La monogamia secuencial

Al parecer nos toca vivir tiempos caóticos y creativos, riginales e inciertos, turbulentos y esperanzados, para vivir nuestro amor en pareja. Algunos estudiosos han acuñado el concepto de “monogamia secuencial”, que viene a anunciar lo que todos ya percibimos -unos con cierto alivio, otros con más añoranza-: el funeral de “la pareja para toda la vida”.

Monogamia secuencial significa que, hoy por hoy, las personas tenemos estadísticamente muchas probabilidades de tener entre dos, tres o más parejas consecutivamente a lo largo de una vida con la consiguiente complejidad de formatos familiares y de convivencia y, sobre todo, con un alto precio en estrés emocional, afectivo y vincular. Nunca como ahora habíamos enfrentado de forma masiva tantas exigencias emocionales y tránsitos dolorosos.

Tener consecutivas relaciones sentimentales traen consigo mucho amor, pero también mucho dolor.

Amarse, unirse, vincularse, crear, separarse, desprenderse, volver a empezar, son cualquier cosa menos trámites desde la frivolidad. Golpean las cuerdas que más intensamente vibran en nuestras almas, las del amor y el desamor. Ésta es la danza que nos toca danzar y el reto a menudo es titánico y a la vez humilde: lograr permanecer en el amor y en el placer de la vida, aprendiendo a transitar y remover los puentes de dolor. Aprender pues a transmutar dolor en más amor y no en más argumentos para seguirse protegiendo. Como dice Walt Whitman en su “Hojas de hierba”:

Soy el poeta el Cuerpo y soy el poeta del Alma,
los goces del cielo están conmigo
y los tormentos del infierno están conmigo.
Los primeros los multiplico e injerto en mi ser,
los últimos los traduzco a un nuevo idioma.

En cierto modo todos los terapeutas, los ayudadores, los que acompañamos los tránsitos del amor y el desamor en las personas, somos o deberíamos ser un poco poetas del Cuerpo y poetas del Alma.

Aunque tengan modos de relacionarse diferentes, hombres y mujeres aman por igual. 

Son muchas las mujeres que se quejan de no ser suficientemente comprendidas por sus parejas hombres y lo gritan de una forma sonora y publicitaria como si fuera un derecho natural. Al mismo tiempo cientos de hombres se van secando calladamente porque encuentran que sus mujeres menosprecian algunos de sus intereses, deseos, costumbres y aficiones, y en lo hondo, piensan que hay algo que no va, que la mujer no se molesta en comprender que el hombre es como es.
Lo que parece claro es que, a pesar de las diferencias, hombres y mujeres aman por igual, son adultos por igual, exponen su corazón por igual, desean el bienestar, la comprensión y la confianza por igual… Aunque son diferentes desean lo mismo, pero de distinta manera: las mujeres están más dotadas de recursos emocionales y afectivos, los hombres de recursos racionales y de acción. Los brazos del amor y la entrega son múltiples y variados, y su conjunto crea una totalidad necesaria y hace que cada quién aporte su especialidad.

Sería muy atrevido decir, aunque lo digo, que los hombres aman más que las mujeres pero hacen mucha menos publicidad de ello; sería atrevido pero probablemente no completamente exacto. Ambos, hombres y mujeres, aman en igual profundidad pero en distinta manifestación. Pero al menos sirva como reivindicación del profundo amor y vínculo que sienten muchos hombres.

Lo que ayuda no es que los hombres comprendan a las mujeres o que las mujeres comprendan a los hombres. Lo que ayuda es que dejen de intentarlo… y en lugar de comprender que se rindan ante el misterio, y rendirse significa basicamente respetar lo incomprensible del otro y amarlo tal cual es sin comprenderlo, porque sí. Esto es regalo y bendición.

Además los que reclaman no suelen dar justamente lo que exigen. Son las paradojas de las relaciones humanas. Ojalá quién pida comprensión la pudiera dar sin paliativos.

Cualquier relación entre hombres y mujeres está llena de historia. 

En el encuentro del amor “asciende una savia inmemorial”, versaba Rilke. En el encuentro de la pareja van muchos. En cada hombre de hoy viven cientos de hombres anteriores, padres, abuelos, bisabuelos, y muchos otros. En cada mujer, muchas otras, madres, abuelas, bisabuelas, y muchas más. Sucede que algunas madres, abuelas y otras sufrieron el yugo explotador, desconsiderado y machista de sus maridos y no pudieron ejercer la libertad de vivir su enojo y reorientarse y separarse si lo deseaban. Sucede que algunos hombres anteriores se hicieron culpables de dominación y explotación de sus mujeres. Son ecos del pasado que aún nos impregnan en nuestra realidad actual. Y sucede que hoy en día algunas mujeres están enfadadas en nombre de sus anteriores y algunos hombres están culposos y asustados en nombre de sus anteriores. Algunas mujeres vengan a sus abuelas con su enfado hacia sus parejas actuales. Algunos hombres expían las culpas de sus anteriores debilitándose y empequeñeciéndose hasta estallar con sus parejas actuales. Y la guerra entre sexos y sus luchas de poder se perpetúan. Con el resultado de violencia, fatalidad y desdicha que todos conocemos desgraciadamente.

¿Qué ayuda? Que el pasado pueda quedar como pasado, dignificado con nuestra buena mirada y con el pleno respeto hacia aquello que fue vivido tal como fue y por los que lo vivieron tal como fue para ellos. Y ayuda mirar el presente con alegría y gratitud. Y nada hay más irresistible para un hombre que el genuino respeto y la sincera sonrisa de una mujer y nada más irresistible para una mujer que ser respetada como mujer y amada tal como es, incluyendo su misterio. De hecho el regalo más bello que alguien nos hace consiste en amarnos como somos y el mejor regalo que podemos hacer a alguien consiste en amarlo tal como es.
¿Vamos a por ello? Y logramos un poco más de felicidad.

JOAN GARRIGA

Extraído de www.joangarriga.com/

www.facebook.com/joangarrigabacardi

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ACEPTAR EL AMOR EN TODOS SUS COLORES: LOVE IS LOVE

En este mes de la diversidad que termina, no puedo dejar de plasmar algunas palabras, primero porque es un tema que me toca el corazón y segundo porque necesitamos levantar la voz todos aquellos que creemos y confiamos en construir un mundo más respetuoso de las diferencias. He tenido pacientes queridas y queridos, con historias de sufrimiento, lucha y valentía, pero por sobretodo tengo un hermano que amo incondicionalmente y que admiro enormemente por quererse, encontrarse y luchar por él y su felicidad.

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No es fácil salir de lo estipulado por la sociedad y de lo que pareciera ser lo “normal”. Y lo pongo entre comillas porque soy una convencida que la “normalidad” no existe, sino que solo se crea a partir de constructos o ideas, tan pero tan, subjetivas. ¿Quién dijo que el amor se construye solo desde la “normalidad”? ¿Por qué no podemos ver como “normal” todos los tipos de amor? ¿Qué nos detiene a respetar y amar la diferencia?.

A ratos, me canso de una sociedad que sigue juzgando a aquél que ama a alguien del mismo sexo. Esta lucha comenzó hace décadas, pero incluso en la actualidad necesitamos seguir marchando en este mes, para que una vez más podamos decir a viva voz que en el amor no hay juicio, no hay verdades absolutas y que es simplemente eso: AMOR. ¿Por qué pasa a ser un detonante de nuestra sanidad mental el no poder aceptar que existen tantos amores como realidades hay?.

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Necesitamos convencernos que la persona que ama a alguien de su mismo sexo, no lo eligió, no es “moda” y no quiso tomar ese camino porque era el “más fácil”. Aquel que ama a alguien del mismo sexo, posee una profunda convicción de que su bienestar emocional va de la mano de aceptarse a sí mismo en su totalidad, sin caretas ni máscaras. Ellos y ellas, pasan a elegirse, por sobre lo que la sociedad o sus padres creen que es mejor para ellos. Se construyen en torno a la sinceridad de conocerse y mirarse en sus necesidades, que claramente, son distintas en cada ser humano.

Siempre he pensado que aquel que decide luchar por ese amor, es más valiente que cualquiera que opte por esconderlo. Porque se requiere de valentía para luchar por eso que llamamos minoría, se necesita garra para aceptar lo que somos y vencer la barrera del miedo a ser juzgados. Aquellos que decidieron no vivir en la oscuridad, han decidido lamentablemente, también luchar contra el mundo. Un mundo que se cierra a la diferencia y que critica todo aquello que salga de “lo esperado”. El amor es amor, en todas sus formas y en todos sus colores. ¿Qué pasará el día que nuestros hijos nos digan que decidieron ser sinceros con ellos mismos y luchar por sus diferencias? ¿Lograremos mirarlo como un acto de tremenda valentía y no como un acto de rebeldía contra el mundo o una moda?

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Vengo de una familia conservadora, pero que ha logrado construir un camino hacia aceptar la diversidad, hacia querernos tal y como somos y apoyarnos en nuestras diferencias, nos tocó de cerca y por eso asumimos y abrazamos con amor esta realidad. Agradezco a diario que no seamos “normales” y luchemos como familia por una mayor inclusión y aceptación hacia lo diferente.

Yo a mis hijos les he enseñado que existen distintos tipos de amor, diferentes tipos de familia, y que aunque lo que más vemos es el amor entre hombre y mujer, no podemos dejar de aceptar, valorar y querer a personas que se aman y son del mismo sexo. Me he encargado de transmitirles que este amor no es un insulto o una enfermedad, sino algo lindo como todos los amores.  Y que nunca tendremos el derecho o la voz para juzgar y degradar a otros con palabras hirientes, aunque pensemos distinto.

Hace unos días mi hijo de tercero básico llegó triste porque le habían dicho “gay”. Mi pena más profunda no fue que él lo escuchara, sino que esta palabra aún se utilice como un insulto. Dentro de mi rabia, solo pude decirle “si fueras gay llévalo con orgullo, porque no te hace más o menos persona, existen tantos tipos de amor como personas hay en el mundo y eso no se juzga ni se insulta”. Maravilloso fue escuchar al amigo de mi hijo cuando en su reflexión comento “ser gay no es un insulto, lo peor de todo es que solo degradan a aquellas personas que aman, igual como amaríamos nosotros”.

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Formemos a nuestros hijos en la diversidad y en el respeto. No tengamos miedo a que por hablar de igualdad vamos a influenciar en sus decisiones futuras, no tengamos susto a “normalizar” algo distinto. La realidad es que necesitamos mirar la diversidad como universos en que coexistimos, para que el día que uno de nuestros hijos esté sufriendo por ser distinto pueda llegar a nosotros a pedirnos ayuda y no a esconderse ante nuestros ojos por miedo a ser juzgado o por terror a decepcionarnos. Seamos una familia acogedora y que habla de lo distinto y lo diverso.  Necesitamos criar una generación que deje de insultarse frente a las diferencias y que logre apreciar la ganancia y riqueza que existe en la diversidad. Si yo respeto, acepto y abrazo esas realidades, podremos vivir en un mundo mucho más cariñoso y respetuoso del ser humano, sin importar la condición distinta en la que esté el otro.

Ser homosexual no es una enfermedad, no es moda, no es algo malo… es simplemente vida… AMOR y creo que nuestros hijos necesitan interiorizarlo de esa manera. Quizás soy muy abierta, hippie o poco conservadora, o quizás no estarán de acuerdo conmigo y es que al final de eso se trata el mundo. Todos convivimos con distintas creencias y vivencias, no nos aplastemos en ellas… convivamos, respetemos y amemos.

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Gracias doy hoy, porque la vida me puso en mi camino una historia de vida y de familia distinta, que me ha enseñado no solo a respetar la diversidad, sino abrazarla y admirarla. A todos esos valientes que luchan por su amor y por ser ellos mismos, solo les digo una cosa: “acá estoy yo para ayudarlos a llevar su bandera, porque su bandera es también la mía: AMOR”.

María José Lacámara – Conoce más AQUI

joselacamara@gmail.com

Instagram: @joselacamarapsicologa

 

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¿“Sempáticos”?

Todos hemos oído hablar de empatía, y muy a menudo se nos ha explicado como “la capacidad de ponerse en el lugar del otro”. Sin embargo, en la mayoría de los casos, mano en el corazón, esto no suele funcionar tan bien en la práctica. Por supuesto es frecuente, que efectivamente logramos ponernos en la situación del otro, pero generalmente es porque estamos de acuerdo con esa persona, es decir simpatizamos con ella.

Así es que la simpatía exige consonancia, concordancia, coincidencia y muchas veces, ideas de valores similares. Simpatizamos con nuestras amistades y con quienes compartimos algo en la vida, por lo que nos parece más fácil “ponernos en su lugar.”

Sin embargo, no nos será tan fácil ponernos en la posición de cualquier persona, con la cual a primera vista no tengamos nada en común o diferencias abismales en algún ámbito. Por ello, no me gusta tanto la arriba citada definición simplificada y “vox populi” de empatía.

Más bien coincido con que la empatía es una postura comunicativa que nos permite respetar acciones interpersonales, y también sentirlas comprensivamente, independientemente de si estamos de acuerdo o no, si simpatizamos con esa persona o no.

Por lo tanto y tratando de hacer una mejor aproximación a la definición de empatía, propongo la siguiente: “la capacidad de expresar respeto y comprensión por la manera de actuar, pensar o sentir de la otra persona, ya sea que estemos de acuerdo o no.” En ese contexto, nuestra situación personal y opinión son indiferentes, ya que las posiciones incluso podrían ser contrastantes o antagónicas. De lo contrario, si las posiciones y opiniones son más bien coincidentes, simpatizamos con nuestra contraparte.

De la manera que lo explico arriba, lo he vivido muchas veces en mi vida, aunque debo reconocer, de que durante décadas actuaba más intuitivamente en ese sentido y no era tan consciente de ello. Cuando tomé real consciencia, fue hace unos doce o trece años atrás, cuando ahondé en una amistad con una persona por la cual sigo teniendo un inmenso afecto, quien muchos años antes de que la profundizáramos había sufrido el asesinato por razones políticas de su padre, en una época complicada y muy delicada de nuestra historia. Esta persona, de una posición política muy distinta a la mía, estaba pasando por un momento puntual especialmente sensible respecto de la pérdida de su padre. Efectivamente, a pesar de nuestras grandes diferencias ideológicas, la respeté honestamente y pude sentir comprensión por lo que había pasado y estaba pasando en ese momento, sin falsas posturas, tanto así, siento que en esos años incluso fui un buen apoyo, más allá de mi comportamiento al estilo del Río Guadiana: aparecer y desaparecer, el que nada tenía que ver con la situación señalada. Debo decir eso sí, de que simpatizábamos muy fuertemente en varios valores, diferentes a los meramente ideológicos políticos.

Por lo tanto, claramente sí somos capaces de llegar a sentir comprensivamente, si respetamos la posición y vivencia de la otra persona, sin condenarla o realizar un juicio de valor.

Para mostrar empatía, no es necesario expresar nuestra propia opinión sobre el tema, ya que ante todo la empatía requiere escuchar, observar y respetar la posición o situación de esa otra persona. Por supuesto, existen otras formas de hacer ver nuestra opinión y mostrar respeto, por ejemplo, a través de una comunicación tranquilizadora y deferentemente apropiada a la situación.

Pero por favor, no confundamos: a veces sentimos que somos empáticos, o incluso nos dicen que lo somos, pero cuidado, frecuentemente se trata sólo de querer complacer al otro o tratar de ser bien comportados, incluso a querer caer bien y obtener su aprobación. Tratamos de simpatizar, pero en realidad no empatizamos.

El respeto real, exige conocimiento y empatía. Ello, porque debemos conocer y observar a la otra persona para poder mostrarle nuestro respeto en su situación. El respeto requiere que todos tengamos el derecho de decidir cómo queremos vivir, pensar, actuar y sentir, sin ser juzgados por esas decisiones. Por supuesto, sin que ello ocasione daños a otros.

Cuando respetamos, comprendemos desde la posición en que habla, piensa o siente la otra persona, según sus propios valores, sin que necesariamente exista plena coincidencia en ellos. Además, si no pretendemos cambiarla a través del convencimiento racional o emocional.

Simpatizar significa compartir muchos valores, inclinaciones, etc. Empatizar significa mostrar respeto comprensivo por las diferencias sin juzgar.

Por lo tanto, no siempre puedes ser simpática(o) y empática(o) al mismo tiempo.

 

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La hija llega al padre por la madre

Es ella quien abre la puerta a la hija para que se vincule con el padre, la forma en como la madre ve al padre, es como la hija aprende a verlo.

Muchas veces existen crisis entre madre y padre, algunas veces, es parte del proceso de ajuste luego que llega la ma/paternidad, otras veces, son crisis más profundas.

En cualquier caso, la madre le permitirá a su hija, o no, construir un vínculo sano con su padre.

Es decir, la madre deberá permitir que el vínculo se establezca, acá claramente existen casos al margen, como cuando el padre que no quiere vincularse, pues acá, de igual modo, la madre deberá cuidar la imagen del padre, no con el propósito de cubrirle la espalda, la hija crecerá, y sola se dará cuenta de cómo ha sido la historia, sino de cuidar la imagen que integre de padre, y que ésta sea positiva, de nada le sirve a una niña saber que su padre la abandonó, o que se fue con otra mujer, la hija necesita saber que ella proviene de una fuente sagrada, que honre su origen, pues así podrá crecer honrándose a sí misma, y por lo demás, tendrá una imagen masculina positiva integrada en su inconsciente, y créeme, que eso, cuando sea adulta, si es heterosexual, será una gran ventaja, pues evitarás que caiga en relaciones de pareja tóxicas y si no lo es, para que sus vínculos con hombres, sean siempre desde el respeto.

SÍ HA INTEGRADO QUE SU PADRE ES TÓXICO, POR LO QUE SU MADRE LE HA TRANSMITIDO, PARTE DE ELLA SENTIRÁ QUE ES TÓXICA TAMBIÉN, DE FORMA INCONSCIENTE.

Puede ser un gran desafío, lo sé, yo cuando me enojo con mí pareja, papá de mis hijas, quisiera decir mil cosas, más de alguna vez lo he hecho, sin embargo, este es un patrón, que igual he aprendido a transformar, y he reparado de inmediato, retractándome y explicándoles a ellas, “que solo es mí rabia la que hizo decir eso, y que no es cierto, que papá es el mejor del mundo para ellas (aunque yo, esté hirviendo en ira, sí, también me pasa) y él las ama muchísimo y eso jamás cambiará.” o cuando me ven enojada con él, y me dicen; mamá, yo amo a mi papa, tú lo amas? (sé, que para ellas en ese momento es fundamental mi respuesta y aprendí a responder lo que ellas necesitan oír, sin mentir) les digo; “Yo lo quiero, porque es tu papá, pero no lo amo como tú, porque no soy su hija, son amores diferentes” y ella se queda tranquila. Es cierto, en alguna oportunidad no he podido responder así, y me he desbordado, pero entonces, reparo, y les explico, que fue un error, que “papá siempre será el mejor papá para ellas”, y así cuido esa imagen masculina que están construyendo en sus corazones.

Poner a las hijas e hijos en contra del padre, por alguna pelea, es lo peor que podemos hacer, a la hija le cerramos la puerta para acceder al mundo que representa su padre (y al niño, le reprimimos la necesidad de ir hacia el padre, para tener un referente para construirse, y queda perdido en el encuentro de su identidad)

Separemos las aguas, y dejemos que nuestras hijas vayan al padre, sea que esté disponible o no (recuerda, si el padre no está disponible, le podemos decir, “hija tu padre por temas de él, tuvo que irse, nada tiene que ver contigo”, o resaltar cualidades del padre en ella, “eres tan creativa como tú padre”) luego, cuando tenga la madurez suficiente y ya una imagen masculina sana instalada en su inconsciente, podrá ver los hechos, sin embargo, los verá desde otra vereda.

Ella, la Madre da permiso para amar al padre.

Démosles permiso a nuestras hijas para amar a sus padres, finalmente, sin ese aporte masculino, esa hija maravillosa que nos mira a los ojos y nos derretimos, no existiría, y eso tenemos que honrarlo, SIEMPRE.

ESTA ES UNA FORMA EFICAZ DE EVITAR PERPETUAR LA HERIDA MATERNA.

Quizás, puede ser difícil verlo, sin embargo, al hacerlo, nos aseguramos de criar hijas seguras, empoderadas de su energía femenina y masculina, que no estén en lucha interior por rechazar parte de su origen, eso les dará una protección al momento en que construyan sus propias relaciones.

 

Irina Duran MartinezIrina Duran Martínez Psicóloga de Mujeres

Instagram: @irinaduranm

Facebook: Irinaduran2.0

Viña del Mar

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MAMÁ TAMBIÉN TIENE NECESIDADES: ¿Cómo gestionarlas con los hijos de manera respetuosa?

Pau de 3 años quiere ir al parque, no quiere estar dentro de casa, se pone de mal humor si no sale. No quiere jugar ni pintar ni hacer nada dentro, solo salir toda la tarde, entonces insiste e insiste a su mamá que tiene mil pendientes, trabaja en casa y aún no ha almorzado. Si salen toda la tarde su mamá no podrá avanzar y terminará comiendo cualquier cosa y si no salen la tarde será difícil porque Pau seguirá insistiendo y su enojo tampoco permitirá que su mamá avance mucho. Entonces ella me pide consejos para adaptar a su hijo a sus necesidades y su realidad. 

No importa cuántas actividades le sugiera ni cuántos juguetes tenga a su alcance: Pau evidentemente quiere salir al parque a explorar el mundo lo cual es absolutamente normal para su edad. Si lo que pretendemos es críar a tiempo completo o trabajar desde casa (que implica pasar todo el día  con nuestro hijo) no será posible “adaptarlo a nuestra realidad” seremos nosotros quienes deberemos adaptarnos a la de el o ella. 

Yo se de primera mano lo difícil que puede llegar a ser y lo sobrecargada que una de siente, pero el tiene una necesidad concreta que es salir a explorar y quizás socializar, lo he visto con muchísimos niños de su edad incluso mi propia hija a la cual debo sacar a un parque, playa o ludoteca todas las tardes porque sino la tarde se torna poco feliz para ambas. Ella se quejaba y yo no podía trabajar entonces abrí mi consciencia ante la situación, me adapte a su necesidad, pare mi resistencia y deje que todo fluya.

Con un par de horas fuera la vibra cambia completamente y al regresar a casa ella ya se muestra mucho más dispuesta a jugar con sus juguetes o con su hermano y yo puedo avanzar con mis pendientes. 

Cuando hablamos con nuestros hijos sobre nuestras necesidades debemos ser cuidadosas y no recargar las palabras de modo que puedan ser confusas o generar culpas. En la primera infancia los niños recién están comenzando a entender el pensamiento lógico simple y no pueden procesar algo muy abstracto o irónico, entonces debemos utilizar pocas palabras y muy concretas: “ahora no podemos salir porque tengo hambre y voy a comer. Cuando termine salimos” en lugar de “Mama tiene mucha hambre porque no come desde el desayuno y así le faltaran fuerzas para seguir el día, tienes que esperar porque no sabes esperar” Recordar SIEMPRE hablar en primera persona: “yo quiero/siento/tengo” en lugar de “mama quiere/siente/tiene”. 

Por ultimo en las “negociaciones” no debemos olvidar que nosotros como adultos podemos esperar y tenemos noción del tiempo cronológico pero las criaturas aun no: ¿recuerdas cómo de pequeña viajar una hora en auto parecía una eternidad? 

Satisfacer las necesidades de los hijos aunque sea un ratito les permitirá clamarse y al sentirse satisfechos podrán redirigir su energía hacia otra cosa, pero si los hacemos esperar y esperar y esperar probablemente ese tiempo sea complicado y ellos insistan hasta satisfacer sus necesidad lo cual es normal.

Por Ana Acosta Rodríguez, Mamá Minimalista

Facebook: @mamaminimalista

Fuente: mamaminimalista.net

Ana_AcostaAna Acosta Rodriguez

Maestranda en Psicología Positiva Aplicada y experta en Mindfulness,  Inteligencia Emocional y Crianza con apego.

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Imagen: Nathalie Jomard

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Consejos para detectar a tiempo el maltrato psicológico en la pareja. ¡No permitas que te pase a ti!

El problema del maltrato psicológico radica en cuando se desestima su dimensión y pasa a verse de forma corriente en las parejas. Es menester reconocer que es una forma de violencia y por más insignificante que sea el acto, genera problemas en el afectado. Comenzar por entender que existe un límite entre la franqueza y la ofensa será determinante para dar un curso a la relación. Aunque tanto victimario o victimaria, así como la víctima, quieran pasar por desapercibidos los actos, las consecuencias siempre serán perjudiciales.

La progresión del maltrato psicológico puede desencadenar en depresión e incluso la muerte del afectado. Pero, para prevenir estas situaciones decidimos traer para ustedes un artículo que les permitirá tomar medidas sobre el asunto. Por supuesto, identificar claramente si estás siendo víctima de este tipo de violencia y a qué solución puedes llegar. Además, estas letras son aliciente para sobrepasar para que te armes de valor y salgas a flote positivamente de aquello que no mereces vivir.

Dar alerta a tiempo

En primer lugar, busca ayuda inmediatamente si la comunicación verbal ha pasado a ser violencia física. No existe ningún motivo para que atenten contra tu cuerpo como consecuencia de determinados actos. Si los golpes, empujones, puños, etc., han hecho parte de los reclamos, es necesario que abandones cuanto antes la relación. De lo contrario, alguna acción inesperada por parte de cualquiera de los dos puede poner en peligro la integridad e, incluso, la vida. Por lo tanto, comunícalo a tu familia y amigos cercanos, e inmediatamente toma medidas sobre abandonar esta relación.

Tu aporte no es tan importante

Cuando se está restando valor a tu aporte económico, lo cual podría estar afectando la relación para ambos. Este es un factor determinante, ya que el estatus económico puede determinar patrones de comportamiento decisivos. En muchos casos, subestimar el desempeño laboral y desestimar las ganancias económicas, derivan en violencia psicológica. Si tu trabajo es infravalorado, además de que esto esté afectado tu desempeño laboral, busca ayuda. Toma medidas sobre el futuro de la relación y decide entre tu bienestar laboral y económico, y el sentimental

Te faltan libertades

Si tus horarios se están viendo controlados, manteniendo una predisposición del tiempo que tardas en determinada acción, presta atención. Puede que tu pareja esté controlando tu horario laboral, a qué hora sales y a qué hora entras, por qué el motivo de llegada a determinada hora y demás. Si esto pasa, tu libertad se está viendo afectada y puede desencadenar en comportamientos que te retraigan. Si esto sucede, toma cartas sobre el asunto y define cómo replantear la situación para el beneficio de ambos.

Te falta al respeto ante los demás

Cuando te hace quedar mal en público y terminas por ser víctima no solo de tu pareja, sino de quienes están percibiendo y apoyando el acto. Esto sucede constantemente entre reuniones de amigos y, en caso más difíciles, en reuniones familiares. Poco a poco, pasarás de ser la pareja de tu novio o novia, a ser reconocido o reconocida como personaje vulnerable ante los comentarios. Esto, debido a que los presentes apoyarán y continuarán faltándote el respeto cuando se den los momentos apropiados. Aprovecha si esto es desestimado por parte de alguno de ellos, denuncia ante los demás y contempla a estas personas a tu favor para desarrollar positivamente el caso.

Abusa de tu ayuda

Atiende a cuando has pasado de ser su pareja a ser su sirviente y te esté usando para el beneficio de sus necesidades. Esto ocurre cuando las labores en el hogar, las tareas personales o las obligaciones laborales han pasado a ser únicamente realizadas por ti. Encuentra el límite entre ser una persona ayudadora, a satisfacer las necesidades que son exclusivamente de tu pareja. Al menos, que las acciones sean compartidas o haya un trabajo equitativo demostrará que vale la pena darle su espacio y qué él o ella puedan actuar por sí mismos.

Extraido de: Editorial Phronesis

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Casados con hijos

De verdad creo que una pareja que puede atravesar la edad preescolar de los hijos sin separarse tiene muchas probabilidades de mantenerse junta por muchos años, sobre todo si tienen más de un hijo y viven lejos de la familia.

Y es que aunque trate de recordar no puedo traer a mi mente situaciones de discusiones y dramas con marido antes de los niños. Por supuesto que teníamos algún roce, pero guardando la cordura y los buenos modales.

Podíamos pasar horas sentados en el living, cada uno en su computadora escuchando música y platicando. No había lucha de poderes ni negociaciones ni comparaciones ni reclamos. Cuando nos sentíamos un poco abrumados podíamos tomar distancia unos días, ahora es casi imposible.

Yo dormía las horas que necesitaba, tenía una vida social muy activa, me mantenía sola y nadie dependía de mí. El manejaba sus tiempos como quería y su calendario tenía muchos espacios en blanco. Pero eso cambió radicalmente cuando nacieron nuestros hijos…

El romance y el misterio se esfumaron: las únicas citas que teníamos eran en el sofá por las noches para coordinar actividades, pediatra, horarios en el calendario. Cuando el llegaba de trabajar hacíamos “choque los cinco” y yo me iba al gimnasio o a hacer alguna actividad sola, o sea que nuestro tiempo a solas era casi nulo.

Pasamos de amantes a roomies en menos de lo que canta un gallo. Sumado a que por las noches las energías eran tan bajas que solo queríamos ponernos en piloto automático.

Y como si esto fuera poco el estaba espantado por mis continuas fluctuaciones de humor, que estaban relacionadas con agotamiento, hormonas  y falta de vida social. Yo estaba envidiosa de que él fuera el que se iba a trabajar y pudiera desenchufarse y hablar con otros adultos sin interrupciones.

Yo no podía creer que él no se diera cuenta de todas mis necesidades no cubiertas, el no podía creer que la mujer sensual, independiente y positiva estaba irreconocible y se preguntaba si realmente volvería a ser las de antes. Muchos desencuentros. Y en medio de las discusiones la palabra separación y divorcio  a veces resonaban, en forma de amenaza pero no tan livianamente como para no tratarlas con la seriedad que merecen.

Yo a veces le decía: en el afán de criar a los niños de manera respetuosa y completamente entregados a ellos nos estamos dejando al margen como pareja y será mucho más negativo el efecto de un divorcio que el de una crianza un poco más “egoísta”, por decirlo de alguna forma.

Y qué hacer? Reconocer, hablar sin tapujos y priorizar. Si es posible buscar una guía profesional pero lo que no debemos hacer es tapar, esconder o minimizar. Hacer pequeños cambios en la rutina que aseguren momentos privados, de encuentro, de conexión. Tener presente cuál es el lenguaje de amor de nuestra pareja para redireccionar las energías allí. Besarse más! Abrazarse más! Aún en aquellos días que han sido más emocionales. Recuerda que: Una relación fuerte es elegir amarse, incluso en esos momentos en los que cuesta gustarse.

Por Ana Acosta Rodríguez, Mamá Minimalista

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Fuente: mamaminimalista.net

Ana_AcostaAna Acosta Rodriguez

Maestranda en Psicología Positiva Aplicada y experta en Mindfulness,  Inteligencia Emocional y Crianza con apego.

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10 Hábitos que muestran las Inseguridades de tu Pareja

Hay una línea muy fina entre reconocer el comportamiento inseguro y el amor genuino. De hecho, hay varios signos que se deben observar con los cuales las personas pueden mostrar su comportamiento y personalidad.

Debes recordar que la inseguridad solo se mejora con un refuerzo positivo del yo. Estas son las señales de advertencia a tener en cuenta, y lo que podrían significar para tu relación.

Te mostramos 10 comportamientos que muestran inseguridad en la pareja:

1. Te dice que te quiere sólo en fechas señaladas

¿Te ha profesado su amor eterno después de tu primera cita? ¿Está pidiendo mudarse después de la tercera vez que has estado juntos? Si es así, eso es una señal para correr en la otra dirección. Él es demasiado inseguro para su propio bien y cree que si no se compromete con él de inmediato, entonces algo horrible sucederá. Este signo es muy difícil de reconocer porque, normalmente, alguien que te dice que te quieren es maravilloso, pero no después de conocerte durante una semana. Asegúrese de confiar en sus instintos y reconocerlo como un signo de inseguridad en lugar de honestidad.

2. Evita el contacto Visual

El lenguaje corporal a veces puede hablar más que las palabras. Las personas inseguras tienen dificultades para mantener el contacto visual. Eso es porque los ojos pueden ser muy expresivos para el mundo interno de alguien. Cuando alguien es inseguro, no quiere que veas eso. Ya sea durante la intimidad o durante la cena, evitar el contacto visual siempre es una gran señal de advertencia.

3. Es asustadizo (a)

Los matones a menudo son inseguros, muy en el fondo, pero lo canalizan a través de insultos o violencia verbal y física. Por supuesto, no hay excusa para que te traten mal. Si experimenta alguna forma de abuso o maltrato, debes saber que dicho tratamiento nunca es aceptable. Además, nunca te dejes engañar por la personalidad dura, es la profunda inseguridad lo que le está plagando.

4. Amenaza con dejarte

Otro signo muy importante de inseguridad es que cree que tiene una influencia enorme sobre ti, tanto que amenaza con irse. Esta amenaza probablemente indica que teme que te vayas primero y quiere ahorrarse el dolor. También exige la validación que ansía desesperadamente de ti, utilizando métodos manipuladores para obtenerla.

5. Duda constantemente

¿Te pregunta cuando te quedas hasta tarde en el trabajo o sales con tus amigos? Los celos extremos son un signo clásico de inseguridad. De nuevo, se deriva del temor de que le dejes antes de que pueda hacer algo al respecto. No siente que sea lo suficientemente bueno para ti, por lo que está tratando de evitar ser lastimado de la única manera que él sabe, haciéndote daño primero. No dejes que te engañe. Trata de mirar más allá de esta táctica manipuladora para ver la inseguridad que acecha debajo.

6. Baja Autoestima

Si se compara constantemente con tus otras personas o con las celebridades que te gustan, entonces es muy probable que su autoestima esté sufriendo. Su inseguridad está ligada a su apariencia física. Intenta organizar un día de “cambio de imagen” para ambos o regálale ropa bonita, un nuevo corte de pelo, un afeitado con una navaja de afeitar agradable. Estas pequeñas cosas harán maravillas para arreglar la forma en que se siente consigo mismo.

7. No olvida el pasado

Una de las señales reveladoras de una relación sana es pasar pequeñas peleas y aprender de sus errores. Si tu pareja  tiene el hábito de guardar rencores, entonces es muy probable que esté sufriendo de inseguridad sobre tu relación. Trata de convencerle de que lo pasado, pasado está y concéntrese en el presente en lugar de en los argumentos anteriores que hayan tenido.

8. Aparece en todas partes de tus Redes Sociales

¿Le gusta cada cosa que publicas en Facebook o Instagram? Es probable que no sea sólo porque sea un fanático de tu contenido; es posible que pueda estarte acosando digitalmente. Puede verse a sí mismo como un detective en línea y cree que sabe todo sobre ti desde tus redes sociales. Ten cuidado con lo que compartes allí, y deja que las cosas privadas sean privadas.

9. No respeta el espacio personal

Si lo encuentras leyendo tus textos, revisando tu historial de navegación o mirando tus mensajes, entonces es muy probable que sufra de extrema inseguridad. Está tratando de atraparte “en el acto” de dejarlo, para que no sentirse tan mal si realmente sucede. Intenta decirle cómo te hace sentir eso y explícale que tú, como cualquier otra persona, necesitas tu privacidad y él o ella debe respetar eso.

10. Se enfada si no estás disponible

La vida de una pareja no gira en torno a su relación; es crucial que ambas personas tengan una vida fuera de ella. Si está obsesionado con que salgas y lo dejes solo, significa que no confía en ti ni en tu conexión. No lo hagas sentir libre, sino que también lo convenzas de que necesitas tu propio tiempo para concentrarte en ti mism@.

Muy a menudo, las personas inseguras no se dan cuenta de que están revelando un comportamiento inseguro. Pueden ser muy difíciles de ayudar, pero con el enfoque correcto, puedes construir la confianza necesaria para que tu pareja se sienta más cómoda en tu relación. Si es necesario, busca ayuda profesional de terapeutas y expertos. ¡Definitivamente verás un cambio de actitud una vez que el pensamiento positivo reemplace a los pensamientos negativos!

 

Texto PowerofPositivity

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Extraido de www.institutodraco.com

 

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La palabra mágica que te unirá con tus hijos por siempre

En este camino de autoconocimiento, autoaceptación y evolución espiritual me ha tocado sanar a mi niña interior como parte del proceso, por lo que para conseguirlo tuve que cuestionar y perdonar a mis propios padres, comprender que ellos hicieron lo mejor que pudieron con las herramientas que tenían y también entender las trabas y las necesidades emocionales no cubiertas que transitaron en su infancia.

En medio de mi introspección me hicieron la pregunta: ¿qué le pediría esa niñita a sus papás que le digan que nunca le dijeron? y la única palabra que vino a mi mente fue PERDÓN. Mis padres fueron y son padres espectaculares, amorosos y presentes pero no son perfectos y muchas veces se han equivocado y me han herido, sin embargo no recuerdo que nunca me hayan dicho “lo siento, me equivoqué”.

A lo largo de mi capacitación en crianza consciente aprendí lo importante que es pedirle perdón a nuestros hijos cuando nos equivocamos. Es muy común que los papás estén dando órdenes o directivas pero es muy poco visto que un padre o una madre le pida disculpas a su hijo, quizás porque no estamos acostumbrados a hacerlo ya que nuestros padres no lo hicieron con nosotros o tal vez porque pensamos que nos desacredita o nos resta autoridad. Lo paradójico es que por más que los papás no se disculpen con sus hijos si que les exigen que ellos pidan perdón a otros niños, y eso es una ambigüedad, un mensaje confuso. 

La pregunta que varios padres me hacen es: ¿Cuándo debemos pedir disculpas? Esto es más simple de lo que parece, deberíamos hacerlo cada vez que actuamos de una forma en la que no nos gustaría que actuaran nuestros hijos. Por eso el mindfulness aquí es muy importante ya que practicar continuamente la apertura de conciencia nos permite estar alerta y percatarnos cuando estamos equivocándonos. 

Es importante que reconozcamos cómo se siente el niño o el adolescente al que hemos herido y que pongamos en palabras lo que sucedió, incluyendo los motivos por los que reaccionamos mal: “veo que estás muy asustado, me doy cuenta que te grite muy feo porque no me contestabas cuando te llamaba. Te pido una disculpa, he dormido muy poco anoche y mi cuerpo está muy cansado, descargue mi tensión contigo y eso no es justo, gritar no es la solución, me equivoqué”. 

Debemos también evitar echarle la culpa a los niños de alguna forma para justificarnos “te grite porque tu gritaste primero”. No! recuerda que nosotros somos los adultos y deberíamos tener nuestras emociones bajo control y nunca compararnos con las de un niño que recién está saliendo al mundo o un adolescente que está atravesando una crisis importante de identidad.

Pedirle perdón o disculpas a nuestros hijos cuando nos equivocamos lejos de desautorizarnos va generando en ellos respeto hacia nosotros, pero no un respeto a base del miedo sino uno que se forja al vivenciar que sus progenitores son lo suficientemente maduros y humildes como para reconocer sus equivocaciones, su humanidad. Con el ejemplo se educa.

 

Facebook: @mamaminimalista

Fuente: mamaminimalista.net

Ana_AcostaAna Acosta Rodriguez

Maestranda en Psicología Positiva Aplicada y experta en Mindfulness,  Inteligencia Emocional y Crianza con apego.

www.nutrimama.com

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Instagram: Nutri_mama

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Los hijos Trofeo

Hay dos necesidades básicas que deben ser cubiertas cuando un niño nace y para las cuales llega preparado a este mundo para sobrevivir : una es el llanto para que mamá lo proteja del peligro y otras es el reflejo de succión para que mamá lo alimente… y yo me pregunto una y otra vez: por qué esta sociedad trata a como de lugar de ir en contra de la sabiduría milenaria de la naturaleza?

Hemos cambiado el orden natural, queremos tener hijos pero queremos seguir nuestra vida de antes, no queremos postergar nada, no queremos que nos alteren nuestras rutinas ni nuestras prioridades superficiales.

Queremos hijos trofeo. Queremos que el niño duerma solo en la cunita, se alimente solo con el biberón, que deje el pañal rápido para poder meterlo en una escuelita, que camine aún más rápido, que no llore, no “moleste”, que aprenda a hablar claro porque nos frustra no entender lo que nos pide, queremos que sea “independiente”.

Al mismo tiempo queremos que sea emocionalmente inteligente, que no nos guarde rencor y que tenga bien desarrollada su autoestima. No nos damos cuenta del nivel de incoherencia? Tan ciegos estamos?

SI al colecho, SI a la lactancia prolongada, SI al amor incondicional, NO a la violencia verbal o física, NO al método Estivill, NO a las amenazas, NO a los hijos trofeo.

LA CRIANZA CONSCIENTE no nos hace bichos raros, nos devuelve la humanidad.

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Fuente: mamaminimalista.net

Ana_AcostaAna Acosta Rodriguez

Maestranda en Psicología Positiva Aplicada y experta en Mindfulness,  Inteligencia Emocional y Crianza con apego.

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