¿Cómo nos define nuestro rol en la familia?

Dentro de un grupo familiar, cada persona tiene características únicas y genera relaciones diferentes con su entorno. De hecho, los vínculos que se crean desde la infancia con los padres y hermanos, determinan la forma de entender el mundo y enfrentarse a las oportunidades y dificultades de la vida. Así lo explica el psicólogo de Clínica Vespucio, Daniel Holloway, quien además se refiere a la importancia de dedicar tiempo de calidad a los hijos para promover su desarrollo.

Es común sentir que el lugar que cada hermano ocupa en la familia define algunos aspectos de su personalidad. Ya sea regalón, independiente, responsable o carismático, en muchos casos lo atribuimos a su condición de hermano mayor, de al medio o menor. “Efectivamente hay ciertos patrones de relaciones familiares que van generando esquemas o roles que luego utilizamos para enfrentarnos al mundo fuera de la casa”, afirma el psicólogo de Clínica Vespucio, Daniel Holloway.

De hecho, entre los hermanos se va generando un sistema propio en el que surgen lazos fraternos de cooperación y competencia, donde la atención de los padres es uno de los factores de mayor relevancia. Por otra parte, el especialista destaca que los primeros ensayos por alcanzar cierta autonomía ocurre también en estas relaciones, donde los hermanos “forman acuerdos entre ellos para ‘deshacerse’ un rato de los papás o dejarlos ajenos a sus actividades”.

Así, dentro de la familia se generan pautas relacionales que configuran los roles. Estos son verdaderos esquemas internos que determinan nuestra forma de pensar, sentir y actuar, incluso en la vida adulta. “Es un esquema práctico, simple y convencional desde el cual le damos sentido a lo que somos, y que comienza a construirse desde nuestro nacimiento”, afirma el psicólogo.

El lugar de los hermanos

Las características de personalidad de los hermanos tienen relación con la forma en que los padres van asumiendo la paternidad con cada uno de sus hijos. Por ejemplo, en muchos casos, los mayores son los que reciben más atención y, a su vez, también son los receptáculos de toda la ansiedad de los padres primerizos que no saben cómo enfrentar esta nueva etapa. “Generalmente son los que tienen las normas más definidas, considerando que mientras van llegando los otros hermanos, los papás tienden a relajarse con ciertas conductas”, destaca Daniel Holloway.

Uno de los aspectos más importantes respecto a la relación que se genera con los papás, es que debe existir cierta seguridad básica para los niños. Esto implica reconocer que ellos están presentes y destacar las habilidades propias de cada uno, ya que “si esto no está incluido a lo largo del desarrollo de los hijos, aunque sea con palabras o gestos pequeños, no les permitirá desenvolverse de manera fluida con su entorno”, asevera el especialista.

¿Cómo mejorar estos vínculos?

Considerando cómo nos definen los primeros vínculos que generamos dentro de la familia, existen medidas que los padres pueden adoptar para mejorar el desarrollo de sus hijos y las relaciones que ellos crean con el exterior:

  1. Tiempo de calidad

Es importante dedicarle a cada hijo un tiempo de calidad y cantidad suficiente. “Aunque sea media hora, estos momentos deben ser libres de celulares y televisión, priorizando lo que el hijo o hija quiere expresar, con el objetivo de conocerlos, saber qué está pasando con ellos, orientarlos, recibir su afecto y entregarles afecto”, asegura el psicólogo.

No existe un tiempo específico recomendado, ya que depende de la rutina de cada familia y el número de hijos. La idea es atender no sólo de forma grupal, sino que a su vez individual a cada niño como persona que tiene características distintas y únicas.

  1. Límites

Dedicar tiempo a los hijos es también una instancia para establecer límites, que son fundamentales para el desarrollo integral de los niños y su preparación para la vida adulta. Lo anterior, los ayuda a reconocer sus capacidades y posibilidades mientras desarrollan autorregulación, el manejo de las frustraciones y la autonomía. “Es inevitable que los niños demanden de los padres toda su atención y les exijan de forma inmediata la satisfacción de antojos y caprichos, lo importante es no ceder ante esto”, dice el profesional.

Además, los padres requieren tiempos de descanso y los niños deben aprender a reconocer y respetar esos espacios. Así, fijar límites ayuda a desarrollar creatividad ya que obliga al niño a buscar otras alternativas. “En la vida fuera de casa, muchas veces uno tiene que aceptar que existen cosas que no podrá tener o que quizás con esfuerzo alcanzará más adelante. Si uno les entrega todo a los hijos, no permite que ellos aprendan a manejar esa realidad por sí mismos”, advierte Daniel Holloway.

Además, si no existen límites, la satisfacción siempre es inmediata, por lo tanto los niños no aprenden a valorar lo que tienen. “Se fomenta la conducta del consumo, en la que todo se vuelve desechable, desde los objetos materiales hasta las relaciones”, concluye el especialista.

 

Foto portada: by Victoria Borodinova from Pexels

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¿Está la Industria de la Autoayuda realmente Rota?

Si ya pasaste por los libros de autoayuda tipo “El secreto del Secreto de la Ley de la Atracción para pedirle cosas al universo y manifestar tus deseos” …

Habrás descubierto que después de algunos intentos fallidos, empezás a pensar que estás teniendo problemas para manifestar tu realidad, y que la técnica para “atraer” la abundancia y la pareja ideal, le debe estar funcionando a todos menos a vos

¿Está la industria de la autoayuda y el crecimiento personal rota?

Para empezar, cuando se trata de lograr objetivos, no te van a faltar tácticas, gurus, cursos motivacionales. Y todos con la misma promesa: Hacer realidad tus más grandiosos sueños.

Honestamente, te enseñan tácticas para principiantes, y no te dan la claridad que precisás…

Así que ¿Te parece si aclaramos el tema?

Los nombres de esos programas son diferentes, pero generalmente la mayoría siguen el mismo proceso:

1. Decidí lo que querés, fijá tus metas.

2. Hablá de tus sueños con tus amigos y familiares

3. Poné una fecha límite

4. Separá la meta en pasos

5. Encontrá a alguien que logró ese objetivo, o uno similar, y modelá su actitud y sus creencias

6. Repetí afirmaciones todos los días hasta creer en eso

7. Tomá acción

8. Repetí los pasos 6 y 7.

Entonces… ¿Está la industria de la autoayuda y el crecimiento personal realmente rota? No. No hay nada de malo con estos pasos. Los pasos funcionan.

El problema está en si tu sistema de hábitos y tu sistema de creencias apoyan tus metas, o no. Es decir, si estás haciendo lo que debés hacer para tener los resultados que querés (enfocarte en las cosas correctas), y si realmente crees que los objetivos que te fijás son posibles.

Creer en que podés lograr tus objetivos, y concretamente hacerlo, funciona como un músculo (si, estoy comparando a la confianza con un músculo)… Si no lo entrenás, el músculo de la confianza se queda débil, flojo, pobre, inútil. Y entonces llegarás a la conclusión de que “tenés baja autoestima” ¿Te suena?

No importa cuánto desees o cuanto visualices o cuánto afirmes lo que querés manifestar… Cuando te pones metas grandes, precisás un sistema de hábitos y de creencias igual de grande, que las apoyen.

Por favor, ahora resistí la tentación de salir corriendo a decirle esto, a toda la gente que conocés. Tampoco los corrijas. Dejalos que sigan buscando la última fórmula para manifestar sus deseos, dejalos que sigan “probando cosas”.

A cambio voy a mostrarte por qué metas grandiosas + confianza débil, no funciona. O… ¿Por qué la mayoría de las técnicas para lograr metas, al final fallan?

Este es el proceso:

1. Te ponés una meta GRANDE (generalmente, ese mismo objetivo que hace años venís prometiéndote)

2. Pensás: “Este año va a ser diferente. Voy a motivarme más. Voy a esforzarme más que antes y así voy a lograrlo”

3. Hacés una larga lista de tareas, en la que escribís todas las cosas que te parece que tenés que hacer….

4. Das un par de pasos…

5. Y… ¡Boom! Enfrentás tu primer desafío, no entendés qué hacer, y te bloqueás. Ahora sí el resultado se ve más lejos que nunca.

Aprendedores del fracaso… ¡no malinterpreten! Por supuesto que el éxito se trata de pensar en grande, de tener objetivos audaces. Sin embargo, primero lo primero: Aumentar el impulso y fortalecer el músculo de la confianza, con micro-éxitos.

Es más… ni es necesario que tus micro-éxitos están relacionados con las metas GRANDES: simplemente, empezás a programar a tu cerebro a fijarte objetivos y completarlos. ¿Cuál es la razón hacerlo? Para progresar precisás impulso, y nada aumenta más el impulso como irte a dormir con la sensación genial de haber ganado el día.

La mayoría de las personas están tan hipnotizados por las historias sensacionalistas de logros grandiosos de gente como Steve Jobs, que se distraen y lo ven como algo insignificante… En realidad, las personas más productivas y exitosas, llegaron ahí dando incontables micro-éxitos.

Esta estrategia está basada en los últimos avances de la Neurociencia… ¿Qué pasa en tu cerebro cuando hacés algo y te sale Bien? ¿Qué pasa cuando hacés una cosa y conseguís lo que esperabas?

Se empieza a formar la creencia de que podés lograrlo. Y cuantas más veces tengas éxito en algo, mejor almacenará tu cerebro la información que te permitió lograrlo. Así es como lo convertís en un hábito. Así es como ponés tu éxito en piloto automático.

Entonces, así es cómo se ve la versión mejorada del proceso para lograr objetivos grandes:

1. Hacer una lista de todos los objetivos que te fijaste en el pasado, y que no lograste.

2. Seleccionar uno de esa lista que todavía quieras alcanzar.

3. Convertirlo en un mciro-éxito, en una meta que puedas lograr como máximo en una semana (ejemplo: 20 nuevos clientes por mes, se convierte en 4-5 clientes esta semana)

4. Ponerte en acción y completalo.

5. Elegir otro micro-éxito.

6. Completarlo.

7. Hacer esto hasta que tengas entre 3 y 5 micro-éxitos completos. Si querés, cada uno podría ser más grande que el anterior.

8. Ir por tu objetivo GRANDE.

Si usás este proceso, por favor, sé amable vos mismo o con vos misma. Lograr un micro-éxito es mucho mejor que sólo haber dado un paso. La estrategia de los micro-éxitos,  te ayuda a fortalecer tu confianza en que podés lograr objetivos, no sólo dar pasos.

Ahora la pregunta… ¿Cuál de tus objetivos podés convertirlo en un micro-éxito, que podrías lograr en menos de 5 minutos?

Por ejemplo:

  • Eliminar el estrés, puede convertirse en hacer tres respiraciones profundas en la ducha.
  • Escribir un libro, puede convertirse en después de desayunar, completar una frase, un renglón.
  • Hacer deporte o ejercicio, puede convertirse en subir por las escaleras en vez de usar el ascensor.

Escribime los tuyos en un comentario acá debajo del artículo.

Agustin Andrade

Autor y Comunicacor

www.agustinandrade.com

Extraido de Instituto Draco

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Ama cuando estés listo, no cuando estés solo

La relación más importante que debes cultivar es contigo mismo. Si no estás bien solo, no podrás estarlo con nadie más. Recuerda que reflejamos hacia otros lo que somos o cómo estamos en nuestro interior. Si no has cultivado el amor propio y tienes una baja autoestima, pues será maltrato y desamor lo que obtengas en tus relaciones de pareja.

Si no te quieres, respetas y valoras, nadie más lo hará por ti. De esta manera terminas siendo alguien vulnerable a la violencia y víctima de múltiples situaciones negativas.

Tanto hombres como mujeres con baja autoestima pueden terminar aceptando maltratos verbales, psicológicos y físicos de sus parejas. La razón de esta aceptación radica en la inseguridad. Se sienten culpables, no se creen lo suficiente o simplemente no quieren estar solos.

El miedo a la soledad…

Todas las personas buscan compañía. Está en la naturaleza humana ser un ser social. Sin embargo, muchos no entienden que la soledad es parte de la vida y que esos momentos resultan ser los más enriquecedores.

Tener miedo a que la pareja se aleje, casi siempre es confundido con amor. Nada más lejos de la realidad. En primer lugar, entendamos que el verdadero amor es libre. Por lo tanto, no debería importarte que ese hombre o mujer al que dices amar se aleje de ti. A veces el no aceptar una situación solo refleja el apego, más no el amor. Además, recuerda que a veces es preferible estar solo que mal acompañado.

En segundo lugar, cuando tenemos miedo a estar solos preferimos seguir con una persona que no nos aporta nada. Nos encontramos, entonces, ante la problemática de aceptarnos a nosotros mismo. ¿Por qué? Sencillamente porque tenemos miedo de conocernos, aceptarnos y escucharnos internamente.

El estar con alguien, por más negativo que sea, es una forma de no ver cara a cara lo que eres. Muchos se esconden detrás de sus parejas y se convierten en sus sombras. Esto resulta más sencillo que el autoconocimiento y la aceptación.

¿Cómo me beneficio de la soledad?

La soledad resulta ser el momento idóneo para conocernos. Nadie más que tú puede entenderte mejor y amarte más. Para conseguir el amor de otras personas, antes debes conseguir el amor propio.Somos un reflejo y recibimos lo que proyectamos. El estar solo es la oportunidad perfecta para hacer las paces contigo mismo. Para perdonarte, aprender a amarte y aceptarte. ¿Realmente te amas a ti mismo?

La mayoría de las personas tienen miedo a estar solos. No se dan cuenta que, el aprender a estar solos y vivir la experiencia, les permitirá valorar las relaciones con los demás. Además, el autoconocimiento es un factor que vale la pena cultivar. Para ello, lo mejor es la soledad.

Ama cuando estés listo, no cuando estés solo

El psicólogo y escritor Walter Riso nos entrega esta frase “Ama cuando estés listo, no cuando estés solo”. ¿Qué significa esto? Muy simple, no busques amar a alguien por miedo a la soledad, no estés con otra persona solo para sentirte acompañado.  El momento perfecto para recibir el amor, pues el amor no se busca, es cuando te sientes completo contigo mismo. Y no necesitas más compañía que tu ser.

En su obra los límites del amor. Walter Riso, nos habla de cómo buscamos la autorrealización en la vida de pareja. Cuando realmente deberíamos buscarla en nosotros mismos. Esta resulta únicamente un complemento de la realización personal. Por lo tanto, no es la realización misma.

Para concluir, nada mejor que la siguiente frase de Riso “Un amor maduro es el que integra el amor por el otro con el amor propio sin conflicto de intereses”. Por lo tanto, si no te amas a ti mismo, no estás listo para amar a otro. Si buscas tener pareja para evadir la soledad y estar acompañado. Entonces, no estás listo para el amor.

 

Escrito por: Editorial Phronesis

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La pregunta que te ayudará a poner límites, priorizar y distinguir buenas oportunidades

Muchas de mis lectoras y clientas me comentan que tienen dificultades a la hora de poner límites, decir que no con asertividad, saber priorizar y analizar eficazmente qué oportunidades aprovechar y cuáles declinar.

Es algo fundamental tanto profesional como personalmente saber diferenciar lo que de verdad es importante para ti y poder decir que no a todo tipo de oportunidades, compromisos o peticiones que, en realidad, no te vayan a aportar nada (o que requieran de ti mucho más de lo que te aportan).

Aunque ya he escrito sobre eso más de una vez (aquíaquí y aquí, por ejemplo), el otro día leyendo un resumen del libro The Coaching Habit de Michael Bungay Stanier descubrí una pregunta muy interesante que te ayudará a poner límites, priorizar y decidir qué oportunidades merecen la pena para ti realmente en este momento.

(Si no lo conoces, soy muy aficionada a Blinkist, una web donde puedes a acceder a resumenes muy bien hechos de muchos libros de desarrollo personal y profesional. Así luego puedo discernir cuales me apunto para leerlos enteros y cuales dejo por ahora porque con el resumen me ha bastado.)

 

Apunta la pregunta:

Si le digo que sí a esto, ¿a qué le estoy diciendo que no?

 

Por ejemplo, si dices que sí a quedarte mas tarde en una reunión, ¿a qué le dices que no? A pasar más tiempo con tus hijos, al gimnasio, a relajarte, al cine…

 

Y es que muchas veces nos apuntamos a todo casi sin pensarlo, porque no te atreves a decir que no directamente o porque de verdad crees que es una buena oportunidad. Y, en consecuencia, muchas veces te encuentras agobiada, con demasiados compromisos y casi sin tiempo para ti.

Esta pregunta es muy eficaz para ayudarte justo en esos casos, es para guardártela y tenerla siempre presente.

Yo es algo que hago automáticamente en mi cabeza cada vez que me proponen algo.

Ni lo pienso, voy analizando cuánto tiempo me quitará, qué resultados me dará, a qué hora llegaré a casa, cuanto me costará, etc.

De hecho, te recomiendo que para cada tarea, proyecto u oportunidad que te surja te hagas estas preguntas que yo me hago automáticamente siempre y que Michael también menciona en su libro:

¿Qué te exigirá esa nueva oportunidad?

¿Cuál es el plazo, la fecha límite?

¿Cuánto tiempo te va a llevar?

¿Por qué lo haces?

¿Que más tienes que conseguir para poder terminarla?

Así te resultará mucho más sencillo determinar si hacerlo o no.

Y, como les digo siempre a mis clientas, procura no responder al momento cuando te pidan o te surja algo.

Considera toda la información que necesites antes de comprometerte y, cada vez que digas que sí o que no, asegúrate de entender bien por qué lo haces.

Yo desde luego lo pongo en práctica desde casi siempre y es una manera asertiva, eficiente y eficaz de tomar decisiones.

Cuéntame tú en los comentarios, ¿te planteas algo de esto cuando aceptas un nuevo compromiso u oportunidad?

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La Dra. Aida Baida Gil, coach certificada y fundadora de www.coachdelaprofesional.com se dedica a ayudar a las mujeres profesionales que se sienten estancadas o insatisfechas y que están listas para avanzar profesionalmente, establecerse por su cuenta o redirigir su carrera.

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Adiós castigos: La diferencia entre poner límites y castigar.

Poner límites no es castigar. Mientras los límites ofrecen contención y seguridad, los castigos empobrecen la autoestima y generan sumisión y resentimiento. Cuántas veces hemos escuchado ese erróneo “te castigo por tu bien”. El castigo es una pena que se le impone a quien ha cometido una falta. La intención es clara: hacer pagar al otro por su error. ¿Eso es lo que queremos los padres? No, lo que buscamos es educar. La evidencia de años de investigaciones señalan que el castigo es ineficiente en términos de aprendizaje y que los cambios en la conducta ocurren por las razones equivocadas: el niño deja de pelear con su hermano o hace la tarea por temor.

Los niños necesitan límites claros y padres coherentes para sentirse seguros y adaptarse satisfactoriamente a su entorno. Los padres debemos corregir los comportamientos inapropiados, mostrando alternativas, dando libertad para elegir y brindando oportunidades para poner en práctica. Y también queremos proteger. Surge entonces el desafío de encontrar el equilibrio entre protegerlos y darles el espacio para que tomen sus propias decisiones. No es fácil encontrar ese punto medio que le brinda al niño las oportunidades de actuar y aprender de la experiencia, resguardando su seguridad y la de su entorno. Saber el “rallado de cancha” que necesita un niño en cada momento de su vida es fundamental para educarlo y cuidarlo. No todos los niños necesitan lo mismo ni de la misma manera, pero todos necesitan un marco donde moverse, saber “hasta dónde”. Igualmente importante es que quien los eduque los trate con respeto y se mantenga emocionalmente conectado. Esta conexión significa estar disponible, estar atentos y concientes de nuestros propios estados internos, mantener la paz interior para ofrecerla al niño si pierde la suya, intentar comprender lo que está sintiendo el niño y ayudarlo a tener mayor comprensión de sí mismo y de la situación. Necesitamos nuestro espejo.

Al establecer límites razonables, el niño logra desarrollar paulatinamente el deseo genuino de cooperar sin la amenaza de castigos o el estímulo externo de premios. De esta manera, va siendo capaz de orientar sus comportamientos según su ética personal, según los valores que ha ido internalizando libre y concientemente.

En concreto, si le pedimos a nuestro hijo que ordene sus juguetes antes de salir al patio y no quiere hacerlo, ¿qué es poner un límite sin recurrir al castigo? Si es preescolar, es invitarlo a recoger los juguetes, tomando el protagonismo en la tarea, explicándole por qué es importante ordenar y conformarse con que tome uno o dos y los ponga en el baúl. Si tiene 4 o 5 años, se le explica y se buscan alternativas en conjunto (trasladar el desorden a su pieza, ayudarle); convertir el momento de orden en un momento entretenido de conversación o de risas también podría incentivar su cooperación. Si el niño es más grande, se le recuerda que los juguetes deben quedar ordenados antes de salir a jugar. Si va pasando el tiempo, se le anticipa que va a tener más tiempo en el patio si ordena pronto, ya que luego viene la hora de comer. La idea es transmitir las consecuencias de sus decisiones en base a ciertos límites, dejándole la responsabilidad de elegir y respetando su decisión. En lugar de muchos “no”, poner límites es también mostrar el gran espacio que queda para los “sí”.

Siempre validaremos su emoción. Mostraremos los límites de una manera compasiva (“entiendo que estés cansado, yo te ayudo a ordenar”, “entiendo que es fome ordenar, pero podemos pisar tus juguetes y caernos si los dejamos en el piso”) y se sentirá comprendido y respetado. Puede que ordene, puede que no. Validar sus emociones no es un medio para controlarlo y lograr que coopere, sino una forma de confirmarle que puede exteriorizar su molestia y estaremos a su lado acompañando su frustración.

La versión castigo de este ejemplo sería “no sales al patio porque no ordenaste”.

El objetivo del límite es que el niño pueda pensar en las consecuencias de sus comportamientos y elegir. Puedo ordenar y salir al patio o esperar otro rato y aplazar la salida, lo que hará más corto el tiempo de patio porque la hora de comida se acerca. El objetivo del castigo sería que el niño lo pase mal al quedarse sin patio porque no ordenó. El impacto del castigo en el niño es de una imposición, se sentirá chantajeado, su reacción dependerá de su edad y de su personalidad, pero su autoestima no quedará indemne. El impacto de ponerle límites es distinto; tampoco va a gustarle, pero tiene la opción de elegir sabiendo las consecuencias de las opciones y puede contar con algunas opciones. Los límites son una especie de “sí, pero hasta aquí”.

Lo más relevante es recordar que el respeto y la relación están por sobre el orden de los juguetes, por sobre las tareas, por sobre todo lo demás. Primero nuestra relación, luego lo demás. Seamos honestos y no disfracemos de límites a los castigos.

Al establecer los límites con respeto y mantenernos emocionalmente conectados a nuestros niños, estamos ayudándole a desarrollar su capacidad de autorregulación y a comprender los límites inherentes de la vida, mientras respetamos su individualidad.

Psi. Angelina Bacigalupo O.

Psicóloga Clínica Acreditada por la CONAPC

Especialista en Psicoterapia Infanto Juvenil

 

Ver artículo: Adiós castigos: ¿Por qué los castigos están en vía de extinción?

 

 

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¿CÓMO PONER LÍMITES? – CLAVES PARA “DEFENDER TU TERRITORIO”.

¿Te ha pasado alguna vez?

Estas desbordado de trabajo, con lío en casa y resfriado, pero si alguien te pide que le eches una mano, no puedes negarte, aunque eso haga tus propios planes para ese día se vayan al traste, y en realidad no tengas ninguna obligación ni deseo de acceder a lo que se te pide porque no es la primera vez que esa persona te plantea algo parecido.

Con frecuencia a las personas en general nos cuesta marcar fronteras claras entre nosotros y el exterior. ¿Cuantas veces has dicho “bueno, no es para tanto, no pasa nada”? cuando alguien te pide un favor a destiempo o al que simplemente no te viene bien acceder en ese momento yacabas cediendo aunque sepas que no te corresponde a ti hacer eso.

El problema de dejarse llevar y no actuar (poner límites), es que este tipo de peticiones externas tienen efecto “bola de nieve”, cada vez van a más: mas cantidad y mayor frecuencia.

¿Qué hay en tu interior que hace que te cueste tanto “defender tu territorio”?  ¿Hasta qué punto influye en ti la opinión de los demás? ¿Qué nivel de importancia das a cómo te ven, quieren y aceptan las personas a las que te sientes emocionalmente ligado?

Parece que el estrés emocional que produce poner límites, afecta más a algunas personas que el hecho de aceptar tareas inabordables.

¿Cómo te sientes cuando esto ocurre?

Con frecuencia no poner límites hace que nos sintamos con la sensación de que alguien estáabusando, nos genera impotencia. Todo esto hace que nuestros niveles de energía desciendan y acabemos sintiéndonos incómodos.

Cada persona debe realizar un trabajo de análisis, reflexión y decisión sobre sus propias barreras personales, y tomar decisiones sobre si desea cambiar su forma de actuar o está satisfecha con su modo de hacer en ese aspecto.

Lo que sabemos es que es imprescindible poner límites para sentirnos satisfechos y enarmonía con nuestra vida.

El primer paso es ser conscientes de cómo queremos o no queremos que nos traten.

El segundo es darnos cuenta de la importancia que tiene establecer prioridades personales y límites, tenerlos presentes e interiorizados para que pasen a formar parte de nuestra identidad y nuestro modo de ser y actuar.

Ayudar a alguien cuando podemos hace que nos sintamos útiles, motivados y felices (se dice que cuando alguien hace un favor a otra persona, se iluminan las mismas zonas del cerebro que cuando lo recibe) pero (suele haber un pero) cuando ayudar a alguien hace que nos sintamosincómodos, pierde el sentido.

Ideas sobre las que reflexionar:

1.- Identificar las áreas, las personas y las situaciones donde tienes mas dificultad para poner límites.

Tal vez sea en el trabajo, cuando alguien fija una reunión no urgente a última hora cuando habíais establecido previamente que las reuniones se realizarían siempre por la mañana.  Es importante saber con exactitud qué es lo que te produce incomodidad.

 2.- ¿Qué estás haciendo ahora mismo para impedirlo?

Pones mala cara y accedes, te dejas llevar sin decir nada…

3.- ¿Qué pensarían los demás si establecieras un límite claramente?

¿Tus amigos dejarían de serlo? ¿Te despedirían? ¿Tus compañeros pensarán que eres un insociable?

4.- ¿Qué precio estás pagando?

En ocasiones, el acceder a peticiones de los demás nos aleja de nuestras prioridades, y es que, si estamos ayudando a un amigo a preparar un informe, no tendremos tiempo para estar con nuestros hijos al salir del trabajo o simplemente, poder dar un paseo relajante o ir al gimnasio.

5.- ¿Cómo calificarías una relación (del tipo que sea) donde una de las partes no respeta del todo a la otra?

Y ahora ¿Qué decides hacer?

Recuerda que eres dueñ@ de tu vida, convierte tu libertad en valor.

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Sobre la autora:

Isabel Gómez, es Mentora y Coach Profesional en  www.isabelgomezl.com .

Licenciada en Ciencias del Trabajo, Master en Marketing, MBA y Emprendedora vocacional.

Isabel ayuda a profesionales que se encuentran estancados o insatisfechos y desean dar un paso adelante en su carrera desarrollando sus competencias profesionales. Si deseas recibir su ayuda personalizada, solicita una sesión estratégica aquí http://www.isabelgomezl.com/trabaja-conmigo/

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