Relación padre e hijo: Cómo influye en el desarrollo social y emocional de los niños

No existe duda alguna que cada etapa de crecimiento de un niño conlleva muchas alegrías, desaciertos y esfuerzo tanto de sus padres o cuidadores, como también del círculo que los rodea. Uno de los factores que inciden en su pleno desarrollo es la relación padre e hijo; por lo que el psicólogo de Clínica Vespucio, Daniel Holloway, se refiere a la teoría del apego y explica la importancia del vínculo temprano, la reciprocidad, el respeto y la comunicación entre el progenitor y su descendencia.

 

El nacimiento de un hijo es un hecho que despierta una serie de emociones, expectativas y proyecciones para los futuros padres, que en sus respectivos roles, cumplirán un papel fundamental en el crecimiento y desarrollo del niño. En la mayoría de los casos, se destaca la importancia de la madre, pero ¿qué lugar ocupa la figura paterna en todo este proceso? ¿Cuál es la relevancia de los padres, dentro la tarea que suele atribuírsele casi en su totalidad a las madres?

 

La figura paterna y la evolución del niño

El psicólogo de Clínica Vespucio, Daniel Holloway, explica que “el padre tiene un papel fundamental en diversos aspectos que se refieren a la construcción de la identidad en los hijos, ya que su presencia favorece que el vínculo simbiótico (pegoteado), que caracteriza la relación entre la madre y el hijo, pueda ir transitando lentamente hacia la diferenciación. Lo anterior, ocurre cuando éste también asume sus cuidados, como mudarlo, darle de comer y por sobre todo, hacer presencia frente a él, con el fin de que la madre no sea la única en todo este proceso.

 

El rol de un padre es tan importante como el de la madre, pese a que el primer vínculo fuerte de fusión y apego, tanto de la gestación, nacimiento, o adopción, es el lazo materno. Sin embargo, el progenitor que está presente y participa activamente en la crianza, genera mayor autoestima y seguridad en el hijo, además de ser una instancia para construir y establecer vínculos con otros, basados en el respeto y amor.

 

Si bien madre y padre no son intercambiables, porque son dos dimensiones diferentes de afectos y relaciones, según el psicólogo de Clínica Vespucio, la figura paterna encarnada por la persona que cumple dicha función, cumple un rol clave en el desarrollo del niño, ya que además del sostenimiento emocional, es la figura de autoridad que ayuda a establecer límites entre realidad y fantasía, lo que puede y no hacerse, etc.

 

Se estima que los niños que desarrollan una relación sana con el padre, y también con la madre, con el paso del tiempo muestran mayor autoestima y seguridad. En este contexto, el psicólogo de Clínica Vespucio, Daniel Holloway, puntualiza que “cada etapa de la vida del niño es una oportunidad para vivenciar sus sueños, miedos y alegrías, además de ayudarlo a que pueda elaborarlos y darles un asidero en la realidad”.

 

De la misma manera, el profesional explica que “desde la vereda del niño, niña y adolescente, el proceso lo vive como un aprendizaje de la sociedad, adquisición de hábitos y la construcción de su identidad, internalizando aspectos positivos y negativos de la figura paterna e imitando conductas y estilos de vida”.  Cabe destacar, según el psicólogo, que el padre será el primer modelo masculino para sus hijos o hijas.

 

Qué es la teoría del apego

El vínculo emocional que desarrolla el niño con sus padres o con quienes cumplen el rol de cuidadores, tiene relación con esta teoría. Según el profesional de Clínica Vespucio, esta conexión proporciona la seguridad emocional indispensable para un correcto desarrollo de la personalidad del niño.

 

Esta creencia se sustenta, de acuerdo al psicólogo, “en que el estado de seguridad, ansiedad o temor de un niño es determinado en gran medida por la accesibilidad y capacidad de respuesta de su principal figura de afecto (persona con que se establece el lazo)”.

 

Por lo tanto, la función paterna será fundamental para el logro de un apego seguro, en la medida en que sea soporte emocional para la madre y los hijos, al mismo tiempo que figura de autoridad, sin caer en el autoritarismo.

 

Cómo establecer un vínculo seguro entre padre e hijo

La relación entre padre e hijos debe estar basado, en primer lugar, en el cariño y el respeto. El profesional de Clínica Vespucio, explica que “reconocer a los hijos como personas es fundamental y para ello, es fundamental atender a sus necesidades, asignarles responsabilidades y derechos en cada etapa de sus vidas”.

 

El psicólogo sintetiza que “la actitud de los padres hacia sus hijos va a ser determinante a la hora de que éstos logren un correcto desarrollo” y, por tanto, “deben ser cuidadosos a la hora tratarlos, teniendo siempre en cuenta que cada proceso se vive de manera diferente”.

 

Esto pavimentará un camino para que la niña y/o el niño, crezca en un ambiente sano y con una personalidad fuerte, para enfrentar de la mejor manera cada etapa de su crecimiento.

 

El psicólogo Daniel Holloway, de Clínica Vespucio, entrega algunas recomendaciones para los padres:

  • En primer lugar, los padres deben mostrarse alineados cuando se trata de establecer reglas, es decir, deben estar de acuerdo en el “rayado de la cancha” y no desautorizarse ante los hijos.
  • Es fundamental que los progenitores valoren y destaquen el esfuerzo, no sólo los resultados.
  • Respetar sus puntos de vista y expresar orgullo por sus logros, mostrando interés genuino y consideración por su deseos y necesidades.
  • Entender las señales de los niños y su forma de comunicarse.
  • Establecer confianza y responder a sus necesidades.
  • Es importante abrazarlo, acariciarlo y demostrarle cariño.
  • Cuidar su propio bienestar emocional y físico, ya que esto repercutirá en el comportamiento y desarrollo.
  • Exigirles lo esperado para su edad y personalidad.
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La mentira en boca de los niños

Es común escuchar a un niño exagerando un acontecimiento o añadiendo datos fantásticos a las versiones y descripciones que cuenta, pero hasta qué punto podría ser razonable no seguirles el cuento y enseñarles que mentir no es bueno? Los invito a descubrir juntos los límites en la enseñanza de la honestidad.

En niños de 0 a 6 años es normal oírles contar historias con una alta cuota de fantasía, pero cuando las escuchemos cada vez con más frecuencia, ya utilizadas casi en todos sus discursos y quien las dice es alguien de 7 años o más, es cuando debemos poner atención.

Revisemos qué podemos hacer como padres cuando nuestros hijos mienten:

  • No es bueno mentir porque es síntoma que el menor posee escasa confianza en sí mismo, y eso debe corregirse cuanto antes.

Para poder desenvolverse en este mundo necesitamos seguridad en lo que hacemos y confianza en los lazos que establecemos principalmente con nuestra familia, teniendo esa base, es sabido que se puede aprender con mayor facilidad y se vive sin estar sometido a la presión del entorno ni a las expectativas de los padres ni profesores, logrando ser más auténticos y tener mayor confianza en uno mismo. Lo que podemos hacer como padres entonces es hacer sentir a nuestros hijos amados todo el tiempo incluso cuando los retamos o cuando se equivocan, hacerlos sentir contenidos frente a sus miedos personales, decepciones sociales y equivocaciones escolares, hacerlos sentir parte importante de una familia que los respeta y valora, eso les ayudará a confiar en las propias potencialidades, y no tendrá necesidad de mentir o de querer ser otra persona, porque así como es se siente bien. Es recomendable también conocer bien las relaciones de nuestros hijos con sus hermanos, nanas y amigos en la infancia, a veces es ahí donde comienza la crítica.

  • No es bueno mentir porque el niño queda expuesto a que alguien lo delate.

Mentir produce un placer pasajero pues la humillación de ser acusado de una mentira dentro de su grupo, lentamente deteriorará su autoimagen.

Para eso recomiendo el aprendizaje por imitación que es muy efectivo; a los niños no hay que mentirles nunca! Si ellos ven que como padres evitamos decir cosas que después no podremos cumplir y que siempre vamos con la verdad asumiendo las consecuencias, ellos al ver ese hábito aprenderán rápidamente cómo es que hay que desenvolverse en sociedad. Evitemos decir “una cucharada más y terminamos…”; “yo te prometo que nunca más voy a irme…”; “si no te portas bien no te llevaré al cumpleaños…” Es más recomendable explicarles y negociar previamente con los niños respecto de lo que deben hacer y lo que se espera de ellos siendo realistas, así no tendremos que reacomodar los acuerdos y caer en una mentira piadosa para lograr que hagan lo que les pedimos. Es fundamental enseñar con nuestro ejemplo y por cierto, felicitarlos cuando observemos honestidad en los actos de nuestros hijos.

  • No es bueno mentir pues obliga al menor a recordar detalles de lo que dice, y eso terminará por estresarlos y hacerlos sentir mal.

Al igual que en el punto anterior el aprendizaje por imitación es lo recomendable, no mentirles nunca.

Cuando los niños mienten que hicieron una cosa, que ganaron otra, o que tienen tal, les deja inconclusa la vida, y digo inconclusa pues les será imposible demostrar con evidencias esas versiones, como tampoco serán capaces de perpetuar esa imagen que quisieron construir en los demás ni mucho menos recordar todo lo que inventan. Cuando eso suceda, apoyémoslos y no los ridiculicemos en público, no aplaudirles ni justificarles nunca una mentira, explicarles que mentir no ayuda por mucho rato y felicitarlos cuando comiencen a controlar sus engaños y sean más honrados.

  • Debemos favorecer un ambiente de confianza.

Como padres al presenciar o saber de esas mentiras nuevamente lo mejor que podemos hacer es disminuir las altas exigencias y reforzar la confianza de nuestro amor hacia ellos, que no los queremos por sus notas ni por lo que tienen sino por la forma que tienen para asumir nuevos aprendizajes y desafíos y porque simplemente son personas que merecen amor y respeto, y que no los retaremos por cada falta (las mentiras muchas veces son para evitar consecuencias desagradables), bajémosles la presión de ser los mejores, lo importante es que traten de avanzar dentro de sus propios logros, y premiar esa actitud de intentar avanzar y de intentar ser cada vez más sinceros. No olvidemos que la mentira es un falso mecanismo de defensa, un autoengaño para evitar una consecuencia negativa. Como adultos elijamos sabiamente qué aspectos realmente no transaremos y serán “castigados” en caso de no cumplirlos, pero filtremos qué batallas dar!!!!

En resumen, como padres estemos alerta de los discursos que tienen nuestros hijos, Evitemos engañarlos aunque sea por su propio beneficio, ir siempre con la verdad dentro del grupo familiar, pues los niños aprenden rápidamente lo malo y lo bueno que ven en casa. Mentir y fantasear cuando chicos es natural, ya más creciditos es señal de inseguridad y poca confianza en sí mismos. Pero podemos evitarlo si lo detectamos a tiempo. La autoestima es imprescindible para nuestro desarrollo.

Claudia Pastene Gorigoitía

Mamá de dos hijos.

Psicopedagoga, Profesora Básica y Terapeuta Floral

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COMO DECIR NO

¿Alguna vez te ha pasado que alguien te pide algo, tal vez abusando un poco de la amistad y tu, para evitar cualquier tipo de conflicto, accedes de mala gana?

¿Cómo te sientes en ese momento? ¿Enfadado con esa persona y contigo mismo por no haber dicho “NO”?

Sigue leyendo, porque a continuación te presento algunas claves para que no vuelvas a sentirte nunca más así.

¿Para qué decir NO? La Importancia.

Decir No es, en primer lugar, una necesidad de orden práctico porque difícilmente podremos organizar nuestro día a día si accedemos a cualquier petición que se nos presente.

Por otro lado, el decir “no” es una forma de reafirmar nuestra personalidad y respetar las necesidades propias.

Cuando una persona alcanza sus objetivos, muchas veces habrá dicho “NO” a propuestas que no encajaban con sus deseos, ideales o valores.

 

“No es suficiente saber lo que hay que decir, también hay que saber cómo decirlo” Aristóteles.

 

El decir “NO” es compatible con ser querido y agradar a otras personas. Cuando nos resistimos a dar una negativa, estamos anteponiendo los deseos de otras personas a los nuestros. Esto puede provocar en nosotros frustración y llevarnos hacia la infravaloración ¿O esta actitud proviene de allí? ¿Causa o efecto?

Todos queremos agradar, y a la vez, tener en cuenta nuestras necesidades personales. ¿Cómo actuar entonces?

Estas son algunas claves:

– Tómate el tiempo que necesites para reflexionar sobre qué es lo que tú realmente quieres.

– Define tus prioridades. ¿A qué tendrías que renunciar para atender esa petición?

– Valora qué emociones te incitan a decir “SI” (miedo a… herir a alguien, crear un conflicto, decepcionar, enfrentarte a alguien, parecer egoísta…).

– Piensa en una forma correcta de decir “NO”. Tu forma correcta.

– Recuerda que si te cuesta dar una negativa, cualquier persona podrá manejar tu voluntad apelando a tus miedos.

– Ponte en valor. Si siempre aceptas las propuestas ajenas, te estás diciendo “NO” a ti misma.

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¿Cómo hacerlo?

Mi recomendación es que reflexiones sobre el modo de decir NO que mejor se adapte a ti. Ahí van algunas ideas:

 

1.- Ten presente la regla de oro: evita dar una negativa seca (“no”), procura decir algo más. Un “no” rotundo y solitario puede generar malestar, distancia, resentimiento….

2.- Haz una clara diferenciación entre la persona y la petición. El que rechaces una petición puntual no significa que rechaces a quien te lo solicita. Déjaselo claro.

3.- Da alternativas: el decir “no, pero te propongo…” y proponer otras posibilidades suaviza la negativa y hace que el receptor se sienta comprendido.

4.- Utiliza la empatía dando una explicación que te acerque al otro “Agradezco que hayas pensado en mi, el proyecto me parece muy interesante, sin embargo, me gusta dedicar las tardes a mi familia porque….”

5.- Presta atención al tono. Evita utilizar un tono hostil o duro. Se amable y da la negativa en tono firme pero relajado.

6.- Equilibrio. La clave para unas relaciones en armonía (con nosotros mismos y con los demás) es el equilibrio.

 

¿Te gustaría implementar estas ideas en tu vida? ¿Cómo lo harías?

Tu tiempo y tu energía son recursos limitados, utilízalos con eficacia.

 

Recuerda que eres dueñ@ de tu vida, convierte tu libertad en valor.

Sobre la autora:

Isabel Gómez, es Mentora y Coach Profesional en  www.isabelgomezl.com .

Licenciada en Ciencias del Trabajo, Master en Marketing, MBA y Emprendedora vocacional.

Isabel ayuda a profesionales que se encuentran estancados o insatisfechos y desean dar un paso adelante en su carrera desarrollando sus competencias profesionales. Si deseas recibir su ayuda personalizada, solicita una sesión estratégica aquí http://www.isabelgomezl.com/trabaja-conmigo/

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Cómo negociar: 5 secretos que no puedes ignorar

¿Te tiemblan las rodillas, se te acelera el pulso y te transpiran las manos cuando piensas cómo negociar algo? Supéralo ya mismo. Descubre 5 secretos pocas veces compartidos para saber cómo negociar desde una promoción salarial hasta tu nuevo auto. Aquí te cuento cómo lo hice yo misma.

¿Quieres saber cómo negociar desde un lugar de fuerza?

Suponte que diseñas websites y te debes reunir con un cliente potencial. Para entender cómo negociar lo mejor posible, primero reconoce que tus honorarios no son lo único negociable. Hay mucha gente capaz de diseñar un website. Y siempre habrá alguien que pueda hacerlo más barato que tú. ¿Qué ofreces que sea diferente y justifique contratarte a ti en lugar de a cualquier otro? ¿Cuáles son tus términos? ¿Qué servicios ofreces una vez que terminas el sitio? ¿Podrías diseñar como obsequio un segundo sitio personal? ¿Podrías ofrecer al año una actualización del sitio?

Lo mismo ocurre si estás negociando una promoción o tu salario. Recuerda ser creativa. Piensa más allá de lo que tienes frente a los ojos. Aún las circunstancias y reglas que crees que son fijas, no lo son. Todo es negociable.

Cómo negociar cualquier cosa!

Aquí comparto mi propio ejemplo. Hace poco ordené un auto Acme (obviamente no la marca real!) Era mi cuarto Acme. El tercero en la misma concesionaria. La segunda vez que hacía un lease. Debía recoger mi auto un viernes. El miércoles anterior recibí un llamado. Era acerca de una venta de Acmes en la misma agencia. Ofrecían $1.000 en efectivo si uno compraba el auto ese sábado.

Cuando me llamó Pablo, el vendedor que me había vendido los últimos tres autos en esa agencia, para confirmar que podría recogerlo el viernes, le pregunté por los $1.000 de descuento. Aquí ves un resumen de esa conversación.

“Tú no calificas porque ordenaste el auto hace varias semanas. Tienes que comprarlo el mismo sábado para calificar. Son las reglas.”

“Pablo, las reglas son relativas. ¿Con quién tengo que hablar para que me den el descuento?”

“No funciona así. Las reglas vienen de la oficina central de Acme. No hay demasiado que yo pueda hacer”.

“O sea, ¿me estás castigado por ser una clienta fiel? Este es el tercer Acme que te compro…”

¿Qué crees que ocurrió? Continúa leyendo para enterarte…

Cita inspiradora sobre negociación de Sheryl Sandberg

Siempre negocias con una persona

Otro de los secretos para entender cómo negociar con éxito es recordar que siempre negocias con una persona. No importa si es para comprar un auto o para conseguir trabajo. Y tampoco importa el tamaño de la organización. Claro, es posible que a veces termines negociando con un par de individuos. Pero sabes a qué me refiero. Esto significa que es fundamental conectar con la persona que está allí negociando contigo. Cuanto más sepas de ella y qué la hará quedar bien delante de sus supervisores, mejor. Piensa qué beneficiaría a esta persona. Qué necesita para sentir que ha ganado la negociación. Qué puede permitirse perder.

En mi conversación con Pablo, yo sabía que él no quería perder una clienta fiel. Y también sabía que había otro problema del cual podía responsabilizar a su organización para no perder puntos conmigo. Para poder mostrarme que estaba de mi lado.

Así siguió el diálogo:

“No me interesa lo que dice la letra chiquita. Tu agencia contrató a una compañía para que organizara esta venta el sábado y le dio la lista de clientes. Ustedes deberían haber quitado de esa lista los clientes como yo que ya habían comprado auto. Así no recibíamos un llamado como este”.

“Déjame ver qué puedo hacer”.

¿Adivinas como terminó la cosa?

Poses poderosas que te ayudan a elevar tu confianza mientras aprendes cómo negociar exitosamente

Decide por anticipado cuál es tu piso

Sí. Debes tener un valor u objetivo, por menos del cual te rehúses a negociar. ¿Por qué? Porque si no lo tienes corres el riesgo de negociar en contra de tus propios intereses. Esto va tanto para tu salario como para cualquier cosa que vendas. Y es una buena razón para cultivar tu creatividad. Piensan en una variedad de temas que puedas negociar. Tanto los que están sobre la mesa como los que no.

Mi llamado con Pablo fue una negociación activa. Mi objetivo era conseguir los $1.000 de descuento. Pero ya había dado un depósito para el auto y estaba atada al contrato que había firmado al encargarlo. Por eso decidí que me contentaría con $500. (No hay cómo negociar bien sin tener claridad).

Ese viernes, cuando entré a la concesionaria a retirar mi auto, el contrato de leasing ya estaba escrito. E incluía mis $1.000 de descuento. Sí. Fue así de simple. Sólo tuve que pedirlo e insistir en que me lo dieran. Pero aguarda. Porque la negociación no terminó allí.

Construye tu confianza justo antes de la negociación

Si cada vez que te preguntas cómo negociar tienes ganas de esconderte debajo de una piedra, respira profundo que aquí te doy un truco más. Crea un ritual que lleves a cabo justo antes de negociar. Puede ser asumir una pose poderosa por un par de minutos. Las manos en la cadera con las piernas abiertas en V. (La postura de la Mujer Maravilla). O con los brazos arriba de la cabeza en forma de V. (Como cuando los atletas ganan una carrera). Está comprobado que estas poses estimulan neurotransmisores que producen un golpe de confianza.

También puedes crear un mantra que te repites justo antes de entrar a la negociación. “Soy una poderosa negociadora”. “Me encanta negociar. Es divertido y estimulante”. Lo que te funcione mejor a ti. Te ayudará a sentirte más fuerte y a enfocarte unos instantes antes de entrar en acción.

Un par de semanas después de que traje mi auto nuevo a casa me llegó una carta de la Compañía de Servicios Financieros Acme. Es decir, la compañía que me había otorgado el lease. Contenía una factura por unos $1.000. ¿Perdón? Listaba una serie ítems que según ellos demostraban excesivo uso de mi auto anterior. El que había devuelto antes de sacar éste. ¿Así que adivina que hice? Exactamente. Lo llamé a Pablo.

Me prometió explorar el tema. Así lo hizo. Logró que su agencia descontara unos $300 de la factura. Ahora me tocaba a mi llamar a la Compañía de Servicios Financieros Acme para que borraran el resto de la supuesta deuda. Ommmmmmm…

Manten pose poderosa antes de negociar. Amy Cuddy ha explorado su valioso efecto en tu autoconfianza.

Observa signos que te dicen que “ésto” no es una negociación.

Seamos honestas. Hay veces en que la gente te ofrece una entrevista de trabajo cuando ya tienen el candidato elegido para ese rol. Es un asunto legal. Tienen que entrevistar cierto número de candidatos potenciales. O ya tienen al proveedor que quieren usar. Trata de detectar esos signos para evitar invertir excesivo tiempo y energía. Pero no pierdas la oportunidad de dejar una excelente impresión. Ya estás ahí. Y nunca sabes qué puede pasar en el futuro. De manera que aprovecha el momento de mostrar lo mejor de ti.

Bueno. Llamé a la Compañía de Servicios Financieros Acme y hablé con total calma con el representante que me atendió.

“No entiendo. Ustedes habían inspeccionado mi auto y me dijeron que estaba todo bien. 300 kilómetros más tarde, después de entregarlo y firmar un nuevo lease, de pronto, el auto necesita nuevas llantas? ¿Con sólo 25,000 kilómetros? ¿Podrías averiguar de qué se trata esto?” Le pregunté:

El hombre no supo que responderme. Sabía que esto no era una negociación. Sabía que tenía que hacer desaparecer esa factura.

Y así lo hizo.

Si quieres aprender cómo negociar cualquier cosa, explora nuestro programa Step Up donde te enseñamos esta y muchas otras habilidades blandas necesarias para pasar al próximo nivel de tu carrera.

Mariela Dabbah – Coach


 

Extraido de http://redshoemovement.es/blog/

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5 hábitos que indican falta de confianza en ti mismo

El término confianza se define como “la medida en que pensamos que una acción determinada conllevará resultados positivos”, o en otras palabras: el grado en que creemos posible lograr nuestros objetivos. La falta de confianza es un problema mayor que deteriora nuestra calidad de vida, en tanto afecta la visión que tenemos de nosotros mismos e impide que nos desenvolvamos correctamente en sociedad.

Es muy común que nos sintamos ansiosos antes de tomar una decisión importante o emprender un proyecto esencial en nuestra vida personal o profesional. La duda asoma con facilidad y pronto nos cuestionamos acerca de la posibilidad de alcanzar nuestras metas. La inseguridad en momentos cruciales es un estado natural, muchas personas exitosas atraviesan instantes de duda y, no obstante, saben cómo sortear estos episodios de debilidad humana y seguir adelante con sus planes para, finalmente, sembrar bandera en la cima más alta.

Pero ¿qué ocurre cuando la falta de confianza transforma periodos normales de nerviosismo y duda en tormentos de orden superior? O más importante aún: ¿cómo saber si nuestros periodos de duda son realmente naturales o si, en cambio, hemos estado siendo víctimas de una desconfianza agravada que nos paraliza y perjudica nuestra relación con nosotros mismos y los demás?

Señales de que la falta de confianza está frenando tu vida

  1. Búsqueda constante de aprobación

Si con frecuencia te preocupa de forma exagerada el punto de vista de los demás, esto puede ser un indicio claro de falta de confianza que, a su vez, acarrea una necesidad latente de validación.

Las personas que requieren ser validadas por agentes externos se muestran incrédulas ante sus propias cualidades y se sienten inferiores en comparación con el resto, por lo que demandan que una persona de “status superior” le indique el camino a seguir, le revele la decisión correcta o, simplemente, le garantice que cuenta con las virtudes necesarias para desempeñarse en una tarea por sí mismo.

  1. Tendencia a desplazar la responsabilidad por los actos cometidos

La falta de confianza también se vincula con la inmadurez al momento de afrontar las consecuencias de nuestros actos. Cuando no contamos con un carácter sólido para hacernos responsables de nuestros errores, la desconfianza en nuestras habilidades personales nos lleva a culpar a los demás para que sean ellos quienes se hagan cargo de lo que nosotros nos sentimos incapaces de manejar.

El procedimiento es similar a la dinámica hijo-padre.

  1. Necesidad compulsiva de dar explicaciones

Las personas con poca confianza en sí mismas se sienten obligadas a dar explicaciones constantemente por las decisiones que toman, el comportamiento que adoptan o su forma de pensar. Temen que la impresión que los demás puedan hacerse de ellas sea negativa, así que previenen la posibilidad de quedar mal frente al resto dando cuenta en todo momento de las razones que les llevan a actuar de una manera determinada.

  1. Especulación negativa acerca de los sentimientos o pensamientos de los demás

Una frase común entre las personas que desconfían de sí mismas es: “Seguramente piensa…” o “Seguramente le parezco…”, seguida de una conclusión pesimista. Y es que la falta de confianza se traduce en una imposibilidad para creer que el resto de las personas pueda tener una impresión inmejorable de nosotros, a pesar de haber tenido encuentros favorables y amistosos en el pasado.

La especulación siempre es peligrosa, pero cuando ocurre dentro de una mente que se automutila con dosis precisas de negatividad, es desastrosa, ya que nos pinta el cuadro más mortificante posible y nos genera altos niveles de ansiedad.

  1. Descreimiento en las propias facultades

Finalmente, una señal contundente de falta de confianza es el menosprecio de las propias capacidades, o lo que podría llamarse duda irracional.

Lo que diferencia la duda racional de la irracional es que la primera atiende a parámetros lógicos, corroborables, como el temor a no cumplir con una asignación en el tiempo estipulado; la duda irracional, en cambio, proviene de la inseguridad personal y funciona como un mecanismo que suprime todos los logros alcanzados con anterioridad y toda capacidad de auto reconocimiento para convencer al individuo de que es incapaz de hacer algo (incluso si ha realizado una tarea similar o exactamente igual en el pasado).

Todos sentimos miedo alguna vez, todos experimentamos ansiedad antes de hacer algo que consideramos importante, pero si la falta de confianza te priva de llevar una vida alegre y equilibrada, es hora de tomar acción.

Ponte metas, desafíate, realiza cambios como practicar más seguido un pasatiempo o hacer ejercicio con más regularidad. Darte cuenta de que eres capaz de cumplir esos objetivos por ti mismo te ayudará a aumentar tu confianza y ser más feliz.

Referencias:

Raising low self-esteem – Live Well – NHS Choices. (2016). Nhs.uk. http://www.nhs.uk/Livewell/mentalhealth/Pages/Dealingwithlowself-esteem.aspx

Escrito por: Editorial Phronesis

www.elartedesabervivir.com

 

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7 errores comunes que aniquilan el amor

No siempre el buen porvenir de una relación depende del modo en que nos comportamos con nuestra pareja, también juega un papel determinante la manera en que decidimos no comportarnos, la sabiduría para saber cuándo guardar silencio, la templanza para saber cuándo no empujar, la intuición para saber bailar al son del vals con una gracia tal que dos cuerpos parezcan uno.

Presta atención a los siguientes errores comunes que muchas parejas cometen día tras día sin saber que, a raíz de ellos, se va tejiendo la cuerda que asfixia el amor. Reflexiona sobre cada uno y cúrate de imitarlos para que tu relación de pareja se conserve dulce, solidaria y perdurable.

  1. Dejar que se pierda el contacto emocional

Presencia física no equivale a presencia emocional. Puede que tu pareja y tú pasen tiempo juntos en gran proporción durante el día, pero compartir el desayuno, ir al trabajo juntos o ver un programa de televisión por las noches no hace las veces de tiempo de calidad al menos que sea palpable un intercambio de ideas y sentimientos, ya sea verbalmente o a través del tacto.

La falta de conexión en la pareja produce una sensación de “estar sin estar” que va marchitando poco a poco el amor hasta que la relación se transforma en una mera coincidencia rutinaria entre desconocidos.

  1. Afrontar las discusiones con una postura ofensiva

Las diferencias y roces de la convivencia son completamente normales en cualquier relación, el inconveniente es que muchas personas no saben cómo hacerles frente de manera asertiva y caen en el error de atacar a su pareja, responsabilizarla injustamente por los problemas que atraviesa la pareja o desacreditarla.

Aprende a guardar silencio cuando el enfado te incite a pronunciar palabras que puedan herir los sentimientos de quien amas. Edúcate en el arte de la moderación y evitarás, en apenas un segundo, largas horas de amargura.

  1. Poner “a prueba” los sentimientos del otro

Algunas personas recurren al chantaje para forzar a su pareja a “demostrar” la veracidad de sus sentimientos. Suelen ser individuos con tendencia narcisista, o bien con una baja autoestima y problemas de seguridad que necesitan verificar constantemente el compromiso que el ser amado ha adquirido con ellos para controlar sus niveles de ansiedad, o incluso para definir qué tanto deben aportar ellos a la relación.

Recuerda esto: todo tipo de manipulación, sin importar el grado, supone una violación del derecho individual a la libre toma de decisiones. Ningún amor prospera bajo esas condiciones.

  1. No apoyar al ser amado

Uno de los principios básicos de toda relación estable y feliz es que exista solidaridad entre sus miembros, que cada uno sea capaz de alegrarse por la dicha del otro, o bien acompañarlo en sus horas más oscuras de forma natural, sin empujones, sin exigencias, no porque sea una cláusula de contrato sino porque el idioma del amor también habla de compasión.

Si tu pareja no siente tu apoyo cuando atraviesa un momento difícil, esto dice mucho del estado y potencial de la relación. Todo es tan fácil como entender que donde hay falta de interés, también hay falta de amor.

  1. Ser insistente en errores del pasado

Muchas relaciones se ven sujetas a periodos de oscura calamidad y, sin embargo, son capaces de reponerse y seguir adelante. Ya sea que se trate de una infidelidad, una ofensa o un evento doloroso respecto al cual se acordó un perdón sincero y un borrón y cuenta nueva, salir a desenterrar tumbas cada vez que ocurre una discusión o nos sentimos irritados o angustiados es un golpe bajo que deteriora severamente la relación, ya que no sólo evidencia que el perdón nunca terminó de darse, sino que envía un mensaje claro a nuestra pareja: “Hagas lo que hagas, no volveré a confiar del todo en ti”.

  1. Dar la relación por garantizada

Caer en la monotonía es un grave error, y suele ser la causa de muchas infidelidades y disolución irremediable de parejas que, en otras circunstancias, pudieron permanecer juntas.

Jamás puede darse una relación por asegurada. Tal y como cuenta una metáfora muy conocida (y certera), el amor es como una planta que debe regarse todos los días para no morir de resequedad. En el plano opuesto, cuando asumimos que el afecto de nuestra pareja ha alcanzado un punto de madurez en el que no cambiará sin importar lo que hagamos o dejemos de hacer, pecamos de arrogantes e insensibles, algo ante lo cual ni siquiera el amor es inmune.

  1. No decir a tiempo lo que sentimos

Acumular descontentos es la fórmula mágica para matar lentamente el amor. Pronto, deja de tener importancia si nuestra pareja olvidó nuestro cumpleaños o si dejó abierta la ventana de la cocina: cualquier equivocación se convierte en una sentencia de muerte que concluye con un: “No más”, y todo termina “de pronto”, sin razón aparente.

Expresa siempre tus preocupaciones o insatisfacciones en el momento en que las experimentamos, no calles tus sentimientos a propósito para evitar episodios incómodos. Tarde o temprano, la consciencia te pasará factura y sentirás que has estado traicionándote a ti mismo para mantener a flote la relación.

Escrito por: Editorial Phronesis

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Referencias: Guías prácticas de Walter Riso 

 

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La falta de confianza, el más grande obstáculo para el éxito en las mujeres

Las mujeres tienen las mismas capacidades y habilidades que los hombres e incluso son socialmente menos criticadas al momento de desenvolverse en áreas determinadas, como el arte o la estética; sin embargo, hay un gran obstáculo que les impide alcanzar el éxito: la falta de confianza en sí mismas.

En su TED Talk, la psicóloga Angela Lee Duckworth explica que la determinación es sinónimo de pasión y perseverancia, elementos que te pueden ayudar a alcanzar las metas que te propongas, a corto o largo plazo.

El talento, la educación, el coeficiente intelectual o la apariencia física no son factores determinantes para lograr el éxito, puesto que hay mujeres muy inteligentes y talentosas que no emprenden ningún proyecto por falta de confianza en sí mismas y sobre todo en sus propias capacidades. Por esta razón, la determinación es uno de los secretos para emprender con éxito.

¿Qué es la determinación?

La determinación le permite a una persona fijar sus propias definiciones, limitaciones, valores y objetivos en su vida por los cuales se rige, y todos estos forman de su vida. Por ello la determinación es aferrarse a algo, no sólo por una semana, sino durante años, para hacer del futuro que desea una completa realidad. No obstante, para tener determinación debes creer que eres capaz de conseguir lo que te propones.

En palabras de la psicóloga Angela Lee Duckworth, lo más impresionante sobre la determinación es lo poco que sabemos de esta, e incluso lo poco que la ciencia conoce sobre su desarrollo desde la niñez.

La falta de confianza y sus consecuencias

La falta de confianza en ti misma puede bloquearte y paralizar tu vida, evitando que alcances tus metas y objetivos. Porque si piensas que no eres capaz de hacerlo probablemente vivirás situaciones que te corroboren eso que sientes y en vez de intentarlo de nuevo o aprender lo que necesitas para mejorar; tan sólo te rendirás porque crees con fervor que no eres tan buena.

Sin embargo, ten en cuenta que si no te esfuerzas lo suficiente para conseguir aquello que deseas, porque piensas que no es posible alcanzarlo, es probable que efectivamente nunca lo logres.

Estas situaciones que se generan en consecuencia de la falta de confianza son muy graves y no te permiten ser exitosa ni feliz, porque siempre sentirás que te falta algo. Hay mucho más esperando por ti, y a pesar de ello no harás nada para alcanzar esas metas a causa de tu miedo. Y hay algo que debes recordar siempre: “querer, es poder”.

Cómo superar la falta de confianza

Si has perdido la confianza en ti misma, debes empezar a darte cuenta lo talentosa que eres y de las capacidades que posees para lograr todas tus metas, así que no temas en perseguir ese objetivo que tanto anhelas. Recuerda que si no lo intentas, nada ganas.

En el caso de los niños, inculcar la confianza en sí mismos no es tan sencillo como suena, puesto que no hay técnicas compradas o métodos infalibles. Ante ello Duckworth presenta una alternativa; se trata de una idea desarrollada en  la Universidad de Stanford llamada “mentalidad de crecimiento”, la cual consiste en enseñarle al niño sobre el funcionamiento del cerebro, de forma que entiendan cómo trabaja y cómo cambia en respuesta a los desafíos que se le presentan. De esta manera, entenderán que la habilidad para aprender no es estática y así podrán ser más perseverantes cuando fallen, pues sabrán que el fallar una vez, no es una condición permanente.

Refuerza esta lectura con la Guía práctica para mejorar la autoestima  , del reconocido psicólogo y escritor Walter Riso

Escrito por: Editorial Phronesis

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Referencias: Guías prácticas de Walter Riso 

Foto Portada: Diseñado por Freepik

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6 CLAVES PARA MEJORAR TUS RELACIONES PERSONALES.

A todos nos gusta tener un grupo de amigos, familiares y compañeros en los que confiar, con los que compartir las alegrías y los sinsabores que se nos plantean “compartiendo, las penas duelen la mitad y las alegrías se disfrutan el doble” dicen por ahí.

¿Has visto la película “Los padres de ella”, en ella trabajan Ben Stiller y Robert de Niro como protagonistas, de Niro somete a una serie de pruebas a su yerno, Ben Stiller, antes de permitirle entrar en su “circulo de confianza”.

 

¿Qué es concretamente el “círculo de confianza”?

Imagina un árbol talado, sus anillos son la mejor manera de entenderlo. Cada árbol tiene los anillos propios de su crecimiento, son concéntricos, parten de un punto central. Ese punto central eres tú, y los anillos o círculos son los límites de cada una de las zonas.

 ¿Cómo funciona?

El primer círculo que nos rodea representa a nuestra familia, se podría decir que nacemos dentro de un círculo fijo, en el se encuentran: padres, abuelos, hermanos… personas con las que mantienes el mayor grado de confianza a lo largo de la vida.

A partir de ahí surgen nuevos círculos y dentro de ellos entran nuevas personas y tienden a desarrollar y a crecer, surgen con las primeras amistades infantiles.

El primer círculo permanece inalterable, sin embargo, los otros círculos son flexibles, aparecen y desaparecen, se agrandan o reducen en función de tus decisiones. Cuanto mas cerca esté el círculo del centro (de ti) mas importante y cercanas serán las personas que allí se encuentran.

Podemos crear un círculo íntimo, donde incluimos a nuestra pareja o la persona en la que depositas toda tu confianza. Este círculo es alterable e incluso puede desaparecer en algunos momentos de la vida.

El siguiente es el círculo de amistad. Los verdaderos amigos, aquellos que conoces y te conocen en profundidad.

Y el último es el círculo de los conocidos. Este es el más grande y más lejano a ti. Aquí cada día pueden entrar y salir diferentes personas, y se podría considerar que están en fase de entrenamiento para entrar en tu círculo de amistad.

arbol cortado

Como ves, no existe un único círculo, si no diferentes anillos que representan distintos niveles de confianza e intimidad.

Bien, aclarado este punto.  ¿te gustaría mejorar tus relaciones interpersonales  con las personas que forman parte de tus diferentes círculos (familiar, íntimo, de amistad, incluso conocidos? ¿Cómo mejorar tu nivel de inteligencia relacional? Aquí te dejo algunas pautas.

 

 

Claves mejorar tus relaciones personales.

Aprender a desenvolverse socialmente es algo que se aprende y quienes lo han conseguido pueden haberlo hecho por diferentes razones: necesidad, imitación o porque han encontrado un espacio propio para hacerlo.

No todos somos iguales en este terreno, hay personas que se sienten cómodas en una conversación de dos, otras disfrutan más dentro de un grupo pequeño, y otras personas solo se abren cuando se encuentran ante los grupos grandes.

Aprender a sentirnos cómodos en diferentes situaciones y con personas diversas nos permite ocupar el lugar que nos corresponde social y profesionalmente. Además de nuestro desempeño, la facilidad con que nos relacionamos con otros puede determinar nuestro éxito profesional, y lo mismo ocurre en la familia y con la pareja.

Los expertos señalan que las personas que viven en un entorno social son mas felices que las que no están rodeadas por otras personas.

Estas son algunas ideas para mejorar el modo en que nos relaciones con los demás:

1.- Entra en contacto contigo mismo.

¿Qué es lo que te gustaría obtener de esta situación? Imagina que te invitan a un cumpleaños donde solo conoces a dos personas. Si, por ejemplo, te propones entablar conversación con otras dos, estarás orientado y sabrás qué hacer. Esta actitud te sacará de la pasividad y aliviará el miedo. Decide qué quieres hacer y no te dejes llevar, cuando dependes de tu entorno aparecen síntomas de estrés: el cuerpo se tensa, el corazón se acelera…

2.- Pasa de una posición pasiva a una activa.

En ocasiones nos cuesta porque hemos sido educados para actuar de forma pasiva, haciendo “lo que debemos” en cada situación, en lugar de lo que nos apetece. Cuando conocemos a alguien o nos encontramos con una nueva situación social, solemos preguntarnos ¿qué debo hacer? En lugar de ¿qué me apetece hacer? Cambia el chip.

3.- Aprende a escuchar.

Escuchar es difícil, requiere entrenamiento y mucha generosidad. Me refiero a la escucha verdadera, a estar completamente volcado y en contacto con la otra persona sin emitir juicios internos ni estar pensando en lo próximo que vas a decir.

Dar consejos refuerza el ego de quien los da, pero no suele ayudar a quien los recibe. Escuchar hace que nuestro interlocutor salga de su soledad, que sienta que lo acompañamos genuinamente. Además, ser escuchados es muy agradable e incluso terapéutico.

4.- Practica la empatía.

La empatía nos permite ponernos en lugar del otro sin dejar de ser nosotros mismos.

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¿Has oído hablar de las neuronas espejo? Según el Dr. Jean Decety, de la Universidad de Chicago, experto en el estudio de la empatía, las neuronas espejo hacen que, de forma involuntaria, imitemos a nuestro interlocutor. No solo sentimos e imitamos lo que la otra persona siente cuando adopta una postura específica, sino que también podemos adivinar sus sentimientos e intenciones.

Cuando nuestro interlocutor actúa como nosotros se crea la sincronía emocional, una herramienta natural para las relaciones sociales. Alguien nos “cae bien” cuando estamos en sincronía, cuando nuestras neuronas espejo vibran al unísono, es decir cuanto mas nos podamos identificar con la otra persona y cuanta mas empatía muestre hacia nosotros mas fluirá la relación.

Te recomiendo el siguiente video sobre las neuronas espejo y la empatía:

 http://www.youtube.com/watch?v=09EwTBukLyY

5.- Actúa con confianza.

¿Por qué no?  Cuando actuamos con confianza somos mas libres, más auténticos, mas creativos y eso genera mas confianza.

Lo contrario de la confianza es el miedo, que hace que creemos una máscara tras la que intentamos mantenernos ocultos para evitar el peligro. No somos nosotros mismos. Volviendo a al concepto de la sincronía emocional, el miedo hace que nuestro interlocutor también esté tenso y no se sienta a gusto.

6.- Obsérvate.

De nuevo, entra contacto contigo mismo. Cuanto mas analices tus mecanismos emocionales y como influyen en los demás, más capaz serás de identificarlos en otras personas a la hora de interacturar.

Se trata de tomar las riendas y actuar de acuerdo con tus verdaderos deseos y valores,  de que seas consciente de la tremenda influencia positiva que puedes ejercer sobre ti misma y sobre otras personas.

Recuerda que eres dueñ@ de tu vida, convierte tu libertad en valor.

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Sobre la autora:

Isabel Gómez, es Mentora y Coach Profesional en  www.isabelgomezl.com .

Licenciada en Ciencias del Trabajo, Master en Marketing, MBA y Emprendedora vocacional.

Isabel ayuda a profesionales que se encuentran estancados o insatisfechos y desean dar un paso adelante en su carrera desarrollando sus competencias profesionales. Si deseas recibir su ayuda personalizada, solicita una sesión estratégica aquí http://www.isabelgomezl.com/trabaja-conmigo/

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Somos padres: recuperemos la confianza en nuestros recursos.

Columna: NO A LAS RECETAS sin espejo

Los niños necesitan de adultos que los acompañen de cerca en su desarrollo, que los cuiden, que les ayuden a manejar el estrés, que descifren sus conductas, traduzcan los estados emocionales que le subyacen y les presten estrategias de regulación interna mientras desarrollan las propias. El espejo es necesario para mirar nuestro mundo interno e identificar lo que nos ocurre cuando nuestro hijo nos exige atención de maneras poco claras desde el punto de vista adulto (pataletas, gritos, travesuras, etc.) y que muchas veces juzgamos de innecesarias, inapropiadas y/o desproporcionadas. Estas formas de expresión muchas veces nos desorientan, no comprendemos qué necesitan, por qué se comportan del modo en que lo hacen y no sabemos cómo responder. Nos urge tener claridad sobre lo que les está pasando y sobre cómo abordar la situación. Más aún cuando tenemos un sistema escolar que muchas veces nos presiona y demanda una solución.

 

En este contexto, surge con fuerza la pregunta del cómo hacerlo, cómo resolvemos concretamente los conflictos que se presentan en el día a día con nuestros niños manteniendo una postura de empatía y respeto. Si bien en este tiempo existe una proliferación importante de información, movimientos de crianza y acompañamiento a padres, es frecuente escuchar sobre la queja parental acerca de sentirse juzgados, solos y desorientados. ¿Será que estamos buscando en el lugar equivocado?, ¿o sobrevalorando la opinión  de otros por sobre nuestra intuición, nuestra experiencia, lo que nos muestra nuestro espejo? Este “otro” puede tomar diferentes formas, puede ser alguna amiga, el libro de crianza, la abuela, el padre del niño, la última publicación científica acerca del tema, el grupo de amigos, el psicólogo del blog. Este mirar “afuera”, ha traído consigo una sensación de incompetencia y frustración en muchos padres que buscan seguridad, alivio y conocimiento en lo que muchas veces parece más un merchandising de la crianza que  recursos o apoyos secundarios a la experiencia y reflexión de los propios padres. Cuando ese “otro” pasa a tener un lugar principal en nuestras decisiones y dejamos de usar el espejo y de escuchar nuestra intuición y sentido común, todo aquello que pudiera tener un impacto positivo al ser un apoyo (lecturas, reflexiones de expertos, evidencia científica, grupos de apoyo y un gran etc.) podría convertirse en una amenaza para nuestro quehacer como padres. Todo está en la relación que establecemos con los recursos disponibles; qué lugar van a ocupar en nuestra forma de ser padres, cómo organizamos la información que nos brinda la evidencia científica y sustenta los principios de la crianza con apego seguro para que nos ayude y no se nos convierta en modelos ideales e imposible de padres perfectos, que no fallan, sin dificultades.

 

Esta ilusión de “padres perfectos” acompaña a un gran número de personas que quiere ser la mejor versión de padres que puedan ser. Muchos de ellos refieren inseguridad, sentimientos de incompetencia y mucha frustración. Es cada vez más habitual encontrarse con espacios depositarios incluso de una rabia desmedida de personas que critican la crianza respetuosa, comentarios poco ajustados cargados de prejuicios, descalificaciones y discusiones entre grupos de madres surgidos desde la frustración y la desorientación y que nada aportan. Se pierde el rumbo, el equilibrio, el fin último que sostenía nuestra búsqueda: ser buenos padres, unos suficientemente buenos.

Mi intención es plantear la necesidad de devolver a los padres la capacidad de pensar y encontrar sus propias soluciones, considerando lo que ven en el espejo, lo que les aporta la experiencia, lo que nos aporta la ciencia, lo que cuentan las abuelas. Las decisiones que se toman integrando quiénes somos y qué queremos para nuestros niños, en un marco de respeto a la individualidad y mirada consciente acerca de nosotros mismos ilumina la ruta.

La maternidad y paternidad es un desafío constante, nos enfrentamos a escenarios cambiantes con sentimientos y emociones que a veces son gratificantes y otras dolorosos y frustrantes. La intensidad y velocidad de las experiencias hace que sea fundamental tomarnos un tiempo para pensar, cuestionar, re-pensar, integrar y reconstruir nuestros modos de llevar a la práctica nuestra parentalidad. Este proceso psíquico que va evolucionando con nuestras experiencias de ser padres requiere de decisión y del espejo que nos permite mirar nuestro mundo interno e identificar lo que nos ocurre cuando nuestro hijo nos exige atención o contención de maneras que requieren de una lectura más allá del comportamiento (pataletas, gritos, travesuras, etc.), así como también de buscar recursos para responder sensiblemente a su necesidad, haciéndonos cargo de nuestras limitaciones sin perder la confianza en nuestro sabio interior.

 

 

Psi. Angelina Bacigalupo O.

Psicóloga Clínica Acreditada por la CONAPC

Especialista en Psicoterapia Infanto Juvenil

 

 

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