El regalo que hemos de pedir al Viejito Pascuero

Como la gran mayoría de las personas he estado organizando los regalos de Navidad, viendo qué será lo que necesitan los que me rodean; qué les gustará más. Vitrineando me he topado con tanta gente estresada, apurada, mal genio, etc, que me llevó a reflexionar acerca de lo que realmente necesitamos, como sociedad, especialmente en diciembre, que es un mes lleno de actividades, cansancio propio del fin de año y gastos…y llegué a la conclusión de que urge que tengamos más PACIENCIA.

La paciencia es definida por la RAE como “la capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse. Capacidad para hacer cosas pesadas o minuciosas. Facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho”. Definitivamente es lo que hoy hace falta en nuestro mundo.

Ayer estábamos en un lugar de comida rápida y la persona  que estaba pidiendo se demoraba en decidir si quería el combo 1 o 2. Un joven atrás se impacientó y empezó a chiflar, sí a chiflar! Y a gritar “tengo hambre, apúrate, mejor no pidas nada, etc.” Debe haber tenido unos 22 años, lo miré y le dije que eran extranjeros y sus ojos llenos de ira me contestaron “me da lo mismo de donde sea, quiero comer ya!” Obviamente, decidí no hablarle más porque el miedo se apoderó de mí, con tan poca paciencia él era capaz incluso de pegarme a mí si le decía cualquier otro comentario.

Entrando al supermercado a las 8:30 am la semana pasada por la puerta de salida ingresó una señora de unos 85 años y un señor que iba saliendo le grita “vieja pava no ves que es la salida” y un par de garabatos más. La señora se puso a tiritar, puso cara de confundida, incluso dijo perdón. De nuevo, ¿qué le faltó al caballero? Paciencia, empatía, pensar en que cualquiera se puede equivocar.

Así nos topamos todo el día con gente que anda con mala actitud, que tocan las bocinas si te demoras un segundo en avanzar con verde, que retan a los niños porque se han demorado en abrocharse los zapatos y las relaciones interpersonales  cada día están más deterioradas…Es por esto que en esta navidad pido Paciencia para todos!

M e acuerdo una vez que mi hija de 2 años estaba enferma con un virus que se llama “Manos, pies y boca”, los padres que hayan tenido a algún hijo con esto me entenderán. Es muy molesto para los chiquititos y poco remedio se les puede dar, por lo que le empecé a escribir a mi pediatra para ver qué más le podía recetar para calmar el llanto y me escribió: “gotas de paciencia para la mamá” Justo era eso que se necesitaba, calma, respirar profundo, amor para la chiquitita y nuevamente, PACIENCIA! Por algo se dice que “la paciencia es la madre de todas las ciencias”

Si nosotros somos impacientes prefiero ni imaginar cómo van a ser las futuras generaciones que se están criando en el mundo de la inmediatez, de lo desechable, del “ahora ya”.

Uno ve muchas veces que los niños se ponen mal genio cuando ven televisión porque salen los comerciales y no son continuos los monitos. Entonces aparece netflix que es maravilloso, ya no tienen que esperar! 20 capítulos al hilo sin pausa…qué miedo cómo muchas veces  criamos sin darnos cuenta del resultado que obtendremos a futuro.

La invitación entonces es a pedir diariamente “paciencia”. A desarrollar la tolerancia, la empatía, la tranquilidad. Cocinemos un queque para navidad en el horno con nuestros niños, (no en el microondas que ya se puede o con la caja de queque listo). Expliquémosles que se demora en “subir”, en que hay que esperar que se enfríe para poder comer, etc. Busquemos maneras de poder cada uno vivir con más armonía, siempre desde el amor y el respeto al prójimo.

Paula Eugenia Fischer Levancini

Coach en Programación Neurolingúística

 

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La importancia de la empatía y la tolerancia en la relación de pareja

Redacción Editorial Phrònesis – www.elartedesabervivir.com

…el amor es una cosa ideal… el matrimonio una cosa real y la confusión de lo real con lo ideal, jamás queda impune”, Goethe.

Conferencia walter riso

De entre todos los tipos posibles de relaciones y convivencia, la de pareja es la más compleja y difícil. En consecuencia, es la que precisa un mayor grado de empatía y disposición a aceptar al otro con sus riquezas y miserias, con sus virtudes y defectos.

La empatía en la relación de pareja y/o matrimonio, se entiende como el profundo conocimiento y aceptación del otro. Mi pareja, tal cual es, un ser de luz y también de sombra. A través de nuestra propia aceptación, nos resulta más fácil aproximarnos a la persona que es nuestra pareja.

Generalmente la empatía en la relación de pareja se hace difícil porque antes de la convivencia, obnubilados por esa etapa de enamoramiento no vemos al otro, objeto de nuestros afectos, tal cual es. Una persona con fortalezas y también con debilidades, como todo ser humano.

Todo es tan perfecto…

En nuestra inicial idea del amor, la felicidad y el compartir en una relación de pareja, solo vemos virtudes. Es probable que ambos nos estemos esforzando en mostrar nuestra mejor cara. Pero el tiempo hace de las suyas, hace mella en nuestra disposición, y el yo real emerge, ratificando el viejo adagio que dice “de la convivencia nacen las diferencias”.

Puede suceder que el tiempo funcione como hilos que entretejen la relación y la hagan más fuerte y sólida. Nace el compromiso como una carpa de campaña que ante la adversidad inevitable de las discusiones y peleas, los protege.

Puede suceder que el otoño, con sus días nublados y de poco sol, les desprenda sus ganas de amar y acompañarse, como hace con las hojas de los árboles. Y entonces la rutina traicionera socave las bases de ese compartir y la convivencia se nos hace fría y oscura.

El invierno hace de las suyas si nos encuentra desprotegidos, si andamos sin el abrigo que nos da el amor y la comprensión. Nos extraviamos de la relación y todo se vuelve viento gélido. El frío se le queda a vivir en sus vidas. ¡Cuidado! El amor de tu vida puede pasar a ser tu ex.

El enamoramiento no basta…

Cuando nos embarga la expectativa, la decepción y el aburrimiento… si no tenemos un plan para que nuestra relación perdure y pase del enamoramiento al amor con compromiso, un amor maduro, sobreviene el desamor y a veces la rabia y el rencor.

¿Qué sucede? ¿Por qué tantos conflictos? ¿En qué momento del camino se extravía el amor? ¿Qué podemos hacer para tener una sana convivencia desde el respeto, la valoración mutua y el amor maduro, transparente y honesto? ¿Es posible recuperar el amor?

Las diferencias de carácter afloran porque cada uno tiene su personalidad, criterio, forma de evaluar y juzgar las cosas. Resulta casi imposible convivir sin discrepar y sin discutir. Necesitan adaptarse, y negociar, pero sobre todo tolerar.

¿Si yo también tengo aspectos que mi pareja debe tolerar, por qué no empezar yo a tolerar los suyos? Sin empatía, esa capacidad de comprensión del otro sería muy difícil de alcanzar.

La empatía debemos aplicarla en la comunicación, que al fin de cuentas significa estar en comunión con el otro. Para ello es necesario que se relacionen desde el respeto, la consideración y la comprensión. Buscar primero entender al otro, escucharlo y después buscar ser entendido es la clave para una comunicación empática y asertiva.

En una relación sana de pareja los dos hacen esfuerzos por el mutuo entendimiento. Nadie anula ni chantajea, ni descalifica al otro; lo acepta tal y como es porque sabe que no puede cambiarlo. Porque antes de juzgar al otro se juzga a sí mismo y reconoce que no es perfecto. También tiene oportunidades de mejorar nuestras debilidades.

¿Qué tanto admiras y respetas a tu pareja?

Escrito por: Editorial Phronesis

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Como ser buena jefa de hombres

El mayor secreto para ser buena jefa de hombres y usar tu empatía para entender las normas a las cuales ellos responden.

Es probable que en algún momento de tu carrera te toque supervisar un equipo de hombres. Esto es aún más probable en industrias y profesiones tradicionalmente masculinas como son la construcción, la ingeniería, la energía, etc. En países machistas puede resultarte difícil ejercer la autoridad si eres mujer ya que puedes encontrarte con resistencia por parte de tus subordinados. No te desanimes. Si te enfrentas a esta situación aquí revisamos algunos aspectos para tener en consideración y te doy recomendaciones que te ayudarán a ser buena jefa de hombres.

Para ser buena jefa de hombres debes conocer las normas que los rigen

 

Tanto hombres como mujeres estamos sujetos a una serie de mandatos y normas sociales de los cuales suele ser difícil escapar. Para ser buena jefa de hombres debes saber que estas normas incluyen:

–       Evitar todo lo que sea considerado femenino. Cuando los hombres tienen actitudes comúnmente asociadas con las mujeres (demuestran temor, emoción, etc.) son tildados de “maricas”, “flojos”, etc.

–       Ser ganadores. El foco está en cualquier cosa que pueda darle poder, prestigio, o estatus social; todo lo que lo convierta en un ganador. De ahí que el éxito profesional sea tan importante. (Algo que debes tener en consideración si quieres ser buena jefa de hombres).

–       No demostrar grietas en la armadura. Es decir, no expresar emociones ni tener actitudes que puedan ser interpretadas como debilidad.

–       Ser un hombre entre los hombres. Esto implica participar en actividades típicamente masculinas (como jugar deportes, salir a tomar con los amigos, ir a clubes donde hay mujeres semidesnudas, etc.) que al fin y al cabo sirven para solidificar redes de contacto profesionales.

Una buena jefa de hombres usa sus ventajas para lidiar con sus subordinados

Dejando de lado si estás de acuerdo con las normas que la sociedad occidental impone sobre sus hombres o no, es fundamental entender que éstas existen y descubrir la manera más efectiva de tratar a tus colegas para lograr tus objetivos como líder.

Si estás en un campo tradicionalmente masculino puede ser un desafío conseguir que te respeten tus subalternos Photo Credit: blogs.reuters.com

Como mujer tienes una característica principal que debes aprovechar si quieres ser buena jefa de hombres: la empatía, una de las herramientas más poderosas de tu arsenal. Está científicamente comprobado que usando empatía puedes cambiar la respuesta adaptiva del hombre que tienes enfrente y conseguir que éste modifique sus percepciones de sí mismo. Como consecuencia de este cambio de percepción podrá alejarse de las normas que rigen su género y funcionar de manera más colaborativa, expresar sus sentimientos, etc.

Tu alto nivel de empatía (resultado de la composición química del cerebro de la mujer) te permite:

– Ponerte en el lugar de tus subordinados hombres y entender por qué ciertas situaciones o actitudes amenazan algunas de las normas que los rigen. Por ejemplo, puedes entender que si humillas a un hombre frente a sus compañeros no te lo ganarás como aliado ni a él ni a sus colegas. Por el contrario, si lo haces sentir exitoso, si halabas su desempeño en forma pública, muy probablemente puedas ponerlo de tu lado.

– Saber escuchar. Este talento tan natural en las mujeres es de particular relevancia para ser buena jefa de hombres pues te permite escuchar más allá de las palabras e identificar lo no dicho. De esta forma puedes ocuparte del problema real y no distraerte con lo que aparece en la superficie.

– Negociar mejor porque siempre tienes la habilidad de tener en consideración las necesidades de todas las partes y tienes facilidad para proponer salidas win-win.

– Obtener consenso de múltiples stakeholders para llevar adelante un proyecto.

Tácticas para ser buena jefa de hombres

Siempre que tengas dificultades para hacerte respetar por los hombres de tu equipo, cuando sientas que sabotean tus directivas ya sea de forma directa o indirecta, recuerda que tú eres la jefa y que nadie puede hacerte sentir insegura sin tu consentimiento. Estás en ese lugar porque te lo mereces, tienes las dotes, experiencia y preparación necesarias para el puesto y no tienes que rendirle cuentas a nadie. Además:

Usar la empatía para lograr que los hombres de tu equipo vean tu punto de vista es una buena estrategia Photo Credit: www.frankclavijo.com

–       Usa la empatía para afectar la química cerebral de los hombres de tu equipo, ver el mundo a través de sus ojos, y hacerlos sentir comprendidos. Luego encuentra la manera de presentar tus directivas, dar feedback, etc. teniendo en cuenta las normas que rigen a los hombres en nuestra sociedad.

–       Identifica uno o dos hombres en la organización que sean tus patrocinadores. Es decir, que crean en ti y te apoyen en lo que haces. Que colaboren con la construcción de tu reputación.

–       Mentorea a varios hombres y asígnales mentoras mujeres a aquellos con los que tienes mayores dificultades. Los estudios muestran que los hombres que han tenido mentoras mujeres están más abiertos a la equidad de género.

–       Identifica el sentido de juego limpio (o el sentido de justicia) en los hombres de tu equipo y básate en ese rasgo para transmitir la idea de que el género no debe nunca limitar cuán lejos puede llegar una persona.

–       Admite que no siempre conseguirás que todos acepten trabajar para una jefa mujer y que llegado el caso los deberás reemplazar.

Vivimos en una sociedad donde muchas cosas están cambiando con rapidez y los mandatos que llevan cientos de generaciones aún no se han actualizado. Tal vez tú hayas llegado a un cargo al cual tu mamá o tu abuela nunca hubieran aspirado pero a tu esposo o a tu subordinado les cuesta aceptar que una mujer pueda ocupar ese lugar. Siendo un poco más empática con lo que están viviendo los hombres en esta época podremos sumarlos de aliados y llegar mucho más lejos, mucho más rápido.

Déjanos un comentario aquí mismo acerca de cuál es tu experiencia con hombres como subordinados. ¡Nos encanta escucharte!

 

mariela_dabbahMariela Dabbah es escritora, conferencista y coach. Como Coach por más de 20 años ha apoyado el desarrollo de carrera de hombres y mujeres latinos en USA , Mariela como integrante de la Red de Profesionales de Mundo Mujer comparte en esta web un material muy interesante para ti, todo basado en su experiencia.

Autora del libro “Poder de Mujer”

Extraido de http://redshoemovement.es/como-se-desarrolla-la-presencia-ejecutiva/

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LA REGLA DE LOS 4 REGALOS (ADAPTADA)

Sé acercan las fiestas y es un buen momento para poner en práctica el minimalismo, cada familia a su ritmo y según su realidad.

En un anterior artículo les he contado sobre el peligro de tener demasiado juguetes y la influencia negativa que tiene en la felicidad de la vida adulta una niñez materialista, por lo que llenar a los niños de regalos en Navidad o Reyes puede llegar a ser contraproducente.

Por todo lo mencionado me pareció muy interesante una nota que encontré en inglés en la que se propone “La Regla de los Cuatro Regalos“: algo que el niño necesite, algo que le haga mucha ilusión, algo que pueda usar y algo para leer. Yo le hice adaptaciones para aquellas familias que están comenzando en este camino del Minimalismo.

Si siguen mis editoriales sabrán que mi estilo de crianza está orientado a fomentar la empatía, la gratitud, los lazos y la creatividad, por estos motivos realice la lista de “Los Cuatro Regalos de Mamá Minimalista”:

1) Una experiencia:

Un estudio realizado por la universidad Estatal de San Francisco reveló que los individuos que gastaban dinero en experiencias en lugar de objetos materiales resultaron más felices y esto también sucede con los niños. No es necesario gastar una fortuna en un viaje, las experiencias pueden ser también ir de camping un fin de semana, llevarlos a un parque temático, ir al cine, a la feria. Puede ser un vale para tomar un helado en su heladería favorita, ir de voluntarios a bañar perritos sin hogar. La lista es infinita y depende de cada familia.

2) Algo que estimule la imaginación:

Aquí dependerá de los gustos de tus hijos y las edades. Para los pequeños los bloques de madera, libros para pintar, plastilinas o cajas de cartón vacías de diferentes tamaños pueden darles horas de diversión. Para los más grandes un juego de herramientas, un libro, un set para armar collares, un instrumento musical o un costurero son buenas opciones.

3) Algo que deseen con el corazón o necesiten mucho: 

No hay nada comparado con ver la carita de un niño al abrir un regalo que ha deseado y soñado por un largo rato. Cada papá sabe cuál ese objeto, viaje, mascota.

4) Algo para compartir: 

Si son hermanos el regalo será para todos y si son hijos únicos para compartir con amigos o primos. Los juegos de mesa, un maso de cartas, paletas de tenis o un rompecabezas gigante son excelentes opciones.

Es importante ponerse de acuerdo con abuelos y tíos para que cada quien elija cual de los cuatro regalos vendrá de su parte y no que todos los obsequios sean solo de los papás.

En mi familia también tenemos una regla que es regalar la misma cantidad de juguetes que recibimos, ya sea para amigos o como donaciones. Eso sí, no regalamos juguetes rotos o en mal estado.

Otra cosa que hacemos seguido y nos encanta es la de compartir experiencias con gente al azar. Por ejemplo, si les pagamos a nuestros hijos una vuelta al carrusel y quedan asientos vacíos invitamos a los niños que están alrededor dejando de lado la vergüenza, porque no hay felicidad más grande que la compartida.

Nota: En el artículo que me inspiró mencionan que uno de los regalos sea “algo para usar”, yo lo entiendo como ropa y quizás pueda ser excelente para preadolescente o adolescentes, pero desde mi propia experiencia no había nada menos atractivo cuando era una niña pequeña que abrir un regalo y encontrarme con un par de calcetines.

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Fuente: mamaminimalista.net

Ana_AcostaAna Acosta Rodriguez

Maestranda en Psicología Positiva Aplicada y experta en Mindfulness,  Inteligencia Emocional y Crianza con apego.

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Meditación, empatía y compasión

Estudios llevados a cabo en el laboratorio de Neurociencias de Maastricht a cargo de Rainer Goebel, han demostrado que que las redes cerebrales activadas por la meditación sobre la compasión son muy diferentes de las vinculadas a la empatía, algo que la neurocientífica Tania Singer ha estado estudiando durante años.

En estudios anteriores, personas que no habían recibido ningún entrenamiento en meditación veían a una persona que estaba sentada cerca de un escáner mientras recibía descargas eléctricas dolorosas en la mano. Estos investigadores observaron que una parte del cerebro asociada con el dolor se activa en los sujetos que observan a alguien que sufre. También sufren cuando ven el sufrimiento de otro. Más precisamente, dos áreas del cerebro, la ínsula y el córtex cingulado anterior, se activan intensamente durante esa reacción empática, y su actividad se correlaciona con una experiencia afectiva negativa del dolor.

Las diferencias que se han comprobado ahora con individuos llevando a cabo meditación sobre el amor altruista y la compasión mientras su cerebro era monitorizado mediante un escáner de resonancia magnética, es que las redes cerebrales activadas son muy diferentes. En particular, la red ligada a las emociones negativas y la angustia no se activa durante la meditación sobre la compasión, mientras que ciertas áreas cerebrales tradicionalmente asociadas con emociones positivas, con el sentimiento de conexión y el amor maternal, por ejemplo, sí que se activaban.

De aquí ha surgido la noción de explorar estas diferencias con el fin de distinguir más claramente entre la resonancia empática con el dolor de otro y la compasión experimentada por ese sufrimiento. Se sabe que la resonancia empática con el dolor puede conducir, cuando se repite muchas veces, al agotamiento emocional y la angustia. Ese es el agotamiento que a menudo experimentan enfermeras, médicos y personal hospitalario al estar constantemente en contacto con pacientes con gran sufrimiento. Afecta asimismo a las personas que se desploman emocionalmente cuando la preocupación, el estrés o la presión a la que se tienen que enfrentar en su vida profesional les afecta tanto que se vuelven incapaces de continuar con sus actividades. Este burn out afecta a las personas que se enfrentan diariamente con los sufrimientos de los demás, especialmente en trabajadores de la salud y trabajadores sociales. En Estados Unidos, un estudio ha demostrado que el 60% de la profesión médica sufre o ha sufrido de burn out y un tercio se ha visto afectado hasta el punto de tener que interrumpir temporalmente sus actividades.

Gracias a estos experimentos, se ha podido medir científicamente lo que los budistas saben desde hace muchos siglos, que la compasión y el amor altruista están asociados con emociones positivas. El agotamiento emocional se debe en realidad a una especie de “fatiga de empatía” y no a una “fatiga de compasión”. De hecho, la compasión lejos de conducir a la angustia y al desánimo, refuerza nuestra fuerza mental, nuestro equilibrio interior, y nuestra valiente y amorosa determinación de ayudar a los que sufren. Fundamentalmente, en esencia, el amor incondicional y la compasión no agotan, no nos cansan ni desgastan, sino que por el contrario nos infunden la energía y fuerza necesaria para intentar, en nuestra medida, seguir aliviando el sufrimiento de este mundo.

**Nuestro agradecimiento a Matthieu Ricard por haber hecho públicos estos descubrimientos.

Autora: Mónica Esgueva

 

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5 pasos para terminar con tu pareja de forma asertiva

Redacción Editorial Phrònesiswww.elartedesabervivir.com

Saber cuándo hemos perdido el interés en una relación puede ser más sencillo que deducir la forma adecuada de comunicarlo sin herir a nuestra pareja actual y, por supuesto, sin salir heridos.

Para la psicóloga Jill P. Weber, muchas personas se atascan en relaciones o matrimonios infelices porque no quieren herir los sentimientos de su pareja o porque no saben cómo dar por terminada la relación, así que en lugar de hacerlo de forma directa, comienzan a comportarse de manera disfuncional para que sea su pareja quien tome la decisión de distanciarse o para crear un punto de quiebre inevitable.

Algo común que hacen las personas en situaciones como esta, explica Weber, es evitar súbitamente todo contacto con la pareja como una señal subrepticia de que las cosas no marchan bien. En otras palabras: se convierten de pronto en un fantasma.

“Esto es un comportamiento irresponsable”, opina Weber, “[Porque] le debes a tu pareja información acerca de lo que está debilitando su unión. De otro modo, estás condenándola a la especulación y la duda”.

Sumado a este comportamiento, otra forma poco recomendable de terminar una relación es hacerlo por teléfono, mensaje de texto o redes sociales. Esto, indica Weber, solo demuestra falta de respeto por la otra persona y poca consideración hacia sus sentimientos.

“No hace falta recurrir a comportamientos disfuncionales para [terminar con tu pareja]. Generalmente, hacer esto sólo intensifica la agonía del rechazo”, explica Weber.

Si estás insatisfecho con tu relación de pareja y no has dado aún con la manera indicada de dar por culminada la relación, solo lee y aplica las siguientes recomendaciones para hacerlo de forma asertiva y sin adoptar una conducta dañina para ninguno de los dos en el proceso.

Cómo terminar con tu pareja desde la empatía

Para Weber, la forma ideal de romper una relación es asumir la responsabilidad absoluta por lo que sentimos y expresar nuestra decisión con honestidad.

A continuación, la psicóloga sugiere una lista de cinco pasos para romper con tu pareja de manera directa y asertiva.

1. No improvises, prepárate con tiempo

Elige un momento y lugar específicos para hablar cara a cara con tu pareja acerca de tu deseo de dar por terminada la relación.

Ten claras las razones por las que quieres romper el vínculo y sé consciente de que tu pareja puede querer que se las expliques detalladamente. Es parte del proceso de asimilación y está en su derecho de buscar un punto de entendimiento.

2. Sé honesto

Cuando comuniques tu decisión, habla siempre desde la honestidad y cita hechos verídicos que den ejemplo de por qué no funcionó la relación.

No te escudes detrás de supuestos ni justifiques el rompimiento atacando a tu pareja o juzgándola por sus errores. No es necesario ponerse a la ofensiva ni victimizarse para respaldar tu decisión; después de todo, las relaciones son de dos personas y tu pareja podría opinar algo distinto que, por supuesto, tiene derecho a expresar.

3. Elige quedarte con lo bueno

Reconoce las cualidades positivas de la relación y las enseñanzas que te llevas de tu pareja.

Expresa los aspectos en los que eres una mejor persona gracias a la experiencia que viviste con tu pareja y qué recuerdos conservas con alegría.

4. Sé consciente del dolor del otro

Haz que tu pareja sepa que estás ahí no sólo para comunicarle tu deseo de culminar la relación sino también para escucharla, apoyarla y responder a sus preguntas. Que perciba que sus sentimientos son importantes para ti, aunque la decisión final haya sido tomada.

5. Corta el flujo de comunicación

Al final de la conversación, haz saber a tu ex pareja que necesitas un periodo de distanciamiento y que, por ende, es mejor no tener contacto por un tiempo.

Para Weber, la lejanía física es indispensable para una recuperación sana. “En realidad”, explica, “La única razón legítima para no evadir el contacto es que hayan hijos de por medio y debas comunicarte con tu ex pareja acerca de las responsabilidades parentales, e incluso en ese caso, debes poner límites para que la conversación se trate únicamente de los niños”.

Cuando este último paso se omite o se pretende que la relación de pareja recién terminada se transforme de inmediato en una relación de amistad, el resultado es una prolongación innecesaria de sufrimiento para una o ambas partes

Según Weber, si bien no podemos controlar la forma en que nuestra pareja asumirá el proceso de duelo, sí podemos decidir tratarla con respeto y consideración, y esto puede marcar una gran diferencia tanto en su recuperación personal como en la imagen que se lleva de nosotros.

Escrito por: Editorial Phronesis

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Conoce como influyen las habilidades sociales en el desarrollo profesional

Comunicarse efectivamente y lograr empatizar con los compañeros de trabajo, permite tener mejores oportunidades laborales y proyectar una imagen positiva. El psicólogo de Centros Médicos Vidaintegra, Fernando Marchant, entrega una serie de consejos para desarrollar este tipo de características sociales.

Tener un título de una universidad prestigiosa ya no asegura el ingreso al trabajo ideal. Según un informe del Banco Mundial, existen otro tipo de cualidades que están siendo más valoradas por los jefes a la hora de entrevistar o contratar a alguien y que se han transformado en una verdadera “carta de presentación”.

Resolución de problemas, capacidad de recuperación, motivación del logro, autocontrol, trabajo en equipo, iniciativa, confianza en uno mismo y ética, son algunas de estas habilidades y que permiten avanzar en el desarrollo profesional.

De acuerdo al psicólogo de Vidaintegra, Fernando Marchant,  “el tener auna persona que sea capaz de comunicarse eficazmente y que logre empatizar con los compañeros cumple una doble función, por un lado propicia un mejor ambiente laboral, y por otro es capaz de proyectar una imagen positiva de la empresa en la que trabaja”, sostiene el especialista.

Hay quienes adquieren estas características a lo largo de su formación personal o profesional, o  también desde la etapa escolar. “Cualquiera sea el caso, las personas con estas condiciones suelen tener más destrezas para ejercer cargos de liderazgo”, enfatiza.

¿Cómo lograrlo?

El psicólogo de Centros Médicos Vidaintegra, entrega una serie de consejos para desarrollar este tipo de habilidades sociales.

  • Es importante que la persona se relacione de manera efectiva, empleando procedimientos formales e informales, adaptándose a los distintos tipos de conversación. Es clave que destaque por su asertividad al momento de entregar datos para respaldar sus observaciones.
  • Lograr situarse en el lugar del otro y asimilar sus sentimientos y emociones.
  • Es esencial que toda persona exprese sus emociones y pensamientos de manera clara (sin ofender al otro), para no despertar hostilidad en la otra persona. De esta forma, conseguirá ser escuchado y respetado por sus compañeros.
  • Debe estar consciente de las propias emociones, para poder manejar episodios de presión y estrés. Esto influye en la imagen que se proyecta hacia el resto.
  • Utilizar un lenguaje verbal y no verbal adecuado
  • La empatía es importante para integrarse a la dinámica del grupo y se debe tener claro que el trabajo individual es parte de las tareas que se han desarrollado de manera colectiva.
  • Si tiene un equipo a su cargo, debe preocuparse que los integrantes tengan la capacidad para tomar decisiones y que dispongan de los recursos necesarios para llevar a cabo las tareas que se les asignen.
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6 CLAVES PARA MEJORAR TUS RELACIONES PERSONALES.

A todos nos gusta tener un grupo de amigos, familiares y compañeros en los que confiar, con los que compartir las alegrías y los sinsabores que se nos plantean “compartiendo, las penas duelen la mitad y las alegrías se disfrutan el doble” dicen por ahí.

¿Has visto la película “Los padres de ella”, en ella trabajan Ben Stiller y Robert de Niro como protagonistas, de Niro somete a una serie de pruebas a su yerno, Ben Stiller, antes de permitirle entrar en su “circulo de confianza”.

 

¿Qué es concretamente el “círculo de confianza”?

Imagina un árbol talado, sus anillos son la mejor manera de entenderlo. Cada árbol tiene los anillos propios de su crecimiento, son concéntricos, parten de un punto central. Ese punto central eres tú, y los anillos o círculos son los límites de cada una de las zonas.

 ¿Cómo funciona?

El primer círculo que nos rodea representa a nuestra familia, se podría decir que nacemos dentro de un círculo fijo, en el se encuentran: padres, abuelos, hermanos… personas con las que mantienes el mayor grado de confianza a lo largo de la vida.

A partir de ahí surgen nuevos círculos y dentro de ellos entran nuevas personas y tienden a desarrollar y a crecer, surgen con las primeras amistades infantiles.

El primer círculo permanece inalterable, sin embargo, los otros círculos son flexibles, aparecen y desaparecen, se agrandan o reducen en función de tus decisiones. Cuanto mas cerca esté el círculo del centro (de ti) mas importante y cercanas serán las personas que allí se encuentran.

Podemos crear un círculo íntimo, donde incluimos a nuestra pareja o la persona en la que depositas toda tu confianza. Este círculo es alterable e incluso puede desaparecer en algunos momentos de la vida.

El siguiente es el círculo de amistad. Los verdaderos amigos, aquellos que conoces y te conocen en profundidad.

Y el último es el círculo de los conocidos. Este es el más grande y más lejano a ti. Aquí cada día pueden entrar y salir diferentes personas, y se podría considerar que están en fase de entrenamiento para entrar en tu círculo de amistad.

arbol cortado

Como ves, no existe un único círculo, si no diferentes anillos que representan distintos niveles de confianza e intimidad.

Bien, aclarado este punto.  ¿te gustaría mejorar tus relaciones interpersonales  con las personas que forman parte de tus diferentes círculos (familiar, íntimo, de amistad, incluso conocidos? ¿Cómo mejorar tu nivel de inteligencia relacional? Aquí te dejo algunas pautas.

 

 

Claves mejorar tus relaciones personales.

Aprender a desenvolverse socialmente es algo que se aprende y quienes lo han conseguido pueden haberlo hecho por diferentes razones: necesidad, imitación o porque han encontrado un espacio propio para hacerlo.

No todos somos iguales en este terreno, hay personas que se sienten cómodas en una conversación de dos, otras disfrutan más dentro de un grupo pequeño, y otras personas solo se abren cuando se encuentran ante los grupos grandes.

Aprender a sentirnos cómodos en diferentes situaciones y con personas diversas nos permite ocupar el lugar que nos corresponde social y profesionalmente. Además de nuestro desempeño, la facilidad con que nos relacionamos con otros puede determinar nuestro éxito profesional, y lo mismo ocurre en la familia y con la pareja.

Los expertos señalan que las personas que viven en un entorno social son mas felices que las que no están rodeadas por otras personas.

Estas son algunas ideas para mejorar el modo en que nos relaciones con los demás:

1.- Entra en contacto contigo mismo.

¿Qué es lo que te gustaría obtener de esta situación? Imagina que te invitan a un cumpleaños donde solo conoces a dos personas. Si, por ejemplo, te propones entablar conversación con otras dos, estarás orientado y sabrás qué hacer. Esta actitud te sacará de la pasividad y aliviará el miedo. Decide qué quieres hacer y no te dejes llevar, cuando dependes de tu entorno aparecen síntomas de estrés: el cuerpo se tensa, el corazón se acelera…

2.- Pasa de una posición pasiva a una activa.

En ocasiones nos cuesta porque hemos sido educados para actuar de forma pasiva, haciendo “lo que debemos” en cada situación, en lugar de lo que nos apetece. Cuando conocemos a alguien o nos encontramos con una nueva situación social, solemos preguntarnos ¿qué debo hacer? En lugar de ¿qué me apetece hacer? Cambia el chip.

3.- Aprende a escuchar.

Escuchar es difícil, requiere entrenamiento y mucha generosidad. Me refiero a la escucha verdadera, a estar completamente volcado y en contacto con la otra persona sin emitir juicios internos ni estar pensando en lo próximo que vas a decir.

Dar consejos refuerza el ego de quien los da, pero no suele ayudar a quien los recibe. Escuchar hace que nuestro interlocutor salga de su soledad, que sienta que lo acompañamos genuinamente. Además, ser escuchados es muy agradable e incluso terapéutico.

4.- Practica la empatía.

La empatía nos permite ponernos en lugar del otro sin dejar de ser nosotros mismos.

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¿Has oído hablar de las neuronas espejo? Según el Dr. Jean Decety, de la Universidad de Chicago, experto en el estudio de la empatía, las neuronas espejo hacen que, de forma involuntaria, imitemos a nuestro interlocutor. No solo sentimos e imitamos lo que la otra persona siente cuando adopta una postura específica, sino que también podemos adivinar sus sentimientos e intenciones.

Cuando nuestro interlocutor actúa como nosotros se crea la sincronía emocional, una herramienta natural para las relaciones sociales. Alguien nos “cae bien” cuando estamos en sincronía, cuando nuestras neuronas espejo vibran al unísono, es decir cuanto mas nos podamos identificar con la otra persona y cuanta mas empatía muestre hacia nosotros mas fluirá la relación.

Te recomiendo el siguiente video sobre las neuronas espejo y la empatía:

 http://www.youtube.com/watch?v=09EwTBukLyY

5.- Actúa con confianza.

¿Por qué no?  Cuando actuamos con confianza somos mas libres, más auténticos, mas creativos y eso genera mas confianza.

Lo contrario de la confianza es el miedo, que hace que creemos una máscara tras la que intentamos mantenernos ocultos para evitar el peligro. No somos nosotros mismos. Volviendo a al concepto de la sincronía emocional, el miedo hace que nuestro interlocutor también esté tenso y no se sienta a gusto.

6.- Obsérvate.

De nuevo, entra contacto contigo mismo. Cuanto mas analices tus mecanismos emocionales y como influyen en los demás, más capaz serás de identificarlos en otras personas a la hora de interacturar.

Se trata de tomar las riendas y actuar de acuerdo con tus verdaderos deseos y valores,  de que seas consciente de la tremenda influencia positiva que puedes ejercer sobre ti misma y sobre otras personas.

Recuerda que eres dueñ@ de tu vida, convierte tu libertad en valor.

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Sobre la autora:

Isabel Gómez, es Mentora y Coach Profesional en  www.isabelgomezl.com .

Licenciada en Ciencias del Trabajo, Master en Marketing, MBA y Emprendedora vocacional.

Isabel ayuda a profesionales que se encuentran estancados o insatisfechos y desean dar un paso adelante en su carrera desarrollando sus competencias profesionales. Si deseas recibir su ayuda personalizada, solicita una sesión estratégica aquí http://www.isabelgomezl.com/trabaja-conmigo/

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La extraña moda de ser pesado y por qué hay que funarla

¿Qué le dio a la gente por ser pesada? ¿Acaso es signo de autoridad e inteligencia? Mane reflexiona sobre los variados estilos de la pesadez y alza su defensa de la buena onda. Lean y opinen.

Hay algo muy raro que viene pasando hace bastante tiempo. Ser una persona pesada se ha puesto de moda. Es una característica de las que muchos se vanaglorian, otros admiran y varios la entrenan como parte de un supuesto un atractivo o herramienta de poder.

Gente que justifica sus comentarios insoportables con un “Es que soy súper directa”, como si eso entregara inmunidad para decir o hacer lo que primero se nos cruza por la cabeza. Una cosa es ser sincera, otra muy distinta es decir: “Por Dios que es llorona tu guagua. Te admiro”. La franqueza se ha confundido con el descriterio y no tener filtros está lejos de ser considerado un problema.

Otro ejemplo. Cumpleaños en donde solo hay personas grandes, independientes, que trabajan hace años, tienen AFP y les preocupa el colesterol. En el fondo, adultos con todas su letras. Llega un invitado que saluda solo a los que conoce, no sale de su zona de confort y hacerlo entrar en una conversación, es tan difícil como saber dónde está carreteando Rafael Garay. No interactúa, parece estar sufriendo una verdadera tortura y si tratas de socializar con él, el festival de monosílabos con el que contesta es desolador. Sus amigos que tratan de salvarlo dicen casi con compasión “es que es súper corto de genio” o “es muy tímido, pero es súper simpático”, como un gran “boli” que lo exculpa de su tremenda insoportabilidad (perdonen pero esa palabra merece ser inventada para explicar mi punto). ¿De verdad lo consideran argumento para entender que un MOAI se muestre más expresivo?

A ver, no estoy pidiendo que baile arriba de las mesas y se presente a candidato concejal, sólo que se comporte como un adulto mínimamente educado. Los adultos equilibrados pueden conversar con todos de cualquier tema y saben adaptarse a los ambientes nuevos. Una cosa es ser piola, otra muy distinta tener menos calidez que frigorífico de Puerto Natales.

En la pega, lo mismo. Muchos jefes confunden autoridad con pesadez. Es más, cuando se trata de disminuir la imagen de la Presidenta Michelle Bachelet, es frecuente escuchar el “es solo una señora simpática”, como si catalogarla así fuera sinónimo de debilidad. El jefe que reta en público, el que logra que la oficina completa tirite cuando lo sienten llegar, al que nadie se atreve discutirle ni una coma, al que no se le conocen los dientes porque jamás sonríe, el que deja llorando a las mujeres en los pasillos y ridiculiza a los hombres en las reuniones, es la construcción del “ideal de líder” que muchas veces nos han presentado. Sólo hay que recordar a Margaret Thatcher, Mr. Burns, el Señor Zañartu o Marcelo Bielsa (Bielsistas no se lo tomen a la personal porfa, son solo ejemplos). He tenido hartos jefes y soy una convencida de que aquello/as con los que he terminado formando una relación de amistad, confianza (y no por eso menos respeto) son los que lejos han sacado lo mejor de mí tanto profesional como personalmente. Con los encargados de liderar a grupos humanos muchas veces uno pasa más tiempo que con la propia familia, vive momentos de alta tensión, se alcanzan logros maravillosos y me parece realmente rarísimo que se piense que es recomendable que uno los relacione con un rottweiler hambriento. Los jefes mala onda y distantes están tan pasados de moda como el cassette.

Hay otro tipo de pesadez, que es menos evidente pero igual de detestable: el infaltable sabelotodo. Ese que en una conversación sabe más del IPC que el economista, más de la epidural que el ginecólogo que está invitado a comer, le discute sobre los terremotos y sus causas a Marcelo Lagos y le dan tips de belleza a la Pin Montané. Además obviamente sus cuentos son siempre los más impresionantes, porque obviamente les ha pasado TODO. Si uno cuenta que se quebró las piernas, ellos las piernas y las costillas, si alguien osa a contar que estuvo cerca de la muerte, ellos no sólo estuvieron ahí, obviamente murieron, vieron el túnel y resucitaron, porque como lo dije antes todo lo imaginable les ha sucedido. AGOTADORES.

Como ya me estoy poniendo pesada con tanta crítica, rectificaré el tono de la columna y alzaré con pasión mi bandera: la defensa de la simpatía. Una virtud que no solo esta subvalorada sino que además desprestigiada. Me encanta la gente que es simpática y si hay algo que me gustaría que mis hijos fueran, es eso: simpáticos. La vida con un simpático es mucho más feliz. El simpático siempre mira lo positivo de la vida y no sólo lo piensa, sino que además lo comenta, algo importante porque eso hace que su buena onda sea contagiosa.

Al simpático le da lo mismo donde los sientan en un matrimonio, porque puede hablar con el mismo interés con un monje budista que con un cantante punk. El simpático es capaz de decirte que el informe que te pidió es el peor que ha visto en su vida, pero como lo dice con respeto, cariño y discreción, en vez de querer tirarte al puente, esos gestos sutiles te hacen ir corriendo a arreglarlo solo por no defraudarlo. El simpático puede ser el rey de la fiesta, sacar carcajadas hasta perder el control de esfínter o ser absolutamente piola, pero tener ese “no se qué” que lo hace tan agradable como un pisco sour en una terraza veraniega (ya, le puse color).

Aplaudamos la simpatía, premiemos la buena onda y partamos nosotros viviendo con flexibilidad y optimismo. Funemos la pesadez, porque aunque es tal vez atractiva en la etapa de conquista o descubrimiento, cuando ya se instala en cualquier tipo de relación estable, les aseguro que el sicólogo y los sicotrópicos están incluidos en el presupuesto como gastos fijos. Y la vida está muy cara para gastarla en un mala onda.

¿Están de acuerdo con esta visión? ¿Creen que la mala onda tiene más protagonismo hoy?

Magdalena Cárcamo – Periodista

Fuente: www.eldefinido.cl

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