¿“Sempáticos”?

Todos hemos oído hablar de empatía, y muy a menudo se nos ha explicado como “la capacidad de ponerse en el lugar del otro”. Sin embargo, en la mayoría de los casos, mano en el corazón, esto no suele funcionar tan bien en la práctica. Por supuesto es frecuente, que efectivamente logramos ponernos en la situación del otro, pero generalmente es porque estamos de acuerdo con esa persona, es decir simpatizamos con ella.

Así es que la simpatía exige consonancia, concordancia, coincidencia y muchas veces, ideas de valores similares. Simpatizamos con nuestras amistades y con quienes compartimos algo en la vida, por lo que nos parece más fácil “ponernos en su lugar.”

Sin embargo, no nos será tan fácil ponernos en la posición de cualquier persona, con la cual a primera vista no tengamos nada en común o diferencias abismales en algún ámbito. Por ello, no me gusta tanto la arriba citada definición simplificada y “vox populi” de empatía.

Más bien coincido con que la empatía es una postura comunicativa que nos permite respetar acciones interpersonales, y también sentirlas comprensivamente, independientemente de si estamos de acuerdo o no, si simpatizamos con esa persona o no.

Por lo tanto y tratando de hacer una mejor aproximación a la definición de empatía, propongo la siguiente: “la capacidad de expresar respeto y comprensión por la manera de actuar, pensar o sentir de la otra persona, ya sea que estemos de acuerdo o no.” En ese contexto, nuestra situación personal y opinión son indiferentes, ya que las posiciones incluso podrían ser contrastantes o antagónicas. De lo contrario, si las posiciones y opiniones son más bien coincidentes, simpatizamos con nuestra contraparte.

De la manera que lo explico arriba, lo he vivido muchas veces en mi vida, aunque debo reconocer, de que durante décadas actuaba más intuitivamente en ese sentido y no era tan consciente de ello. Cuando tomé real consciencia, fue hace unos doce o trece años atrás, cuando ahondé en una amistad con una persona por la cual sigo teniendo un inmenso afecto, quien muchos años antes de que la profundizáramos había sufrido el asesinato por razones políticas de su padre, en una época complicada y muy delicada de nuestra historia. Esta persona, de una posición política muy distinta a la mía, estaba pasando por un momento puntual especialmente sensible respecto de la pérdida de su padre. Efectivamente, a pesar de nuestras grandes diferencias ideológicas, la respeté honestamente y pude sentir comprensión por lo que había pasado y estaba pasando en ese momento, sin falsas posturas, tanto así, siento que en esos años incluso fui un buen apoyo, más allá de mi comportamiento al estilo del Río Guadiana: aparecer y desaparecer, el que nada tenía que ver con la situación señalada. Debo decir eso sí, de que simpatizábamos muy fuertemente en varios valores, diferentes a los meramente ideológicos políticos.

Por lo tanto, claramente sí somos capaces de llegar a sentir comprensivamente, si respetamos la posición y vivencia de la otra persona, sin condenarla o realizar un juicio de valor.

Para mostrar empatía, no es necesario expresar nuestra propia opinión sobre el tema, ya que ante todo la empatía requiere escuchar, observar y respetar la posición o situación de esa otra persona. Por supuesto, existen otras formas de hacer ver nuestra opinión y mostrar respeto, por ejemplo, a través de una comunicación tranquilizadora y deferentemente apropiada a la situación.

Pero por favor, no confundamos: a veces sentimos que somos empáticos, o incluso nos dicen que lo somos, pero cuidado, frecuentemente se trata sólo de querer complacer al otro o tratar de ser bien comportados, incluso a querer caer bien y obtener su aprobación. Tratamos de simpatizar, pero en realidad no empatizamos.

El respeto real, exige conocimiento y empatía. Ello, porque debemos conocer y observar a la otra persona para poder mostrarle nuestro respeto en su situación. El respeto requiere que todos tengamos el derecho de decidir cómo queremos vivir, pensar, actuar y sentir, sin ser juzgados por esas decisiones. Por supuesto, sin que ello ocasione daños a otros.

Cuando respetamos, comprendemos desde la posición en que habla, piensa o siente la otra persona, según sus propios valores, sin que necesariamente exista plena coincidencia en ellos. Además, si no pretendemos cambiarla a través del convencimiento racional o emocional.

Simpatizar significa compartir muchos valores, inclinaciones, etc. Empatizar significa mostrar respeto comprensivo por las diferencias sin juzgar.

Por lo tanto, no siempre puedes ser simpática(o) y empática(o) al mismo tiempo.

 

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Ningún libro te enseña a ser mamá

No es que las mamás busquemos a otras mamás porque queremos estar en ‘grupitos’ cerrado, armar ‘mini sectas’ o porque queramos aislar a las que no son madres. Las mamas de nenes chiquitos necesitamos estar con otras mamás porque la maternidad los primeros años es puro empirismo y por mas nutricionista, médica o psicóloga que seas ninguna Universidad te prepara para ser mamá.

Hay cosas que si no las experimentamos en carne propia ni la ciencia ni los libros nos pueden enseñar: el dolor de la lactancia cuando la técnica es incorrecta, el temor de las primeras fiebres, la ansiedad la angustia cuando los demás opinan sobre lo que debiera o no debiera hacer tu hijo. La incertidumbre cuando comienza la etapa de berrinches y rabietas, la culpa cuando se disciplina de una manera que no es la que una quisiera y toda una serie de sentimientos que son imposibles de entender si uno no los vives.

Es tan compleja la maternidad y estamos tan poco preparados para asumirla desde el respeto y aunque los libros si nos ayudan muchísimo hay una parte que no podemos experimentar desde la lectura o desde un video de youtuve, la tenemos que vivir. Por eso es que buscamos tan desesperadamente a otras personas que estén viviendo lo mismo, para encontrar ese hombro y ese oído que te escucha genuinamente sin juzgarte ni dándote consejos arcaicos o de manual que una sabe que no van a funcionar. A veces solo buscamos empatía, un abrazo, un “yo te entiendo” genuino.

A veces ni siquiera la propia pareja nos ofrece esa contención que necesitamos porque no es lo mismo, porque la relación que tienen los hijos con la madre no es la misma que tienen con el padre y esta comprobado. Me ha pasado en alguna oportunidad llegar a mi casa y ver a los niños jugando tranquilos mientras su papá trabaja en la compu sin interrupciones, una foto de portada de revista. Pero déjenme decirles que ese escenario nunca pasa cuando lo que está a cargo soy yo. Entonces luego cuando le hablo a mi pareja de mis emociones o algunos conflictos con los niños el no entiende y me mira como si estuviera loca.

Tu pareja, tus amigas que no tienen hijos o hasta las conocidas que tienen hijos pero ya grandes o hasta tu propio círculo familiar muchas veces piensan que son tus hormonas o que estás susceptibles o que estás exagerando o que te quejas demasiado o que “ a mi no me pasaba”.

Todos esos comentarios no te sirven ni te suman nada, lo único que necesitas es un “yo te entiendo”, “yo tampoco duermo bien desde hace cuatro años”, “A mi también la lactancia me tiene agotada”, “yo también quisiera tener un rato para mi sola”, “a mi también me duele el alma dejarlo en la guardería”. Eso es lo queremos escuchar, lo que necesitamos.

Por Ana Acosta Rodríguez, Mamá Minimalista

Facebook: @mamaminimalista

Fuente: mamaminimalista.net

Ana_AcostaAna Acosta Rodriguez

Maestranda en Psicología Positiva Aplicada y experta en Mindfulness,  Inteligencia Emocional y Crianza con apego.

www.nutrimama.com

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Si ves a una mamá sola

La próxima vez que veas a una mamá con un bebé chiquito llegar solita a ese parque al que siempre llevas a tus hijos, acércate, salúdala, háblale. Para ella todo el ambiente y el mundo de la maternidad es muy nuevo y esta llena de miedos y dudas, las mismas que tu tenias cuando tuviste a tu bebé. Quizás al ver a las otras madres que parecen tener todo bajo control le da vergüenza acercarse, quizás es tímida, tal vez esta insegura y teme que le pregunten cosas que no sabe y la juzguen. La pobre ha dormido solo un par de horas y aun con muy poca energía trato de armar su pañalera y organizar el día para poder ir al parque un ratito porque quedarse toda la mañana encerrada con su bebé le da angustia.

Ella necesita conectar con otras mamás, necesita una tribu que la acompañe, le de consejos y la apoye. Recuerda por un minuto lo sola que te sentiste cuando todo empezó, más aún porque tus amigas cercanas no tenían hijos y tu familia estaba tan lejos.  Ponte en su lugar y con mucha valentía (si, esa valentía que la maternidad te regalo) acércate y preguntale algo, cualquier cosa. Conecta. ¿Que puedes perder? Nada, solo que ella no esté interesada en hablar pero puedes ganar muchísimo, y ella más.

Cuando veas a una mamá sola en el parque y ella te regale un “buenos días” o un sonrisa, contéstale, evita juzgarla, evita ignorarla porque estas con tus amigas. Esas actitudes debemos dejarlas atrás. La maternidad nos ha enseñado que importante es hacer tirbu y que difícil se hace cuando no conoces a nadie, eres nueva en el barrio o ninguna de tus amigas de toda la vida tiene niños o tal vez ya son todos mayores.

Si eres mamá primeriza o has vuelto a ser madre después de muchos años, anímate, acepta esa invitación, no importa si llegas con los pelos revueltos, no importa si aun tu ropa favorita no te queda, acepta la invitación, te aseguro que te arrepentirás de no haber ido pero no de ir. En ese momento podrás hacer catarsis con otras mujeres que están pasando por tu misma situación y podrás contarles esas cosas que cuando le cuentas a tu pareja parece no comprender.

Si tu amiga de toda la vida que fue mamá hace muy poco ha tenido cambios de humor, parece alejada o no acepta ninguna invitación no la juzgues, no la critiques con tus otras amigas. Su vida ha cambiado por completo y ya no es ni dueña de sus horarios, ni de su cuerpo,  ni siquiera es dueña de sus emociones que la sobrepasan. Se pasea del amor inexplicable al temor profundo o al agotamiento extremo. Quizás podrías pasar una tarde por su casa y llevarle un té con una magdalena, algo que sea espontáneo y sin mucha planificación.

Yo he sido todas estas madres, la nueva del parque, la antigua que sonríe, la que no le responde a sus amigas, la que está lejos de la familia, la que trata de que el mundo crea que tienen todo bajo control aunque no lo hace. Yo he sido todas estas madres y he aprendido muchísimo de mis experiencias. Hoy puedo decir que sin las otras mamás que me han apoyado aunque no fuéramos íntimas amigas el recorrido hubiera sido mucho más pesado.

La Sororidad comienza con la empatía por las congéneres.

Por Ana Acosta Rodríguez, Mamá Minimalista

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Fuente: mamaminimalista.net

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Maestranda en Psicología Positiva Aplicada y experta en Mindfulness,  Inteligencia Emocional y Crianza con apego.

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El regalo que hemos de pedir al Viejito Pascuero

Como la gran mayoría de las personas he estado organizando los regalos de Navidad, viendo qué será lo que necesitan los que me rodean; qué les gustará más. Vitrineando me he topado con tanta gente estresada, apurada, mal genio, etc, que me llevó a reflexionar acerca de lo que realmente necesitamos, como sociedad, especialmente en diciembre, que es un mes lleno de actividades, cansancio propio del fin de año y gastos…y llegué a la conclusión de que urge que tengamos más PACIENCIA.

La paciencia es definida por la RAE como “la capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse. Capacidad para hacer cosas pesadas o minuciosas. Facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho”. Definitivamente es lo que hoy hace falta en nuestro mundo.

Ayer estábamos en un lugar de comida rápida y la persona  que estaba pidiendo se demoraba en decidir si quería el combo 1 o 2. Un joven atrás se impacientó y empezó a chiflar, sí a chiflar! Y a gritar “tengo hambre, apúrate, mejor no pidas nada, etc.” Debe haber tenido unos 22 años, lo miré y le dije que eran extranjeros y sus ojos llenos de ira me contestaron “me da lo mismo de donde sea, quiero comer ya!” Obviamente, decidí no hablarle más porque el miedo se apoderó de mí, con tan poca paciencia él era capaz incluso de pegarme a mí si le decía cualquier otro comentario.

Entrando al supermercado a las 8:30 am la semana pasada por la puerta de salida ingresó una señora de unos 85 años y un señor que iba saliendo le grita “vieja pava no ves que es la salida” y un par de garabatos más. La señora se puso a tiritar, puso cara de confundida, incluso dijo perdón. De nuevo, ¿qué le faltó al caballero? Paciencia, empatía, pensar en que cualquiera se puede equivocar.

Así nos topamos todo el día con gente que anda con mala actitud, que tocan las bocinas si te demoras un segundo en avanzar con verde, que retan a los niños porque se han demorado en abrocharse los zapatos y las relaciones interpersonales  cada día están más deterioradas…Es por esto que en esta navidad pido Paciencia para todos!

M e acuerdo una vez que mi hija de 2 años estaba enferma con un virus que se llama “Manos, pies y boca”, los padres que hayan tenido a algún hijo con esto me entenderán. Es muy molesto para los chiquititos y poco remedio se les puede dar, por lo que le empecé a escribir a mi pediatra para ver qué más le podía recetar para calmar el llanto y me escribió: “gotas de paciencia para la mamá” Justo era eso que se necesitaba, calma, respirar profundo, amor para la chiquitita y nuevamente, PACIENCIA! Por algo se dice que “la paciencia es la madre de todas las ciencias”

Si nosotros somos impacientes prefiero ni imaginar cómo van a ser las futuras generaciones que se están criando en el mundo de la inmediatez, de lo desechable, del “ahora ya”.

Uno ve muchas veces que los niños se ponen mal genio cuando ven televisión porque salen los comerciales y no son continuos los monitos. Entonces aparece netflix que es maravilloso, ya no tienen que esperar! 20 capítulos al hilo sin pausa…qué miedo cómo muchas veces  criamos sin darnos cuenta del resultado que obtendremos a futuro.

La invitación entonces es a pedir diariamente “paciencia”. A desarrollar la tolerancia, la empatía, la tranquilidad. Cocinemos un queque para navidad en el horno con nuestros niños, (no en el microondas que ya se puede o con la caja de queque listo). Expliquémosles que se demora en “subir”, en que hay que esperar que se enfríe para poder comer, etc. Busquemos maneras de poder cada uno vivir con más armonía, siempre desde el amor y el respeto al prójimo.

Paula Eugenia Fischer Levancini

Coach en Programación Neurolingúística

 

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La importancia de la empatía y la tolerancia en la relación de pareja

Redacción Editorial Phrònesis – www.elartedesabervivir.com

…el amor es una cosa ideal… el matrimonio una cosa real y la confusión de lo real con lo ideal, jamás queda impune”, Goethe.

Conferencia walter riso

De entre todos los tipos posibles de relaciones y convivencia, la de pareja es la más compleja y difícil. En consecuencia, es la que precisa un mayor grado de empatía y disposición a aceptar al otro con sus riquezas y miserias, con sus virtudes y defectos.

La empatía en la relación de pareja y/o matrimonio, se entiende como el profundo conocimiento y aceptación del otro. Mi pareja, tal cual es, un ser de luz y también de sombra. A través de nuestra propia aceptación, nos resulta más fácil aproximarnos a la persona que es nuestra pareja.

Generalmente la empatía en la relación de pareja se hace difícil porque antes de la convivencia, obnubilados por esa etapa de enamoramiento no vemos al otro, objeto de nuestros afectos, tal cual es. Una persona con fortalezas y también con debilidades, como todo ser humano.

Todo es tan perfecto…

En nuestra inicial idea del amor, la felicidad y el compartir en una relación de pareja, solo vemos virtudes. Es probable que ambos nos estemos esforzando en mostrar nuestra mejor cara. Pero el tiempo hace de las suyas, hace mella en nuestra disposición, y el yo real emerge, ratificando el viejo adagio que dice “de la convivencia nacen las diferencias”.

Puede suceder que el tiempo funcione como hilos que entretejen la relación y la hagan más fuerte y sólida. Nace el compromiso como una carpa de campaña que ante la adversidad inevitable de las discusiones y peleas, los protege.

Puede suceder que el otoño, con sus días nublados y de poco sol, les desprenda sus ganas de amar y acompañarse, como hace con las hojas de los árboles. Y entonces la rutina traicionera socave las bases de ese compartir y la convivencia se nos hace fría y oscura.

El invierno hace de las suyas si nos encuentra desprotegidos, si andamos sin el abrigo que nos da el amor y la comprensión. Nos extraviamos de la relación y todo se vuelve viento gélido. El frío se le queda a vivir en sus vidas. ¡Cuidado! El amor de tu vida puede pasar a ser tu ex.

El enamoramiento no basta…

Cuando nos embarga la expectativa, la decepción y el aburrimiento… si no tenemos un plan para que nuestra relación perdure y pase del enamoramiento al amor con compromiso, un amor maduro, sobreviene el desamor y a veces la rabia y el rencor.

¿Qué sucede? ¿Por qué tantos conflictos? ¿En qué momento del camino se extravía el amor? ¿Qué podemos hacer para tener una sana convivencia desde el respeto, la valoración mutua y el amor maduro, transparente y honesto? ¿Es posible recuperar el amor?

Las diferencias de carácter afloran porque cada uno tiene su personalidad, criterio, forma de evaluar y juzgar las cosas. Resulta casi imposible convivir sin discrepar y sin discutir. Necesitan adaptarse, y negociar, pero sobre todo tolerar.

¿Si yo también tengo aspectos que mi pareja debe tolerar, por qué no empezar yo a tolerar los suyos? Sin empatía, esa capacidad de comprensión del otro sería muy difícil de alcanzar.

La empatía debemos aplicarla en la comunicación, que al fin de cuentas significa estar en comunión con el otro. Para ello es necesario que se relacionen desde el respeto, la consideración y la comprensión. Buscar primero entender al otro, escucharlo y después buscar ser entendido es la clave para una comunicación empática y asertiva.

En una relación sana de pareja los dos hacen esfuerzos por el mutuo entendimiento. Nadie anula ni chantajea, ni descalifica al otro; lo acepta tal y como es porque sabe que no puede cambiarlo. Porque antes de juzgar al otro se juzga a sí mismo y reconoce que no es perfecto. También tiene oportunidades de mejorar nuestras debilidades.

¿Qué tanto admiras y respetas a tu pareja?

Escrito por: Editorial Phronesis

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Como ser buena jefa de hombres

El mayor secreto para ser buena jefa de hombres y usar tu empatía para entender las normas a las cuales ellos responden.

Es probable que en algún momento de tu carrera te toque supervisar un equipo de hombres. Esto es aún más probable en industrias y profesiones tradicionalmente masculinas como son la construcción, la ingeniería, la energía, etc. En países machistas puede resultarte difícil ejercer la autoridad si eres mujer ya que puedes encontrarte con resistencia por parte de tus subordinados. No te desanimes. Si te enfrentas a esta situación aquí revisamos algunos aspectos para tener en consideración y te doy recomendaciones que te ayudarán a ser buena jefa de hombres.

Para ser buena jefa de hombres debes conocer las normas que los rigen

 

Tanto hombres como mujeres estamos sujetos a una serie de mandatos y normas sociales de los cuales suele ser difícil escapar. Para ser buena jefa de hombres debes saber que estas normas incluyen:

–       Evitar todo lo que sea considerado femenino. Cuando los hombres tienen actitudes comúnmente asociadas con las mujeres (demuestran temor, emoción, etc.) son tildados de “maricas”, “flojos”, etc.

–       Ser ganadores. El foco está en cualquier cosa que pueda darle poder, prestigio, o estatus social; todo lo que lo convierta en un ganador. De ahí que el éxito profesional sea tan importante. (Algo que debes tener en consideración si quieres ser buena jefa de hombres).

–       No demostrar grietas en la armadura. Es decir, no expresar emociones ni tener actitudes que puedan ser interpretadas como debilidad.

–       Ser un hombre entre los hombres. Esto implica participar en actividades típicamente masculinas (como jugar deportes, salir a tomar con los amigos, ir a clubes donde hay mujeres semidesnudas, etc.) que al fin y al cabo sirven para solidificar redes de contacto profesionales.

Una buena jefa de hombres usa sus ventajas para lidiar con sus subordinados

Dejando de lado si estás de acuerdo con las normas que la sociedad occidental impone sobre sus hombres o no, es fundamental entender que éstas existen y descubrir la manera más efectiva de tratar a tus colegas para lograr tus objetivos como líder.

Si estás en un campo tradicionalmente masculino puede ser un desafío conseguir que te respeten tus subalternos Photo Credit: blogs.reuters.com

Como mujer tienes una característica principal que debes aprovechar si quieres ser buena jefa de hombres: la empatía, una de las herramientas más poderosas de tu arsenal. Está científicamente comprobado que usando empatía puedes cambiar la respuesta adaptiva del hombre que tienes enfrente y conseguir que éste modifique sus percepciones de sí mismo. Como consecuencia de este cambio de percepción podrá alejarse de las normas que rigen su género y funcionar de manera más colaborativa, expresar sus sentimientos, etc.

Tu alto nivel de empatía (resultado de la composición química del cerebro de la mujer) te permite:

– Ponerte en el lugar de tus subordinados hombres y entender por qué ciertas situaciones o actitudes amenazan algunas de las normas que los rigen. Por ejemplo, puedes entender que si humillas a un hombre frente a sus compañeros no te lo ganarás como aliado ni a él ni a sus colegas. Por el contrario, si lo haces sentir exitoso, si halabas su desempeño en forma pública, muy probablemente puedas ponerlo de tu lado.

– Saber escuchar. Este talento tan natural en las mujeres es de particular relevancia para ser buena jefa de hombres pues te permite escuchar más allá de las palabras e identificar lo no dicho. De esta forma puedes ocuparte del problema real y no distraerte con lo que aparece en la superficie.

– Negociar mejor porque siempre tienes la habilidad de tener en consideración las necesidades de todas las partes y tienes facilidad para proponer salidas win-win.

– Obtener consenso de múltiples stakeholders para llevar adelante un proyecto.

Tácticas para ser buena jefa de hombres

Siempre que tengas dificultades para hacerte respetar por los hombres de tu equipo, cuando sientas que sabotean tus directivas ya sea de forma directa o indirecta, recuerda que tú eres la jefa y que nadie puede hacerte sentir insegura sin tu consentimiento. Estás en ese lugar porque te lo mereces, tienes las dotes, experiencia y preparación necesarias para el puesto y no tienes que rendirle cuentas a nadie. Además:

Usar la empatía para lograr que los hombres de tu equipo vean tu punto de vista es una buena estrategia Photo Credit: www.frankclavijo.com

–       Usa la empatía para afectar la química cerebral de los hombres de tu equipo, ver el mundo a través de sus ojos, y hacerlos sentir comprendidos. Luego encuentra la manera de presentar tus directivas, dar feedback, etc. teniendo en cuenta las normas que rigen a los hombres en nuestra sociedad.

–       Identifica uno o dos hombres en la organización que sean tus patrocinadores. Es decir, que crean en ti y te apoyen en lo que haces. Que colaboren con la construcción de tu reputación.

–       Mentorea a varios hombres y asígnales mentoras mujeres a aquellos con los que tienes mayores dificultades. Los estudios muestran que los hombres que han tenido mentoras mujeres están más abiertos a la equidad de género.

–       Identifica el sentido de juego limpio (o el sentido de justicia) en los hombres de tu equipo y básate en ese rasgo para transmitir la idea de que el género no debe nunca limitar cuán lejos puede llegar una persona.

–       Admite que no siempre conseguirás que todos acepten trabajar para una jefa mujer y que llegado el caso los deberás reemplazar.

Vivimos en una sociedad donde muchas cosas están cambiando con rapidez y los mandatos que llevan cientos de generaciones aún no se han actualizado. Tal vez tú hayas llegado a un cargo al cual tu mamá o tu abuela nunca hubieran aspirado pero a tu esposo o a tu subordinado les cuesta aceptar que una mujer pueda ocupar ese lugar. Siendo un poco más empática con lo que están viviendo los hombres en esta época podremos sumarlos de aliados y llegar mucho más lejos, mucho más rápido.

Déjanos un comentario aquí mismo acerca de cuál es tu experiencia con hombres como subordinados. ¡Nos encanta escucharte!

 

mariela_dabbahMariela Dabbah es escritora, conferencista y coach. Como Coach por más de 20 años ha apoyado el desarrollo de carrera de hombres y mujeres latinos en USA , Mariela como integrante de la Red de Profesionales de Mundo Mujer comparte en esta web un material muy interesante para ti, todo basado en su experiencia.

Autora del libro “Poder de Mujer”

Extraido de http://redshoemovement.es/como-se-desarrolla-la-presencia-ejecutiva/

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LA REGLA DE LOS 4 REGALOS (ADAPTADA)

Sé acercan las fiestas y es un buen momento para poner en práctica el minimalismo, cada familia a su ritmo y según su realidad.

En un anterior artículo les he contado sobre el peligro de tener demasiado juguetes y la influencia negativa que tiene en la felicidad de la vida adulta una niñez materialista, por lo que llenar a los niños de regalos en Navidad o Reyes puede llegar a ser contraproducente.

Por todo lo mencionado me pareció muy interesante una nota que encontré en inglés en la que se propone “La Regla de los Cuatro Regalos“: algo que el niño necesite, algo que le haga mucha ilusión, algo que pueda usar y algo para leer. Yo le hice adaptaciones para aquellas familias que están comenzando en este camino del Minimalismo.

Si siguen mis editoriales sabrán que mi estilo de crianza está orientado a fomentar la empatía, la gratitud, los lazos y la creatividad, por estos motivos realice la lista de “Los Cuatro Regalos de Mamá Minimalista”:

1) Una experiencia:

Un estudio realizado por la universidad Estatal de San Francisco reveló que los individuos que gastaban dinero en experiencias en lugar de objetos materiales resultaron más felices y esto también sucede con los niños. No es necesario gastar una fortuna en un viaje, las experiencias pueden ser también ir de camping un fin de semana, llevarlos a un parque temático, ir al cine, a la feria. Puede ser un vale para tomar un helado en su heladería favorita, ir de voluntarios a bañar perritos sin hogar. La lista es infinita y depende de cada familia.

2) Algo que estimule la imaginación:

Aquí dependerá de los gustos de tus hijos y las edades. Para los pequeños los bloques de madera, libros para pintar, plastilinas o cajas de cartón vacías de diferentes tamaños pueden darles horas de diversión. Para los más grandes un juego de herramientas, un libro, un set para armar collares, un instrumento musical o un costurero son buenas opciones.

3) Algo que deseen con el corazón o necesiten mucho: 

No hay nada comparado con ver la carita de un niño al abrir un regalo que ha deseado y soñado por un largo rato. Cada papá sabe cuál ese objeto, viaje, mascota.

4) Algo para compartir: 

Si son hermanos el regalo será para todos y si son hijos únicos para compartir con amigos o primos. Los juegos de mesa, un maso de cartas, paletas de tenis o un rompecabezas gigante son excelentes opciones.

Es importante ponerse de acuerdo con abuelos y tíos para que cada quien elija cual de los cuatro regalos vendrá de su parte y no que todos los obsequios sean solo de los papás.

En mi familia también tenemos una regla que es regalar la misma cantidad de juguetes que recibimos, ya sea para amigos o como donaciones. Eso sí, no regalamos juguetes rotos o en mal estado.

Otra cosa que hacemos seguido y nos encanta es la de compartir experiencias con gente al azar. Por ejemplo, si les pagamos a nuestros hijos una vuelta al carrusel y quedan asientos vacíos invitamos a los niños que están alrededor dejando de lado la vergüenza, porque no hay felicidad más grande que la compartida.

Nota: En el artículo que me inspiró mencionan que uno de los regalos sea “algo para usar”, yo lo entiendo como ropa y quizás pueda ser excelente para preadolescente o adolescentes, pero desde mi propia experiencia no había nada menos atractivo cuando era una niña pequeña que abrir un regalo y encontrarme con un par de calcetines.

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Fuente: mamaminimalista.net

Ana_AcostaAna Acosta Rodriguez

Maestranda en Psicología Positiva Aplicada y experta en Mindfulness,  Inteligencia Emocional y Crianza con apego.

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Meditación, empatía y compasión

Estudios llevados a cabo en el laboratorio de Neurociencias de Maastricht a cargo de Rainer Goebel, han demostrado que que las redes cerebrales activadas por la meditación sobre la compasión son muy diferentes de las vinculadas a la empatía, algo que la neurocientífica Tania Singer ha estado estudiando durante años.

En estudios anteriores, personas que no habían recibido ningún entrenamiento en meditación veían a una persona que estaba sentada cerca de un escáner mientras recibía descargas eléctricas dolorosas en la mano. Estos investigadores observaron que una parte del cerebro asociada con el dolor se activa en los sujetos que observan a alguien que sufre. También sufren cuando ven el sufrimiento de otro. Más precisamente, dos áreas del cerebro, la ínsula y el córtex cingulado anterior, se activan intensamente durante esa reacción empática, y su actividad se correlaciona con una experiencia afectiva negativa del dolor.

Las diferencias que se han comprobado ahora con individuos llevando a cabo meditación sobre el amor altruista y la compasión mientras su cerebro era monitorizado mediante un escáner de resonancia magnética, es que las redes cerebrales activadas son muy diferentes. En particular, la red ligada a las emociones negativas y la angustia no se activa durante la meditación sobre la compasión, mientras que ciertas áreas cerebrales tradicionalmente asociadas con emociones positivas, con el sentimiento de conexión y el amor maternal, por ejemplo, sí que se activaban.

De aquí ha surgido la noción de explorar estas diferencias con el fin de distinguir más claramente entre la resonancia empática con el dolor de otro y la compasión experimentada por ese sufrimiento. Se sabe que la resonancia empática con el dolor puede conducir, cuando se repite muchas veces, al agotamiento emocional y la angustia. Ese es el agotamiento que a menudo experimentan enfermeras, médicos y personal hospitalario al estar constantemente en contacto con pacientes con gran sufrimiento. Afecta asimismo a las personas que se desploman emocionalmente cuando la preocupación, el estrés o la presión a la que se tienen que enfrentar en su vida profesional les afecta tanto que se vuelven incapaces de continuar con sus actividades. Este burn out afecta a las personas que se enfrentan diariamente con los sufrimientos de los demás, especialmente en trabajadores de la salud y trabajadores sociales. En Estados Unidos, un estudio ha demostrado que el 60% de la profesión médica sufre o ha sufrido de burn out y un tercio se ha visto afectado hasta el punto de tener que interrumpir temporalmente sus actividades.

Gracias a estos experimentos, se ha podido medir científicamente lo que los budistas saben desde hace muchos siglos, que la compasión y el amor altruista están asociados con emociones positivas. El agotamiento emocional se debe en realidad a una especie de “fatiga de empatía” y no a una “fatiga de compasión”. De hecho, la compasión lejos de conducir a la angustia y al desánimo, refuerza nuestra fuerza mental, nuestro equilibrio interior, y nuestra valiente y amorosa determinación de ayudar a los que sufren. Fundamentalmente, en esencia, el amor incondicional y la compasión no agotan, no nos cansan ni desgastan, sino que por el contrario nos infunden la energía y fuerza necesaria para intentar, en nuestra medida, seguir aliviando el sufrimiento de este mundo.

**Nuestro agradecimiento a Matthieu Ricard por haber hecho públicos estos descubrimientos.

Autora: Mónica Esgueva

 

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