La ansiedad: el peor enemigo de los amores a distancia

Redacción Editorial Phrònesis – www.elartedesabervivir.com

Quienes se embarcan en la travesía de amar a alguien desafiando las brechas del tiempo y el espacio, ven en la distancia al enemigo indiscutible de su amor, un temor que sin duda disminuye a medida que se cultiva la intimidad emocional y se reafirman los vínculos de confianza.

Sentir que las mentes se acercan y se cierran como lo harían dos amantes en la oscuridad se convierte en una necesidad cuando la mayor amenaza parece ser que los espacios sobran y el deseo más grande — la cercanía — se pierde en el camino.

Pero no siempre la altura y la anchura son lo único que puede hacer que una relación a distancia fracase. Las parejas en estas circunstancias han de hacer frente a un elemento que perjudica, en igual medida, las relaciones donde la proximidad física es permanente: la ansiedad.  

En términos psicológicos, la ansiedad se define como un estado de incertidumbre o inseguridad permanente. En el ámbito de las relaciones de pareja, la ansiedad se produce cuando existe falta de comunicación, baja autoestima o problemas de aceptaciónmiedo a ser abandonado y un historial de relaciones conflictivas.    

Según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Purdue, las personas que experimentan altos niveles de ansiedad en una relación a distancia son “dolorosamente más conscientes de la ausencia de su pareja”.

Las repercusiones varían en función de si se trata de una relación a larga distancia o a corta distancia. Cuando la pareja se encuentra geográficamente cerca, las visitas ocasionales pueden reducir considerablemente la ansiedad al funcionar como mecanismos de reafirmación, es decir: indicativos de que todo marcha bien en la relación.  Sin embargo, en las relaciones a larga distancia, niveles altos de ansiedad solo conducen a comportamientos más críticos de lo normal en torno a la pareja y a niveles más bajos de satisfacción.

La ansiedad puede llevar a un grado de desesperación tal que quien la experimenta llega a encontrar dificultades para funcionar correctamente en su vida diaria, sintiendo la urgencia de contar con la presencia (tanto emocional como física) de la pareja. Eventualmente, esto puede derivar en la manifestación de conductas que van creando poco a poco grietas emocionales en la relación, entre ellas:

  • Dependencia, la cual surge cuando el deseo de garantizar un vínculo emocional sólido con la pareja se torna obsesivo, al punto de perder la propia libertad y atentar contra la libertad ajena.
  • Comportamiento controlador, a través del cual se intenta dominar al ser amado estableciendo normas con el fin de aliviar la angustia.

Desde luego, la ansiedad puede verse empeorada por la ausencia de hábitos de pareja orientados a enriquecer la conexión emocional y sostener la confianza. Para la psicóloga Susan Krauss Whitbourne, es importante que las personas en una relación a distancia procuren mantener un flujo de comunicación constante y enfocarse en los aspectos positivos en lugar de dramatizar el hecho de estar separadas.

No obstante, la naturaleza de las relaciones a distancia hace que sea inevitable tener que lidiar tarde o temprano (en mayor o menor grado) con los celos y la desconfianza, algo que puede dificultar la tarea de enfocarse únicamente en los aspectos positivos.

La psicóloga Susan Heitler considera que la clave está en no caer en patrones de pensamiento negativos que solo agravan los efectos de la ansiedad, principalmente:

  • Pensar que nuestra idea de lo que sucede es, realmente, lo que sucede 

    “Las adivinanzas suelen estar basadas en nuestros peores miedos, y la mayoría de las interpretaciones que hacemos del pensar y sentir de otros son malinterpretaciones”, explica Heitler.Es importante mantenernos siempre abiertos a la posibilidad de que, incluso nuestras mayores sospechas o preocupaciones, pueden resultar siendo producto de nuestra imaginación, y recordar en todo momento que la distancia no es pronóstico de infidelidadfalta de compromiso o un fracaso inminente en la relación, sino que se trata de una condición temporal, una circunstancia que no tiene porqué durar toda la vida y que incluso puede ser vista como una oportunidad para crecer de manera individual y reafirmar la decisión de llevar adelante un proyecto de vida conjunto.

    • Evitar hablar de nuestros miedos e inseguridades

    La ansiedad aumenta cuando hay un asunto o problema que no ha sido atendido, cuando la tensión — en lugar de ser liberada — se acumula de manera enfermiza. De ahí la importancia de establecer siempre un diálogo en torno a las dudas e incomodidades que puedan asomar en la relación (planes de visita poco formales o flujo de comunicación insatisfactorio) en lugar de evitarlas por temor a parecer inmaduro, desconsiderado o generar molestia en la pareja.

    • Dedicar nuestro tiempo y energía a tratar crisis que aún no existen

    Uno de los métodos que las parejas utilizan para sobrellevar la distancia es la visualización a futuro. Desde luego, esta es una estrategia muy positiva a la hora de establecer metas en común y planificar una vida compartida, sin embargo, la anticipación mal llevada puede desembocar en episodios de ansiedad a causa de problemas que ni siquiera son parte de un futuro cercano, lo que supone una pérdida total de tiempo y energía.

    Enfocarse de manera obsesiva en concretar proyectos que siguen estando en fase de planificación, al igual que asumir o atribuir responsabilidades fuera de tiempo, genera dosis de tensión enormes que pueden afectar tanto a nivel individual como a nivel de pareja.

    Mantenerse enfocado en el aquí y el ahora y asimilar que el proceso de reunirse de manera definitiva con el ser amado amerita cumplir metas a corto plazo, es la única manera de evitar que la ansiedad estrangule el amor.

    Como bien dijera el filósofo oriental Lao Tsé: “Si vives en el pasado, vivirás deprimido. Si vives en el futuro, vivirás angustiado. Si vives en el presente, vivirás en paz”.

     

    Escrito por: Editorial Phronesis

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    Referencias:

    Love from Afar: Staying Close While You Live Apart. (2012). Psychology Today. Disponible en https://www.psychologytoday.com/blog/fulfillment-any-age/201210/love-afar-staying-close-while-you-live-apart

    Worrying in Relationships: 3 Habits That Invite Anxiety. (2016). Psychology Today. Disponible en https://www.psychologytoday.com/blog/resolution-not-conflict/201204/worrying-in-relationships-3-habits-invite-anxiety

    Relationship Anxiety – Anxiety House Brisbane (2016). Disponible en http://www.anxietyhouse.com.au/anxiety/anxiety-over-the-end-of-a-relationship

    Por: Editorial Phrònesis

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Cómo Quejarse Físicamente Hace Que Su Cerebro lo Haga Ansioso y Depresivo

Por The Hearty Soul

Estoy segura que todos conocemos a una persona que siempre está con una actitud negativa. Esa persona que pensamos que siempre ve el vaso vacío a la mitad, pero que insiste en ser un realista. En mi caso, esa persona es una amiga desde la infancia, Sam.

Las cosas nunca son lo suficientemente buenas para Sam y ella siempre es la víctima de algo. Después de conocerla por unos 15 años ahora, estoy bastante acostumbrada a su negatividad y puedo simplemente dejarla deslizar.

Pero esto es solo después de mucha práctica. Antes siempre me quitaba mucha energía estar alrededor de ella porque era increíblemente agotante. Existen diferentes tipos de energías agotadoras pero todas vienen de un mismo valor central: Negatividad.

Tipos De Agotadores

Ahora, yo no soy completamente inocente de negatividad. Yo también me quejo de vez en cuando sin siquiera darme cuanta que lo hago. Es prácticamente parte de la cultura de hoy en día. El Dr. Robin Kowalski profesor en psicología en la Universidad de Clemson explica que todos nos quejamos, en algún momento, aunque sea un poco.1

Existen algunas variedades cuando se trata de quejosos. Estoy segura que podemos ponerle una cara a cada uno de estas categorías.

  • Desahogadores: Esta persona está muy disgustada, que no quiere escuchar soluciones, sin importar que servicial puedan ser.
  • Buscadores de Simpatía: Conoce esté tipo. Los que siempre buscan la atención con su actitud de “A mí me va mucho peor que a ti” o con su manera de decir que todo está mal.
  • Quejosos Crónicos: Esos que viven en un estado de queja, hacen algo que los investigadores llaman “rumiando.” Esto significa básicamente pensar y quejarse sobre un problema una y otra vez. En lugar de sentir un desahogo después de soltar, este tipo de queja puede empeorar las cosas. Puede causar aún más preocupación y ansiedad.

No estoy sugiriendo que deje todos sus malos hábitos y sea una persona reluciente volando libre en el positivismo. No, ni siquiera algo cerca. Las olas de negatividad son normales y se necesitan para reiniciar nuestro sistema.

De lo que querrá estar consciente, es si está siendo excesivamente negativo. ¿Por qué? Se pregunta. Porque la negatividad cultiva negatividad.

Muchos de nosotros hemos podido estar reforzando ese mal hábito de quejarnos des-intencionadamente, por virtud de… quejarnos.

La Negatividad Reconfigura Su Cerebro

Donald Hebb, un neuropsicólogo, creía que las neuronas que echan chispa juntas, se unen. A lo que se refería con eso es que grupos de neuronas se conectan en el cerebro como resultado de experiencias de vida particulares.2

Por ejemplo, cuando tenemos un pensamiento o un sentimiento o sensación física, miles de neuronas se suscitan y todas se juntan para formar una red. El cerebro aprende a suscitar las mismas neuronas con pensamientos repetitivos.

Básicamente, si mantiene su mente enfocada en el criticismo, la preocupación, y la victimización, a su mente se le hará más fácil volver a encontrar esos pensamientos para situaciones similares. Nuestro patrón de pensamiento hace una red en nuestro cerebro para reaccionar positivamente o negativamente a situaciones que se nos presentan.

Nos volvemos buenos en lo que practicamos, así que, ¿por qué no intentamos ser un poco más positivos?

Cuatro Trucos para Evadir la Negatividad

  1. Sé agradecido: Hasta para las cosas más pequeñas.
  2. Dese cuenta: Dese cuenta cuando se está quejando. Deje de quejarse. ¡Felicítese por hacerse consciente!
  3. Tome una nueva actitud: Podemos crear una actitud completamente nueva para tener sentimientos placenteros. Entre más permitamos que nuestra mente recuerde las cosas buenas, más fácil se vuelve esa forma de pensar.
  4. Practique el esfuerzo sabio: El esfuerzo sabio es soltar todo eso que no nos ayuda y cultivar aquello que es habilidoso.

 

 

Artículo extraído de http://espanol.mercola.com/

 

Imagen portada: Designed by Freepik

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¿Anticipas tus miedos?: La Ansiedad según la BioEmoción

¿Alguna vez has sufrido una crisis de ansiedad o ataque de pánico? Una crisis de ansiedad se define como la aparición brusca de un miedo o malestar intenso, aparece además acompañado de alguno de los siguientes síntomas:

  • Palpitaciones o elevación de la frecuencia cardiaca (taquicardia).

  • Sensación de ahogo, con respiración rápida.
  • Opresión en el pecho.
  • Miedo o pánico.
  • Sudoración o escalofríos.
  • Temblores.
  • Náuseas o molestias abdominales.
  • Mareo.
  • Sensación de irrealidad.
  • Sensación de entumecimiento u hormigueo.

 

Por si no fuera poco, es frecuente que la persona que sufre un ataque de pánico, en ese momento esté pensando “Me voy a morir”. Este pensamiento surge debido al malestar  físico y real que su cuerpo está sufriendo, y no hace otra cosa que retroalimentar todos los síntomas fisiológicos que acabamos de mencionar. Es un círculo vicioso.

 

¿Cómo funciona este círculo?

A veces los sucesos estresantes provocan determinadas reacciones, activándose determinadas respuestas como las que hemos mencionado. Si interpretamos esos síntomas de forma errónea y pensamos que algo terrible nos está ocurriendo, en lugar de codificar lo que nos pasa como una respuesta normal de nuestro cuerpo frente al estrés, podríamos entrar en pánico. La angustia que sentimos ante esa misma situación hace que nuestras sensaciones se incrementen, se hagan más intensas. De nuevo las reinterpretamos y nos centramos en esas sensaciones, desencadenándose entonces pensamientos catastrofistas en los que la persona cree estar en peligro, formándose una espiral. La espiral termina cuando la persona cree realmente que la situación está bajo control, o bien cuando el objeto de pánico desaparece.

 

¿Cuál es el sentido biológico de la ansiedad?

Como veis, el sentido biológico de la ansiedad está claro: la supervivencia, tomar el control de tu cuerpo para esquivar un peligro, real o imaginario. El cerebro reacciona exactamente igual ante un peligro que tienes delante de tus narices, que ante una interpretación de un estímulo y catalogándolo como potencialmente peligroso. ¡Cuida tus interpretaciones y tus pensamientos!

Pero los síntomas de la ansiedad no te bloquea sólo a nivel fisiológico, el bloqueo es a todos los niveles:

Bloqueo emocional: La ansiedad te limita la capacidad de vivir el momento presente, teniendo una preocupación constante, no sabes muy bien a qué… Hablas mucho de del pasado. Es posible que pases mucho tiempo imaginando cosas que ni siquiera es probable que ocurran.

Bloqueo mental: La ansiedad te invita a interpretar la realidad de una forma catastrofista y peligrosa, sólo vienen a ti pensamientos negativos y sólo te enfocas en todo lo malo que está por ocurrir.

Bloqueo espiritual: La ansiedad te impide responder a las necesidades importantes de tu ser, te impide SER.

 

¿Qué conflicto se esconde detrás de estos bloqueos? 

Detrás de esos bloqueos, es encuentra la desvalorización, limitación, impotencia, miedo, mucho miedo, incapacidad para afrontar algo. En realidad, la ansiedad es un síntoma que esconde otra emoción, otro conflicto realmente importante pero que no ha salido a la superficie: ése es el que debemos buscar.

 

¿Qué emoción biológica se oculta?

Hay que analizar cada caso de forma personalizada, para dar la respuesta acertada. Pero a nivel general, se puede encontrar:

– Falta de confianza: en el proceso de la vida y/o en uno mismo

– Falta de autoestima, de respeto y de valoración.

– Exceso de auto exigencia y de comparación con otros

– Falta de introspección real y sondeo acerca de los verdaderos miedos: falta de dedicación a la adquisición de recursos reales para afrontar desafíos reales.

 

¿Cómo libero esa emoción biológica?

Si eres incapaz de disfrutar tu presente, un amanecer, una rica comida, un bello paseo, unas lindas vacaciones, una hermosa canción, tu trabajo, tu familia, tus hijos, tus amigos, una película, …  Quizás estés destruyendo tu presente día tras día con pensamientos negativos, catastróficos, trágicos y de añoranza por un pasado que ya no está. Si tu mente sólo piensa en dolor, muerte, abandono, tristeza, accidentes, tragedias, pobreza, peligro, violencia, hambre, frío, enfermedad…. quizás estés sufriendo ansiedad y estrés.

Resulta crucial tomar conciencia de que cuando hay ansiedad realmente es la imaginación la que toma el control, impidiéndonos disfrutar del presente, dando paso a miedos y peligros posibles, pero improbables. Hay que aprender a confiar más en nosotros mismos, en nuestras capacidades, en nuestras cualidades, en nuestra intuición, sin sentir la presión de tener que demostrar ni demostrarnos nada. El intento de control sólo produce más descontrol. Si tratamos de controlar los miedos y temores que provoca la ansiedad sólo lograremos reforzarlos, alimentarlos; provocando, a su vez, miedos y temores más profundos.

Hay que tomar consciencia de tus miedos, tener el coraje de aceptarlos, no rechazarlos, y entenderlos aunque parezcan irracionales. Debes amar tu vida, tal cual es, dejando de lado el rol de víctima. Debes confiar en el proceso de la vida, impidiendo que tu imaginación negativa sea quien lleve el timón. Debes confiar en los demás de manera inteligente, aprendiendo a discriminar quien merece tu confianza y quien no, pero no poniendo a todos bajo la misma etiqueta de la desconfianza. Capacítate en todo aquello para lo cual te sientas incapacitado de afrontar. Adquiere los recursos necesarios para fortalecer tu sensación de fuerza, poder y capacidad frente a la realidad.

Recuerda: la causa probable de la ansiedad es la falta de confianza en el proceso de la vida que fluye. El nuevo modelo mental que debes adquirir es “Me amo y me apruebo; confío en el proceso de la vida. Estoy a salvo”.

 

Irene Morales

Coach Espiritual

www.IrenePsicoBio.com

Extraido de www.institutodraco.com/es

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