa y con poco aporte nutritivo. Sin embargo, es un punto que no se debe pasar por alto, pues los alimentos pueden repercutir en la salud física y emocional.

La especialista de Clínica Vespucio, Paulina Mella, explica que los alimentos ejercen diversos resultados en el organismo, como el denominado efecto placebo, que se relaciona directamente con la disposición de la persona hacia lo que consume, donde queda claro que esta sensación no tiene que ver con los compuestos químicos, sino con el poder de la mente. “Para lograr el resultado, solo basta la confianza de que éste ejercerá una acción positiva. Además es importante no prejuzgar ciertos alimentos sobre todo si son muy beneficiosos, como por ejemplo, el caso de las legumbres donde tiende a asociarse que produce hinchazón”, explica la especialista.

Por otra parte, existen una serie de comportamientos frente a las comidas, lo que está determinado por la experiencia que haya tenido la persona. La nutricionista de Clínica Vespucio, explica “que los simbolismos o cargas afectivas que se generen en torno a los alimentos son los que, posteriormente, establecerán la aprobación o el rechazo”.

Lo que sí está claro, es que no se debe abusar del acto placentero de comer, ya que esto podría provocar serios problemas de salud a mediano y largo plazo, más aún si se abusa de los alimentos que aportan un bajo valor nutricional y un alto contenido de sustancias altas en grasas. “Es fundamental no asociar emociones a alimentos, no premiar ni castigar con estos. Esa es una forma de causar muchos estragos nutricionales/emocionales en la vida adulta”, sostiene

El equilibrio perfecto

Para lograr un equilibrio en la alimentación, la nutricionista explica que se deben conjugar varios aspectos, pero el más importante es respetar los horarios entre una y otra. “Cuando la persona pasa por alto o se salta una comida, es posible que aumente su ansiedad e irritabilidad, por lo que sus emociones se hacen más susceptibles y está más vulnerable a comer de más y en horarios no adecuados. Además se debe crear un ritmo en lo que ingerimos, para respetar los otros ritmos del organismo, la respiración, procesos celulares, absorción, digestión, todo genera un pulso, tanto individual, como con el entorno. Por ejemplo, ciclos como la noche, el día y estaciones del año, entre otros, son factores que influyen”, comenta.

 

Existen también otras instancias que marcan la diferencia al momento de asimilar la comida de manera adecuada. La especialista explica que “es importante enfocarse en esta acción, dejando de lado las preocupaciones y el apuro”. Asimismo, recomienda “sentarse a la hora de comer y lo ideal es hacerlo en familia o con más gente, ya que la conversación y la dinámica que se genera en esta instancia ayudan a la desconexión, especialmente laboral”.

 

Es importante destacar que, en muchas ocasiones el comer se trasforma en un buen aliado y esto puede ocurrir por varios motivos, como insatisfacción, tristeza o depresión, afirma la experta de Clínica Vespucio, quien asegura que “para paliar ese dolor interno, la persona tiende a comer grandes cantidades de comida para calmar ese estado emocional. Esto provoca que se liberen ciertas hormonas que generan placer, pero existen otras formas de secretarlas con acciones más positivas para nuestra salud”.

 

Lo anterior, además de agudizar la situación, puede acarrear serios problemas de salud, como sobrepeso u obesidad y alteraciones en el sueño.

 

Recomendaciones

La nutricionista de Clínica Vespucio, entrega algunos consejos sobre los alimentos más adecuados  que ayudan a mantener un bienestar físico y mental:

 

  • Si tienes antojos de hidratos de carbono, elige los integrales.
  • No te límites a la pasta o arroz blanco. Escoge otras opciones de cereales como la quínoa, el mijo, amaranto, cuscús, trigo sarraceno y el arroz integral.
  • Descubre nuevas recetas ligeras y saludables para volver a nutrir tu cuerpo de la forma correcta, para volver a tener el nivel de energía justo que necesitas para quitar fuerza a la situación que estás viviendo.
  • Una buena opción para acompañar las ensaladas son las semillas, ya sea de sésamo, lino, calabaza o chía. Todas son una importante fuente de minerales.
  • Consuma frutas y verduras, ya que son una buena fuente de antioxidantes. Estos últimos son los encargados de neutralizar a los radicales libres, que dañan las membranas celulares y el ADN.
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Cómo podemos alcanzar estabilidad emocional

Aunque a veces nos cueste, es fundamental ser capaz de aceptar todo el rango de emociones que surgen en nosotros, las negativas también. Solo así tendremos la posibilidad de manejarlas adecuadamente. ¿Qué estrategias podemos utilizar e implementar cuando nos encontremos con emociones difíciles?

1) Experimentar la vida de todas las maneras posibles.

Experimentar lo placentero, lo desagradable, lo dulce, lo amargo, la luz, la oscuridad, las alegrías y las tristezas. La vida está hecha de dualidades, para poder trascenderlas. La experiencia nos permite madurar e integrarlo todo dentro de nosotros para enriquecernos y crecer.

Desarrollar la madurez y la fuerza interior lleva tiempo, y proviene de lecciones, pérdidas y triunfos. También de haber pasado por dudas y a veces perderse en el camino.

Para comprendernos a nosotros mismos,incluyendo las emociones,  fortalezas, y debilidades, necesitamos tener experiencias de vida variadas. Es la única manera de crecer y convertirnos en mejores seres humanos.

2) No confundir amor con apego

Llamamos amor a cualquier cosa que se le parece, y a veces solo de lejos. El amor no tiene nada que ver con el apego y la dependencia. Cuando dos personas internamente maduras están enamoradas, una de las grandes paradojas de la vida sucede: están juntos y sin embargo tremendamente solos. Están juntos por elección y se ayudan mutuamente para seguir siendo libres. No hay juegos de poder en la pareja, ni política, ni comercio, ni ganas de dominar. Sólo libertad y amor profundo.

Muchas de nuestras emociones difíciles surgen debido a nuestras relaciones y apegos a los demás. Cuando el amor es de verdad no hay lazos que atan, solo crecimiento y apertura.

3) Escucha tu voz interior

La voz interior es la que corresponder a nuestro Ser. Es una suave voz tranquila. No grita, y es calmada. Ahora hay que hacer silencio en nuestra cabeza para poderla escuchar sin que pase desapercibida. Tenemos tal cacareo interno y tantas voces en la mente que dictan continuamente cómo actuar y qué hacer, que suele resultar difícil mirar hacia el fondo y entender quiénes somos realmente y poder seguir nuestra guía interna.

No obstante, la comprensión de nosotros mismos y lo que realmente deseamos y necesitamos en la vida es crucial para llegar a ser maduro y emocionalmente estable.

Por eso la meditación y la introspección son tan importantes. Nos proporciona la oportunidad de escuchar esa valiosa voz interna.

4) No temer las emociones negativas

Las emociones solo son portadoras de mensajes y no tienen porqué conllevar una reacción inmediata perjudicial. La tristeza puede dar profundidad. La felicidad nos proporciona expansión. La tristeza da raíces. La felicidad fructifica en flores. La felicidad es como un árbol que sube hacia el cielo, y la tristeza es como las raíces que descienden al corazón de la tierra. Ambas son necesarios, y cuanto más alto se eleva un árbol, más profundamente se extiende también. Ahí está su equilibrio.

Sin tristeza, no podemos tener felicidad. El yin y yan de los orientales en la Tierra se cumple siempre. Muchos de nosotros intentamos evitar las emociones negativas porque no nos gusta experimentarlas. Pero la verdad es que ignorarlas, ocultarlas o reprimirlas eventualmente las empeora, y con consecuencias perniciosas.

Para aceptar nuestras emociones, lo mejor es aprender a observarlas sin identificarse con ellas. Para ello, el entrenamiento en Mindfulness resulta de gran ayuda. Y desde ahí, desarrollar la autocompasión y la comprensión de todo lo que ocurre dentro de nuestra mente y cuerpo, y también en nuestra vida. Ese es el camino.

 

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El sobrepeso según la BioEmoción: ¿Qué te sobra en realidad?

¿Te has dado cuenta que te sobran algunos kilitos y no sabes cómo hacer para desprenderte de ellos? Todos, en alguna ocasión, es posible que nos hayamos encontrado en esta situación. El problema viene cuando, después de hacer dieta y ejercicio físico, nuestro peso “ideal” se esfuma al poco tiempo.

Es fácil que esta situación nos lleve a un estado de desmotivación, baja autoestima… En definitiva, a no estar a gusto con uno mismo.  ¿Por qué no te funciona la dieta? ¿Por qué recuperas el peso perdido? No te funciona porque hay un conflicto emocional activo. Este conflicto te impide mantener tu peso ideal. Debemos hallar qué sentido biológico tiene ese conflicto, qué me aporta y por qué lo mantengo.

¿Cuál es el sentido biológico del sobrepeso?

Nosotros acumulamos grasa en nuestro cuerpo como una solución biológica de adaptación, que nos permite sobrevivir. La grasa nos ayuda a protegernos del frío. De alguna forma, vivimos una necesidad de ser vistos (por eso me hago más grande), de reconocimiento. Otro sentido biológico es hacer reservas energéticas para momentos de carencias, siempre desde nuestra percepción, ya que para nuestro inconsciente, lo real y lo imaginario es lo mismo.

¿Qué conflicto se esconde detrás del bloqueo emocional? 

Normalmente encontramos un conflicto estructural de abandono y de separación. De forma arcaica, estar solo es sinónimo de estar en peligro. La función de aumentar el peso debe ser entendida como una prevención a algo que va a ocurrir, por lo tanto debemos buscar el conflicto en el futuro.

 ¿Qué emoción biológica se oculta?

Las personas con sobrepeso suelen tener sentimientos de miedo y se suelen sentir desprotegidas, en muchos casos suelen ser personas con carencias afectivas e insatisfacción sexual. La comida se convierte en un paliativo de su insatisfacción, del tipo que sea. El sobrepeso también lo favorece la soledad, el aburrimiento, la tristeza, el rechazo, un sentimiento de fracaso, la sensación de impotencia y las ideas negativas. ¡Cuida tus interpretaciones y tus pensamientos! Porque creer es crear.

El exceso de grasa se almacena entre mi ser interior y el medio exterior, me indica que inconscientemente quiero aislarme en mi comunicación con el exterior. Hay un vacío entre yo y el mundo exterior. Así escondo mi inseguridad al estar expuesto, al ser vulnerable y así, quiero evitar estar herido. El alimento terrestre representa también un alimento emocional. Por lo tanto, como excesivamente para colmar un vacío interior.

¿Cómo libero esa emoción biológica?

En primer lugar,  hay que estar dispuestos a cuestionarnos nuestras creencias. Es el primer paso para poder cambiarlas. Eso nos ayudará a poder ver una determinada situación de otra manera. A partir de ahí es cuestión de hacer un cambio profundo de creencias. Las personas con sobrepeso suelen tener creencias muy desvalorizantes como “no soy suficiente”, “no valgo”, “necesito estar a la altura”, “tengo que luchar”… En la medida que cambiemos nuestras creencias de base, podremos ver la vida de otra manera y encontrar nuevos recursos para cada situación.

Recuerda: la causa probable del sobrepeso es el miedo, necesidad de protección, la huida de los sentimientos, la inseguridad y el rechazo de uno mismo. El nuevo modelo mental que debes adquirir es “Estoy en paz con mis sentimientos. Estoy a salvo donde estoy. Yo creo mi propia seguridad. Me amo y me apruebo”.

Irene Morales

Coach Espiritual 

www.IrenePsicoBio.com

Extraido de www.institutodraco.com/es

 

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