FAMILIAS ENSAMBLADAS (7) – LOS NUEVOS ROLES (2)

Cuando ambos esposos tienen hijos de una unión anterior, se comprenden mejor respecto a lo que les sucede a ellos y a los hijos, pero también puede darse de que compitan por imponer cada uno su propio estilo de crianza.

Otra expectativa irreal es desear amar a sus hijastros como a sus hijos, son amores diferentes y tampoco los hijastros los podrán amar como a sus padres.

La sensación de fracaso que dejó el matrimonio anterior aumenta los deseos de formar una familia ideal y estimula expectativas poco realistas sobre la nueva familia. Todo esto sobrecarga la nueva unión.

Si uno de los padres percibe que sus hijos no están contentos pueden presionar a la pareja para que los quiera y se haga querer de inmediato; esto alberga una fantasía: “si ahora todos nos amamos y todos somos unidos, entonces somos una familia nuclear”.

Las reglas del hogar en una familia ensamblada deben ser acordadas por ambos cónyuges, pero mientras la nueva familia se estabiliza es el padre o madre biológico el encargado/a de imponer las normas y mantener la disciplina de sus hijos.

Social y culturalmente todavía tiende a mantenerse, en alguna medida, que “el cuidado de los niños es cosa de mujeres”. Si la participación del padre es escasa en la familia ensamblada pueden producirse problemas con los hijos de él, ya que la relación entre los chicos y la madrastra puede transformarse en algo muy negativo.

Si un padre tiene un trabajo muy absorbente, debe comunicar a sus hijos que las reglas del hogar han sido acordadas por él junto a su nueva esposa, de modo que en su ausencia deben obedecerla como si se tratara de él mismo.

En síntesis. la familia ensamblada puede estar formada por personas que tienen un estrecho vínculo generado desde el momento de nacimiento de uno de sus miembros: los padres con sus hijos biológicos. Como también se comienzan a formar nuevos vínculos como es el de la nueva pareja y el de cada uno de ellos con los hijos del otro. La formación de estos nuevos vínculos genera  nuevos roles lo que requiere tiempo, paciencia y expectativas realistas.

 

M. Eliana Zlatar

Consteladora Familiar  Sistémica

comprendiendomez@gmail.com

 

 Ver artículo anterior: AQUI

www.comprendiendo.cl

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Temas complicados con tus hijos: mejor sí hablar de ciertas cosas

Artículo publicado originalmente en El Definido

Hay situaciones incómodas de la vida que nos toca enfrentar de cara a nuestros hijos. ¿Qué hacer en esos casos? ¿Ocultar las dificultades o hablar “al pan pan y al vino vino”? Mane Cárcamo propone una salida.

Hay temas que no sabemos ni queremos hablar en familia. Que el solo hecho de pronunciar la letra inicial de la palabra nos da urticaria y que esas “cuestiones difíciles” las evadimos más que Penta y sus impuestos.

Al estar recién criando (hace 11 años en verdad), me he planteado el cómo abordar algunos temas que me parecen relevantes. No tengo las respuestas. Sólo sé que quiero y debo buscar la manera de enfrentarlos, sin miedo y con naturalidad. Porque soy una convencida que no hay mejor fórmula que aquella donde los padres nos adelantemos a las dudas de nuestros cabros y les entreguemos nuestra visión de mundo. Ya llegará un minuto en que con libertad ellos podrán abrazar lo que les inculcamos o no. Mientras, bajo mi punto de vista, los niños valoran que los padres les entreguen certezas. Que sientan confianza en que los papás saben para donde va la micro y eso implica que antes, paremos la locura de la cotidianidad y nos sentemos a pensar “¿Cómo trataremos esto?”

La muerte

Es muy loco que lo único seguro que sabemos, que nos vamos a morir, sea un tema tan temido. Vivimos en una cultura anti muerte. Negadora, en la que nos enojamos cuando ocurre algo que es inminente y obligatorio… MORIR. Entonces ¿por qué al menos no tratamos de amigarnos con la idea?

Nunca olvidaré que cuando chica, si se llegaba a poner el tema de alguna enfermedad grave, un tío se incomodaba tanto y decía al segundo “Ay, no hablemos de eso por favor”. Entonces mis fantasías terroríficas frente a la muerte crecieron aún más, porque siendo una niñita que no alcanzaba los dos dígitos, el sólo hecho que se evitara hablar del tema, lo envolvía en un halo prohibido y misterioso que le daba rienda suelta a mis miedos más oscuros.

Nos vamos a morir. Todos y debemos enfrentarlo. No es un castigo de Dios, ni por “acumular odio” como dijo alguien con ideas muy desafortunadas por ahí. Nuestro cuerpo tiene un tiempo finito y es así. Por lo mismo hablarles a los niños antes de que suceda la muerte de alguien querido, puede ser una buena manera de amortiguar el innegable sentimiento de miedo y dolor que vendrá. No mentir nunca también me parece una regla de oro en este tema. A la pregunta tan natural y obvia de “¿Mamá te vas a morir?” debemos responder con la verdad. A los que tenemos fe, la respuesta va acompañada de la esperanza e ilusión de ir a un lugar bacán, en donde nos encontraremos con Dios y nuestros seres queridos. Y los que no, buscarán otras respuestas que sean coherentes con el estilo de cada familia. Pero alguna tenemos que dar, porque la pregunta en algún minuto del camino vendrá sí o sí.

En este link, un artículo muy claro respecto al tema y que puede ayudar.

Los despidos

Como dice mi mamá, a cualquier persona común y corriente la despedirán alguna vez en la vida. Y no siempre por flojera o hacer mal la pega, puede ser por reducción de costos, una injusticia, el cierre de una empresa, caerle mal a una jefa insoportable y muchas razones justificadas, que no por eso hacen menos doloroso el proceso.

En mi casa nos han echado a los dos. Y en vez de andar cantando como Barney por el living de la casa, nuestra postura ha sido el contar la verdad de la milanesa a los niños. También ha sido una oportunidad para enseñarles que fracasar es un proceso necesario (e incluso si se mira con sentido… positivo) para convertirnos en personas que saben capear la adversidad con fortaleza y alegría. Otra ventaja es que se puede inculcar el valor de la autocrítica y promover los beneficios de mirar con sinceridad nuestro actuar y revisar qué podríamos haber hecho distinto o mejor.

La primera reacción de los niños es decir “¡Qué malo es tu jefe!” y uno para sus adentros no piensa de manera tan protocolar, el traductor interno dice “Mi EX JEFE no es malo, es un &#@@@##”. Entonces hay dos opciones; enseñarles a los niños a culpar al resto y a andar de víctima por la vida o conversar con altura de miras acerca de la situación y buscarle el lado amable al que tengamos que subir con urgencia nuestro CV a Laborum (u otras tantas webs). Porque si algo me ha enseñado la cesantía, es que de ese momento angustioso han aparecido oportunidades increíbles y grandes aprendizajes (y deudas también, para que voy a decir que no, si sí).

Las peleas familiares o con amigos

Otro ítem doloroso y con muchas posibilidades que suceda alguna vez en nuestras vidas. ¿Cómo se le explica a un niño que ese amigo que siempre estaba en nuestras casas de un día para otro desapareció del mapa? ¿Por qué esos primos con los que nos íbamos de vacaciones, celebrábamos Navidad, compartíamos asados domingueros y de los cuales heredábamos los uniformes, ahora no los vemos ni para los temblores?

Perdonen lo reiterativa, pero la verdad (aunque suene cursi y predicador) libera. Los seres humanos somos complejos y también eso hay que explicárselo a los niños. Que los desencuentros existen, que nos peleamos con pasión italiana, que ocurren actos decepcionantes, que a veces no nos podemos reconciliar y que los distanciamientos, aunque sean tristes, muchas veces son necesarios.

Lo mismo frente a matrimonios que se rompieron… el hecho de que haya sucedido no se contrapone a animarlos a buscar el anhelo de construir la vida con alguien para toda la vida. El que una amiga nos haya traicionado, no implica que ya no se pueda volver a confiar en nadie nunca más.

Ojo, que también puede ocurrir algo impensado en estas conversas. Que los niños, con su mentalidad sana y poco rencorosa, nos planteen olvidar nuestros orgullos y reconstruir los vínculos. Ellos muchas veces sin saberlo nos exigen ser mejores personas. Y eso aunque cueste, aunque nos haga mover esa reversa que no queremos, sirve y enriquece.

¿Te ha tocado enfrentar temas complicados con tus hijos? ¿Qué recomendarías?

Magdalena Cárcamo – Periodista

Fuente: www.eldefinido.cl

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Las mejores tiendas de juguetes para los peques de la casa

He pasado varias veces por un mismo pasillo para encontrar un buen regalo para mis hijos o amigos de mis hijos, y la mayoría de las veces termino yéndome a la segura en alguna librería en rincón infantil comprando libros que estimulen la curiosidad o el interés por aprender a leer de textos con humor infantil. Lo que me llevó a comenzar a estar mas consciente de aquellas tiendas que realmente me ofrecían un producto infantil de calidad. Ya hay varias a las que he decidido regresar dado que hasta ahora no me han fallado en cuanto a la calidad de materiales de sus artículos o por el placer que ha generado en las caritas de esos niños cuando abrieron su paquete! Y qué mejor sensación que esa de no haberse equivocado con el regalo, no?

Es por eso que les comparto el dato de las que para mí son buenas tiendas de juguetes infantiles en Santiago o en regiones a través de despachos y online y así puedan ahorrar algo de tiempo la próxima vez. Además les dejo algunas orientaciones respecto de lo que para cada edad podría ser bienvenido según nivel de desarrollo y madurez del niño.

 

HAPE Me encanta desde que los descubrí, no solo porque están cerca de mi casa sino porque están cerca de todos! Distribuidos en varias regiones del país y ahora también se pueden encontrar por internet en su página. Lo que destaco es la calidad de sus materiales y las buenas ideas de los juguetes muy acordes a la edad y habilidades del desarrollo con sugerencias que ellos mismos proponen. Sus precios no son bajos ni sus envases los más óptimos para hacerlos durar por mucho tiempo en casa, sin embargo la calidad y originalidad de los juguetes es muy rescatable. Además vienen todos los juguetes ordenados por categoría donde la Musical es una de mis favoritas! Guitarras de colores vivos, palos de agua con transparencias!, entre otros. Y la ”Hazlo tu mismo” también es muy original! Échenle un vistazo.

 

RODA La conocida marca de bicicletas sin pedal que hace 6 años aproximadamente arremetieron en plazas y parques de nuestro país, se han mantenido casi invictas por la original idea de desarrollar el equilibrio como etapa previa para pedalear. No sólo son estéticas y medioambientalmente amigables, sino que ahora además la marca ha lanzado una línea de ropa muy simple y de buena calidad. Puedes encontrarla en varias sucursales.

 

S.O.K.I. Es una marca de juguetes que descubri en Instagram y que me llamó la atención por el entusiasmo y convicción que tenían sus creadoras. Estas emprendedoras hacen cajas con material didáctico en su interior con el objetivo de desarrollar con ellas habilidades puntuales según edad o necesidades como las cajas temáticas Exploradores, Motricidad Fina, 6 meses, Doctores, Apego, Espacio, etc.. Puedes encontrarlas en Instagram o en Internet. Totalmente aprobadas.

 

BO.OD Calidad de sus materiales es algo que destaca en esta tienda. Variedad de marcas y de juguetes también es algo que subrayo, y lo mejor de todo es que en la página web puedes encontrar los juguetes distribuidos por edades, lo que facilita aún más encontrar el indicado para cada niño.

 

DIDACTICSTORE Por claridad en la página web, orden y explicaciones para encontrar y comprar cada juego o juguete, por los precios y calidad de los materiales en cuanto a colores y envases es una excelente idea al momento de comprar para regalar y especialmente para tus hijos, asi les enseñas jugando. Ventas por internet solo con despacho.

 

MADERITAS y TOYCENTER Las he dejado para el final, porque son buenas escencialmente por reunir muchas marcas de juguetes y poder encontrar de manera fácil una infinidad de ideas para regalar juguetes, mas allá de la calidad de los mismos que si bien es buena no necesariamente son todos amigables con el medio ambiente o no están organizados en categorías para acceder a ellos tan fácilmente como en las otras marcas y tiendas mencionadas.

Maderitas se destaca por su variedad de productos y precios, mientras que Toycenter destaca por la variedad en bicicletas, autos, rodados, triciclos, patines y scooters con variados modelo y de buena calidad! Lo que tus hijos necesitan.

 

Algunas orientaciones de lo que espera cada niño según su etapa de desarrollo:

 

0-1 años

  • Desarrollo acelerado de los sentidos. Para eso reforzar a través de juguetes todos los sentidos como jugar con sonidos, con los gustos y las texturas.
  • Va en aumento la percepción de los colores, por lo que ayudan mucho los juguetes coloridos o que brillen o generen un reflejo.
  • Coordinación visoespacial. Se comienza con el intento de agarrar con la mano, para eso ofrecer todo lo que a esa edad un niño pueda tirar, arrugar, ver moverse, subir o bajar, móviles.

 

1-2 años

  • Comienzan a caminar. Ayudan mucho los rodados, andadores, juegos de arrastres como trencitos, carretillas, carritos, etc.
  • Desarrollo de motricidad gruesa y también fina. Para eso, ofrecer todo lo que implique coordinación viso-motora como entrar en una casita, subirse a un asiento o columpio, trepar, agarrar, recoger, meterse a cuncunas y caminos gateando..
  • Lenguaje oral. Comienza la intención de comunicarse para eso ofrecerles muchas canciones, rimas, imitaciones y repeticiones. Discos y libros con música y palabras.

2-3 años

  • Juegos simbólicos. Les encantan los juegos de roles donde asumen personalidades, para eso regalar títeres, escucha de cuentos y práctica de secuencias y rutinas (el día y la noche; comer lavar; jugar y ordenar; estaciones del año, etc..), además de disfraces o maletas de doctor, vendedor, maestro de la construcción, cocineras, enfermeras, etc…

 

3 años

  • Desarrollo acelerado de la motricidad fina, para eso potenciarla con pinzas y jugar a agarrar, bordados y pegar papeles stickers y mostacillas. Colorear mucho.
  • Desarrollo de la imaginación también ayudarán todos los juegos de Construcción.  tales como Bloques, Legos, pistas, cadenas, trenes, etc..
  • Razonamiento lógico. Puzzles, diferencias, opuestos, iguales, etc..

4 años

  • Interacción. Juegos grupales, inventar situaciones y juegos temáticos.
  • Desarrollo de la fantasía, mundos irreales e inventados, abunda el egocentrismo, todo lo que sea crear como pintar cuadros, bailar, tocar instrumentos, dibujar, disfrazarse, proponer sus propios juegos inventados, shows y presentaciones. Autos y superhéroes también colaboran con el juego simbólico y conversaciones imaginarias debido al egocentrismo, es en especial en esta edad cuando uno se permite hablar solo y contestarse cambiando las voces..después pereceríamos adultos locos, así que dejarlos imaginar y fantasear!

 

5 años

  • Alto desarrollo y uso del lenguaje oral. Libros de cuentos, instrumentos y micrófonos, bailes y shows ayudan a estimular el lenguaje.
  • Desarrollo acelerado de motricidad gruesa, juegos que impliquen gasto de  energía. Para ello es bienvenido todo juego que implique trepar, correr o saltar, pelotas, paletas, etc.

    Claudia Pastene Gorigoitía

    Mamá de dos hijos y otro en camino.

    Psicopedagoga, Profesora Básica y Terapeuta Floral

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5 frases que nunca deberíamos decirle a nuestros hijos

Artículo publicado originalmente en El Definido

Estamos acostumbrados a ciertas frases y conceptos, que si pensamos más de una vez, son bastante incoherentes con el mundo que queremos, o que al menos predicamos. ¿Cuáles son? Mane Cárcamo nos presenta su selección.

Educar sin embarrarla no es una tarea fácil. Más aún cuando el vertiginoso mundo en el que vivimos, entre tacos, colegios, pega, redes sociales, exigencias económicas y mil pendientes, nos lleva muchas veces a decir cosas sin pensar, como si fueran leyes o decretos establecidos. Muchas veces hay frases en el ambiente que ya son parte de nuestra cultura popular y que se han transformado en un hábito al que no le metemos mucha cabeza. Un mal hábito.

No soy sicóloga ni experta en educación. Solo me baso en mi instinto maternal y en el modo que quiero (junto a mi marido) que mis niños perciban el mundo. Acá solo plantearé bajo mi total subjetividad algunas frases que considero desafortunadas cuando nos vinculamos con nuestros hijos. Detractores, los invito a plantear todos su puntos de vista con total libertad. Y a los que les haga sentido esta columna, también los invito a aportar.

“Los tontos se aburren”

Me acuso públicamente de haberlo dicho. Y hace un tiempo me pareció que era una frase muy poco empática. Uno, ¿no podemos darles el espacio a los niños para que se aburran? ¿Tienen que siempre estar en una montaña rusa de emociones? Del aburrimiento han nacido grandes genialidades, pensamientos y obras de arte. Tal vez deberíamos liderar una campaña pro respeto del aburrimiento y en vez de promover escaparnos de él, deberíamos hacernos cargo, abrazarlo y esperar que pase… como una ola. Además eso de los tontos me hace ruido. ¿O deberíamos pensar que Einstein, Mozart, Bill Gates y los más grande genios de la historia nunca se aburrieron?

Soy una convencida que esos estados, como la pena o el aburrimiento, no deben desesperar a nuestros niños. Ni deben sentirse alérgicos a ellos. Para mi es parte de la vida humana y por ende debemos aprender a convivir en armonía con aprender a mirar el techo… en un perfecto estado de aburrimiento.

“Cuélate en la fila”

Alguna vez escribí acerca de la cultura “winner” y como esos pequeños gestos son la primera semilla de la corrupción. Más de alguna vez vi a un adulto usando a un niño para saltarse la fila del supermercado y ahorrar tiempo. U otro papá quebrándose delante de sus hijos, porque están colgados al cable del vecino o celebrando porque alguien olvido cobrarles una cuota. Ya es muy detestable que nuestros niños nos vean “winneando”, muchísimo peor es que los incitemos a ellos a hacerlo por el beneficio propio. Dudo que alguien acá piense distinto. O eso espero.

“No prestes la peineta”

Esto probablemente se reduce al mundo femenino. Como ustedes saben, tengo un TOC con los piojos porque en algún minuto me faltó meterlos en mi plan de isapre e incluirlos en la libreta de familia. Pero aun así creo que la generosidad está por sobre el contagio de esos bicharracos. Cuando era chica a varias amigas mías les tenían prohibido prestar la peineta por miedo a pegarse los piojos. Yo, aunque he sufrido ese flagelo multiplicado por cuatro cabros, defiendo a morir la solidaridad entre los amigos. Dar hasta que duela… en este caso hasta que pique. Porque si los amigos no estamos para prestarnos las cosas, ¿quiénes estarán para eso entonces?

“No seas niñita”

Cuando un niño llora, manifiesta sus sentimientos, penas o temores la manera de abordar esa situación puede ser muy variada. En mi inconsciente está la imagen de un papá (o incluso mamá) diciéndole a su hijo “ayyy relájate, no seas niñita”. Y aunque me acusen de exagerada encuentro que es bien fuerte. Primero, porque se asocia los sentimientos con algo netamente femenino y que además tiene un carácter negativo.

En definitiva le estamos diciendo a los niños que mostrar sus sentimientos “es de niñita” y por ende se está comportando como un “afeminado”, como débil, y por eso carece de respeto o es un exagerado. Como si sentirse poco querido, considerado o nostálgico fuese solo permitido para nosotras. Ridiculizar las emociones de los hijos es tal vez una de esas actitudes que pueden marcar tristemente para toda la vida a una persona. Eso de “el lenguaje construye realidades “es una verdad tan cierta como seria.

“Si te pega, pégale de vuelta”

Cuando uno de nuestros cabros se transforma en el pushing ball de otro, la ira de nosotros, los padres, comienza a surgir como una lava explosiva que sería capaz de arrasar con todo. Más de alguna vez me he visto en una plaza, picada al nivel de un preescolar con un cabro que se pasea con un tuto y chupete, porque ha sido matón con algunos de mis cachorros. Ese sentimiento nadie lo puede negar. Pero el tan utilizado “si te pega, pégale de vuelta” me parece poco coherente con un mundo en el que los padres supuestamente no debemos promover la violencia.

Le decimos a los niños que la guerra no es buena, que no debe jugar juegos violentos, que el diálogo todo lo puede, hasta que… se llegan a meter con uno de los nuestros. Porque ahí aparece el Terminator que llevamos dentro y los lindos discursos que dijimos solo están para decorar nuestro muro de Facebook. Soy una convencida que se puede recorrer un camino más largo, en donde se promueva la conversa, el pedir ayuda a los adultos y el poder ganarse el respeto sin tener que mandar un combo. Es ahí justamente donde podemos comenzar a cambiar el mundo. Aunque parezca inocente y mínimo, lo creo de verdad.

Pero si todos nos alineáramos por cambiar el discurso del ojo por ojo, estoy segura que podríamos construir una sociedad más conciliadora y amorosa.

¿Están de acuerdo? ¿Qué otras frases agregarían?

Magdalena Cárcamo – Periodista

Fuente: www.eldefinido.cl

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Padres que quieren a sus hijos

“Hijo, tú eres mucho más importante para mí que tu papá”. “Hija, tú eres mucho más valiosa en mi corazón que tu mamá”. “Hijo/a no quieras a tu padre, desprécialo como yo y sobre todo no seas como él”. “Hijo/a, no logro entender cómo pude querer a tu madre, pero sin duda tú me importas mucho, tú eres mejor que ella”. Aunque no se digan abiertamente en las familias, estas y otras frases parecidas a veces son verdades interiores para los padres y nutren la atmósfera familiar de dinámicas fatales en la tríada relacional más importante que vivimos a lo largo de la vida: la tríada padre, madre e hijo.

Conviene tener presente, en primer lugar, que los hijos no atienden tanto a lo que los padres dicen sino a lo que los padres sienten y hacen: los hijos se hacen sensibles a su verdad. Entre otras cosas, porque la verdad de nuestros sentimientos puede ser negada o camuflada pero no puede ser eliminada, y por tanto actúa y se manifiesta en nuestro cuerpo. Nos constituye.

Importa, por tanto, que trabajemos con nuestra verdad y la transformemos si es menester y genera sufrimiento en nosotros o en nuestros hijos. Es obvio que ayuda el abstenerse de expresiones hirientes para con el otro progenitor delante de nuestros hijos, por muy enojados o cargados de razones que estemos. No obstante es un logro todavía mayor el trabajar en uno mismo para restaurar el amor y el respeto, y darle el mejor lugar al otro progenitor frente a nuestros hijos, incluso cuando se trata de una pareja infeliz o de una separación dolorosa y turbulenta. Recordemos que los hijos no se separan de los padres. Para ellos, los padres siguen juntos como padres. Los padres se separan como pareja (vivan juntos o no), pero no es posible separarse como padres. En segundo lugar, conviene tener conciencia de que las vivencias y posiciones que tomamos en esta tríada fundacional con nuestros padres determinarán grandes consecuencias, favorables o desfavorables, en nuestra vida y en que vislumbremos unos horizontes afectivos felices o desdichados. Es clave para el futuro de los hijos que estén bien insertados en el amor de sus padres y que éstos logren amarse, al menos como padres de sus hijos, ya que en la mayoría de casos algún día del pasado se eligieron y se quisieron como pareja. Y los hijos llegaron después como fruto y consecuencia de esa elección.

Quizás no esté diciendo nada que no se sepa y, sin embargo, estas ideas que son de sentido común sorprenden por lo poco comunes que resultan en la realidad. De hecho, escribo sobre el amor entre padres e hijos después de regresar muy conmovido de mi último taller de constelaciones familiares. Siempre es impactante para mí observar los devastadores efectos emocionales que causa la inobservancia de una regla fundamental: los padres están primero frente a los hijos, y son más importantes que ellos. Además, tiene una gran importancia amar en el hijo al otro progenitor.

Me sorprendo una y otra vez al ver como los padres se dirigen y se orientan a los hijos por encima del otro padre. Y esta actitud, que puede parecer razonable en ocasiones –la desdicha suele llegar vestida con ropajes argumentales impecables pero exentos de amor-, no ayuda al hijo. Ellos no necesitan ser los más importantes; al contrario, necesitan sentir que la pareja del padre o la madre es más importante, y que los padres están juntos como pareja dándose una recíproca primacía frente a los hijos. Cuando un hijo es más importante que nadie para uno de los padres, no se le hace un regalo, sino que se le da una carga y sacrificio; no es abono, sino sequedad disfrazada de encantamiento. Los hijos no necesitan sentirse especiales ni tienen que ser el todo para los padres. Eso es demasiado.

Es frecuente que aquello que a un padre le falta de su pareja, o de sus propios padres, o aquello que le faltó en su familia de origen, o aquel sueño que no pudo cumplir, lo lleve a su hijo. Y que éste, por amor, acepte el reto. Al precio, claro está, de su libertad y de la plena fuerza para seguir su propio camino a su propia manera. Los hijos necesitan sentirse libres para cumplir su cometido en la vida. Y les va mejor cuando tienen el apoyo de sus padres y sus anteriores, y cuando se encuentran en orden con ellos. En cambio, sufren cuando uno de los padres desprecia al otro o ambos se desprecian mutuamente. Si los padres se desprecian, el hijo encuentra dificultades para no despreciarse a sí mismo y no parecerse a la peor versión diseñada por el padre o la madre sobre el otro progenitor.

Pensemos en hijos que casi tuvieron la función de pareja invisible de uno de los padres, o que significaron el todo para la madre o el padre, o que sintieron la prohibición de amar a un padre que cometió algún tipo de violencia o traición con la madre o viceversa… Tristemente, en constelaciones familiares es habitual identificar dinámicas y resultados fatales como enfermedades, delincuencia, violencia, pasotismo, dificultades en la pareja y mucho sufrimiento emocional. Pues, en lo profundo, un hijo no puede prescindir de amar a ambos padres y no deja de hacer acrobacias emocionales para ser leal a ambos, incluso imitando su mal comportamiento, o su alcoholismo, o sus fracasos y desatinos, etc.

“Hijo, en ti sigo queriendo a tu padre/madre, en ti sigo viéndolo y respetándolo a él”. “Hija tú eres el fruto de mi amor y mi historia con tu padre/madre y lo vivo como regalo y bendición”. “Hijo, respeto lo que vives y como es con tu otro padre/madre”. “Hija, yo solo soy el padre/madre, más es demasiado”. Estas son frases que apuntan al bienestar y el regocijo en los hijos. ¿Qué ayuda, pues? Que los hijos reciban uno de los mayores regalos posibles en su corazón: ser queridos tal como son y muy especialmente que en ellos se quiera a su otro progenitor, porque así se sienten completamente amados, ya que en fondo el hijo no deja de sentir que de alguna forma también es sus padres.

Ambos.

JOAN GARRIGA

Extraído de www.joangarriga.com/

www.facebook.com/joangarrigabacardi

Foto Portada: Designed by Freepik

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No soy Angelina, pero también he estado ahí

Cuando llega nuestro primer hijo todo nuestro mundo cambia. Y cuando digo todo, me refiero absolutamente a todo, y esto, necesariamente, también nos incluye a nosotras mismas y a nuestros – hasta ese entonces- compañeros de ruta.

Entonces, ¿por qué nos llama tanto la atención que Angelina Joe Lee chutée a Brad Pitt argumentando diferencias irreconciliables? Esto nos hace recordar que los cuentos de hadas no existen y que realmente es complejo llevar a cabo un proyecto familiar (aunque seas rico, inteligente, famoso y muy guapo)

Y es que uno realmente NO SABE cómo va a ser de mamá y papá hasta que está ahí.

Los más enchapados a la antigua podrán decir que “esas cosas se conversan antes del matrimonio” pero resulta que no tenemos una visión adelantada de las cosas, ni de los hechos, ni menos de los sentimientos que afloran luego de la llegada de un hijo.

Y si bien, hace rato que las mujeres dejamos de creer en cuentos de hadas, lo que respecta a la maternidad sigue idealizado en muchos aspectos y este es uno de ellos: tu marido no es el padre que te imaginaste que sería. Y tú, te descubres cada día siendo una mamá que tampoco sabías que serías. La Ma-Paternidad nos cambia y nadie nos lo dice antes de casarnos ni cuando esperamos una guagua.

No nos preparan para ser padres. Pero peor aún, no nos preparan porque es una receta tan única, exótica y original que es imposible de escribir o diseñar con antelación. Es tan sutil como la fecha en que debes cosechar la vid para hacer un buen vino. Depende de cada sepa, cada terroir, calidad de suelo, lluvias caídas durante el año, heladas, poda, inclinación de las laderas y días de sol. Y eso cambia todos los años, así tal cual, nosotras cambiamos con la maternidad y lo hacemos luego con cada hijo que llega.

Y, por su puesto, a los hombres les pasa exactamente igual.

La verdadera meta de los primeros años de crianza no es tener niños sanos, estimulados, que coman sano y se duerman temprano. La meta de los primeros años cuando se tiene hijos es no separarse del marido. Es reconocer al nuevo ser humano que también nació de la mano de esa guagua. Esa persona que cría junto a ti, pero que también enfrenta los vacíos que trae desde su propia infancia y que entrega amor, juegos y rutinas que le parecen las únicas, más adecuadas y “obvias”.

Y es que son esas obviedades– cada uno trae consigo y que supone como paradigmas de que son la única-mejor manera de hacer las cosas- las que entran en disputa. Pues es casi imposible que en TODO tengamos los dos la misma forma.

Pueden ser cosas simples como si nos gusta tener a los niños con doble calcetín y bototo o descalzos mientras están dentro de la casa. Puede ser si consideras que es mejor bañarlos en la mañana para partir el día despejado o en la noche para que duerman más relajados. Puede ser si consideras que tomarlos en brazos en exceso hace mal o crees que “portearlos” y llevarlos la mayor parte del día en upa es lo mejor para su desarrollo neurológico. Puede ser si crees que es mejor llevarlos a su habitación apenas cumplan los dos meses o dejarlos en tu cama hasta que se vayan solos. Puede ser el preferir llevarlos a la sala cuna o dejarlos en casa con una persona de tu confianza (podríamos seguir hasta al infinito)

Básicamente, puede ser cualquier cosa que para ti o tu partner de crianza se considere como un “intransable”.

Lo más duro es ver y darte cuenta de golpe, que aunque te hayas tomado las cosas con calma, aunque hayas pololeado varios años antes de casarte, aunque hayas esperado otro par de años antes de “ponerte en campaña”… Ni todos los café, bailes, viajes y paseos… NADA te permite conocer por adelantado a ese “padre” en el que se convertirá tu pareja y con ello en esa nueva persona.

Y como dice nuestro filósofo nacional Humberto Maturana “cambiar de opinión es un derecho humano” lo que sucede es que la llegada de los hijos nos cambia a nosotras y a nuestras parejas y el desafío está en el darnos cuenta, el ver en qué nos hemos transformado nosotras y ellos y el volver a elegirnos. Volver a escoger.

No todos lo logran y son varios los que optan o terminan escogiendo tomar caminos separados, así como el matrimonio más hermoso y estable de Hollywood de los últimos 10 años.

Daniela Parra

@daniparraperiodista en Facebook

www.themommy.cl

 

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Manifiesto materno: así fuimos, son y serán la mayoría de las madres primerizas

La llegada del primer hijo es un período extraño y bien lo saben quienes lo han vivido. Mane revive los clásicos momentos iniciales de una madre primeriza. ¿Cuáles te identifican mejor?

Ser mamá primeriza es toda una aventura. Cercano a un reality extremo incluso. Aparecen actitudes que jamás habríamos pensado y miedos que no sabíamos que podríamos llegar a sentir. Es una mezcla entre una felicidad inexplicable, una locura temporal, a veces una sensación de encierro, con rasgos sicópatas que hacen que durante ese periodo todo sea infinitamente extraño, amoroso y angustiante. O sea como verán, mil emociones a la vez.

Mientras se está con la guagua recién nacida en la clínica, la maternidad parece perfecta y el primogénito ídem. La verdadera historia parte el día del alta.

Primero, a la pobre criatura se le abriga como si fuese siberiano, importando cero que haya nacido en pleno verano. Vamos poniéndole mantas, chalcitos y tutos arriba del famoso “huevito” haciendo de ese clima a lo más parecido a un sauna infantil. Al llegar a la casa como madre novata, pero no por eso menos dominante, exigimos que hasta el poste de la luz esté desinfectado y que todo aquel que ose a entrar a nuestra “casa-estudio” debe sanitizar su humanidad como si fuese a ingresar a un pabellón quirúrgico. Esa medida, y después de cuatro partos, la apoyo hasta el día de hoy. Porque la persona que nos tacha de exageradas, después no va a estar sentada en el hospital con los ojos cuadrados rezando rosarios completos para ganarle al sincicial. Así es que cabras sigan aleonadas en ese ítem #todassomosprimerizas.

Ya se fue la abuela, el padrino y la vecina que con ansiedad fueron a ver a la novedad de 60 centímetros y 3 kilos de peso. Les diste torta, convidaste jugo, entremedio sacaste chanchitos, diste papa, te tupiste con el pilucho, pensaste que le habrías quebrado un brazo a la guagua, te tiró un chorrito de pipí a la cara mientras lo mudaste y rápidamente comienza a acercarse lo más temido para una primeriza: LA NOCHE.

Empieza a oscurecer y uno mira al techo para ver si te están filmando porque realmente crees que es una cámara indiscreta. La guagua ya no se porta TAN bien como en la clínica y uno piensa: “¿Este niñito podrá sobrevivirme a mí, que con suerte me puedo hacer cargo de mi misma?”

Y ahí vamos. Pásate la guagua de un lado para otro con el marido. Vamos recordando “La Cuncuna Amarilla”, el “Caballito Blanco” y todas esas canciones que escuchamos hace promedio 20 años atrás. Caminamos por el living, andamos a saltitos por el pasillo para ver si concilia el sueño, nos balanceamos en la mecedora y cuando al fin lo logramos… ¡¡queda media hora para la siguiente papa!! Se vuelve a dormir, pero nosotras sicopateadas por este cargo en el que somos debutantes le ponemos un dedo frente a la nariz sólo para confirmar que respira. Es verdad ese cliché que recién ahí uno viene a entender a las propias madres.

Al día siguiente, hasta el Negro Piñera un 1 de enero se ve mejor que nosotras. El marido por primera vez sale corriendo a la pega y nosotras no nos metemos a la ducha hasta que certificamos frente a notario que una persona no va a pestañear mirándolo/a mientras nos lavamos el pelo. Y descubrimos que es ahí por primera vez que estamos solas, y dejamos que el agua corra sin ningún sentido ecológico, por el sólo hecho de ser nuestro recreo maternal. Despejamos la cabeza, lloramos un poco de cansancio y nos reseteamos para seguir adelante.

Otro ítem que surge en esta etapa es la gran cantidad de accesorios infantiles que comenzamos a usar como verdaderos imprescindibles. Monitores con cámara, hervidores de mamaderas, calentador de la misma, peritas saca mocos, vitaminas calmadoras de llantos, saca leche con mas motor que un 4×4, termómetros digitales ultra modernos, cojines de lactancia, cepillos limpia chupetes, cremas curativas y tantos otros artículos que hacen de nuestra casa una verdadera sala cuna. Y aun así, sentimos que la guagua nunca estará lo suficientemente segura, resguardada y cómoda. Ir a un almuerzo por el día parece una verdadera mudanza en la que casi hay que conseguir un salvoconducto para poder transitar por las calles.

¿Y qué hacemos con las fotos? Parecemos verdaderos orientales registrando CADA momento e hito del hijo en cuestión. Peor aún con los smartphones y los chats de whatsapp. Foto del primer baño, del ombligo caído, del primer corte de uñas, del primer viaje en auto, de la primera sonrisa, del primer grito, de la siesta de la tarde y de la mañana, etc., etc., etc. CERO CAPACIDAD DE EDICIÓN… así es este primer amor.

Y ni hablar de la ida al pediatra al control del mes… eso es como ir a Disney. Una ansiedad incontrolable. Saber cuánto subió de peso y los centímetros que creció nos interesa más que si alguien nos diera los números ganadores del Kino. Queremos que el doctor nos dedique ojalá 2 horas seguidas para hablar de los avances de nuestro hijo y cuando por simpatía nos dice que lo encuentra súper “vivaracho” lo damos por seguro: CONFIRMADO… SOY LA MADRE DEL NUEVO ALBERT EINSTEIN DE ESTE SIGLO. Y le contamos a nuestra familia y amigos esa información con más emoción que el día que nos titulamos.

Así fuimos, son y serán la mayoría de las madres primerizas. Eso es un dato matemático. Y cuando miramos para atrás y nos damos cuenta de todas esas locuras que hicimos por amor, nos reímos, avergonzamos y admiramos de lo que somos capaces por ese niño que nos mira como el burrito de Shrek.

En un mundo donde todo está normado, donde nos encanta juzgar la manera de criar, de enseñar y de mirar la vida, hay una frase de la escritora norteamericana Jill Churchill que me encanta y dejo para cerrar: “No hay manera de ser una madre perfecta, hay un millón de maneras de ser una buena madre”.

¿Cómo fue tu experiencia de madre primeriza, o de amiga o pareja de una de ellas?

Magdalena Cárcamo – Periodista

Fuente: www.eldefinido.cl

 

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MITOS Y CREENCIAS SOBRE LAS FAMILIAS ENSAMBLADAS

FAMILIAS ENSAMBLADAS (2)

Los Mitos y Creencias sobre la Familia Ensamblada muchas veces interfieren con el proceso de integración ya que crea expectativas irreales, las que al no cumplirse facilitan la desilusión y por ende las dificultades. Todo tipo de familia tiene momentos felices y momentos difíciles, cuando estos últimos se enfrentan con un sentido de realidad y siguiendo algunos parámetros adecuados las crisis se superan transformándose muchas veces en oportunidades que fortalecen la relación.

Algunos de los Mitos o Creencias  pueden ser:

  • El amor lo resuelve todo. No cabe duda que el amor es muy importante, pero no resuelve todo. Existen pautas, comportamientos, esquemas que habrá que ensayar y practicar para generar la buena convivencia. Por otra parte, si damos vuelta esta creencia podríamos pensar que al no resolverse algo, hay falta de amor.
  • Tener la experiencia de un matrimonio anterior ayuda a que el próximo no fracase. La experiencia de una familia nuclear anterior es totalmente diferente a la de una familia ensamblada ya que son más personas las que entran en juego y en un contexto totalmente diferente.
  • La integración de los miembros de una Familia Ensamblada se puede lograr en poco tiempo. Esto es Falso, se ha estudiado que este proceso puede durar unos cuatro años ya que se depende de varios factores: la solidez de la pareja, la edad de los hijos, como haya sido la separación anterior etc.
  • La Familia Ensamblada puede ser igual de unida que una Familia Tradicional. Esto es Falso, la cohesión y lealtad familiar son menores en la Familia Ensamblada y eso está bien ya que puede facilitar que los menores circulen mejor entre sus dos hogares.
  • Padrastros y Madrastras no son confiables. Este concepto está muy condicionado por los roles de padrastros y madrastras en los cuentos infantiles, generalmente se les asocia con “ogros” o “brujas”. Es más, en nuestro país se utiliza muy poco estos términos los que a su vez pueden ser considerados ofensas. La realidad nos señala que pueden haber buenos y malos padrastros, como también buenas y malas madrastras.
  • La Familia Ensamblada funciona mejor cuando uno de los progenitores ha fallecido o simplemente cuando los hijos/as no ven al progenitor/a no-residente. Esto es Falso, ya que por el contrario, el o la progenitor/a fallecido o no – residente puede idealizarse en el recuerdo y esto puede ser una dificultad para establecer buenas relaciones.
  • La Familia Ensamblada funciona mejor cuando los hijos/as van “de visita” con poca frecuencia al hogar ensamblado. Esto es Falso pues cada vez que van de visita deben recordar o reaprender las reglas de esa casa o simplemente para ellos/as no hay reglas y esto puede generar problemas en los residentes.
  • La Familia Ensamblada funciona igual que la Familia Nuclear. Son sistemas diferentes, integrados por unidades provenientes de distintos sistemas por ende los contextos que se producen son muy disímiles y para lograr un funcionamiento armónico deben utilizarse estrategias diferentes.

Todo lo señalado anteriormente  da una cuota de realidad a la Familia Ensamblada que se desea formar, para evitar interpretaciones erradas de ciertos comportamientos o conductas, disminuir las discusiones o conflictos por temas que son naturales en este tipo de familia etc.

Sería interesante que en los próximos artículos  plantearan sus dudas e intereses en los Comentarios del sitio web de Mundo Mujer para así lograr satisfacer vuestras inquietudes

M. Eliana Zlatar

Consteladora Familiar  Sistémica

comprendiendomez@gmail.com

Fotografía: Designed by Freepik

 Ver artículo anterior: AQUI

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Vivir el embarazo con equidad

Hace unos días atrás, un importante periódico nacional realizó un reportaje planteando que “Por salud, estética y presión social, hoy las embarazadas se preocupan más de su imagen”. Su contenido hacía alusión a la tendencia de algunas embarazadas de subir sus fotografías en las redes sociales mostrando un cuerpo muy entrenado y manifestando que, subir demasiado de peso está “pasado de moda”.

Probablemente sea una realidad que viven muy contadas mujeres durante su gestación y de muy determinado segmento socioeconómico, por lo tanto, no puede ser planteado como una nueva “tendencia” de nuestra sociedad. Lamentablemente, la mayoría de las mujeres de nuestro país está muy lejos de sentirse representada con estas afirmaciones. Chile, de base, tiene una alta prevalencia de exceso de peso entre las mujeres (sobre el 64.3% según Encuesta Nacional de Salud 2010), por lo tanto, es muy frecuente que las mujeres se embaracen ya con varios kilos extra, luego tienden a subir de peso más de lo recomendado (aún permanece la cultura de “comer por dos”), y después del parto, mantienen los kilos ganados; lo que sumado a la falta de ejercicio y de cuidado en la alimentación hace que las mujeres en Chile vayamos subiendo de peso a lo largo de los años.

Me pregunto, ¿cuál es la real presión social que viven la mayoría de las mujeres?: “M´hija, estás embarazada, tienes que alimentarte”, “No vayas a hacer un sobre-esfuerzo en tu condición”, “Está bien que te permitas los antojos”… etc.

Me pregunto entonces, ¿de qué Chile estamos hablando?, porque si nos referimos a casi 85% de la población que se atiende en el sistema público de salud, la realidad es distinta a la planteada en el artículo.

Lo ideal es que toda mujer tenga acceso a conocer que debe puede subir entre 7 y 16 kilos, dependiendo de cuál es el peso con el que inicia su embarazo. En promedio se habla de 10 a 12 kilos, idealmente distribuidos hacia el final del embarazo.

En cuanto al ejercicio, la evidencia plantea que es ideal que la mujer realice algún tipo de ejercicio aeróbico manteniendo una frecuencia cardíaca de 140 latidos por minuto en promedio. La dosis recomendada siempre va a depender de la condición física inicial, pero a modo general, la idea es acumular 150 minutos a la semana (media hora, 5 veces a la semana por ejemplo). Lo mejor es combinar el ejercicio aeróbico con ejercicio localizado, dando especial énfasis a la musculatura que se verá sobrecargada hacia el final del embarazo.

Y esto me lleva a otro importante punto: hay una gran inequidad respecto de la oportunidad de recibir este tipo información entre sistema público y privado: sobre consejos nutricionales individualizados, sobre acceso a una adecuada alimentación (por costo de los alimentos sanos), sobre acceso a realizar ejercicio personalizado, etc., que no es tarea fácil para la mayoría de las mujeres del país mantenerse “en forma”. Si no se tienen las facilidades, las oportunidades, el acceso… todo se hace cuesta arriba.

Tenemos aquí una importante tarea pendiente. Ahora contamos con un Ministerio de la Mujer. Espero que estos temas entren en su agenda en coordinación con el Ministerio de Salud, sin embargo, creo firmemente que la tarea también parte, literalmente por casa. Por casa de cada una de nosotras de ir aportando en cambiar las creencias instaladas sobre cómo vivir el embarazo, conversando con nuestros familiares, nuestras hijas (futuro del país), y, por supuesto, dando el ejemplo, no olvidemos que cada uno de nosotras es parte del todo, que es nuestro Chile.

 

Sonia Roa Alcaino. Kinesióloga

 

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El Amor no es Hijo del Sacrificio

Sí, tal vez el título de esta columna pueda sonar provocador y confieso que si lo es, pues busco poner en el tapete un tema “femenino” que me parece súper relevante. En conversaciones y observaciones durante estos días con sorpresa he notado que las mujeres tenemos una fuerte asociación entre amor y sacrificio, más aún cuando de hijos o pareja se trata. Amor y sacrificio no son lo mismo ni el segundo es la condición del primero, la cantidad de plus acumulados no garantizan el amor. ¿Lo han pensado así alguna vez? Si no lo han hecho creo que este es un buen momento para hacerlo, pues estimo que siempre resulta valioso ir más allá de uno mismo, atreverse a mirar y explorar para crecer. ¿Me quieren por lo que soy o por lo que les resuelvo? ¿Dejarán de quererme si dejo de esforzarme? Generalmente las mujeres nos esmeramos por hacer servicios a nuestros queridos (hijos, parejas, padres e incluso a los amigos) siendo estos generalmente más que eficientes y efectivos. ¡Pero por si esto fuera poco muchas mujeres además le agregan plus para adornarlos y embellecerlos!!

 

Y resulta que a veces … (o generalmente) los aplausos no llegan o estos esfuerzos no reditúan los beneficios esperados porque incluyen sacrificios innecesarios y volvemos a quedarnos capturadas en ese lugar tan oscuro de la queja, de las expectativas insatisfechas …o el de la víctima. “Pero cómo si yo lo hecho todo por ti”, “No me queda tiempo, termino cansada, es que tuve que hacerme cargo de todo”.

 

En la vida cotidiana “el abuso” está tan naturalizado por todos que resulta muy difícil para las mujeres verlo y efectivamente terminan viviendo una vida cargada de responsabilidades, deberes y tareas infinitas (las propias y las ajenas) perdiendo espacio real y mental para vivir sus propias vidas y sus propios sueños. El auto abuso entonces se vuelve también natural volviendo invisible incluso las necesidades básicas como comer, dormir o descansar cuando lo quieren o es necesario… “sentí culpa por estar durmiendo siesta” eso escuché decir a una mujer al comentar un hecho ocurrido en su casa un día que estaba descansando.

 

Cambiar este rumbo y establecer relaciones basadas en el intercambio afectivo en lugar de ser un abastecimiento de servicios es sumamente importante y también difícil porque estas prácticas están grabadas a fuego sobre la base de creencias y valores culturalmente validados por todos los actores como LA forma en que LAS MUJERES debemos querer y expresar amor.

 

Construir legitimidad a partir del propio reconocimiento y no del reconocimiento ajeno es un camino y digo uno porque puede y afortunadamente hoy en el siglo XXI hay cada vez más oportunidades para legitimar desde la conciencia el valor de la igualdad y de las relaciones basadas en el amor, de ese amor que logra reconocer al otro como un legítimo otro, así como lo ha dicho nuestro sabio y nutritivo filósofo, biólogo Humberto Maturana.

 

Cierro esta columna con dos pensamientos de él, totalmente inspiradores no sólo para las mujeres, sino que fundamentalmente para el mundo que queremos construir hoy con una visión de futuro:

“sin aceptación y respeto por sí mismo uno no puede aceptar y respetar al otro, y sin aceptar al otro como un legítimo otro en la convivencia, no hay fenómeno social”

“la posibilidad de innovar siempre está ahí si uno está dispuesto a reflexionar, a soltar las certidumbres de donde está parado y a preguntarse si quiere estar donde está”.

 

Maria Pilar Vera – Psicologa UDP

 

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