¿En tu pega no te soportan? Algunas señales para estar alerta

No siempre se puede ser amigo de todos en el trabajo, pero hay una delgada línea roja que puede llevarte a ser detestado o ignorado. Mane Cárcamo identifica algunos signos que avisan que ya es hora de ponerse las pilas e integrarse un poco más al grupo.

En la mayoría de las pegas en las que he estado he hecho grandes amigos. Es más, recuerdo mis trabajos con más o menos cariño dependiendo de las amistades que hice ahí. Hace unos días conversando con unas chiquillas, medio en talla y medio en serio, una de ellas lanzó el dramático comentario: “En mi oficina me odian”. Y de ahí el tema se tomó la reunión, se volvió a prender la parrilla y se rellenaron las copas. Porque aunque ella lo dijo con risas entremedio, haciendo como que le daba lo mismo y caricaturizando la situación, esta problemática no es nada irrelevante y mucho más común de lo que imaginamos.

Según un estudio realizado por Laborum el 2016, de partida el 69% de los chilenos declara no sentirse feliz en su trabajo. Una cifra que a todos (no sólo a los jefes) nos debería preocupar. La investigación señala que “de acuerdo a la medición, los factores más valorados y relevantes fueron las expectativas de crecimiento al interior de la organización y el clima laboral, ambos con un 66% de las preferencias. Seguidos del salario con un 62% y, finalmente el horario y la flexibilidad con un 39%”.

Según esto, no solo nos interesa crecer en la empresa, ganar lucas y ser “exitosos”, también nos importa pertenecer a un grupo en donde la cordialidad y la buena onda dominen el ambiente. Se trabaja mejor y sin duda, las posibilidades de mantenerse por más tiempo en la misma fuente laboral aumentan. Entonces, ¿cuándo urgirse? ¿Cuándo nos tiene que caer la teja de que al parecer nunca saldremos elegidas mejores compañeros? ¿Cuándo debemos preguntarnos si en la pega no nos quieren?

Aquí algunas señales de alerta (siempre usando el humor) para prender las alarmas:

Ser víctima de la sigla del terror: “CC”

Esta práctica es MALETERA. Lo escribo con mayúscula porque de verdad hay que hacer énfasis, en la mala onda de ocupar el recurso de contestar un mail copiando a tus colegas y/o jefes cuando de verdad no es necesario. Si tus compañeros quieren liquidarte tienen la táctica perfecta: visibilizan el más mínimo error cometido y se encargan de comunicarlo a toda la empresa con correos del tipo: “Estimada Magdalena, al parecer te equivocaste en el pedido de cajones, más aun considerando que la información te la envié hace más de un mes y en dicho informe, te comentamos que el pedido debía hacerse a la brevedad. Reenvío mail enviado en esa fecha para recordar lo que te solicitamos”. Obvio que todo esto con copia a Gerente General, Gerente Comercial y cuanta autoridad se pueda acusar. ESTOCADA MORTAL. Aunque seamos más pesados que submarino a pedales, de verdad pienso que nadie merece tamaña maldad.

Almuerzos: mi PC y yo

Este claramente es un primer síntoma preocupante. Si todos los días, incluso en esos que tienes muy poca pega, te comes un sándwich revisando Aliexpress (o Amazon), algo está pasando. Miras con ojos de San Bernardo como todos los compañeritos se organizan para ir a la picada peruana o comentan lo malo del charquicán del casino, y te percatas que a ti simplemente nadie te invitó. Obvio que te haces la estresada, simulas contestar 500 mails atrasados, abres Excel con una planilla muy compleja cuando ellos aparecen y bajas rápidamente la página de oferta de los chinos, porque siempre queridos amigos… dignidad ante todo.

El uso del nombre completo

Te llamas María José y todo el mundo, hasta tus hijos, piensan que fuiste inscrita en el Registro Civil como “Coté”. Realmente muy pocos conocen tu verdadero nombre, pero en la oficina se encargan de recodártelo. Para pedirte algo, para mandarte un mail, hasta para cantarte feliz cumpleaños te dicen “María Jose”, como marcando una distancia inquebrantable en la que claramente te están diciendo de manera solapada: “Querida acá no eres nuestra amiga, sin familiaridades ni buena onda, acá siempre serás MARÍA JOSÉ”.

Todos fueron etiquetados… menos TÚ

¿A quién no le ha pasado? Figuras más aburrido acuario de machas en tu casa, comiendo las sobras en un taper helado y sin panorama a la vista, cuando cometes el grave error de meterte a Instagram. Y ahí eres testigo de la demoledora realidad. TODA tu oficina en llamas en un karaoke celebrando el cumpleaños del que creías que era un poco tú amigo. Etiquetados todos, los likes están a la orden de día y comentarios tipo: “Se pasó lo buenoooo, hay que repetir” son la tónica de la publicación. No se hagan los superados, la humillación está presente y te duele tu baja popularidad. Tu corazón destruido cada día se siente más cercano a Alberto Mayol.

 

Estas alertas y muchas otras (que pueden agregar más abajo) tal vez están ocurriendo en tu lugar de trabajo. ¿Qué hacer al respecto? Una opción es victimizarse y andar llorando por las esquinas. Mala opción bajo mi punto de vista, ¿habrá algo más agotador que la gente alegona?

Otra es asumir que no se puede ser monedita de oro y aceptar que simplemente no les caemos bien al equipo con el que trabajamos, opción válida, pero que también tiene sus costos: la lata de tener que recibir los lunes con depresión por ejemplo.

Y por último, la posibilidad de hacer una autocrítica y tratar de ver qué estamos haciendo para que nos pesquen tan poco. El mirarnos a nosotros mismo y proponernos mejorar en algunos aspectos en los que nos podemos estar equivocando, puede ser una oportunidad en medio de una situación difícil. Sonreír y saludar siempre, interesarnos por la vida de los demás, trabajar en equipo no solo en los éxitos sino que también en los fracasos, enfrentar las diferencias con respeto y apertura o apañar al que está complicado con algún tema en el que nosotros nos peinamos, pueden ser pequeños propósitos que tal vez no logren que nos inviten al asado del próximo domingo, pero que si harán de nuestra oficina un lugar más amable y feliz… para todos.

¿Qué otras alertas agregarían?

 

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Niños malcriados, adultos infelices: 3 claves para evitarlo

Aquel que tiene un porqué para vivir, puede soportar casi cualquier cómo. -Friedrich Nietzsche.

Una de las características de la posmodernidad de la cual son víctimas los “millennials”, es la pérdida del sentido de la vida, como producto del vacío Existencial, el cual comienza a desarrollarse desde la niñez. Y son nuestros niños sobreestimulados, llenos de juguetes, que no se conforman con nada, que no se divierten con nada y a los que no les damos la oportunidad de aburrirse, quienes muchas veces no desarrollarán esta resiliencia qué vemos en el niño de la foto y con el correr de los años comenzarán a experimentar un sinsentido de la vida. Los estamos condenando, aunque sea de manera inconsciente, a la desesperanza de los millennials.

RonaldoPareciera que a los padres actuales nos da pánico que nuestros hijos se aburran, es como si los quisiéramos dopar, porque si se aburre se quejan, si se quejan probablemente lloren, griten o demanden atención y estamos tan ocupados que mejor tratamos de apaciguar su ímpetu con estímulos que los entretengan (juguetes, Ipod) y de paso los vecinos no creerán que somos malos padres. Lo que no tenemos en cuenta es que frente a estas actitudes los niños podrían sentirse ignorados, afectando su autoestima y debilitando el vínculo con nosotros,  los padres. Y no solo podrían desarrollar una sensación de vacío, muchas veces experimentarán ira, rabia, bronca. No es de extrañar que el bulling y las matanzas colectivas en las escuelas sean un mal de esta época. Es evidente que estamos fallando no solo en la educación escolarizada sino también en la crianza en el hogar.

Esto no es un juicio de valor, ser padre es difícil y sobre todo en este tiempo de lo instantáneo, en el que hay tanta competencia, tanto ego, tanta despersonalización de las relaciones. Un tiempo en el que el sistema educativo está obsoleto tratando de educar trabajadores de fábricas como en la revolución industrial. Una época en la que los compromisos en las relaciones son muy frágiles, un tiempo en el que la jornada laboral es de hasta 12 horas con un franco semanal. Hay padres que malcrían porque creen que el poseer es sinónimo de felicidad y éxito (porque eso nos vendió la televisión) y otros que malcrían porque simplemente no-crían, porque están ausentes, cegados por su propia vida individualista del placer instantáneo, porque tienen hijos floreros. Hay de todo en la viña del señor.

En este sentido quiero citar a la Profesora e Investigadora de la Facultad de Filosofía de la FUNLAM Paula Grialdo, la cual menciona que para el individuo posmoderno la idea de felicidad y realización personal se traduce en términos del goce y el disfrute del momento presente y en el  anhelo de poseer ayudado aquí por los medios de comunicación. En esta idea de felicidad y al prevalecer los valores individualistas del consumo y del placer se ve muy afectada la dimensión relacional de las personas quedando subordinados los valores de la convivencia, el respeto mutuo y la solidaridad, entre otros. El efecto es el vacío existencial que, según el neurólogo Viktor Frankl, se definiría como “la pérdida del sentimiento de que la vida es significativa”, y ha dejado  e ser significativa al perder todo referente de humanidad, es decir, la relación con los otros y con el otro.

¿Qué podemos hacer los papás para cortar este ciclo? Debemos trabajar en facilitar y fomentar la resiliencia, la empatía, la gratitud y la amabilidad en nuestros hijos para que los niños puedan aprender a ser felices diariamente en las pequeñas cosas y no llenar sus vidas con la pseudo felicidad del poseer. Aqui les dejo 3 claves que pueden ayudarnos a lograrlo:

Practicar la Gratitud y los Actos aleatorios de Bondad diariamente:

Cuando somos agradecidos y practicamos actos aleatorios de bondad obtendremos como resultados una mayor calma interior, claridad de pensamiento, un corazón lleno de amor y felicidad. Les aseguro que si lo practican una semana seguida todos en la familia sentirán más felicidad y plenitud. Pero esto no es locura mía, la ciencia me respalda: Una investigación comprobó que las personas amables experimentan más felicidad y tienen más recuerdos felices. Simplemente al recordar los actos de bondad realizados durante una semana, las personas parecieron volverse más felices, más amables y más agradecidas. En este mismo estudio se citan tres investigaciones (Emmons and Crumpler, 2000; McCullough et al., 2002; Peterson and Seligman, 2004) que han demostrado que la Gratitud es una fortaleza humana muy importante la cual contribuye a la felicidad subjetiva.

En mi artículo 5 SECRETOS PARA CRIAR NIÑOS BUENOS Y FELICES” menciono varios tips para practicar la gratitud. Con respecto a los actos aleatorios de amabilidad (random act of kindness) serían, a grandes rasgos, realizar todos los días algún gesto amable o bondadoso con alguien al azar. Esto no tiene que ser algo excepcional, puede ser  muy simple y se dice que son “aleatorios” porque no los planificamos con anticipación, sino que surgen espontáneamente durante el transcurso del día. Algunos ejemplos: sostenerle las bolsas del super a una persona mientras abre el auto, llevarle comida a alguien en situación de calle, sentarse a hablar con un abuelo en la plaza, ceder el lugar en la fila a una persona que parezca muy apurada. Para facilitar y fomentar la amabilidad en los niños no hay nada mejor ni más efectivo que Predicar con el Ejemplo.

Ser Minimalistas con Nuestro Tiempo:

Y aquí lo que quiero decir es dejar de presionarnos por ser padres “pulpos”, priorizar actividades y dejar de tratar de hacer tantas cosas por día. Es necesario enfocarnos en lo que realmente importa y es crucial: crear y mantener un vínculo con nuestros hijos, sobre todo en la primera infancia y el principio de la adolescencia. Creo que es más importante una hora de juegos en el parque con papá/mamá que una hora en la clase de fútbol mientras papá/mamá hace magia para coordinar, la salida de la oficina, las compras y el tráfico. Y aquí también la ciencia me respalda: Según un estudio publicado por la Academia Americana de Pediatría, el tiempo con los padres es un factor significativo en la salud y el desarrollo de los niños. Las actividades compartidas promueven relaciones estrechas y caritativas que son críticas para el ajuste psicológico y conductual de los jóvenes y su capacidad para desarrollar relaciones. Yo sé que las largas jornadas laborales, las exigencias y el estrés de la vida diaria, sumado a la falta de políticas públicas y laborales que favorezcan el cuidado de las relaciones en el seno de la familia, son factores que limitan el tiempo que uno le dedica a los hijos, pero siempre podemos mejorar un poco, podemos elegir aun entre limitadas opciones. Quizás un par menos de horas extras por semana retrasarán la compra del auto nuevo pero le darán la oportunidad a papá/mamá de salir a andar en bicicleta al parque con los chicos.

Dejar de darles tantos Juguetes (Y menos horas en la pantalla):

Para que nuestros hijos construyan o reconstruyan el significado de felicidad, alejándose de la idea de que “poseer” es “ser feliz”, debemos dejar de echar leña al fuego, es decir, dejar de comprarles tantos juguetes. Aquí no hago referencia a ningún estudio sino mi experiencia propia: ¿No les has pasado de regalarle algo al niño y que a los diez minutos quiera otro juguete nuevo?. Poseer no nos hace felices, nos da placer, y este se evapora muy fácilmente cuando pasa la novedad. Según el exitoso psicólogo y autor Oliver James, los peques no necesitan muchos juguetes ya que “La mayoría de los niños solo necesita un objeto de transición, por ejemplo, su primer oso de peluche que llevan a todas partes, pero todo lo demás es una necesidad socialmente construida”. En general los MASS Media son los generadores de necesidades inventadas por excelencia. Pero no darles demasiados juguetes no significa dejar de jugar, por el contrario, las criaturas deben jugar imaginativamente y para ello basta y sobra con los juguetes que tienen o con objetos, lo importante es dejarlos liberar su imaginación. A nosotros nos ha resultado mucho dejarles a mano o presentarles una caja de cartón, cintas, sogas, ganchos de la ropa, utensilios de la cocina, armar tiendas de campaña con sábanas y almohadas. En este artículo EL PELIGRO DE TENER DEMASIADOS JUGUETES comparto varias recomendaciones.

Todos estos consejos y tips que comparto los implementamos en mi casa y mientras algunos han surgido de mi propia  lectura y análisis muchísimos han sido sugeridos por mi mejor amigo que es a la vez mi marido. Él ha cambiado radicalmente mi idea de crianza y me ha orientado en el Minimalismo. Es una inspiración, lo admiro no solo como padre sino como ser humano y le dedico este artículo.

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Fuente: mamaminimalista.net

Ana_AcostaAna Acosta Rodriguez

Maestranda en Psicología Positiva Aplicada y experta en Mindfulness,  Inteligencia Emocional y Crianza con apego.

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Más piropos menos chaqueteo

El viernes me pidieron ayuda en el colegio de mi hija para ir a maquillar como Cleopatra a las niñitas de 4to básico. Obvio que fui feliz de poder aportar y además, siempre es rico estar infiltrada y poder conocerlo un poquito más.

El maquillaje como era para tantas alumnas lo hice mega sencillo: línea negra en el párpado, sombra dorada, rímel, iluminador y brillito en los labios, parecía una máquina dispensadora de bebidas haciendo lo mismo cerca de 30 veces jajajaj. Sin embargo, hubo varias cosas que me dejaron con el corazón llenito y maravillosamente asombrada de esta experiencia.
Primero cada vez que hacía este proceso el resto de las niñitas miraban felices e ilusionadas, esperando pacientemente su turno (nadie tocaba el maquillaje ni alegaba) y lo mejor, siempre exclamaban lo linda que se veía cada compañera. Se piropeaban, se sentían felices. Se percibía un compañerismo a toda prueba; una bondad; un cariño por la otra que se veía tan bien y distinta. No existía competencia. Ninguna quería verse mejor que la otra, ninguna quería ser la primera.
Me encantó! El poder reconocer y verbalizar cuando uno encuentra que el de al lado se ve bien, es realmente maravilloso, es mirar más allá de la propia individualidad y eso cada vez pasa menos.
Hoy se juzga mucho más de lo que se aplaude al de al lado y este grupo de niñas que eran capaces de darse cuenta de que son eso, un grupo en el cual todas debían destacar de la misma forma, que todas serían maquilladas por lo que esperaban confiadas y además, manteniendo la admiración hacia lo linda que estaba cada una de las compañeras.
Espero de corazón que sigan igual de grandes, la vida es tanto más feliz y fácil cuando se está lejos de la envidia, la impaciencia y el exitismo sin límites.

Paula Eugenia Fischer Levancini

Coach en Programación Neurolingúística

 

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Nueve principios para un matrimonio feliz

Redacción Editorial Phrònesiswww.elartedesabervivir.com

En el pasado, las personas contraían nupcias tomando en consideración factores como una estabilidad económica favorable a largo plazo. Hoy en día, el matrimonio se vincula más al amor y el romanticismo que a una figura política meramente racional.

Para la terapeuta de pareja Esther Perel, cuando el matrimonio era una empresa económica, la infidelidad era tratada desde la perspectiva de la seguridad financiera, por ejemplo. Pero ahora que el matrimonio es un arreglo romántico, la infidelidad es tratada desde la seguridad emocional.

El hecho de que decidamos casarnos por amor y no exclusivamente por conveniencia social ha cambiado no sólo las implicaciones que trae consigo la unión entre dos personas, también los aspectos que influyen en que un matrimonio prospere en armonía.

La Asociación Americana de Psicología (APA), ha recopilado una serie de consejos con base en estudios psicológicos que han demostrado estar vinculados con matrimonios plenos y estables.

Ya sea que lleves años con tu pareja o que estés considerando el matrimonio como una posibilidad futura, la siguiente lista de principios te ayudará a conocer las bases de una relación fundamentada en el compañerismo y la alegría.

      1. Sepárate emocionalmente (y a tu pareja) del entorno en el que creciste

No es que el matrimonio exija desentenderte de tu familia o comportarte como un completo extraño, pero sí es importante separar tu identidad de pareja de la identidad de tus padres, tus hermanos o tus abuelos.

Unirte a alguien en matrimonio significa construir una nueva familia, no una réplica de la tuya.

Asentar una distancia emocional prudente evita, además, conflictos de pareja innecesarios que puedan tener origen en prejuicios, costumbres o creencias exclusivamente de tu entorno familiar y las cuales deberás aprender a dejar de lado para comenzar de cero.

Después de todo, si esperas que tu pareja cocine como tu madre o conduzca como tu padre, vivirás un matrimonio muy por debajo de tus expectativas, que serán, de cualquier modo, irreales.

  1. Construye con tu pareja lazos basados en una intimidad e identidad compartidas

El nosotros es más trascendental en el matrimonio que el y el yo.

La conformación de una identidad compartida significa alcanzar un punto de compenetración en el que ambos miembros de la relación sean capaces de pensar acertadamente en lugar del otro, de experimentar una empatía plácida donde el bienestar del ser amado encarne el propio bienestar.

Esto no debe confundirse con una pérdida de autonomía o derechos individuales. La unión emocional de la pareja debe promover de tal modo la confianza y el respeto mutuo que la libertad del otro sea un tesoro inviolable fuera de las garras del egoísmo y la dependencia.

       3. Establece una relación sexual rica y placentera y protégela de intrusiones externas

La conexión sexual no compensa la desconexión emocional, pero un buen entendimiento físico en la cama sí puede reforzar un matrimonio donde exista previamente un lazo de amor sólido.

Cuídate además de exponerte conscientemente a situaciones que puedan perjudicar la integridad de tu matrimonio y destruir la confianza de tu pareja. La fidelidad no debe ser el resultado de los sentimientos, sino una decisión arraigada a una intención y que, de ser necesario, implique acciones formales.

  1. Para las parejas con hijos: intercambien los roles de la paternidad y el efecto de absorción que la llegada de un bebé tiene en el matrimonio

Si la filosofía de los roles de género predomina por encima de la idea de una paternidad con tareas equitativamente repartidas, el resultado será que uno de los miembros de la pareja (por cultura, la madre), será la principal afectada por los efectos de absorción de tiempo y energía que implica el nacimiento de un hijo.

Esto no repercute solo en la salud de la madre, también puede influir en la acumulación de sentimientos negativos hacia el padre, de quien podría percibirse falta de entrega y compromiso.

  1. Protege la privacidad de tu relación

El mundo interno de una pareja es un espacio importantes donde la confianza y la intimidad emocional se refuerzan. Proteger la privacidad de este universo exclusivo significa reservar tiempo para pasar a solas con tu pareja y guardar discreción acerca de sus planes, sueños o inconvenientes.

Lo que tu pareja y tú piensen o hagan es parte de su construcción personal; mantenerlo en privado conserva la magia de la dinámica y una debida sensación de seguridad.

  1. Confronta las crisis y mantén fuerte el vínculo marital ante las adversidades

Los matrimonios mueren muchas veces antes de sufrir un fallecimiento definitivo. Esto no significa que la última muerte (el divorcio) sea inevitable; en realidad, asumir que las crisis son parte del ciclo de vida de toda relación y que son una oportunidad para emprender cambios positivos podría evitar el rompimiento de muchos matrimonios.

Cuando un problema drástico se presente en tu matrimonio, no lo ignores ni lo minimices, plántale cara y explora sentimientos y opciones con tu pareja. Estás en una barca de dos guardianes, no temas a las tormentas.

  1. El matrimonio debe ser un espacio de expresión, no de represión

La plenitud de una relación depende del grado de comodidad que ambas partes sientan al momento de compartir con el ser amado todo lo que son, todo lo que han sido y la ilusión de lo que esperan ser.

Esta libertad de expresión no aplica solo para los buenos momentos, las diferencias y las emociones negativas deben poder compartirse con la misma tranquilidad y fe ciega en que el otro estará ahí para servir de apoyo incondicional.

  1. Utiliza el humor y la risa, y no permitas que la monotonía apague la llama

El humor nos ayuda a poner las cosas en perspectiva sin importar lo gris que luzca el panorama.

Para evitar que la monotonía devore tu matrimonio, debes estar abierto a la espontaneidad y a la diversión no planeada de convertir un momento incómodo en la mejor broma jamás contada.

Si tu pareja y tú aprenden a desenvolverse en esta dinámica ocasional de niños traviesos, siempre tendrán algo nuevo por hacer y un lugar maravilloso al cual ir juntos.

  1. No abandones los detalles que hicieron que tu pareja se enamorara de ti

Las consideraciones iniciales que alimentaron el fuego del romanticismo y dieron forma al amor deben permanecer durante el matrimonio.

De hecho, es el olvido de los detalles y las expresiones de afecto lo que hace que los amores más profundos pierdan el brillo y se marchiten.

Bien lo dijo Mario Benedetti: “Para estar total, completa, absolutamente enamorado, hay que tener plena consciencia de que uno también es querido, que uno también inspira amor”.

Fuente: APA

Escrito por: Editorial Phronesis

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La Regla de los 2 minutos

Es imposible sentirnos enfadados, enojados, con ira, y estar agradecidos, en un estado mental hermoso, al mismo tiempo. Estamos enfadados o nos sentimos agradecidos. Punto.

Son dos mundos opuestos… entonces ¿Cuál es el precio de tu felicidad? ¿Qué crees que debe suceder para sentirte pleno, plena, agradecida, agradecido? Son tus reglas.

Porque en realidad no son ni las circunstancias ni las otras personas lo que controla cómo nos sentimos. Estar enfadados o agradecidos es una decisión. La felicidad es una decisión.

Entonces cada vez que estás sintiendo tensión, estrés, ansiedad, frustración, estás tomando una decisión consciente o inconsciente que produce ese estado emocional. Es el pensamiento, la historia que estás sosteniendo en tu mente, creyéndolo, lo que fabrica dolor o sufrimiento. Y es solo una cortina de humo, una historia en tu mente, tú no eres esos pensamientos, y puedes no identificarte con ellos, con la historia, con la ira, con la frustración, tú no eres esa mentalidad.

Así que simplemente obsérvalo. Y toma una nueva decisión, ¿qué quieres sentir?…

Hazlo ahora conmigo, esta estrategia se llama Actualizar.

Piensa en esa última situación en la que te enfadaste, sentiste miedo, culpa, o reaccionaste de forma agresiva o evasiva. Dijiste o hiciste algo que realmente no deseabas…

Cierra los ojos unos segundos, transpórtate a ese momento y vuelve a abrir los ojos…

¿Qué está sucediendo en ese momento?

¿Dónde estás?

¿Mira a tu alrededor… quién está ahí también, quién está contigo?

¿Hay alguien diciéndote algo?

¿Qué es lo que sientes? Reconoce la fisiología de esta emoción, la postura que toma tu cuerpo cuando sientes esto… ¿Cuál es la emoción?

¿En qué piensas? ¿Cuál es la historia que estás sosteniendo en tu mente?

Ahora, si asumes tu poder de elegir qué emociones, pensamientos y actitud sostener ¿Qué otra respuesta podrías tener a ese evento?

Una sugerencia: Piensa en un momento cumbre de tu vida, ese día en que te sentiste genial, que sucedió algo que deseabas fervientemente, qué sentiste que tenías el mundo a tus pies… eso es… ¿Recuerdas eso? ¿Recuerdas cómo se siente?

Quizás sentiste alegría, gratitud, éxtasis… Si ¡eso fue hermoso!

¿Ves? Puedes cambiar tan fácilmente de estado emocional… y elegir qué sentir, ¡tú lo controlas ahora!

Las emociones no son cosas que nos pasan, nosotros fabricamos los estados emocionales de acuerdo a las percepciones que tenemos de las cosas, es decir, según en qué nos estamos enfocando en ese momento. No estoy hablando de ¨pensar en positivo¨, para desarmar un patrón negativo o limitante, no es suficiente con que repitas ¨soy feliz, soy feliz, soy feliz¨ mientras te sientes pésimo. No.

Precisas un cambio emocional, en tu estado mental, en tu fisiología, desde el que actúas de una forma creativa. Nadie actúa de manera creativa cuando está enfadado ¡Actúa de forma reactiva! Lucha, se resiste, se estresa, lucha más, se estresa más, tensión, más tensión, frustración, ira, resignación, depresión… uffff ¡Es destructivo!

Piénsalo conmigo un instante ¿Cuál es el sentido de eso? ¿Quién querría vivir así más de dos minutos? ¿Con qué objetivo?

Está científicamente probado que cuando sientes aprecio y gratitud, estás en un estado emocional coherente que favorece tu salud, fortalece tu cerebro, mejora tu respiración, produce claridad de pensamiento, y tomas decisiones efectivas. Por eso es fundamental que estés entrenando tus emociones día a día. Que estés alerta para reconocer cuándo estás sintiendo tensión, ansiedad, estás sufriendo, y te comprometas a estar en un estado hermoso, sea lo que sea que esté sucediendo, no importa qué ni quién. Renuncia a cualquier expectativa, razón, argumento, que no sume a tu bienestar, alegría, paz.

Y para esto tengo una regla que se llama La regla de los dos minutos.

Cada vez que estoy enfadado y seguramente creo que hay suficientes argumentos como para estarlo, tengo dos minutos para encontrar algo para apreciar o agradecer. No importa cuántos argumentos hay para seguir enojado, siempre veo suficientes razones para sentirme agradecido. Y quedarme con una mejor manera de ver las cosas.

En tiempos de cambio rápido, de caos, precisas una buena estrategia para manejar tus emociones y ordenar tu vida. Porque entrenar las emociones es fundamental para el éxito en todos los aspectos. Mi nuevo libro Entrena Tu Corazón te aporta esas ideas y estrategias para conseguirlo.

Adquiérelo en Amazon y Kindle.

Agustin Andrade

Autor y Comunicador

www.agustinandrade.com

Articulo extraido de www.InstitutoDraco.com

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Segundas relaciones (2da parte)

Buscar la felicidad en el lugar equivocado

Es dudoso que el sentido de la pareja sea proveer de felicidad a sus miembros pero es común soñar que la felicidad llegará con la unión perfecta con el otro, como si ésta se tratara del calmante de todos los males, una suerte de elixir que nos hace invulnerables y realiza la esperanza de reposar confiados en el añorado seno materno.

Que la pareja nos dará la felicidad es una creencia tan extendida que si uno la cuestiona se arriesga a hacerse enemigo de los ilusionados. Sin embargo, si preguntamos a parejas consolidadas suelen contestar que la pareja no les ha dado estrictamente felicidad tal como la esperaban, sino una ardua, agria y dulce tarea interior y de crecimiento, y la compensación es más bien un sentimiento de dulzura, alegría, unión y compromiso en el camino común. Proporciona con suerte la alegría y la dulzura de saberse juntos y confiables en un camino común.

Sabiendo que la progresión de la pareja exige un buen número de penosos ajustes en el ego personal resulta un tanto infantil mantener intacta la creencia de que debe proporcionar la felicidad. Según palabras de San Agustín la felicidad consiste en tomar con alegría lo que la vida nos trae y en soltar con la misma alegría lo que la vida nos quita. Seguramente la felicidad tiene más que ver con una actitud ante la realidad que vivimos que con la realidad misma. Somos felices cuando conseguimos apreciar y fluir con lo que nos toca vivir en lugar de hacerlo depender del estricto cumplimiento de nuestros deseos y nuestros cambiantes pensamientos y sentimientos.

Sería un gran paso liberar a nuestras parejas del peso de tener que hacernos felices y liberarnos a nosotros mismos del peso de hacerlas felices para que paradójicamente la felicidad pueda ser mayor. Sería más prudente y sabio tener simplemente la expectativa y el ofrecimiento de un cierto bienestar y realización en el intercambio y en la relación.

Una buena orientación para abordar una nueva relación es liberarla de la expectativa de que nos haga felices asumiendo la tan proclamada idea llena de sentido común de que nada ajeno nos hará felices. Que la felicidad empieza en uno mismo y entonces, como el aceite, se extiende hacia los demás.

continuará….

JOAN GARRIGA

Extraído de www.joangarriga.com/

www.facebook.com/joangarrigabacardi

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¿De qué depende la calidad de vida? Una propuesta diferente

Artículo publicado originalmente en El Definido

Mane Cárcamo reflexiona acerca de nuestra felicidad y las metas que nos ponemos hoy en día los chilenos. ¿Qué estamos anhelando? ¿De qué depende, a fin de cuentas, la calidad de vida?

Hace pocos días se reveló el resultado de un estudio que ubica a nuestro país como uno de los 20 más felices del mundo. Mi reacción fue la misma de ustedes… un gran y sorpresivo ¿WHATTT?, pero tras leer un poco más me di cuenta que, no es que seamos la familia Von Trapp del barrio y andemos cantando por las colinas, lo que pasa es que nuestros vecinos no lo están pasando nada de bien y eso explicaría nuestro sorprendente lugar en el ranking.

¿Ustedes consideran que viven en un país feliz? Es una pregunta interesante para reflexionar.

El concepto de “calidad de vida” lo escuchamos como el correr diario (espero) de la ducha. No nos llama la atención esa frase, pero sí nos inquieta poder alcanzarla en nuestra cotidianidad y, queramos o no, está relacionada con la felicidad. ¿Será normal vivir enrejados, sin tiempo para ver a los amigos, con la línea de crédito más exigida que asesora comunicacional de la Presidenta? ¿Nos tenemos que acostumbrar a que el auto sea nuestro segundo hogar, a descargar nuestras penas y frustraciones en Facebook, a considerar el silencio como un lujo inaccesible?

Según la OMS, la calidad de vida se trata de la “percepción del individuo de su posición en la vida en el contexto de la cultura y sistema de valores en los que vive y en relación con sus objetivos, expectativas, estándares y preocupaciones” (1994, hace tiempo ya).

Esta definición me invita a pensar acerca de lo que se instala en nuestros círculos como el “deber ser” (maternal, amoroso, laboral, etc.) que muchas veces nos sitúa en una posición que nos obliga a mostrarnos como “superhéroes”, pero no como personas plenas.

En nuestra sociedad, es bien visto decir que estamos colapsados, con mucha pega, agotados y con mil actividades que no nos dejan ni un minuto para nada más que no sea el trabajo, las infinitas actividades extraprogramáticas de los niños y las horas de gimnasio para alcanzar un cuerpo “perfecto”. Se desconfía del que tiene tiempo libre y vive más despacio. En serio pienso…Dios me libre.

Para mí, la calidad de vida es poder trabajar en lo que me apasiona y aprender a cerrar el computador cuando la hora lo indica. Sin que nadie te mire feo, porque tus jefes lo hicieron a la misma hora que tú.

Para mí, la calidad de vida es incluir el silencio dentro de mi horario y no ansiarlo como el cartón premiado del Kino. Todos tenemos el derecho (y ante todo la necesidad) de tener un momento a solas. Sin niños, sin marido, sin Waze. Silencio gratuito y de calidad.

Para mí, calidad de vida es poder tocar la puerta de la oficina de mis jefes y hablar con ellos sin tener que agendar como si lo hiciera con alguien de la realeza. Tener autoridades a las que se les ve con la misma periodicidad que el cometa Halley es más frustrante que la multa al Costanera Norte por el desborde del Mapocho.

Para mí, la calidad de vida es estar lo suficiente con mis hijos no sólo para abrazarlos, sino que también para retarlos cuando sea necesario, conversar acerca de su día y también mirar juntos como Peppa Pig salta los charcos de lodo.

Para mí, calidad de vida es conocer a mis vecinos, saber que me pueden salvar cuando me da miedo un temblor, me falta un huevo o necesito 5 lucas para pagar una deuda (las pago, ellos lo saben). Porque, ¿de qué me sirve vivir en una casa más grande que la de la Anita Alvarado si conozco más de la vida de Maluma que la de la familia con la que comparto la vereda? Personalmente creo que esa es la definición de soledad.

Para mí, calidad de vida es poder invitar a amigos sin tener que llamar a Tomás Cox para que produzca el evento, y no tener pudor en hacer un malón en donde lo importante sea juntarse, tener largas sobremesas y ser capaces de gozar con un hotdog sin palta (está impagable).

Para mí, calidad de vida es saber decir que no, sin remordimientos ni quiebres. Y que el otro acepte que la libertad pasa por priorizar los tiempos, valores y miradas de mundo que cada uno en libertad eligió.

Para mí, calidad de vida es vivir en una sociedad colaborativa, en donde ayudemos al otro sin sacar beneficio político de las carencias de Estado y nos preocupemos genuinamente de tenderle la mano al que lo necesita. La Teletón es un ejemplo maravilloso de eso.

Para mí, la calidad de vida es tener alguien a quien escuchar y que me escuche. Que ambos nos interesemos por las alegrías y los dolores del otro, y que no tengamos que recurrir a un posteo de facebook para poder desahogarnos o contar lo que nos aflige. Las redes sociales nunca podrán reemplazar a esa amiga que, sin nada a cambio, se interesa por ese pésimo día que acabas de tener.

Hay sin duda alguna muchos factores externos que determinan el estilo de vida que llevamos. Si alguien está en la extrema pobreza, todo lo que acabo de describir es realmente inútil, y es por eso que quien gobierne durante los próximos años, debe de corazón tratar de revertir la profunda desigualdad en la que viven muchos chilenos. Pero para los que afortunadamente hemos tenido más oportunidades,la calidad de vida también es una opción que depende de nosotros… de liberarnos de vivir para afuera, y de estar cumpliendo estándares que lo único que nos hacen es ser esclavos de la tiranía del consumo y la opinión ajena.

¿Qué es calidad de vida para ustedes?

Magdalena Cárcamo – Periodista

Fuente: www.eldefinido.cl

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Los Muchos Beneficios de Expresar Gratitud y de Recibirla

Por el Dr. Mercola

La ciencia nos dice que las personas que están agradecidas por lo que tienen son más felices y alcanzan sus metas con mayor facilidad, y siempre es un buen momento para apreciar todas las cosas por las que estamos agradecidos.

Como se afirmó en un artículo previo sobre este tema, publicado en Harvard Mental Health Letter:1

“La gratitud es una apreciación de lo que una persona recibe, ya sea tangible o intangible. Con gratitud, las personas reconocen la bondad en sus vidas.

En el proceso, las personas generalmente reconocen que la fuente de esa bondad yace, al menos parcialmente, fuera de ellas mismas. Como resultado, la gratitud también ayuda a las personas a conectarse a algo más grande que ellas mismas como individuos – ya sea a otras personas, a la naturaleza o a un poder superior”.

La gratitud también está relacionada con una mejor salud, tanto física como emocional. El Dr. P Murali Doraiswamy, director de Psicología biológica en el Centro Médico de la Universidad de Duke, alguna vez afirmó que:2

“Si [la gratitud] fuera un medicamento, sería el producto de mayor venta mundial, con una indicación para el mantenimiento de la salud de cada sistema mayor de órganos”.

Estar Agradecido Por Su Salud – Cada Día

Mientras que hay tantas razones para estar agradecido al igual que personas en el mundo, un aspecto de la vida por el que muchas personas olvidan a menudo agradecer (hasta que es demasiado tarde) es su salud. Tendemos a tomar nuestra salud por sentado, hasta que de pronto nos encontramos en medio de dolores o con una enfermedad debilitante.

Como afirmó Mark Sisson:3

“¿Qué significa estar agradecido por su salud?… Al nivel más básico, podría ser la gracia de Dios, que sentimos cuando una persona que conocemos fallece de un ataque cardiaco o recibe un diagnóstico de cáncer. La noticia nos hace estar conscientes de nuestra mortalidad, y que es la salud la que nos mantiene de este lado.

Sin embargo, estar agradecido por su salud, significa más que estar agradecido por estar vivo.

En otro nivel, significa apreciar las posibilidades que su salud le permite – la capacidad cognitiva para practicar su profesión y recordar los nombres de sus hijos, la capacidad física para subir seis pisos por las escaleras cuando el elevador está en mantenimiento…

Se trata de la confianza de tener la fuerza para mover la mayoría de nuestras propias cosas cuando es necesario y de cuidar a nuestros hijos, atender nuestra propiedad y aún tener la energía para disfrutar algo de la vida diaria…”

Se remonta al viejo adagio que dice que en realidad son las cosas pequeñas las que son más importantes y si cultiva su gratitud por las cosas pequeñas – como ser capaz de sacar del horno un pavo demasiado relleno y de recordar los nombres de sus amigos y familiares que están sentados a la mesa – fomentará una sensación de felicidad más profunda.

Después de todo, mucha de la miseria tiene su origen en una sensación de escasez. Pero si tiene buena salud y todas sus facultades mentales intactas, también tendrá los prerrequisitos básicos para hacer algo acerca de su situación.

La Teoría y la Práctica de la Gratitud

Hace cuatro años, el Greater Good Science Center de la Universidad de California,4 en colaboración con la Universidad de California, lanzó un proyecto llamado “Cultivar la Gratitud en una Sociedad Consumista”. El objetivo de este proyecto de $5.6 millones es:

  • Expandir la base de datos científica sobre la gratitud, particularmente en las áreas clave de la salud humana, del bienestar personal y relacional, y de la ciencia del desarrollo
  • Promover las prácticas de la gratitud, basadas en la evidencia, en los ámbitos médico, educativo y organizacional y en las escuelas, trabajos, hogares y comunidades, y al hacerlo…
  • Involucrar al público en una mayor conversación cultural acerca del papel de la gratitud en la sociedad civil.

La organización tiene una variedad de recursos que usted puede leer detenidamente a placer, como el blog y boletín The Science of Happiness5 y el Digital Gratitude Journal,6 donde puede registrar y compartir las cosas por las que se siente agradecido todo el año.

La Gratitud Tiene Muchos Beneficios para su Salud

Llevar un diario de gratitud es una práctica que muchos psicólogos recomiendan y puede tener consecuencias más trascendentales. En un estudio,7,8 las personas que llevaron un diario de gratitud reportaron hacer más ejercicio y tuvieron menos visitas al doctor, en comparación con aquellas que se concentraban en las fuentes de angustia.

Más específicamente, la gratitud ha sido relacionada con:

  • Sueño de mejor calidad9
  • Menos estrés10
  • Mayor sensación de bienestar11
  • Mejor salud cardiaca,12 lo que reduce la probabilidad de una muerte súbita en los pacientes con insuficiencia cardiaca y enfermedad coronaria

Mientras que tales resultados suenan demasiado buenos para ser verdad, estudios13 han demostrado que la gratitud genera una variedad de efectos benéficos y medibles en varios sistemas del cuerpo, como:

Neurotransmisores del estado de ánimo (serotonina, norepinefrina) Sistema inflamatorio e inmunológico (citoquinas)
Hormonas reproductivas (testosterona) Hormonas del estrés (cortisol)
Hormonas sociales (oxitocinas) Presión sanguínea, ritmo cardiaco y EEG
Neurotransmisores cognitivos y relacionados al placer (dopamina) Azúcar en la sangre

Los Beneficios de Dar Gracias

Muchas personas, incluso aquellas que normalmente no dan las gracias antes de cada comida, unirán sus manos con las de sus seres queridos para contar sus bendiciones antes de comenzar su cena de Día de Gracias. Como se afirmó previamente en The Huffington Post,14 expresar nuestra gratitud antes de comer es una práctica ancestral y verdaderamente universal. No se limita a un grupo, raza o afiliación religiosa:

“De acuerdo con la teóloga Lauren Schneider, históricamente… las bendiciones son…una expresión de gratitud a varios dioses y el reconocimiento de que los alimentos ‘no son nuestros, para empezar, sino que nos los han prestado’, dijo Schneider para la revista Spirituality & Health…

‘Los alimentos son necesarios para la vida y, hace cientos de años… si alguien estaba muriendo de hambre y obtenía algo para comer, se sentía sumamente agradecido’ dice [Adrian] Butash [Autor de Bless Your Food: Ancient and Contemporary Graces from Around the World].

‘Actualmente, no pensamos tanto en eso, pero cuando piensa en el alimento como un factor entre la vida y la muerte, puede ver lo serio que se volvió en la consciencia de las personas'”.

Dar las gracias puede ser una excelente forma de fomentar una conexión más cercana y profunda con los alimentos que consume, lo que le da un momento para reflexionar acerca de todo lo que fue necesario para su creación, desde sembrar la semilla, hasta su cosecha y cocción. Ciertamente, fue necesario mucho trabajo, tanto de la naturaleza como del hombre, para crear los alimentos que se encuentran frente a usted, los cuales le brindarán ahora nutrición y sustento.

Una ruptura en cualquier parte de la cadena alimenticia puede ocasionar una escasez de alimentos, así que, realmente hay mucho que agradecer cuando tiene un plato lleno de comida frente a usted.  Como se afirma en el artículo mencionado, 15dar las gracias antes de comer es una forma de fortalecer a diario su músculo de la gratitud:

“A menudo, practicar la gratitud no es una actividad a la que dediquemos tiempo. Algunas veces puede incluso sentirse como una tarea. Pero al unir un pequeño ejercicio de gratitud a una actividad que disfrutamos y para la que hacemos tiempo cada día (como comer) puede ayudarnos a que la gratitud sea una parte más regular de nuestra vida… [Lo que nos llevará] a relacionar dar las gracias con el placer que obtenemos de los alimentos”.

Cultivar una Actitud de Agradecimiento Todo el Año

Su salud y felicidad futuras dependen en gran medida de los pensamientos que tenga hoy. Así que, cada momento de cada día es una oportunidad para darle la vuelta a sus pensamientos, para mejorar o entorpecer su capacidad de pensar y sentirse de manera más positiva en el momento siguiente. Comenzar o terminar cada día con el pensamiento de algo por lo que está agradecido es una forma de mantener a su mente en el buen camino.

La mayoría de los expertos están de acuerdo en que no hay atajos hacia la felicidad. Incluso las personas que son generalmente felices no experimentan alegría las 24 horas del día. Pero, una persona feliz puede tener un mal día y aun así, sentir placer por las cosas pequeñas de la vida. Así que, esté agradecido por lo que tiene.

Al concentrarse en lo que es bueno justo ahora, en el momento presente, se volverá más abierto para recibir mayor abundancia en el futuro. Recuerde dar las gracias – a usted mismo, al Universo y a los demás. Y así, yo quiero decirles GRACIAS a ustedes, mis lectores, por su apoyo continuo a lo largo del año.

Artículo extraído de www.mercola.com

 Fotografía portada : Diseñado por Freepik
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Cómo vivir el qué

La mayoría de nosotros configura su vida en función de qué hacer. Nos desvela conseguir nuestros logros, alcanzar reconocimiento y ser exitosos en nuestros emprendimientos y tareas, con la expectativa que ello nos traerá felicidad y paz.

Destinamos muchas horas de nuestra vida a pensar cada detalle de qué hacer con la vida, ya sea en los estudios, la pareja, el trabajo, la familia, donde vivir, en una suerte de planificación estratégica de la vida personal. Este diseño de posibles logros se hace basado en las ideas valoradas socio-culturalmente, es decir, lo que otros dicen que debemos hacer. Casi todos asumimos mansamente ese camino, pues al momento de las primeras decisiones, en la adolescencia, nuestra seguridad emocional y pertenencia socio-afectiva aún depende de hacer lo que nuestros padres y nuestro grupo de referencia consideran adecuado.

En la etapa de configuración de la identidad establecemos las metas vitales, el qué queremos lograr. Lo interesante es que la forma para lograr esas metas, cómo hacerlo, opera por obviedad: hacer lo que hacen casi todos. Se abre un camino automático tras el supuesto que si a otros les ha ido bien haciendo “lo obvio”, a mí también me irá bien. Son escasas las personas que tienen la lucidez y la fortaleza emocional para evaluar la efectividad de los medios a través de los cuales se buscará el qué, y optar por caminos diferentes del estándar socio-cultural.

Cuando se estudia a personas “exitosas”, aquellas que hicieron el camino tradicional para alcanzar sus logros, es frecuente observar un gran desbalance entre el yo exterior y su yo interior. En el “afuera” les ha ido bien y “el interior” suele estar despoblado, mustio y con una profunda carencia de sentido. Todos conocemos el arquetipo del “millonario pero solo y detestado”. Esa caricatura extrema es aplicable al desbalance de la vida de muchos de nosotros.

El logro del qué está lejos de asegurar felicidad, cariño y tranquilidad. El bienestar personal no está en los resultados, en los logros ni en los aplausos de los otros. Los logros suelen ser efímeros y cambiantes, por lo que sujetar la felicidad propia a lo que es volátil es un error humano básico.

El qué da lo mismo, es irrelevante. Podrá ser evaluado por nuestro ego como mejor o peor, pero no es significativo en el proceso evolutivo personal de conectar y sostener felicidad. La clave es cómo se vive el qué. Lo relevante es el fundamento y la causa que me mueven y no lo que hago, pues cualquier quehacer puede ser puesto bajo la inspiración de una causa originaria.

La clave no es el resultado, son los pasos del camino, el paradigma desde el cual opero en la vida, sus fundamentos y la actitud con la que habito la existencia. Esta idea parece tan simple y tan conocida por nuestra mente, no obstante algo sucede que no se ancla en nuestra convicción ni nuestro actuar cotidiano.

¿Cuáles son las características de ese “cómo vivir la vida” que asegura paz, armonía y felicidad? Existe abundante literatura científica y espiritual al respecto, desde diferentes perspectivas y con énfasis muy variados. Dentro de esa diversidad de miradas y caminos, existe un núcleo compartido de unicidad, una suerte de acuerdo implícito de aquello esencialmente importante. Algunos lo llaman la Fuente, la sustancia universal, la gran inteligencia directora, Dios o la luz, entre muchas denominaciones para nombrar lo inabarcable, inmutable y eterno. Como dicen los apofáticos, eso Superior es innombrable. Se puede decir lo que no es y no se puede nombrar lo que es.

“Eso”, existe. Es. Sus características son el amor, la guía perfecta, la paz, el compartir su esencia con todo ser viviente, la impermeabilidad a lo humano y el cambio, la inmutabilidad, lo eterno.

“Eso” está dentro de cada uno, lo creamos o no. No importa si te declaras espiritual, creyente, agnóstico o ateo. Da lo mismo y es parte del propio proceso de consciencia. Esa sustancia universal está dentro de todos. Para acelerar el camino evolutivo, lo esencial es conectar con ese fundamento. Y eso es simple: con meditación.

Lo difícil es que la mente egocéntrica, que se cree más creadora que El Creador, entienda que existe “Eso” superior que lo abarca todo y que conduce inevitablemente a la paz. El ego tiene montado un sistema cerrado de pensamiento para desacreditar estas ideas, pues la solo presencia de “Lo Superior” deshace el ego. Y el ego lo sabe. Por eso existen tantas trampas de la propia mente en el camino espiritual.

Una vez que se conecta con “Eso” superior que vive dentro de mí es necesario dejar que haga su trabajo. Casi todos sabemos sobre el poder del ahora o el vivir viviendo cada instante, sin preocuparse del pasado, del futuro ni el presente. Este vivir es en flow, sin pensar, pues la sola intelectualización nos saca del instante conectado.

Conectar, aceptar, vivir el instante conectado, fluir en la paz y no juzgar. Poner como fundamento de la propia vida a “Eso”. Este cómo se puede vivir con cualquier qué. Lo esencial es poner la propia vida en sintonía con “Eso” y sostenerlo mediante el cómo.

Extraido del Blog de Ignacio Fernandez

Psicólogo, Pontificia Universidad Católica de Chile.

Coach Ontológico Empresarial, Newfield Consulting.

Director Departamento de Psicología Organizacional, Escuela de Psicología Universidad Adolfo Ibáñez.

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Felicidad, amor y orden en la pareja

Como seres humanos estamos obligados a cuidar de nosotros mismos a lo largo de nuestra vida, a orientarnos según la dirección y el soplo de nuestros valores y nuestro espíritu y a buscar este grial anhelado al que llamamos felicidad.

Se dice que la riqueza no proporciona la felicidad pero desgraciadamente sólo los ricos lo saben. Lo mismo ocurre con el poder, con la fama, o con cualquier otro asunto al que apostamos. Por tanto es específico de lo humano buscar la felicidad y aún más específico buscarla en lugares equivocados. La sabiduría y el coraje consisten en asumir los errores en lugar de persistir en ellos, en desandar los caminos que se muestran infructuosos y reorientarse de nuevo hacia lo esencial.

La pregunta relevante es ¿la pareja es el buen lugar para buscar la felicidad? La respuesta es si y no al mismo tiempo. Si, porque se sabe que en relación y con vínculos estables, fiables y cariñosos las personas se sienten mejor e incluso viven más. No, porque el vínculo de pareja obliga a sus miembros a importantes ajustes en su ego personal, en sus lealtades familiares y en sus estilos afectivos.

Cualquier psicoterapeuta experimentado ha visto desfilar por su consulta a personas o parejas frustradas, doloridas y desorientadas por sus desafíos de pareja. Además hoy en día se habla de monogamia secuencial lo que significa que es muy probable que a lo largo de nuestra vida tengamos dos, tres o cuatro relaciones estables con un alto coste emocional por el proceso de crear vínculos y de soltarlos cuando termina el camino común.

Todo tiene un final por el simple hecho de que tuvo un inicio. La pareja también, a veces con la muerte de uno de sus miembros, a veces mucho antes. Todo está sujeto a la transitoriedad y todo lo que adquiere una forma se desvanece en algún momento. Quizá la felicidad guarde relación con la actitud de danzar alegremente con las formas que creamos o se crean en nuestra vida, con independencia de cuáles sean. Algo así como está bien si ocurre A pero también está bien si ocurre B, aunque de hecho me gustaría que ocurriera A.

La vida tiene propósitos que no siempre encajan con nuestros deseos personales. ¿Encontramos la felicidad cuando la vida encaja con nuestros deseos, o cuando nos subordinamos al proyecto de la vida, o cuando ambas cosas, lo que deseamos y lo que sucede, pueden ser aceptables para cada uno? Que cada uno se responda y asuma su respuesta.

JOAN GARRIGA

Extraído de www.joangarriga.com/

www.facebook.com/joangarrigabacardi

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