El Mejor Regalo

La tradición de hacer regalos en Navidad está relacionada con una fiesta romana que se hacía a fin de año y la historia del obispo San Nicolás de Myra. Es ya una forma de celebrar muy arraigada en la cultura occidental, y aunque a veces puede ser fuente de agobio, regalar es un acto de generosidad y preocupación por el otro, es una forma de demostrar cariño.

Lamentablemente la Navidad por estos lados coincide con el cierre del año lo que implica innumerables actividades y compromisos.  Tanto los adultos como los niños estamos cansados e híper estimulados por los medios para consumir las últimas novedades, modas y tecnologías, así como también para tener la fiesta perfecta con el árbol más lindo y la cena más exquisita. Esto puede llevarnos a tener expectativas demasiado altas sobre lo que tiene que ocurrir el 24 de diciembre, y luego llegamos al día agotados y muchas veces, con ganas de que pase pronto.

Las celebraciones como la Navidad son grandes oportunidades de conectarse en la alegría, de compartir emociones y eso fortalece los vínculos. A veces por tener una fiesta perfecta, perdemos esta noción de conexión y nos quedamos en los aspectos formales de la misma. Date la oportunidad de vivir esta Navidad de la forma en que realmente quieres, esto implica tomar conciencia de algunas cosas y decisiones firmes para lograrlo.

En primer lugar, trata de visualizar lo que deseas para estos próximos días. Dónde, cuándo, cómo, con quiénes y qué va a suceder. Luego pregúntate por qué quieres esto. Si tu deseo es tener una fiesta de unión familiar, o una celebración más íntima sólo con tus más cercanos, que se viva con un sentido de gratitud especial por todo lo que tenemos o tal vez hacer algo de entrega a los más necesitados. No importa cuál sea el sentido, lo relevante es que haya un relato y que todos los miembros de la familia se sientan parte de éste.

Luego, trata de organizar tu tiempo lo mejor que puedas, sin descuidar el descanso y los momentos para estar en familia e ir preparando la navidad. buscar instancias en las que decorar el árbol sea una actividad grupal, cocinar juntos los postres, rezar una pequeña oración para preparar el espíritu, organizar el amigo secreto.

 Ahora a pensar qué regalar.

Para los niños, y los no tantos, la ilusión de los regalos es normal. Sin embargo, a veces vemos mucha ansiedad respecto del tema, algo que la publicidad exacerba sin duda, pero también nosotros al comprar impulsivamente, o cuando utilizamos los regalos para compensar o como una amenaza para que se porten bien.

Recomendamos definir un presupuesto y ojalá no endeudarse por satisfacer demandas de los niños, que normalmente son más inducidas que algo que realmente necesiten.

Pensar cada regalo de acuerdo a lo que conocemos de nuestro hijo o hija, ahijados, padres, etc. ¡Que sea entonces una tarea para nosotros!: conocer más al otro, acercarnos más, interesarnos más por ellos. Hablar de sus gustos, de sus sueños, de lo que disfrutan, etc. No quedarse en la pregunta ¿Qué quieres para Navidad? Ir más allá y preguntar ¿por qué te gusta eso? Compartir tus deseos también, contarles sobre los regalos que recuerdas con especial cariño y por qué.

Algunos criterios para decidir qué regalar son:

Algo que tu hijo desee con especial interés, cuando ha habido una consistencia en el tiempo de algo que quiere.

Algo que tu hijo necesite. Quizás no lo ha pedido, pero tu sabes que lo va a usar y apreciará que te hayas dado cuanta de su necesidad.

Alguna experiencia (lectura, teatro, concierto, viaje, clases) Las experiencias generan memorias emocionales muy potentes y son un tesoro para cultivar las pasiones.

Algo de tí. En algunas familias se regalan cupones con vales por una salida a tomar helado, cocinar juntos, hacer un favor especial, etc.

Los niños pueden parecer muy caprichosos y demandantes en este tiempo, pero no te dejes engañar, lo que ellos buscan es conectarse más contigo. A veces tildamos a los niños de consumistas, egoístas, egocéntricos, etc. Y claro, ellos no tienen los filtros que tenemos los adultos para manejar toda la presión externa qué hay por consumir y tener el mejor juguete o regalo posible. Si hasta para uno es difícil mantenerse centrado, para ellos lo es aún más. Obvio que se entusiasman con la idea de la bicicleta nueva o el play station o la barbie no se qué, quien no. Somos nosotros los que podemos alimentar esa ansiedad y mirada más egoísta o de transformar esta celebración para que sea más que sólo recibir nuevos juguetes.

Para ello, además de elegir un regalo con empatía, pensando en el otro, acompañémoslo con gestos que lo harán especial.

Que el regalo vengan con una nota o tarjeta explicando por qué lo elegiste, o por qué esa persona, sea un hijo, hermano, amigo, es especial para ti.

Que al entregarlo le digas que le das las gracias por algo que ha hecho o por como es.

Es darse uno como parte del regalo, eso será recordado por siempre, hará el momento uno de conexión e intimidad.

Invitar a los niños a hacer también pequeños regalos. Regalar de los suyos a niños que no tienen, cocinar algo, gastar de su mesada para un dulce o chocolate, ofrecer hacer algo por el otro, preparar un show de Navidad.

La Navidad es una oportunidad para establecer ritos en la familia. Estos son importantes para dar una identidad especial a la familia, y es lo que genera sentido de pertenencia. Todo esto es fundamental para que los hijos se sientan motivados a colaborar y a participar.

Las conversaciones que vamos tendiendo con los hijos son muy relevantes para dar ese significado que queremos.

Antes de la Navidad, además de preguntarles qué quieren, podemos preguntarles qué regalo espiritual esperan, cuáles son sus sueños para el próximo año, qué se les ocurre que pueden mejorar, qué podrían hacer para regalarle algo a otros más necesitados.

Durante la celebración, ya dijimos, entregar los regalos con algún detalle, hacer un momento de oración, ir a la misa, dar las gracias por algo o a alguien, recordar a un ser querido que ya no está, salir a buscar al Viejo Pascuero, meditar frente al pesebre, etc.

Después de la celebración, jugar con ellos con sus nuevos regalos, preguntarles qué los hizo felices, qué recordarán, qué quisieran hacer diferente el próximo año, si se cumplieron o no sus expectativas, etc.

Son pequeños detalles los que hacen que la Navidad se transforme en una ocasión de unión, cariño, conexión emocional. Se necesita un poco de creatividad y voluntad para lograrlo. Si realmente creemos que los juguetes o las cosas materiales no nos hacen más o menos felices, atrevámonos a vivir una Navidad que fortalezca nuestros vínculos, algo que si es fundamental para la felicidad.

Alejandra Ibieta y Alejandra Buzeta, socias AMA Consultora Parental

Articulo extraido de www.talleresama.cl

 

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VUELVE COMEDIA MUSICAL “BAJO EL ÁRBOL DE NAVIDAD”

9, 10 y 23 de diciembre, 17:00 horas

  • La obra de teatro infantil de la Compañía Árbol 4 se presentará en sólo tres funciones en el Centro Cultural Las Condes.

 

Vuelve a Las Condes BAJO EL ÁRBOL DE NAVIDAD,comedia musical donde el baile, el canto y la actuación de cada personaje transportan al espectador precisamente bajo el árbol de Navidad, pero de uno muy particular, el árbol del Viejo Pascuero.

BAJO EL ÁRBOL

La obra de teatro infantil estará en cartelera los días 9, 10 y 23 de diciembre, a las 17:00 horas, en el Teatro Centro Cultural Las Condes.

 

BAJO EL ÁRBOL DE NAVIDAD presenta personajes mágicos, en su mayoría objetos típicos de regalo, juguetes, que conforman el Coro del Pascuero, que tiene como misión hacer una maravillosa presentación en Nochebuena. Para lograrlo tendrán que lidiar con varios inconvenientes propios de toda presentación coral, además del carácter muy particular de cada uno de ellos; pero, sobre todo, deberán enfrentarse a un nuevo escenario a partir de la llegada de un personaje que viene a cambiar el rumbo de la historia.

bajo el árbol de Navidad

El montaje tiene como objetivo transmitir algunos de los valores que consideramos como propiamente navideños:la trascendencia, la solidaridad, la amistad, la concordia, la tolerancia y la generosidad; todo bajo un tema central, el nacimiento del Niño Dios.

 

La dirección teatral es de Felipe Olguín y la musical, de Magdalena Prieto. La producción es de Sebastián Buzeta.

 

Fecha:           9, 10 y 23 de diciembre, 17:00 horas
Lugar:           Teatro Centro Cultural Las Condes
Apoquindo 6570
Teléfono:     22 8969800
Precio:          $ 6.000 general
$ 3.000 Tarjeta Vecino Las Condes, niños yconvenios

 

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“EN BAÑADOR”, TEATRO PARA LOS MÁS PEQUEÑOS EN LOS DOMINICOS

4 al 26 de noviembre
“EN BAÑADOR”, TEATRO PARA LOS
MÁS PEQUEÑOS EN LOS DOMINICOS

  • Dirigida por Layla Raña, la Compañía Aranwa trabaja con elementos cotidianos para estimular a los niños y potenciar la creatividad.

Pionera en Chile en teatro para la primera infancia, la compañía Aranwa, dirigida por Layla Raña, lleva a escena la obra EN BAÑADOR, que se presenta en el Teatro Centro Artesanal Los Dominicos, entre el 4 y 26 de noviembre, en funciones de sábados y domingos, a las 17:00 horas.

en bañador

Aranwa trabaja con elementos que se encuentran en una casa, materiales cotidianos y reconocibles, que se transforman frente al espectador, jugando a ser y no ser. Sin utilizar texto, con lúdicos estímulos y potenciando la creatividad, llevan a escena un entretenido montaje para niños de 0 a 3 años.

En Bañador, AranwaDos niños se van a bañar antes de ponerse el pijama y dormir. Con esponjas, baldes, paraguas y una gran imaginación, convierten el espacio de la ducha en su imaginario marino, llevándolos a las profundidades del océano. El agua como espacio global, que contiene pero que al mismo tiempo fluye, avanza y está lleno de misterios. Para su directora, la hora del baño es un momento fundamental del día de un infante. Los actores no encarnan personajes, de manera que los pequeños puedan reconocer al adulto como un ser que juega. El espacio es blanco y bastante iluminado.

La compañía ya cumplió seis años llevando a escena montajes que trabajan con la estimulación temprana. La idea surgió al ver el trabajo del director noruego KarlstainSolli, el que fue adaptado a la realidad de nuestro país, creando una metodología de creación propia. Así la compañía busca estimular y fortalecer el desarrollo motor, cognitivo y social de los niños a través del arte y la educación en la primera infancia, para contribuir a la formación de audiencias y de sociedades más reflexivas y sensibles. La idea es despertar en los niños la creación, imaginación, imitación, aprendizaje, sentido de pertenencia y recuerdo.

 

En bañador no pretende determinar a los niños qué pensar, sino más bien invitarlos a imaginar y despertar la curiosidad, llenándolos de colores, sonidos y sensaciones que estimulen sus sentidos tanto visual, como sonoro, sin olvidar el tacto. Al finalizar, a los pequeños se les invita a entrar al escenario junto a los actores para que puedan jugar y descubrir ellos mismos los objetos utilizados. Una verdadera experiencia.

 

Fecha:           4 al 26 de noviembre / Sábados y domingos, 17:00 horas
Lugar:           Teatro Los Dominicos
Apoquindo 9085
Teléfono:     22 8969840 / 9 42144172
Precio:          $ 4.000 general / $ 3.000 Tarjeta Vecino Las Condes, niños y convenios

 

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Lo que deberías hacer para temerle menos a la muerte (y vivir mejor la vida)

Artículo publicado originalmente en El Definido

Porque es lo único ineludible en este mundo, Mane Cárcamo plantea una manera más abierta de enfrentarse al final de la vida… pero no solo cuando estemos cerca, sino siempre.

En los últimos días, mucha gente a la que quiero ha sido visitada desde cerca por la muerte. Lo que me asombra y sucede es constatar que nosotros los mortales, los que tenemos el 100% de seguridad que algún día nos tocará partir, no podemos acostumbrarnos ni siquiera a la idea de este paso por el que todos, sin excepción alguna, transitaremos. Sin duda el desapego es difícil, las despedidas, la ausencia… son dolores que no pasan, pero (por lo que he visto) con los que sí se puede aprender a vivir, incluso a ser feliz conviviendo con ese sentimiento.

Cuando era chica la muerte era un asunto tabú. Recuerdo que si se hablaba de alguien enfermo en la sobremesa o de un accidente inesperado, un tío carraspeaba, llenaba su copa y algo nervioso decía “cambiemos de tema mejor”. Siempre me llamó la atención esa actitud tan propia de esos años. Como si por no nombrarla, la muerte no fuera a suceder. Y acá estamos, con muchos de ellos en la otra vida y conmigo pensando que el negar el tema no impidió que unos más temprano que tarde, tuvieran que partir.

El filósofo Michael de Montaigne habló sobre la muerte y nos interpeló sin anestesia a hacernos cargo de lo ineludible Quitémosle lo raro, acerquémosla a nosotros, acostumbrémonos a ella, no tengamos nada tan a menudo en la cabeza como la muerte”.

Y fíjense que comparto esta idea y la abrazo con total convencimiento. Porque incluso sanos, en la plenitud de la vida y con todo un futuro por delante, la muerte debería preocuparnos mucho más que el crédito hipotecario, la pega o la dieta para el verano. Debería preocuparnos, sin vivir con miedo ni aterrorizados, pero atentos para que ojalá nos pille preparados y vigilantes, esperándola sin asuntos pendientes.

Una amiga me contó que su mamá para una Navidad les regaló, a cada uno de sus hijos, un sitio en el cementerio. Mi primer pensamiento fue “que tétrico”, pero después de masticar mejor la idea admiré lo práctico del regalo y la sabiduría de esa mujer de despertar a sus hijos y decirles sin mucha vuelta: ojo que no sabemos ni el día ni la hora.

Entonces, ¿qué hacer frente a ella? ¿Cómo prepararnos? Acá algunas de mis sugerencias en las que obviamente aportaron amigos, a los que les haré un discurso muy lindo de agradecimiento en su funeral si mueren antes que yo.

1. Partir por hablar de la muerte sin tapujos. Con tu pareja, preguntarse qué pasaría si uno faltara, si tienen hijos juntos como les gustaría que crecieran, incluso (lo he hecho) conversar acerca de quien ocuparía nuestro lugar en el caso de partir. Sin mucho criterio le he dicho a mi marido cómo debería ser la mujer que elija y qué es lo que quiero que le transmita a mis cabros (una cosa es decirlo, otra que considere los que le digo). Es un rasgo controlador lo sé, pero al menos me interesa que la madrastra de mis niños cuenta con mi pre-aprobación (de lo contrario ya lo tengo amenazado con venirlos a penar).

2. Este es un cliché que llega a ser grosero, pero no puede faltar. Preocuparnos de recomponer esos vínculos que nos importan y que están quebrados, debiese ser una tarea diaria y que no dejarla para el día que sintamos que la muerte nos está rondando. Hay cosas que tal vez cuesta mucho perdonar, sanar o resolver, pero al menos podríamos esforzarnos por hacer el intento HOY de provocar una tregua o acercamiento. Llamar a ese hermano con el que estamos peleados, invitar a un café a esa amiga que fue injusta, pedir perdón a ese compañero de pega con el que nos desquitamos, disculpar a esos papás que nos sobre exigieron, son pequeños grandes gestos que pueden llevarnos a vivir mucho más en armonía y paz. Siempre me he preguntado que si mañana me atropellan y la vida se termina, ¿me podré el pijama de palo sin nada pendiente con aquellos a los que quiero y me quieren? Reflexión ULTRA repetida, pero para mí siempre necesaria.

3. Dedicar un momento del día a reflexionar sobre el sentido de nuestra existencia y lo que podemos cambiar. Sería muy bajoneante que la “doña fría” nos encontrara con la cabeza y el corazón puesto solo en la vorágine de la cotidianidad. Inmersos en la cuentas que hay que pagar, los proyectos que debemos presentar, los informes atrasados, el supermercado, las tareas infantiles, las grandes reuniones ejecutivas, etc. Todas cosas que obviamente nos quitan muchas energías del quehacer diario, pero que nos pueden impedir parar un poco, mirar nuestra vida y darle un sentido. Mi propuesta es que al menos 10 minutos al día uno debe estar en silencio y evaluar nuestro día, nuestros lazos con los demás, nuestra manera de enfrentar el trabajo y el cómo podemos ayudar a los que nos necesitan. Es una muy buena manera de ir revisando la carta de navegación y monitorear si vamos por el camino correcto. Y una excelente receta que alguien me dio para que la muerte me pille con el foco puesto en lo verdaderamente importante y no únicamente en el tag pendiente que tengo que pagar.

4. Dejar todos los días un recuerdo en otro. Una amiga me dio la idea de revisar fotos de momentos bacanes y comentarla con los que queremos, para ir grabando de generación en generación esas historias que le dan mística y un estilo particular a cada familia. Que la tradición oral de los cuentos no se pierda, porque cuando no estemos, esos recuerdos nos harán volver a estar presentes. También es bonito proponerse hacer ciertos gestos o rituales que dejen huella en los otros. Abrazar todas las noches antes de dormir a un hijo, invitar todos los primeros viernes de mes a ese abuelo que está muy solo, enseñarle una canción que nos fascine a los sobrinos, hacer un picnic en ciertas fechas importantes… en definitiva ir grabando momentos en nuestra vida y en las de los que nos rodean. En un mundo en donde todo está escrito, documentado, certificado o posteado en Facebook, cobra un nuevo valor el poder de las historias contadas alrededor de la mesa, en donde el que la va transmitiendo le va poniendo y sacando un poco de su cosecha. Personalmente me enternece cuando alguien dice “cómo decía mi abuela” o “mi papá siempre nos contó el cuento de…”. Son sutiles maneras de volver a acompañar nuestros seres queridos cuando ya hayamos aparecido en el obituario.

Esta frase que leí en @nochedeletras me encantó por su naturalidad: “La muerte y yo hemos hecho un pacto. Ni ella me persigue, ni yo le huyo a ella. Simplemente algún día nos encontraremos”.

Así es no más, queridos lectores mortales.

¿Hablas de la muerte con sus cercanos?

Magdalena Cárcamo – Periodista

Fuente: www.eldefinido.cl

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EL FEMINISMO ANTI-MATERNIDAD

En el transcurso de mi vida y gracias a Dios,  crecí con una influencia feminista. Podía ser lo que yo quisiera, cuando yo quisiera, tenía el talento y el mismo potencial que cualquier hombre de mi edad. Podía estudiar, viajar,  trabajar, casarme,  ser soltera,  tener hijos o no.  Era libre de elegir. Me sentía empoderada, me sentía apoyada por las de mi género, me sentida aceptada.

Pero cuando fui mamá y opte por ponerle un alto a mi trabajo para criar a mis hijos sin el apoyo de guarderías me di cuenta que para muchas (no todas) pseudo feministas ser mamá no era compatible con el movimiento. Me di cuenta que podía elegir ser lo que quisiera,  menos mamá.  Porque paradojicamente son las propias congéneres las qué muchas veces menosprecian el ser madre,  las que predican que hacerlo es rendirse ante el patriarcado y su sumisión al hogar y que tenemos tanto potencial que es una pena desperdiciarlo siendo simples “amas de casa”.  Si,  amigas y conocidas (que no son madres) me han llegado a decir “estás desperdiciando tu vida”,  ó, “mis otras amigas mamás no se han abandonado como tu ,” ó,  “haz cambiado, tenías muchos proyectos y ahora no haces nada”. Es como si creyeran qué me vendí, como si me tuvieran lastima por priorizar la crianza de mis hijos por sobre otras elecciones más egoístas o egocéntricas. Les doy pena porque mientras mi esposo esta logrado todas sus metas profesionales yo no.

A ellas y a las que me juzgan sin conocerme les digo: Tengo una carrera universitaria y estoy en un máster,  he rendido exámenes de posgrado con mi hija al pecho, he viajado por el mundo, he trabajado de manera independiente de lo que he querido pero hoy escojo ser mamá.  Podría hace lo que yo quisiera y quizás en unos años retomaré algunos proyectos pero hoy, ante mi abanico de posibilidades y en completo uso de mis razones escojo ser madre de tiempo completo. No me tengan pena.

Yo me siento muy privilegiada de poder elegir quedarme con ellos y amo hacerlo porque soy consciente que estoy postergando mi carrera unos años para dedicarme al trabajo más importante de mi vida qué es el de construir un hogar estable para mis hijos y me ha costado mucho trabajo apaciguar mi ego, aceptar que ser mamá es suficiente.

Soy privilegiada por poder dar la teta sin tener que correr del trabajo. Yo no me pierdo de nada, conozco cada uno de los gestos de mis hijos,  sus días complicados, su evolución,  el nombre de sus amigos,  sus detonantes,  sus palabras inventadas. Para mi eso es muy importante y no lo veo como un sacrificio,  más bien como un desafío,  un privilegio y un aprendizaje.

Se que muchas mamás necesitan cargar energías trabajando fuera de la casa y eso es totalmente válido, no hay mejor mamá que la qué es feliz y plena con las decisiones que toma. Una mamá feliz que trabaja fuera de casa es más saludable para los hijos que una mamá Full Time deprimida o reprimida.

También les digo a éstas mujeres y hombres anti maternidad qué sienten pena por una mamá dedicada exclusivamente a la crianza de los hijos que   parecen ignorar la importancia que conlleva para la sociedad el criar niños y niñas socialmente adaptados, emocionalmente inteligentes y empáticos. Si todos los niños fueran criados con respeto, amor,  paciencia,  educados para ser solidarios, amables, honestos y respetuosos no existiría la palabra Hembrismo o machismo porque no habría “género superior”  sino géneros diferentes pero con igualdad de derechos y oportunidades.

Cuando nacen nuestros hijos el instinto materno nos empuja a no despegarnos de esta personita indefensa. Al fomentar separar a una mamá de su bebé pequeño dejándolo en manos ajenas para irse a trabajar estamos avalando la negación de nuestra naturaleza, de nuestro instinto que día a día se va apagando como medio de adaptación a la realidad impuesta por el sistema capitalista que la mayoría de las veces no nos da opción porque con una sola entrada económica no alcanza.  No creo que exista una mamá que no haya llorado al dejar a su bebé por primera vez en una guardería,  ¿es eso natural?.  Es más, hay nuevos estudios científicos que sostienen que estamos escolarizado a los niños  muy temprano.

La Mayoría de las familias no tienen opción,  mientras que muchas otras mujeres que si la tienen prefieren seguir con su carrera tiempo completo o medio tiempo y,  ¿saben qué? las felicito porque están haciendo lo que ellas desean,  porque una mamá plena es la mejor versión de Mamá y esa es la clave, respetar los deseos y las elecciones.

Porque al final de cuenta y más allá de las dos mil definiciones de Feminismo qué podamos encontrar yo lo entiendo como aquel colectivo de mujeres que eligen con plena libertad hacer de sus vidas lo que ellas quieran,  lo que les de plenitud, sin sentirse juzgadas, sin sentirse menospreciadas y lo más importante: sin tener que darle explicaciones a NADIE.

Nota: Mi marido es un punto aparte, el ejerce su paternidad de una manera impecable. El lava platos, ropa,  limpia, cocina a la par mía,  cuenta cuentos,  lleva al parque,  juega. El se levanta a las 6am con los niños y los cuida solo hasta las 8am. El además trabaja por la tarde y es la base de nuestra economía no porque es hombre sino porque su trabajo paga 4 veces más por hora que el mío por lo que para equiparar su ingreso yo debería trabajar 14 horas diarias. Su compañía contrata empleados por medio de entrevistas que no permiten saber el género hasta la elección  final para que las selecciones no puedan ser influencias por favoritismos,  él predica con el ejemplo. Él  está cambiando el mundo.  Él  es mi ídolo.

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Fuente: mamaminimalista.net

Ana_AcostaAna Acosta Rodriguez

Maestranda en Psicología Positiva Aplicada y experta en Mindfulness,  Inteligencia Emocional y Crianza con apego.

www.nutrimama.com

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5 cosas que solo pasan en la familia (y que debemos cuidar)

Artículo publicado originalmente en El Definido

A raíz de la triste situación de tantos niños que han sido vulnerados en sus derechos en Chile, Mane Cárcamo nos recuerda las razones de por qué es tan importante la familia y por qué debemos velar por protegerla como sociedad.

Hace unos días leí una entrevista a la neuróloga infantil y directora de la Fundación para la Prevención de la Violencia infantil (Previf), Laura Germain, que aparte de confirmar todas las situaciones terribles y tristes que ocurren en el Sename, pone en la palestra la urgente necesidad de hacer visible, revitalizar y enaltecer a la familia.

Germain cree que lo que más daña a los niños del sistema actual es “que no son nada. Los niños no tienen identidad en ese tipo de instituciones. Todo esto que hablamos de la necesidad del vínculo del niño en una familia, de ser alguien, que tiene que tener a alguien que lo guíe, una persona que le dé afecto. Nada de eso existe en el sistema actual. Ese daño es para todos los niños”.

La crisis del Sename tal vez no es solo una crisis de recursos, de expertos, de gestión del Estado, tal vez es ante todo una crisis de amor, de afecto, de entender que los niños no necesitan “funcionarios acreditados a cargo”, sino ante todo personas que sean capaces de vincularse con cada niño en un ambiente cálido, acogedor… básicamente familiar.

Dicha entrevista me hizo pensar que no por nada la palabra “hogar” viene del latín “focus” que es de donde viene la palabra castellana “fuego”. En el hogar, en la familia, todo el calor y la bravura del fuego se hacen patentes. Y es en torno al fuego, que ocupaba un lugar central en la casa y por necesidades de luz y calor, donde los integrantes se congregaban. En la familia ocurren cosas que no pasan en ningún otro lugar, no es un modelo copiable, no acepta imitaciones. Tiene ese “qué se yo” que hace que la mayoría de los seres humanos anhelen una. Y no cualquiera, una feliz. Y feliz no quiere decir perfecta, porque evidentemente esa no existe. Feliz para mí quiere decir que todos los días ese grupo humano lucha por quererse más, por cuidarse con mayor detalle, por estar ahí para aplaudir los éxitos y abrazar sin decir nada cuando vengan fracasos. La definición que iré haciendo a continuación puede sonar al “decálogo” de tarjeta de cumpleaños o película de Disney. Algunos me leerán y dirán “pobre ave ilusa, no existen las familias así”.

Claro tal vez no existen las que cumplan con todos estos requisitos, pero podría apostar que tu familia al menos tiene algún ingrediente de lo que viene a continuación.

  • En la familia uno descansa, aunque el lugar físico no sea ni el más cómodo, ni el más lujoso, ni el más espacioso. Esa sensación de llegar al hogar y sentir que “ese es nuestro lugar” es tan misterioso como inexplicable.
  • En la familia las peleas pueden ser dantescas, explosivas, incluso hirientes, pero se dan en un contexto que cuando el amor es lo que la orienta, esas discusiones pasan al olvido, vuelven las risas, las tallas, aunque hayan significados llantos y desilusiones, incluso aunque sepamos que esas guerras peligrosas pueden volver a estallar. Pero es en familia y eso permite que el vínculo tenga una resistencia mayor a cualquiera que se le parezca.
  • En familia se da un perfecto matrimonio entre aceptación de la diferencia y la exigencia cariñosa. Habrán personajes que son centros de mesa, intelectuales, deportistas, sensibles, observadores, desordenados y detallistas. La familia es como un gran rompecabezas en donde cada pieza es distinta, pero necesaria. Y además de querernos tal cual somos, también nos invitan a mejorar lo que es corregible, lo que nos hace mejores personas, los que nos permitirá soñar en grande.
  • En familia aprendemos a leer el mundo como sólo esa familia sabe leerlo. No hay una familia igual a otra. La familia nos entrega un filtro particular (del cual después podemos desprendernos), para entender a nuestro entorno, establecer nuestros límites, definir el marco valórico que orientará nuestros actos, gozar la vida, entender aquellas cosas que nos mueven y motivan. Es en esa tropa donde recibimos nuestra primera carta de navegación, que muchas veces nos ha salvado del naufragio total.
  • En familia sabemos que nos pueden mostrar muchas tarjetas rojas frente a nuestros pastelazos, pero que nunca nos echarán del partido. Nos leerán la cartilla cuando estemos perdidos, nos quitarán el piso si es que estamos equivocados, pero por muy grande que sea el condoro ellos estarán ahí… pase lo que pase. Y eso la hace imprescindible.

La lamentable situación de tantos niños vulnerables en nuestro país debería abrir una reflexión acerca de cómo la sociedad apoya la formación de familias para que puedan tener las condiciones básicas para poder construir lo anteriormente descrito. Si el mundo que nos rodea generara redes de educación para pololeos sanos, trabajos que permitieran vivir dignamente a quienes se lanzan en esta aventura, no castigara la maternidad (e incluso la celebrara), permitiera la conciliación laboral y familia, otro gallo cantaría.

Y también en donde nosotros influimos cabe preguntarnos: ¿aporto a que aquellos con los que me relaciono puedan darle tiempo, amor y dedicación a sus familias? ¿Promuevo un estilo en donde los vínculos afectivos sean la prioridad por sobre los resultados de la pega, la productividad y el éxito?, ¿o soy de aquellos que critica el sistema con grandes posteos, quejas afiebradas en Twitter, extensas sobremesas, pero cuando tengo la posibilidad de cambiar el mundo en mi lugar de trabajo, en el lugar que influyo, mantengo sistemas abusivos en contra de la familia?

Grandes preguntas y desafíos que al menos a mí me dan mucho para pensar.

Magdalena Cárcamo – Periodista

Fuente: www.eldefinido.cl

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Importancia de las tradiciones familiares

Siempre me han gustado las tradiciones y los rituales familiares. Pero cuando supe que promueven desarrollo socioemocional, les presté mayor atención y comencé averiguar un poco más acerca de su valor.

Desde 1950 se han hecho muchas investigaciones y todas apuntan a que tanto las tradiciones como los rituales familiares enriquecen las relaciones entre los miembros, generan sentido de pertenencia y fortalecen la identidad de grupo. ¡Incluso se ha visto que promueven competencia parental y satisfacción marital!

Personalmente, creo que el poder de las tradiciones y rituales familiares reside en que hacen que un momento cotidiano y ordinario se cargue de afecto y se transforme en un momento único, especial y esperado por todos. Un momento en el que se comparte, se disfruta y se afianzan los vínculos.

Las tradiciones no tienen que ser necesariamente grandes cosas. Pueden ser algo tan simple como regalar flores el primer día de clases, despertar al cumpleañero con un rico desayuno o armar el árbol de pascua en familia. Lo importante es que marquen la diferencia en el día a día, se repitan año a año y se traspasen de generación a generación.

El problema es que hoy en día, por la falta de tiempo y la gran oferta de servicios y productos, muchos rituales y tradiciones familiares se han ido quedando en el pasado. Ya no hay tiempo para hacer galletas de navidad o la torta de la abuela para el cumpleaños. Es más fácil comprarlas.

Tengamos cuidado con perder nuestras raíces e identidad familiar. Cuidado con perder importantes momentos para compartir y conectarnos unos con otros.

Si aún no tienes tradiciones las puedes inventar. Nunca es tarde para hacerlo. Piensa en qué es importante para ti y como quieres que tus hijos te recuerden. El día que no estés, será a través de éstas que te mantendrán presentes en sus vidas y en las de sus hijos.

Vuelve a lo simple, vuelve a lo importante!

Andrea Cardemil Ricke

Psicóloga Infanto-Juvenil

Autora del libro “Apego Seguro: Cómo relacionarte con tu hijo a partir de los 2 años” “Separarse con niños pequeños: cómo seguir nutriendo tras la ruptuta” de Ediciones B.

 

 

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Pensando en abandonar tu profesión por tu familia? Lee esto antes

Hace poco me preguntaba un lector en el blog algo muy interesante.

Tiene una profesión que exige viajar mucho y quiere formar una familia en un futuro, ¿significa eso que es mejor que abandone su profesión ahora?

Esta es una situación bastante frecuente en mujeres que tienen puestos con mucha responsabilidad o que viajan mucho y  se plantean tener hijos (o cuando ya los tienes y se te presenta una oportunidad similar).

Y me recordó un video que vi hace tiempo de Sheryl Sandberg donde hablaba de abandonar antes de abandonar (también habla de ello en su libro), es decir, como crees que en un futuro vas a tener que abandonar pues lo haces ya o te esfuerzas menos y sacrificas tu carrera antes de tiempo.

¿Te lo has planteado alguna vez?

¿Asumir que va a pasar algo y actuar en consecuencia antes de tiempo?

Según Sheryl, esa actitud tiene un gran impacto en tu vida profesional y tu satisfacción, remordimientos, sentimientos de fracaso y de culpa.

Y era también el caso de este lector en particular.

En esa situación, ¿qué es mejor hacer? ¿Qué es lo más recomendable?

Como siempre digo hay que tener claras varias cosas:

  • Lo “mejor” es distinto para cada  persona y situación y solo puedes determinarlo tú.
  •  A veces no necesitas lo mejor sino algo lo suficientemente bueno (lee esto dos veces porque es importante).
  • Hay que tomar decisiones teniendo en cuenta tu situación y prioridades actuales porque cambiarán con el tiempo.

 A veces no necesitas lo mejor sino algo lo suficientemente bueno.CLICK PARA TWITTEAR

Teniendo eso en cuenta, lo que Sheryl recomendaba era seguir con tu profesión hasta que pudieras, no actuar antes de tiempo, seguir dándolo todo, consiguiendo tus metas y cuando llegue el momento de tener hijos o de plantearte la situación que sea, entonces te lo planteas y decides, pero no cinco o diez años antes.

Nada de “no voy a intentar ser esto porque quiero tener hijos”. Vive tu vida y tu profesión como desees ahora y cuando llegue el momento de hacer cambios los haces, no antes.

En concreto ella dice:

The time to scale back is when a break is needed or when a child arrives—not before, and certainly not years in advance. The months and years leading up to having children are not the time to lean back, but the critical time to lean in.”

Algo así como: “El momento de ralentizar es cuando se necesita un descanso o cuando tienes un hijo, no antes y, desde luego, no con años de antelación. Los meses y años que preceden a la etapa de tener niños no son momento para retroceder, sino el punto crítico para avanzar.”

Por supuesto cada situación es un mundo pero yo estoy de acuerdo con ella.

Una cosa es planificar y otra muy distinta anticipar, abandonar o hacer sacrificios antes de tiempo.

Y esto es aplicable a muchas situaciones distintas.

¿Te ha pasado alguna vez? ¿Qué hiciste tú? Compártelo en los comentarios me encantará conocer tu experiencia.

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La Dra. Aida Baida Gil, coach certificada y fundadora de www.coachdelaprofesional.com se dedica a ayudar a las mujeres profesionales que se sienten estancadas o insatisfechas y que están listas para avanzar profesionalmente, establecerse por su cuenta o redirigir su carrera.

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NO quiero trabajar como “hombre”, tampoco dedicarme sólo a los niños

Todas las madres que estamos alrededor de los 30 a 35 crecimos escuchando que las mujeres éramos capaces de hacer muchas cosas al mismo tiempo. Somos, por naturaleza “multi task” y podemos “caminar y mascar chicle al mismo tiempo”. Con ese cuento es que intentamos seguir con nuestra vida luego de que llegan los niños a nuestra realidad y nos exigimos en todos los frentes. Intentamos trabajar y rendir al máximo, intentamos llevar la casa a la perfección, intentamos seguir sosteniendo nuestra vida social, y al mismo tiempo intentamos ser las mejores madres del mundo y para más remate la valoración social premia este tipo de vida, se nos valora y reconoce cuando nos exigimos así, ¿es realmente posible trabajar jornada completa, ser madre, amiga y amante en estos tiempos que corren?

Yo creo que no. Que intentarlo TODO en este estilo de diseño masculino no se puede y que por eso las consultas de los psicólogos y psiquiatras están llenas, llenas de mujeres que están “depre”, cansadas o con angustia. Porque a las mujeres “súper, súper” se nos van cayendo los hijos, se nos quedan en el camino.

Y, por otro lado, cuando decidimos quedarnos en la casa en dedicación exclusiva a los hijos, a varias nos pasa, que lo que se nos cae es la autoestima y echamos de menos echar a andar las neuronas del otro lado del cerebro. O bien, aunque seamos súper felices cuidando niños, lo que nos sucede es que el bolsillo no da.

¿Será mucho pedir, que nos queramos realizar equilibradamente en todos los aspectos?

En Chile, el mercado laboral tradicional no “premia” precisamente a las mujeres en edad fértil, embarazadas o con niños pequeños (específicamente menores de dos años) cuando en realidad, somos capaces de mucho, somos sensibles, sensitivas, intuitivas y también ejecutivas y resolutivas.

Las mujeres que “no queremos renunciar a nada” -cito textual esta frase tan movilizadora de Nohemí Hervada (recomiendo sus textos) – simplemente no podemos hacerlo en el mercado laboral tradicional chileno, aún no. Faltan leyes, falta teletrabajo, faltan puestos de media jornada, falta flexibilidad, faltan oportunidades laborales que sean capaces de medir el trabajo por resultados y no por horas presenciales… Fíjense, al mercado laboral formal le faltan, precisamente, virtudes femeninas. Nuestro mercado laboral formal está pobre de virtudes maternales.

¿Qué hacer mientras esta situación cambia? El llamado es a crear una realidad nueva, una vida propia, así como somos capaces de gestar, crear vida. Las mujeres somos fantásticas emprendedoras. Hay información, hay fondos, hay muchas oportunidades, hay una para ti, para todas las mujeres que quieren crear su propia maternidad-familia-realidad.

 

 

Daniela Parra

@daniparraperiodista en Facebook

www.themommy.cl

Imagen portada: Diseñado por Freepik

 

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FAMILIAS ENSAMBLADAS (4)

LA PAREJA (2)    — (Ver artículo anterior aquí)

Pittman señala “Nadie debería casarse con alguien que no ama, pero tampoco debería casarse sólo por amor”. Hoy en día los expertos coinciden en que las parejas no se mantienen juntas  solo por amor.  La diferencia entre tener un buen matrimonio o uno malo, radica en tener las herramientas adecuadas y estas habilidades pueden aprenderse.

Una buena relación de pareja, en todas las parejas, debe ser trabajada,  revisar cómo se comunican, cómo resuelven sus conflictos, cómo manejan las expectativas conyugales etc.

Todas las parejas, felices  y las que no se sienten felices, tienen conflictos, todas discuten. Las interacciones en las relaciones de pareja ponen en juego las necesidades emocionales básicas y los temores más profundos: ser amados, respetados, miedo al abandono, a quedar privados emocionalmente. La estabilidad de  una pareja con mayores interacciones negativas que positivas puede resquebrajarse hasta llegar a la ruptura.

Pero la relación estable de una pareja no sólo depende de que haya mucha positividad y poca negatividad, sino en la compatibilidad en el intercambio que se da en las discusiones, es decir que sean “peleadores compatibles”. Son parejas que concuerdan tácitamente en el modo de dirimir sus conflictos.

Las parejas infelices con frecuencia utilizan técnicas de confrontación destructiva, pierden el foco de la discusión, ahondan en el pasado, se ofenden, incluyen a terceros, incluso por ese camino pueden llegar a la violencia física. En una relación inestable los altercados están acompañados por ofensas, desprecio, sarcasmos, actitudes defensivas y otras.  Las parejas satisfechas se comunican en forma clara y abierta, pueden defender su punto de vista o posición pero no se ofenden, saben cómo discutir sin dejar heridas abiertas.

En las parejas insatisfechas , las mujeres se vuelven críticas y los hombres se niegan a ser influenciados por sus esposas. En las parejas satisfechas, las mujeres suavizan sus críticas y los hombres están más dispuestos a recibir influencia de sus esposas.

En las parejas inestables los hombres tienden a defenderse de las críticas mediante el rechazo y el alejamiento porque tienen más dificultad para expresar sus sentimientos, el problema es que el rechazo y el alejamiento tienen un efecto corrosivo en la relación. En las parejas más estables los hombres no levantan murallas entre ellos y su pareja; cuando se enojan hablan franca y abiertamente sobre lo que sienten.

La amistad es muy importante en la pareja; sentirse interesado uno del otro, recordar lo que al otro le importa, ser afectuosos, empáticos y respetuosos en el trato.

M. Eliana Zlatar

Consteladora Familiar  Sistémica

comprendiendomez@gmail.com

 

 Ver artículo anterior: AQUI

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